Gracias por vuestra lectura y por vuestros comentarios: XKelidaX, lara evans, blackstarshine, Erea, Orden del Fénix (de momento sigues siendo el único chico xD), CrissBlack, mArTa, Lil-Evans, dianetonks, melaniablack, Yedra Phoenix, Sabaku no Akelos, Isa Malfoy, Corae (cuádruple por lo menos!), Cristhine (xD cortos? ay con lo que ocupan los capis, y yo que pensaba recortarlos!), Heredrha (por fin… "deuda" de sobra saldada ;): tú lo dijiste, es la continuación del DH hecha por una fan de Sirius (y los Blacks), no una adoradora de Snape… xD. Ésa es Jkr.
Voy poniendo cosas en común, aunque os he respondido a cada uno, va para los que leen y no preguntan (entiendo que tienen todo claro, pero por si acaso). A todo el mundo, disculpas por esta enorme nota de autor (me acabarán borrando el fic):
- Percy perdido: no recuerdo qué dice el DH sobre enviar lechuzas a perdidos ¬¬'. Primero porque estoy partiendo de un DH ficticio, y mucho del DH canon no puedo usarlo aquí. En este caso, (lechuzas), me he fijado más bien en las biblias de HP: HP Lexicon (www. hp-lexicon. org/ wizworld/ owlpost. Html). En español El Diccionario (www .eldiccionario. org/ miscelanea/ correoporlechuza. Htm.) Literalmente: "No se puede enviar una lechuza a alguien que no quiere ser encontrado". Y según JKR, "los magos no pueden enviar una lechuza para encontrar a alquien que buscan y luego 'seguir' a la lechuza para descubrir su paradero." Así que interpreté que, al igual que con Sirius en su exilio "en el sur", la lechuza encuentra el destinatario porque el remitente NO pretende averiguar su paradero. Es un matiz diferente al 'perdido' y yo no he dicho que Percy no desee ser encontrado.
- El dramione… el dramione estará siempre sometido a la historia, no la historia al dramione. Yo quiero explorar el "sí, vale, aceptemos que esta pareja imposible en canon ya están juntos. Y ahora ¿qué?", lo cual suele ser ignorado en los fics (salvo embarazos y epílogos maravillosos llenos de churumbeles mestizos).
Sobre las pistas, algunas vais muy bien, otros algo más perdidos. Vamos con ellas:
- Grecia es muy importante. Las Cartas, importantísimas, ya digo, no las que pueda recibir Percy, esté donde esté. La lechuza perdida de Eeylops obviamente fue para correo. Y no, no la utilizaron mortífagos.
- Premios Anuales: Que Harry sea PA sorprende, sí, Draco es mejor estudiante que él (ver HP2 y lo que dice Lucius al respecto). De todas formas, y esto es una opinión puramente personal, creo que Draco bajó, y mucho, de nivel académico en HP6: por la famosa misión de Voldemort, las pociones le salían "pasables" según Slughorn, y tuvo algún que otro castigo por no terminar sus tareas -con McGonagall, por ejemplo-. Ni siquiera estuvo en el equipo de Quidditch. ¿Ya no tenía presión de Lucius, la presión de la misión era suficiente, o ambas cosas?. No me sorprendería nada que Harry superara en notas a Draco en el HP6. Pero no trato de saberlo, pretendo haceros ver que ¿no os suena un Hogwarts demasiado perfecto?: Harry y Hermione de PA's, McGonagall de directora, Fliwick (que es también "de los buenos") como jefe de estudios (o subdirector). Más adelante veréis que Hagrid sigue siendo el Jefe de Gryffindor… en fin, 'demasiado perfecto' ;) Quien destaque este hecho será Lupin, el observador y analítico por naturaleza.
Por cierto, los innumerables Premios de Harry. El nº 100 de los cromos de las ranas es Harry en el videojuego de HP3. Falta el Premio de Quidditch (como James en su día), y el de los Servicios Especiales al Colegio (como Tom Riddle). xD Hay muy pocas cosas que me esté inventando, casi todo es referenciado de canon y productos similares (videojuegos, películas...).
- Fred y George: tendrán un papel importante. ¿Cuáles son sus puntos fuertes? (¡Buf, hay tantos! ;) En serio: el negocio de las bromas, y conocer Hogwarts de cabo a rabo. ¿Y quiénes conocen también Hogwarts de pe a pa?... Lupin y… Filch (¿a alguien le suena ese extra de Rita Skeeter en la Escoba, último capitulo?) Otro detalle, en el HP6 mencionan su deseo de comprar Zonko's en Hogsmeade.
