¡Hola! No suelto un rollo insufrible. Sólo quería aclarar una cosilla, es probable que un Premio Anual sea a la vez prefecto. Yo he puesto como que son dos cosas distintas, pero realmente no estoy segura de qué indica el canon.

Dicho eso, arrancamos.

Resumen Capítulo 11: Krum ha impartido su primera clase de DCAO. La inseguridad que siente Draco hace que le sugiera a Harry intercambiar clases de DCAO por Pociones, a lo que Harry accede. Por otro lado, El Profeta ha publicado que el Ministerio no tiene un líder claro y que Dolores Umbridge suena como próxima Ministra de Magia. Luna sugiere que le pregunten a Draco, ya que éste tiene mucha relación con el Ministerio.


"¿O quizás, el confesar que tú mismo estás preocupado y asustado?. Necesitas a tus amigos, Harry. Como tú dijiste, Sirius no habría querido que te encerraras." – Albus Dumbledore. Harry Potter y el Príncipe Mestizo.

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Capítulo 12. Las revelaciones de Kingsley y Luna

Miércoles 2 de septiembre de 1998

Gran Comedor

"Sí, y para rematar, eso de Umbridge como nueva Ministra no es todo..." Hermione hojeó unas páginas de El Profeta, para mostrarle el artículo completo que leyó cuando la lechuza le trajo el diario.

"¡Que ¿qué?!" exclamó Harry, arrancando El Profeta de la mesa, donde Hermione lo acababa de depositar.

"CONMEMORACIÓN DEL PRIMER ANIVERSARIO SIN AQUEL QUE NO DEBE SER NOMBRADO"

"Lo siento, Harry, estaba teniendo una pequeña charla con Malfoy y olvidé por completo mencionártelo..." Hermione se mordió el labio. Eso era cierto, pero había tenido la esperanza de que Harry hubiese sabido de ese evento, en lugar de haberse enterado a través de El Profeta.

"No me lo puedo creer…" Harry arrojó el diario con furia. Ron hizo una mueca incómoda, Luna lo observó con calma y Ginny puso la mano en su brazo. "¡Hasta cuándo van a seguir utilizándome!"

"¿Qué piensas hacer, Harry?" preguntó Ginny en voz baja.

"Obviamente, no ir."

"Harry…" Ron vaciló, sin atreverse a hablar. "Eres Premio Anual, aunque odiaras esa celebración como Harry Potter… me temo que tienes que acudir como el alumno destacado del Colegio."

Harry se echó hacia atrás y se cruzó de brazos.

"Voy a hablar con McGonagall." Dijo. Y sin esperar respuesta, se puso de pie y se fue.

Ginny miró a Harry irse, y frunció el ceño, e intercambió una mirada suplicante a Hermione. Ésta asintió levemente, y salió detrás de Harry, esperando que como Premio Anual también pudiera entrar en el despacho de McGonagall.

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Draco se mordió el labio cuando vio que todavía le faltaban algunas criaturas, y ya eran pasadas las siete de la tarde. Escuchó un poco de revuelo al fondo del Gran Comedor, y vio a Hermione seguir a Harry con rapidez. Draco frunció el ceño, porque el último no parecía especialmente contento cuando se iba.

Se moría de curiosidad, pero decidió que Hermione podía manejar a Potter con soltura. Luego preguntaría, pero antes tenía que terminar la tarea de Defensa Contra las Artes Oscuras.

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"¡Espera Harry!"

"Hermione, no me sigas, esto tengo que hablarlo con McGonagall"

Harry empezó a subir las escaleras de dos en dos, y Hermione tuvo que acelerar el paso, aunque era consciente de que jamás lo alcanzaría. Sin embargo, la suerte parece que se volvió de su parte, y el siguiente rellano detuvo la carrera de Harry, en el momento en el que las escaleras cambiaron de posición, y tenía que esperar a que volvieran.

"Mierda…" maldijo Harry.

"¡Harry!" Hermione llegó sin aliento al rellano donde Harry miraba con impaciencia el lento movimiento de la escalera según se acercaba. "¿Qué pretendes decirle a McGonagall?. ¡Ella no habrá tenido que ver en todo eso!"

"¡Mejor!. ¡Entonces será la primera en negarse!"

Hermione se llevó una mano a la frente y tomó aire.

"Escucha, Harry… sé que estás molesto por todo, sé que te sientes manipulado cada vez que el Ministerio te nombra… pero…" Hermione apartó la mano y pareció dudar si seguir hablando. "¿No has pensado que es todo muy raro?"

"¿El qué?" preguntó él, cruzándose de brazos, pero evidentemente interesado, porque ignoró las escaleras que habían vuelto y le abrían paso de nuevo.

"Pues el hacer esa gran fiesta aquí… pero a la vez, que se rumoree que quieren destituir a Scrimgeour… Es muy raro ¿no te parece?"

Harry desvió la mirada. En su momento de furia, no había meditado la posibilidad.

"No lo sé… tal vez…"

"Escúchame, Harry. Alguien ha querido organizar esa celebración aquí, y quiere que estés tú presente, como si fueses el gran valedor de la ocasión."

Harry pareció ceder terreno, y frunció los ojos verdes.

"¿Qué sugieres, Hermione?"

