¡Hola!

Asumo la crítica que dice que no presto mucha atención a Harry y Ginny. (gracias otra vez, Isa). Para mi su relación es tan armoniosa y perfecta, que realmente se me hace aburrido escribir de ellos, y supongo que más aburrido es de leer. Pero aquí voy… a ver qué sale… También introduzco un nuevo romance :)

Es un capítulo más tranquilito, menos tenso que anteriores. No siempre os voy a poner de los nervios con tanto misterio.

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Resumen Cap. 12: Harry siente indignación por sentirse utilizado en el próximo evento del Ministerio, que pretende celebrar el primer aniversario de la muerte de Lord Voldemort, siendo Harry un invitado de honor. Tiene su primera clase de Pociones, donde Malfoy confirma a Harry que Umbridge apoyó las decisiones de Hogwarts, entre ellas, que él resultara Premio Anual. Kingsley realiza revelaciones a Arthur, Molly y Remus, acerca de la investigación sobre la muerte de Penelope. Draco encuentra una rana de piedra, Neville advierte de un extraño suceso con Seamus y Luna les comunica que ha presenciado una predicción inquietante de Trelawney.


"Me gustan los 'buenos' jugadores de Quidditch." – Hermione Granger. Harry Potter y el Príncipe Mestizo.

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Capítulo 13. Haga lo que haga, es un héroe

Martes 8 de septiembre de 1998

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería

Estadio de Quidditch.

Harry volvió alcanzar a Ginny volando sobre el estadio de quidditch.

"Lo siento, snitch. Ya es la quinta vez que consigo atraparte." Harry soltó la escoba de Ginny y, flotando en el aire, se cruzó de brazos con burlona suficiencia y perfecto dominio del vuelo. "Admítelo, soy mejor, más rápido, más ágil y más fuerte que tú."

Ginny sostenía el palo de su escoba con una mano y apartó la melena rojiza de la cara con un manotazo indignado. Se inclinó sobre su escoba, pero la controlaba de tal forma que ésta no aceleró y entornó los ojos marrones con desafío.

"Eso es porque tú tienes una escoba mil veces mejor que la mía. Yo soy más ligera que tú, y por lo tanto, más rápida. Y tengo mejores reflejos, y mucha mejor puntería que tú."

Harry dio un tirón a la escoba de Ginny, y ella quedó lo bastante cerca para que sostuviera a la joven, esta vez por la bufanda. Harry sonrió malévolamente, y besó los labios de Ginny. Ella se apartó, con ojos brillantes. Pero cambió su expresión y se volvió ligeramente más seria. Con cuidado, Ginny se sostuvo sobre la escoba sin manos, y retiró las gafas de Harry, para mirar directamente a esos increíbles ojos que había heredado de su madre.

Él dejó que ella le quitara las gafas dócilmente, y entornó automáticamente los ojos para tratar de enfocar a Ginny. Ella aprovechó esta flaqueza y volvió a besarlo, para a continuación apartarse sonriendo.

"¿Cuántos dedos tengo delante?" preguntó ella, sosteniendo en alto la mano.

Harry entornó de nuevo los ojos.

"¿Huh…?. ¿Tres?"

Ginny rodó los ojos y bajó los dos dedos. Por Merlín… ¡hasta el Sauce Boxeador tenía mejor agudeza visual cuando se lo proponía!. Pero eso precisamente hacía encantador a Harry, a su modo de ver. Para ella, Harry era alguien dulce y afectuoso, y no un héroe, ni un elegido ni nada de eso. Era simplemente Harry. Y así lo quería. Con los ojos de su madre… y los ojos de su padre.

Con cuidado, volvió a poner las gafas sobre su nariz, y no dejó de sonreírle.

"Deberíamos bajar ya; van a empezar dentro de poco las pruebas de quidditch de las otras Casas."

Harry miró su reloj. Antes de la cena tocaba a los Gryffindor. Ahora empezarían a llegar los primeros en realizar las pruebas.

"Sí… tengo además clase de Pociones con Malfoy." Respondió Harry, echando a volar hacia el suelo despacio.

"No me habías dicho nada…" comentó extrañada Ginny. "¿Por qué quieres esas clases con Malfoy?"

"Quiero ser auror, Ginny." Harry puso los pies sobre el suelo y sostuvo la Saeta de Fuego en la mano. Ginny hizo lo mismo y ambos caminaron hacia el Castillo. Los Ravenclaw iban llegando por el camino de gravilla para presenciar las pruebas de Selección de su equipo.