Por cierto, sobre mi gran muso, Sirius, por supuesto que me sigue inspirando, aquí me ha dado la trama principal del fic, no de la manera que uno puede pensar (Azkaban y cosas así). Nooo... xD. Lo sabréis en dos o tres capítulos más adelante, pero es muy, muy sutil. No daré ni una pista, sólo que será a través de un personaje que no os identificaré a la primera. (Tipo el gran Enemigo Sin Nombre xD, que por cierto, sí tiene ;)
Voy identificando a más mortífagos de la primera reunión. Esto es como ir quitando capas a una cebolla, sin pausa pero sin prisa.
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Resumen Capítulo 4: Harry y Hermione reciben las cartas que los designan como el próximo Premio Anual. Hermione por fin regresa de sus vacaciones y se reencuentra con Draco. Éste le comunica la muerte de Penelope Clearwater y la misteriosa desaparición de Percy.
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"Mucha gente se comporta como si fuera idiota cuando tiene quince años." - Sirius Black. Harry Potter y la Orden del Fénix.
"Ya aparecerán. Al final siempre aparecen." - Luna Lovegood. Harry Potter y la Orden del Fénix.
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Capítulo 5. Los motivos de Percy y Kingsley
Miércoles 29 de Julio de 1998
Ministerio de Magia. Londres
"¿No habéis sido capaces de encontrar a Weasley?" preguntó una mujer en su despacho.
"No. Huyó inmediatamente. Consiguió atacar a más de uno, Rookwood no está precisamente encantado con los maleficios que recibió. No lo hizo nada mal ese Weasley, a pesar del shock de ver a la chica bajo el Avada Kedavra. Pero no tendría que haber estado ahí, mujer." Comentó el interlocutor, sentado tranquilamente en una silla frente al escritorio de la primera. "Pero escapó, aunque no creo que esté en buenas condiciones; resistió muy bien a Mulciber, no se sometió, a pesar del aspecto enclenque que tenía. Sin embargo no pudo con el Cruciatus de Thorfinn. Dudo mucho que haya ido lejos. Se nos fue la mano… unos aurores por ahí… y una basura muggle por allá…"
Se miró su mano enguantada, y no dijo nada durante un rato, sonriendo para sí mismo, ignorando la mirada impertinente y los ojos saltones de su interlocutora.
"No tenía que haber estado ahí, pero así fue. Nadie me dijo que esos dos estaban juntos. Habría sido más fácil si Clearwater hubiese estado sola." Añadió el hombre.
"¿La familia de Weasley lo estará ocultando?"
"Lo dudo. Arthur Weasley, su padre, vaga por el Ministerio como si fuese un Inferius. Está verdaderamente afectado, y no creo que sea fingido."
"Permíteme que te diga, querida, que tu talento no está precisamente en la Legeremancia".
La mujer apretó la mandíbula con indignación, pero decidió no responder.
"En cualquier caso, no echo de menos a Weasley. Se había puesto muy pesado con el tema de las razas mágicas. Vomitivo y repulsivo. No quiero imaginarme a un centauro por el Ministerio, como si fuese un ser humano."
Su interlocutor no respondió, sonrió cortésmente. Ella sin embargo estaba incómoda ante la penetrante mirada del individuo, y prefirió seguir hablando.
"¿Os llegó bien el envío?"
"Está ya dentro. Y bien protegido. Ahora es tu turno, Dolores."
"No te quejes, he puesto trabas a la investigación para que parezca que ha sido unos simples saqueadores." dijo ella. "De hecho, los aurores empiezan a sospechar del propio Weasley, que fue él quien atacó a Clearwater. Tanto mejor…"
El hombre tampoco contestó; parecía que estaba satisfecho por algún motivo, y ella no sabía cuál era.
Ajena a todo, Dolores abrió un cajón de su escritorio y extrajo uno fajo de pergaminos. Los colocó encima de la mesa y los empujó hacia el lado de la mesa de su visitante.
Estudiantes de Hogwarts. Año Académico 1998/99.
"Cht, cht…" dijo el invitado con una sonrisa en los labios. "Falta algo."
Ella alzó una ceja, y de nuevo abrió el escritorio.
Profesorado de Hogwarts. Año Académico 1998/99.
El hombre torció el labio superior.
"Así, mucho mejor, querida. Es un placer hacer negocios contigo."
Se incorporó, tomó la mano de la dama con la suya enguantada y la besó, a modo de saludo, y se retiró en silencio, portando todos los documentos en una elegante cartera en piel de dragón.
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La Madriguera. Ottery St. Catchpole, Inglaterra.
Hermione y Draco Aparecieron en una explanada más alejada de la residencia de los Weasley. Era la primera vez que iba allí para Draco, pero tuvo que claudicar y aceptar el hecho de que debía él también hacer una visita de cortesía, primero porque estaba saliendo con una de las mejores amigas de la familia, segundo, porque le gustaran o no, era una antigua familia de sangre pura, y finalmente, porque él seguía siendo uno de los grandes donantes en el Ministerio, y Arthur y Percy Weasley eran dos conocidos empleados del mismo.