"Asistir, como si nada. Puedes negarte si quieres a participar como 'Harry Potter', pero podemos ir juntos como Premios Anuales. Y antes de eso… tenemos casi dos meses para saber exactamente qué se está cociendo en el Ministerio. Con esa información, actuaremos en consecuencia. Recuerda lo que dijiste… que Lupin mencionó que era todo muy perfecto. Recuerda que McGonagall nos dijo que las decisiones del Colegio eran consultadas con el Consejo Escolar, en el Ministerio. Vale la pena estar enterados ¿te parece?"

Harry meditó unos segundos, mordiéndose el carrillo interior. No estaba dispuesto a que le hicieran un nuevo homenaje, y el Ministerio figurara como el gran patrocinador de su batalla contra Voldemort. No recordaba a ninguno de ellos luchando a su lado cuando ocurrió su batalla final, precisamente dentro de sus puertas.

Asintió despacio con la cabeza. Acudiría, pero como Premio Anual. Se mantendría al margen. Además…

Todavía faltaban muchas incógnitas por despegar. Una de ellas era relativa, precisamente, al Ministerio. La muerte de Penelope Clearwater. La desaparición del hermano de su novia.

"Está bien, Hermione. Iremos. Pero antes quiero saberlo todo, quiero enterarme qué diablos pasa en el Ministerio, y si es posible, antes de que llegue ese día."

Hermione sonrió.

"Vale. Y de paso también podríamos enterarnos de por qué ha aparecido un elfo petrificado." Contestó ella.

Harry asintió despacio, un tanto avergonzado porque no se había vuelto a acordar de esa víctima.

"¿Tú tienes alguna teoría sobre eso?" Harry bajó despacio las escaleras, en dirección al Gran Comedor otra vez. "McGonagall no relacionó en principio lo de Penelope con Hogwarts."

Hermione hizo un gesto pensativo.

"Ambos hechos son inusuales. Yo creo que debemos andar con los ojos abiertos, Harry…" miró alrededor. Los estudiantes iban con sus libros hacia sus Salas Comunes; otros iban en parejas. Los alumnos más jóvenes iban en grupos. Algunos fantasmas pasaban por Hogwarts como si el tiempo no hubiese pasado para ellos. Pero el ambiente era extraño. Debajo de la rutina, de lo cotidiano, había algo. Quizá era sólo la falta de costumbre de rondar otra vez por allí, tras un año en blanco.

"Recuérdame que preguntemos a Dobby. El caso es que… Dobby me advirtió de que algo raro pasaba en Hogwarts."

Hermione se detuvo y miró sorprendida a Harry. Casi… acusadora.

"¡Lo siento!" exclamó Harry. "Pero me recordó mucho a esa vez que quiso casi matarme por salvarme." Harry suspiró. "No le hice demasiado caso..."

"Ya no importa, Harry… sólo podemos intentar evitar que siga sucediendo."

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Jueves 3 de septiembre de 1998

Aula de Pociones

"¡Harry!. ¡Mi querido muchacho!"

Harry miró un poco apurado al resto de sus compañeros; Slughorn nunca había tenido problemas en expresar su absoluta preferencia por él. Se sintió un poco incómodo, sobre todo porque iba a afrontar su primera clase sin tener idea de Pociones.

"¡Ven aquí, quiero que te sientes en primera fila!"

Ron resopló, conteniendo una carcajada. Hermione le dio un codazo de advertencia, mientras se sentaban juntos y empezaban, como el resto de alumnos, a sacar sus utensilios y calderos. Harry echó un vistazo a sus amigos, y se sentó, resignado. Slughorn se puso de pie delante de él, y se frotó las manos con satisfacción.

"Voy a organizar alguna que otra pequeña reunioncita, antes de Halloween si es posible…" sonrió ampliamente a Harry, que tenía una mueca, en vez de una sonrisa. El Club de las Eminencias, casi lo había olvidado. "Y me encantaría que el Premio Anual… Orden del Fénix, el que venció a Quién Tú Sabes… y el mejor alumno de Pociones en años y años de docencia, acuda, por supuesto… Tengo mucha gente que quiero que conozcas. Y ya he visto que te van a rendir un homenaje…"

Harry cerró los ojos y volvió a esbozar una mueca a modo de sonrisa. Lo que le faltaba. Más homenajes, más popularidad, y más Slughorn.

El resto de la clase no pareció haber oído nada de la conversación. Harry miró alrededor, era el único que estaba sentado solo, y eso era preocupante. Porque ahí se demostraría su verdadero talento para las Pociones:

Ninguno.

Se jugaba su carrera como Auror, no sólo que Slughorn pudiera considerarlo un fraude. Oyó que Slughorn se dirigía a los alumnos a su espalda, y no se dio la vuelta. Dejó caer la cabeza sobre la mesa, frustrado, y apoyó la frente en la superficie, esperando lo peor.

Hasta que sintió un movimiento a su lado y a Slughorn diciéndole a alguien "claro que sí, hijo, no tengo ningún inconveniente."

Levantó la cara de la mesa, y vio que Malfoy se había sentado a su lado, con una mueca sarcástica en los labios.

"Me debes una, Potter."

