Resumen Capítulo 8: De viaje a Hogwarts Harry y Hermione, Premios Anuales, tienen su primera reunión con los prefectos de 7º para organizarse en el curso. Se produce la ceremonia de inauguración, cuya principal novedad es el regreso de Slughorn, que algunos alumnos, entre ellos Hermione, Harry y Draco, apoyarán en las clases a los de primer año, y Viktor Krum como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, para disgusto de Draco.


"Las figuras de autoridad siempre traen problemas." – Alastor Moody. Harry Potter y la Orden del Fénix.

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Capítulo 9: Empieza el curso

Martes 1 de septiembre de 1998

Vestíbulo.

Harry ya tenía un hogar, Grimmauld Place, que trataba de construir a su medida. Sin embargo, el regresar a Hogwarts tras un año de ausencia era una sensación increíble. Desde los 11 años, Hogwarts había sido su único hogar, el único lugar del mundo donde se había sentido feliz, libre y querido. Al menos en gran parte del tiempo. Estaba contento de haber regresado, y en eso había pensado cuando hacía un rato subió las escaleras de piedra que llevaban al Hall de Hogwarts. Amplio, con la gran escalera de mármol, y los marcadores de las cuatro Casas, con sus joyas de colores dispuestas a caer como arena en un reloj, y marcar así la carrera por la Copa.

Esperó a Hermione solo, de pie, observando el Hall pensando que ya sería su último primer día de curso. Ginny salió por la puerta junto al resto de alumnos de Gryffindor, y sonrió a Harry, murmurándole en silencio "te veo luego" y señalando hacia arriba, indicando la imaginaria Sala Común de Gryffindor. Harry le devolvió la sonrisa, y asintió en silencio, pero no perdió de vista a su chica según iba subiendo las escaleras con otros compañeros. Ron salió el último, acompañado de Lavender, asegurándose de que no quedaba ningún Gryffindor extraviado. Los prefectos de 5º y 6º acompañaban a los alumnos de primero a la Sala Común de Gryffindor.

Según subían, los retratos saludaban alegremente a los alumnos que reconocían a pesar del tiempo transcurrido, y daban la bienvenida a los más pequeños. Nick Casi-Decapitado hacía el intento de inclinar la cabeza respetuosamente a los nuevos estudiantes de Gryffindor, pero Dean le guió el ojo y le dijo que mejor no lo intentara si no quería revolverles la digestión…

Otros alumnos de Ravenclaw comentaban de buen humor cerca de Harry que sentían ganas de empezar ya las clases, tras tanto tiempo de vacaciones; Padma Patil les indicó que tenían que seguir al resto de Ravenclaws hacia su Torre. Es verdad, había cierta curiosidad por comenzar el nuevo curso. Para Harry, lo que más le motivaba eran los EXTASIS, clases de magia más avanzada, grupos formados por las cuatro Casas, las nuevas clases de Defensa Contra las Artes Oscuras que impartiría a los alumnos de primer curso…

Claro que llevaba mucho tiempo sin la costumbre de estudiar y de preparar exámenes… si es que alguna vez la tuvo. Eso le generaba cierta intranquilidad. El gran campeón contra Voldemort, El Elegido, El Niño Que Vivió… suspendiendo 7º. Imaginaba la portada en El Profeta y a McGonagall, muy decepcionada, comunicándole que el único puesto de trabajo disponible, ya que no podía ser auror, sería ser el nuevo Guardabosques, mientras Hagrid ocupaba el puesto de profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas con todas las de la ley y era Jefe de Gryffindor.

Mejor no empezaba a agobiarse por eso, el día 1 de septiembre…

Sí, se avecinaba un curso interesante.

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Hermione se aseguró antes de salir del Gran Comedor de que no había ningún alumno rezagado. Observó a Lavender y Ron dirigiendo a los alumnos, y frunció el ceño cuando escuchó a lo lejos a Ron decirles, "¡eh, enanos, seguid por este lado!" y las risitas de Lavender cuando Ron añadió. "¡Mierda!. ¿Pero cuántos hay este año?. Parece que cada año se multiplicaran…"

Había encontrado a Lavender muy animada, nada que ver con la chica del año pasado; tal vez sería la relajación general por saberse libres de la amenaza de Voldemort. Pero en Lavender era evidente. Además, había regresado Parvati, su mejor amiga; Hermione se alegró por ella. Las únicas chicas de su promoción, y sin embargo, Hermione tenía una relación cordial pero distante con ellas. Seis años compartiendo dormitorio, y parecían unas desconocidas.

