Siempre se me olvida hacer las aclaraciones pertinentes de cada capítulo -_- En el capítulo pasado se me olvidó decirles que no tengo ni idea si los vampiros de Matsuri Hino puedan cambiar de olor, si no pueden pues tómenlo como una invención mía :P
Otra cosa, ¡me odio! Volví a tardarme u_u Quería actualizar más pronto pero enserio, de verdad, las últimas tres semanas de clases estuvieron taaan estresantes que casi me andaba aventando de un puente :c Me llevé una unidad de estadística a regularización :'( y pues… bueno, muchas cosas. En fin, espero que me sepan disculpar y más abajo respondo sus adorables reviews.
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Capítulo 18: Rey vampiro III
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Faltaban no menos de quince minutos para que el tren se detuviera en la estación final. Las personas empezaron a bajar amontonándose problemáticamente. Kaname bajó del techo de un vagón con un salto atlético, cayendo de pie. Observó a las multitudes transitando por aquí y por allá mientras buscaba a cierta rubia.
Escuchó risas y volteó, encontrándose con Shirabuki Sara escudada por algunas de sus súbditas.
"Vaya, así que más de sus refuerzos han llegado" pensó Kaname "Pero… ¿qué está planeando? Cuando estábamos en el castillo no tenía a sus guardianas cuidándola… ¿quería que la viera indefensa a propósito? Sí, eso quería. Por eso ni Touma ni ella usaron seguridad, porque querían que Yagari-san o Kiryuu o yo nos confiáramos… ¿pero para qué? ¿Es acaso que todo esto estaba planeado?" dejó sus cavilaciones para otro momento y empezó a seguir a Shirabuki sigilosamente.
No podía atacarla mientras hubiera tanta gente. Al parecer había sido un viaje nocturno con muchos pasajeros. Kaname supuso que probablemente estaba por amanecer. De repente apareció frente a Shirabuki y ésta se detuvo enseguida al verlo, retrocediendo un par de pasos. Sus guardianas rápidamente se colocaron delante de ella, protegiéndola con recelo.
— Basta de huir, Shirabuki – exclamó viéndola fríamente.
— Está bien, está bien –la rubia puso las manos en alto, indicándola que se alejara –Estás en busca del suero, ¿no? Todo el suero está bajo el resguardo del clan Touma. Yo ya no tengo nada que ver, lo juro –su voz era un hilillo.
— No te creo nada –empequeñeció los ojos, mirándola con escepticismo.
— Es verdad, estoy dispuesta a dejarme encarcelar si tú quieres… -le ofreció sus manos voluntariamente y los respingos de las guardianas no se hicieron esperar.
— ¡Pero Sara-sama! ¡No puede hacer eso! ¡No lo permitiremos!
— ¡Es mi decisión! –las calló a todas.
— ¿Para quién trabajas? –la interrogó Kaname mirándola escrupulosamente. – ¿Por qué querías ponerme el suero anti-vampiros? ¿Cuál es tu propósito, Shirabuki?
— Ese hombre me amenazó con mandar a todos los cazadores a ponerme el suero si no hacía lo que él quería. –su rostro se contrajo en un gesto de debilidad y miedo, sus ojos se volvieron vidriosos, tenía ganas de llorar.
— ¿Ese hombre? ¿A quién te refieres?
— ¿A quién más? Me refiero a… -de repente puso una mano sobre su cien y cerró los ojos – me siento mal… yo… - Shirabuki perdió la consciencia y su cuerpo lánguido iba a caer al suelo de no ser por las guardianas exaltadas que se apresuraron a atraparla.
— ¡Sara-sama! –gritaron todas al unísono.
Kaname la revisó escépticamente y al parecer sí se había desmayado, no estaba mintiendo.
— Tengo que retenerla y llevarla con la asociación de cazadores. –argumentó Kaname.
— Está bien, pero vamos con ella también. –dijo una de las chicas.
A pesar del descontento de las muchachas, Kaname cargó a Sara pero antes de que las guardianas pudieran hacer algo, Kaname y Sara empezaron a disolverse en una bruma oscura que desapareció unos segundos después mientras las chicas vampiras reclamaban enojadas.