"Ni de coña. Yo no te he pedido que vengas." Harry ni se molestó en levantar la cabeza de la mesa, no sabía si era peor estar ahí, solo frente a Slughorn y sus pociones, o estar ahí, frente a Slughorn, sus pociones… y con Malfoy.

"Debe de ser que soy un blando, será estar tanto tiempo con la ñoñería Gryffindor." Draco dejó con cuidado sus herramientas sobre la mesa. Por el contrario, Harry había tirado descuidadamente las suyas.

"Sutil como un troll." Pensó Draco, rodando los ojos.

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Harry se asomó a la poción, arrugando la nariz.

"Qué diablos haces"

Draco estaba espolvoreando abdomen de luciérnagas como si fuese sal, pero a intervalos muy cortos, con suma delicadeza.

"Huh… ¿echar un ingrediente?" contestó Malfoy poniendo los ojos en blanco.

"Sigo sin entender la diferencia…" Harry miró los dos frascos que tenía frente a él, con el líquido que habían cocido y que contenían exactamente los mismos ingredientes. "¿Hemos hecho la poción tres veces?"

Draco resopló, sorprendido todavía de la ignorancia de Harry.

"Hemos hecho un antídoto, que no es tan oscuro como ésta…" Señaló el caldero. "Hemos hecho un filtro, aunque es difícil de identificar porque pueden tener cualquier color o tonalidad. Lo difícil, eso sí, es que sean totalmente transparentes."

Harry miraba con una ceja alzada, y algo mareado. Draco, sin embargo, no dejaba de mirar el caldero, y removía la cocción, como si estuviese hablando solo.

"El filtro además tendría un olor muy distinto al del antídoto. ¿Entonces…?" Draco levantó la vista, y soltó la pregunta, esperando una respuesta, en su opinión, obvia.

Harry se quedó boquiabierto, sin tener ni la más remota idea de qué responder al conjunto de sinsentidos que acababa de escuchar de Malfoy.

"¡Entonces… es una poción normal y corriente!" dijo Draco, como si lo que acababa de explicar fuese totalmente natural.

"¡Muy bien!. ¡Ya sabía yo que tenía que salir lo mejor de esta pareja!" exclamó radiante Slughorn, dando una palmada y frotándose las manos satisfecho. Cogió los frascos que había estado mirando Harry. "El antídoto… muy bien, el filtro… perfecto… y ¿ahora?" preguntó sonriente, observando el líquido burbujeante en el caldero.

"La poción normal y corriente." Dijo Harry con los dientes apretados.

"¡Quince puntos para Gryffindor!. ¡Muy bien, Harry, muy bien!. ¡La misma intuición de todo un experto en pociones, igualito que su madre!"

Malfoy miró con ojos entornados. Después de todo, él había hecho todo el trabajo. Slughorn se fue a las otras mesas, y estuvo felicitando la poción de Hermione, sentada junto a un perplejo Ron.

"La culpa es mía por venirme aquí…" murmuró Draco, y con un golpe de varita apagó el fuego. "Anda, vuelca el contenido en el frasco."

Harry obedeció, intentando no desparramar el contenido, ayudado por un diminuto embudo de metal. Draco había sacado un pesado volumen de su bolsa, y estaba consultando con rapidez. Harry terminó de verter la poción, y miró con curiosidad a Draco, todavía enfrascado en su consulta.

"¿No eras el experto, Malfoy?"

"Idiota…" respondió Malfoy, sin levantar la vista del texto. "Lo traje para ti y tu diminuto cerebro."

"Mi cerebro es bastante grande."

"Sí, ya, con ese cabezón… donde por cierto sólo hay espacio para Defensa Contra las Artes Oscuras… " Draco señaló con el dedo. "Justo, aquí está…"

"Mi cabeza tiene mucho espacio para más cosas, pedazo de troll"

Draco no se inmutó, y agarró el libro para moverlo hacia Harry.

"Sí, la ignorancia." Replicó Malfoy. "A ver, lee." Añadió, girando el libro hacia Harry.

Harry lo miró de mala manera y empezó a leer. Por supuesto… no entendió absolutamente nada de lo que ponía, para él seguían siendo los mismos ingredientes.

"No te has enterado." Comentó Draco, con una ceja enarcada. Era una afirmación categórica, no una pregunta. Malfoy rodó los ojos. "Hemos preparado una Poción de Memoria, aunque no es Veritaserum. Hemos preparado el antídoto para esa poción, y hemos preparado un filtro de Memoria, para recordar hechos puntuales. Ilegal en exámenes por supuesto." Dijo con una mueca. "Hala, empieza a apuntar todo lo que hemos visto."

"¿Qué?" Harry lo miró como si Malfoy se hubiese vuelto loco. "¡Pues ya podías habérmelo dicho antes!. ¡No me acuerdo de nada de cómo lo hiciste!"

"Cht, cht, Potter. Que tengas que beber un filtro de Memoria porque tienes el cerebro de una mosca…" rodó los ojos. "¡Esfuérzate, joder!"

Harry se mordió el labio. Odiaba Pociones, odiaba a Malfoy y odiaba esas clases estúpidas, mezclando porquerías para conseguir líquidos de colores. Pero era su pasaporte a ser Auror.

"Está bien…" suspiró, y trató de recordar todos los pasos que siguió Malfoy.

