Aclaraciones pertinentes: Vampire Knight ni sus personajes son míos, le pertenecen a Matsuri Hino-san. (¡Hace mucho que no lo decía!)

Otra cosa, no me había dado cuenta cuánto tiene este fic, lo publiqué en enero del 2013, ¡este fic tiene aproximadamente un año y cinco meses! ¡Qué rápido pasa el tiempo! :O Estoy sorprendida de mí misma. Bueno, ya, al capítulo!

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Capítulo 19: Reina vampiro asciende


Lenta y silenciosamente la oscuridad del cielo nocturno estaba desapareciendo para dar paso a pinceladas de azul rey que indicaba que el amanecer estaba llegando. Zero observó aquello con melancolía y luego volteó a ver el rostro inerte de Cat, tan pálido como la misma muerte. Sonrió levemente con nostalgia mientras la recordaba viva. Dios, era tan bella y especial, la única persona que estaba dispuesta a hablarle siempre con la verdad aún si eso sería doloroso. Su última luz se había apagado ya.

Sin pensarlo mucho, se llevó la mano hacia dentro del saco que estaba casi deshecho por las espinas de los rosales, sacó cuidadosamente a Bloody Rose y la observó por unos segundos.

— Estoy listo para morir. –exclamó el peliplateado. Se puso la punta del arma sobre la sien derecha, cerró sus ojos amatista y abrazó a Cat más contra sí, estaba decidido, antes de siquiera iniciar la cuenta regresiva que estaba pensando, jaló del gatillo… se adelantó a la cuenta, pero ocurrió algo. No sintió nada. Absolutamente nada. ¿Acaso así se sentía la muerte? ¿Nada de dolor?

Con temor, Zero abrió sus ojos y comprobó que aún seguía en ese mismo laberinto maldito. Observó a Bloody Rose… allí estaba, ¿qué había pasado? ¿El tiro se había desviado? ¿Pero cómo? ¿Él lo había desviado a propósito? ¡Pero qué cobarde! ¡Había desviado el tiro en el último segundo!

Bajó la vista para ver su dedo en el gatillo y sus ojos se abrieron como platos al observar lo que había sobre su mano. No podía ser posible… por un momento se quedó confundido, intentando procesar aquello en su cerebro. Él no había movido la mano, no había desviado a Bloody Rose, no había sido él. Había unos dedos blancos sobre sus dedos… una mano blanca sobre su mano. Zero, casi en shock, siguió esa mano, ese brazo hasta llegar a unos ojos negros abiertos, aunque debilitados, los cuales lo veían fijamente.

Zero quiso hablar, decir algo, pero su voz se había quedado atorada en su garganta, lo único que podía hacer era abrir la boca como un pez sin agua y mirar con ojos sorprendidos.

Era ella. Estaba allí. Estaba con los ojos abiertos… viva.

— C-cat… -tartamudeó y la voz le salió casi a rastras, rasposa y un poco rota, quebrada. Sus ojos se llenaron de lágrimas que no dejó salir tan fácilmente.

— I… diota, ¿q… ué… hacías? –inquirió con suma dificultad, apenas había podido hablar. Sentía su garganta seca como un desierto. Tenía unas horribles ojeras purpuras debajo de los ojos y piel mortecina.

Zero no dijo más… inmediatamente la atrajo hacia sí para abrazarla con fuerza. Cat se quedó algo asustada al escuchar algunos sollozos leves por parte de Zero, quien había estado a punto de perder lo que más quería, lo único que le quedaba en el mundo, había estado a punto de perderse a sí mismo.

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Algo andaba mal. Nina tenía ese sexto sentido tan desarrollado como su hermana Avril a quien por cierto no encontraba en la academia, ni a ella ni a Kaname. No sabía de qué se trataba, pero el ambiente en la academia Cross se sentía cargado, peligroso, pesado.

