A continuación explicaré los prefectos de 7º. Obviamente Hermione no es prefecta, así que he puesto a su sustituta a Lavender (la otra opción sería Parvati, pero Padma ya es prefecta por Ravenclaw, mucha Patil…). La otra prefecta de 7º problemática es Hannah Abbott. Ella apenas había empezado 6º en HP6 cuando la sacaron de Hogwarts por la muerte de su madre, por lo tanto, entiendo que repite curso. No tendría ningún sentido incluirla en 7º. En su lugar, he elegido a Susan Bones (que puede que estuviera igual que Hannah, pero aquí he preferido que continúe en 7º).
Como siempre, gracias por leer. Me está costando un poco continuar ciertas tramas de la historia, de verdad espero que no sea un fic especialmente complicado. Gracias por los ánimos (se necesitan más que nunca, algunas veces... :( Heredrha (qué voy a decirte a ti que ya no sepas); Sabaku no Akelos; lara evans; Corae; mArTa; Yedra Phoenix; blackstarshine; melaniablack; CrissBlack; Erea; Isa Malfoy; Sortilegios Weasley; nanai.malfoy; danae kementary.
Y sí... el fic de los Black ya se ha estrenado. Gracias por haberos pasado por allí, de verdad. Os contestaremos :)
Bueno sin más os dejo con un capítulo densote. Tiene jugo. Va de personajes, no tanto de acciones esta vez.
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Resumen capítulo 7:Harry recibe la visita de Dobby, que vuelve a advertirle de que algo tenebroso ha entrado en Hogwarts, pero no sabe darle más información. Draco tiene una reunión con Dolores Umbridge en el Ministerio, y le plantea hasta qué punto está dispuesto a apoyarla en su carrera hacia la cabeza del Ministerio. Al marcharse, un personaje desconocido entra en el despacho de Umbridge, y se cruza con Viktor Krum, que se dirige al mismo lugar. Finalmente, todos van al Andén 9 y ¾ para tomar el tren que los llevará a Hogwarts.
"Esto no es tu cara sino de tu corazón el Deseo." - Espejo de Oesed. Harry Potter y la Piedra Filosofal.
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Capítulo 8. Última ida en el Hogwarts Express
Martes 1 de septiembre de 1998
Hogwarts Express
Encontraron a Neville y Luna sentados en un compartimento. Lo bueno de ser unos "bichos raros" era que poca gente deseaba compartirlo con ellos. Antes a Neville eso le acomplejaba, ahora estaba más feliz que nunca. Luna tenía, como siempre, su ejemplar de El Quisquilloso al revés. No, tenía en realidad dos ejemplares.
Ginny entró en el compartimento un poco decepcionada; Harry y Hermione eran Premios Anuales, Ron era Prefecto, y por lo tanto, tenían que hacer alguna ronda por el tren, y mantener una primera reunión en su compartimento. Por tanto, haría gran parte del viaje sin ellos.
Neville saludó con entusiasmo a los recién llegados; Luna sin embargo tenía sus ojos especialmente abiertos en alguna historia, y ni siquiera apartó la vista. Sólo murmuró en respuesta al saludo un breve "estoy bien. ¿Y vosotros?".
El tren arrancó del Andén 9 y ¾ a las once en punto. Ginny se asomó a la ventana para despedirse de sus madre, y Ron la imitó; Neville agitó la mano para decirle adiós a su abuela, confiando que no hubiese olvidado nada en casa. Harry sonrió a la señora Weasley, y por primera vez desde su primer curso, iniciaba la marcha con la sensación de tener por fin una vida completa.
Ginny y Neville se apartaron de la ventanilla y se sentaron; hacía un buen día, parecía que el verano no quería despedirse todavía. El cielo parecía más brillante según el tren se alejaba de Londres hacia el norte, lo cual era curioso. Harry se sentó junto a Ginny y automáticamente se cogieron de la mano. Ron se sentó entre Neville y Luna y con el primero empezó a hablar de quidditch.
Luna suspiró y bajó el periódico.
"¿Luna, qué pasa?" preguntó Ginny, aunque imaginaba que se arrepentiría. En ese momento, entró Hermione por la puerta. Sonreía, mostrando los dientes dignos de una hija de dentistas.
Harry devolvió la sonrisa a Hermione, a la que notaba radiante. Ron miró a Hermione durante un momento, pero sonrió de medio lado.
"¡Hermione!. No hace falta que nos expliques que estás encantada de la vida porque te han hecho Premio Anual, eso lo llevábamos esperando desde que empezamos primero, así que es mejor que te busques otra razón."