Aun así, Lavender parecía encantada de ser Prefecta. Lo que no tenía claro Hermione era si por el hecho de acompañar a Ron, por el fin de la guerra o por el regreso de Parvati.

Algo en su cabeza le dijo que posiblemente, un poco de todo.

Escuchó unas risitas según salía del Gran Comedor hacia el Hall, en la antesala que comunicaba ambas partes del Castillo. Detrás de una reluciente estatua, había dos chicos de 5º de Ravenclaw y Hufflepuff. Hermione puso los brazos en jarras y ordenó a la parejita que se fueran a sus Salas Comunes, o tendría que empezar a descontar puntos.

La pareja, visiblemente contrariada, se marchó de allí.

"¡Hermione!" gritó Susan Bones detrás de ella. "Menos mal, estaba buscando a esa estúpida por todos lados. Está saliendo con uno de Ravenclaw y me estaba poniendo de los nervios si no la encontraba."

"Los he mandado a sus Salas Comunes."

"¡Genial, gracias!" exclamó Susan. "Voy para allá también. ¿Te quedas aquí?"

"No, he quedado con Harry al pie de la Gran Escalera, en el Hall, para ir a ver a McGonagall a su despacho."

Susan asintió.

"Vale, pues buenas noches, nos vemos mañana." Susan se alejó por la puerta, en dirección a la Bodega de Hufflepuff.

Hermione sonrió, siguiendo con la mirada a Susan, y comprobó su reloj; se dio cuenta de que estaba siendo tarde y que Harry probablemente llevaba unos cinco minutos esperando. Se iba sujetando el cabello en un recogido en la nuca, cuando sintió en ella un frío helador. Y la sensación de que alguien le había puesto una mano helada en el hombro. Como acto reflejo, se giró.

Pero ahí no había nadie.

"Probablemente ha sido sólo un fantasma…"

Desconcertada, eso sí, ya que no recordaba en seis años que ningún fantasma hubiese sido tan descortés. Esa antesala estaba vacía, tan sólo las antorchas chisporroteaban, dejando unas sombras extrañas por las paredes de piedra y la estatua donde había sorprendido a los dos estudiantes de 5º curso.

Y sin embargo, sentía como si la observaran.

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"¡Bones!" gritó Malfoy caminando hacia Susan, que iba directa a su Sala Común.

"Hola Malfoy." dijo ella, cortésmente pero con desconfianza.

"¿Has visto a Granger?. No la encuentro."

Susan alzó levemente una ceja; todavía le resultaba difícil aceptar que esa serpiente de Slytherin estuviera con alguien como Hermione, que representaba todo lo que a Draco le repugnaba.

"Sí, estaba a punto de ir con Harry al despacho de McGonagall, la dejé a la entrada del Gran Comedor. Había encontrado a dos alumnos rezagados y se ha entretenido."

Draco asintió levemente y murmuró un "gracias", antes de irse rápidamente hacia el Gran Comedor. Susan giró la cabeza, sorprendida. Debía de ser el primer gracias que escuchaba en labios del Slytherin.

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"Granger… estaba preocupándome, tú no sueles retrasarte." comentó Draco cuando la vio, dándole un breve beso en los labios.

Ella sonrió suavemente. Eso podría ser cierto, pero tenía la impresión de que a Draco le disgustaba imaginarla a solas con Krum. Después de todo, el año anterior él había sido profesor, por un corto espacio de tiempo, y ahí estaban ambos, juntos.

"Estaba aquí, a punto de ir con Harry a ver a McGonagall…" dijo ella.

"Ya, me lo acaba de decir Bones." Contestó Draco, observándola intencionadamente, ya que ella parecía mirar por encima de su hombro, como si alguien estuviese a su espalda. Era un gesto extraño, parecía más típico de Lovegood que de ella, buscando siempre criaturas invisibles donde no las había. "¿Ocurre algo?"

Hermione volvió la cara para mirarlo a los ojos, ligeramente confundida.

"He sentido algo… hace un momento… como si alguien me vigilara… O alguien me tocara el hombro, y una sensación de frío…"

Draco palideció; esa sensación le había recordado una pesadilla que tuvo, hace ya varios meses y según lo había contado Hermione, se le había introducido con todo lujo de detalles en la mente.

"Sentí escalofríos…" dijo ella en un susurro. "Un castillo tan grande… lo que no sentía los once años, empiezo a sentirlo ahora." Volvió a posar su mirada en él. "Es extraño ¿verdad?"