Alrededor de la verja de los Weasley se habían parapetado un buen número de periodistas, ansiosos por recoger imágenes de la familia, y con un poco de suerte, alguna declaración acerca de la desaparición del célebre Percy Weasley.
"Granger, debes saber que empieza a comentarse que Percy ha huido porque es el responsable."
Hermione tenía los ojos fijos en los periodistas, preguntándose cómo lograrían pasar sin tener que enfrentarse a ellos.
"No. Percy no es de esos, y nunca le habría hecho daño a nadie. Menos aún a Penelope." respondió Hermione, testaruda.
Draco se desabrochó el cuello de su capa, de color verde oscuro. Aunque los Weasley vivían en una zona al aire libre y llena de vegetación, esa tarde estaba siendo extrañamente calurosa para lo habitual en Inglaterra.
"Entonces… puede que actuara bajo un Imperius." Sugirió él.
Hermione dejó de mirar al grupo de curiosos periodistas. Se apartó el pelo del cuello y miró a Malfoy, con desasosiego.
"Eso me lo creo más." Le contestó ella con tristeza.
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Pasar dentro no fue sencillo. Hermione y Draco se vieron pronto rodeados de cámaras y de incisivos periodistas que deseaban conocer desde el motivo de su visita, sus nombres, hasta su opinión acerca del trágico suceso.
Sin hacer ningún tipo de declaración, finalmente Draco agarró del brazo a Hermione y Aparecieron junto a la puerta principal, al otro lado de la valla; allí no osaban llegar los periodistas.
Hermione llamó a la puerta, deseando cuanto antes alejarse del objetivo de las cámaras. La puerta finalmente se abrió; era Harry.
"¡Harry!" Hermione le echó los brazos instintivamente, pero Harry los empujó a ambos hacia adentro, cerrando la puerta de forma algo brusca. Finalmente, logró desprenderse del efusivo saludo de Hermione.
"Hermione… no es que no quiera saludarte, pero acabas de darles un titular." dijo él, ligeramente molesto. "Y nos quejábamos de Rita Skeeter, pero éstos no han abandonado el lugar desde…"
Harry calló. Miró a Draco y lo saludó con un correcto ademán.
"Lo siento… no tenía idea, y no caí…" murmuró Hermione. "¿Cómo están?"
"Mal. La señora Weasley está sufriendo mucho. Los medimagos han tenido que recetarle Poción de Descanso Sin Sueños, para evitarle tener determinadas pesadillas…" Harry se detuvo, repentinamente incómodo. Draco, curiosamente hizo un gesto similar. Se miraron, súbitamente sorprendidos de la reacción del otro, y apartaron la mirada inmediatamente.
Hermione no pareció darse cuenta. Se mordía el labio, y tenía las manos unidas, crispadas.
"Ojalá pudiéramos hacer algo…" murmuró.
"Yo quiero proponer una reunión de la Orden." dijo Harry, sus ojos verdes con una fría determinación. "Oficialmente el Ministerio no suelta prenda. No le dan información ni tan siquiera al señor Weasley."
Draco intervino, por primera vez.
"¿Qué es lo que crees que no comunican?"
"¡Todo!" respondió Harry, sinceramente. "¡Scrimgeour ha dado órdenes precisas para que la investigación sea absolutamente confidencial!"
Draco frunció el ceño levemente.
"Quizá yo pueda averiguar algo." Comentó, en una voz tan queda que parecía que iba dirigida a sí mismo.
Harry cambió su expresión indignada por otra de curiosidad y sorpresa.
"¿Y cómo?"
"Potter, tengo mis métodos. Es más de lo que deseo hacer, así que puedes tomarlo, o puedes dejarlo…"
"Malfoy…" dijo Hermione, posando la mano sobre el brazo de él. "Cualquier ayuda será poca."
Draco pareció relajarse. Harry se acercó al aparador del recibidor, y se apoyó en él, con los brazos cruzados, evidentemente escéptico.
"Está bien Malfoy; ¿qué has pensado?"
"Puedo averiguar en qué estaba metida Clearwater. No aseguro nada, por supuesto."
"Por supuesto" respondió Harry.
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Hermione dio un afectuoso abrazo a la señora Weasley y a Ginny en cuanto las vio. Draco saludó con cortesía pero distancia, y se mantuvo al margen de forma prudente. Molly en cuanto vio a Hermione se echó a llorar; era una situación contagiosa. Verla así daba agobio. Harry recordó el momento en el que la vio en Grimmauld Place, hace casi tres años, víctima de un boggart que se transformaba cada vez que ella murmuraba un débil "riddikulo" en uno de sus hijos, muerto delante de ella.
