Capítulo tamaño XXL. Advierto que es dramionero hacia el final, pero creo que no es insufriblemente dramionero (yo he aguantado al escribirlo XD). Aquí me ha dado mucha envidia la Granger… y eso que yo prefiero un Sirius como está mandao… xD
Id al baño, y si tenéis tarta o chocolate, mejor, porque estamos de cumple. (Yo le he metido un bocao al turrón de chocolate suchard, imprescindible en esta época xD) A disfrutarlo.
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Resumen Capítulo 14: Blaise Zabini amenaza a Hermione, reavivando viejos prejuicios de sangre. Viktor Krum interviene y castiga a Zabini el resto de la semana. Draco presencia el momento en el que Krum y Hermione están a solas y se molesta. Durante la ronda, Daphne le revela algunas cosas del pasado de Draco y Pansy, y ella se decide a abordar el tema directamente con Malfoy. Ambos aclaran malentendidos. Ron y Luna averiguan a través de Dobby que el elfo que apareció petrificado, tuvo que bajar a las mazmorras.
"Pero en tu caso, yo buscaría venganza. Lo cazaría yo mismo." - Draco Malfoy. Harry Potter y el Prisionero de Azkaban.
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Capítulo 15. El cumpleaños
Martes 15 de septiembre de 1998
Sala Común de Gryffindor
Los alumnos de séptimo notaban, a los quince días de iniciarse el curso, el estrés de los EXTASIS. Los profesores no se molestaban en calmar la ansiedad, y a cada momento y oportunidad mencionaban "¡lo importantes que son los EXTASIS!", y "¡cómo afectará a vuestro futuro!". Los deberes se amontonaban, y eran complicados, porque no sólo el nivel era exigente, sino que había partes que tenían que hacer en grupo, otros ejercicios eran individuales, y la incompatibilidad de horarios de cada alumno hacía muchas veces imposible cuadrar estudio, deberes y clases.
"Menudo asco" murmuró Ron, leyendo por tercera vez el libro de Transformaciones. "Fred y George no necesitaron los EXTASIS para ser ricos y tener éxito."
Ginny estaba frente a él en la mesa, junto a Harry, y sonrió. Realmente comprendía la sensación de Ron, Fred y George huyeron de Hogwarts cuando la tiranía de Dolores Umbridge fue el catalizador. Se habían levantado temprano porque seguían retrasados en algunas materias, y debían ir a desayunar en unos minutos. Tan temprano, que todavía no había amanecido.
Hermione se dio cuenta de que Neville no pasaba tanto tiempo con ellos, y a menudo lo había visto en los invernaderos de Herbología, o bien hablando con los Hufflepuff. No le extrañaba, en general la relación con Hufflepuff siempre había sido excelente. Pero en Neville era bastante peculiar. Observó al muchacho, sentando enfrente de ella. Neville estaba concentrado en su ejercicio de criaturas peligrosas para Krum y no parecía darse cuenta de las conversaciones de la mesa de Harry, Ron y Ginny, ni de que Hermione estaba mirándolo.
Durante la última semana, todos los alumnos se encontraron enterrados en montañas de deberes, generalmente encerrados en sus Salas Comunes o en la biblioteca.
Hermione estaba sentada en la mesa junto a la ventana, consultando y traduciendo Runas. Se asomó por uno de los grandes ventanales de la torre de Gryffindor. Observaba pensativa la oscuridad que sólo era rota por la luz que anunciaba el amanecer. El bosque, el lago, los terrenos... todos tiznados de oscuridad. Recordó con una breve sonrisa la vez que vino Draco en su escoba y le robó un beso.
Por aquel entonces no pensaba en terror, en oscuridad, a pesar de estar luchando contra el mago oscuro más poderoso de la historia. Ahora, por algún motivo, observaba el oscuro amanecer con aprehensión. Ella no era de las que se asustaba de la oscuridad, pero en el mundo mágico, para alguien nacido y criado entre muggles, la oscuridad era aún más misteriosa, más desconocida. En el mundo mágico, cualquier cosa podría ocurrir.
"Vamos, Ron, tampoco está tan mal…" contestó Ginny con una risita.
Ron rodó los ojos.
"Qué dices… estoy intentando comprender el encantamiento proteico… tú mientras tanto consultas los animales estrafalarios que sueles perseguir cuando vas a la clase de Hagrid, y Hermione está ahí, mirando garabatos raros."
Hermione sonrió para sí. "Garabatos raros" ahora eran sus Runas Antiguas. Vio que Harry ocultaba su sonrisa a Ron, y Ginny alzaba una ceja, mirando burlona a su hermano.
"Eres un quejica, Ron." le dijo para provocar a su hermano.
"Pues sí, me quejo. Si al menos nos enseñara McGonagall a transformar globstones en Grageas Bertie Bott, todavía…"
Hermione volvió a mirar la oscuridad que se iba, despacio, disipando según se abría el día. Recogió sus diccionarios y sus pergaminos, dando sus deberes por concluidos. Se apartó de la ventana con un escalofrío y se dirigió a uno de las butacas vacías que estaban frente a la chimenea, a fin de apartar la sensación gélida y el rumbo de los pensamientos que tenía cuando observaba la oscuridad.
Miró el fuego, y se sintió reconfortada. Tantas conversaciones que habían tenido Harry, Ron y ella frente a la chimenea, el buen uso que habían dado al fuego cuando intentaban hablar con Sirius... Le entristeció pensar que ya sería su último año, que ya no habría más conversaciones frente a la chimenea, ni más planes que hacer, ni más deberes que terminar, ni más reglas que romper.
Por algún motivo, Hermione sintió un vuelco en el corazón. Había algo sobre el fuego que tenía que recordar, y que no lograba caer en qué era. Sintió agobio, ella odiaba que algo escapara de su orden y organización, y ahora mismo era consciente de que algo se le escapaba, pero no lograba dar con ello.
Ni se dio cuenta de que alguien se había sentado a su lado, en el sofá.