— Es sumamente extraño. –le había dicho el director Cross cuando fue a preguntarle sobre el paradero de su hermana y el novio de ella. – ¿Estás segura que buscaste bien, Nina-chan?

— ¡Sí, sí! Y no está por ninguna parte… ni siquiera puedo olerla porque mi nariz vampírica está más que muerta –se lamentó con la mirada baja y un aura purpura la rodeó terroríficamente.

— Calma, calma, Nina-chan. –intentó animarla Cross con una risita nerviosa. –Estoy seguro de que ella estará bien.

De repente, una serie de rechinidos de llantas se escucharon a lo lejos y eran tantos que Cross se alarmó enseguida, al igual que la semi-vampíra Nina.

— ¿Qué fue eso, director? –inquirió aguzando el oído y corriendo hacia la ventana, aunque no veía nada fuera de lo común.

— No lo sé. Voy a ir a ver, tú quédate aquí.

Enseguida, el tronido de disparos de armas se dejaron oír y entonces Cross supo que era cosa seria.

— ¡Nina-chan, quédate aquí! ¡Algo pasó, deben ser los cazadores! –gritó Cross empezando a correr fuera de la dirección, por los pasillos.

Nina, un poco más práctica y atlética que el director, abrió la ventana de la dirección y sin pensarlo saltó hasta el suelo. Cuando cayó, lo hizo en dos pies y flexionando al máximo sus rodillas, las plantas de los pies le habían dolido pero estaba bien, la todavía vampirización que tenía la había protegido un poco. Rápidamente empezó a correr hacia la entrada de la academia de donde había escuchado que provenían los rechinidos de llantas al frenar y los disparos.

Mientras corría acercándose cada vez más, iba notando que efectivamente había cazadores peleando contra un grupo de chicas, ella supuso que todas eran vampiresas. Aquella pelea se le hizo extraña, ¿por qué esas chicas a las que nunca había visto habían llegado de repente a la academia? ¿Cuál era su objetivo?

Poco a poco fue aminorando su velocidad, aunque aún sentía que había algo malo en esa pelea, fue entonces que, alejada del grupo de chicas, observó a una vampira rubia y alta de una hermosura impresionante. Nina la reconoció como Sara Shira… ¿shira qué? No importaba, el solo hecho de que esa tal Sara estuviera allí le provocó severas náuseas al recordar lo que le había dicho Akatsuki cuando iban de regreso a la academia después de haberse puesto la primera dosis del suero.

¿Tu hermana… ella también tomará este suero? –le preguntó Akatsuki mientras veía al frente. Nina lo observó con curiosidad, preguntándose por qué él preguntaba por su hermana.

No lo sé… ¿Tú crees que tu amigo Kaname lo hará?

Definitivamente no. El perderlo como el sangre pura más antiguo podría significar una nueva guerra por el poder.

Entonces supongo que Avril seguirá siendo vampira. –aseguró con una media sonrisa. – Ahora ya entendí por qué preguntabas por mi hermana. Te preocupa tu amigo Kaname, ¿cierto? –Akatsuki simplemente se hizo el desentendido, aun así Nina decidió seguir hablando. – ¿Sabes? Av de verdad lo quiere, a tu amigo Kaname me refiero. Bueno, creo que lo ama.

Akatsuki sonrió levemente sin querer, intentando ocultar su sonrisa, pero Nina a pesar de todo pudo verla.

Explícame eso que he escuchado en los bailes antes, eso de que mi hermana es la posible… ¿ehm, cómo habían dicho? –se preguntó.

La posible Queen vampire –completó Akatsuki. –Hace muchos años hubo una mujer, la primera vampira quien era conocida como la Queen vampire, fue ella quien convirtió a Kaname, así él se convirtió en el King vampire. Esa mujer murió después…

¿Murió? ¿Cómo es eso posible? Si fue la primer vampiro, supongo que debió ser muy poderosa.