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Estaba al borde de un colapso nervioso. No había noticias de Kaname aún, no sabía cómo estaba Cat, si estaría viva… Todo aquello la tenía sumamente preocupada.
— Tranquila –Rima se acercó a ella con una taza de té en sus manos, ofreciéndosela a Avril. –Kaname-sama estará bien.
— Gracias, Rima –intentó sonreír pero aquél gesto simplemente no salió para nada. –Es solo que… no sé… tengo un mal presentimiento. Siento que algo saldrá mal.
— Son solo nervios. Toma tu té, te calmará.
Avril asintió con la cabeza, intentando pensar en las palabras de Rima.
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En medio de la noche oscura, Zero corrió con todas sus fuerzas rumbo al jardín del viejo castillo. Entró saltando la barda derruida para acortar su camino, cayó de pie, con las rodillas inclinadas y se levantó. El jardín era enorme, lleno de troncos secos.
Había un laberinto de setos y puesto que no había rastros de tierra removida alrededor de él, Zero entró allí. Intentó ahorrar tiempo y guiarse por el dulzón aroma de Cat, pero se dio cuenta de que su olfato vampírico ya no servía para nada.
— Cat, resiste… -sus ojos empezaron a escocerle, sentía ganas de querer desesperarse, llorar, pero lo soportaba, sabía de antemano que aquello no le iba a servir para salvar a Cat.
Corrió con rapidez, tan veloz como sus piernas ya casi humanas le permitían. La estrechez de los setos tupidos y altos del laberinto lo ponían sumamente nervioso, hasta le provocaba un poco de náuseas, tal vez era claustrofóbico y no se había dado cuenta. El adaptarse a volver a ser humano le estaba costando un poco de trabajo. Era difícil después de haber vivido tantos largos años como vampiro.
Sintió que su alma se derrumbaba hasta los pies cuando llegó a un pasillo sin salida, sintió cómo su pulso sanguíneo fluía rápidamente, cómo se descontrolaba, cómo su corazón palpitaba tan fuerte que dolía, sentía que de un momento a otro le iba a explotar, que le iba a quebrar las costillas.
— Cálmate, cálmate. –se dijo a sí mismo. –Debo estar tranquilo para encontrar rápido a Cat antes de que muera de asfixia bajo la tierra… ¡Esto no me ayuda! –gritó con histeria, sí, exactamente, estaba poniéndose histérico, sus ojos estaban saltones y respiraba como si hubiera corrido toda su vida y de repente se hubiera parado. De repente sintió que no llegaba el suficiente aire a sus pulmones… -Debo calmarme… tengo que concentrarme. –cerró los ojos y esperó tres segundos, después retomó su búsqueda.
Salió de ese pasillo y empezó a correr pero a los cinco segundos se detuvo abruptamente. Observó fijamente los altos setos verdes, estaban tupidos y tenían rosas rojas con espinas, y a pesar de eso, sería más rápido cruzar directo entre ellos y llegar al corazón del laberinto.
Sin pensarlo ni un segundo más, Zero se abalanzó sobre aquél seto y comenzó a atravesarlo con fuerza y rapidez, sintiendo cómo las espinas rasgaban su ropa y su piel. Cuando cruzó al otro lado del pasillo, repitió la misma operación sucesivamente. Después de varios setos cruzados y espinas cortantes, empezó a desesperarse al no llegar a ninguna parte, solo cruzaba setos y más setos. Estaba a punto de dejarse caer en la desesperación cuando con suma sorpresa observó que al frente suyo ya no había más setos ni más espinas aguardándolo. Había llegado por fin al corazón del laberinto.
Corrió con rapidez hacia el centro del círculo donde sobresalía un bulto de tierra tapando algo. Se dejó caer de rodillas y comenzó a cavar apresuradamente en aquella tierra húmeda hasta que sintió algo suave, entonces cavó con más cuidado hasta dar con el torso de Cat. La tomó de la cintura y la levantó de allí, sacándola por completo de su entierro.
