Despertó con la luz del sol entrando por la ventana, se estiro desperezándose y salió de la guarida. El fiasco del anterior día no frenaría su entusiasmo.

El objetivo de ese día era volver al bosque, tras el último encuentro con el elecmon tenía claro que el guardián era un obstáculo muy importante y su nueva prioridad, de modo que debía salir a entrenar y tenía muy claro como empezar.

El día prometía una tranquilidad que el tsumemon tenía claro no respetar, no pensaba dar descanso a los habitantes de la isla, no concedería tregua ni parlamento a ninguno de ellos.

Hecho a correr en dirección a los árboles decidido a volverse más fuerte y a devorar todos los datos posibles para crecer.

Al llegar al bosque se aproximó a un grupo de arbustos que se movían, de entre ellos apareció un pequeño minomon, su cuerpo era una piña de color parduzco y una cabeza verde con unas mandíbulas rosadas. Sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre el bebe desprevenido matándolo sin esfuerzo.

Sin embargo su comida fue interrumpida por los padres del recientemente difunto bebe, un par de kunemon que furiosos se abatieron sobre él.

Echándose hacia atrás, el tsumemon miró de uno a otro y viceversa, listo para moverse en cuanto alguno lo atacase.

El padre alzo su aguijón en posición intimidatoria, la madre en cambio se movía lentamente contra el Digimon de un solo ojo.

Hilo Eléctrico!-De la boca del macho escupió un hilo que se envolvía alrededor del tsumemon provocando una descarga eléctrica que sacudió su cuerpo. Sin embargo para sorpresa de los dos insectos, esta descarga no afectó al enemigo.

-Esto no hace daño-Estaba acostumbrado a las descargas recibidas por Elec en los anteriores encuentros-Vosotros débiles, ¡vosotros comida!-De un salto, impulsado por sus miembros se abalanzó sobre la hembra que se había acercado lo suficiente para el ataque.

Paseo Venenoso!-Intentando defenderse le clavó el aguijón en su cola, pero no sirvió de nada, el padre fue a asistir a su pareja clavando sus guarras en el atacante, pero este lo empujó a un lado con el cuerpo.

Arañazo de Uña!-Atacó a su nueva presa-¡Arañazo de Uña!-Una y otra vez golpeó a su victima hasta que dejó de moverse. Una vez terminado e asalto se apresuró a devorar sus datos.

El otro kunemon chilló de horror y con furia renovada se abalanzo contra la fuente de su desgracia, contra aquel que le había arrebatado a su familia.

Hilo eléctrico!-Esta vez lo esquivó y lo golpeó de un placaje con el cuerpo que desestabilizó al insecto.

Los dos rivales se retorcieron en el suelo, intentando acabar con el otro, golpe y arañazo, mordisco y empujón, pinchazo de aguijón y aplastamiento con los miembros. Moviéndose poco a poco al forcejear el kunemon se golpeó en la cabeza con una piedra del camino. Distraído por este evento, fue toda la ventaja que necesito el enemigo.

Arañazo de Uña!-El arañazo fue profundo, en el pecho del monstruo eléctrico que murió al instante. Comiendo los nuevos datos recién obtenidos al terminar con tres vidas, se puso en camino pues sabía que había más de estas deliciosas presas en el bosque, recordaba que el día que nació vio a varios más de estos kunemon.

No tardó en toparse con un nido, el problema es que si ya con dos le había costado, ahora que había siete de ellos lo tenía mucho más difícil. Tenía que esperar a que se separasen.

Se escondió detrás de un árbol y esperó.

Cuando parecía tras un par de horas que no pasaría nada vio a tres alejarse y se propuso seguirlos.

Tras considerar que se hallaban lo suficientemente lejos se acercó al más cercano a su posición.

Arañazo de Uña!-El ataque hirió al insecto en un costado.

El kunemon sorprendido se giró en dirección a su asaltante y empezó a defenderse-¡Paseo Venenoso!-El aguijó rozó una de sus patas izquierdas

Los otros dos corrieron a asistir a su compañero en la lucha. Viendo que lo superaban en número y lo tenían rodeado se movió fuera del circulo para poder pelear mejor.

Uno de ellos escupió hilo intentando paralizarlo sin éxito y otro lo pinchó en la oreja derecha con el aguijón. El herido retrocedió para que sus compañeros pudiesen protegerlo.

Hilo Eléctrico!-Esta vez el hilo venía de este último que intentaba ayudarles a vencerlo y consiguió golpearlo con el mismo. Reculando medio aturdido no pudo ver como otro se posicionaba por detrás suyo.

Paseo Venenoso!-El aguijón se hundió ligeramente en su espalada.

Dando la vuelta para confrontar a su nuevo rival-¡Arañazo de Uña!-Esta vez la herida fue en la cara del kunemon que quedó cegado. Aprovechando su oportunidad volvió a golpearlo con las garras matándolo. Ahora solo quedaban dos y uno ya estaba herido.

El único que se encontraba bien de los dos atacó mordiéndolo con la mandíbula, el tsumemon intentando soltarse de su rival empezó a golpearlo con los apéndices hasta que consiguió herirlo en una de las patas. Sorprendido soltó al Digimon en un acto reflejo.

Sin embargo las tronas habían cambiado, aprovechando que tenía la guardia baja intentando calmarse, con un último golpe mató al segundo de ellos. El único que quedaba estaba herido y viendo a sus compañeros muertos dio la vuelta y emprendió la huida.

Pero no pensaba dejarlo escapar de modo que corrió tras él para darle caza alcanzándolo rápidamente gracias a la herida que ya tenía de antes.

Una vez muertos todos y tras comer, procedió a repetir la operación.

Los kunemon salían en grupos de dos o tres de modo que no resultó tan exhaustivo acabar con todo el nido.

Una vez muertos todos, se acercó a su guarida y para su alegría estos tenían sus huevos allí. Tras el atracón de tortilla procedió a deambular por la zona en busca de algún rezagado kunemon que no hubiese matado.

Una vez satisfecho con su ronda de precaución procedió a regresar a la cueva.

Allí pensó en el Pueblo del Comienzo de la isla. El guardián era prioridad si quería acceder al tesoro. El entrenamiento diario y alimentarse de Digimon fuertes lo ayudaría en su cometido. Y calculó que en más o menos una semana podría llevar a cabo su venganza.

Una vez anocheció y tras organizar sus planes se puso a dormir.