Ginny y Harry se sonrieron aún más. Luna sin embargo inclinó la cabeza. Hermione se sentó junto a Ginny; todos se fijaron en ella con curiosidad. Luna sin embargo pareció perder interés, martilleaba despacio el ejemplar de El Quisquilloso y fijó su distraída mirada hacia las nubes. Empezó a tararear una canción, los labios cerrados, como si no hubiese escuchado nada de la conversación.
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El viaje continuó sin mayores incidentes. Excepto la extraña sensación que tenía Harry cada vez que pasaban estudiantes y miraban a través de los cristales a los siete ocupantes del vagón. Tenía la impresión de ser la serpiente del zoo que azuzó a Dudley hace ya siete años, sólo les faltaba a los estudiantes golpear el cristal y pedirle que se despertara o hiciera algo extraordinario.
Afortunadamente, cuando la señora del carrito de dulces empezó la ronda, pareció que tranquilizó a los curiosos, que se volvieron a devorar sus golosinas, y Harry y los demás tuvieron un momento para charlar mientras daban buena cuenta de las ranas de chocolate, varitas de regaliz, Grageas Bertie Bott o empanadas de calabaza. Hartos de llevar una hora comiendo dulces del carrito, Harry, Ron y Hermione se incorporaron para ir hacia los compartimentos de Prefectos, en la parte delantera. Hermione ya llevaba puesta la túnica y lucía con orgullo la insignia de Premio Anual. Sus objetos personales los había dejado directamente en el compartimento.
Con la promesa de que pasarían de nuevo, los tres anduvieron hacia el compartimento. Uno de los compartimentos estaba vacío. Hermione les sugirió que lo utilizaran para cambiarse, mientras ella iba hacia el otro vagón.
Cerró la puerta de cristal. Harry colocó la jaula de Hedwig con cuidado sobre el portaequipajes. Ron abrió el baúl y se cambió con rapidez; mientras Harry estaba ajustándose la insignia de Premio Anual, se abrió la puerta.
Draco Malfoy. Vestido con la túnica, y la corbata de Slytherin no del todo ajustada en su cuello, y la insignia de Prefecto descuidada en el pecho. Enganchó los pulgares en la cinturilla del pantalón, y observó burlón a los Gryffindors.
Automáticamente la mano de Ron fue hacia la varita. Pero el gesto no pasó desapercibido al rubio prefecto de Slytherin.
"Tranquilito, Weasley ¿estamos estresados o estamos de viaje?. ¡Vaya!. ¿Nadie te ha mencionado lo increíblemente pelirrojo que has venido este año?"
Ron rodó los ojos.
"Genial. Te echaba de menos."
Draco torció la boca, y se fijó en la insignia de Harry.
"Vaya, Potter, qué sorpresa."
Harry se pasó la lengua por los labios, pero esbozó una sonrisa burlona.
"Me extraña que Hermione no te lo dijera." Comentó escéptico Harry.
"Granger y yo tenemos otras cosas de qué hablar y cosas aún mejores que hacer, que tú no estás en boca de todo el mundo, Potter."
Curiosamente, a Harry eso le agradaba; aborrecía ser el centro de atención de todo el mundo, y que alguien le dijera que no lo era, aunque fuese Malfoy, era bastante agradable. Claro que si Draco supiera que esa frase era más agradable que su intención al decirla, seguramente sería la última vez que la empleara con él.
Ron se estaba mirando en el reflejo del cristal, quejándose en voz baja sobre, efectivamente, el pelo y parecía que estaba cayendo en la cuenta del efecto potenciado por el rojo de la corbata escarlata y dorada de Gryffindor. Malfoy estaba cerca de él, de estaturas similares, y Harry era ligeramente más bajo. Parecía mentira que hace apenas siete años, eran tan pequeños. En complexión, eran muy parecidos, altos, delgados y definitivamente, parecían más tres jóvenes adultos, que tres adolescentes.
"Bien por ti, Malfoy" comentó secamente Harry. "Pensaba que te daría hasta envidia."
"Cht, cht, Potter. Mi chica ya es Premio Anual, que disfrute ella de la gloria. Realmente no me da envidia. No hablo por otros, claro…"
"No hablarás por mi, porque a mi…" empezó a rugir Ron, olvidando su aspecto y su reflejo en el cristal.
Pero Draco miró a Ron con cierta sorpresa.
