¡Hola! Ya dije que había adelantado bastante así que actualización rápida. Espero que os guste cierto personaje que acabo de introducir en la historia. De momento no revelaré su nombre, pero esa escena me ha gustado mucho escribirla, ya explicaré los motivos más adelante. De nuevo, otro de mis capítulos preferidos, aunque sea más corto que otros (que os saturo).

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Resumen Capítulo 9: Termina la cena de bienvenida del nuevo curso, y Harry y Hermione, como Premios Anuales, se reúnen con McGonagall. Ella les explica que el Consejo Escolar estaba de acuerdo con todos los nuevos nombramientos, y que un elfo doméstico ha aparecido petrificado. Ron empieza a tontear con Lavender. Draco, por otro lado, da plantón a Hermione en la hora del desayuno, y baja con los Slytherins y Siri Fawcett, para enfado de ella. Alguien recibe una carta en la que le instan a "soltarla" y a indicar quiénes conocen el Castillo. La respuesta es simplemente: "Argus - Fred y George Weasley - Filch."


"Adormecer el dolor por un rato te haría sentirlo luego con mayor intensidad." – Albus Dumbledore. Harry Potter y el Cáliz de Fuego.

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Capítulo 10. "Adormecer el dolor"

Miércoles 2 de septiembre de 1998

Gran Comedor.

Draco apuró su zumo de calabaza. Frente a él, Crabbe y Goyle, de espaldas al resto del Gran Comedor, estaban discutiendo sobre quién podía quedarse con el último bizcocho de chocolate que quedaba en la bandeja. Sin prestarles ninguna atención, Draco miró más allá de las cabezas de los Ravenclaws y de los Hufflepuff. Ignoró las miradas de admiración de las alumnas más jóvenes (y las menos jóvenes) y buscó con los ojos a Granger, al fondo del Gran Comedor.

Ella estaba desayunando, y no cabía duda de que estaba decidida a ignorar su mirada, por lo que intuía. Iba a recoger el desayuno y esperarla fuera, cuando se dio cuenta de que Viktor Krum se había levantado de la mesa de profesores, y caminaba con parsimonia entre las mesas de Gryffindor y Ravenclaw.

Entornó los ojos, prestando especial atención al búlgaro, que se detuvo frente a los Gryffindors, y no estaba seguro de si hablaba con Hermione o con Potter, el mismo Krum bloqueaba la escena.

Draco consultó el horario que había facilitado hacía unos minutos Flitwick.

Genial. Miércoles. Defensa Contra las Artes Oscuras con Gryffindor. Buscó el horario de Pociones para los de primer curso, la clase que él debía impartir: Jueves después de comer. Al día siguiente.

Resopló. Tendría que preparar algo y hablar con Slughorn, por supuesto. Lo único bueno es que después de la clase con Krum tenía hora libre. Y los Gryffindor también.

Zabini miró el horario que tenía Draco y malinterpretó la expresión de su compañero.

"Ya. Un fastidio, la primera clase del curso y tenemos que estar con los Gryffindors."

Draco no respondió, vio que Hermione se había puesto de pie y se dirigía a la salida. Sin prestar atención a Zabini, se limpió la boca y salió de la mesa.

Zabini se echó hacia atrás en su sitio, con una mueca de autosuficiencia.

"Debe de ser muy buena en la cama, la sangre sucia." Murmuró con desprecio. Goyle y Crabbe fruncieron el ceño, no muy seguros de quién hablaba Blaise. Pero rieron estúpidamente, como si el comentario realmente hubiese tenido mucha gracia.

Nott estaba incorporándose para irse; echó una mirada de soslayo cargada de repugnancia a Blaise, y se fue hacia la salida. Evidentemente, Nott no esperaba correo de nadie.

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El correo empezó a llegar; las lechuzas sobrevolaban el cielo encantado que había amanecido nuboso. Ginny observó las lechuzas, buscando al viejo Errol.

O con un poco se suerte, Hermes.

Harry hacía tiempo que había perdido interés por el correo. Desde que muriera Sirius no tenía mucha gente con la que cartearse, y ciertamente, el correo que había recibido de un tiempo a esta parte estaba mucho más relacionado con un correo de fans que con otra cosa.