No sé cómo murió, es una vieja historia y solo los más antiguos vampiros la saben completa. Lo que importa es que ella murió dejando su puesto vacante, por así decirlo. Y si Kaname es el King vampire y Avril es su novia… -dejó la oración sin completar, obviando lo que iba a decir.

¿Qué? –detuvo sus pasos. Estaba sorprendida, emocionada por la historia que le contaba Akatsuki. – ¿Estás diciéndome que Avril se convertirá en algo así como una vampira poderosa que gobernará a los vampiros?

Ehm… sí. Como te lo dije, la posible nueva Queen vampire.

¡Suena tan genial! –sonrió.

Deberías proteger a tu hermana.

¿Eh? ¿Por qué lo dices? –se confundió Nina mirando a Akatsuki.

Hay alguien más que desea ese honor de ser Queen vampire. Me refiero a una sangre pura misteriosa; Shirabuki Sara.

¿Ella representa un peligro para mi hermana? ¿Es una sangre pura peligrosa?

Lo es. Hay rumores, ha matado a un sangre pura hace tiempo, por codicia según dicen. No sé si sea cierto, pero… la he visto en varios bailes y no confío en ella.

Pues si se le ocurre meterse con mi hermana, juro que lo lamentará. –prometió estrellando su puño contra la palma de su mano.

Akatsuki la vio con una ceja enarcada, pero siguió caminando después sin decir más nada.

Así que ahí estaba esa sangre pura que deseaba con todas sus fuerzas tomar el lugar de Avril. Y también estaba allí su hermana, detenida a unos pasos de esa Shirabuki Sara… ver eso la hizo reaccionar inmediatamente.

Tomó impulso y corrió con todas sus fuerzas hacia su hermana. No quería saber qué podría pasar si Shirabuki estaba frente a su hermana, si le hacía daño, si le tocaba un solo cabello la iba a desgarrar, más que eso, estaba dispuesta a destruirla.

— ¡Avril! –gritó Nina corriendo hacia ella, sin embargo, en su trayecto fue detenida abruptamente por una mano fuerte que le impidió avanzar. Volvió el rostro para ver quién era y cuál fue su sorpresa al encontrar a Kaname quien la retenía de la muñeca sin dejarla avanzar. – ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Oh, Kaname! ¿Pero qué te pasó? –lo vio con ojos incrédulos, pues él tenía sangre en el abdomen y en la boca, parecía sumamente debilitado. Nina le sirvió como muleta, pues Kaname parecía que de un momento a otro se iba a desmayar.

— Avril no necesita tu ayuda, ni mi ayuda. –sonrió débilmente mientras caía de bruces al suelo ante su estado deplorable. Esas dos inyecciones del suero lo estaban debilitando demasiado.

— ¡¿Pero qué… -iba a decir Nina, quien se arrodilló al lado de él para intentar ayudarlo.

— Nina –la interrumpió la voz de Avril… era la voz de Avril Arklay, solo que diferente, tenía un tono serio, más severo. Nina volteó a verla, había una aterradora confianza absoluta en los ojos de Avril, no había ni una pizca de miedo en ella, parecía una digna y original sangre pura representante del gran estirpe de la familia Kuran. –Cuida de Kaname… y no te atrevas a interferir –le ordenó.

Los ojos de Nina se agrandaron de la impresión. Esa no era su hermana. Esa chica de cabello castaño ya medio largo tenía unos ojos rojos penetrantes y libres de sentimientos no se parecía en nada a su hermana mayor.

— No me hagas reír, ¿tú acabarás conmigo? –sonrió Sara de medio lado desde su lugar. –Quiero verlo con mis propios ojos. –se cruzó de brazos. Takuma se puso a su lado, como queriendo protegerla. –No, no interfieras Takuma, esto es entre esa chica y yo. Vete.

Takuma no se mostró convencido pero finalmente la obedeció, alejándose de allí.

— Kaname… – Nina volteó a verlo preocupada, inclinándose hacia él.

— Tranquila, Avril puede con ella. –le aseguró.