Malfoy no respondió inmediatamente; asintió despacio con la cabeza, y aferró su mano con fuerza.

"Sería un fantasma, no te preocupes. No obstante…" le dijo en un tono muy serio. "Procura ir siempre acompañada ¿vale?"

Hermione sonrió y frunció el ceño ligeramente.

"¡Malfoy!. ¡Qué va a ocurrirme, que me caiga por las escaleras o que se me caiga una antorcha de esas encima!" preguntó, bromeando.

Pero él no parecía dispuesto a seguirle la corriente.

"Hablo en serio." Dijo con una firmeza que asustó a Hermione. "No vayas sola por ahí. Por si acaso."

Hermione asintió dócilmente, sorprendida por su reacción.

"Te acompaño hacia donde está Potter y me iré a mi Sala Común. Tanta ceremonia… ya podían haber metido a todos esos mocosos en Hufflepuff… ¡ay!" exclamó, cuando Hermione le dio un golpe en el brazo.

Draco pasó el brazo sobre los hombros de Hermione, en la soledad del pasillo, y habló con más seriedad.

"No te separes de Potter, si algo ocurriera, estás con el héroe del momento, así que no podrías estar más segura con nadie."

Ella sonrió, por fin hacía una broma.

"¿Ni siquiera contigo?"

"Conmigo tienes más peligro, Granger" dijo él, con un brillo malévolo en los ojos, que ella conocía bien.

Subieron las escaleras hasta donde estaba Harry, apoyado en la barandilla de la Gran Escalera. Draco le dio un beso en los labios y se marchó.

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Despacho de Minerva McGonagall.

"Aunque os lo he mencionado ya de manera informal, estoy muy contenta porque seáis vosotros los Premios Anuales." McGonagall agitó su varita y la tetera les sirvió té caliente en las tres tazas que había colocado sobre el escritorio, cada una delante de Harry, Hermione y ella misma. Tocó el plato central y se llenó de pastas para acompañar.

Harry se colocó la taza entre las manos, que sentía un poco frías. Miró alrededor del despacho. McGonagall era sin duda mucho más austera en objetos que Dumbledore, y Harry intuía que los objetos extraños y misteriosos que había no eran realmente propiedad de la directora, sino de otros antes que ella. Su mirada se posó en Dumbledore, que seguía la conversación sentado tranquilamente en su butaca. Creyó que le guiñaba un ojo.

El otro retrato que Harry conocía bien era el de Phineas Nigellus Black, el director de Hogwarts menos popular que había existido. Estaba sentado en su silla, insolentemente, con la cabeza apoyada en la mano, el codo en el reposabrazos, y una mirada de aburrimiento. Phineas Nigellus parecía estar mirando al tendido, pero Harry conocía bien esa actitud. La había visto varias veces en Sirius, y la había visto varias veces en el propio retrato, pero era una indiferencia engañosa.

Hermione sonrió con orgullo; McGonagall siempre había sido su profesora predilecta. Harry seguía ligeramente asombrado de la decisión de que él fuese Premio Anual; después de todo, él no tenía unas notas tan extraordinarias como las de Hermione, y además ya había salido un Premio Anual el año pasado. Bien es cierto que las decisiones del año pasado habían estado muy sometidas al reinado de terror de Voldemort, pero aun así se le hizo extraño.

"Os he reunido aquí no para recordaros el cumplimiento de las normas…" miró significativamente a Harry. "…sino porque tengo motivos para preocuparme un poco este año."

Hermione y Harry intercambiaron una mirada ligeramente confusa. Finalmente Harry habló.

"¿A qué se refiere?"

"La decisión de que seáis Premios Anuales, que yo sea directora, que el profesor Flitwick sea Jefe de Estudios es una decisión autónoma del Colegio, pero no os puedo negar que el Ministerio de Magia siempre tiene algo que decir en las decisiones. El Consejo Escolar, como bien sabéis, está compuesto por magos y brujas muy influyentes, y son capaces de paralizar decisiones propias si no les conviene."

"Y esta vez… les conviene…" afirmó, más que preguntó, Hermione.

Harry recordó el comentario de Lupin, que no le parecía muy natural una decisión "tan gryffindor."

"Eso es. No me quejo, por supuesto…" añadió McGonagall. "Pero ha ocurrido un accidente, antes de que llegarais de Hogsmeade. Tan sólo conoce el hecho los Jefes de las Casas, la plantilla de profesores y resto de personal de Hogwarts como la señora Pince, la señora Pomfrey o el señor Filch."

