¡Hola! Arrancamos esta vez con un capi largo y con muchas pistas...
¡Editado!: Siento subir el capi dos veces, cuando intenté sustituir porque daba error el envío de review, (creía que era un problema de mi fic) no me dejaba tampoco (technical glitch o no sé qué idioteces ponía ¬¬'). Probé a borrar y tampoco parece que sirviera. No he podido subir porque el motor seguía dando errores. Así que especialmente a quienes tenéis el fic o a mi como autora alertados, disculpad la (molesta) doble alerta en vuestros emails.
Dedicado en especial para Sabaku no Akelos por su cumple que fue ayer 12... ¡felicidades atrasadas:), para Heredrha y su gripe, para que se cure pronto :) y para blackstarshine, mucha suerte en las pruebas de acceso :)
ooOOooOOoo
Resumen Capítulo 16: Harry escribe a Teddy por cumplir su primer mes de vida. Hermione, Ginny, Lavender y Parvati celebran una fiesta de chicas, donde estas últimas dan unos inútiles consejos amorosos. Ron castiga a unos alumnos que han gastado una broma a Luna. Harry se entera por Myrtle La Llorona de que Ginny perdió el conocimiento. Zabini quiere hacerle la vida imposible a Draco, y empieza por Siri Fawcett. Fred y George sufren un ataque mortal en Sortilegios Weasley, justo después de que Angelina los visitara.
"Oirás a muchos de sus Mortífagos reclamar que sólo ellos son de su confianza, que sólo ellos están cerca de él, incluso que lo entienden. Han sido engañados. Lord Voldemort nunca ha tenido un amigo, tampoco creo que alguna vez lo haya querido." – Albus Dumbledore. Harry Potter y el Príncipe Mestizo.
"Los planetas ya se han leído antes equivocadamente, hasta por centauros. Espero que ésta sea una de esas veces." - Firenze. Harry Potter y la Piedra Filosofal.
ooOOooOOoo
Capítulo 17. La inquietud de Firenze
Sábado 17 de octubre de 1998
Hogwarts. Dormitorio de alumnos de 7º. Torre de Gryffindor
"¡Buenos días, Harry!"
Harry se despertó haciendo un esfuerzo sobrehumano por abrir los ojos. Entre su miopía y su confusión, pudo adivinar que era Dean, (por la voz, no porque pudiese ver algo) quien había abierto las cortinas de su cama. Harry estiró el brazo hacia la mesita y golpeó el marco de fotografía que había encima, pero pudo coger las gafas y colocárselas.
"¿Qué quieres, Dean?" preguntó molesto Harry, todavía muerto de sueño. "¿Qué hora es?" añadió, bostezando.
"Pues si te descuidas, en media hora puedes quedarte sin desayuno." Respondió de buen humor Dean. Harry se echó hacia atrás y hundió la cabeza en la almohada. Miró de nuevo a su compañero y vio que estaba mirando con curiosidad a Hedwig, dócilmente enganchada a su brazo. El la otra mano, Dean llevaba una carta.
"Ten, Harry, esto lo trajo esta mañana Hedwig. Evitamos heroicamente que te despertara a picotazos, así que agradéceme que te hayamos dejado dormir un buen rato más." Dean soltó la carta, y acarició con un dedo el lomo de Hedwig. "Tienes la lechuza más bonita del Colegio."
Harry cogió el sobre y miró primero a Dean, sonriente y orgulloso.
"Lo sé." Harry se estiró sobre la cama y abrió el cajón de la mesita, y le lanzó unas golosinas de lechuza a Dean, que las atrapó al vuelo, aunque no esperaba que Harry le arrojara algo tan repentinamente. "Buena captura, Cazador. Esos reflejos son los que quiero, para el próximo entrenamiento."
Dean abrió una golosina y se la ofreció a Hedwig, que picoteaba felizmente la palma de la mano, haciéndole cosquillas.
"¿Cuándo será el entrenamiento?" preguntó distraídamente a Harry.
"Mañana, a las ocho en punto."
"¡Harry!" exclamó Dean, olvidándose de más golosinas para la lechuza. Ésta ululó en protesta. "¡Mañana es domingo!"
"Sí." Comentó Harry con indiferencia. "Día de entrenamiento."
Dean resopló resignado, y se fue hacia la repisa a seguir alimentando a la golosa lechuza. Harry entonces se fijó en el remite y sonrió contento.
"Querido Harry:
¿Qué tal te va todo?. ¡No sabes la ilusión que nos hizo a Tonks y a mi recibir una carta que no iba dirigida a nosotros! Sí, sonará muy extraño, pero nos hizo muy felices que te acordaras del primer 'cumplemés' de tu ahijado. Está creciendo muy deprisa, y se porta bastante bien. Creo decir con conocimiento de causa, que ha salido más a mi que a su madre. A su favor, debo decir que Teddy adora cambiar su pelo de color azul celeste a color azulón, y no rosa, lo cual es un consuelo.
Por lo demás, no hay muchos cambios. Hace unos días, no sé si te has enterado, aunque espero que no, Fred y George tuvieron un ataque en Sortilegios Weasley, y aunque no era un mortífago, sí que nos hizo sospechar que pudo haberlo sido en un pasado. Ellos no quieren que se enteren los Weasley, sólo lo sabemos Bill y yo. No desean preocupar más a quienes no están con ellos (Ron, Ginny, Charlie), porque Arthur y Molly siguen sin noticias de Percy.