— Kaname… ¿Qué pasa? Confías demasiado en este intento de sangre pura. –refutó Sara al oírlo.

— Escúchame atentamente. –exclamó el sangre pura a Nina aunque Sara también estaba atenta de lo que pudiera escuchar. – ¿Recuerdas aquella noche en que tenía que borrarles los recuerdos a Avril y ti? –Nina asintió, aunque no sabía a qué venía eso. – La razón por la que no pude borrarles la mente es la siguiente: Tú tiene el poder de crear un bloqueo en su mente y expandirlo.

— Lo sé, también Avril.

— Avril es diferente. –cuando dijo eso volteó a ver a Sara. – No es que ella tuviera un bloqueo en su mente cuando le borré la memoria, es que ella se cubrió la cabeza con sus brazos.

Tanto Nina como Sara se quedaron confundidas por las palabras de Kaname.

¿Brazos? ¿Qué brazos?

—Sí… – continuó Kaname. – Ella tiene brazos invisibles, más bien brazos energéticos, espirituales. Con ellos puede ejercer algo así como telequinesis y no sé de cuanto alcance sean. Eran medio largos cuando le quise borrar la memoria, pero cuando la convertí en vampiro y su poder aumentó considerablemente… supongo que puede…

Y entonces, Shirabuki Sara sintió que una mano aferraba con fuerza todo su cuello, la ahorcaba, la dejaba sin aire para respirar. Aquella mano invisible que sentía, estaba ejerciendo una presión desorbitante, de continuar así… le iba a romper el cuello, tenía que hacer algo, ¿pero qué? era inútil, no podía tocar esas manos, las sentía, pero era como si esas manos no estuvieran en el mismo plano dimensional. Palpaba su cuello y no podía tocar nada, simplemente sentía las manos, solo eso.

— Kaname tiene razón. –musitó Avril observando con ojos fríos a la rubia. –Al principio no me daba cuenta de mi poder, me protegí a mí misma con esos brazos aquella noche sin siquiera saberlo. Pero… cuando me convertí en vampira… sentí como si todos esos brazos que salen de mí fueran ahora parte de mi cuerpo real, podía moverlos a mi voluntad…

— ¿Qu… é? –la sangre pura sentía que sus ojos le iban a explotar, que se le hacían grandes y que se le salían de sus cuencas. No había más oxígeno en sus pulmones, la presión, el agarre violento, la estaba sofocando, la estaba poniendo nerviosa. – Ta… kuma… -lo llamó.

El rubio de ojos verdes inmediatamente se lanzó hacia Avril sin dudas. Nina soltó un gemido de espanto y su cuerpo se auto-impulsó hacia su hermana, aunque fue detenida nuevamente por Kaname.

El rubio estaba por llegar hacia Avril, pero nunca representó ningún peligro para ella en ningún momento, de repente fue detenido de los brazos y pies abruptamente por una fuerza invisible, siendo jalado hacia atrás, lejos de la pelea.

— No seas grosero. No interfieras en las peleas que no son tuyas. –le dijo Avril mirándolo impasible y con unos diabólicos ojos.

Sara vio con terror explícito en su rostro cómo Takuma era fácilmente sometido por fuerzas invisibles.

Él no iba a ayudarla.

Estaba perdida.

Tenía que hacer algo.

— No… esp… era… pode… mos… unir… nos… -alcanzó a decir Sara con suma dificultad, sintiendo cómo esas manos que se cernían sobre su cuello lo apretaban un poco más, haciéndola apretar los dientes y fruncir el ceño.

— Trataste de asesinarme, eso te lo puedo perdonar… pero no conforme con eso trataste de dañar a Kaname y eso, maldita, nunca te lo perdonaré… ¡jamás! –gritó con furia. Sus ojos estaban completamente rojos, su cabello semi-ondulado de repente empezó a flotar levemente, su mirada se hizo más fría y frunció el ceño. Alargó su mano visible con la palma extendida en el aire, levantándola hacia donde se encontraba Shirabuki a lo lejos y, luego, cerró la mano en puño con toda su fuerza, resaltando un poco las venas de sus manos ante la presión que ejercía.