Le dio a Ginny discretamente el paquete con el Ojo de Atenea para Arthur, un amuleto muggle para la buena suerte, que según parece estaba embrujado. Ginny tomó el paquete para su padre, y se sentaron en la mesa, frente a un viejo juego de té, cuya tetera derramaba el té descuidadamente cuando vertía de taza en taza. Hermione corrigió los estropicios, mientras dejaba a la señora Weasley hablar de Percy, del orgullo que sintió cuando fue nombrado Prefecto, de lo sensato y lo formal que era, que no podría quererlo menos si hubiera sido de otra manera… aunque a los quince años tenía fama de ser un adulto en cuerpo adolescente.
Y de nuevo volvía a estallar en lágrimas. Hermione intercambió una incómoda mirada con Harry, sentando en el apoyabrazos del sofá que ocupaban Ginny y su madre; la mano de Harry acariciaba ausentemente la espada de Ginny, mientras ésta tenía las manos enlazadas con las de su madre.
La señora Weasley había perdido mucho peso. La túnica caía demasiado amplia sobre sus hombros, y sus mejillas habitualmente sonrosadas estaban cenicientas. El cabello no tenía ese vibrante tono rojo que habían heredado sus hijos; su aspecto era lacio y opaco.
Volvieron a caer en silencio.
Draco, de pie detrás del sillón que ocupaba Hermione, se apartó un poco para darles margen a la intimidad de su duelo; mientras observaba La Madriguera. Siempre se había burlado del hogar de "la comadreja", en su opinión, ahora que estaba ahí, era desde luego una Casa miserable, pero tenía que admitir que era tan mágica como cualquier otra.
Observó el reloj que colgaba en una pared de la cocina; Harry siguió su mirada y la posó también en el reloj. Finalmente se cansó de tener que dar informe cada veinte minutos sobre cualquier posible variación de sus manecillas, y decidió traerlo de vuelta a Molly.
De las manecillas, sólo la de Percy Weasley marcaba "Perdido".
"Señora Weasley" dijo Draco en voz baja. "Sé que no servirá de mucho, pero al menos su hijo no está señalado bajo 'Peligro Mortal'." Draco miró con calma a la señora Weasley. "Escríbale una carta. Una lechuza lo encontrará, esté donde esté."
Molly apartó la cara del pañuelo y miró a Malfoy con esperanza en sus ojos azules. Tan sencillo; estaba la respuesta ahí delante, y ni se había dado cuenta: Dondequiera que estuviese Percy, al menos estaba vivo, y a salvo. Y podría contactar con él.
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Viernes 31 de julio de 1998.
Grimmauld Place. Londres.
Dada la resistencia inicial a organizar la Orden del Fénix por un asunto que pintaba más bien interno del Ministerio, Harry decidió que con la excusa de celebrar su cumpleaños, podría hacer una reunión "informal." Después de todo, iba a invitar a prácticamente la totalidad de la Orden. De esa forma, quizá pudiesen lograr averiguar algo acerca del motivo de la desaparición de Percy, y si Malfoy no se había tirado un farol, tal vez saber qué estaba haciendo Penelope y qué buscaban allí.
En Grimmauld Place se reunieron los Weasley al completo salvo Charlie, que tenía que regresar a Rumanía; Remus Lupin y su esposa Nymphadora Tonks, en avanzado estado de gestación; Hermione y Draco; Neville, Luna y Ojoloco Moody; Minerva McGonagall, Hagrid y Kingsley Shacklebolt; Bill y Fleur. Harry procuró que todo el mundo estuviera a gusto; Kreacher parecía radiante por estar al servicio de tantas personas, hacía tiempo que no servía a una multitud y eso parecía rejuvenecer al viejo elfo doméstico.
Harry se las ingenió para que el retrato de Walburga Black no hiciera demasiado alboroto, y ahí Hermione le fue de gran ayuda al lanzar un hechizo silenciador en las escaleras; el problema es que Fred y George habían encontrado el lugar muy apropiado para dar sustos, debido a la insonorización.
Sin embargo, hasta las bromas de los gemelos estaban ensombrecidas por la reciente tragedia.
Todos en el banquete disfrutaron del buffet que había dispuesto Kreacher con zumo de calabaza, whisky de fuego, sándwiches surtidos, ensaladas de pasta y vegetales, patatas especiadas y en salsa, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, macedonia y pastel de cumpleaños de crema y trufa. Los allí reunidos charlaban, mientras Harry en un lado abría los regalos. Por supuesto, no faltó un delicioso pastel de chocolate y nata preparado por Molly; una caja surtida de pasteles de roca y toffees por parte de Hagrid. Hermione le regaló un libro traído de Grecia, titulado 'Duelos mágicos a través de los tiempos: El duelo de Mopsus', y tenía que resultar muy interesante de cara a sus próximas clases de apoyo en Defensa Contra las Artes Oscuras.