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Sala Común. Bodega de Hufflepuff.

"¡Uf… hola Ernie!"

Ernie Macmillan estaba escribiendo hasta casi agujerear su pergamino, cuando Hannah se sentó en el asiento que tenía enfrente.

"Hannah… ¿qué tal?" saludó Ernie, sin levantar la mirada del pergamino.

La joven sonrió a Ernie, que tenía aspecto de estar muy agobiado, y miró con curiosidad los ejercicios que estaba haciendo su amigo.

"Bien… ya veo cómo estáis de agobiados con los EXTASIS…" sonrió con tristeza esta vez. "Me da pena no haber conseguido terminar 6º."

Ernie dejó de escribir y la miró con interés.

"Vamos, Hannah. No fue un año fácil para ti… es mejor terminar los estudios más tarde, que no haberlos terminado nunca. No sabes si en un futuro te arrepentirías."

Ernie creía firmemente en la importancia de los estudios, y por eso se alegraba del regreso de su vieja amiga. Temió durante un tiempo que ella hubiese decidido abandonarlos. Hannah tomó un pergamino limpio, y empezó a acariciar sus irregulares bordes, sin mirar a Ernie. Éste se recostó en su silla, y siguió mirando con callado interés a su compañera de Casa.

"¡Ernie!"

Susan llegó con un libro bajo el brazo y se sentó junto a su compañero. Miró a Hannah en cuanto se sentó con un suspiro y sonrió.

"Hola, Hannah. Estábamos terminando la tarea de Transformaciones… uf… horrible. Las transformaciones humanas... Imagínate¡animagos! Me parece terrible la teoría, pero ya la práctica debe de ser impresionante. McGonagall dice que no cree que ninguno consiga ser animago, y que en cualquier caso no ha solicitado los permisos pertinentes, pero sí nos ha pedido que redactemos todas las bases…"

"Sólo la teoría me supera." dijo Ernie, señalando con la pluma el grueso volumen de Transformaciones. "Yo ni me imagino a alguien que pueda convertirse en animago si tiene que pasar por todo esto."

Hannah se sintió un poco desplazada. Sí que tenía buen trato con sus actuales compañeros de curso, pero echaba de menos a aquellos con quienes había pasado tantos años. Cuando intercambiaba cromos con Ernie, o cuando se quedaba despierta hablando con Susan hasta altas horas de la madrugada.

Sintiendo que interrumpía sus deberes, Hannah recogió la bolsa que llevaba encima, incluido el libro de Árboles Carnívoros del Mundo. No se había atrevido a pedirle a Ernie que le echara una mano con sus deberes de Herbología. Sonrió a los dos, y les dijo que se verían a la hora de la cena.

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Invernaderos de Herbología

"¿Hola?. ¿Señora Sprout?"

Hannah iba caminando por los invernaderos, esperando encontrar a la Señora Sprout, pero vio que estaba en el invernadero cinco, dando clase. Suspiró decepcionada, y se apoyó contra el cristal del invernadero que tenía junto a ella.

"¿Hannah?"

Hannah se dio la vuelta y vio que Neville Longbottom estaba sosteniendo una bolsa de cuero en las manos, pequeña.

"Hola, Neville… ¿no tienes clase?"

"Sí. De hecho en cinco minutos tengo clase con los de primero." Neville sonrió con timidez. "Es la primera clase que imparto, así que no sé qué tal me saldrá…"

Hannah observó con detenimiento a Neville. Seguía teniendo la cara redonda, y el pelo castaño y revuelto, como cuando lo conoció. Ya no parecía tan inseguro y frágil como cuando estaban en primer año, y se le hizo imposible de creer que ahora estuviera a punto de enfrentarse a su primera clase como alumno colaborador en Herbología.

"En realidad daré clase a los Ravenclaw y Slytherin, y luego a los Hufflepuff y Gryffindor. Pero son un montón de alumnos."

Hannah le sonrió.

"Lo harás muy bien."

Neville suspiró como queriendo aplacar los nervios.

"¿Y tú que venías a hacer por aquí?"

"Buscaba a la profesora Sprout… me temo que no entendí bien lo del procedimiento para los Snargaluffs y sus vainas… me da un miedo atroz enfrentarme a ellas sin saber bien cómo hacerlo…" su rostro se ensombreció. "Debo de tener un trauma con Herbología. Es en esa clase cuando me enteré de lo de…"

Neville bajó la mirada hacia la bolsita de cuero que tenía en las manos, incómodo.