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Draco había etiquetado las pociones para entregárselas a Slughorn, convencido de que habían adivinado sin problema las tres diferentes pociones que les había encomendado realizar. Harry llevaba ya un rato escribiendo en el pergamino, esperando que no hubiese metido la pata.

"¿Te puedo preguntar algo?" comentó Harry, sin parar de escribir.

"¿El qué?" respondió Malfoy, limpiando el caldero con la varita y recogiendo los ingredientes sobrantes.

"¿Crees que Umbridge podría llegar a ser Ministra?"

Draco interrumpió su labor y miró con curiosidad a Potter. Se acordó de la conversación que tuvo en el despacho de Umbridge… ella al menos estaba segura de que tenía apoyos, y le había dicho, no muy directamente, que a él le convenía estar de su lado, si quería terminar Hogwarts, o tener acceso al Ministerio.

"Sí. Lo creo."

"Las decisiones de que McGonagall sea directora, Flitwick… Hermione o yo como Premios Anuales… ¿también ha influido el Ministerio?"

Draco desvió la mirada y frunció el ceño. Como si no hubiese caído en eso hasta que Harry no se lo mencionó.

"Sí. El Consejo ha tenido que estar conforme."

Harry detuvo la escritura, y miró seriamente a Draco, que le devolvió la mirada solemne… preocupada.

"¿Y en el Consejo estaba Umbridge?"

Draco asintió despacio, confirmando sus sospechas.

"Umbridge propuso todas y cada una de esas decisiones."

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Lunes 7 de septiembre de 1998

La Madriguera. Ottery St. Catchpole, Inglaterra.

Hacía ya rato que había anochecido. Arthur había encendido la chimenea, La Madriguera en esta época del año era demasiado fresca para aguantar sin que estuviera caldeada. Había recibido una lechuza de Kingsley anunciando que quería hablar con ellos y con Lupin, y eso era importante. Más que ninguna cosa. Quedaron esa noche después de la cena, esperando noticias, después de casi dos meses sin progresos.

"¿Quieres un poco más de pastel de calabaza, Kingsley?"

El auror seguía siendo una figura imponente, incluso sentado. Lupin y Arthur estaban sentados frente a él, en la mesa de la cocina de los Weasley. Molly, absolutamente nerviosa, buscaba continuamente cosas que hacer, jamás habría podido tener la flema de Remus, sentado junto a su esposo. Arthur, por otro lado, procuraba mantener la compostura, pero tenía aspecto de desmoronarse de un momento a otro.

"Os quería comentar esto… al margen del Ministerio. De todo lo oficial. Ya habéis visto los periódicos, hay una campaña para desacreditar a Rufus Scrimgeour, ya que se considera que su labor al frente ha sido un fracaso. No supo asumir un liderazgo frente a Voldemort, y ahora está pagando por ello."

Remus se echó un poco para atrás, y tomó más chocolate caliente. Su aspecto volvía a ser cansado y demacrado. El día anterior hubo luna llena, y pese a que tomaba la poción matalobos, las transformaciones tenían un precio muy caro.

"No me sorprende esa campaña, Kingsley. Scrimgeour no movió un dedo para ayudar a Harry. Desde luego, sólo por eso no puede contar con mi ayuda." Dijo Remus en voz baja, pero sin ningún tipo de vacilación.

Kingsley agradeció el pedazo de pastel que le sirvió Molly, y ella se sentó junto a su marido, sirviendo a todos un poco más de té.

"Lo sé. El problema es que hay ciertas personas que aspiran al puesto del Ministro. Entre ellas, Dolores Umbridge."

Remus apartó la cara. La cara de Arthur se ensombreció aún más.

"Ahora incluso se rumorea, y eso no ha salido en la prensa… por ahora… que quien atacó a Penelope, fue un licántropo. Coincide en fechas."

Lupin frunció los labios, pero no respondió.

"Eso lo hace para ganar ella misma puntos, desacreditar a los licántropos, y buscar la excusa perfecta para 'resolver el misterio'."

Kingsley asintió, y masticó un poco de tarta.

"¿Tú qué piensas, Kingsley?"

Shacklebolt no respondió inmediatamente.

"He sido extremadamente cuidadoso con la investigación. Me las he arreglado para ser yo quien la dirija, y no dejo a nadie acceso a la información. Comunico sólo, y tan sólo, lo que quiero que ellos deseen oír. No me interesa entrar en la batalla por el poder que tienen Scrimgeour y Umbridge. Sólo quiero descubrir la verdad. Sé que desentrañando lo ocurrido, destaparemos a quien está realmente detrás de esa guerra intestina"

Sorbió un poco de té para hablar con claridad.

"He tomado nota exhaustiva de las huellas que encontré. Las hice desaparecer, antes de tomar fotografías. No se tocó el dinero que había guardado. No había papeles revueltos. Pero sí he echado en falta una cosa: los impresos y solicitudes que Clearwater estaba llevando a cabo."

Los tres fruncieron el ceño, sin comprender.

"¿Quieres decir que Penelope no tenía nada registrado?" Arthur pestañeó confundido detrás de sus gafas. "Eso es imposible, todos tenemos un registro de nuestras actividades, memos internos… autorizaciones, solicitudes…"

"No… todo eso existe, desde luego. Me refiero sólo a una pequeña parte: las importaciones."