Fred y George le trajeron un baúl cada uno. Uno con gran variedad de productos de Sortilegios Weasley, y el otro, que se movía sospechosamente. Pero le dijeron que éste no lo abriera todavía, sino cuando estuviera solo, por la noche. Harry intuía que nada bueno podía salir de ahí…
Lupin y Tonks le hicieron un regalo que le sorprendió: una cámara de fotos. Era curioso... las fotos que tenía de su paso por Hogwarts habían sido siempre regaladas, pero él nunca había tenido su propia cámara y nunca se planteó adquirir una propia. Tal vez, al ser su último año en el lugar del mundo que le había hecho más feliz, era el momento de recordar hasta el más mínimo detalle.
"Lo que faltaba, Potter, que ahora seas tan molesto como ese niño que preside tu club de fans." murmuró Draco burlonamente.
Sin embargo, Ginny se lució con su regalo. Le dio una caja de madera de caoba, con un símbolo de un rayo tallado en su tapa. Al abrirlo, Harry se quedó paralizado. Dentro, colocadas en pequeños compartimentos de madera, había decenas de diminutas botellas plateadas. Cada compartimento tenía un nombre escrito: Hermione, Ron, Molly, Arthur, Ginny, Forge, Gred, Lee, Bill, Fleur, Tonks, Draco (¿¿Draco??), Charlie, Remus, Remus sobre Sirius, Remus sobre James y Lily, Ojoloco, Neville, Kingsley, Luna, su primer equipo de Quidditch de Gryffindor (Oliver, Alicia, Angelina y Katie), el Ejército de Dumbledore, Minerva McGonagall, Hagrid.
"Sabía que Dumbledore te había dado su Pensadero." le susurró Ginny. "Son nuestros mejores recuerdos contigo. Falta Percy…" dijo en un susurro, súbitamente entristecida.
Efectivamente, había un compartimento vacío, sin duda esperando que finalmente Percy pudiera aportar su botellita. Harry abrazó a Ginny y le dio un beso. Sin duda, había sido el regalo más detallista que había recibido en su vida.
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"Profesora" preguntó Harry, cuando la acompañó a la cocina a por agua. "Tengo que decirle algo."
Minerva McGonagall tomó la jarra que Harry le tendía y frunció el ceño, preocupada.
"Potter, no me digas que vas a renunciar a ser Premio Anual, o a ser ayudante en Defensa contra las Artes Oscuras."
"¿Cómo?" Harry pestañeó confundido, y con un movimiento de varita, hizo bajar un par de vasos de la alacena detrás de él. "No… no era eso… aunque me tienta." Añadió, con una breve sonrisa. "No, en realidad me preguntaba por qué esa resistencia a convocar la Orden."
McGonagall se sentó en la mesa de la cocina e hizo un gesto para invitar a Harry a acompañarla. Harry tomó asiento frente a ella, y la profesora agitó la varita para cerrar la puerta y hablar con tranquilidad.
"Verás, Potter. En este momento la situación es la siguiente: la Orden se fundó para luchar contra Voldemort, y ahora mismo él está muerto, y no tenemos pruebas de que sus mortífagos estén implicados."
"¡Pero lo están!" exclamó él.
McGonagall movió la varita para servir agua en los vasos. Ofreció uno a Harry, que lo tomó sin ser consciente, y dio un sorbo al suyo.
"Entonces debemos encontrar las pruebas." Dijo ella.
"¡Pero no podemos encontrar pruebas si se nos cierran las puertas y ni siquiera la Orden se implica!. ¡Y sin pruebas no se implica!" volvió a exclamar, indignado.
"Ten en cuenta que aurores como Dawlish o Shacklebolt saben determinadas cosas por razón de su cargo."
"No importó mucho cuando Shacklebolt engañaba al Ministerio acerca del verdadero paradero de Sirius. ¿Porqué ahora no puede hacer lo mismo?. Filtrarnos información, digo…"
"Potter" dijo ella, severa. "Ahora mismo las circunstancias han cambiado. Shacklebolt sabe quiénes son sus amigos y sus enemigos; ahora mismo nadie se posiciona de una forma tan directa. Nadie quiere que lo apunten con el dedo y lo acusen de haber sido un seguidor de Voldemort." Cuando pronunció el nombre, todavía esbozaba una levísima mueca. Había costumbres demasiado arraigadas, y temer el nombre era una de ellas.
Harry calló.
"Si algo nos ha enseñado la historia, Potter, es que muchos antiguos mortífagos sobrevivieron gracias a su discreción. Hoy en día no todos declararán que lo fueron tampoco, y quienes no lo fueron y sin embargo, simpatizaban con su causa, no van a ser tan estúpidos como para vocearlo."
"¿Qué debemos hacer?" preguntó Harry en voz baja.
"Shacklebolt es un auror muy capaz. Confía en él."
"¿Puedo saber qué ha averiguado?"
McGonagall vaciló.