"Perdona," dijo ella, levantando la cabeza. "Es una tontería lo que acabo de decir. Pero sé que la profesora está muy ocupada… fíjate, es la Jefa de Hufflepuff y apenas ha tenido tiempo para hablar con nosotros. Ni siquiera todavía ha podido contarnos lo de nuestras salidas profesionales, ni nada…"

"Sí… están todos muy ocupados. Debe de ser el año sabático, que nos hace inconscientemente querer recuperar el tiempo perdido. Pero si quieres, puedo ayudarte yo."

Hannah levantó los ojos con súplica y esperanza.

"¿De veras, me ayudarías?" pero frunció el cejo cuando supo que Neville también era un alumno de EXTASIS, y tenía encima la responsabilidad de sus clases a los de 1º. "Pero no podrás…"

Neville se encogió de hombros.

"Bueno, nadie se muere por dormir un poco menos... Me las arreglaré. Además, mi gran temor era Snape. Y la verdad, ahora ya no me asustan tanto las clases que me solían preocupar."

"¿Pociones?"

"Sí."

Hannah sonrió.

"A mi también me aterrorizaba Snape."

Se quedaron un rato mirándose, sin saber qué decirse por un instante. Había parecido que la conversación había salido natural, sin pensarla. Ahora parecía que si pensaban en qué decir, saldría algo artificial y estúpido.

Pero Neville se aclaró la garganta.

"Si quieres, antes de cenar."

Ella frunció el ceño ligeramente.

"Pensé que eran las pruebas de quidditch. Pensé que querrías ir a verlas."

Neville se encogió de hombros.

"No hace falta, no me presento a las pruebas, y sé que el equipo lo formarán, mínimo: Ginny y Ron Weasley, Dean Thomas, Demelza Robbins y Harry. No creo que vaya a haber grandes sorpresas." Se interrumpió un momento. "¿Entonces, quieres que veamos lo de los Snargaluffs después?"

Hannah sonrió.

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Tal y como habían acordado, la hora libre a última hora del día era el momento para las clases particulares de Pociones y Defensa contra las Artes Oscuras. Draco y Harry se encontraron frente al retrato de los trillizos de negro, en el séptimo piso. La Sala de los Menesteres estaba dispuesta como un magnífico laboratorio de Pociones. Al principio Harry se encontró incómodo ante la incuestionable certeza de que era un absoluto desastre en Pociones. Pero Draco no era un tipo irritable, aunque disfrutaba de lo lindo ante la ignorancia de Harry.

Harry pensó que ya le tocaría a él devolvérsela… con unos cuantos maleficios bien apuntados.

"No, Potter." dijo Draco, mirando el engrudo de aguijones de Billywigs. "Si remueves como si esto te fuera a morder, se va a cortar la mezcla, y tendrías que volver al principio."

Harry interrumpió el enérgico movimiento y empezó a remover con parsimonia.

"Eso está mejor…"

"Pero de la otra manera iría más rápido." contestó Harry, haciendo esfuerzos sobrehumanos por no dar vueltas más enérgicamente.

"Sí, y probablemente empeorarías los efectos de abrasarte la garganta, hasta el punto de dejarte sin voz. Si ya de por sí son malos en una poción bien hecha, no quiero imaginar una poción crecehuesos tuya…." Contestó Draco, observando detenidamente el espeso líquido.

Harry torció los labios con frustración.

"No sabes apreciar los matices. Ése es uno de los defectos que te convierten en un inepto para la fabricación de pociones."

Eso se lo había dicho Snape, su antiguo profesor, durante su quinto año. En el fondo, Harry se admitía que razón no le faltaba. Pero no tenía intención de dedicarse a remover calderos en una mazmorra o en un aula, por muy confortable que pareciese. Con lo que él adoraba el quidditch, el aire libre… Tantos años encerrado con los Dursley, ahora pasaban factura.

Definitivamente, estar encerrado en un laboratorio, un aula o una mazmorra, y más aún preparando pociones, no era lo suyo, ni jamás lo sería.

"¿Te caigo bien, Malfoy?" preguntó inesperadamente Harry, moviendo la poción con un cuidado totalmente consciente.

"No. Sólo te aguanto por lo que te aguanto."

"Ya." respondió Harry, como si hubiese recibido una contestación obvia, y sonriéndose. "Yo sin embargo creo que aún hay esperanzas en ti."

Draco se echó hacia atrás en su respaldo, y torció los labios burlonamente.

"Eres un tío extraño, Potter. Todavía no sé si eres el héroe del momento, insufriblemente bueno y altruista hasta decir basta, o tan sólo eres… bueno, ."