"No sé cómo te las arreglas, Hermione. Años que te conozco, y sigo sin entenderlo." Harry estaba a su lado. Se frotó el puente de la nariz, tras retirarse las gafas. "Yo estoy ya cansado de sólo pensar en quidditch, los prefectos, ser Premio Anual, las clases y los deberes." se colocó las gafas y sonrió a Hermione. "Y eso que no está Snape..."
Hermione sonrió ante la pequeña broma. Snape les había hecho la vida imposible. Pero Slughorn sin embargo, adoraba a Harry, y sin el libro del Príncipe Mestizo... no comprendía Hermione cómo Harry estaba saliendo airoso de sus clases, y seguía siendo el predilecto para el viejo profesor.
"Harry... sé que no estás utilizando el libro del Príncipe. ¿Puedo saber cómo estás ingeniándotelas para seguir siendo uno de los mejores en Pociones?"
Harry se sintió un poco mal por tener que ocultar la verdad, que había empezado a practicar con Malfoy a cambio de clases en Defensa contra las Artes Oscuras.
"¿Qué pasa? Llevas años echándome la bronca porque no me tomo las clases en serio, y para cuando lo hago, resulta que parece como si te disgustara."
"¡No!" Hermone frunció el ceño levemente. "¡Al contrario! Estoy muy orgullosa de ti, Harry. Es lo mejor, en serio. Si quieres ser auror, tenías que conseguir buenas notas por tus propios medios."
Harry se calló. Había empezado esas clases particulares exactamente por eso, pero también por no quedar mal ante Slughorn, no sabía bien por qué. Y ahora que lo pensaba, la razón era bastante frívola y estúpida. Hermione llevaba razón. Si quería ser auror, tenía que dominar Pociones. No podía salir a luchar como un auror contra magos oscuros, llevando el libro embrujado que le soplara las soluciones a antídotos bajo el brazo.
"Hermione, Malfoy me está dando clase."
Hermione abrió los ojos de par en par.
"¿De verdad?. No me lo había dicho…"
"Le dije que no lo contara." Respondió Harry, pero no quiso revelar que las clases eran a cambio de las suyas en Defensa Contra las Artes Oscuras. "Pero sí, creo que tienes razón, tengo que aplicarme si deseo ser auror, y eso supone mejorar mucho en Pociones."
"Así que por eso se sienta contigo en Pociones…" murmuró ella. Pero sonrió al momento. "Me alegro mucho. Me alegro que pases tiempo con Malfoy y te lleves bien con él."
Harry sonrió burlón.
"Hermione, Malfoy y yo nunca nos llevaremos bien. Es nuestra naturaleza." Se incorporó, dando una palmada en las rodillas con ambas manos. "Venga, bajemos a desayunar."
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Gran Comedor
La hora del desayuno era menos ruidosa que la comida o la cena. La mayor parte de los estudiantes estaba aún demasiado dormida como para mantener ruidosas conversaciones con el vecino.
Harry miró la mesa de profesores. Todos mantenían conversaciones en voz baja con sus compañeros. Krum estaba sentado junto a la profesora Sprout, era una escena curiosa, ya que no imaginaba qué tipo de conversación común podrían tener dos personajes tan dispares. En un momento dado, Krum bajó de la mesa y pareció disculparse ante los demás comensales.
Bajó por el pasillo entre Hufflepuff y Gryffindor. De nuevo, Harry sonrió cuando escuchaba los cuchicheos de las más jovencitas, sin duda encantadas con el profesor.
"Harry ¿en el descanso podrrías pasarr porr mi despacho?. Querría mirar algunas cosas del prrogrrama contigo."
Harry tragó su zumo de calabaza. Ron, Lavender, Neville, Ginny y Hermione, los más próximos, observaban con curiosidad la conversación.
"Claro, nos veremos entonces."
"Perrfecto. ¿Me puedo llevarr esa magdalena?" preguntó, señalando una de las dos que quedaban en una bandeja. "A nosotrros no nos han puesto…"
"Sí, profesor, cómo no." Respondió Hermione; Ginny, junto a ella, le acercó la bandeja y Viktor tomó la magdalena.
"Grracias." Krum esbozó una leve sonrisa y se marchó hacia la salida.
Lavender miró a Krum hasta que éste salió por la puerta, y se dio la vuelta, hablando a todos.
"¿Habéis visto qué guay es?. No parece un profesor…" Ron y Hermione rodaron los ojos simultáneamente, cosa que divirtió mucho a Harry. Ginny soltó una risita, no por el comentario de Lavender, sino porque había captado también el mismo gesto de su hermano y su amiga. "¿Y habéis oído la forma que dijo 'gracias'?. Es fantástico…" suspiró.
Ron resopló y mordió la otra magdalena.
"Es un profesor que está bueno." dijo algo resentido. Todos sonrieron, y Lavender y Parvati rodaron los ojos, como si el criterio de Ron fuese infundado. "Un profesor que está bueno y que encima nos ha robado una magdalena. Y gracias a Hermione."
Harry volvió a beber zumo de calabaza. Y pensaba en lo que les contó Ron, después de su visita con Luna a las cocinas. Ese elfo resultó petrificado por ir a las mazmorras. Y sí… tal vez era una buena razón para consultar el Mapa del Merodeador.
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Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras
Viktor les había felicitado por la labor de investigación que todos los alumnos de EXTASIS estaban haciendo. Intentaba que la clase fuese lo más práctica posible, pero se daba cuenta de que había un nivel bastante alto, para lo que esperaba.
Harry le había contado lo del Ejército de Dumbledore, y que todos los alumnos de Defensa contra las Artes Oscuras, salvo los Slytherin, habían pertenecido a ese grupo clandestino, donde aprendieron de él hechizos ofensivos y defensivos. Krum parecía satisfecho. Los dispuso en parejas para comprobar el nivel personalmente, y continuar así la práctica de los hechizos, simulando el modo de atacar en el caso de enfrentarse a seres tan peligrosos como mantícoras, esfinges o lethifolds.