— Por favor… por favor despierta… no te mueras, te lo suplico… -le decía mientras se ponía de rodillas con ella pegada a su regazo. La abrazó contra sí, y la vio pálida como nunca antes, de un blanco mortecino que contrastaba con su cabello negro lleno de tierra. Estaba lánguida, parecía más un cadáver que una humana, parecía que llevaba días muerta. –Hey, responde… Cathy… –le suplicó con una voz que empezaba a temblar con nerviosismo. Le limpió la tierra de la cara y la movía un poco para intentar despertarla, pero Cat no respondía. –No… por favor no me hagas eso… – de un momento a otro dejó de moverla, de intentar reanimarla… ella no iba a responder jamás. Lo único que podía hacer era dejar que sus lágrimas fluyeran y abrazarla. –Perdón… te fallé –musitó entre sollozos leves mientras hundía su rostro en el hueco que había entre su cuello y su hombro. –Lo siento, Cat. ¡Jamás me lo perdonaré! … ¡tú eras mi última luz, la última oportunidad que yo tenía para ser feliz, la última razón que tenía para seguir viviendo y ya no estás! Te dejé morir. ¡Te entregué a la muerte! Por favor perdóname un último acto egoísta… -se separó un poco de ella y la observó, estaba tan bella en aquella noche sin luna. –por favor, permíteme morir contigo. –exclamó mientras la abrazaba contra sí y le daba un beso en la coronilla.
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Un montón de murciélagos negros empezaron a unirse frente al edificio de la asociación de cazadores hasta formar a dos sangre puras. Los cazadores que estaban afuera los miraron sorprendidos, preguntándose qué hacían allí.
Kaname observó el rostro de Shirabuki Sara y se sorprendió al ver que ella tenía los ojos abiertos, mirándolo fijamente, sonriéndole.
— Gracias por traerme, Kaname.
— ¡Ngh! –se quejó el Kuran sintiendo una enorme espada atravesando su espalda por detrás sin que él pudiera darse cuenta. En otras circunstancias, teniendo su completo poder, aquél ataque hubiera sido para reírse, pero ahora, debilitado por el suero, no pudo hacer nada. Dejó caer a Sara, ella cayó de pie y se rió ligeramente.
— Voltea hacia atrás, Kaname, voltea y observa quién te ha atravesado. –exclamó Sara con voz ácida.
Kaname volvió la cabeza hacia atrás y sus ojos enfocaron con gran sorpresa y decepción el rostro de su mejor amigo; Takuma Ichijo.
El rubio tenía un rostro inexpresivo en esos momentos mientras sostenía la espada con firmeza, la cual giró lentamente, hiriendo más a Kaname.
— Takuma… -exclamó Kaname.
— Lo lament…
— No le pidas disculpas a esta escoria, Takuma. –Shirabuki se trasladó al lado de Takuma y lo abrazó de lado. –Vámonos, tenemos trabajo qué hacer.
Sara empezó a disolverse en una bruma gris junto a Takuma, desapareciendo justo antes de que los cazadores llegaran. Kaname se sintió débil, asquerosamente débil, sabía de antemano que su conciencia no tardaba en perderse, y también sabía de antemano que muy probablemente ese "trabajo" que Shirabuki tenía qué hacer era con Avril.
Qué tonto había sido. Lo más seguro era que todo era una enredada trampa. Había traído a Shirabuki hasta el país donde precisamente estaba Avril, la actual reina vampiro, aquél puesto que Shirabuki Sara codiciaba más que nadie y por el cual estaba dispuesta a hacer cualquier cosa.
— ¿Está usted bien? –un par de cazadores le ayudaron a ponerse de pie mientras lo sostenían. –La academia Cross está en peligro. –les advirtió con voz ronca mientras se preparaba para desintegrarse en múltiples murciélagos negros, pero no lo logró, estaba demasiado débil, además estaba perdiendo mucha sangre. –Llévenme allá de inmediato, por favor.
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Lentamente se iba acercando a la academia Cross junto a su fiel súbdito. El ambiente pareció notar su presencia, pues hasta el viento tenía miedo de soplar.
Sara olfateó el aire con los ojos cerrados, pero segundos después los abrió abruptamente, no había esperado no encontrar el olor de cierto estorbo.