"Pues no sé. Supongo que ambas cosas." dijo Harry, mirando con poco interés su poción.

"¿No te aburre ser tan héroe?" preguntó burlón Draco. "Hagas lo que hagas, eres un héroe. Siempre sale ese gran héroe que llevas dentro."

"No soy un héroe." Cuando Harry respondió, Draco empezó a reírse como si eso fuese un buen chiste. "¡No te rías imbécil!" Harry dejó de remover para defenderse de la risa burlona.

"No dejes de remover…" advirtió Draco. Harry resopló y continuó la preparación.

"No intento ni pretendo ser un héroe al menos…"

"Claro que lo eres, Potter. Vamos… el salvador del mundo mágico, con admiradoras que te escriben, muñequitos en las tiendas, novia guapa, fabuloso en quidditch, el favorito de Slughorn y de cualquier otro profesor… tienes el kit completo, Potter."

"Oh, sí, recuerdo a Trelawney fascinada por mi Ojo Interior…" respondió sarcástico Harry.

"Potter, incluso Trelawney estaba maravillada con las posibilidades adivinatorias que ofrecías." Contestó Draco. Apuntó con la varita a la poción y apagó el fuego.

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Estadio de Quidditch

Después de la sesión de Pociones en la Sala de Menesteres, y después de la última clase, Gryffindor dio comienzo a las pruebas de selección para su equipo.

Las pruebas de Quidditch resultaron bastante engorrosas: primero por los alumnos de primero, el doble de número, el doble de curiosos. Añadidos a los curiosos de otras casas, a las niñas que sólo querían estar ahí por tener más de cerca al héroe Potter... Harry se acordó de Angelina y Oliver, no por primera vez, y ya entendía, completamente, el "síndrome de capitán de quidditch de Gryffindor".

No hubo problemas. Los cazadores volverían a ser Ginny, Demelza y Dean. Demelza había logrado mejorar su puntería, y Dean había empezado a mejorar en esquivar bludgers. Harry tomó nota de esos puntos a mejorar.

Ron parecía tener un punto a favor, y era que probablemente, la batalla contra Voldemort le había hecho ganar en autoestima y en seguridad en sí mismo. Al menos ahora no tenía tantas dudas en su capacidad de detener quaffles, pero sí en cuanto a su inmensa capacidad para pavonearse ante las alumnas de Gryffindor, especialmente por Lavender y Parvati.

Sin embargo, todo tenía un lado perverso. La excesiva confianza de Ron y estar más pendiente de sus admiradoras volvía a traducirse en… errores garrafales y en distracciones más frecuentes de las necesarias.

Ritchie Coote y Jimmy Peakes volvieron a destacar como golpeadores. Harry no tuvo dudas al respecto, aunque tenía que trabajar más con ellos en cuanto a su puntería. Las bludgers en sus manos podían ser mortíferas y veloces, pero podían dejar sin andamios el estadio, y los cazadores contrarios seguirían ilesos. Se hizo una nota mental de ojear a alumnos más jóvenes, ya que Ron, Dean y él abandonarían el equipo el año siguiente.

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Entre el público estaba Hermione, sentada cerca de Lavender y Parvati, que no hacían más que gritar y saludar a gritos a Ron. Junto a Hermione, Seamus seguía el entrenamiento con especial interés y de vez en cuando le comentaba a Hermione las mejores jugadas. Harry había logrado expulsar a los alumnos de otras casas, y finalmente logró hacer la selección del equipo titular. Hizo que los cazadores hicieran algunas jugadas tácticas para marcar, sin bludgers. Después, procuró centrar más la atención en Ritchie y Jimmy, utilizando cuatro bludgers y no dos, en un primer momento, sin quaffle para los cazadores.

Romilda Vane estaba sentada al lado de Geoffrey Hooper, ambos en primera fila. Éste seguía aspirando al puesto de guardián, y seguía quejándose, comentando que Harry había escogido a Ron por amistad, "y no por talento." De todas formas se conformó al saber que Harry contaba con él, ya que ambos sabían que éste era el último año de Weasley en Hogwarts.

Vane no prestaba ninguna atención al partido. Estaba en primera fila, muy pendiente de Harry. Éste a su vez gritaba y dirigía a los jugadores, pero no hacía labores de buscador. De vez en cuando se metía en las pruebas para enseñar algún movimiento, y dada su rapidez, era hábil esquivando a las bludgers.