"Tal vez no hubo…" sugirió Molly.

"Tal vez." Respondió Shacklebolt. "Pero es el único resquicio que tengo. Todo lo demás parece perfecto. Demasiado perfecto. Y su muerte no fue accidental, aunque ahora salte el sector pro-Umbridge defendiendo a muerte la teoría de que fue un licántropo." Miró a modo de disculpa a Lupin, que no varió su expresión calmada, aunque reflejaba una amargura relacionada con años y años de discriminación y marginación.

"Kingsley… espera." Molly tenía los ojos empañados. "¿Crees que sí pudo haber sido un licántropo?. ¿Crees que si Percy está vivo… es un licántropo?. ¿Qué por eso no responde mis cartas?"

Shacklebolt miró de soslayo a Lupin, que ahora tenía más curiosidad que otra cosa.

"No. Yo no lo creo. Pero tampoco puedo descartarlo, tan sólo porque desee que no sea así."

"Molly…" dijo suavemente Remus. "Yo soy un licántropo. No creo que piense en cartas durante la luna llena… pero te aseguro que el resto del tiempo puedo leer y escribir." Ella se estremeció. Remus se dio cuenta de que tal vez había sonado demasiado brusco, a pesar de que no había sido su intención. "Quiero decir… que incluso suponiendo que Percy sea un licántropo… existe otro motivo por el que no responda."

Ella agachó la cabeza, no muy convencida de que eso fuera un consuelo. Podría ser un licántropo, sin memoria… Arthur le apretó la mano.

"Molly… lo encontraremos. Resolveremos esto, y encontraremos a nuestro hijo."

"Necesito que seáis conscientes de algo." Continuó Kingsley. "Lo de la licantropía…"

Kingsley miró intencionadamente a Lupin, como casi una disculpa.

"…Y que Percy y Penelope no eran los Potter…" volvió a mirar a Lupin, que bajó los ojos esta vez, con el rostro extremadamente triste. "No hay nada que nos haga suponer que eran perseguidos o amenazados, ni había una profecía detrás. Ella murió por algo mucho más mundano que todo eso. Y estoy convencido de que Percy no tuvo que estar allí, pero estuvo, estuvo en el lugar equivocado en el momento inoportuno, y fue una víctima accesoria, aunque desconozcamos su paradero y su estado."

Kingsley hizo una pequeña pausa, y continuó.

"Penelope tenía signos de heridas defensivas. Hubo marcas de lucha que he procurado que pase desapercibidas en el informe final. Simplemente porque no deseo que sirva de prueba para culpabilizar a Percy."

Los tres abrieron los ojos de par en par.

"Espera… Kingsley…" interrumpió Arthur. "Siempre has querido que se sospechara de Percy, para protegerlo de que sus verdaderos atacantes no vayan tras él."

"Sí. Pero no deseo dar pruebas obvias. Se echarían encima de él los aurores, y los propios asesinos. Teniendo dos pistas, dos vías de investigación, sólo sirve para confundir más. De momento es todo lo que puedo hacer."

"Pero… Kingsley… si lo consideraran culpable¡lo encontrarían!" exclamó Molly, desesperada. "¡Y yo quiero que aparezca mi hijo, aunque sea falsamente acusado!" estalló en sollozos. "¡Es horrible, estoy aquí, sola todo el día, pensando sólo en mi hijo!. Ron y Ginny están en Hogwarts, Bill, Charlie, Fred y George tienen sus trabajos… y sólo viene mi nuera Fleur…!" volvió a llorar desconsolada.

"Molly…" Kingsley le cedió su pañuelo con gentileza. Molly asintió en agradecimiento, algo avergonzada de su explosión. "Necesito que comprendas que no os haría ningún favor si todo esto fuese una verdad absoluta. Si la prensa, el Ministro, vuestros amigos, vuestra familia… si todo el mundo considerara a Percy culpable con pruebas más que irrefutables, vuestra vida sería un infierno. Porque sabéis que no es culpable. Y él, dondequiera que esté, se enteraría, y tampoco le haría ningún favor que su familia y su entorno lo considere responsable de un crimen que no cometió."

Arthur asintió despacio, y no soltó la mano de Molly. Lupin sonrió tristemente.

"Me alegro mucho que estés tú detrás de esa investigación, Kingsley." Comentó en voz baja Remus. "Ni siquiera Tonks… ella se habría enfurecido antes tantas teorías… habría procurado ser objetiva, pero habría sido incapaz."

Kingsley sonrió levemente, y bebió té.

"No me habría venido mal su ayuda. Estoy deseando que se reincorpore al trabajo. Supongo que ella no… pero es duro dirigir una investigación de alguien que conoces, y no poder compartirla con alguien de confianza como ella."

Remus se sintió un poco culpable. Era ilógico, Tonks tenía derecho a estar con su hijo el tiempo que necesitara. Pero también pensó que la desgracia era que el nacimiento de Teddy había sido en un momento inoportuno. Sólo unos meses antes o después habría sido perfecto, pero estas cosas no se podían haber previsto.