"Alguien permitió desde dentro que el o los asesinos entraran. No se llevaron nada, que se sepa. Y parece que fue, sin duda, una maldición asesina." Añadió en voz baja.
Harry contempló el reflejo de los globos de luz del techo en su vaso de agua.
"Eso quiere decir que…"
"Sí. Shacklebolt teme sacar esto a relucir porque todos sospechan que Percy permitió la entrada."
Harry posó sus ojos en McGonagall, horrorizado.
"¿Cómo es posible?"
"Harry." Dijo McGonagall en voz baja. "Kingsley me ha dicho que no apareció la Marca Tenebrosa. Es difícil apuntar a los mortífagos en este momento."
"Entonces…" murmuró Harry, consternado.
"Entonces pudieron haberlo cometido mortífagos, que sin Lord V-Voldemort, no necesitan utilizar la Marca. Puede haber sido cualquier otra persona. Incluido, desgraciadamente, Percy Weasley."
"Eso destrozaría a los Weasley."
McGonagall alzó levemente las cejas, y asintió con la cabeza, despacio, en silencio.
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"Malfoy" dijo Harry cuando terminó la conversación con McGonagall en la cocina. "Ven conmigo."
Draco estaba sentado junto a Hermione en uno de los sofás de la biblioteca; Hermione miró interrogativamente a Harry, pero éste negó levemente con la cabeza.
"Ve con él, por favor." Le susurró a Draco, que se levantó de mala gana.
Harry entró en la habitación donde se conservaba el Tapiz de los Black. Había dado permiso a Kreacher para que lo reparara, bajo la condición de recuperar tantos nombres como le fuera posible. Prefirió pensar que era una mera antigüedad, y que era una interesante decoración para una sala, aunque no tenía clara la utilidad que le daría: si sala de lectura o sala de estar…
Había tantas estancias desaprovechadas en Grimmauld Place que abrumaba. Para un solo habitante, podía ser, curiosamente, claustrofóbico. Qué razón llevaba Sirius.
Harry cerró la puerta; Draco se había parado a observar el Tapiz, después de todo, él mismo figuraba en él. La sala estaba totalmente forrada con el antiguo y costoso Tapiz. Los tres enormes ventanales de la pared frente a la puerta dejaban entrar la luz de la tarde, dándole hermoso reflejos dorados a los hilos de oro de los que colgaban infinidad de miembros de la familia.
"Veo que no me has achicharrado." Comentó con desgana Draco, observando con frialdad su nombre entre las enredaderas del Árbol Familiar.
"Yo no veo por qué tendría que hacerlo." Contestó Harry, dirigiéndose despacio a los aterciopelados sillones de la Sala.
Draco siguió los hilos de oro de su línea genealógica, y siguió sin mirar a Harry.
"Granger dice que los mejores Black están fuera de este Tapiz."
"Estaban, los he reinstaurado. Pero Hermione tiene razón." Dijo Harry, simplemente.
Draco finalmente dejó de prestarle atención al tapiz, y se apoyó contra el respaldo de una de las butacas de la sala.
"Supongo que no me has traído aquí para mostrarme tus habilidades con los hechizos restauradores o presumir de familias adoptivas." Hizo una mueca socarrona. "¿Quieres que te empiece a llamar 'primo'?"
"Obviamente no te he traído aquí para admirar antigüedades. Pero ya que lo comentas, pues no, tampoco tengo mucha habilidad con los hechizos restauradores." Añadió Harry. Se sentó en una butaca, pero Draco quedó de pie, mirando de medio lado a Harry. "Sólo quiero saber qué has conseguido averiguar sobre la noche en la que Percy desapareció."
Draco descruzó los brazos y se rascó ausente la nuca.
"Es curioso lo que uno consigue camelándose a unas secretarias..." dijo con arrogancia. Harry sin embargo alzó una ceja, en absoluto intrigado. "Parece ser que Weasley no tenía intención de quedarse ahí esa noche, que lo decidió a última hora."
Harry abrió los ojos de par en par y se echó hacia delante, evidentemente interesado.
"Eso quiere decir que no es culpable de lo que le ocurrió a Penelope…" murmuró.
Draco siguió con los brazos cruzados, y miró hacia la pared ornamentada con el costoso Tapiz de los Black.
"O es su coartada." comentó Draco. "Los aurores son unos incompetentes, pero no todos. Shacklebolt es lo primero que imaginó. De ahí que trate de que la información no se filtre, ya que, de otro modo, los asesinos volverían a atentar."
Harry comprendió. Si se sospechaba de Percy, en realidad era una buena estrategia para protegerlo. Eso quería decir que Shacklebolt al menos estaba tratando de cubrir a Percy, de cara al propio Ministerio (si es que alguien los ayudó), o de cara a los verdaderos culpables, si es que Percy estaba en sus manos.