Fue pensarlo, cuando sobre su bol de cereales cayeron varias cartas. Unas veinticinco, de pergaminos de colores y tamaños diversos. Las sacó con cuidado, mientras Ginny iba revisando los remitentes, desechándolas a continuación en cuanto veía que era un nombre de mujer.

Harry casi agradecía esa ayuda, más producto de los celos que de la solidaridad.

"Vaya…" se lamentó Harry. "Si se hubiese quedado Hermione, habríamos recibido El Profeta."

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Vestíbulo.

"¡Granger, espera!" exclamó Draco, al alcanzarla en las escaleras de mármol y agarrando su brazo. "¿Dónde vas, por qué no me has esperado?"

Hermione soltó el brazo y miró con frialdad a Draco, pero no contestó inmediatamente.

"Te esperé esta mañana antes del desayuno, como habíamos quedado. ¿Lo recuerdas?" hizo una pausa. "Me voy a por mis cosas para la primera clase con Viktor."

Draco hizo por responder a la primera parte, pero al escuchar "Viktor", enarcó una ceja, levemente y olvidó cualquier cita antes del desayuno.

"¿Viktor?. No deberías demostrar tantas confianzas con un profesor, Granger." contestó él, de brazos cruzados y apoyando el peso del cuerpo en el pie izquierdo.

"No pareció importarte a ti mucho el año pasado, eras también profesor." Hermione se apartó el cabello del cuello de su túnica. "Nos veremos en clase." Se dio media vuelta.

"¡Espera!" Draco volvió a tirar de su brazo. "¿Y ahora qué te pasa?" preguntó de forma más bien impertinente.

Hermione volvió a soltarse con un gesto más brusco que el anterior. Alrededor de ellos, algunos estudiantes iban subiendo las escaleras y miraban con curiosidad a la Premio Anual y a un prefecto discutiendo en plena Gran Escalera.

"Como si te importara mucho."

En ese momento una hermosa lechuza soltó delante de Draco un paquete, que cayó al suelo con un golpe seco; debían de ser las tradicionales golosinas de su madre. Pero Draco ignoró el paquete.

Hermione por su parte recibió su ejemplar de El Profeta. Haciendo como si Malfoy no estuviera ahí, sacó un knut del bolsillo y lo depositó en la bolsita de cuero de la lechuza. Desenrolló el periódico y revisó la portada con labios apretados. La lechuza salió volando, agitando el cabello rubio de Malfoy.

"CONMEMORACIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO SIN AQUEL QUE NO DEBE SER NOMBRADO

El Ministro de Magia, Rufus Scrimgeour, anunció ayer por la tarde que el próximo 31 de octubre se celebrará el primer aniversario de la muerte de Aquel Que No Debe Ser Nombrado.

'Esta celebración no es del Ministerio, es de toda la comunidad mágica'. Añadió que 'es un merecido homenaje al héroe que nos salvó a todos, y el Ministerio siempre ha tomado una posición de apoyo y protección a El Elegido, Harry Potter'.

Como es del todo conocido, Harry Potter venció finalmente al mago oscuro más poderoso de todos los tiempos, en estrecha colaboración con los mejores aurores del Ministerio, y por lo tanto cumpliendo así la profecía; Harry Potter, recordemos, es el único mago que se sepa sobrevivió a la maldición asesina.

La conmemoración se celebrará en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y contará con la presencia de destacados miembros del Ministerio, incluido el propio Ministro, así como el propio Harry Potter."

Hermione abrió la boca incrédula. A menos que estuvieran hablando de otro "Harry Potter", dudaba mucho que Harry fuera a ser partícipe de semejante paripé. Draco, frente a ella, se acercó y asomó la cabeza por encima del hombro de ella, como solía hacer cuando empezaron a tener más trato, y su relación empezó a caldearse, al principio.

Eso trajo recuerdos a Hermione, y se puso nerviosa. Si ahora caía en una fase tierna con respecto a él, jamás podría demostrarle lo enfadada, lo furiosa, lo harta que estaba de que Fawcett estuviera siempre alrededor, como si fuese su sombra.

"Y lo celosa, Hermione, confiésalo." Se dijo a sí misma.

Apretó El Profeta en su puño, y sin decir nada, subió corriendo las escaleras hacia la Torre de Gryffindor.