Malfoy apretó la mano contra la varita. Su contrincante era Blaise; Krum supuso que ambos tenían un nivel similar. A Nott lo puso junto a Susan Bones. Ninguno de los dos parecía muy contento con la decisión. Un hijo de mortífago, con una sobrina de víctimas de mortífagos… O bien Viktor no conocía sus pasados, o bien hizo la pareja con eso muy presente.
Zabini miraba fríamente a Draco. Éste tenía el rostro endurecido. Se había enterado de su enfrentamiento con Hermione, y no había tenido la oportunidad de enfrentarse a él. Olvidó toda su competencia y su malestar personal con Krum, mientras observaba todos los movimientos de su contrincante.
Nadie le hace cosquillas a un dragón dormido.
"¡Desmaius!" gritó Zabini, apuntando directamente con su varita. Draco evitó el maleficio sin mayores esfuerzos, mientras Blaise siguió apuntando. Draco bloqueó y desvió todos con facilidad; quienes miraban a la pareja pensaban que Draco estaba chuleándose. Poco a poco, los demás compañeros interrumpieron sus respectivos duelos para ver el vicioso ataque de Blaise.
Draco pareció aburrirse. Hermione, emparejada con Harry, levantó los ojos y vio que Draco lanzó un Desmaius bastante más fuerte de lo debido, lanzando hacia los pupitres a Blaise.
"Bien hecho, Malfoy." dijo Krum en voz baja. "En cualquierr caso los puntos son parra Slytherrin, 20 puntos."
Draco saludó burlón a la audiencia, y giró la varita con habilidad; Hermione rodó los ojos. Parecía un mago de trucos muggles, saludando desde el escenario.
"Hermione, tu novio es un presumido." susurró Ron, compañero de Neville.
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"¡No es fascinante!" exclamó Hermione a Harry. "Nos pide un trabajo sobre viejas hechiceras y arpías…"
Harry torció la boca. Neville miraba incrédulo su pergamino con los deberes.
"La Vieja Madre Hubbard, que atraía a animales extraviados y los mataba de hambre… buf…" Neville miró a Hermione, espantado. "Yo no diría que esto es fascinante."
Neville amaba la vida. Por eso prefería el contacto con las plantas, las hierbas… pero no como los ingredientes de Pociones. A él le gustaba tocar, manipular, trasplantar, podar y cuidar… criaturas vivas. Le parecía desagradable destruirlas para crear pociones, o simplemente, la violencia de Defensa Contra las Artes Oscuras.
"Pues mi me encanta." contestó Hermione, testaruda. Todos recogieron sus bolsas, la mayoría bastante agobiados por la tonelada de deberes que tenían que preparar y el poco tiempo que tenían para ello. A Hermione le daba igual que sus compañeros se quejaran de los deberes, ella no podía sentirme mejor. Cuanto más averiguaba y descubría del mundo mágico, más fascinada se sentía.
Una mano le dio unas suaves palmadas en el hombro, y se dio la vuelta para mirar quién las daba. Justin Finch-Fletchley estaba sonriente, con las manos enganchadas en la cinta de su mochila, sobre su hombro.
"Tranquila, Hermione, yo sí que encuentro las clases fascinantes. Las eché de menos el año pasado, pensé que sería el fin de mi vida como mago." Levantó la mano como saludo y se fue acompañado de Zacharias Smith y Ernie Macmillan. Hermione sonrió levemente. Justin también era hijo de muggles, y él sí comprendía qué sentía Hermione, por qué esas ganas de aprender y aprender cada vez más. Ron movía la cabeza de un lado a otro, pensando que eran cosas de muggles que el nunca alcanzaría a comprender.
Sin embargo, Harry tenía una expresión pensativa. No había reparado que, de hecho, él también podría ser considerado hijo de muggles, teniendo en cuenta que su primer contacto con el mundo mágico había sido en el momento en el que Hagrid le entregó la carta de admisión en Hogwarts.
"No lo había visto de esa manera..." murmuró. Para él estudiar era un medio para un fin, pero no el fin en sí mismo, al contrario que para Hermione. Sacudió la cabeza, como si pasara página al tema. "En fin, he quedado ahora para hablar con Krum. ¿Nos vemos después?"
Neville, Ron y Hermione asintieron y salieron del aula. Ella se dio cuenta de que Draco se había quedado también. Frunció levemente el ceño, pero Malfoy se aproximó a Hermione.
"Nos vemos después ¿vale?. Quiero hablar con Krum y Potter."
Hermione se sorprendió, pero asintió sumisamente. Siguió a sus compañeros de Casa, y dejó en el aula solos a Harry y a Draco.
"¿Qué haces aquí, Potter?" preguntó directamente Draco.
"Tengo reunión con Krum." respondió con calma Harry. "¿Y tú?"
Draco bajó los ojos un momento, vacilante.
"Quería comentarle una cosa, nada más. ¿Me dejas pasar antes? No tardaré."
Harry se encogió de hombros. Realmente él no tenía ninguna prisa ni sabía cuánto iba a tardar la reunión ni la importancia de ésta.
"¿Puedo saber por qué quieres ver a Krum?"
"No."
Draco subió las escaleras y llamó a la puerta del despacho. Cuando escuchó el permiso para pasar, vio que Krum estaba colocando unos libros en la estantería con un vago movimiento de varita. Se dio la vuelta y se sorprendió cuando vio que no era Harry el visitante.
"Malfoy... rrealmente esperraba a Potter."
"Sí, está ahí esperando. No le entretendré mucho." Draco observó el despacho, que había cambiado de aspecto según su ocupante. Esta vez le recordó más al tipo de despacho que tenían un Remus Lupin, o un falso Alastor Moody. Objetos extraños y fascinantes, pesados libros de magia. Pergaminos dispersos por el escritorio y las mesas auxiliares. Posters de criaturas extrañas, de Quidditch, y una bandera búlgara en las paredes.