"¡Pero bueno…!" Malfoy sonrió genuinamente. "Por una vez que no estaba soltando un insulto… Pues no, Weasley, no hablaba de ti." Draco comprobó el reloj. "Señor Premio Anual, Comadreja, me temo que tenemos que empezar a abrir asamblea, así que si me disculpáis, me voy a los amorosos brazos del Premio Anual… y no Potter, no me mires a mi con ojitos de deseo."
Harry rodó los ojos.
"Oh, Malfoy, me has pillado…" respondió sarcásticamente.
Draco se dio la vuelta y tropezó directamente con la misma Premio Anual a la que hacía referencia. Él sonrió de medio lado, y colocó la mano en la parte baja de la espalda de Hermione. Ella sonrió con delicadeza, pero miró a sus amigos.
"¡Harry!. ¡Te estamos esperando!" exclamó Hermione.
Draco hizo presión con la mano en la espalda de Hermione para que se movieran hacia el compartimento donde se celebraría la reunión. Harry emitió un sonoro y breve suspiro. Se alisó la túnica y salió directamente hacia el compartimento.
Ron fue detrás, no sin antes volver a comprobar el curioso efecto del rojo en la corbata y el rojo en sus cabellos en el desdibujado reflejo del cristal.
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Todos los prefectos aplaudieron a Harry en cuanto entró por la puerta del compartimento. Bueno. Algunos más que otros. Draco tenía la excusa de llevar de la mano a Hermione, estaba seguro que no habría aplaudido a Potter. Pansy ya no volvió a Hogwarts tras su matrimonio; en su lugar Daphne Greengrass aplaudió con cortesía, pero sin entusiasmo. Ernie Macmillan y Susan Bones, los prefectos de 7º de Hufflepuff, estaban de pie, radiantes en cuanto vieron a Harry. Padma Patil y Anthony Goldstein estaban igual de sonrientes. Lavender era la prefecta de Gryffindor en 7º, en sustitución de Hermione como Premio Anual y aplaudió feliz a Harry, sin duda encantada con haber sido elegida Prefecta y que los Premios Anuales fueran Gryffindors.
Ron se sentó junto a Hermione y cogió una rana de chocolate de la mesilla plegable, llena de envoltorios y chucherías. Los comentarios, las risas y saludos fueron tranquilizándose, y finalmente Harry habló.
"Gracias… de verdad que suena a tópico, como si me hubieran entregado un Oscar."
"¿Qué es un Oscar?" preguntó Ernie con curiosidad.
"Nada… olvídalo. Quiero decir, que yo no esperaba ser Premio Anual. El caso de Hermione es distinto, pero lo cierto es que ya hubo algunos elegidos de año pasado, de veras me sorprendió recibir la insignia."
Se sentaron todos. Daphne estaba seria, rodeada de prefectos de su curso, pero evidentemente disgustada por ello. No era claro si era porque ella no deseaba ser Prefecta, o porque simplemente la compañía le desagradaba.
"Tenemos que organizarnos para la llegada a Hogwarts." dijo Hermione. "Recordad que tiene que haber unos 80 alumnos sólo en primero, ya que los que cursaron primero el año pasado no llegaron a terminar el curso, como el resto, pero se han juntado dos años de primero este curso."
Todos asintieron.
"¿Qué hacemos entonces?" preguntó Anthony.
"Si os parece, nos podemos turnar para las rondas, había pensado por Casas. Es decir, Anthony, Padma, turnaos cada media hora o así con los prefectos de 5º y 6º para el tren. Incluida revisión de última hora para que nadie se quede, una vez estemos en Hogsmeade." respondió Hermione. "Ernie y Susan, vosotros con los prefectos de Hufflepuff podríais encargaros de los alumnos de primero en las barcas, así ayudaríais a Hagrid. Draco y Daphne, podríais organizaros con los carruajes."
Daphne se apartó el mechón rubio de la frente, y miró con frialdad a Hermione.
"¿Y tú qué piensas hacer, sang... si… puede saberse?"
Draco carraspeó oportunamente. Pero Harry respondió.
"Vamos a dejar algo claro. A partir de ahora, cualquier mención a orígenes, pureza de sangre, familias, padres, y especialmente, las madres que nos han parido, serán objeto de reporte directo a McGonagall."
Daphne torció la boca.
"Y va por todos. Tanto a quienes provocan, como a quienes responden ataques infantiles. Si alguno de nosotros no es capaz de comprenderlo, entonces ya puede ir dejando la insignia, y renunciar al cargo. Entonces, que se dedique a causar problemas, a acosar y a molestar a otros. Se las tendrá que ver con los que sí estamos comprometidos con un Hogwarts sin abusos, ni matones, ni discriminaciones o categorías. ¿De acuerdo?"