Hermione notó que Romilda guiñó el ojo a alguien unas filas más atrás. Hermione se giró para observar a las amigas de Romilda, a la que le mostraban los pulgares alzados y sonreían.

"¿Qué demonios se proponen estas…?" se preguntó a sí misma Hermione. Romilda se puso de pie y se acercó al borde de la grada. Hermione se dio cuenta de que ya era una chica de 15 años, bastante alta, de cabello negro hasta la mitad de la espalda, y ojos oscuros y maliciosos. No era mala chica, se acordó que con apenas 13 años, tenía una verdadera pasión por Harry.

Hermione, enfrascada en sus recuerdos de cómo Vane se echó a un lado cuando Harry y Ginny empezaron a salir, no se dio cuenta de que la morena se había inclinado sobre el borde gritando "¡Harry, cuidado con esa bludger!"

En ese momento, Romilda cayó al vacío.

Hermione gritó y salió corriendo hacia el borde de la grada, así como todos los que estaban viendo el entrenamiento-selección.

"¡¡¡Romilda!!!"

"¡¡Se ha caído!!"

Hermione sacó la varita, dispuesta a convocar el hechizo que pronunció Dumbledore cuando Harry perdió el conocimiento con los dementores en su tercer año. Sin embargo, no le dio tiempo; Harry, como si Romilda hubiese sido la Snitch más veloz de su vida, había atrapado a Romilda en el momento en el que ésta iba a estamparse contra el suelo.

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Ninguno de los jugadores se dio cuenta del griterío hasta que vieron que Harry salió disparado hacia el lado de las gradas. Sólo Ron, sin quaffles de las que preocuparse, chilló e hizo intención de ir por Romilda, pero estaba demasiado lejos, y tuvo que esquivar en el camino a Dean y Demelza, y a un par de bludgers que por poco lo tiraron a él mismo.

Romilda se aferró al cuello de Harry en el momento en el que éste la depositó en el suelo del estadio.

"¡Oh Harry!. ¡Estaba tan preocupada por ti, que no me fijé en que me incliné demasiado…!"

Harry intentó desprenderse del abrazo que lo tenía atrapado, incómodo porque simplemente tenía a todo Gryffindor contemplando el espectáculo, y porque Ginny…

"¡Ay Merlín…!. ¡Ginny!"

En ese momento, Ginny aterrizó con gracia sobre el césped del estadio, y bajó de su escoba, mirando a la pareja con una ceja enarcada y los brazos cruzados.

"Vale… Romilda…" Harry soltó los brazos de la chica, que pestañeaba lentamente haciendo un mohín. Harry miraba de soslayo a Ginny, cuya expresión seguía siendo de celosa curiosidad. "¿Es… estás bien?. ¿No te has hecho daño?"

"¡Oh, Harry, me has salvado la vida!"

Romilda volvió a echar los brazos al cuello de Harry.

Harry hizo un mohín. Recordaba la conversación que tuvo con Malfoy en la Sala de los Menesteres. Aunque no se lo propusiera, siempre aparecía como un héroe. ¿Pero qué otra cosa podría haber hecho?. Romilda se habría estampado contra el suelo. Él no había buscado esa situación…

El resto del equipo bajó al estadio.

"¿Qué te ha pasado, Romilda?" preguntó Ron, sin darle importancia al hecho de que Romilda estaba aferrada al brazo de Harry. Ésta contempló con adoración a Harry, que intentaba zafarse del brazo, y no respondió inmediatamente.

"Eh… me incliné para avisar a Harry de una bludger, y me caí."

Dean había bajado junto a Jimmy, Ritchie y Demelza; miró hacia arriba en las gradas con una mirada escéptica. Estaban todos los Gryffindor asomados, y parecía que ninguno tenía muchas posibilidades de caer al vacío… a menos que se dejaran caer como si nada.

"¿Necesitas que te acompañemos a la enfermería?" preguntó inocentemente Demelza. "¿Puedes caminar?"

Romilda hizo un aspaviento como si cayera, desequilibrada, y volvió a engancharse a Harry en un improvisado abrazo.

"¡Ay!. Creo que tengo…"

"Cuento, Romilda." Contestó tajante Ginny, aparentemente harta de tanto teatro. "Yo iré contigo a la enfermería." Dijo ella.

"Oh." Romilda se separó de Harry cuando Ginny se colocó a su lado. "Pensé que Harry podría…"

"Harry es un chico y es capitán, tiene que terminar el entrenamiento." Replicó seriamente Ginny. "Iré yo." Concluyó en un tono que no admitía discusión.