— Kjj… -La vampira intentaba decir algo pero la obstrucción férrea de su cuello se lo impidió.

El cuello de Shirabuki simplemente tronó estrepitosamente. Su cabeza se separó de su cuerpo con una facilidad extraordinaria, había sido como arrancarle la cabeza a una muñeca de juguete. La sangre saltó estrepitosamente, manchando el suelo. La cabeza cayó haciendo un sonido terrorífico. Los ojo de Sara aún estaban abiertos a su máxima expresión, mirando a Avril a unos metros de ella.

— Av… ril –murmuró Nina sintiéndose presa del miedo, su sangre se heló al ver aquello. Sintió que de repente no podía moverse nada.

Mientras tanto, Kaname lucía atento a la pelea, no parecía afectado como Nina. Observaba a Avril sin temor, solo con expectativa.

Los ojos de Sara estaban desorbitados. Después, pensó que Avril lo olvidaría, pero no… no lo olvidó… sintió entonces que una mano se introducía a la fuerza en su cuerpo que aún estaba de pie, aquella mano atravesó su pecho y de un tajo le arrancaba el corazón sin piedad, extrayéndolo y dejándolo caer justo frente a sus ojos aún vivos. Envió otra mano hacia el podrido corazón de Sara y lo apretó con tal fuerza que éste explotó y la sangre le cayó sobre el rostro, exaltándola, observando su propio corazón destruido. Después, levantó la mirada y observó a Avril quien la miraba impasible. A lo lejos escuchó que su cuerpo caía al suelo y supo que era su final.

— Te… odiaré… desde la… muert… -sus ojos se volvieron oscuros y dejaron que el vacío se apoderara de ellos. El rostro de ella y el cuerpo quedaron entonces inmóviles.

Después de eso, Sara Shirabuki dejó de existir.

Enseguida, un grupo de gritos aulladores se dejaron escuchar, lamentos, llantos, todo aquél alboroto funerario provocado por las chicas de Sara, las cuales rápidamente fueron controladas más fácilmente porque ya no se defendían.

Nina estaba anonadada. No había visto a alguien tan poderosa y tan sanguinaria nunca antes en su vida, además, ver a su hermana en ese estado de furia era simplemente incomprensible para ella, pues era difícil darse cuenta de que la amable y cariñosa Avril era la misma que estaba a unos metros de ella. Por el contrario, Kaname lucía inexpresivo, observando a Avril.

— Se acabó. –dijo Kaname despegándose de Nina.

— Aún falta darte de mi sangre para que te repongas. –le contestó Avril empezando a caminar hacia ellos pero se detuvo cuando Nina se cayó al piso de rodillas, afectada por la impresión. Se arrastró por el piso, alejándose de Avril. – Nina, ¿estás bien? –le preguntó mirándola con sus ojos aún rojos completamente.

A modo de respuesta Nina miró el charco de sangre donde estaba Sara y volvió su vista hacia Avril.

— A ti no te haría daño. –le sonrió levemente.

Nina se levantó, la miró unos segundos con inseguridad.

— Lo sé, Avril. Pero… verte así… das algo de miedo hermana. –admitió y después dio unos pasos hacia atrás hasta dar media vuelta e irse de allí.

— Tardará un tiempo en acostumbrarse. –Kaname caminó hasta Avril quién seguía mirando con un poco de desilusión lo lejos que iba Nina.

— No quiero que la gente me tenga miedo. –se lamentó bajando su mirada al suelo.

— No das miedo. –le aseguró alzando una mano, acariciándole una mejilla con las yemas de los dedos.