Draco recogió el paquete del suelo y soltó una maldición que si la hubiera escuchado su madre, probablemente le retiraría el envío regular de golosinas por una larga temporada.

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"Es genial" comentaba Ron, según salían del Gran Comedor, mirando con cariño el horario. "Me encantan las horas libres."

"No creo que vayamos a tener muchas horas libres" murmuró apesadumbrado Neville. "Con los EXTASIS, no me parece que vayamos a poder estar muy libres durante esos huecos entre clase y clase."

"Bah…" dijo Ron, guardando el pergamino en el bolsillo y estirándose. "Haremos lo que nos dé la gana."

"¡Hola Luna!" exclamó Ginny, caminando junto a Harry y detrás de Neville y Ron. "¿Qué clases tienes ahora?"

Luna se había acercado a ellos y pestañeó como si no esperara esa pregunta.

"Luna ¿estás bien?" preguntó Harry, extrañado.

"¿Clases?... es verdad…" murmuró, como si cayera por primera vez en la cuenta de que tenían clases después del desayuno.

Ron rodó los ojos, y Neville observaba a Luna pensando que tal vez ella tenía un despiste mucho más severo que el suyo propio. Luna rebuscó en sus bolsillos y sacó el horario, que aparentemente ni se había molestado en mirar.

"Hum… Cuidado de Criaturas Mágicas…" murmuró. Miró hacia las dobles puertas que daban a los Terrenos. "Ah… me gusta mucho esa clase…" dijo en voz baja.

"No me extraña. Deberías tener una que dijera 'Cuidado de Criaturas Mágicas Imaginarias', Luna", comentó Ron. Vio que Lavender y Parvati salían por la puerta. "Eh, mis queridas damas, las acompaño a la Torre."

Las dos Gryffindors se miraron y se rieron. Neville intercambió una mirada interrogativa con Harry, que pareció decirle "no preguntes". Sin embargo, Ginny se quedó mirando fijamente a su hermano según se iba, prometiéndose a sí misma que perfeccionaría con él el maleficio Mocomurciélago en cuanto tuviera la menor ocasión. Luna miró a Ginny, Harry y Neville como si el comentario de Ron no fuese nada extraordinario.

"¿Por qué ha dicho 'imaginarias'?" preguntó Luna inocentemente.

"Da igual, Luna, Ron está en la inopia." Contestó Harry. "Nos vamos a por las cosas y después a clase. ¿Tienes hora libre después?"

Luna consultó el horario otra vez.

"Sí…"

"Qué rabia." Comentó Ginny. "A esa hora tengo yo Cuidado de Criaturas Mágicas."

"Nos vemos luego, Luna." dijo Neville, caminando junto a Harry y Ron. Dean y Seamus salieron del Gran Comedor consultando su horario, y se unieron al grupo de Harry.

Luna guardó su horario y salió trotando hacia la Torre de Ravenclaw, hacia el lado oeste del Castillo.

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Sala Común de Gryffindor.

Hermione estaba sentada en el sofá de la Sala Común, con su bolsa en el suelo lista, y leyendo El Profeta. Esperó a que Ron, Harry y Neville bajaran de los dormitorios, mientras seguía leyendo con atención.

"Hey, Hermione" dijo Ginny, sentándose a su lado. Los estudiantes salían con sus libros y bolsas hacia sus respectivas clases; visto el movimiento, era obvio que casi todos los Gryffindors tenían una clase a primera hora de la mañana del miércoles. Agitó la mano delante de los ojos de su amiga. "¿Qué te pasa?"

Hermione dejó el periódico sobre las rodillas y miró por la ventana; el día se había levantado nublado, pero no parecía que estuviera lloviendo. Ginny miró el cielo con esperanza; si para su clase se ponía a llover, con un poco de suerte Hagrid suspendería Cuidado de Criaturas Mágicas y resolvería el tema con un pequeño ejercicio por escrito. Así podría estar esa hora libre con Harry y los otros.

"Estoy harta de esa Fawcett. Y encima Malfoy parece fingir que no le importa."

"¿Qué piensas hacer?"

Hermione miró con frialdad a Ginny.

"Devolvérsela. Él no soporta que yo me acerque a Krum. Pues va a tener que aguantar nueve meses de clase con él."