Espero que estés por fin teniendo un curso tranquilo. Cuídate mucho, Harry, y escribe a Teddy cuando quieras.
Con cariño, Remus y Tonks.
PD: te adjuntamos una foto de Teddy."
Harry observó la foto que estaba en el sobre y sonrió. Un bebé de cara redondita y en cuanto parpadeaba, el pelo azul celeste (o mejor dicho, pelusa) se volvía azulón, demostrando una inconsciente habilidad como metamorfomago. Agitaba las manos y el chupete se movía en su boca. Harry colocó el marco que había golpeado en la mesita, y enganchó a Teddy en él, la foto de la boda de sus padres. Y sonrió cuando vio al extraño grupo, todos juntos.
ooOOooOOoo
Gran Comedor
"Toma Harry. ¡Qué manera de dormir!" Ginny le ofreció un plato con una selección de lo que Harry quería desayunar. "Más te vale que te lo tomes rápido, porque en diez minutos todo esto desaparecerá, dormilón."
Harry bebió un trago de zumo de calabaza y masticó un buen pedazo de tarta de melaza.
"¿Tenías sueño, eh?" preguntó Ron, sentado delante de Ginny y Harry. Lavender estaba a su lado, leyendo algún interesante artículo sobre maquillaje en Corazón de Bruja. Ron dio un trago a su zumo de naranja. "Que lo diga yo, que suelo ser el último en levantarse…"
"Me entretuve esta mañana leyendo una carta, me ha escrito Lupin."
"¡Qué bien, Harry!" exclamó Ginny sonriente. "Te ha contestado por tu carta a Teddy¿verdad?. Sin embargo…" Ginny puso una mueca decepcionada. "Nosotros recibimos las mismas cartas lacónicas de Bill, Fred y George. Sólo mamá y papá nos escriben un poco más, aunque siempre la noticia es… la falta de noticias."
Harry dio un buen trago al zumo para evitar responder a eso. Agradeció internamente que Hermione no estuviera. Ella sí habría comprendido que había algo extraño en las breves cartas de Bill y los gemelos, habría observado su propia actitud esquiva, habría adivinado que Harry tenía más información al respecto y guardada, y habría acabado sonsacándosela.
Fred y George… atacados… Y tenía que preguntar por esas malditas mazmorras. Era coincidencia… demasiada coincidencia.
"Por cierto…" mencionó Harry, siguiendo el curso de sus pensamientos. "¿Dónde está Hermione?"
"En la biblioteca¿dónde va a estar un sábado por la mañana?" respondió Ron, poniendo los ojos en blanco. "O eso, o está con el pesado de Malfoy."
"Vamos, Ron…" dijo Ginny sonriendo. "Malfoy es un tipo insoportable, pero se porta bien con Hermione."
"Bah, es un pesado." Respondió Ron. Éste miró a Lavender y se asomó al artículo que leía ella sin prestarles atención. "¿Responde a este breve test¿Tu chico cree en la magia del amor?" Ron alzó una ceja y miró a su novia. "Lav¿se puede saber qué idiotez es ésa?. ¡No te hace falta rellenar un test para saber eso!. ¡Pregúntamelo directamente: la respuesta es NO!"
Lavender miró a Ron, ofendida.
"¡Won-won, eres un completo imbécil!. ¡El test dice que SÍ!"
Ginny rodó los ojos y Harry se quedó con el trozo de tarta a punto de entrar en la boca, mirando sin comprender nada de la discusión de la pareja.
"¡Obviamente no creo en la magia del amor. Creo en la magia, y punto!" exclamó Ron, cruzándose de brazos.
"¡Pues aquí dice que sí crees, y no hay discusión!" chilló ella, tozuda. "¡Además, he respondido a las preguntas con mucho cuidado!. ¡Y el resultado del test es que SÍ crees en la magia del amor!"
"¡No sabré yo mejor en lo que yo creo!" contestó enfadado Ron.
Lavender cerró la revista.
"Es que no tienes ni idea de ser romántico…" Lavender vio a Padma y Parvati entrando en el Gran Comedor, y se fue hacia ellas con la revista en la mano. "¡Chicas, mirad el resultado del test!. ¡Won-won cree en la magia del amor!..."
Ron terminó el zumo de naranja, y se quedó boquiabierto.
"¿Habéis entendido algo?" preguntó desesperado.
Ron y Ginny se miraron, al momento comprendiendo lo que pensaban uno y otro sobre Ron y Lavender.
ooOOooOOoo
Sala común. Mazmorras de Slytherin
Draco estaba esperando en la Sala Común con la equipación de Quidditch ya puesta, y una bolsa con la ropa colgada al hombro.
Tenía que dirigir el entrenamiento. En un par de semanas, tendrían el primer partido contra Gryffindor, y Draco se lo tomaba como algo personal. Tenía que aplastar a Potter, por supuesto, pero tenía que brillar también él, con luz propia.
Viktor Krum era indudablemente uno de los mejores jugadores de Quidditch del mundo. Y para colmo, era Buscador. Y para colmo, era profesor. Y para colmo, había tenido una cita con su chica.