— ¡YA ESTOOY AQUÍ! ¿DONDE ESTÁN LOS VAMPIROS? ¡ESTOY LISTO PARA LUCHARRR! ¡FIGTH, FIGHT, FIGHT! –llegó Cross Kaien con una espada blandiéndola a diestra y siniestra por todos lados.

— Director –Avril lo miró con los ojos entrecerrados. –La pelea ya pasó.

— ¿Qué? ¡No! ¡Me estoy volviendo lento como un anciano! –lloriqueó.

— Recogeremos esto. –musitó uno de los cazadores al ver el cadáver. – ¡Oh, Cross Kaien el legendario cazador! Déjeme darle el reporte, maestro. Las chicas vampiras han sido retenidas y llevadas a la asociación, se pusieron como unas locas al ver morir a esta señora. –la señaló con el pie despectivamente.

Cross se puso serio al ver aquél cadáver femenino entre un charco de sangre.

— ¿Qué es lo que pasó específicamente en mi centro de educación? –miró a todos con seriedad.

— Yo se lo explic… -exclamó Kaname pero ni bien pudo terminar su oración cuando tosió fuertemente al tiempo en que mucha sangre salía de su boca, se vino abajo, hasta el suelo, debilitado.

— ¡Kaname! –se alarmó Avril y se arrodilló a su lado, abrazándolo contra sí misma para sostenerlo. –Estás muy mal… muérdeme. –le pidió enseguida. Kaname la vio con sus ojos color vino, no quería hacerle daño, se había prometido nunca más volver a morder a Avril después de que la convirtió.

— Estaré bien…

— ¡Muérdeme! –le volvió a pedir Avril, esta vez con más ímpetu, con voz preocupada y observándolo con sus orbes carmín. –Déjame salvarte como tú me has salvado. Por favor, querido, acepta mi sangre. Te lo pido.

Kaname se tomó unos segundos, observándola detenidamente. Los ojos de ella estaban al borde de las lágrimas, estaba sumamente preocupada y aun así, se veía tan hermosa.

Él se irguió un poco, inclinándose sobre ella, la tomó por los hombros y acercó sus labios al cuello femenino y le dio un beso. Avril se sonrojó, cerró los ojos con fuerza, preparándose para el dolor. Kaname abrió su boca, sus colmillos estaban fuera; filosos y plateados, después cerró su boca con delicadeza, incrustando sus colmillos en la piel de ella. Avril dejó escapar un leve quejido en contra de su voluntad, esperaba que Kaname no lo hubiera escuchado. ´

La sangre mítica de Avril fluía por la garganta de Kaname, por todas sus vías sanguíneas, revitalizándolas, sanando todo, volviéndolo fuerte, devolviéndole lo que fue y lo que será, entregándole parte de lo que era suyo que vivía en la sangre de Avril. Era la única que lo podía curar al tener solo ella la sangre del rey Kuran.

Con sumo cuidado, sacó sus colmillos del cuello y la observó.

— ¿Estás mejor? –inquirió ella sin dejar su expresión preocupada.

— Estoy perfecto… gracias a ti. –sonrió de medio lado. De repente escucharon un llanto dramático y voltearon para ver de quién era. Obviamente no podía ser otro más que el director Cross con cascaditas en los ojos y una cámara de video filmándolo todo. Kaname lanzó un grave suspiro de cansancio mientras Avril solo rió nerviosamente. –Avril, me tengo que disculpar contigo.

— ¿Por qué? –se asustó la castaña.

— A pesar de que me has dado tu bella sangre, yo ya había perdido sangre y fuerzas así que, creo que sigo estando no debilitado, sino cansado, espero sepas disculparme por lo que voy a hacer a continuación. Es tan vergonzoso.

— ¿Qué vas a hacer? –se preocupó Avril con la voz en un hilillo.

Y de repente… Kaname se desmayó sobre el regazo de Avril al siguiente segundo. Al principio ella se alarmó, pero después lo vio dormir tranquilamente como si fuera un ángel y supo que todo iba a estar bien.