Harry soltó un suspiró aliviado, que trató de disimular lo mejor posible. Romilda sin embargo parecía un poco frustrada.

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"¡Geniales!. ¡Habéis estado geniales!" exclamó Hermione.

Harry decidió terminar a la media hora, ya que el incidente de Romilda pareció haber roto un poco el ritmo del equipo. Ginny regresó y ya no se incorporó a la sesión, sino que se duchó y se sentó junto a Hermione, visiblemente molesta por el hecho de que a Romilda en realidad no le pasaba nada.

La verdad es que tenía que alegrarse por eso precisamente…

Hermione se acercó a ellos según salían de los vestuarios, con la bufanda perfectamente colocada para que destacaran los colores.

"Vamos Hermione, tú vas a ir con Slytherin... en un par de meses habrás olvidado que eres Gryffindor." contestó Ron, colocándose su bufanda y ajustando la bolsa con la equipación en su hombro.

Hermione estaba de buen humor, y no quiso entrar al trapo con los comentarios de Ron.

"No seas idiota, Ron. Yo apoyaré a Malfoy... lo cual no significa que apoye a su equipo."

"Qué va... sólo que apoyarás que atrape la Snitch y que gane de repente 300 puntos... y será para su equipo de Slytherin, no para él."

Hermione simplemente rodó los ojos.

"¡Harry!"

Harry, estaba despidiendo a Demelza y Dean, que se marchaban al castillo con Ritchie, Jimmy y Seamus. Cuando oyó su nombre, vio que Romilda Vane había llegado en perfecto estado y estaba sonriéndolo intencionadamente. Harry miró de soslayo a Ginny, cuyo rostro había adquirido un peligroso tono escarlata. Romilda también había regresado a Hogwarts y sin duda, seguía más que interesada en el héroe Potter.

Lavender se había aferrado al brazo de Ron, y miraba boquiabierta a Romilda, en el momento en que ésta dejó al descubierto el hombro derecho y sacó una pluma de su bolsillo.

"¿Me firmas un autógrafo... aquí?" Romilda señaló descaradamente encima de su hombro, esperando que el gesto causara un gran impacto en Harry. Éste, desde luego, estaba impactado, pero sobre todo porque no imaginaba una situación más absurda.

"¡No seas idiota, Romilda!" Ginny llegó y le cubrió de nuevo el hombro. "¡Harry no es Lockhart, no te comportes como una de sus estúpidas fans!. ¡Si quieres un autógrafo de Harry, se lo pides con pluma y pergamino!"

"Casi mejor ni le pidas un autógrafo… Harry odia dar autógrafos…" murmuró Ron, en un tono confidencial.

Romilda hizo un mohín, pero guiñó un ojo a Harry.

"La próxima vez, quizá..."

Se marchó con sus amigas, y todas empezaron a soltar risitas, caminando en grupo y dándose la vuelta de vez en cuando, para mirar a Harry y comentar sus reacciones, lo guapo que era y lo bueno que era jugando.

"¿Qué me he perdido, Potter, tu club de fans?" preguntó una voz aburrida.

Harry rodó los ojos. Lo que le faltaba. Ni se había fijado que Malfoy había llegado con calma desde el Castillo hasta la puerta del estadio.

"Envidia que tienes, Malfoy. En Slytherin os faltan animadoras."

Draco le quitó la bolsa de Hermione de su hombro, y se la colgó él. Echó un brazo por la cintura de la chica e inclinó la cabeza.

"Tengo la que me interesa."

Ginny seguía mirando con ojos entornados al grupo de Romilda, y no parecía prestar mucha atención a Malfoy y Harry. Lavender sin embargo estaba sonriendo mordiéndose el labio inferior, como si la situación fuese de lo más entretenida.

"En fin... vamos a cenar porque ya estoy un poco harto de esto... Tenemos que entrenar mejor con Ritchie y Jimmy, y necesito además echarle un vistazo a los que casi ha podido incorporarse..." Harry miró a Draco, que había empezado a caminar junto a Hermione, ambos con los brazos alrededor del otro, unos metros por delante de él y Ginny. "Malfoy, tápate los oídos, estoy hablando de mi equipo."

Draco no se dio la vuelta.

"No pienso, Potter. No hables y punto. Si tienes que subir el nivel de tus golpeadores, sé tú mismo el golpeador. El Gran Capitán puede ocupar cualquier puesto de lo bueno que es..." respondió con burla. Hermione le susurró un "¡Malfoy!".

