Capítulo 4: "Un poco de paz"


Descargo: los personajes no me pertenecen, todos sus derechos a su creador Ryan Murphy y Sara Shepard respectivamente.


Hola, muchas gracias por sus comentarios, me alegra leer que la historia les esté gustando. Aquí les dejo un nuevo capítulo, espero que les guste y comenten que les parece. Me disculpo si hay errores. Saludos.


Santana: -Eso fue extraño Q, sé que la amas y todo, pero entonces ¿Algo pasó con Jesse mientras estabas fuera?- Preguntaba la latina que cada vez entendía menos la situación.

Quinn: -la verdad no lo sé, eso insinuó Jesse... así que no estoy segura. Rachel quiso hablar conmigo esta noche y como vez- dijo mostrando su teléfono - estaba empeñada en llamarme hasta que le contestase... - la rubia se quedó pensando un momento y luego sonrió de medio lado.

Santana: -¿Qué es tan gracioso Q?- preguntó la latina confundida y con una ceja levantada. Estaba empezando a pensar que la rubia estaba enloqueciendo.

Quinn: -Rachel... Creo que ya sé porque tanta insistencia... - decía lentamente-viendo la hora que es, debe estar en el departamento y debe sentir una inmensa lástima por mí. Pero que tonta soy ¡Dios! Soy tan patética que... ¡pff!- Decía la rubia sosteniendo su cabeza entre las manos y colocando los codos en las rodillas para apoyarse mejor y ocultar un poco su cara llena de lágrimas.

Santana: -Ok, rubia creo que no más tragos para ti, ya empezaste a desvariar...-Dijo la latina intentando quitarle a Quinn lo que estaba tomando.

Quinn: -No San, tu no entiendes... - Dijo la rubia poniéndose de pie rápidamente. -Esta noche... esta noche había preparado una cena en el departamento... Yo... Dejé todo listo ahí... Ya sabes todas esas cursilerías que prepara uno cuando va a dar el paso más importante de sus vidas...- decía rápidamente, haciendo ademanes con ambas manos.

Santana: -Q, No me digas que...- dijo con los ojos abiertos de par en par.

Quinn: -Si... - Decía la rubia en voz baja, casi susurrando... -Hoy iba a pedirle a Rachel que se casara conmigo...- Dijo sentándose y hundiéndose más en el sillón, y subiendo sus pies para abrazarlas con sus brazos y ocultar su cabeza ahí.

La rubia se quedó en esa posición llorando desconsoladamente mientras que la latina intentaba sobreponerse del shock inicial por la confesión de la rubia y se acercaba a abrazarla, rodeando el pequeño bulto de lágrimas en el que se había convertido su mejor amiga.

Santana: -Venga ya Quinn, tranquila, respira. - Eso se lo decía mientras dejaba suaves caricias en la espalda de la rubia. -¿Se puede saber cómo diablos pasaron de estar dándose un tiempo, a la proposición de matrimonio fallido de esta noche? Porque para que hayas llegado a este punto... Ella debió haberte escogido a ti en aquella ocasión ¿O me equivoco?- Quinn asintió, aún seguía llorando, pero su respiración se iba normalizando poco a poco.

Quinn: -Se supone que sí. Pero ya vez... nada es suficiente para Rachel Barbra Berry, nada de lo que hice o dije pareció funcionar para hacerle ver que yo era su alma gemela.-

-No... lo que no vi es que no porque Rachel fuese mi alma gemela... no por eso yo tenía que ser su otra mitad también. Era obvio -Se decía a si misma- Ahora lo veo. ¿Qué demonios teníamos en común? ¿La edad?, ni siquiera estábamos en sintonía los primeros meses...Vamos:- Iba enumerando con los dedos.-

-Ella vegetariana y yo carnívora amorir...-

-Ella madrugadora y yo hibernando hasta pasado mediodía...-

-Ella un tanto santurrona y yo una ninfómana enproceso...-

La latina enarcó una ceja de forma interrogante -"Vaya, demasiada información" pensó para sí.-

-Ella ama los musicales y yo las películas deterror...-

-Venga, ¡Si ella odia caminar bajo la lluvia y yo lo amo!-
-Ella judía y yo católica... demonios, ¡Hasta estaba leyendo un libro para pasarme al judaísmo y poder casarme con ella!-

Para este momento Santana estaba que no se lo creía, ¿Convertirse al judaísmo? Vaya, vaya... ¿De cuánto se había perdido en estos meses fuera? ¿Cuándo había comprado el anillo?