Desde siempre, Draco Malfoy no había tenido muchísima paciencia con las chicas. No soportaba bien la forma que tenían algunas de ir a todas partes en grupitos. Se llevaba más o menos bien con sus compañeras, y es verdad que estuvo saliendo con Pansy, pero incluso así, Pansy también solía ir bastante en su grupito de chicas de Slytherin. Granger era todo lo opuesto. Nunca iba acompañada en grupitos de chicas, al contrario. Siempre iba con los insoportables de Potter y Comadreja; tan práctica y realista, que nunca había demostrado un interés especial hacia los chicos, a pesar de que sus mejores amigos eran chicos.
La única vez que Draco observó que Granger era un poco más "chica" era cuando recibía cartas de Krum y hablaba con la Weasley sobre ellas. Y ni siquiera entonces era de las chicas que cuchicheaban y soltaban risitas al respecto.
Oyó unos pasos, y del pasillo que daba a los dormitorios, salieron algunos miembros del equipo.
"¿Estamos ya?" preguntó Draco secamente.
"Cht, cht, Draco." Respondió Blaise. "No hay 'nosotros' por lo que a mi respecta."
Draco alzó una ceja perfecta hacia Blaise. Menudo equipo, si no tenían la sensación de unión. Claro que ahí comprendía entonces a Nott. Draco tampoco pondría su amistad y su fidelidad en un equipo como ése. Pero era todo lo que tenía, y lo que tenía era ganas de vencer a Gryffindor.
Baddock, Crabbe, Goyle, Zabini, Vaisey y Harper. Estaban todos. Draco se dio la vuelta y justo en ese momento entraba por la Mazmorra Theodore Nott. Iba leyendo El Profeta. Miró al equipo de quidditch, y siguió su camino hacia uno de los sofás, como si el grupo no existiera para él.
ooOOooOOoo
Biblioteca
Hermione se estiró en su sitio, y miró el reloj. Era casi la hora de comer, y había estado tan entusiasmada leyendo la edición comentada de Historia de Hogwarts, que ni había sentido su estómago gruñendo.
Cerró el libro, a su pesar, y continuó con el resto de los deberes durante un rato. Pociones, Encantamientos, Defensa Contra las Artes Oscuras, Herbología, Aritmancia… mucho que estudiar, y demasiado poco tiempo. Escaneó el horario que se había confeccionado para sacar el mayor rendimiento a su estudio y su tiempo libre, pero seguía sintiendo que faltaban horas al día. Tendría que estudiar al menos tres temas al día, así podría tener un par de días libres para repasar cada una de las asignaturas, podría también tener otros cuatro días para un repaso de última hora, sin agobios ni presiones, antes de los primeros exámenes…
¡Runas! Hermione sintió pánico al pensar que podría haberse dejado los apuntes de Runas en el Gran Comedor. No… estaba convencida de que las había visto en alguna parte… las tenía hace un minuto ahí… ¿o eran las de Aritmancia? A veces los símbolos de una y otra podían ser tan parecidos…
"¿Respiras, Granger?" preguntó una voz burlona.
Hermione alzó la vista y se encontró a Draco, vestido con un jersey azul oscuro, la bolsa de quidditch al hombro y la túnica de invierno en el brazo. Lo dejó todo en la silla junto a él, y se sentó delante de Hermione, enterrada entre libros y pergaminos. Draco apoyó los codos sobre un fajo de apuntes y contempló burlón el agobio de Hermione, buscando y rebuscando.
"¿Te importa echarte hacia atrás? Estás apoyándote en mis apuntes de Runas…" Hermione pestañeó en cuando dijo eso. "¡Mis apuntes de Runas Antiguas!" exclamó, dándose cuenta de que gracias a los codos de Malfoy, sus apuntes habían aparecido.
Draco alzó las cejas y apartó los codos. Antes de que Hermione alargara el brazo, él alzó los apuntes y evitó que ella se los arrebatara.
"¿Y llamas a esto "apuntes"?" preguntó Draco con una ceja alzada.
Hermione resopló indignada.
"Sí, los llamo apuntes, y son mis apuntes de Runas." De un manotazo se los arrebató a Draco, que seguía mirando burlón a la estresada estudiante.
"No son apuntes, Granger, son libros de texto copiados a mano."
Hermione rodó los ojos. Alrededor, había un buen grupo de estudiantes de 7º, casi la totalidad de los alumnos de EXTASIS, enfrascados en sus deberes, incluso siendo un sábado a mediodía. Y ahí estaba Draco, Prefecto de 7º, Capitán de Quidditch, profesor de Pociones para alumnos de 1º, sacando tranquilamente del bolsillo una pluma de azúcar de las que recibía puntualmente de su madre, y recostado contra el respaldo de su silla, como si estuviese en plenas vacaciones de verano.
"Anda ponte a estudiar, a leer o vete con tus amigos y déjame estudiar un rato más a mi." Dijo ella, consultando el orden de las páginas de sus recuperados apuntes de Runas Antiguas.
Draco se levantó de su sitio y se acuclilló a su lado, saboreando la pluma de azúcar. Por el movimiento rápido que hizo, algunos pergaminos salieron volando de la mesa. Hermione rodó los ojos otra vez y agitó la varita para volver a colocarlos en perfecto orden sobre la mesa.