Hermione y Harry se acercaron en sus sillas, muy atentos ante el tono grave de la directora.

"Un elfo de las cocinas ha tenido un… accidente… por llamarlo de alguna manera. Ha aparecido petrificado."

"¿Quiere decir… como el basilisco?" preguntó Hermione, pálida. Harry comprendió que la noticia le sorprendiera y le asustara, pero además Hermione sentía una histórica debilidad por los elfos domésticos.

"Algo así, sí…" respondió ella en voz baja.

"Profesora…" murmuró Harry, asimilando la noticia. "¿Cree que tiene que ver con Percy?"

McGonagall frunció el ceño, y se encogió levemente de hombros.

"No veo en qué, Potter. Definitivamente este elfo no ha fallecido por una maldición asesina, como parece que fue el caso de la señorita Clearwater."

Los rostros de Hermione y Harry se ensombrecieron cuando recordaron a Percy y Penelope.

"Es una época difícil para todos." Dijo la directora. "Sois Premios Anuales, los más jóvenes se fijarán en vosotros como en un ejemplo a seguir." Miró particularmente a Harry, que ya de por si contaba con un currículum admirado y de sobra conocido. "Es probable que haya alumnos cuyas familias han sido afectadas por la guerra contra Voldemort." Tanto Harry como Hermione se acordaron de Hannah Abbott, cuya madre murió asesinada por mortífagos, o de Susan Bones, cuya tía, Amelia Bones, Jefa del Departamento de Seguridad Mágica, murió a manos del propio Lord Voldemort. "Quisiera que cuidarais de estos estudiantes."

"Puede contar con nosotros, profesora." Aseguró Hermione. Harry asintió con la cabeza.

McGonagall sonrió. Harry intuía que estaba orgullosa de que dos Gryffindors hubieran llegado a ser los Premios Anuales. Y por qué no, él también estaba contento por eso.

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Torre de Gryffindor.

Ron y Lavender se habían asegurado que no quedaba ningún alumno escondido ni extraviado desde que salieron del Gran Comedor. Ron disfrutó cuando amenazó a unos alumnos de Slytherin de tercer año, que estaban dispuestos a colarse entre los Gryffindors y penetrar en la Sala Común. El proyecto de gran hazaña le valió una reprimenda, y por supuesto, las risitas de Lavender.

Ron enrojeció como cuando era un niño. Pero era en gran parte debido a la historia que tuvo con Lavender, hacía dos años. En opinión de Dean y Seamus, Lavender y Parvati eran las chicas más guapas de su curso, y la verdad, es que Ron no sabía que pensar. Ron había estado enamoriscado de Hermione cuando eran más pequeños, pero los años habían demostrado que sentía por ella un inmenso cariño, con su afán posesivo y celoso, y de la misma forma que sentía hacia quienes eran importantes para él: como su mejor amigo Harry, o la propia Ginny.

Sin embargo, no había atracción como podía sentir por otra chica. No sentía atracción por Hermione como sí había sentido por Fleur (añadido el hecho de su sangre veela, por supuesto), o por la propia Lavender.

Desde la última vez que la vio, Ron encontró muy cambiada a la nueva prefecta; el cabello castaño claro más largo, un porte cada vez menos adolescente; pero los mismos ojos azules y vivarachos y la misma alegría y despreocupación. Lavender era aire fresco, sin duda.

"Ron…" le dijo ella, mientras subían las escaleras hacia el séptimo piso.

"Qué" respondió él, mirando ausente los retratos que los saludaban conforme subían peldaños.

"¿Estás saliendo con Hermione Granger?" preguntó Brown sin remilgos.

Ron miró extrañado a Lavender, que a pesar de la inusual y directa pregunta, parecía estar muy interesada en las escaleras a sus pies. No la culpaba, las escaleras de Hogwarts a menudo eran traicioneras: un hueco por aquí, un movimiento de peldaño por allá…

"No. No salgo con ella, pero sigue siendo mi mejor amiga. ¿Por qué?"

Lavender pareció estar un poco más contenta.

"Por nada." Llegaron a la Torre de Gryffindor, y se detuvieron delante del retrato de la Señora Gorda. "¿Quieres… venir conmigo a Hogsmeade para la próxima excursión?" preguntó ella.

"¡Mantícora!" exclamó Ron.

"Está bien, está bien…" murmuró la Señora Gorda, algo adormilada. "Adelante."