Esa y muchas otras preguntas se generaban en la mente de la latina mientras escuchaba como Quinn decía más y más cosas.

Quinn: -¡Por dios, dejé el sexo diario y el tocino por ella! - Eso regresó a la latina a la plática que estaba teniendo con la rubia.

Santana: -¿Tú? ¿Dejaste de comer tocino por la gnomo de jardín? Jajajajajaja-Soltó a reír la latina.

-Eso si no me lo creo Fabray, lo del sexo si, claro... Tratándose de Berry... ¿Pero el tocino?- decía secándose una lagrima de la risa. La rubia la miró mal con esa mirada de"Cállate o te mato".

Santana: -¡Oh por dios!- Dijo la latina alzando las cejas y abriendo la boca al tiempo que ponía una mano sobre ella. -¿Es cierto?- Esta vez la carcajada de la latina fue mayor, y se echó para atrás cayendo en el sofá y agarrándose el estómago soltando un par de lágrimas de la risa que dejó salir ante la inesperada confesión de Quinn.

El ambiente poco a poco iba tornándose más ligero, el que Quinn se estuviese desahogando le estaba sirviendo y sin duda los comentarios de la latina, aunque rudos y algunos fuera de lugar se estaba sintiendo mejor, no había duda, el que la latina estuviera con ella la estaba ayudando a sobrellevar la situación.

"Que haría sin esta tonta y molesta latina"pensaba Quinn, mientras veía como la latina seguía riendo sin querer parar.

La rubia pensó en lo que había dicho y dijo para sí, -vamos era patética, me preocupaba más por ella que por mí; cambié hasta la comida que más amaba por ella. Admítelo Fabray, es cosa de risa.-Así que sin más Quinn comenzó a reír también.

Pasaron unos momentos hasta que la rubia escuchó un ruido sordo. Abrió los ojos llenos de lágrimas (esta vez por su ataque de risa) y lo que vio, no hizo más que provocarle un nuevo ataque de risa, esta vez un poco más fuerte.

La imagen que tenía a Quinn al borde de una breve carrera al baño, era a una latina tirada en el suelo junto a la mesa que sostenía una botella vacía y una a la mitad; pero lo más gracioso de todo era que la latina seguía retorciéndose de risa en el piso de la sala, ocasionando que uno de sus pies chocara con la mesa ratona (el ruido que había escuchado Quinn) y haciendo que la botella a medio terminar, se tambaleara y terminara cayéndole encima a la latina.

Estar con tu mejor amiga una noche en la que creías iba a ser todo un desastre, es un pequeño pedazo de cielo.

Y por increíble que parezca, con la influencia del alcohol en sus venas, en vez de parecer estar en un hoyo sin fondo y creer que no pasará de esta noche a causa de un desamor. La rubia solo sintió paz, tranquilidad, sintió que volvía a respirar sin dificultad y sintió su cuerpo más relajado. En vez de sentir que tenía que proteger a la latina y guardarse cosas. Ella sentía completa libertad de decirle todo pensamiento que cruzara por su mente; y por primera vez en mucho tiempo, Quinn se permitió no ser la protectora, sino dejarse proteger. Así se sentía con su mejor amiga, protegida, querida y en paz.

La rubia soltó un suspiro de alivio, estar con la latina era la mejor medicina para su corazón y su orgullo dañado.