"He metido una paliza a mi equipo a base de entrenamiento, y probablemente no quieran oír de mi en meses. Mi chica está obsesionada con los estudios. Potter está con la pelirroja seguro que enrollándose en algún sitio con ella, y lo mismo la Comadreja con la descerebrada de su novia. Las manos izquierdas de Crabbe y Goyle estarán buscando las manos derechas. Me aburro. No sé qué pasa, que últimamente está todo muy aburrido."
Hermione miró a Draco, acuclillado tan cerca de ella, y entornó levemente los ojos. Ninguno de los que había mencionado era, técnicamente, amigos de Malfoy.
Y pensó que debía de sentirse solo, muchas veces.
Pero también era típico de él. "Me aburro". Rodó los ojos. Era un mimado.
"Pues pasa, que tenemos los EXTASIS." contestó como si eso zanjara el asunto. Sin embargo, Draco no parecía prestarle mucha atención a ella. Estaba mirando los pergaminos que tenía delante de la nariz, un trabajo sobre la Poción Fortificante.
"Este párrafo está centrado en cómo preparar la poción, y eso está muy bien porque tienes una descripción bastante buena y detallada." Draco señaló con la pluma de azúcar el texto que estaba leyendo. "Deberías incluir los efectos secundarios y los efectos posteriores por utilizarla, ah… bien, lo tienes incluido aquí… También has incluido los motivos por los que hay que utilizar la poción, muy bien." La pluma siguió bajando el texto hasta que paró en otro párrafo. "Pero esto, sobra del todo." Añadió, mirando directamente a Hermione a los ojos, mencionándolo como si él fuese el propio profesor.
Hermione alzó una ceja, sin poder responder.
"Esto es Pociones, Granger, no Historia de las Pociones. No necesitas incluir la historia de la Poción Fortificante, ni tampoco necesitas explicar quién fue el primer mago que la preparó." Draco dejó la pluma de azúcar sobre la mesa y se puso de pie, tomando el pergamino en la mano y girándolo para ver lo que tenía escrito en el reverso. "Realmente no necesitas incluir tampoco los nombres de los que utilizaron la poción inadecuadamente, ni los parecidos ni diferencias con otras pociones…"
Hermione parpadeó.
"¿Estás de guasa, Malfoy?"
Draco le devolvió el pergamino y volvió a saborear su pluma de azúcar.
"Bueno, puedes memorizarte todo eso si te apetece, pero sólo vas a conseguir aburrirte de lo lindo y probablemente, marearte un poco más."
"Me encantaría ver tus apuntes. De hecho¿tomas apuntes en clase?"
Draco alzó las cejas, como si eso fuese una pregunta absolutamente fuera de lugar.
"¿Cómo voy a tomar apuntes?. Slughorn suele darme mucho sueño."
"¿Entonces cómo sabes todo lo que sabes, y lo que me has dicho?" preguntó ella, entre ofendida y admirada.
"¿Que como sé, qué?" preguntó él con total inocencia.
"¡Todo!. ¿Cómo sabes qué es necesario e importante, y lo que no?"
Draco se encogió de hombros.
"A veces escucho y recuerdo lo que Slughorn cuenta. No sé, es sentido común. Si escoges y seleccionas la información, te habrás ahorrado muchísimo trabajo." Añadió, mirando lo que Malfoy pensaba que era un trabajo fastidioso e inútil, toneladas y toneladas de apuntes y libros.
Hermione, sin embargo, sonrió, y no se dio por ofendida.
"No sabía que eras tan organizadito."
"No soy organizadito."
"Estás como una cabra, Malfoy. No sé cómo lo haces, entonces. Es imposible."
"¿El qué?" Draco estaba verdaderamente confuso, mientras chupaba la pluma, que estaba mermando por segundos.
"Pues que sabes lo que haces y lees sin necesidad de estudiar." Respondió Hermione, de nuevo en parte con envidia, y en parte con admiración.
"Estudiar es repasar lo que ya has aprendido. Si lo tienes ya bien aprendido la primera vez, no necesitas estar repasando continuamente." Respondió con simpleza. Draco cogió sus cosas. "Voy a dejar esto y a ver si me divierto por ahí. Esto es un rollo." Repitió, con el tono de niño mimado hijo de clase alta mágica. "Te veré en la hora de la comida."
"Espera." Dijo ella, señalando con el dedo para que se aproximara. Draco se acercó y Hermione besó los labios. "Saben a azúcar." Respondió ella, cuando se separó de Malfoy, como si eso le hubiese sorprendido.
ooOOooOOoo
Gran Escalera
"Hola Neville"
Luna bajaba por la Gran Escalera, con las manos metidas en el bolsillo del pantalón.
"Hola, Luna." Respondió Neville suavemente. "¿Vas a cenar?"
"Sí. Quería haber pasado más tiempo escribiendo a papá, pero creo que lo dejaré para mañana. Está muy contento con la última edición de El Quisquilloso, y no me extraña…" añadió orgullosa. "Haber descubierto serpientes emplumadas en México en una noticia extraordinaria."