"Sí… nos avisarán Harry y Hermione de las fechas." dijo Ron, pero pensaba que querría convencerlos para que fuese lo antes posible. Lavender sonrió y entró por el hueco hacia la Sala Común. Ron, a espaldas de ella, hizo un gesto de triunfo con el brazo, y la siguió.

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Sala Común de Gryffindor.

Cuando Harry y Hermione entraron por el retrato de la Señora Gorda, vieron que los estudiantes estaban congregados en la Sala Común, escuchando con cierto aburrimiento el discurso de Ron acerca de las medidas de seguridad y de la forma de detener un fuego. Harry miró a Hermione y sonrieron. Ginny se levantó y se colocó cerca de Harry, susurrándole que nunca antes había visto a Ron "tan parecido a Percy y sus insufribles discursos."

"Espera que se lo diga a Fred y George..." susurró con una sonrisa despiadada Ginny.

Harry cogió la mano de Ginny y la apretó con cariño. A pesar de la amenaza de chivarse a los gemelos, era evidente que el Weasley desaparecido seguía en la mente de sus hermanos.

Los alumnos de primero (los nuevos), miraban sin entender ni una palabra, y otros simplemente miraban boquiabiertos a Harry Potter, no a Ron y su discurso sobre medidas de seguridad; miraban a quien era una leyenda y lo tenían a pocos metros. Harry fingió estar especialmente interesado en la charla de Ron.

"Disculpa…" preguntó tímidamente una alumna de primero con coletas castañas. "Es que no sabemos hacer hechizos para apagar fuegos…"

Ron suspiró sintiendo que la charla era inútil.

"Pues nada, pilláis al primer alumno mayor que vosotros que veáis por ahí y le decís que invoque el encantamiento."

Ron finalizó la charla avisando a los alumnos que era imposible que subieran a las habitaciones de las chicas, de esta o de cualquier casa. Las escaleras se convertirían en una rampa inaccesible. Harry torció la boca; apostaba a que Sirius fue el único capaz de burlar esa rampa cuando era estudiantes… y probablemente, Fred y George.

Un alumno de segundo murmuró entre risitas que seguro que Ron lo había intentado. Ron, por supuesto, amenazó al estudiante con empezar restando puntos a su propia Casa. El aviso fue un éxito, ya que el resto de estudiantes miró con desagrado al comentarista, sin duda pensando que sería quien provocara que Gryffindor, por primera vez en seis años, perdiera la Copa de las Casas.

Lavender sonreía a Ron e intercambiaba miraditas con Parvati, que tenía una risita silenciosa. Hermione dio un codazo leve a Harry y señaló con la boca a Lavender, indicándole sólo con la mirada que algo pasaba entre Ron y ella.

Harry hizo lo propio con Ginny, que simplemente rodó los ojos. Harry torció la boca; Ginny no era fan precisamente de Lavender, aunque admitía que era buena chica. Le hacía gracia a Harry, a Ginny tampoco le gustó Fleur cuando ya era la novia oficial de Bill. Y no estaba muy entusiasmada con Penelope.

Penelope… Harry cambió la sonrisa de la cara por una mueca de preocupación. Ojalá pudiera hacer algo… pero en Hogwarts ¿qué podría hacer?

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Miércoles 2 de septiembre de 1998

Dormitorio de chicas de 7º. Torre de Gryffindor.

Hermione se despertó antes de lo normal, entusiasmada de iniciar su último año en Hogwarts; estaba muy ilusionada y deseando empezar cuanto antes una rutina normal. En el dormitorio, Lavender y Parvati dormían todavía a pierna suelta. Se incorporó para ir a los baños de prefectos y empezar el día con fuerzas.

A la media hora, recién aseada y vestida, entró en el dormitorio y deseó buenos días a sus compañeras.

"¿Cuál será nuestra primera clase?" preguntó Parvati mientras revolvía su baúl.

"Ni idea." Respondió Hermione, colocando el pijama con cuidado sobre la almohada. Nos darán los horarios durante el desayuno."

"Ya ni me acordaba…" comentó Lavender, estirándose sobre la cama. Miró a Hermione, que estaba particularmente arreglada esa mañana. El cabello igual de encrespado, pero al menos los rizos parecían un poco menos rebeldes que de costumbre. La túnica perfecta, la insignia brillante… Sonrió con malicia. "Hermione, tú quieres que la primera clase sea con Krum…" dijo con un tono acusador.