"¡Malfoy no seas idiota!" comentó Ron, que iba de la mano de Lavender detrás de ellos, y andando a la altura de Ginny y Harry. "Harry es muy flacucho para ser un golpeador."

"¡Ron!" gritó Hermione ahora a su amigo, a modo de reproche.

"¿Qué?" preguntó Ron con inocencia. "Es la verdad, Harry sería el golpeador más flacucho de la historia."

Malfoy resopló, obviamente muy entretenido por el rumbo de la conversación. Burlarse de Potter no tenía precio.

"¡Eh!. ¿A quién llamáis 'flacucho'?" exclamó Harry indignado.

Hermione giró la cabeza, y miró a Harry con una expresión de casi disculpa.

"Bueno... admito que eras flacucho en primero..." empezó a decir ella. "Pero ya has crecido, no eres tan canijo..."

Malfoy estaba moviendo los hombros, riéndose en silencio. Definitivamente, estaba encontrando la conversación muy entretenida.

"¿Canijo?" preguntó Harry, con las cejas alzadas. Ginny, junto a él, trató de ocultar su sonrisa, mirando fijamente el camino de gravilla que llevaba hasta el Círculo de Piedra. "¿Cómo que 'canijo'?. ¡No era canijo!"

"Um..." empezó a decir Ron, con un gesto pensativo, mientras miraba el Castillo a lo lejos. "Siento desengañarte, Harry, pero lo eras. Mira."

Ron detuvo la marcha de Harry y se colocó a su lado. Hermione y Draco se dieron la vuelta cuando oyeron que la marcha de los otros se había detenido, y miraron con curiosidad.

"Malfoy, ven aquí." dijo Ron. Ahora sí que estaban todos sorprendidos. "A ver, Hermione, tú dijiste lo de canijo. ¿Quién es el más alto de los tres?"

Hermione pestañeó, incapaz de adivinar qué se proponía Ron. Los tres se irguieron inconscientemente, buscando ser, evidentemente, el más alto, el más guapo, el más fuerte...

"Huh... supongo que tú..." dijo ella, temerosa de decir algo que probablemente ofendiera al resto. "Luego Malfoy... y por último Harry..." puso una mueca de "alguno me matará."

"¿Y quién es el más debilucho?" preguntó Ron de nuevo.

Harry miró boquiabierto a Ron. Malfoy sonrió burlonamente, y alzó una ceja, cruzándose de brazos y sintiéndose el más "cachas".

"Si te refieres a quien es el más delgado... pues supongo que Draco."

Harry y Ron soltaron un resoplido burlón, y Draco frunció el ceño, indignado.

"¿Y quién es el más cachas?"

Lavender y Ginny sonrieron de oreja a oreja. De modo que era eso... competencia masculina para saber quién era el más de todo. Se sintieron mal por Hermione... que tenía una expresión totalmente abrumada. En realidad no se sintieron mal, estaban francamente encantadas de la manera que había terminado las pruebas de quidditch. Harry miró a Ron y Draco. Ron era el más alto, y era delgado. Draco era esbelto, pero imaginó que la respuesta iba a ser la correcta, y sonrió triunfal.

"Harry..." murmuró Hermione con la boca casi cerrada.

"¿Perdona?" preguntó Harry. "Realmente no te he entendido..." dijo, sonriente, y seguro de la respuesta.

"¡Tú¿vale?. ¡Tú eres el que pareces más fuerte!"

"¡Eh!" gritó Malfoy, indignado. Ron frunció el ceño.

Ginny echó el brazo alrededor de Harry y no dejó de sonreír.

"Sabía que tenía al mejor..." le dio un beso en la mejilla. "En realidad a los tres os daba igual quien fuera el más flacucho o el más alto... queríais salir ganadores en 'el más cachas'"

Escucharon a Hermione irse hacia el castillo, sola, murmurando... "¡Hombres!"

En ese momento, pasaban junto a la cabaña de Hagrid. Habían ido a visitarlo el fin de semana, y Hagrid había estado de buen humor; echaba de menos a Dumbledore, pero compensaba el hecho de que se había ganado un lugar en el staff de Hogwarts por méritos propios. Hacía enormes esfuerzos por suavizar las clases y no traer animales "interesantes", lo cual significaba que tenían fauces o garras.

Sentada en el banco de piedra de fuera de la cabaña, estaba Luna, dándole de comer trozos de salchicha a Fang. Parecía tranquila, y seguramente le gustaba estar con Hagrid y hablar con él de los animales y criaturas que a ambos fascinaban. Hermione, que encabezaba la marcha, se dirigió hacia la cabaña, dispuesta a saludar a Luna, aunque no vio a Hagrid por los alrededores. Por alguna razón, se sentía conmovida porque estuviera ahí, sola, sin otros compañeros. Le recordó a ella cuando empezó su primer año.