Miró encima de la alacena. Había muchos retratos de la familia colgados de la pared, todos sonrientes. Arthur y Molly, riendo por algún motivo. Junto a ellos, Bill y Fleur, él con su aspecto desfigurado, pero realmente orgulloso, y ella hermosa, nacida para destacar, incluso en una simple fotografía. Fred y George, extremadamente estirados, con las manos en los bolsillos de sus chalecos de piel de dragón, mirándose de reojo. Como si su madre les hubiera gritado, al hacerse la foto, que se mantuvieran quietecitos. Y así fue, porque estaban conteniendo la risa. Ron y Charlie, ambos vestidos de quidditch, con sus escobas, en el jardín trasero. Ginny y Harry, como si ella estuviera enseñándole a bailar, y él procurara salir de la foto, avergonzado.

Lupin sintió un pinchazo en el pecho al ver esa foto. Le recordaba a algunas de James y Lily, y en la distancia, le parecía verlos a ellos. La melena pelirroja de Ginny, el cabello negro y revuelto de Harry, sus gafas. Si no hubiese sido por ese extraño arranque de timidez de Harry, habría pensado que el retrato era de sus viejos amigos. James no se habría cortado ni un pelo de salir bailando, por muy mal que lo hiciera. Y lo cierto es que encima no lo hacía mal.

Pero había otra que provocó otro pinchazo. Percy y Penelope, ambos sentados en un banco de piedra, en Hogwarts. Más jóvenes que lo que recordaba. Ella saludaba a la cámara, y estaban sentados muy juntos, el brazo de ella enganchado en el brazo de él. Percy sonreía levemente y miraba de hito en hito a Penelope y a la cámara.

Antes comparó la foto de Ginny y Harry con la de James y Lily. Pero ahora, al ver ésta, no pudo haber hecho mejor comparación: muy jóvenes, y con la vida cortada nada más empezar a que floreciera.

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Martes 8 de septiembre de 1998

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería

Vestíbulo

Ron bostezó, bajando la escalera de mármol.

"Menudo madrugón… Hermione¿por qué tenemos que estar aquí tan temprano?"

"A ti te da igual, porque estás saliendo con alguien de Gryffindor, pero ¿qué me dices de Malfoy y de Luna?" respondió ella, mirando alrededor por si veía aparecer a alguno de los mencionados.

"Pff… pues ya sabes lo que hay que hacer. Deja a Malfoy… ¡ay!" Ginny le había soltado una colleja, caminando de la mano de Harry. Neville sonrió levemente, pero no comentó nada.

Hermione no le hizo caso. Llegaron al Vestíbulo y esperaron en la entrada del Gran Comedor. Era temprano, sí, pero quería hablar con todos juntos sólo podía ser antes de que empezara el desayuno. El Vestíbulo estaba frío, así que se apretó la bufanda en el cuello. Consultó el reloj, era ya la hora.

Malfoy subió las escaleras que iban a las mazmorras. Su aspecto era el habitual. Tranquilo, impecable. Ron rodó los ojos.

"Buenos días." Dijo Draco simplemente, su expresión tranquila, como si a él madrugar no le hubiese afectado en absoluto. Tenía una mano en el bolsillo.

"Buenos días Malfoy. ¿Te has despertado a las cinco de la mañana para hacerte las mechas y plancharte el pelo?" preguntó Ron con soniquete.

Draco sin embargo le dio un beso a Hermione, y le pasó el brazo por los hombros, y se apoyó en la pared.

"De lo que estoy seguro es que tú llevas tres minutos despierto, Comadreja." Comentó con la boca torcida a un lado, viendo el aspecto desaliñado de Ron. Miró a Harry, y sacó la mano que tenía en el bolsillo y le arrojó algo.

Harry soltó la mano de Ginny, y atrapó de inmediato lo que fuera que le había tirado Draco.

Abrió la palma. Una ranita más pequeña que su puño. De piedra.

"¿Qué es esto?"

"Me lo he encontrado cerca de los baños de las mazmorras. Estaba haciéndome las mechas cuando tropecé con él. Me hizo gracia y lo traje." Dijo Draco con indiferencia.

"Buenos días."

Luna había aparecido junto a Harry, con el cabello rubio recogido en dos coletas bajas, y la bufanda alrededor del cuello. Tenía unos pendientes de rabanitos, pero por lo demás, parecía una estudiante de Ravenclaw… normal.

Todos saludaron a Luna, y ella vio lo que tenía Harry en las manos.

"¡Una rana de la suerte!" exclamó Luna. "¡La pones sobre una calavera de piedra y aprobaremos todos el curso!"

Draco alzó las cejas. Hermione rodó los ojos. Ginny se asomó con curiosidad a la palma de Harry, que había vuelto a mirar la ranita y miró a Luna ligeramente sorprendida.

"Francamente, yo las prefiero de chocolate." Comentó Ron con otro bostezo. Luna sonrió y miró a Ron como si eso fuese muy lógico también. Y Neville tampoco dijo nada, pero parecía que estaba totalmente de acuerdo con Ron. "Qué hambre tengo… estaría dispuesto a comerme la rana de piedra de la suerte y todo…"

"¿Me las das, Harry?" preguntó Luna.

Harry miró a Draco, que se encogió de hombros. Le tendió la rana a Luna, que la observó con detenimiento.

"Bueno…" empezó a decir Hermione. "Os queríamos decir que a finales de octubre va a haber una conmemoración de la muerte de Voldemort."