Ahora que recordaba, esta situación era similar a una que había transcurrido casi un año atrás. Sólo que los papales eran invertidos; una latina renuente a hablar con Quinn sobre la chica que había roto su corazón sin siquiera saberlo, y una rubia dando apoyo y consuelo a su mejor amiga.

Santana: -¿Vez lo que provocas Fabray?-Decía la latina fingiendo enojo. -Ahora mi preciosa y costosa ropa está toda mojada y con olor a tequila. Esto es simplemente perfecto.-

Quinn: -No es mi culpa que seas un gusano que no para de moverse ni cuando cae del sillón al suelo por reírse de las desgracias ajenas.-

Santana: -¿Desgracias ajenas?- Exageraba la latina. -Por dios Q, ¡Negarle el sexo al cuerpo es casi un delito federal!- Exclamó la morena alzando los brazos dramáticamente.

Quinn: -Tonta. Que tú andes saltando de cama en cama no significa nada, además tú lo dijiste tú tienes sexo, yo hacía el amor y hay un mundo de diferencia entre ambos. Aunque bueno... creo que Rachel si tenía Sexo conmigo mientras yo la adoraba de cuerpo completo.-

Santana: -¡Horror! ¿Sabes Q? Hay cosas que no se dicen a los amigos, por más amigos que estos sean...-Decía haciendo caras raras y haciendo gestos como si fuese a vomitar.

Quinn: -Cállate latina tonta, yo voy a contarte las cosas tal y como son.- Dijo con una sonrisa de suficiencia. -Además como vas a entender si no te cuento hasta el más pequeño detalle...- decía burlándose de la latina.

Santana: -Jaja, muy graciosa Fabray. - Dijo la latina levantándose del suelo. -Así que dime... quieres seguir hablando hoy o prefieres parar, porque déjame decirte que tienes que contarme que rayos pasó en San Francisco ¿Conociste alguna chica sexy para tu mejor amiga?- Dijo pícaramente cruzando los brazos, alzando la ceja y dibujando una sonrisa traviesa en su rostro.

Quinn: -Oh siii... Claaaro, un montón de chicas que quisieran tener una cita y algo más con la "Famosa Santana"-decía la rubia en un tono burlón.

Santana: -¿Acaso lo que escucho es sarcasmo mi querida Lucy?-

Quinn: -Mmmm... si, algo hay de eso...-decía viendo distraídamente sus uñas. -Y bueno, si aún tienes ganas de escuchar lamentos y uno que otro lloriqueo... Me gustaría terminar de contártelo, porque después de hoy, no quiero volver a pensar en eso... Quisiera terminar de sacar todo lo que tengo dentro...-dijo con voz un tanto cansada.

Santana: -Entiendo Q, bueno... siendo así, soy toda oídos. Solo déjame ir a ponerme una playera seca, que se me están enfriando hasta las ideas...- decía levantándose y caminando hacia las escaleras. -Si quieres ve a buscar algo a la cocina, bebidas o algo, tienes suerte de que haya pasado antes a comprar algo de comida... ah y por cierto...- dijo la latina dejando un silencio momentáneo. Quinn la miró interrogante.

Santana: -Bienvenida a casa Q. - Le sonrió amablemente. -Si te interesa claro, esta puede ser tu residencia por el tiempo que quieras, ¿Qué mejor que vivir con una famosa cantante? Y aun mejor, que esa famosa y sexy cantante sea tu mejor amiga.- Sonreía orgullosa.

-A no ser, que quieras estar sola, si es así sabes que mi antiguo departamento está disponible para ti rubia teñida, cualquier decisión que tomes estará bien. No te sientas comprometida ¿Ok?- Dijo giñando un ojo y dándole una media sonrisa.

Quinn: le sonrió agradecida y contestó- Muchas gracias San, pero de hecho... preferiría estar aquí contigo si no te importa, justo iba a proponértelo más tarde cuando estuvieses bebida y no tuvieras otra opción más que aceptar para que me quedara contigo.- Dijo en broma.