Todos asintieron con entusiasmo. Daphne encogió un hombro. Draco no dijo nada, pero seguía sujetando la mano de Hermione.
"Vamos, Harry, no te pongas intenso…" dijo Ron, para calmar un poco la solemnidad. "Estamos todos de acuerdo. Y si alguno quiere hacer una estupidez, pienso quitarle todos los puntos posibles."
Lavender sonrió a Ron.
"¿Incluido Gryffindor?" preguntó Draco con una sonrisa burlona.
"Claro. Pero quitaré menos puntos a Gryffindor que a otras Casas. Especialmente Slytherin."
"Pues yo pienso hacer…" empezó a responderle Draco.
"¡Basta!" exclamó Hermione. "Haremos lo que es nuestro deber, no lo que nos apetezca. ¿Estamos de acuerdo entonces con el reparto?"
Todos volvieron a asentir.
"Perfecto. Hemos recibido las contraseñas de nuestros dormitorios, las han enviado los Jefes de las Casas. Tened" Hermione sacó los sobres cerrados y dio uno a Draco, otro a Susan y otro a Anthony. "Recordad que al finalizar el banquete tenéis que llevar a los alumnos a la Sala Común de vuestras Casas."
"Hermione y yo estaremos después de la cena con McGonagall, así que no os podremos acompañar" continuó Harry, dirigiéndose a Lavender y Ron. Hermione les dio el sobre de Gryffindor, ya abierto. Draco le había dado el sobre a Daphne, e hizo un gesto de disgusto. Hermione le sonrió; había pocas posibilidades de verse una vez entraran en el Gran Comedor, ya que ella estaría con los Gryffindor viendo la ceremonia del Sombrero Seleccionador, la cena, e inmediatamente después subiría a ver a McGonagall.
"Antes del desayuno, mañana ¿vale?" le susurró Hermione.
El asintió levemente.
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La reunión finalizó, y los Prefectos se fueron hacia sus respectivas Casas a comunicar la reunión; Anthony y Padma tenían además que empezar a organizar las rondas por el tren para asegurar que no había ningún empacho de dulces, ninguna pelea ni alboroto.
Draco le dio un beso a Hermione y se fue con Daphne a hablar con los prefectos de Slytherin. Harry se sentó junto a los dulces de la mesilla.
"Te veo muy bien con Draco." dijo Harry, ofreciéndole la caja de pasteles de caldero. Hermione tomó uno, y Harry hizo lo mismo. Dejó la caja en la mesilla, mientras comprobaba si quedaba algún dulce más.
"Sí… soy muy feliz con él ¿sabes?. He llegado a entender perfectamente qué pasa por su cabeza. Y creo que él también logra lo mismo. Nadie lo diría, pero es capaz de vivir en Londres y buscar su propio camino."
Harry tragó el pastel que tenía en la boca.
"No hay bebida…" murmuró Harry, comprobando las botellas ya vacías. "No es un gran sacrificio vivir entre magos, en un barrio disfrazado de muggle…"
"Pero comparado con su Mansión, Harry, eso es algo." contestó ella, dándole un mordisco al pastel de caldero. "Sin embargo… a veces tengo dudas…" Prosiguió cuando había tragado el pastel. "Tengo dudas sobre si soy la persona que el necesita. Es un Malfoy." Concluyó Hermione, como si eso lo explicara todo.
"Eres consciente de eso, tan sólo debes evitar que te haga daño."
En realidad, Harry se sentía un poco raro escuchando a Hermione hablándole de Malfoy. No era muy bueno dándole consejos de este tipo… y tampoco podía tener las dudas personales de Draco. Harry vivía entre muggles, pero se había criado entre ellos para saber sus miserias y sus virtudes; Malfoy todavía tenía que descubrir muchas virtudes.
Aunque era un paso estar con Hermione. Tal vez el chico era recuperable, después de todo.
Harry vaciló antes de hablar.
"¿Sabes?. Me siento muy extraño. Es la primera vez que vamos a Hogwarts sin una amenaza definida, y sin embargo, me siento amenazado… No sé si serán los efectos secundarios, pero es una sensación demasiado rara, pero familiar al tiempo."
Hermione tragó el pastel, pero no respondió inmediatamente.
"Es por lo de Percy ¿verdad?"
Harry asintió levemente.
"No quiero hablar del tema con Ginny y Ron. Sufren mucho."
"Normal."