Todos se estremecieron, excepto Luna, que parecía estar más pendiente de su rana.

"Harry…" miró a modo de disculpa, o como pidiéndole permiso. "…es un invitado honorífico. Parece que el Ministerio está en época de cambios… unos dicen que Scrimgeour será sustituido por Umbridge… que esa conmemoración es un intento de Scrimgeour de ganarse apoyos…"

"Utilizándome a mi." Añadió con resentimiento Harry. "No recuerdo a Scrimgeour ayudándome frente a Voldemort."

Todos callaron un rato.

"Harry, pensé que no querías ir… por eso te fuiste tan cabreado a hablar con McGonagall." Dijo Ron, extrañado.

Draco miró a Harry, comprendiendo que por eso se marchó del Gran Comedor y Hermione fue detrás de él. Se había sentido ofendido por el evento. No podía reprochárselo.

"¿Qué tiene eso que ver con todos nosotros, Harry?" preguntó con curiosidad Neville. "Sabes que te apoyaremos siempre, pero esto ya lo hablamos cuando leímos El Profeta."

Harry miró de reojo a Hermione, y ella asintió levemente.

"Parece que hay algo en el Castillo… no sé si alguno habéis sentido esa sensación…" todos callaron, y donde Harry esperaba cejas alzadas y expresiones escépticas, incluso en Malfoy, sólo vio ceños fruncidos y expresiones preocupadas. Incluso Luna observaba con interés.

"Y no sé cómo… de alguna manera… encuentro algo entre el control del Ministerio, el control de Hogwarts…" Harry vaciló. No quería dar información innecesaria o que no podía dar por mandato de McGonagall, pero esperaba que ellos pudiesen entender, incluso a falta de esa información. "¿No lo veis vosotros?"

Casi todos desviaron la mirada. Incapaces de responder.

"¿No os parece que todo es… demasiado… ideal?" Harry suspiró. "No sé… tal vez sea un paranoico."

"No, no lo eres, Harry." Dijo Neville en voz baja. Todos lo miraron interesados. "El domingo os fuisteis por la mañana a jugar al quidditch" dijo, mirando a Harry y a Ron. "Yo estaba con Dean, cuando Seamus vino corriendo a la Sala Común; no había nadie más que nosotros. Dijo que la profesora Trelawney estaba sentada en tu cama, Harry…"

Todos levantaron las cejas, mitad por sorpresa, mitad por incredulidad. Neville enrojeció y se encogió de hombros.

"Seamus estaba pálido… nosotros pensamos que había tenido una pesadilla, porque había bajado con el pijama. Dijo que la profesora Trelawney era un fantasma, que estaba muerta y que había venido del más allá a avisarte, Harry."

Harry sin embargo resopló. Lo que le faltaba.

"Vamos, Neville." Dijo Ron, cruzándose de brazos y apoyándose en la pared, junto a Hermione y Draco. "Trelawney está viva. Tendrías que escuchar a Lavender hablándome de sus EXTASIS de Adivinación."

"Sí, yo también tengo clase con ella, ayer fue nuestro primer día." Dijo Ginny. "Y la veía normal. ¿Tú, Luna?"

Luna miró sin pestañear desde Ron hasta Hermione.

"¿Trelawney es normal?" preguntó Luna, y puso una expresión sorprendida, que era bastante peculiar en una persona que ya lo era de por sí. Acariciaba la rana que tenía entre las manos, como tratando de recordar. "Ayer hizo una cosa normal."

Todos parpadearon.

"¿Qué quieres decir, Luna?" preguntó Hermione, súbitamente temerosa. Intercambió una mirada preocupada con Harry, que estaba serio, pensativo.

"Habíamos terminado la clase. Yo me quedé para preguntarle si era posible interpretar los sueños en los que salieran heliopatas, últimamente sueño mucho con ellos. Ella siempre habla de perros, lechuzas, kneazles, pero nunca es capaz de citar ni uno solo de los animales interesantes con los que yo sueño."

Ron pareció toser diciendo "y tanto." Pero Luna no pareció darse por aludida.

"Sin embargo, Trelawney fue a la pizarra, sin mirarme. Y arañó la pizarra con sus uñas…"

Todos apretaron los dientes, imaginando el desagradable sonido.

"…fue muy desagradable…" dijo ella, en voz baja, mirando fijamente algún punto del suelo, como si hablara para ella sola. "Y luego dijo otra cosa, con una voz muy rara."

Harry se puso en tensión, y Ginny lo miró, adivinando qué se le pasaba por la cabeza. Harry había presenciado algunas profecías verdaderas de Trelawney.

"Tened cuidado… Una criatura se levantará y se llevará vuestras almas. Se recorre estos pasillos. Y ella se llevará vuestras almas. Y la dirigirá hasta que se ensucie las manos. Y se llevarán vuestras almas…"

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Los alumnos empezaron a llegar al Gran Comedor para desayunar, y Ron, Neville, Luna y Ginny se fueron hacia sus mesas. Harry decidió quedarse a hablar con Hermione, pero tuvo que resignarse a que Draco estuviera ahí también.

"Tal vez…" Harry pareció dudar en cómo decirlo. "Creo que era eso a lo que me refiero… No sé, de verdad que no sé definirlo."