"Bien. ¿Qué puedo hacerr porr ti?"
Draco desvió la mirada, decidiendo la forma de abordar el tema.
"Quería agradecerle que ayudara a Hermione con respecto al incidente con Zabini."
Krum sonrió levemente y se sentó en la silla, cruzando los dedos sobre el regazo.
"Conozco a Herrmione desde hace tiempo. Es alguien especial parra mi. No perrmitirré comporrtamientos similarres, no sólo hacia ella, sino hacia ninguna perrsona." hizo una pequeña pausa. "No debes agradecérrmelo. Erra mi obligación como profesorr."
Draco asintió e hizo amago de salir del despacho.
"Esperra." Viktor se incorporó de la silla y se acercó a Draco. Clavó con firmeza su mirada en sus ojos grises. "Porr un momento olvidé que soy profesorr cuando vi el 'incidente'. Con rrespecto a Herrmione no puedo serr objetivo. Sé que es feliz a tu lado y me alegrro porr ella. Perro ella es imporrtante parra mi. Es necesarrio y justoque lo sepas tú."
Draco frunció los ojos, no muy seguro de cómo tomarse esa revelación. Pero Krum pareció leerle la mente.
"Trranquilo. Soy profesorr, no un maldito perrvertido. No voy a entrarr en una guerra porr ella, ni me voy a valerr de mi posición. Sin embarrgo..." Krum volvió a esbozar una sonrisa torva. "He oído que estuviste a punto de ir a Durmstrang."
"Sí. Pero mi madre se opuso. Convenció a mi padre para que finalmente estudiara en Hogwarts." contestó cauto Draco.
"Me he perrmitido el lujo de darrte la oporrtunidad de la rrevancha, bajo las rreglas y dentrro de la norrmalidad. Así es el estilo Durmstrang. No podrrías haberrte enfrrentado a Zabini en los pasillos, a menos que quisierras descontarr puntos a vuestrra Casa y afrontarr el castigo."
Krum abrió la puerta para dejar salir a Draco. Éste bajó despacio las escaleras y miró de soslayo a Harry, que estaba esperando su turno para entrar en el despacho de Krum. Cruzó el aula y cerró la puerta al salir, quedándose solo en el pasillo desierto.
De modo que Krum había dejado que Draco se encargara de Zabini a la manera Durmstrang. Los había emparejado por eso, en la anterior clase de duelos. Bajo la normalidad y sin escándalos, pero se había tomado la revancha. No sabía si odiaba más a Krum por eso... o si empezaba a caerle mejor.
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Draco esperó solo en el pasillo a que Harry saliera. Éste ni se fijó en él cuando abrió la puerta del aula, tenía los ojos fijos en un pergamino. Harry estaba preguntándose por qué había tenido tan mala suerte. Ellos no aprendieron el hechizo desarmador hasta segundo, y malamente. Para la próxima clase tenía que darles una clase teórica y práctica sobre la utilidad del hechizo, básico en los duelos. Recordó que él no lo aprendió hasta muy tarde, y su práctica fue con Malfoy.
"Potter."
Precisamente escuchó la voz de su anterior rival en el duelo, y Harry levantó la vista. Malfoy estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados sobre el pecho.
"¿Sí, Malfoy?" Harry se paró delante de Draco, y dobló el pergamino para guardarlo en el bolsillo de la túnica.
"¿Habéis pensado qué regalarle a Granger por su cumpleaños?"
Harry se quedó rígido como si estuviera bajo un Petrificus Totalus.
"¿Cumpleaños?"
Malfoy puso los ojos en blanco.
"Desde luego, Potter, no sé cómo has logrado sobrevivir estos años sin cerebro. Sí, cumpleaños. De Granger. Tu amiga. ¿Lo vas pillando?"
Harry se mordió el labio.
"Pues..."
"Ya, pues que no te acordabas." Malfoy volvió a rodar los ojos y le dio unas palmaditas en el hombro. "De nada, entonces, Potter. Tienes tiempo para buscarle un regalo." Echó a andar en dirección a la Gran Escalera.
"Es el sábado." apostilló, sin girarse hacia Harry. "Eso de regalo, por haberme dejado pasar antes a hablar con Krum."
Harry se apoyó contra la pared, algo abatido. Siempre habían olvidado el cumpleaños de Hermione, y era consciente de que no estaba bien. Ella siempre se acordaba de Ron y de él en sus cumpleaños y en Navidad.
Draco abrió la puerta para acceder a la Gran Escalera. Aguardó en el rellano a que la escalera adecuada se colocara. Miraba la altura, no excesiva en esa planta, y tuvo una revelación.
Ya sabía qué iba a regalarle a Hermione.
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Patio de Transformaciones
"Vamos, Ginny, debes volver ya a la Sala Común, no hace falta que vengas conmigo hasta el Vestíbulo." Harry enlazó las manos cuando rodeó con sus brazos la cintura de Ginny.
Ya había anochecido, y tenían que organizarse las rondas antes de ir a dormir. Harry había quedado con Hermione y los prefectos para distribuirse, y después tenía que ver a Flitwick para comentar los castigos que habían impuesto y los puntos que habían restado.
Ginny se puso de puntillas y besó a Harry.
"Quería aprovechar para hacer el ejercicio de Astronomía. Es para el viernes, pero creo que a esta hora no hay nadie en la Torre. He quedado allí con Colin."
Harry asintió, pero no soltó a Ginny.
"¡Harry!. ¿No me has dicho que tenías que irte con los prefectos?" Ginny se rió. "¡Vamos, suéltame!"
Él arrugó la nariz, como si no quisiese en realidad irse. Besó el cabello de Ginny, y se desprendió.
"Te veré después en la Sala Común."