"Claro… pero me sigue dejando muy intranquilo. Sé que no tiene que ver con nosotros, pero aún así…"
Hermione sonrió levemente.
"Claro que no tiene que ver con nosotros. Percy aparecerá y entonces nos explicará qué ocurrió."
"Eso espero." Comentó Harry, contemplando los verdes prados que se veían en la ventanilla, las lanudas ovejas escocesas pastando en rebaños aislados. "Ginny me ha dicho que la señora Weasley ha estado escribiendo a Percy prácticamente a diario. Hasta ahora las lechuzas han regresado de vacío."
Hermione miraba también los rebaños según avanzaba el tren. Finalmente contestó.
"Es extraño que reciba cartas… y no las responda…"
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Estación de Hogsmeade. Escocia
El sol acababa de ponerse cuando el tren entró despacio en la estación de Hogsmeade. Hermione estaba dormida en el hombre de Draco, sentados en un extrañamente silencioso compartimento de prefectos. Draco observaba inmóvil, con miedo a despertarla, cada detalle de la estación según pasaba lentamente por la ventanilla. Sería la última vez que pasaría por ahí, al menos en calidad de estudiante.
El tren silbó ruidosamente, y Hermione se incorporó de un salto.
"¿Qué pasa?" preguntó confusa.
"¿Has comido pasteles de caldero rellenos de poción para dormir?. Granger, eres una marmota."
Hermione se frotó los ojos y se dio cuenta de que el tren se había detenido. Al comprobar por la ventanilla, comprobó que habían llegado a Hogsmeade.
"¡Malfoy, tenías que haberme despertado antes!. ¡Tenemos que ir con los alumnos… los de primer curso…!"
Draco pareció no escucharla. Tan sólo estiró el brazo y la atrajo hacia sí, con una sonrisa en los labios. Granger. Siempre pendiente de los demás, y siempre pendiente de cumplir con todas las obligaciones. Bueno. Tenía una obligación con él también. Besó esos labios tan insolentemente irresistibles, antes de incorporarse.
"Vamos a organizar el rebaño de enanos…"
"¡Malfoy!"
Los estudiantes empezaron a salir despacio del tren. La gran mayoría con la seguridad de quien había hecho varias veces ese mismo trayecto. Pero casi 80 alumnos de primer curso eran complicados de manejar. Los alumnos de otros cursos arrastraban sus pesados baúles y mascotas hacia los carruajes de thestrals.
"¡Los de primer año!. ¡Por aquí!"
Hermione sonrió. Era Hagrid, agitando una lámpara como un faro en la costa. Harry esbozó una enorme sonrisa y se acercó hacia él y Hagrid le dio un abrazo lloroso, mientras los impresionados alumnos miraban boquiabiertos y los más osados rumoreaban entre ellos. La imagen de un hombre con sangre de gigante medio lloroso abrazando al famoso Harry Potter era una estampa que ninguno olvidaría, su primera gran impresión del mundo que estaban a punto de descubrir.
"¡Harry!. Hacía tanto que no repetíamos esta escena… ya pensaba que jamás volveríamos a vivir esto…"
Hermione se apartó de Draco y fue a darle un abrazo a Hagrid. Draco arrugó algo la nariz, en un gesto que Hermione siempre le decía que era igual al de su madre. Harry se rió.
"Vamos, Hagrid, qué van a pensar de ti, llorando como un niño pequeño…"
Hagrid se secó las lágrimas y sonrió a Hermione.
"¡Hola a todos!" gritó Harry al grupo de alumnos de primer año. "¡Soy Harry, esta es Hermione y somos los Premios Anuales. Hagrid…" señaló al hombretón. "…es el guardabosques y profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas. Él os llevará al Castillo, tenéis que ir con él a las barcas que os esperan en el lago."
Ernie y Susan llegaron con sus insignias de prefectos.
"Ernie y Susan son prefectos de 7º. Ellos también os acompañarán. Nos veremos en el Gran Comedor." dijo Hermione. Ambos habían omitido el hecho de presentar a Hagrid como Jefe de Gryffindor, o a Ernie y Susan como prefectos de Hufflepuff. La tarea de introducir a los nuevos alumnos en la organización interna de Hogwarts correspondía al Subdirector, ahora Flitwick.
Harry y Hermione saludaron a modo de despedida, y dejaron a los pasmados niños con toda su atención puesta en Hagrid, Ernie y Susan. Cuando empezaron la marcha, Hermione y Harry se dirigieron hacia los carruajes de thestrals. Harry sintió que Hermione no le quitaba ojo.