Hermione abrió el baúl y buscó el material para dejarlo en los cajones de la mesita.

"No sé qué quieres decir, Lavender" respondió con calma. Parvati dejó de hurgar en su baúl y levanto la cabeza, miró a Lavender y sonrió, comprendiendo a qué se refería. Hermione había ido al baile de Navidad con Krum, y estaban convencidas de que algo había entre ellos todavía, o podía volver a haberlo.

"Me parece que está guapísimo…" murmuró Parvati. "No me importaría para nada que él fuera el profesor de todas las asignaturas."

Hermione no se molestó en contestar. Eligió algunas plumas para llevar a clase, unos cuantos pergaminos y los dejó en el cajón, listos para llevárselos al subir de desayunar y con el horario de curso.

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Sala Común de Gryffindor.

Cinco minutos después, Hermione bajó a la Sala Común y vio a Harry y a Ginny sentados en el sofá, hablando del torneo de Quidditch que empezaría dentro de poco. Harry tenía los ojos verdes brillantes de excitación ante el nuevo campeonato, y quería hacer lo imposible para que su último año en Hogwarts le dejara el buen sabor de boca de haber ganado otra vez la Copa para Gryffindor.

Ron bajó corriendo las escaleras, la corbata sin anudar y el jersey y la túnica en la mano. Hermione consultó el reloj, tendrían que bajar ya al desayuno. Bostezando, bajó Neville, que pese a su innata mala memoria, sí estaba completamente preparado para ir a desayunar. Dean y Seamus no aparecieron. Algunos alumnos de otros cursos empezaron a salir por el retrato de la Señora Gorda.

Lavender indicó a los alumnos de primero que simplemente siguieran al resto de estudiantes; el hambre prevalecía sobre cualquier travesura o escapada a algún aula vacía, no había riesgo de extravío. Junto a Parvati, salió hacia el retrato y guiñó el ojo a Ron.

"Te veo luego, Ron…"

Ron se colocó el jersey sobre la cabeza.

"¿Eh…?... ah… vale." Murmuró, medio dormido.

Lavender y Parvati se fueron, soltando unas risitas.

Hermione alzó una ceja a Ron, mientras Neville y Harry ocultaban con dificultad sus sonrisas burlonas. Ginny sin embargo tenía los labios ligeramente torcidos.

"¿Qué?" preguntó Ron, mirándolos a todos, sin saber bien a qué venían esas caras.

"¿Vuelves con Lavender?" preguntó Harry, como si le hiciese mucha gracia la situación.

"No es asunto vuestro." Murmuró de mal humor Ron, y echó a andar hacia el retrato. Harry, agarrado de la mano de Ginny, se incorporó y salieron detrás de él.

"Por cierto Harry, Hermione¿cuándo es la próxima visita a Hogsmeade?" preguntó Ron, sin darse la vuelta hacia sus amigos.

Harry giró la cabeza hacia Hermione, caminando detrás de él, y ésta esbozó una sonrisa burlona. Por mucho que lo intentara, Ron era un libro abierto.

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Gran Comedor

Los cinco entraron en el Gran Comedor, donde había una gran cantidad de estudiantes ya desayunando. Tal vez era el efecto de añadir unos 40 alumnos más, el salón siempre daría la sensación de estar lleno a rebosar. Les recordó su cuarto año, cuando vinieron los alumnos de Beauxbatons y Durmstrang, entonces se las apañaron de mala manera con tanta gente.

Hermione pasó la mirada por la mesa de Slytherin. Tan sólo estaba Nott, desayunando solo, y unos sitios más allá Daphne, dirigiéndose a los prefectos de Slytherin de 5º y 6º. Había también otros alumnos de cursos que no conocía.

Había quedado con Malfoy antes del desayuno, pero era evidente que no había bajado. Decidió esperar en la entrada al Gran Comedor.

"Me quedo aquí a esperar a Malfoy." Le dijo en voz baja a Ginny. "Guárdame un sitio, iré enseguida."

Ginny asintió, y entró junto a Ron, Harry y Neville hacia la mesa de Gryffindor.

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Al cuarto de hora Hermione se sentó junto a Ginny y delante de Neville y Ron, con una expresión ligeramente disgustada. A su espalda tenía la pared y podía ver perfectamente el Comedor. En la mesa de Hufflepuff, Ernie estaba desayunando y hablaba con Hannah Abbott y Susan Bones, que lo escuchaban con atención y de vez en cuando esbozaban una sonrisa. La siguiente mesa, Ravenclaw, estaba bastante llena. Luna sonrió desde su sitio, sentada con el aire de soledad que siempre la envolvía. No era para menos, sus compañeros estaban hablando con el vecino de al lado y parecía que ella no participaba en las conversaciones. Fue superior a ella, buscó por la mesa a Siri pero no la encontró.