Ginny entornó los ojos.

"Hermione ¿piensas utilizar a Krum en esto?. Es profesor, y él no tiene nada que ver con tus problemas con Malfoy… no me parece…" no supo encontrar una palabra que lo definiera. "…ético…"

Hermione rascó un poco el borde de El Profeta, en sus rodillas.

"No, no haría eso, Viktor no se lo merece. Pero simplemente voy a imitar la actitud más que amable y más que correcta que él tiene con Fawcett, nada más. Así se enterará de lo que escuece."

"¿Estáis ya?" dijo Harry, colgándose la bolsa sobre el hombro. "Tengo ganas de empezar las clases." Harry se interrumpió, plenamente consciente de lo que acababa de decir. Neville miró boquiabierto a Harry, y Ginny y Hermione sonrieron por el comentario tan poco característico de Harry.

En otro lado de la Sala Común, Ron estaba inclinado sobre Lavender, sentada en un sillón y mirándolo con ojos brillantes.

Ginny se quedó sentada en el sofá, los de sexto de Gryffindor no tenían clase a primera hora. Dio un beso a Harry y les deseó buena suerte a Harry, Hermione y Neville en su primer día con Krum de profesor.

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(Lugar desconocido)

Un fuego ardía en una pequeña chimenea de piedra, demasiado pequeña para estar conectada a la Red Flu. El suelo era de terrazo, frío, pero estaba casi todo cubierto de alfombras de pieles, ajadas y en zonas muy peladas por el uso y el tiempo.

La casucha no tenía habitaciones. La estancia estaba compuesta de una vieja cocina de hierro, varias alacenas y una pequeña despensa; una mesa coja, de una madera a la que le faltaba una buena mano de barniz y cuatro taburetes. En un rincón, un viejo armario de madera lacada en blanco, que no pegaba nada con el lugar, como si hubiese sido traído de alguna parte... o incluso de algún basurero. Había un camastro al otro extremo, tapado por un biombo algo agujereado, pero que permitía cierta intimidad. Cerca, un viejo colchón estaba tirado en el suelo con varias mantas, como si fuese una cama improvisada.

Una portezuela de madera oscura daba a un pequeño aseo, que se mantenía medianamente limpio pero con un gran sacrificio diario en la tarea.

Por la puerta entró una anciana cubierta con una raída capa cuyo color negro tiraba a gris por la cantidad de veces que había sido lavada. Lo cierto es que tampoco tenía aspecto de estar muy limpia. La anciana iba acompañada de varios perros de distintas razas; ninguno de ellos lucía especialmente robusto, más al contrario, pero sí estaban sanos y atendidos, pese al inevitable aspecto de perros vagabundos que tenían.

La mujer soltó los troncos que llevaba en brazos y los depositó en una caja de cartón junto a la chimenea. Echó algunos al fuego y movió un poco las brasas. Pese a ser principios de septiembre, el lugar era húmedo y las calidades de la casa hacían que fuese un sitio demasiado frío en invierno, o demasiado caluroso en verano. Las mañanas del septiembre escocés eran frescas y demasiado húmedas para su reuma.

Se incorporó y dio unos golpecitos al labrador que tenía a su lado, que agitó alegremente el rabo, sin duda esperando alguna galleta o un viejo hueso. La anciana sin embargo fue a la ventana y recogió en la repisa otra carta; desde hacía un mes y medio habían llegado cartas casi a diario.

Miró con tristeza al joven que estaba sentado junto a la ventana; parecía mudo, y tenía tanta capacidad como ella para leer y escribir. Es decir: ninguna.

Pero era extraño. Con delicadeza, recogió la carta y la colocó dentro de una caja de metal dentro del armario. Dentro había decenas como esa, sin abrir ninguna (él había negado con la cabeza cuando ella le sugirió traer a alguien para leérselas). En la caja, guardaba con cuidado la varita que traía el joven.

La anciana no tocó la varita; intuía que le pertenecía al joven, y si era así, habría recibido alguna instrucción. Pero no se atrevió a llamar a un sanador ni a bajar al pueblo. Cuando se lo sugirió, el muchacho se acuclilló y rompió en desgarradores sollozos.