"¿Qué pasa?. ¿He hecho algo malo?"
Hermione le pasó un brazo por el de Harry mientras caminaban.
"Al contrario. Llevo tres años esperando ese discurso."
Harry no contestó, y caminaron unos metros en silencio. Ron estaba esperándolos con el equipaje, junto a Neville, Ginny y Luna. Hermione se sorprendió cuando vio que Draco no estaba ahí, no con ellos, sospechaba que tendría que haberlo paralizado para que Draco la esperara junto a Longbottom, Lovegood y Weasley.
Sin embargo, se sorprendió cuando vio que estaba de pie, solo, observando de cerca el thestral. El thestral que Hermione, a pesar de todas las batallas, no podía ver.
Pero evidentemente, Draco sí podía ver.
Hermione suspiró, y fue directamente a él, para hacer el viaje a Hogwarts juntos. Draco subió su baúl al coche, y agarró el de Hermione.
"¡Granger, qué diablos has guardado aquí!" preguntó el, haciendo un gran esfuerzo por subir el baúl.
"Libros…" contestó ella con una tímida sonrisa.
"Libros…" Draco soltó el baúl de golpe dentro del coche. Cómo no, Granger. Se apartó el pelo rubio de los ojos. "Creía que las chicas guardabais ropa… Libros…" gruñó, aunque sabía que, por alguna extraña razón que no alcanzaba a comprender, se alegraba de que Hermione no fuera de las de "ropa".
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Hogwarts. Ceremonia de Inauguración y Selección de Alumnos.
Cuando acabó la ceremonia del Sombrero Seleccionador, (la mitad de los alumnos de primero ya habían sido seleccionados el año anterior), la profesora McGonagall, ahora directora, se puso de pie para dar comienzo al curso.
"Bienvenidos y bienvenidas a Hogwarts. Antes de que disfrutemos de este banquete de inauguración, me gustaría comunicaros unos temas importantes. Primero, no está permitido entrar en el Bosque Prohibido, salvo permiso expreso de un profesor. Segundo, está prohibido salir de las Salas Comunes después de las diez de la noche. Los prefectos y los Premios Anuales harán rondas por turnos para evitar cualquier tentativa de escapada. Tercero, el pueblo de Hogsmeade sólo podrá ser visitado por los alumnos de 3º y cursos superiores que tengan permiso escrito de sus padres o tutores si son menores de edad."
"El Señor Filch me ha pedido que os recuerde que no está permitido el uso de magia en pasillos para los alumnos menores de edad, así como traer productos de Zonko o de Sortilegios Weasley. Estos objetos serán inmediatamente confiscados y se enviarán lechuzas a los padres en caso de incumplimiento. Asimismo, os recuerda que está prohibido entrar en las cocinas y en las mazmorras, salvo la zona de Pociones."
Harry y Ron se miraron y sonrieron; colarse en las cocinas no era ningún secreto para ellos, desde que aprendieron a ir gracias al truco revelado por Fred, hace cuatro años.
Hermione miró a Filch, de pie junto a las puertas: sin cambios, la misma expresión taciturna, el mismo traje desgastado parduzco, y su gata escuálida y desagradable a sus pies. Cuando la directora mencionó a Filch, aquí la práctica totalidad de los alumnos de cursos superiores sonrió con malicia. Seguramente todos iban a desobedecer esas órdenes.
Incluso ella misma sonrió discretamente, y posó los ojos en el techo encantado del Gran Comedor… Mostraba un cielo despejado, con miles de estrellas brillantes y las velas flotando mágicamente entre las constelaciones y las mesas. Bajó la mirada, y la posó en la mesa de profesores: allí estaban todos. Sprout, Flitwick, Hagrid, Slughorn, Trelawney, Vector… y alguien vestido de negro que no logró identificar, ya que estaba cubierto por una pesada capucha.
Pasó la mirada de la mesa de profesores a la de Ravenclaw, donde vio que Luna tenía la misma expresión soñadora, mirando el techo como si el discurso no tuviese ninguna importancia para ella.
Y vio a Siri Fawcett, que no contemplaba ensimismada el techo, sino la mesa de Slytherin. Siri susurraba algo a su compañera de mesa, Melinda Bobbin, a quien Hermione había conocido por el Club de las Eminencias de Slughorn. Siguió la mirada de Siri, pero no le hizo falta ser muy lista para suponer que no miraba a Crabbe, Goyle o Bullstrode.