Ginny miró sonriente cómo Harry se alejaba por el claustro del patio, y se cerró mejor la túnica. El frío de las primeras horas de la noche entraba en los huesos, y comprobó que eran sólo las siete y media. Tenía todavía media hora hasta que se encontrara con Colin Creevey en la puerta de la Torre, y despacio, echó a caminar.
Pasó por un pasillo bien iluminado, pero vacío. Los retratos estaban ausentes, lo cual sorprendió a Ginny. La alfombra estaba impecable, como si no pasaran estudiantes por ahí.
Llegó a la intersección y Ginny frunció levemente el ceño, dudando si era hacia la derecha o hacia la izquierda. No recordaba de hecho, que hubiese una intersección. No dándole más importancia, abrió la puerta izquierda; si se equivocaba, con dar la vuelta y seguir por la derecha era suficiente.
Tocó el pomo con las manos enguantadas. Miró hacia atrás, súbitamente inquieta. Todo estaba silencioso… demasiado silencioso. Y seguidamente abrió la puerta.
Era un pasillo de piedra que recordaba el de las mazmorras. Había unas escaleras empinadas que bajaban bruscamente, y giraban hacia la izquierda. Ginny sintió escalofríos, la temperatura de ese pasadizo era heladora, congelante. El vaho salía de su boca a causa de la increíble diferencia de su aliento cálido y el aire glacial de ese pasadizo.
Pero lo inquietante era la luz azulada que iluminaba el pasadizo. No sabía de dónde procedía.
Ginny no era una chica cobarde ni asustadiza. Pero sintió la misma angustia que cuando empezaba a ser consciente de la Cámara de los Secretos, la posesión de Voldemort… cerró los ojos, tratando de conjurar esos recuerdos.
"¡Ginny!"
La joven abrió los ojos, y se encontró tumbada en la alfombra del pasadizo, frente al corredor… sin intersección. A su lado, arrodillado, estaba Colin, con sus ojos castaños bien abiertos.
"Habíamos quedado, he venido a buscarte y ha sido una suerte que te encontrara. ¿Qué te ha pasado?"
Ginny se sentó, aturdida, y se llevó la mano a la frente, algo mareada.
"¿Estás bien?" preguntó Colin. "Estás muy pálida, has debido de perder el conocimiento."
Colin ayudó a Ginny a ponerse en pie, y ella se tambaleó ligeramente.
"No… no recuerdo…" murmuró, todavía confusa. Miró a Colin, que tenía una expresión preocupada.
"Mejor te acompaño a que veas a la Señora Pomfrey. No es muy normal perder el conocimiento, si habías cenado ya y todo."
"¿Cuánto tiempo ha pasado?" preguntó Ginny, con las manos frotándose las sienes.
"Una hora, desde que te espero." Respondió gravemente Colin.
Ginny miró horrorizada a Colin… y sintió una sensación familiar… de desorientación… demasiado familiar. Ginny sacudió la cabeza, todavía confusa. Miró la pared, lisa, de piedra. No había intersección. Se incorporó vacilante y tocó la pared: Nada. La frialdad familiar de cualquier pared. Golpeó, pero los gruesos muros amortiguaron el ruido que habría sido estruendoso en una puerta.
"¿Qué haces, Ginny?"
Ella bajó el brazo, confundida. Pero no pudo responder.
"Vamos, Rick… tampoco pasa nada… casi mejor haber perdido un batracio estúpido… a lo mejor para Navidad tus padres te pueden regalar una lechuza…" Un grupito de cuatro Slytherins de primero pasó junto a Ginny y Colin, portando sus bolsas. Uno de ellos miró de soslayo a los Gryffindor, pero siguieron su conversación como si no existieran.
"¿Quién quiere tener una mascota así…?"
Ginny frunció el ceño. Era raro… era muy raro… Perder un "batracio estúpido".
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Sábado 19 de septiembre de 1998
Dormitorio de alumnas de 6º. Torre de Gryffindor.
Ginny hacía días que no dormía bien, desde ese extraño incidente. La señora Pomfrey no le encontró nada extraño, y no podía darle respuesta. Tal vez no había descansado lo suficiente, y le recetó un poco de poción para dormir. Si no hubiese sido por eso, probablemente haría varias noches que las pasaba en blanco. Le pidió a Colin que no dijera nada a Harry, no quería preocuparlo por un hecho que, seguramente, era aislado.
Lo único que le produjo más alegría fue preparar el cumpleaños de Hermione. Ella, a diferencia de Harry, sí se había acordado perfectamente. De la misma manera que le había regalado a Harry una colección de botellitas con recuerdos de sus amigos, a Hermione le regalaría un album completo con fotos de todos los años que había pasado en Hogwarts, con todos sus amigos… Le costó encontrar fotos de su primer año, pero se las arregló con fotos de Dean y Seamus, de Ernie, Susan, Hagrid…
A partir de segundo curso fue más fácil, porque Colin ya estaba rondando con su cámara por todas partes. Sonrió orgullosa cuando vio terminado el album en el que había trabajado tantos meses, casi desde el cumpleaños de Harry.
Recordó la foto que vio de la sala común; salía Percy, con su insignia de Premio Anual. Y Ginny sintió que algo dentro se encogía al recordar a su hermano.
Intentando que el dolor no le entristeciera el día de cumpleaños de su mejor amiga, Ginny se incorporó de la cama, y consultó el reloj. Las 8 y media. Perfecto para ducharse, vestirse e ir al dormitorio de las chicas de 7º, y darle el regalo sorpresa con las chicas.
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¡FLASH!
¡FLASH!
"¡¡SORPRESA!!"
Hermione se incorporó asustada y vio que Ginny estaba sonriente detrás de la cámara de fotos de Harry, y Lavender y Parvati estaban de pie, todas ya vestidas y con varios paquetes en vivos colores en las manos.
"¿Me ha hecho una foto con estas pintas?" Hermione se frotó los ojos, pensando en el horror de pelo, el horror de pijama, el horror de cara de dormida…
Las tres Gryffindor se rieron y se sentaron en la cama.
"¡Feliz cumpleaños, Hermione!"