— ¿Qué sucede? –inquirió Takuma.
— ¡No está aquí! –gritó con furia, apretando los puños y clavándose las uñas por tanta fuerza. – ¡Ese malnacido cazador me prometió que estaría aquí esa chica!
— Lo cierto es que Avril Arklay no está aquí. Será mejor que nos vayamos –le recomendó el rubio tratando de que Sara no se metiera en más problemas, pero aquella vampiresa estaba furiosa.
Sara negó con la cabeza rotundamente.
— Nada de irnos, Takuma. Tenemos que encontrar a esa arpía antes de que Kaname pueda recuperarse, es mi única oportunidad.
— ¡Alto ahí vampiros de la noche! –gritó al parecer un cazador apuntándoles con una pistola.
— ¿Tú y cuántos más? –se rió Shirabuki y por poco y se atragantaba con su propia asquerosa risa.
Un tumulto de autos negros pertenecientes a cazadores y absolutamente llenos de cazadores, empezaron a aparcar con dramatismo exagerado frente a las puertas de la academia Cross donde estaban Shirabuki y Takuma, quienes vieron aquello con suma sorpresa.
— A que no te esperabas esto, ¿no, Shirabuki? –sonrió Kaname débilmente, bajando de uno de los tantos autos. Su torso no llevaba la camisa blanca de antes, en vez de eso llevaba una venda sangrada entre los pectorales y el abdomen, además tenía puesto el saco blanco del uniforme. Kaname lucía como ese tipo de héroe malherido que está luchando con sus últimas fuerzas por la razón de su existir, en verdad lo estaba haciendo.
Proteger a Avril era desde hace mucho tiempo su mayor prioridad.
— Bastardo –masculló Sara viéndolo con ojos hechos de infierno. – Acabaré contigo en un santiamén. –dejó salir sus uñas largas de vampiro con la clara intención de pelear. –Takuma. –le llamó la vampira haciendo que el rubio también se pusiera en posición de ataque.
— Yo acabaré contigo más rápido que eso. –le prometió Kaname mientras se limpiaba un hilillo de sangre que había salido de su boca. –Y pasaré por sobre quien sea con tal de proteger lo que quiero. –exclamó, esta vez mirando a Takuma con firmeza, como diciéndole con la mirada que no importaba todo lo que habían vivido juntos, si él representaba un peligro no iba a dudar en aniquilarlo.
A lo lejos se empezaban a escuchar gritos fúricos de personas, se escuchaban como gritos enardecidos de brujas nocturnas, brujas heridas y desquiciadas. Los cazadores se prepararon con sus armas para enfrentarse a lo que fuera.
— ¿Las oyes? ¿Las escuchas? –la sonrisa macabra de Sara se extendió de oreja a oreja, dándole un toque monstruoso a su rostro, deformándolo grotescamente. –Son mis chicas. –susurró y después se empezó a reír exageradamente, con burla.
— ¡DEJEN EN PAZ A SARA-SAMA! –se escucharon los gritos femeninos más de cerca. Eran como de diez a quince chicas furiosas que iban con todo contra los cazadores. Éstos enseguida empezaron a darles pelea.
— Tú y yo –lo señaló Sara con una de sus enormes uñas filosas. –Tenemos una pelea pendiente, Kaname Kuran.
— Aquí estoy. –la retó Kaname inclinando su mirada hacia abajo, aquello provocó que sus ojos rojos como la sangre se vieran más grandes y más feroces.
El choque de las presiones enérgicas de dos milenarios sangre pura provocó que la tierra temblara ligeramente y que el aire se volviera más espeso de repente, más difícil de respirar y de aguantar. Kaname había incrustrado sus manos en los huecos de las manos de Sara quien luchaba por avanzar y clavarle sus largas y peligrosas uñas en el corazón, sin embargo, Kaname aún tenía fuerza y aunque débil, no sería muy fácil ganarle a uno de los primeros vampiros del mundo, Sara lo sabía, aunque no contó con que ese Kaname le estuviera dando una pelea tan pareja.