Miraba a Draco, quien sin embargo, estaba más entretenido en hacer flotar su servilleta como si fuese un diminuto fantasma, ajeno a todo lo que había alrededor; acostumbrado a que las niñas se fijaran en él y no dándole mayor importancia.
Apretó la mandíbula, y el discurso de McGonagall hizo que olvidara, momentáneamente, a ciertas Ravenclaws indiscretas.
"Debido al percance que ha sufrido nuestra querida profesora Wilhelmina Grubbly-Plank, el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas seguirá siendo nuestro guardabosques, Rubeus Hagrid, que además se responsabilizará de la Casa de Gryffindor."
Las mesas rompieron a aplaudir, especialmente la de los Gryffindor; Hagrid además haría de Jefe de la Casa Gryffindor, y sospechaban que iba a ser menos severo que McGonagall. Ésta frunció levemente el ceño ante el entusiasmo general, muy sorprendida.
Ron sonrió.
"Parece que McGonagall no esperaba que la gente aplaudiera tanto… parece como si nos hubiésemos alegrado de que ella no sea la Jefa. Y no es así." dijo Harry, aplaudiendo.
"Ni de coña. Yo me alegro que sea directora y nos deje un poco libres con Hagrid." Respondió Ron, que amplió su sonrisa.
"Yo creo que McGonagall se ha sorprendido de que aplaudamos, cuando ha mencionado lo de Grubbly-Plank." Respondió pensativa Hermione.
Ron la miró como si estuviese loca y rodó los ojos.
"Los sucesos ocurridos el año pasado," continuó McGonagall, cuando los aplausos se fueron apagando. "…y que todos conocéis… han obligado que realicemos determinados cambios en nuestra plantilla de profesores. El profesor de Pociones es Horace Slughorn."
El rechoncho y bigotudo personaje se incorporó en su sitio y saludó cortésmente; el Gran Comedor volvió a aplaudir, si bien no con el mismo entusiasmo que con Hagrid por parte de determinados alumnos. Slughorn estaba en la memoria de muchos, y admitían que era un profesor menos duro y temperamental que el fallecido Severus Snape.
"Gracias…" murmuró McGonagall para que los aplausos fueran cesando. "El profesor Slughorn será el Jefe de la Casa de Slytherin."
Hermione buscó con la mirada a Draco. Él simplemente la miró de reojo y le guiñó un ojo. Hermione sonrió satisfecha, y volvió su mirada hacia la mesa de profesores. Slughorn se había vuelto a sentar y estaba bebiendo de su copa.
"Finalmente, quiero anunciaros que el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras es un antiguo alumno de Durmstrang, escuela conocida por su gran experiencia en esta disciplina. Él ha aceptado gustoso nuestra oferta para impartir clase sólo durante este año."
"¿Pero no se había levantado la maldición del puesto con la muerte de Voldemort?" murmuró Ron.
"No digas tonterías, Ron. El nuevo profesor sólo quiere estar durante un año. Me pregunto quién es…" se dijo a sí misma.
"Os anuncio que el profesor es el señor Víktor Krum." Anunció con satisfacción la directora.
El individuo con la capa negra se levantó y dejó caer la capucha sobre sus hombros. El cabello negro lucía bajo las velas flotantes del Gran Comedor. El cabello moreno y algo más largo de lo que recordaban, los ojos oscuros, la complexión fornida, los labios carnosos y sensuales; los alumnos más antiguos lo recordaban cuando estuvo en Hogwarts hacía cuatro años, era un adolescente; ahora tenían delante a un hombre joven, el mismo que provocaba la admiración y la envidia por su pericia en el campo de Quidditch.
"¡Y pensar que me había llegado a gustar Lockhart en algún momento… en qué estaría pensando!" exclamó con un suspiro Lavender. Parvati, junto a ella, se echó a reír por lo bajo.
Hermione no prestó atención. Se fijó que Draco tenía la mirada endurecida y contemplaba a Krum con frialdad. Debió de sentir la mirada de Hermione, y sus ojos grises se fijaron en ella un momento; tanto tiempo descifrando a Draco Malfoy era como practicar con Aritmancia: al final hallas la solución.
Y Draco Malfoy no estaba nada contento porque Viktor Krum fuera profesor.
Sin embargo, no pudo elaborar más; el revuelo y las risitas enamoradizas del sector femenino del Gran Comedor fueron apagándose cuando McGonagall continuó su discurso.
"La suspensión de clases el año pasado nos ha obligado a empezar el curso reforzando los cursos de primer año. Así, las clases de Pociones, Transformaciones, Herbología y Defensa Contra las Artes Oscuras estarán parcialmente impartidas por los alumnos de séptimo curso Draco Malfoy, Hermione Granger, Neville Longbottom y Harry Potter."