Neville arrugó la frente. A él los animales no le interesaban tanto como a su amiga. Y mucho menos, los animales raros que a ella parecían fascinarla.
"¿Serpientes emplumadas?"
"¡Claro¡Ojalá puedan traerlas aquí, pero hay que hacer muchas cosas en el Ministerio, y las importaciones dicen que no son sencillas…"
Neville se detuvo un momento en las escaleras. Había algo de lo que hablaba Luna que le hizo acordarse de algo… pero no sabía qué exactamente. Para variar en él. Sin embargo, en el momento en el que cruzaron la puerta para llegar al Vestíbulo, Neville se fijó en una muchacha rubia, de cabello largo y ondulado, que iba riéndose del brazo de Ernie Macmillan. Detrás, Susan Bones hablaba igual de risueña con su compañera Megan Jones. El grupo se dirigía hacia el Gran Comedor.
Hannah vio a Neville y a Luna bajando por las escaleras, y la risa que llevaba en la boca pareció disminuir muy levemente. Neville enrojeció y bajó la vista. Luna, sin embargo, estaba totalmente ajena al intercambio de miradas.
ooOOooOOoo
Gran Comedor
El sábado pasó básicamente tranquilo. Durante la cena, todos hicieron planes para ir a Hogsmeade, el sábado siguiente. Ginny le recordó a Ron que debían comprarle algo por el cumpleaños de su madre, pero Ron no prestó mucha atención; tenía los labios pegados a los de Lavender.
Hermione sonrió y salió fuera al Vestíbulo, consciente de que había dos pares de ojos mirándola. Los de Draco, y los de Siri Fawcett. Le daba la impresión que Siri llevaba varios días más silenciosa de lo normal, sólo hablaba con sus amigas en voz baja, y para cuando quiso preguntar a Luna, tampoco fue muy capaz de encontrar respuesta. Se colocó la bufanda de Gryffindor y la túnica, y esperó en la puerta principal.
La noche ya había caído; fue a una de las rocas y se sentó a esperar, mirando a lo lejos la cabaña de Hagrid, con su chimenea humeante y el Bosque Prohibido, oscuro e inquietante, como siempre.
Sonrió sin moverse, cuando sintió un cuerpo cálido que se sentaba a su lado.
"¿Nos vamos a quedar toda la noche mirando la oscuridad?" preguntó Draco con voz aburrida.
"No sé… ¿qué quieres hacer?" preguntó ella, mirándolo a la cara, a pocos centímetros.
"Montones de cosas, todas inmorales." Dijo él, besándole los labios. "¿Vamos a ir a Hogsmeade la semana que viene?"
Ella no varió la sonrisa de los labios.
"Claro. ¿Quieres ir algún sitio en especial?"
Draco enarcó una ceja.
"Mientras no que no vayamos a esa estúpida tetería…"
Hermione soltó la cabeza hacia atrás en una carcajada, imaginándose a ella y a Draco, los cupiditos, el confetti, las mesitas chiquititas y rendonditas. Claro que imaginó a Ron con una emocionada Lavender, y empezó a reírse ella sola.
"¿Qué te pasa?" preguntó él, sacudiendo la cabeza.
Hermione rodeó a Draco con los brazos.
"Creo que no me importaría ir a la estúpida tetería para reírme un rato."
ooOOooOOoo
Patio Empedrado
El grupo de Hufflepuffs estaba sentado en unos bancos, hablando tranquilamente bajo el cielo estrellado. Neville se acercó a ellos, con las manos en los bolsillos, tratando de evitar su nerviosismo. Ojalá se hubiese acordado de bajar los guantes. Entre los nervios y el fresco de la noche, las manos las tenía congeladas.
"Hola…" saludó Neville. Justin, Susan, Megan miraron a Neville. Éste vaciló, ya que no veía en el grupo a Hannah. "¿Sabéis dónde puedo encontrar a Hannah?" preguntó en voz baja.
"Está con Ernie… algo se traen entre manos…" dijo entre risas Megan. Susan torció la boca, pero no dijo nada, y Justin parecía sonreír mucho más de lo debido.
Neville sin embargo, encontró las reacciones de cada uno muy confusas.
"Oh… bueno, si la veis¿podéis decirle que estoy buscándola?"
"Claro, Neville." Respondió Susan, sonriente. "No hay problema."
"Gracias…"
Neville se marchó del Patio Empedrado, ligeramente confundido. Era como si los Hufflepuff no hubiesen quiero decirle dónde estaba Hannah. Pero sí le habían dicho algo claro: estaba con Ernie Macmillan.
Neville se apoyó en el Viaducto y dejó que el aire le tocara el rostro. En el fondo, lo normal era que Hannah estuviese con alumnos de su curso, pero era cierto que ella siempre había estudiado con los de 7º, no los de 6º. Y siempre la había visto en compañía de Ernie. Era lógico pensar que podría haber algo entre ellos. Tal vez eso era lo que los Hufflepuff le habían querido decir, aunque no directamente.
Durante las últimas semanas había disfrutado mucho en compañía de la chica. Era dulce y nerviosa como él, era buena y sensible. De nuevo, como él. No era del tipo de chicas que le abrumaban como Hermione y su mente prodigiosa. No era como Ginny y su temperamento. No era como Luna y… sus cosas de Luna. Hannah era mucho más sencilla. Y tenían mucho en común. A veces tanto, que asustaba pensarlo.