Sara dejó salir un gruñido de sus fauces filosas y frunció el ceño, haciendo uso de toda la fuerza que tenía, sin embargo, Kaname no se dejaba vencer. Las caras de ambos estaban mirándose con distintas expresiones, Sara con odio, furia y desesperación, Kaname con firmeza, valentía y concentración.
Por primera vez en mucho tiempo, aquél Kuran había sentido lo que era tener que esforzarse para anivelar una batalla. Sentía sus manos arder, la presión ejerciendo dolor en sus músculos.
Por un error de Sara quien flaqueó por un microsegundo, Kaname la cogió de ambas manos y la alzó en vuelo, dio un par de giros para tomar impulso y, con suma fuerza, la lanzó por los aires hasta estrellarla contra un enorme y grueso roble, el cuál ella partió en dos. Takuma acudió con rapidez hacia Sara. Ella estaba llena de suciedad, de hojas y tierra, tenía el cabello revuelto y su piel manchada.
— ¡Sara! –se arrodilló Takuma a un lado de ella, sosteniéndola para ayudarla a levantarse pero Sara lo manoteó con furia.
— ¡Suéltame, suéltame! ¡No me toques sin mi permiso, imbécil! –gritó como un perro rabioso y miró a Kaname con aversión y asco. –Maldito…
Ella estaba mirando fijamente a Kaname pero entonces desvió su mirada hacia otro punto, como dándose cuenta de otra cosa. kaname la imitó y por un microsegundo abrió sus ojos a su máxima expresión para luego volver a cubrir su cara de una falsa tranquilidad. Sara sonrió abiertamente, como quien hubiera ganado ya la guerra.
— Hey, Kaname Kuran… ¿sabes quién se acerca no es así? –olfateó el aire con exageración. –Huele a… esa chica exquisita que tanto deseas morder… esa que… tanto deseo desmembrar lentamente. –mostró sus colmillos preparados y Takuma se colocó detrás de ella en señal de que seguía de su lado.
Kaname observó al rubio y éste a él, pero después, Takuma bajó la mirada, avergonzado.
— Acabaré de una vez contigo, Kaname, quiero que ella te vea… ¡MUERTO! –gruñó Sara y antes de que ella saltar hacia él, Kaname sintió que una gran cantidad de sangre ascendía por su garganta y le hacía toser gravemente, escupiendo sangre. Aquello no le permitió defenderse de Sara.
Sintió, entonces, unas largas y violentas uñas filosas clavándose como cuchillas en su abdomen, provocando más pérdida de sangre que la que ya tenía.
Para cuando estaban en esa posición, Avril llegó por fin presenciándolo todo.
Su protector atravesado y con un río de sangre bajando por su boca, por su abdomen, con los ojos débiles casi muertos. Sara sonrió al ver que la recién llegada había visto todo y sacó sus garras del cuerpo con un movimiento rápido. Ni bien terminó de sacarlas cuando Kaname cayó de rodillas frente a ella, sin fuerzas.
Avril abrió sus ojos cafés a su máxima expresión y un tumulto de lágrimas salieron por sus ojos mientras veía a Kaname…
Su corazón se quebró al verlo así…
Tan mal… tan a punto de morir…
— Es culpa mía, querida Avril –escuchó la voz de Sara que hablaba, pero solo la escuchaba pues su visión periférica estaba concentrada en Kaname arrodillado y malherido, muy malherido. –Le he inyectado dos dosis del suero nuevo… ya es más humano que vampiro. ¿No te da… asco? –y soltó una risotada llena de burla.
— ¿Qué le has hecho? –la voz de Avril sonó como un hilillo frágil y roto, su rostro estaba compungido por el dolor, por la incredulidad de ver a tan poderoso vampiro arrodillado, hecho un mar de sangre y sin fuerzas, sin poder defenderse, sin poder hacer algo. –Yo… -sus ojos normalmente cafés empezaron a tomar una tonalidad más oscura hasta convertirse en un rojo quemado, un rojo lleno de… coraje –No –sus músculos se tensaron, preparándose –te perdonaré –y su voz se reconstruyó, se hizo firme como un metal, como un acero negro –lo que has hecho –cerró los ojos y cuando los volvió a abrir los dirigió a Sara. Su mirada ya no era de Avril Arklay. No había más inocencia, no más compasión, no más bondad. No.
