Capítulo 5: "Un recuerdo más"
Descargo: los personajes no me pertenecen, todos sus derechos a su creador Ryan Murphy y Sara Shepard respectivamente.
Me disculpo si hay errores ortográficos. Saludos y espero que tengan una bonita semana anotherlamb91
Quinn: -Seguro.- La rubia soltó un largo suspiro. La rubia recordó las palabras "Bienvenida a casa Q", (dando un largo suspiro) Si... definitivamente se sentía como en casa.
Se puso de pie y caminó a donde supuso estaría la cocina, el alcohol le estaba pasando factura pero poco importaba, llegó a la cocina y la examinó rápidamente, era bonita y espaciosa, tenía un montón de alacenas y aparatos eléctricos. "¿Dónde estará el vino?" Pensaba para sí.
Empezó a buscar en las gavetas y veía uno que otro traste, -"Bingo, el destapa corchos, ahora el vino... mmm... el refri... Si quizá ahí"...- se acercó al refrigerador y si, efectivamente ahí encontró una botella de vino. La tomó, "-mmm... copas..."-
Santana: -¿Q?- escuchó que la latina venía bajando las escaleras.
Quinn: -En la cocina S.- Respondió la rubia que aún estaba buscando las copas.
Santana: -¿Ayudo con algo?- Preguntó la morena desde el marco de la puerta.
Quinn: -Si, no encuentro las copas...-
Santana: -¡Oh!, Lo siento Q, pero me temo que eso te lo debo, como te dije hoy es mi primer día aquí, solo traje una que otra cosilla. Y me temo que no estaba en mi lista las copas.-
Quinn: -¿La casa venía amueblada?- Preguntó con una ceja levantada.
Santana: -Mmm... si en su mayoría. ¿Por?- Preguntó la latina un poco confusa.
Quinn: -Si la cocina está equipada con todo esto, dijo señalando a los electrodomésticos, no creo que no haya un par de copas en algún gabinete...-
Santana: -bueno, no que yo recuerde, pero busquemos...- dijo ayudando a su rubia amiga a revisar las gavetas. -Así que Hanna ¿Eh?- Preguntó la latina interesada, revolviendo los cajones y abriendo gabinete por gabinete. -¿De dónde es y cómo se conocieron?-
Quinn: -¿Acaso detecto un poco de interés?- Dijo la rubia burlona. La latina soltó un pequeño bufido. -Es de un lugar llamado Roosewood, y la conocí en la agencia DiLaurentis. Justamente en mi viaje a San Francisco.-
Santana: -Vaya, así que algo bueno trajo ese viaje para tu mejor amiga ¿No?-
Quinn: -Jaja, si claro. Bueno para ti, a mí me trajo muchos problemas con Rachel; pero bueno eso ya no importa. Después de todo ese viaje resultó positivo para mi carrera y al parecer para ti San.- Dijo con una pequeña sonrisa.
Santana: -¿Qué puedo decir Q?- decía alzando los hombros. -Soy simplemente irresistible.-
Quinn: -Y humilde además de todo ¿No?- Preguntó alzando su característica ceja.
La latina no contestó con palabras, simplemente se encogió de hombros.
Quinn: -Bueno en vista de que no hay copas, ni vasos todavía... tendremos que compartir directo de la botella-
Santana: -iiug, ¿Me aseguras que ya no hay rastros de baba de hobbit en ti?- Dijo simulando asco.
Quinn: -¿Enserio Santana?- Preguntó la rubia con el ceño fruncido.
Santana: -¿Qué? Es algo totalmente razonable, anda vamos... compartamos esa botella y sígueme contando que desastre armaste mientras yo estaba lejos de aquí.-
Ambas caminaron rumbo a la sala nuevamente, se sentaron una frente a la otra en el sillón y se cruzaron de piernas mientras ponían en el espacio vacío la botella y el destapa corchos.
Santana: -Venga Q, cuéntale a tía Tana sobre ese viaje tuyo.- Dijo destapando la botella y ofreciéndole a la rubia el primer trago.
Quinn: -Gracias.- Dijo tomando la botella y dándole un buen trago, para después pasárselo a la morena. -Verás. Luego de que "me diera un tiempo" con Rachel, no fui al apartamento, de hecho me fui al tuyo...- reveló la rubia un tanto avergonzada, mientras levantaba la vista hacia la latina y esta le hacía un gesto con la mano de que no importaba, y esta vez era el turno de darle un sorbo a la botella para pasársela a Quinn y repetir lo mismo un par de veces durante la conversación.