"Lo que no he logrado averiguar es el móvil del crimen. Desconozco si los aurores o el Ministro tienen más información. Sobre esto todo es muy confuso. El trabajo de Clearwater era bastante rutinario, no hacía ni tres meses que estaba en el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas. No creo que hubiesen encontrado nada fuera de lo común, es decir, plagas de doxies y variantes de Bundimuns."
"O tal vez alguien ha ocultado el verdadero trabajo de Penelope. Ella murió por algún motivo, y dudo que tuviese que ver con variantes de Bundimuns." Respondió Harry. Suspiró y se fue hacia la puerta. Sonrió con malicia a Draco. "Por cierto, tú y yo nunca seremos primos."
Draco esbozó una mueca burlona
"Ya veremos."
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El mes de agosto pasó lentamente. Fred y George volvieron a abrir Sortilegios Weasley cuando pareció que el asunto turbio de Percy y su novia se había tranquilizado y la clientela volvía a ser la clásica, y no un grupo de curiosos y hambrientos de morbo.
Los Weasley tuvieron que hacer un esfuerzo sobrehumano por no llevar ante el Wizengamot a todo aquel que calumniara a la familia, acusando a Percy de ser un asesino huido de la justicia; nunca antes Fred y George se habían sentido más orgullosos de su hermano.
Bajo cuerda, Kingsley le comunicó al señor Weasley que dejar correr el rumor de que su hijo era un asesino era casi mejor que el hecho de que los verdaderos culpables fueran tras él. Como Draco le comentó a Harry, Percy tuvo que haber visto algo que lo obligó a huir. O Penelope le había confiado algo, y por eso ella había muerto.
El momento más emotivo ocurrió durante el cumpleaños de Ginny, celebrando que era ya mayor de edad, y uno de sus hermanos no estaba con ella para festejarlo. La falta de Percy ensombreció la fiesta. Pero sin duda la más dura fue el día 22, el cumpleaños de Percy. La señora Weasley no hacía más que llorar desolada frente a un pastel preparado, como si de un momento a otro fuera a ir con ellos.
Ron, Ginny y Harry no sabían qué hacer; Harry y Hermione decidieron salir a buscar por los hospitales de Londres. Tal vez hubiera suerte y Percy había sido ingresado en ellos… lo mismo tenía amnesia. Sin embargo, la búsqueda resultó infructuosa.
Shacklebolt, en tonos apagados, le dijo a Harry que esa línea de investigación ya había sido cubierta; incluso había utilizado sus contactos con el Primer Ministro muggle. Pero todo había resultado en vano: Percy Weasley no había dejado rastro.
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Martes 25 de agosto de 1998
Callejón Diagón. Londres
El Callejón Diagón había sido siempre una debilidad de Hermione. Cada vez que entraba en la concurrida calle y veía a los compradores, visitantes y curiosos, recordaba la primera vez que lo visitó con sus padres, justo antes de comenzar en Hogwarts, a punto de cumplir 12 años.
Entonces había llevado aferrada en la mano la carta que le comunicaba que estaba admitida en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y la lista de los objetos que debía adquirir. Se paraba diez minutos en cada escaparate, admirando y adorando la enorme cantidad de cosas que tenía que descubrir.
Su gran pasión y curiosidad fue recompensada cuando entró en Flourish y Blotts, tan atestada de libros que apenas había pasillo para caminar. Sus padres pidieron vacilantes los libros que la lista había encargado a los alumnos de primer año; Hermione rogó a sus padres que le dejaran comprar algunos más.
Su mayor tesoro: el libro de Historia de Hogwarts. Tantas veces Ron se había burlado de ella porque consideraba que era la única y rara persona que se había leído semejante libraco. Pero ella lo encontró fascinante. Aunque Hermione Granger mimaba los libros como si fuesen personas vivas, ahora la portada empezaba a estar ligeramente deteriorada por el uso. Eran sus heridas de guerra, y Hermione se sentía orgullosa de decir que casi se sabía ese libro de memoria, conocía los rincones, los mitos, las leyendas y los secretos que guardaba un Castillo con más de mil años de historia.
¿De verdad había gente que no se sentía fascinada por él?
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Hermione comprobó el reloj. Faltaban unos minutos hasta que Draco hiciera acto de presencia. Habían quedado para comprar los nuevos libros, y si acaso, Hermione podría ver algún tipo de regalo para Tonks y su futuro bebé. Estaba a punto de salir de cuentas y en cualquier momento tendrían un nuevo miembro en la gran familia en la que se habían convertido.
En la barra estaba el viejo Tom, sirviendo y charlando con magos y brujas de todas clases y edades. Algunos le lanzaban a ella miradas extrañadas, tal vez debido a que llevaba ropa muggle, lo cual solía quedar un poco fuera de lugar allí, entre tantas túnicas de variados colores y sombreros puntiagudos. Llevar un sencillo top de algodón y unos vaqueros, sin un poncho o una pajarita, en El Caldero Chorreante era tan extraño como si vistiera con túnicas en pleno Londres.