Lavender movió su desayuno hacia el sitio al lado de Ron, y Parvati hizo lo mismo para estar junto a la primera. Hermione sintió a su lado que Ginny se tensaba, pero pareció relajarse por algo que le dijo Harry al oido.

Ron sin embargo estaba ajeno. Se había puesto chocolate a su bol de leche, parecía cemento de tantos copos de maíz que tenía; Hermione sospechaba que era el segundo bol que tomaba. Acto seguido agarró varios muffins rellenos de confitura de arándanos (según, él, "lof mejoref"), unas tostadas bien llenas de mantequilla y mermelada de melocotón, huevos con salchichas y tomates crudos. Sin olvidar de un vaso grande de zumo de calabaza.

Hermione ignoró los ahumados y las risitas de Lavender y Parvati según miraban comer a Ron. Se echó un poco de leche a su té, y levantó la vista.

Por fin Draco acababa de entrar seguido de Crabbe, Goyle y Zabini. Algunas cabezas (casi todas femeninas, a decir verdad), se giraron para observar al alto prefecto de Slytherin.

Pero ella no observaba al "alto prefecto de Slytherin." Miraba a quien venía junto a todo el grupo de Slytherins: Fawcett.

Soltó la taza con más brusquedad de la necesaria. Ginny miró a Hermione y frunció los ojos cuando se dio cuenta de lo que ocurría.

"Ya hablaremos" le susurró a Hermione. Neville no dijo nada, pero debió de pensar que algo había visto Hermione a su espalda que no le había hecho mucha gracia. No se atrevió a dar la vuelta, y continuó su desayuno en silencio.

Lavender soltó una carcajada ante algún comentario que le había hecho Ron, y Hermione rodó los ojos. Estaba comiendo su tostada, y se disponía a limpiarse las manos, cuando notó la mano de Ginny en su brazo, y señaló con la boca unas mesas hacia delante.

Luna miraba con una expresión triste hacia la mesa de Gryffindor. Concretamente, hacia el sitio de Ron y Lavender, ambos de espaldas a ella. Luna entonces removió su bol con suavidad, mientras parecía estar cantándose algo a sí misma.

El resto de los Ravenclaws no le prestaban atención; Hermione vio que Siri estaba sentada con algunos compañeros de su curso y movía la melena negra cuando reía.

Decidió que era mejor estar de espaldas en la mesa, vistas las carcajadas de Ron, Parvati y Lavender. Y así no tenías que presenciar escenas desagradables. Ojos que no ven…

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Casi sin esperarlo, Flitwick fue pasando los horarios por las mesas. Harry comprobó el de séptimo y el de primero, donde impartiría clases de Defensa Contra las Artes Oscuras. Hermione hizo lo mismo con el suyo.

Hermione vio que tenían Defensa Contra las Artes Oscuras a primera hora, con los de Slytherin. Ella no tendría clases con los de primero de Transformaciones hasta la semana que viene. Le daría tiempo así a prepararse.

Giró la cabeza hacia la derecha, en la mesa principal de los profesores. Viktor se había incorporado tras terminar su desayuno. Llevaba también una capa negra, visto así parecía un alumno más. Bajó las escaleras y caminó despacio entre el pasillo de Hufflepuff y Gryffindor. Justin Finch-Fletchey, junto a Zacharias Smith, miraban boquiabiertos al búlgaro. Las chicas de Gryffindor y Hufflepuff, que eran las que tenían a Krum más cerca, tenían todo tipo de reacciones, desde echar risitas, sonrojarse o echar miradas absolutamente descaradas a un indiferente Krum.

Se detuvo delante del grupo de Hermione, y se quedó de pie a espaldas de Neville, Ron, Lavender y Parvati.

"Hola Herrmione"

Hermione sonrió, pero la sonrisa se le quedó incómodamente en la cara cuando sintió las risitas de Lavender y Parvati. Sin duda acordándose de la conversación en el dormitorio de esa mañana.

"Harry, me gustarría que nos viésemos parra hablarr de las clases a Primerro"

Harry asintió con tranquilidad.

"Claro, cuando quieras."

"¿Cuándo tenéis una horra librre?"