Sin embargo, Neville pensó que no debía hacerse ilusiones con la chica. Después de todo, lo más seguro es que estuviese saliendo con Macmillan. Nunca se lo habían dicho, pero… podría ser. Siempre estaba en compañía de Ernie, desde que empezaron en Hogwarts hace la siete años.
Pero algo le vino a la cabeza de pronto. ¿Qué fue lo que mencionó Luna sobre el Ministerio y las importaciones…?
El joven Longbottom volvió a disgustarse consigo mismo. Si antes era despistado, ahora que tenía una chica en la cabeza esto tenía visos de ser muy, pero que muy grave…
ooOOooOOoo
Vestíbulo
"¿Vienes a dar una vuelta fuera, Ginny?" Dijo Harry. "Hace mucho calor aquí. Ron, Luna, Lavender, Seamus, Dean y Parvati ya están fuera, vamos a ir a ver a Hagrid."
"No he bajado la capa ni la bufanda…" contestó ella con un mohín. No imaginaba que después de cenar iban a salir fuera y por eso no había bajado nada de abrigo. Harry alzó las cejas, suplicante, y Ginny se abrazó a él. Harry se desprendió del abrazo e hizo amago de quitarse la capa y su bufanda. Ginny frunció el cejo. "¿Qué haces?"
"Quiero que vengas, pero no quiero que te congeles."
Ginny torció la cabeza, conmovida.
"Tonto… ¿y qué quieres, congelarte tú?"
Harry alzó las cejas, inocentemente.
"Bueno…" esbozó una sonrisa lobuna. "Soy muy fuerte…"
"Ya… eso dicen mis hermanos cuando se hacen los duros y los machitos…" Ginny rodó los ojos. "Anda, vete con ellos a la Cabaña de Hagrid, que yo voy a por mi bufanda y mi túnica, son cinco minutos."
Ginny se dirigió ágilmente hacia la Escalera de Mármol para salir hacia la Gran Escalera. Era delgada, rápida y ligera, gracias a la naturaleza, pero sobre todo, a los infernales entrenamientos, que nada tenían que ver con volar en escoba. Harry quería que mejoraran sus reflejos para esquivar bludgers y no tener que depender de la defensa de los golpeadores, Jimmy y Ritchie, que aunque habían mejorado considerablemente, no eran ni de lejos como Fred y George.
El Vestíbulo estaba bastante vacío; la mayoría de estudiantes se retiraba a sus salas comunes, iban a dar una vuelta por los terrenos de Hogwarts, o estaban dispersos en cualquier parte del Castillo. Hogwarts no ofrecía mucha diversión un sábado por la noche.
Había subido un par de escaleras, cuando sintió un viento gélido que tocaba su mejilla, y Ginny se detuvo un momento, extrañada. Miró a ambos lados, pero sólo había antorchas que iluminaban el enorme vestíbulo, el brillante y bruñido suelo, estudiantes que hablaban en voz baja en corrillos muy dispersos, otros que intercambiaban cromos de magos.
Oyó un gemido abajo a la derecha, en el pasillo inferior. Ginny volvió a bajar los dos escalones y giró hacia el pasillo, iluminado y acogedor.
Pasó dentro, y comprobó que estaba vacío. Una puerta tenía un candado, como era habitual, y la siguiente estaba cerrada. Creyó oír de nuevo el gemido.
Ginny apretó la varita con la mano, y abrió la puerta.
LA SALA ESTABA CUBIERTA DE SANGRE Y COÁGULOS, DESDE EL SUELO HASTA EL TECHO. SANGRE SANGRE SANGRE SANGRE SANGRE SANGRE
Y en el centro, una estudiante, paralizada, con los ojos en blanco, el rostro azulado, y la boca abierta en un grito silencioso.
Era como una estudiante banshee… pero sin la capacidad de gritar.
Y Ginny no vio nada más.
ooOOooOOoo
Cabaña de Hagrid.
"Pues sí" dijo Hagrid, sonriente, mientras volvía a servir té al grupo de Gryffindors. "Estamos muy contentos, ha nacido otra cría de unicornio este mes. Es fantástico…"
Lavender y Parvati exclamaron sendos "Ooooh", imaginando a la hermosa y dorada criatura.
"¿Podremos verlo, Hagrid?" rogó Parvati. "Porfa, porfa, porfa…"
Hagrid carraspeó, y se sentó en su enorme silla.
"Bueno… tal vez… pero sólo pueden ser chicas…"
"¡Pues vaya!" rezongó Ron, cruzándose de brazos. "¿Y por qué los chicos no podemos ir?"
"Porque eres un chico." Respondió con soniquete Lavender.
Harry sonrió y miró el reloj. Hacía ya veinte minutos que estaban ahí, y Ginny no había vuelto. Ya le había convencido que esa vez que perdió el conocimiento fue un hecho aislado sin importancia, y que desde luego, no eran lapsos de memoria.
"¿Y qué? Hagrid tampoco es ninguna niña, y los ha visto…" contestó Ron, alargando la mano hacia su taza.
En ese momento, la puerta sonó bruscamente, y Hagrid se levantó.