En la larga mesa de madera donde estaba sentada, mientras sorbía su té, había un ejemplar de El Profeta, dejado allí por su anterior dueño, o bien pertenecía al establecimiento; fruto de la curiosidad y de estar cansada de esperar, Hermione cogió el periódico de los magos, y leyó las noticias.
Una captó su atención.
"WILHELMINA GRUBBLY-PLANK, INGRESADA EN EL HOSPITAL SAN MUNGO.
Grubbly-Plank, conocida profesora de Cuidado de Criaturas Mágicas, se encuentra ingresada en el Hospital San Mungo desde ayer. Parece que ayer fue encontrada por unos empleados goblin del Banco Gringotts, extremadamente delgada, pálida y murmurando palabras incoherentes.
Hasta el momento, no se ha facilitado ningún parte de su estado. Expertos medimagos no se ponen de acuerdo en cuanto a las causas de su estado; los más pesimistas sospechan que puede ser obra de un Cruciatus.
"Imposible", citan fuentes ministeriales. "Si fuera un Cruciatus se habría detectado y puesto en conocimiento del Wizengamot."
La teoría más plausible que se baraja es que la profesora Grubbly-Plank haya resultado afectada por el contacto con las criaturas mágicas con las que suele tratar."
Hermione se sorprendió; eso significaba que Hagrid sería definitivamente el profesor titular de Cuidado de Criaturas Mágicas. Pero no le dio tiempo a pensarlo, en ese momento Draco Malfoy había entrado por la puerta de El Caldero Chorreante e iba directo y rápido hacia ella.
"¡Malfoy!" exclamó, cuando se dio la vuelta, dejando olvidado El Profeta sobre la mesa. Malfoy sonrió con su habitual altivez, pero había algo que lo turbaba. "Has tardado un poco ¿ha pasado al--…?"
Se sentó junto a ella, y su boca estaba en la de ella, anulando su voz.
"Uh, uh…" dijo Draco, separándose un poco de su cara. "Menos charla, y más besos." Dijo, volviendo a besarle.
Hermione respondió a la euforia, aunque la vocecilla racional de su cabeza se preguntaba a qué venía eso.
No se fijó cuando El Profeta cayó al suelo, olvidado, abierto en la sección de Sociedad; una noticia que no había llegado a leer decía:
"LOS MALFOY Y LOS FAWCETT. ¿COMPROMISO A LA VISTA?
El próximo 28 de agosto se celebra una fiesta en la Casa de Verano de los Fawcett, a fin de despedir a su hija única, Siri, de cara al inicio de curso en Hogwarts.
Amigos cercanos a la familia han declarado informalmente que esperan que los Malfoy y los Fawcett en breve hagan oficial lo que se rumorea es un hecho. Aunque han admitido que 'a Siri todavía le falta terminar su formación en Hogwarts', eso no parece que haya sido impedimento para que otra antigua relación del joven Malfoy, Pansy Parkinson-Selwyn, contrajera matrimonio sin haber finalizado sus estudios.
Daremos información precisa del evento, y prestaremos atención a lo que puede ser uno de los acontecimientos sociales de esta temporada."
ooOOooOOoo
Poco a poco estoy introduciendo los temores particulares de los personajes. Unos son mucho más obvios, pero acabamos de empezar el viaje por el fic. A Kingsley de momento lo mantengo un poco al margen, él tiene muchas pistas que no puede revelarnos ;), así que por eso se habla de él en tercera persona. Por cierto, cómo me gusta ese personaje...
Los ojos de Molly: Ginny tiene los ojos marrones, Ron azules. Quiere decir que al menos uno de los padres tiene que tenerlos marrones (genética básica). He optado porque Molly los tenga azules.
Siri Fawcett: por una vez no tiene nada que ver con Sirius xD –jamás llamo a Sirius 'Siri' y/o sus variantes-, sino que es por el gran amor de Obi-Wan Kenobi) La llamé así en el fic de Las Reliquias porque sólo se sabe que es probablemente de sangre pura, de Ravenclaw, (aunque una errata en HP4 la pone en Hufflepuff), como mucho un curso por debajo de Harry, chica, y su nombre empieza por "S". Al igual que hay miles de fics sobre cómo empezaron Hermione y Draco, hay miles de fics sobre el triángulo con Pansy. No… y sigo resistiéndome a triangular, pero en la vida se pueden cruzar muchas personas y quiero ser un poco realista ahí. Como dijo Draco, "el hecho de haber ido a un baile en 4º con Pansy no significa que se fueran a casar."
Próximo capítulo: 'Elpis' (premio para quien sepa qué significa el palabro. Es por ahora mi capítulo favorito. Adoro a Andromeda y Ted...) Nos vemos en unos 15 días (espero!)