-Además es mucho espacio para ti sola, no entiendo el punto de esta enorme casa si no hay con quien compartirla. ¿O es que conociste a alguien?- Preguntó entre ilusionada y esperanzada, hacía mucho tiempo que Santana no se tomaba enserio a ninguna chica, a lo que la latina le contaba solo tenía algunas citas pero nunca pasaba de 1 semana, es más, era raro cuando salía con la misma chic veces, y curiosamente siempre eran rubias y de ojos azules...

Sin duda santana tenía bien definidos sus gustos, o sus tipos de "Chica ideal" como ella las llamaba, claro había salido también con morenas, pero al parecer las rubias ojiazules eran sus favoritas.

Santana: -jajaja no Q, no hay nadie todavía, pero me enteré de estas casas hace como 6 meses, una amiga me comentó de las nuevas residencias, que había mucha paz y tranquilidad y que eran sitios muy bonitos; además, componer mis canciones escuchando de fondo el bullicio de la ciudad era un poco desquiciante.- Dijo la latina moviendo sus manos intentando darle énfasis a sus palabras.

Quinn: -jaja lo entiendo, no puedes hacer canciones para cortarse las venas con el ruido del claxon de los taxis y el vecino precoz que cada noche hacía trabajar los resortes del colchón.- Decía la rubia recordando las veces que se había quedado en el departamento de la latina.

Santana: -¡Cierto! El vecino follo-todo-lo-que-se-mueva, jajaja ¿Sabes? Perdí la cuenta del número de chicas que llevaba a su departamento. Él sí que tenía un problema. Creo que pensaba que si no estaba con ellas, al otro día le dirían que no o algo.- Contaba confundida.

Quinn: -Quizá de ahí aprendiste eso de ir saltando de cama en cama.- Dijo burlona.

Santana: -Yo salto de cama en cama porque así debe ser... la verdad no me siento cómoda con una chica que casi no conozco en la intimidad de mi cama y lo sabes.-Dijo frunciendo un poco el ceño y cruzando los brazos.

Quinn: -Claro, digo ¿porque compartir algo tan íntimo como tu cama, pero es fácil compartir tu cuerpo? ¿No? Claro ya entiendo.- Dijo la rubia sarcásticamente.

Santana: Sonriendo. -Lo sé Q, es raro pero no puedo hacer mucho. No puedo darles amor pero puedo darles placer, soy honesta con ellas desde el principio. Si lo aceptan pasan unas buenas horas ejercitándose y reciben un placer inimaginable.- Quinn se le quedó viendo como diciendo "¿Enserio?" -Vamos Q, soy honesta. Si lo aceptan disfrutamos las dos y si no, pues tan amigas como siempre, yo no obligo a nadie a estar conmigo.- Dijo encogiéndose de hombros.

Quinn: -Lo sé San, lo sé.- Le dio una sonrisa tranquilizadora. -Descuida ya llegará la chica adecuada, quiero sobrinos en un futuro próximo ¿entiendes? Así que ve buscándote una buena chica, es más ahora que eh trabajado en la agencia DiLaurentis conocí a una rubia muy guapa de ojos azules, quizá no la conozcas, al igual que yo, apenas va abriéndose paso en el mundo de la moda. Se llama Hanna, Hanna Marin y adivina... Es fan de una cantante latina que tengo frente a mí ahora mismo. Quizá si te portas bien conmigo le hable bien de ti, creo que es exactamente de tutipo...-

Santana: -Mmm... Wanky, muy bien rubia, si tú lo dices, será un placer conocer a una fan, ¡Pero espero que sea guapa eh!-Dijo la latina para después giñar un ojo y girarse para ir a su habitación a cambiarse finalmente. -Ya vuelvo.-

Quinn: -Seguro.- La rubia soltó un largo suspiro. La rubia recordó las palabras -"Bienvenida a casa Q"- (dando un largo suspiro) Si... definitivamente se sentía como en casa.