Sonrió levemente y lo abrazó contra sí, apoyando su mentón sobre la cabeza de él.

— Kaname… te protegeré siempre. –le prometió.

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Una lluvia helada y tupida había estallado en el sitio donde se encontraban Zero y Catherine. El cielo tenía unas oscuras sombras y tenía un aspecto aterrador.

— ¿Qué te pasó? –inquirió Cat con la voz ronca y débil. Zero tenía cortes por todo el cuerpo que, aunque no eran profundos, sí eran bastantes y tenía la ropa casi hecha añicos y manchada de sangre.

Zero, sin preguntarle, la levantó en brazos y Cat no se quejó, pues estaba muy mareada como para caminar por sí misma.

— Eso no importa ahora. –contestó y detuvo su andar. Bajó la mirada y el cabello plateado se le vino al frente, ocultando sus ojos malva. –Perdóname, Cat. –la apretó más contra su cuerpo y Catherine supo diferenciar entre las gotas de lluvia y las lágrimas cristalinas de Zero. –Casi mueres…

— Tienes esa mala costumbre de culparte por todo, ¿verdad? –ella le apartó el cabello del frente para ver sus ojos, Zero quiso voltear hacia otro lado pero ella no se lo permitió, poniéndole una mano sobre la mejilla, se acercó hacia él con ayuda de su brazo izquierdo que pasó por detrás del cuello de Zero. Acercó sus labios hacia los de él y los unió, lo besó con dulzura. Zero tardó en corresponder pero finalmente lo hizo. Después de algunos segundos se separaron y se vieron a los ojos. –Soy yo quien debe pedir disculpas, por ser tan débil, ellos fueron tan rápidos, ni siquiera pude alcanzar a sacar a Rángiku.

— Hey, ¿están bien, tórtolos? –Yagari venía llegando hacia el corazón de laberinto donde se encontraban ellos. Lucía algo lastimado de las costillas pero estaba bien. Sus alumnos asintieron al unísono al verlo. –De acuerdo. Sugiero que salgamos lo más pronto posible de este horrible sitio, ¿qué dicen?

— Vamos. –asintió Zero y los tres empezaron a caminar.

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Otro día había pasado en la Academia Cross.

Las clases se habían suspendido por dos días, así que todos los edificios estaban abandonados, incluso los dormitorios, pues no se había permitido quedarse a ningún alumno de la clase diurna.

Kaname, quien aún seguía inconsciente desde el día anterior, estaba acostado en su cama, parecía débil, pero se estaba recuperando, su cuerpo estaba desechando los componentes del suero de la humanización y sus genes vampiros estaban reproduciéndose otra vez, aunque sonara fácil, era un proceso tardado y desgastante.

La luz de la luna empezó a meterse por las rendijas de sus ojos. Su conciencia comenzó a despertar lentamente, la cabeza le dolía demasiado. Aguzó el oído, pero no escuchaba nada, solo silencio. Con pesadez, abrió sus ojos color vino lentamente. La habitación estaba en penumbras y cuando volteó hacia la ventana para observar que era de noche, se dio cuenta que había alguien a su lado.

Avril estaba observándolo pacíficamente acostada de lado cerca de Kaname, había estado allí, en esa misma posición, esperando el día en que Kaname despertara de su sueño.

— Avril. –susurró Kaname un poco sorprendido.

Ella lo miraba con calma.

— ¿Cómo te sientes?

— Aún cansado, pero bien. Dime, ¿qué ha pasado?

— Sara fue cremada. Tu amigo Ichijo fue encarcelado, está en la asociación de cazadores. –intentó decirle eso último con sumo tacto, pero aun así, la mirada de Kaname se entristeció al escuchar esas noticias de su mejor amigo. Habían crecido juntos… hasta que esa sangre pura lo contaminó y lo traicionó. Al verlo así, Avril decidió agregar unas cosas más. –Tengo entendido que Yagari-sensei, Zero y Car estarán aquí dentro de poco, cruzar un continente no es fácil.