"¿Qué hace Lunática ahí?" preguntó Lavender, extrañada porque Luna se hubiese quedado ahí, sola.

"Vamos, Lav, no la llames así." dijo Ron. "Luna hace... cosas de Luna." añadió, pensativo, como si eso lo explicara todo.

"Deberíais ver las caras que pone McGonagall cuando Luna lee sus ejercicios. Sobre conspiraciones ministeriales y ejércitos de heliopatas y Wrackspurts y..." Ginny echó unas risitas, según se acercaban a la cabaña de Hagrid. "Lo mejor son los colores en la cara de McGonagall, sólo por eso merece la pena tener doble clase de Transformaciones."

Los demás la siguieron.

"Hola, Luna¿te vienes al Castillo?. Ya casi es la hora de cenar." dijo Hermione sonriente.

"Hola, Hermione. Hola." dijo, mirando a los demás, y siguió dándole salchichas al enorme perro. "Quise ir a veros en las pruebas, pero a veces olvido que no soy de Gryffindor."

Hermione se sintió un poco mal. Luna era Ravenclaw, pero sus compañeros solían, cuando menos, ignorarla. Ella estaba orgullosa de pertenecer a Ravenclaw, pero imaginaba que se debía de sentir, en algunos momentos, muy sola. Ellos eran Gryffindor, salvo Malfoy, pero Draco era un experto en tejer relaciones y era popular por sí mismo.

"Me alegra que nos esperaras, Luna." dijo Ginny. "Si aguantamos a un Slytherin chulesco, cómo no íbamos a aguantarte a ti."

"¡Eh!" volvió a exclamar Draco, ofendido. Ginny no le hizo el menor caso.

"Venga, vamos a cenar." dijo Harry. "Me muero por comer un bistec con patatas fritas y mucho tomate..."

"Yo antes quiero terminar el ejercicio de Pociones. Os veré allí si eso." dijo Hermione. Draco rodó los ojos, comprendiendo por qué Granger había ido a unas pruebas de Quidditch cargada como una mula. "No te preocupes, tonto… que patrullaré después de la cena en tu lugar."

Draco sonrió a Hermione. Fue sólo mencionar que estaba retrasado en Astronomía, y ella le dijo que no se preocupara, que ella le cubriría su ronda. Subió la mano desde el hombro de ella hasta su cara, y la inclinó hacia él, para besarla de sorpresa.

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Próximo Capítulo: 'Sustituta'

No tratará sobre quidditch y los jugadores reserva, es dramione 100 x 100. He tenido un momento de enajenación mental… pero es que los siguientes son bastante dramionetes.

A ver, a ver… la verdad es que NO pensaba incluir a una pareja para Neville. Pero surgió después de leer que JKR dijo que Neville y Hannah Abbott se casaron (¡!). Me gusta, sobre todo porque ambos tiene pérdidas en sus vidas, algo en común (porque lo demás es puro offscreen ¬¬') Me surgió la oportunidad cuando pensé que Hannah repetía 6º (esto sí lo tenía más que pensado, antes de la revelación de JKR), y que se sentiría un poco sola. Espero que no os estorbe la historia de ellos dos. Os dije que habría varios parings en el fic, no sólo D/Hr, H/G.

Hasta la próxima y gracias por leer, y por vuestros últimos comentarios: Sortilegios Weasley, Sabaku no Akelos, lara evans, CrissBlack, Erea, Heredrha, blackstarshine, Corae, Yedra Phoenix, Cristhine, Isa Malfoy, Nicole Daidouji, mArTa. No sé cómo me aguantáis.

¡Editado!: 1) Lo siento, creía que era castellano neutro. Efectivamente, "cachas" es aquel con un cuerpo de gimnasio, de músculos marcados. Un "canijo" es alguien flacucho, de corta estatura, poquita cosa. XD ni uno ni otro encajarían al 100 x 100 si tuviésemos que describir a Harry, Draco o Ron. (Gracias, princesaartemisa)

2) Por otro lado, sí, la snitch al atraparla otorga 150 puntos al equipo del buscador que la consigue. Aquí se mencionan "300" como una exageración, como si dices "y te dan cinco mil puntos por atrapar la snitch", no tanto el número exacto de puntos por atraparla. (Gracias, Heredrha)