Habían pasado tres días desde su última comida, aunque los frutos de los árboles le ayudaban a suplir sus necesidades, no era suficiente. Tenía una necesidad imperiosa de devorar otros Digimon, de destruirlos. Solo así era feliz.

La situación no pintaba muy bien. Necesitaba hacerse más fuerte. Tenía que encontrar a un solitario, uno que no pudiese pedir ayuda, y a ser posible uno de un nivel muy bajo, similar al suyo.

Kuramon salió de la cueva y dirigió su mirada al cielo. A lo lejos, nubes de lluvia se acercaban lentamente a la isla. Debía darse prisa hoy para que no le pillase al descubierto.

Kyu se levanto y se acerco a la cabaña de Elec, al fin y al cabo, esta mañana tenía lecciones junto al resto. El lugar era un hervidero de ruidos, unos charlando con otros. El silencio llegó cuando una voz se hizo oír por encima del resto.

-¡Silencio!-Era Elec-Hoy os enseñare un poco de historia de esta isla-

El resto de la clase les enseño los primeros días del lugar, con la aparición del Pueblo y su tarea como guardián del lugar. Al terminar, salieron a jugar y pasar el resto del día fuera.

El mochimon Bit se acercó a Kyu. Pensaba que podrían jugar juntos, al fin y al cabo era su mejor amigo.

-Oye Kyu, ¿jugamos al escondite?-

-¡Vale!-Se encaminaron a la salida del Pueblo.

Pero fueron detenidos.

-¿Adonde creéis que vais?-Era Elec

-Vamos a jugar al escondite-respondió Bit con una sonrisa.

-Ya lo he oído ¿Pero a donde?-Les miraba con seriedad-Debéis tener cuidado, el bosque es bastante peligroso.

-¿Por que?-Esta vez fue Kyu.

-Porque es peligroso que andéis solos y por vuestra cuenta-Le miraron con desconcierto, pero se mantuvo firme. No quería asustarlos.

-¡Porfa, porfa, porfa!-Repitieron al mismo tiempo.

Se resistió lo mejor que pudo, pero no fue posible.

-¡Bufff!-Exhalo, se aclaró la garganta y cerró los ojos. Se quedó pensativo unos segundos y habló-Vale-Antes de que pudieran hablar les detuvo alzando la pata izquierda-¡Pero más os vale volver antes de media hora! Sino, tendré que ir a buscaros yo mismo y os arrastraré hasta aquí aunque sea a la fuerza-

Contentos, le abrazaron.

-¡Gracias!-Respondieron a la vez

-¡Adióóós!-

-¡Corre!-

-¡Ah!¡Espérame Bit!-

Les vio alejarse mientras se despedía alzando la pata derecha. Una vez se marcharon, dejo de sonreír. Todavía esta el asunto del agresor misterioso. El asunto no había surgido, y no había visto rastro de él desde el otro día. Y eso le preocupaba. Decidió que lo mejor por el momento era quedarse en el Pueblo, no podía dejar a los niños solos y sin protección. Después contactaría con Bug, a ver si sus kunemon sabían o habían visto algo.

Entraron al bosque entre risas, una vez a suficiente distancia se detuvieron.

-Entonces ¿Quien de nosotros se esconde?-

-Hazlo tú Kyu-

-¿No te importa?-

-¡Claro que no!-

-¡Vale!¡Cuenta hasta 20!-Rió-¡No vale mirar!-

-¡Claro!-Apoyo la cara contra un árbol, se cubrió a los lados con las manos y comenzó a contar-1,2,3,4...-

Kyu corrió a esconderse.

x.x.x.x.x.x

La marcha por el bosque se le estaba haciendo eterna. Se topó con uno de los insectos del primer día, pero no se arriesgó, aun era demasiado débil para enfrentarse a ellos.

Un ruido de botes, de un Digimon sin pies, le alertó; parecía que estaba corriendo. Y se choco de frente con una bola de color amarillo.

-¡Ah! Lo siento, no te había visto-En frente suyo, lo que parecía una bola de pelo amarillo, era en realidad un relemon.

Sonrió internamente. Era perfecto, no esperaba que la suerte le volviese a sonreír.

-¡Oye, si pasa por aquí un mochimon dile que no me has visto!-Parecía tener prisa.

No se entretuvo, su presa estaba a punto de marcharse y eso era algo que no estaba dispuesto a permitir.

x.x.x.x.x.x

En cuanto terminó de contar emprendió la marcha, atento a todo ruido o movimiento que le indicase donde se escondía su mejor amigo.

Kyu y Bit se conocían muy bien, habían nacido el mismo día y se habían hecho amigos casi al instante. Jugaban juntos todo el tiempo y hablaban de lo que fuese. Una vez un jyarimon llamado Gus se comió sin querer la ración que le correspondía a Bit y como muestra de compañerismo, Kyu le ofreció la mitad de la suya.

No había nada que no hiciesen juntos.

Llevaba unos tres minutos buscando sin éxito, cuando un ruido capto su atención.

Al asomarse tras una roca, un movimiento brusco le sobresaltó. Era un Digimon que había sido empujado en su dirección por otro con el que estaba luchando.

El cuerpo era de un ser de color gris y con un ojo enorme que abarcaba la mayor parte de su cara. Estaba cubierto de rasguños. Observó que estaba enfrentándose a Kyu.

En esos instantes las nubes de lluvia, que esa mañana se dirigían a la isla, comenzaron a descargar su contenido sobre el lugar.

x.x.x.x.x.x

Era muy raro, no entendía porque le atacaba. No hablaba, a pesar de que le preguntó a que venía ese acto violento.

-¡Para!-Volvió a abalanzarse sobre él. No había opción-Transformación-Su cuerpo se transformo en una piedra.

Kuramon se golpeó de bruces con un árbol y se hizo daño.

Kyu volvió a la normalidad y le golpeó con la cola.

Pero ocurrió algo inesperado. El extraño ser expulsó de su ojo una sustancia que le cegó.

El asaltante se abalanzó dispuesto a matar. Tenía bastante fuerza, pero Kyu no pensaba morir sin pelear.

Se retorcieron en el suelo, ensuciándose de barro. La lluvia comenzaba a arreciar. El cielo se ennegrecía.

La lucha termino con la victoria de Kuramon. Comió de forma apresurada. Una vez hubo terminado con su presa, tras consumir sus datos, un ruido le hizo sobresaltarse.

De detrás de una roca, un Digimon quedaba al descubierto. La sorpresa duró un instante, el intruso emprendió la huida, pero se quedó paralizado.

Una vez pudo reaccionar, empezó a perseguir al desconocido. Había cometido un error. No esperaba que nadie presenciase el acto que había realizado. No podía permitir que se escapase. Debía matar al testigo.