Cuando mencionaron el último nombre todo el Gran Comedor rompió en aplausos, especialmente por los alumnos de primero, y muy en particular los pertenecientes a Gryffindor.
"Vaya, Malfoy. Ahora estás en el grupúsculo de los Gryffindors." Murmuró con desdén Nott. "Ahora ¿cuándo nos vas a comunicar que te has cambiador de Casa?"
Draco posó sus fríos ojos en Nott, con una mueca de repugnancia.
"Eso no cambiaría el hecho de que los Premios Anuales siguen siendo de Gryffindor." Hizo una fingida mueca de sorpresa y chasqueó los dedos, como si acabara de recordar algo. "¡Vaya!. ¡Olvidaba que lo fuiste!. ¿Cuánto te duró el único momento de gloria, cuatro semanas?"
Nott no disimuló su antipatía por Draco.
"Apestas a sangre sucia."
A Draco se le evaporó la sonrisa de la boca.
"Lo arreglamos cuando quieras, Nott; te romperé la nariz, y no serás capaz de distinguir tu propia peste de la de una piara de cerdos."
Zabini torció la boca, pero no hizo ningún comentario.
"Nott, no seas ingenuo; yo si tuviera que elegir entre Bullstrode o Granger, elegiría a Granger. Probablemente tendría que pasarme tres horas en la bañera para apartar sus gérmenes, pero no estoy ciego. Me sorprende que tú sí lo estés."
Draco entornó los ojos. En el nido de serpientes que se había convertido la casa de Slytherin, tan similar al Ministerio de Magia, no tenía nadie en quien confiar; Zabini había sido siempre el de "jamás tocaría a una sucia traidora a la sangre, no importa lo guapa que sea", mucho menos a una sangre sucia. En esta nueva época ser directamente hostil a los hijos de muggles y muggles en general no era popular. Supuso que Zabini prefería "unirse al enemigo", y si tenía que disfrutar de la compañía de una sangre sucia, no le importaba, siempre y cuando tuviese un buen cuerpo y una cara bonita.
Nott era el neutral, él nunca asignado a ningún grupo en concreto; Zabini representaba unos ideales muy próximos a los que a él le habían inculcado desde la infancia. Pero Draco tenía motivos para replanteárselos; miró a Hermione, sentada junto a sus amigos, susurrando algo al oído de Harry, la mirada fija en…
Krum.
Entre la ira con su propia casa, y la ira hacia Krum, Draco estaba seguro que si se dejaba llevar, podía ser tan insoportable en Pociones como lo fue Snape antes que él.
McGonagall anunció finalmente el inicio de la cena; y como en cursos anteriores, las mesas se llenaron mágicamente de platos de oro y bandejas de asado, salsas, pescado al horno, chuletas de cerdo, salchichas, patatas preparadas de todas las maneras imaginables, crema de verduras y sopa caliente, menestra. Los impresionados alumnos de primer año admiraban el esplendor y la abundancia; los alumnos más antiguos no se lo pensaron dos veces, y comenzaron el festín.
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Melinda Bobbin es miembro del Club de las Eminencias de Slughorn porque su familia tiene una cadena de boticas. Se desconoce su Casa y su edad. Yo la he puesto en el curso de Luna y Fawcett, en Ravenclaw.
Veamos… pongo el parche antes de que salga la herida: A quien le sorprenda Krum de profesor que no me lance todavía los tomates. Esto lo mastiqué en el fic de Las Reliquias. Allí Krum (sirviéndome del comentario de JKR de que "Krum volverá para el libro 7") enseña a Harry un hechizo para destruir un alma tipo Horcrux. Es muy largo de explicar ¬¬'. Total, que preferí ese Krum con conocimientos sólidos de Artes Oscuras, y no el mezquino que fue a la boda de Bill y Fleur finalmente en el DH. Y me niego a hacer de Krum un troglodita, un Crabbe o algo similar. Y si aún así no encaja como profesor, podría haber sido clásica: 1) inventarme el nuevo profesor, que además sería el "malo". 2) traer a Lupin otra vez (decisión popular, pero demasiado predecible).
Por cierto, recuerdo que Krum apareció por el Ministerio de Magia, lo vio Draco.
Dicho lo cualo, proceded al lanzamiento de tomates. Pero espero de verdad que os haya gustado.
Próximo Capítulo: 'Empieza el curso' (aunque preveo retraso en subirlo, sed pacientes...)