-Bien, pues al estar en tu departamento me quedé un poco atontada, no terminaba de entender que había pasado. Me sentía como fuera de la realidad, como pude, me comuniqué con la señora DiLaurentis para confirmar mi asistencia a la pasarela, pero había un problema, la pasarela sería en una semana más, y estando las cosas como estaban... no podía regresar al departamento con Rachel y fingir que no había pasado nada. Así que simplemente agoté tus reservas de alcohol…- admitía avergonzada y un tanto sonrojada.
Santana: -¡Que hiciste que!- Dijo abriendo la boca de par en par. -Pero si eran más de...-
Quinn: -Tranquila, tranquila, - Decía interrumpiendo el regaño seguro que recibiría de la latina. -Las reemplacé todas y cada una. Sólo que las necesitaba en ese momento. No supe a qué hora me dormí, pero lo último que recuerdo fue que pasé dos días y medio encerrada sin responder el teléfono, fue una reunión interesante... estábamos mi dolor, mi confusión y frustración, las botellas iban y venían, pero lo más dañado era mi orgullo "inquebrantable" por los suelos, mi corazón latía pesadamente, sentía que respirar era algo difícil, no comí nada y decidí que casi tres días era ya suficiente para quedarme sumergida en mi miseria... así que me duché y paré en el café que está cerca de tu edificio. Desayuné algo ligero ya que con todo el alcohol que había consumido en esos días no me sentía con ánimos de ingerir nada.
Solo tenía una sed que parecía no acabar y un dolor de cabeza increíble, así que fui ciudadana prudente y decidí no manejar, me fui caminando hasta el que había sido mi departamento desde hace un año... ese departamento donde compartí tantas cosas con ella.- Relataba la rubia con voz ausente, cansada.
La latina escuchaba atenta mientras se pasaban entre sí la botella de vino que cada vez iba quedando más y más vacía.
-Iba caminando sin prisas, tambaleándome de vez en cuando ya que la resaca no se me había pasado del todo. Sentía una opresión a cada paso que me acercaba al departamento que compartía con Rachel, sabía que no estaba, así que iba "tranquila", no es que tuviera miedo de verla, pero no quería que me viera en ese estado, no quería provocarle lástima o algo.
Cuando llegué a la entrada del edificio me tomé mi tiempo para entrar, saludé al portero del edificio y subí por las escaleras, quería llegar y a la vez no ¿Entiendes?-
La latina asintió dándole un nuevo sorbo a la botella.
-Bueno, pues cuando llegué al departamento abrí y me quedé parada en el marco de la puerta. Algo no estaba bien, había demasiadas hojas esparcidas por toda la sala, supuse que eran algunos de los libretos de Rachel, ya sabes que tiene bastantes y Rachel nunca ha sido muy ordenada que digamos cuando se trata de sus cosas, así que estaba por recogerlos cuando me detuve abruptamente. Sabía que Rachel se enfadaría o "no encontraría" (como ella decía) sus cosas si yo las movía. Además, se supone que yo entraría y saldría lo más rápido posible, o al menos eso intentaría.
Me fui a la habitación (que compartía con Rachel), al abrir la puerta me encontré con otro mini desastre, la cama estaba destendida y había ropa a medio doblar en ella, se notaba que no le había dado tiempo de lavar su ropa y guardarla.
Me dirigí al armario para sacar una maleta de la parte superior y comenzar a sacar algo de ropa. No estaba segura de que debía llevar, así que sólo metí un par de vestidos, unos pantalones y mi pijama. Serían dos semanas así que debía llevar ropa suficiente. Continué buscando en mis cajones cuando escuché el ruido de unas llaves en la entrada del departamento.
Por un momento me paralicé, me quedé inmóvil enfrente de la cama donde estaba abierta mi maleta de par en par. Las voces comenzaron a escucharse más claras lo que significaba que ya estaban dentro del departamento. Lo que no esperaba era la voz que escuché a continuación.-
Jesse: -¿Y si pedimos comida china?, estoy que muero de hambre, esos tontos no pueden hacer bien su trabajo, por su culpa tenemos que ensayar fuera del teatro y sólo porque los novatos estos aún no se saben el libreto tenemos que ayudarlos. Es absurdo.- Decía mientras se cruzaba de brazos y se sentaba en la sala.
-Además de que me canso de repetirles que este sillón es mi lugar, es el más cómodo de este lugar y por lo tanto me toca por derecho de antigüedad.-
Quinn: -Claro, intenta robarme a mi chica y porque no quedarse con mi sillón favorito también. - Bufaba la rubia desde su recamara, entre susurros con las manos hechas puños y apretando los dientes.