Todas le dieron un beso y le pusieron sus regalos en el regazo.
"¡Venga, abre nuestros regalos!" exclamó emocionada Lavender.
Hermione miró de soslayo a Ginny con una mueca horrorizada; Laverder fue la de la cadena dorada a Ron… y Parvati era la que iba con collares y pulseras como si fuese un abeto de Navidad. Lo más lejano a su estilo.
Hermione abrió el primer paquete, y sacó… un bolso fucsia con una cadena dorada.
"Es…" empezó a decir Hermione… sin palabras.
"¡Es una edición limitada de Twilfitt & Tatting's!. ¡A qué es precioso!" exclamó eufórica Lavender.
Hermione comprendió que era precioso para alguien que combinaba estupendamente el rosa con el naranja, pero no era precisamente su estilo.
"Precioso. Sí. Precioso." comentó Hermione, con los ojos muy abiertos y moviendo la cabeza afirmativamente, para convencerse más a sí misma que a su ilusionada compañera. Ginny parecía estar muy ocupada mirando por la ventana con la mano en la boca, sin duda aguantando las carcajadas.
"¡Pues no has visto el mío!" exclamó Parvati. "¡Toma!"
Efectivamente. Hermione no podía imaginar un regalo menos apropiado para ella que un chal de color fucsia y amarillo ("¡para que haga juego, con el bolso, lo pensamos las dos!") e hilos dorados. Cuando el chal se movía, sonaba ligeramente a campanillas. Algo que a Parvati y a Lavender les parecía de lo más divino, pero que a Hermione le recordó horrores a Trelawney.
"Es… sí, esto... brillante, Parvati, gracias…"
Ginny se sentó junto a Hermione y le dio su paquete, con una pequeña sonrisa.
"Anda, abre el mío."
Hermione abrazó a Ginny cuando vio el album enorme, lleno de fotografías que ella no sabía ni que existían. Animando en el primer partido de Harry, en su primer año. Juntos con Hagrid, paseando por los terrenos. Los tres leyendo El Profeta, el día que Harry recibió la Saeta de Fuego...
Hermione cambió el rostro cuando vio una foto de ella, entrando en el Baile de Navidad del brazo de Viktor. Pero no por el hecho de ir de su brazo, sino porque detrás estaba Pansy Parkinson, con la boca abierta de par en par. Y la expresión de Draco Malfoy.
Impactado, era como poco, la expresión que tenía. Para ser una fotografía mágica, Malfoy no se movía de la foto, como si estuviera inmovilizado, y no apartaba los ojos de ella.
Hermione nunca se había imaginado que había causado ese efecto… y mucho menos, en él.
Sólo esa foto ya valía por todos los cumpleaños del resto de su vida. Abrazó a Ginny, emocionada con el regalo.
"Gracias, Ginny. Me ha encantado." Susurró al oído de su amiga.
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Hermione no podía creer la suerte que había tenido. Neville, Luna, Harry y Ron le habían hecho un regalo magnífico. Al bajar al desayuno, estaban esperándola en la mesa de Gryffindor, con un único paquete encima de la mesa, junto a un enorme pastel de cumpleaños, su favorito: nata y trufa.
Hagrid, el Jefe de su Casa, le había obsequiado con un durísimo pastel con cobertura amarilla donde ponía en letras rojas "Felic Cumpleaños Hermione". Suponía que había querido homenajear los colores de la casa en un pastel imposible de masticar, pero a Hermione le emocionó igualmente.
Hermione buscó en la mesa de Slytherin la cabeza rubia de Draco, pero no dio con ella. Algo decepcionada, agradeció las felicitaciones de Susan, Hannah, Ernie, Justin, y varios miembros del Ejército de Dumbledore. Y se sintió radiante, ella jamás había creído ser tan popular. Era imposible ser más feliz.
Abrió el regalo de sus amigos.
"Historia de Hogwarts. Edición limitada y comentada por Albus Dumbledore."
¡FLASH!
¡FLASH!
Tanto Colin Creevey como Harry habían disparado sus cámaras, inmortalizando el momento en el que la expresión de Hermione era pura sorpresa y estupefacción. Hermione se sentó en el banco de la mesa, incapaz de hablar. Abrió la boca varias veces, como un pez bajo el agua. No sabía ni que existía ese libro.
"¿Cómo…?"
"En realidad fue la profesora McGonagall quien nos lo facilitó. Hay muy pocos ejemplares, y son realmente difíciles de conseguir. Pero ella nos allanó el camino. Lo cierto es que es tan de ella el regalo como de nosotros." respondió sonriente Harry.
"Pero…" Hermione volvió a mirar a sus amigos. "Os habrá costado una fortuna…"
Ron bajó los ojos. Luna miraba con curiosidad a Hermione y Neville estaba un poco ruborizado.
"No te preocupes de eso." dijo Harry, restando importancia, como siempre hacía, al valor económico de las cosas. Hermione supuso que él habría corrido con la práctica totalidad del coste del libro, pero después de todo, Harry había heredado él solito nada menos que las fortunas de los Potter y de los Black.
"¡Me lo dejarás leer cuando lo termines, Hermione!" exclamó Ernie, con ojos brillantes y mordiéndose los labios.
Hermione sonrió a todos, con lágrimas en los ojos, y fue abrazando uno a uno a sus amigos.
Era imposible mejorar ese cumpleaños.
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Puente de Hogwarts
Hermione esperó en el puente que daba al Círculo de Piedra. Asomada por él, miraba hacia el suelo, decenas de metros más abajo. Tuvo una ligera sensación de vértigo, y alzó los ojos hacia el cielo. Estaba a punto de caer la noche, y en todo el día no había visto a Draco. Tan sólo le llegó una nota escueta a través de una alumna de primero, en la que la citaba en ese lugar.