Harry comprobó el horario, pero Ginny alzó las cejas con discreción; obviamente preguntaba a Harry… pero había mirado intencionadamente a Hermione, que se movió algo incómoda en su sitio.

"Hum…" murmuró Harry. "Después de tu clase tenemos descanso, y luego tenemos tiempo libre hasta la hora de comer…"

Krum puso una mueca.

"Yo doy clase a los de Hufflepuff y Ravenclaw en esa hora libre vuestrra." Parecía decepcionado. "¿En el descanso podrrías quedárrte?"

Harry asintió, y Krum se marchó, caminando despacio y con su aire desgarbado.

"¡Hermione, si sacas Extraodinario este año en Defensa, ya sabemos por qué será!" exclamó Parvati.

Hermione sin embargo miró con frialdad a su compañera.

"Si saco Extraordinario este año será como en todos, estudiando."

Sin embargo, las muecas de Lavender y Parvati no parecían estar de acuerdo con ella.

"Os veo en clase. Ginny, a ti te veo en el descanso."

Hermione salió del Comedor, y sólo quiso fijarse en una persona: Luna, que también pareció devolverle la mirada, y se diría que entendiéndola mejor que nadie. Ignoró premeditadamente la mirada de Malfoy.

"¿Está enfadada Hermione?" preguntó Neville en voz baja. "Ella siempre se queda a esperar el correo."

Sorprendentemente, Neville tenía razón. Harry abrió la boca, admirado; ni siquiera él se había acordado de que, efectivamente, las lechuzas iban a entrar a dejar sus envíos a los estudiantes.

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Hogwarts

Una mano temblorosa abrió el sobre exquisitamente lacrado que acababa de traerle una lechuza del Colegio, el pergamino perfectamente liso, sin ningún desperfecto.

"Suéltala."

Una orden simple. Se llevó la mano a la cabeza, y recordó algo… unas rocas, de noche… figuras encapuchadas, vestidas de negro… Pero poco más… Siguió leyendo, atemorizado.

"¿Quién más conoce las mazmorras del Castillo?"

La mano tomó un trozo de pergamino y una pluma. Insertó la punta vacilante en el tintero, y la sostuvo unos segundos sobre el papel. La gota cayó y dejó el borrón de tinta, pero no le prestó atención. La mano temblaba y escribió con dificultades:

"Argus

Fred

George Weasley

- Filch."

La lechuza salió volando con su respuesta.

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Próximo Capítulo: "Adormecer el dolor".

Juo juo… sin comentarios sobre ese final.

¡¡¡Sorpresa!!!. He pasado un puente pocha y me ha dado tiempo a escribir hasta el capi 14 (yujú!) Ah... y lo mejor ¡¡¡en el próximo saldrá Percy!!!. Ya podéis sacar conclusiones con ese título. Es uno de mis preferidos, pero no tendrá nada de extraordinario. Simplemente me gusta. Será precisamente por Percy, a quien he tomado cariño.

Advertencia total: Viktor Krum NO será utilizado para un triángulo "clásico". Me resistí en Las Reliquias, y me resisto aquí. Pero los celos son irracionales, así que Draco no estará feliz con él. Así que ya os lo adelanto: eso precisamente es mi excusa para hacer que Draco se supere. Recordad que Malfoy NO perteneció al ED, y aunque está en nivel EXTASIS de DCAO, Draco tiene una competencia no sólo con Harry en esta disciplina, sino que ahora Krum le pone en un brete. ¡Por eso necesito a Krum! Además luego habrá otra competencia… ejem… ¡no olvidéis el quidditch! El triángulo (competitividad) entonces es Harry-Krum-Draco, me parece muchísimo más interesante que un triángulo (amoroso) Draco-Hermione-Krum. Ya se ha abusado de Krum como excusa para Hermione y sus relaciones, empezando por la propia Rowling. Yo paso de eso.

También es verdad que tengo que resolver "cómo terminaron" Hermione y Krum, claro… que en HP6 ella seguía escribiéndole pergaminos kilométricos…

Gracias por el interés regular que demostráis, lectoras/es, y gracias por vuestros comentarios, lara.evans, Heredrha, CrissBlack, Erea, blackstarshine, Sortilegios Weasley, Sabaku no Akelos, Isa Malfoy, Yedra Phoenix, mArTa, Cl4R174, Evianae. Un fuerte beso para Isa, que ha estado muy muy enferma. Para ti, Ron-Lavender-Luna... deuda que intento pagar ahora xD.