"¡Qué manera de golpear tiene Ginny!" exclamó divertido Seamus. "Harry, deberías pensarte pasarla a golpeadora… ya serviría para cualquier puesto en el equipo."
"¡Eh!" exclamó Ron. "¡Que mi hermana lo tiene claro si piensa ser guardiana!"
Mientras los chicos seguían discutiendo, Harry se dio la vuelta, rodando los ojos, esperando encontrar en el umbral a Ginny. Sin embargo, Hagrid se encontró con Firenze.
"¡Firenze!. Pasa si quieres, estábamos charlando…"
"No puedo… sólo quería…" Firenze miró de soslayo al grupo, y volvió a mirar a Hagrid. "Hagrid, Marte está muy brillante esta noche…"
Hagrid carraspeó. Generalmente se ponía muy nervioso cuando algún centauro le soltaba alguna de sus extrañas predicciones, y contemplaba los brillitos imposibles de astros y planetas.
"Ya… bueno… ¿y qué?"
Firenze echó unos pasos atrás y miró al cielo nocturno.
"Que… está rojo… y brilla… demasiado…"
Se marchó de ahí, sin más. Hagrid cerró la puerta, agitando la cabeza.
"Demasiado whisky de fuego…" murmuró.
"O demasiado contacto con Trelawney y su jerez..." Comentó indiferente Ron. Bebió de su taza de té y alzó los ojos. Luna se había colocado junto a la ventana, y parecía buscar a Marte en el cielo.
"¿Qué buscas, Luna?" preguntó Ron con curiosidad.
"Probablemente, gamusinos" comentó Parvati con una risita, que Lavender acompañó. Ron chascó la lengua.
"No seáis idiotas. Sólo yo puedo meterme con Luna."
"¿Y eso por qué?" preguntó Dean con interés. Lavender sonrió a su compañero y luego a Ron.
"Eso… ¿por qué?" preguntó también Lavender.
"Porque yo la conozco y vosotros no." Contestó secamente Ron.
Harry no prestó más atención al grupo, y se acercó a la ventana, junto a Luna.
"¿Buscas Marte?" preguntó en voz baja a la Ravenclaw.
Luna miró a Harry con sus grandes ojos azules, sin pestañear.
"Marte no ha salido…" murmuró en voz baja. "Pero algo debe de ocurrir para que un centauro esté tan nervioso." Miró alrededor, sin pestañear, como si hacerlo supusiera romper alguna conexión mágica. Y miró a Harry con sus grandes ojos. "¿No lo sientes?. ¿No te inquieta?"
Harry miró a Luna un segundo, y desvió la mirada, como si quisiese escuchar algo. Sólo sentía que Ginny no había llegado. Que ya había pasado casi media hora… Algo iba mal… No le dio mucho tiempo a analizar la posibilidad de que Luna sí tuviese facilidad para encontrar los rastros de magia, esos que él aprendió con Dumbledore, con Krum…
Harry salió corriendo de la cabaña de Hagrid, sin decir nada más. Luna se quedó quieta, con el rostro serio, inmóvil. Los demás vieron la puerta cerrarse sin más tras Harry. Ron arrugó la frente y se levantó.
"Luna… ¿qué ocurre?" preguntó, volviendo la vista hacia la puerta cerrada.
Luna frunció el ceño levemente y miró a Ron, negando despacio con la cabeza.
"No lo sé."
ooOOooOOoo
Lugar desconocido
Dos personajes estaban sentados en un lujoso salón, de sofás ricamente tapizados en terciopelo azul marino y detalles en plata. Una chimenea en mármol negro, pulida y brillante como si fuese nueva, tenía unas llamas que chisporroteaban y despedían un agradable olor a madera quemada. La sensación era tranquila, cálida, de no ser por los dos personajes que estaban sentados uno frente a otro, en sendos sofás, al calor de las llamas.
"Callahan falló entonces con esos gemelos. ¿Volvisteis por ellos?"
Mulciber levantó los ojos de su copa de vino y frunció los labios.
"La culpa es tuya, por sugerir que se encargara él."
"Quería comprobar su valía. Y desde luego, la ha demostrado." Añadió sarcástico. El sujeto se puso de pie y se dirigió al espejo que había colgado en la pared junto a la chimenea. Desde su sitio, Mulciber no lograba verle la cara, sólo el desdibujado reflejo del espejo, de un tono más oscuro, sin duda pensado como mero objeto decorativo, y no por la utilidad de reflejar. "El Señor Tenebroso hablaba maravillas de ti, Mulciber." Añadió el misterioso personaje.
Éste se irguió satisfecho en su sitio, y sorbió simplemente un poco de vino. Era astuto. Sabía que cualquier frase que le dijera, sería interpretada a su conveniencia, y era mejor no darle oportunidad. Que interpretara un silencio ambiguo, daría lugar a una respuesta ambigua, pero tratándose de él, siempre era mejor que nada.
"De todas formas…" se acercó al espejo y el personaje se mesó pensativo la cuidada perilla oscura, matizada por algunas canas sueltas. "…necesito acabar con esos dos. No quiero arriesgarme a que haya gente que conozca las mazmorras de Hogwarts. Sería muy inconveniente que descubriesen nuestro regalo." Miró a Mulciber desde su reflejo. "¿Potter conoce el castillo tan bien como ellos?"