Eso le había dado la respuesta: el muchacho no podría haber robado la varita. Tenía que ser bueno. Era alguien que tenía pena en los ojos. No remordimientos, ni ira, ni rencor.

Era dolor.

Alguien puro de corazón no podía sentir esa pena tan desgarrada.

Ella había cuidado de los perros abandonados y solitarios desde que se había mudado allí; no veía por qué no podía hacerse cargo de un muchacho desamparado. La única palabra que había escuchado de él era algo así como "Benny". Intuía que ése era su nombre. Pobrecito, debía de tener algún tipo de retraso mental, el nombre le pareció muy dulce y apropiado para él.

"Benny, tengo muy buenas noticias; el bueno de Ambrosius me ha dicho que les sobraba carne para el roastbeef y me ha dado un buen pedazo. Te prepararé un buen asado, y además con el caldo podremos tener sopa también para la noche. ¿Qué te parece?"

La anciana sonrió al joven, y fue hacia la cocina a prepararle un precario desayuno.

Benny nunca se quejó. Y tampoco por la escasez de alimento.

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Hogwarts. Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Hermione entró en el aula junto a Ron y Harry, dispuesta a llegar a los EXTASIS sin ningún tipo de problema. Sorprendentemente, el corazón le latía deprisa; quería atribuirlo a la excitación del primer día, pero tuvo que admitirse a sí misma que el hecho de que Krum fuese el profesor era una razón bastante poderosa.

Al ser clases reducidas, todas las Casas estaban representadas en las clases. Ernie sonrió a Hermione y se sentó junto a ella. Hermione sintió que al menos estaba bien acompañada, y se acordó de la compañía que le hizo Ernie los primeros días del año pasado, cuando Amycus Carrow fue el encargado de impartir la asignatura.

Se negó en rotundo a darse la vuelta y ver si llegaba Draco. No quería saber cuándo llegaba, cuándo salía, ni con quién estaba.

La puerta del despacho se abrió, y Viktor bajó las escaleras con tranquilidad. Llegó a su escritorio, donde había apilados varios libros, que Hermione no pudo distinguir con claridad.

"Buenos días" dijo, con una voz clara y profunda.

La clase se fue sentando y los murmullos bajaron de volumen hasta desaparecer por completo. Viktor detuvo los ojos un momento en Hermione, que bajó los ojos sin saber bien cómo reaccionar. A continuación, Krum se dirigió a la clase.

"Crreo que no habéis tenido mucha suerrte con los prrofesorres de Defensa Contrra las Arrtes Oscurras. Esperremos que vuestrro último año en Hogwarrts no siga esa desagrradable trradición." Viktor sacó la varita y los libros fueron repartiéndose por el aula.

Hermione frunció levemente el cejo; todos habían traído el libro de DCAO que habían indicado en las cartas. Cogió el libro y miró:

'Teoría de Defensa Mágica'

Ron exclamó un "¡¿Cómo?!" demasiado alto. El resto de estudiantes miraba estupefacto el libro que había obligado a memorizar Dolores Umbridge, en su 5º año.

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¡Qué manera de cortar el capi! Bueno no me odiéis mucho todavía ¿vale?. :S

Explico: La anciana que está con "Benny" es alguien familiarizado con la magia (de otro modo no recibiría tranquilamente lechuzas o guardaría la varita de Percy). Es squib y es analfabeta. Todavía no puedo revelaros su nombre. La verdad es que disfruto mucho desarrollando esta "trama oculta" del fic.

No quiero subestimar a nadie, pero lo digo porque a mi personalmente se me iría la pinza: "Benny" es lo que entiende la mujer. Pero realmente está diciendo "Penny". Recordad que ése era el nombre que utilizaba Percy para Penelope.

Quienes seguís la historia, espero no defraudaros, gracias por leer :)

Muchas gracias: Heredrha xD, Amara Malfoy Lestrange, lara evans, Sabaku no Akelos, blackstarshine, mArTa, CrissBlack, Erea, danae kementary, Corae y Yedra Phoenix. Os iré actualizando la página de las pistas¿ok?. Es más, estoy planteándome seriamente sacar el fic de esta página y publicarlo sólo ahí.

Próximo capítulo: 'Los rumores sobre el próximo Ministro'