Lejos de disgustarse porque fuese tan tarde, y no la hubiese felicitado por su cumpleaños, o ni siquiera se hubiesen visto en todo el día, a Hermione le hacía especial ilusión que fuese su primer cumpleaños juntos "oficialmente". Y estaba segura de que él era también consciente, y quería hacer algo especial.
Desde el extremo que daba al Círculo de Piedra, Draco apareció con su bufanda verde bien ajustada, la escoba en una mano enguantada, y la otra metida en el bolsillo de la túnica. Hermione sonrió y se apartó de la baranda para ir hacia él.
Le estampó un beso en los labios, rodeando su cuello con los brazos. Draco pasó su brazo libre por su cintura, pero no soltó su Nimbus 2001.
"Felicidades." Susurró él, con los ojos grises brillantes.
"Pensaba que traías mi regalo en el bolsillo." Respondió ella, con una sonrisa pícara. "Venga, ya me lo puedes dar."
Draco torció los labios, evidentemente divertido por la situación.
"No. Me temo que aquí no puedo darte tu regalo."
Hermione puso la boca en un mudo "oh"; Malfoy agarró su mano enguantada y fueron hacia el Círculo de Piedra. No hablaron, sobre todo porque Hermione le estaba dando vueltas al regalo que podría haberle conseguido Draco. ¿Un unicornio?. ¿Una planta mágica?. ¿Qué habría ahí fuera esperándola?
Cuando llegaron al Círculo de Piedra, Draco puso la escoba en posición de vuelo y la invitó a montar con él, y que se sentara delante. Hermione miró con temor la escoba, odiaba volar, y consultó con la mirada a Draco.
"¿Dónde me llevas?" preguntó ella, consciente de sus brazos alrededor de ella.
"Ssh..." le susurró él al oído, los labios rozándole la piel y despertándole un cosquilleo en todo el cuerpo. "No te puedo chafar la sorpresa."
Dio una patada al suelo y la escoba se elevó con suavidad. Hermione se aferró al palo con fuerza, pero era consciente de que Draco había tenido un cuidado extremo para que no se asustara… no demasiado al menos.
Pero Hermione también se dio cuenta, a los pocos segundos de estar en el aire, de que Draco volaba con lentitud estudiada porque él tenía un espectáculo que contemplar. La falda se subía indiscretamente por el efecto del aire. Trató de evitar un espectáculo gratuito, y su esfuerzo por la modestia sólo sirvió para desestabilizar la escoba. Se escurrió ligeramente hacia un lado, y se movió nerviosa para recuperar el equilibrio. Pero un brazo fuerte la asió con firmeza por la cintura, y la mantuvo con seguridad sobre la escoba.
"Ten cuidado" volvió a susurrarle en el oído.
Hermione sintió las pulsaciones en las sienes, en el pecho, en las manos. Los nervios de volar, y los nervios y el corazón desbocado, como siempre ocurría cuando él tenía este comportamiento. Seguro, distante… atrayente como la miel a las moscas.
"Si te cayeras, arruinarías la cita."
Ella sonrió, mientras hacía grandes esfuerzos por contemplar el horizonte, y no lo que tenían debajo. Odiaba la sensación de vértigo y la sensación de velocidad. Pero estaba ahí, y tal vez no había mejor lugar en el mundo donde estar ahora mismo. El abrazo tan íntimo, se diría que él estaba aprovechando el momento con deleite.
"La arruinarás tú si te aprovechas y me pones las manos encimas." respondió ella, medio en broma, medio en serio.
Sin darse la vuelta, Hermione sintió la sonrisa de él.
"Oh. Pero no puedo dejar que te caigas, Granger." Lejos de apartar el brazo, aseguró su cintura con más firmeza. "Y deja la falda tranquila, las vistas son estupendas."
Hermione rodó los ojos. Estaba claro que él disfrutaba contemplando los muslos cubiertos por las medias, más aún que ver el Bosque Prohibido y el lago debajo…
¿El Bosque Prohibido?. ¿El lago?
Ella fue entonces consciente de lo que había debajo de ellos, y volvió a ponerse nerviosa. Pero antes de que sus emociones la traicionaran, Malfoy detuvo la escoba.
Y se bajó de ella. En el aire.
Hermione se aferró a la escoba con una mano, y agarró a Draco del brazo, temiendo que se fuera a caer él… y sintió pánico, porque si él caía, caían los dos. Pero Draco estaba sonriendo, de pie.
En el aire.
Hermione miró a los pies, y vio que debajo de la escoba, había una alfombra, donde Draco tenía los pies firmemente plantados. Draco, sin embargo, tiró de la mano de ella para que bajara de la escoba y se quedara ahí, de pie, sobre una alfombra voladora. Ella perdió el equilibrio, y en lugar de estar rodeada de agua helada y de estar buscando la salida a la superficie en el lago, se encontró segura y a salvo en los brazos cálidos de Malfoy. Aturdida, sólo acertó a pensar en la alfombra a sus pies. Flotando a decenas de metros de altura con respecto al lago que tenían debajo.
"Malfoy… ¿cómo lo has logrado?... una alfombra… son ilegales…"
Draco sonrió como si eso fuese un cumplido.
"Tengo mis métodos. Con dinero no se compra la felicidad, pero sí un trozo de ella." dijo con vanidad. Aprovechando el abrazo, Draco los bajó hasta que quedaron sentados en la alfombra, flotando muy alto sobre el lago. Él emitió un suspiro satisfecho, y ella elevó la cabeza desde su cómoda posición en el hombro de él. Malfoy sintió el pulso de ella acelerarse debajo de su mano, situada en el cuello de Hermione. Las miradas se cruzaron, la de ella cuestionándose tontamente qué haría él después. Acercando la cabeza de Hermione hacia él con la mano que tenía en su cuello y hombro.
Se sentía como cuando él le robaba los primeros besos. Con miedo de que él fuera a besarla, y absolutamente aterrorizada… si no lo hacía. Así que ella decidió poner fin a provocadora cercanía, y besó esos labios impertinentes.