"Vamos Harry." Dijo Hermione, desprendiéndose del brazo de Draco, y tomando a Harry por los brazos. "Anímate… de momento no ha ocurrido nada tampoco… es sólo que no estamos acostumbrados a la normalidad en Hogwarts. Ya nos parece que lo normal es que haya amenazas, peligros y enemigos por todas partes. Y no siempre ha sido así."

Harry suspiró, y Hermione sonrió, separándose de él con satisfacción.

"Es verdad…" se le iluminó el rostro. "Además hay quidditch esta tarde." Miró burlón a Draco, que había alzado una ceja, preparado para recibir el primer ataque. Harry comprendió que Malfoy estaba dispuesto a una pequeña discusión antes del desayuno, y francamente, le apetecía un poco meterse con él.

Y sospechaba, que el sentimiento era mutuo.

"¿Vas a jugar este año, o te vas a hacer el enfermo de nuevo?" preguntó con burla Harry.

Draco sin embargo no varió su postura en la pared, y subió una mano, comprobando las uñas como si lo que fuese a decir no tuviese ninguna importancia.

"De hecho, Potter, soy capitán."

Hermione abrió la boca por la sorpresa, pero Harry torció los labios, bastante contento de que fuese así.

"Mucho mejor. Si hubiese habido otro capitán, no habría habido forma de meterte en el equipo, Ni comprando Saetas de Fuego para todo el mundo." Contestó Harry con los labios apretados en una sonrisa absolutamente mordaz.

"Ja, ja… te hace falta fijarte en un buen buscador, Potter. Te voy a machacar este año." Contestó Malfoy.

"Tú no eres mejor buscador que yo." Dijo Harry, cruzándose de brazos y apartando los revueltos cabellos negros de los ojos con un movimiento brusco de cabeza.

"Y una mierda."

"No seáis infantiles." Dijo Hermione, mirando a uno y a otro. "Los dos sois muy buenos buscadores."

"¿Pero quién es mejor?" preguntó Draco.

Hermione rodó los ojos. Era ya malo mediar en las discusiones de orgullo de machito entre Ron y Harry, como para ahora añadir otro más.

"¡Yo qué sé!. ¡Los dos, supongo!. Tú eres muy agudo como buscador, Harry, y Draco es muy rápido…"

"¡Yo soy muy rápido!" gritó Harry, indignado.

"¡Y yo soy muy agudo!" protestó Draco.

"¡Ya lo sé!" Hermione no tenía ni idea de cómo habían llegado a esa conversación absurda. "Hombres…" murmuró rodando los ojos y echando a andar hacia el Gran Comedor. "Dadle el puesto de buscador a Ron, y vosotros haced de guardianes, o golpeadores…"

"Seguiría siendo mejor que tú." Murmuró en voz baja Draco, mientras echaban a andar detrás de Hermione.

"Si, vas tú listo…" respondió Harry, metiendo las manos en el bolsillo. "¿Te veo luego para las clases particulares?. Empiezas tú con Pociones."

"Vale. Después de comer, en el séptimo piso, frente al retrato de los trillizos de negro. Está cerca de la Sala de los Menesteres."

Pero lo bueno era, que Harry afrontó el día con la ilusión de preparar su último equipo de quidditch, con la motivación añadida de ser el que tuviera que vencer al equipo que capitaneara su eterno rival. Era un buen aliciente.

Observó como Draco le tocaba la mejilla a Hermione y se dirigía a la mesa de Slytherin. Harry siguió con la mirada a Malfoy, y se disponía a seguir a Hermione hacia el lado contrario y sentarse con los Gryffindors, cuando vio la mirada dura de Zabini. Éste murmuró algo a Crabbe y Goyle.

Por alguna razón, Harry pensó que Malfoy necesitaba a alguien que le vigilara las espaldas. De momento él vigilaría las de Hermione.

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Antes de que consultéis un calendario lunar, la noche que murió Penelope NO hubo luna llena en realidad. A pesar de que consulté uno, resultó erróneo :$ así que me temo que tengo que pediros disculpas y que aceptéis esta licencia literaria. Ahora ya no tiene remedio.

Lo de la rana de la suerte… me salió realmente sin planearlo. La familia de mi madre es de Salamanca, cuya universidad (del s. XIII, la más antigua de España, que se mantenga hoy en día), tiene una magnífica fachada plateresca donde se dice que los estudiantes, si encontraban la rana sobre la calavera, tendrían éxito en el curso.

Me gusta mucho Kingsley. Espero estar logrando transmitir su prudencia y su agudeza como auror… porque me encanta eso de que pudiera llegar a ser Ministro. Pero tenemos una Umbridge que juega sucio…

Gracias por leer, y gracias por vuestros comentarios: lara evans, Sortilegios Weasley, CrissBlack, Erea, blackstarshine, Cristhine, Cl4R174, mArTa, Yedra Phoenix, Heredrha, Sabaku no Akelos, Isa Malfoy, Corae.

Próximo Capítulo: 'Haga lo que haga, es un héroe.'

Y va de quidditch, sobre todo xD , será un capítulo más tranquilito, más de humor. En los siguientes me centro más en el dramione. Es un momento de debilidad... xD