Ver en ese estado a Kaname la había hecho perderse a sí misma.
Frunció el ceño mirando a Sara como su único objetivo.
— Te borraré. –le prometió Avril severamente.
Con todo y todo terminé un capítulo más, a pesar de que mi párpado izquierdo está hinchado y no sé por qué :c y duele! y tengo sangre en el mismo ojo :'( y arde :'(
¡Siiiiiiiii! ¡Girlpower on! ¡Ahora sí te van a dar tus pataditas Sara-bitch!... este... lo siento, me dejé llevar u_u
Pero woooow! ¿Saben cuánto quiero que Avril demuestre su poder? ¡Jesuschrist! ¡Es como si yo fuera Tite Kubo-sensei y hubiera estado esperando años para mostrar el poder de la tranquila Unohana Retsu! TwT ¡Ya por fin en el otro capi voy a poder desatar mi lado rudo! Wajaja. Ya estoy sonando como si ya hubiera puesto toda la pelea xD Pero enserio estoy muy emocionada! Bueno sin más preámbulos contesto ya sus adorables reviews que tanto me encantan.
alejandra li kinomoto: Hola querida alejandra! Me da mucho gusto que dejes tu amable review x3 La verdad créeme que te entiendo con eso de las clases, yo los últimos meses de clases anduve super estresada y con un humor de demonio, jaja pero ya son vacaciones así que me puse a escribir un ratito. Lamento la tardanza (ya deberían pagarme por cada vez que digo eso, jeje) pero entre cosas de la escuela y problemas de salud (más específicamente oculares, jeje) no he podido acercarme mucho a la lap mas que por ratos pequeños y es así como terminé este cap que espero haya podido ser aunque sea un poquito de tu agrado. Ya el otro capi lo tengo más o menos avanzadito y espero publicarlo pronto. Chao, cuídate mucho! Te mando un abrazo! :D
LuKuran: Gracias por tus fieles reviews, Lucky! x3 Tú siempre me animas a seguir escribiendo este fic n_n aunque ahorita debes querer cortarme la cabeza por lo que le hice a Kanamesito :'( por ahora mejor no nos reunamos, jeje, no quiero salir golpeada n_n Que bueno que te gustó el cap anterior! Espero que este haya podido ser de tu agrado! Bueno, espero que estés bien y que no me odies tanto por Kaname, i love you too! so much! x3
UmeSempai: Bienvenida nueva lectora! Qué bueno que te gustó el fic :D Me haces una chica universitaria feliz! :D Tardé un poco (muchísimo) en actualizar porque oh Jesus! Tuve muchos quehaceres escolares y entre ratitos avanzaba el capítulo, en verdad lo siento! Espero que este cap haya sido de tu agrado y si no puedes golpearme... pero no tan fuerte :c jaja Bueno, espero que estés bien Ume y cuídate mucho!
Hoy me explayé demasiado y, ¿saben qué? me voy a explayar aún más xD Por haber tardado tanto decidí darles algunos adelantos del capitulo siguiente, wiiii.
Spoilers, Capítulo 19: Reina vampiro asciende
— Estoy listo para morir. –musitó el peliplateado. Se puso la punta del arma sobre la sien derecha, cerró los ojos y abrazó a Cat más contra sí, estaba decidido, antes de siquiera iniciar la cuenta regresiva que estaba pensando, jaló del gatillo… pero el tiro se desvió. ¡No podía ser tan cobarde!... se quedó confundido un momento, aún con los ojos cerrados con fuerza… él no había movido la mano.
– ¿Recuerdas aquella noche en que tenía que borrarles los recuerdos a Avril y a ti? –Nina asintió. – La razón por la que no pude borrarles la mente es la siguiente: Tú; Nina, tienes el poder de crear un bloqueo en tu mente y expandirlo.
— Lo sé, también Av.
— Avril es diferente. –cuando dijo eso volteó a ver a Sara. – No es que ella tuviera un bloqueo en su mente cuando le borré la memoria...
¡Nos leemos luego!
¡Gracias!