Empezaron a notar una lluvia fina, tranquila, regular. Lejos de ser una lluvia torrencial, brusca, molesta, era como si añadiera más magia a la oscuridad del lago. Al fondo, Hogwarts relucía, su silueta recortada en la oscuridad de las primeras horas de la noche. A lo lejos, las nubes que estaban todavía iluminadas por el sol ya oculto, añadían unos colores naranjas y púrpuras al lago y al cielo, en contraste con el gris oscuro de los nubarrones del otoño. Una estampa mágica, sin necesidad de hechizos ni libros.
La vida no era sólo libros. Tal vez ésta era una de las cosas que era la magia antigua. Ser capaz de detectarla en las cosas que te rodean, en los momentos más simples y más personales.
Hermione antes había esperado que la mano escondida en el bolsillo de la túnica de Draco fuera a sacar una caja con un hermoso y carísimo anillo. Ahí, riquezas, anillos, carecían de importancia.
No se dio cuenta de que Draco había logrado bajar la alfombra hasta el suelo, en una de las orillas del lago. Hermione se separó y sonrió suavemente. Tenía las mejillas ruborizadas y el corazón acelerado. Cayó una gota de lluvia desde la punta de un rizo castaño hacia la mejilla, y eso pareció romper el encantamiento, el silencio.
Donde tenía que haber tenido una cena formal en un lujoso restaurante en Londres, ahí estaban los dos, en la orilla del lago, junto a una improvisada cesta de comida, una tarta de cumpleaños y una alfombra mágica ilegal.
Era perfecto. Era el cumpleaños perfecto. Draco sonrió orgulloso. Ella rió y se aferró a él, como una niña que ha recibido el mejor juguete. Se incorporó y Hermione fue hacia la arena de la orilla, sin importarle que estuviera mojándose, que la noche fuera fresca, y que la lluvia cayera sobre ellos. Echó la cabeza hacia atrás, y extendió los brazos, recibiendo la lluvia, dándole la bienvenida.
Draco contempló en silencio a Hermione. Se quitó la bufanda, que mojada era más una molestia, y se apartó la túnica. La lluvia mojaba la camisa, pero tenía la sensación de estar bajo una cálida lluvia de verano en una hermosa isla del Mediterráneo. Fue hacia Hermione, y de nuevo la envolvió en sus brazos. Caminaron con los labios pegados, y cayeron otra vez sobre la alfombra ilegal.
Ella parpadeó cuando Draco cayó encima de ella. Él estaba respirando con dificultad, y a pesar de la falta de luz, vio que el cabello rubio estaba oscurecido por estar mojado, dándole un aspecto más misterioso, más intenso. La camisa estaba adherida a los músculos, y ella prefirió no mirar cómo estaría la suya propia. Lo que tenía claro es que él sí se había dado cuenta.
Hermione levantó una mano y acarició la mejilla de Malfoy, y él la besó, sin apartar los grises ojos de ella. El pecho de ella subía y bajaba con rapidez, con ansiedad. Y Draco volvió a bajar la cabeza para besarla. Ella rodeó su cuello con los brazos, e intensificó el beso, y dejó que sus manos rodaran por su cuerpo, como lo estaban haciendo las gotas de lluvia.
Sin separar los labios, Hermione jadeó cuando echó de menos una mano de Draco recorriendo su cuerpo, cuando había aferrado la varita de ella.
"Impervius" murmuró en los labios de ella, y la lluvia ya no traspasó ese punto, bajo las desnudas ramas de los árboles del linde del Bosque Oscuro.
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Bien. Espero haberme reconciliado con las dramioneras. Por cierto… este Draco es espectacular. Ni le ha dado el regalo y ella tan contenta. Estaba, literalmente, en las nubes. Ahora, que cuando le dé el regalo, ella lo flipará, claro, porque para ella, el estar ahí bajo la lluvia y sobre el lago ha sido ya bastante mágico.
(Nota para Heredrha: aquí Draco es más Canalla!Black que tu Sirius, y en TA Sirius es más Draco que éste… xD o esa es mi impresión… Esa conexión nuestra que asusta… cuando los vi volando con la moto quise borrar este capi entero :(
(Nota para Sabaku no Akelos: es el 9 xD)
Si hay alguien por ahí, por favor, que haga un fic sobre la Historia de Hogwarts comentada por Albus Dumbledore… lo que daría yo por echar mano a ese libro… Esto es una de las pocas cosas útiles que tiene Derecho para escribir un fic :S Todos los estudiantes ansían poder examinarse con textos legales (legislación) comentados. Imaginé un HdH comentado por Dumbledore y yo estaría más contenta aún que Hermione…
Gracias a quien lee esto con paciencia, y gracias por vuestros comentarios. Son un bálsamo a horas de cuadrar fechas, líneas argumentales, textos borrados, corregidos y repasados, amorcitos y celos, desamores y desencuentros. I love you!: Amara Malfoy Lestrange; Heredrha; Sabaku no Akelos; Erea; CrissBlack; Cristhine; XKelidaX (cinco!); lara evans; mArTa; Lil-Evans; nanai.malfoy; blackstarshine; Isa Malfoy; Corae; Anais (¡gracias! normalmente se prefiere sólo romance, me alegra que te interese más otras tramas :); rosa (gracias por leer VxH y las Reliquias... tengo que pagar la publicidad a Dryadeh xD. Me alegra mucho que sigas este dramione tan subjetivo :p y que me lo hayas dicho -muy pocas personas lo hacen-. En fin, espero que no te decepcione este :); Yedra Phoenix; Nicole Daidouji.
Por cierto, los próximos capis serán bastante largos. Es lo que puedo hacer para llegar a Navidad con Navidad en el fic. Así que disculpad la densidad de contenidos… Y si es excesiva la dosis, por favor decídmelo, y no hago el bestia.
Espero que os gustara. ¡Hasta el próximo!
Próximo capítulo: 'Secretos de los Weasley' (ah... Fred, George, welcome back :)