— Oh. Qué bueno escuchar que están bien.

Avril se acercó más a él y acomodó su cabeza sobre el hombro de él.

— Las cosas están tan tranquilas por ahora que siento que en cualquier momento algo va a suceder. –confesó la vampira. Kaname sonrió de medio lado.

— Espero que no. En verdad necesito unas vacaciones.

Por un momento ninguno de los dos dijo nada, había un silencio entre los dos, pero no se sintieron incómodos por ello.

— Kaname –habló Av decidiendo romper el silencio.

— Dime.

Ella sonrió sintiendo que sus mejillas se sonrojaban.

— Te amo mucho.

Aquello tomó desprevenido a Kaname, pero después de unos segundos sintiendo que su corazón de repente latía más fuerte, reaccionó, abrazando a Avril de lado.

Él sonrió como hace tiempo no lo hacía. Justo ahora, justo en ese momento, con ella al lado, se sentía completo, que nada le faltaba y que nunca jamás le iba a faltar algo.

— ¿Vas a estar conmigo siempre? ¿Te has decidido?

Avril se levantó a la mitad y volteó a verlo.

— Me he decidido a estar contigo por el resto de mi vida. No tienes de qué preocuparte, no tengas más dudas, te amo, me quedaré a tu lado todos los días y todas las noches, no volverás a estar solo nunca más.

— ¿A pesar de todos los peligros que ser Queen vampire pueda representar?

— A pesar de absolutamente todo. –rectificó. Se acercó a él y puso su frente contra la de él. –Kaname, estaremos juntos por siempre, no importa qué, juntos para siempre… juntos por la eternidad, cariño.

Y después cerró los ojos, con ambas manos le tomó el rostro con ternura y lo besó cálida y suavemente, con lentitud, con todo el tiempo del mundo.


Agradezcamos a ustedes por dejar review y a Evanescence y Lifehouse por la inspiración *hace reverencias*

Estoy impresionada con el romance de este capítulo, y es que mi lado cursi me abandonó hace muchos años, así que por eso me sorprendí... es gracias a Lifehouse, haha. No se espanten, este no es el final obviamente, aún falta descubrir quién es el que ayudó a Sara y Touma a robar el suero, aún tenemos a Queen vampire por un ratito chiquito más. Ahora sí con gusto ahora respondo sus adorables review que tanto me encaantan n_n

LuKuran: Gracias por el review, Lucky! Espero que este capi haya conpensado tu enojo por hacer sufrir a Kaname. Primera vez que termino un capítulo sin la preocupación e histeria de qué pasará después, hahaha, es que después de tanto drama y muertes merecían terminar de leer el capítulo con tranqulidad. Espero que te haya gustado el poder de Avril (cofcofelfenliedcofcof) y haber qué opinas de este capi. Y bueno, ya estoy bien, ya me viste tú misma en la escuela de que ya no traigo mi sharingan, hahaha. I love you, otaku-friend! x3

MeikyuuB: Bienvenida al fic! :D Gracias por tu comentario! Que bueno que te guste el fic, me disculpo por tardar en actualizar, aunque esta vez sí actualicé a tiempo, gracias al cielo fiuu, haha. Espero que te tranquilice el que tu adoración Kaname estará bien, jeje :) Gracias por tu tiempo! Espero que te haya gustado el capi. Cuídate, querida! Saluditos!

Ume-sempai: Hola! Muchas gracias por tu review! :) Haber qué te pareció Avril ruda... jeje, aunque creo que me pasé de gore con ella, siento que se me salió del carácter un poco... nee, pero Sara se lo merecía! Cat está bien, al igual que Zero :') Gracias por tus buenos deseos, ya me encuentro mucho mejor, me compré unas gotas que me ardían como los mil demonios pero estoy curada :B Espero que este cap haya sido de tu agrado n_n Nos leemos luego! Abracitos otakus para ti!


Gracias por leer! :)