Rachel: -¿Quieres calmarte? Te recuerdo que esta es mi casa y no te permito que les hables así a esos pobres, es su debut.
-Aunque sean nuestros reemplazos y sean nuevos tenemos que hacer un buen trabajo para que sean un buen reemplazo, nadie dirá que Rachel Berry no ayuda a los demás.
Y de ese sillón, cada quien es libre de sentarse donde se sientan a gusto, y si acaso le llegara a pertenecer a alguien, sería a Quinn... ese es su sillón favorito.- Terminó de decir la morena un poco tajante.
Rachel estaba angustiada por la rubia, desde ese día en el teatro donde la rubia había escuchado que ella estaba confusa en sus sentimientos, tanto con la rubia como con el chico de cabello rizado; no había sabido nada de ella.
No había regresado al departamento esa noche, ni la siguiente... llevaba casi 3 días sin saber de la rubia y eso la tenía muy mal.
En los ensayos estaba bien, pero las reuniones con sus futuros inversores y pasar más tiempo con Jesse del que estaba acostumbrada, tenían a la morena en un estado de alerta.
Seguía confundida porque el chico era muy atento con ella, no podía negar que había cierta química entre ellos tanto dentro como fuera del escenario.
Pero con Quinn, las cosas se dieron muy rápido. Desde que salieron de Lima y se encontraron en Nueva York el trato de la rubia fue cambiando, ya no estaban en secundaria y ahí afuera, las cosas eran más difíciles de hacer ella sola. La constante comunicación de Kurt con Quinn fue lo que las fue uniendo y sumándole el buen trato que recibía la morena por parte de la rubia... bueno... no supo en que momento Quinn se convirtió en una parte esencial para la morena, solo sabía que estando con Quinn se sentía completa, feliz y protegida. No es que Rachel no supiera defenderse sola o depender de ella misma; pero con Quinn, todo era más fácil, todo era mejor.
La fase de la universidad fue rápida y amena, aunque estuvo llena de pequeñas escenas de celos por parte de ambas. Quinn misteriosamente se ponía furiosa con la presencia de Brody, el "hombre de plástico" como le apodaban Santana y Quinn.
Brody, un buen compañero de NYADA con quien tuvo un lío amoroso que finalizó con Quinn abrazada a Rachel en el sofá del departamento, viendo películas y comiendo helado.
Las cosas se fueron dando hasta que llegó el día en que Quinn le dijo que empezaba a sentir cosas por ella, la morena estaba en shock, ¿Acaso escuchaba bien? La hermosa Lucy Quinn Fabray ex capitana de las porristas del McKinley, estaba diciendole que sentía atracción por ella, Rachel no se lo podía creer, tardó un par de segundos en confesar que ella sentía lo mismo.
La atracción entre ambas era increíble, tenían una conexión muy especial y siempre procuraban pasar su tiempo libre juntas, el cual fue disminuyendo ya que Rachel empezaba a hacer audiciones para musicales y Quinn (quien había estudiado fotografía) fue requerida como modelo para un comercial, y desde ahí, la carrera de fotógrafa había quedado en segundo plano ya que la popularidad de Quinn, por sus dotes actorales y su rostro angelical, la hacían lucir aún más hermosa (de ser posible), lo cual ayudaba enormemente en pagar las cuentas, así que la rubia tomó el modelaje como primera opción y de vez en cuando seguía fotografiando cuanta cosa llamaba su atención.
Rachel al audicionar una y otra vez se frustraba al no encontrar algo que fuese un digno reto para ella, pero el que la rubia la ayudara a repasar sus líneas cada noche, era un detalle maravilloso para la morena.
-¿Dónde estás Quinn?- Pensaba para sí la morena.
Jesse: -¿Rachel?- Preguntó confundido, ya que la morena se había quedado pensativa un buen rato. -¿Estás bien? ¿Te sientes mal o algo?- dijo mirando de arriba abajo a la morena.
Rachel: -¿Qué? Si, lo siento... estaba pensando en otras cosas... - dijo la morena con un poco de añoranza en su voz.
Quinn: -Vaya, eres taaaan aburrido... que ni siquiera Rachel te soporta. Eso es nuevo.- Dijo la rubia con voz sarcástica, apareciendo desde el corredor rumbo a la sala donde se encontraban los actores.
Rachel: -Quinn...- Dijo volteando sorprendida al encontrar a la rubia en el departamento.