Mulciber resopló.
"Lo dudo. Potter ha vivido y sobrevivido a costa de otros. A mi no me suena que haya husmeado por las mazmorras."
"Un niñato afortunado… Eso solía pensar el Señor Tenebroso." Añadió el hombre, acariciando pensativo la perilla. "De momento no tengo las vistas puestas en Potter. Sé que husmea más de la cuenta, pero de momento no me preocupa. Me preocupa que llegue a sospechar algo, y no puedo permitir que alguien le abra las puertas de las mazmorras." Se dio la vuelta y clavó una mirada absolutamente gélida… y su tono varió considerablemente. "El Imperius continúa¿verdad?"
Mulciber devolvió la mirada, ligeramente ofendido.
"¿Por quién me tomas?. Por supuesto. Eso está controlado, es nuestro pasaporte."
"Perfecto." Volvió a mirarse en el espejo, meditando la situación. "Entonces encárgate de esos gemelos."
"Han echado el cierre." Dijo simplemente Mulciber. "El fracaso de Callahan les ha alertado, o tal vez la maldita Orden del Fénix."
"La Orden del Fénix no está muy operativa que digamos. No estamos dando ningún problema. Están confiados, dispersos. Es nuestra ventaja."
Mulciber vio que el reflejo de su compañero sonreía satisfecho, pero volvió a asumir una expresión gélida, contrariada. Bebió otro sorbo de vino.
"Sin embargo, no puedo permitir que se venga algo que llevamos planificando tanto tiempo, por culpa de dos bromistas traidores a la sangre. Así que buscadlos." Le dijo a Mulciber con voz fría.
"Bien. Podemos organizar eso sin problema." Contestó Mulciber.
"No, tú sigue ocupándote de Hogwarts. No quiero que pierdas de vista el maldito Colegio. Tiene que producirse algún accidente más…" el reflejo sonrió con una mueca maligna. "Un goteo. Poco a poco. Así crecerá el pánico, la incertidumbre… y podremos atacar definitivamente las decisiones Ministeriales. Umbridge tiene casi todas las papeletas para ser Ministra. Ella no tiene ni idea de que, cayendo Hogwarts, también tendrá su parte de responsabilidad. Y si es así, nosotros habremos cumplido. Y tú, tendrás también que encargarte de ella, si no quiere continuar cooperando."
"Controlar a una mujer ambiciosa y poco inteligente no es ningún problema." Comentó indiferente Mulciber.
Desde su lugar en el espejo, volvió a girarse y miró burlón a Mulciber.
"Cuidado, Mulciber. Tal vez tengamos que buscarte víctimas mucho más resistentes a un Imperius que infelices traidores a la sangre, squibs o mujerzuelas ambiciosas…"
Mulciber apretó los labios, pero optó por otro prudente silencio. Su compañero sonrió con satisfacción.
"Umbridge se encargará de presentarse en la celebración de Hogwarts, el premio que darán a Potter y todas esas idioteces. Y volverán a sufrir." levantó los ojos hacia Mulciber y rebuscó en el bolsillo de su túnica. "¿Has encontrado a alguno útil para atacar?"
"Sí. Está controlado. A falta de Fenrir, este nos servirá. Un Imperius, y listo." contestó secamente Mulciber.
"Bien. Una lástima que el día 31 no caiga en luna llena... pero está bastante cerca. Estará irascible, y bajo un Imperius no habrá dudas. Pensarán que un licántropo mató a la sangre sucia en el Ministerio. Esto marcha como habíamos previsto." El individuo extrajo algo del bolsillo. "Bueno, de momento Hogwarts está más o menos controlado… los chicos allí pueden sernos muy útiles, como sus padres antes que nosotros. Estúpidos como trolls, pero útiles a fin de cuentas." Añadió, mirando fríamente a Mulciber, mientras se colocaba un guante de lana blanca muy fina en una mano.
ooOOooOOoo
Gran Comedor. Hogwarts
Harry entró a la carrera en el Vestíbulo, y sintió el corazón palpitar con fuerza cuando vio un grupo de estudiantes alrededor del pasillo inferior de la Escalera de Mármol. Filch estaba apartándolos de ahí. Un alumno de Gryffindor de segundo se puso delante de Harry, y éste frunció el ceño.
"Huh… ¿has visto a Hagrid?"
Harry entornó los ojos.
"Está en su Cabaña. ¿Qué ha pasado?"
El joven alumno tragó saliva y pareció muy impresionado porque Harry Potter, el Premio Anual, estuviese plantado delante de él, serio, sin hablar.
"El señor Filch me ha pedido buscar a Hagrid." Respondió. "No sé qué ha pasado…"
Harry echó a andar, y apartó a los estudiantes.
"Potter…" gruñó el celador. "Que yo sepa, tú no eres el Jefe de Gryffindor."
Harry sintió unas enormes ganas de lanzar al celador por la Torre de Gryffindor.
"Soy Premio Anual. ¿Qué ha pasado?" contestó secamente, intentando no recordar el acento pomposo de Percy cuando decía esas palabras.
Filch arrugó la nariz, como si Harry apestara. En ese momento, la profesora Sprout avanzó, acompañada de Viktor Krum y de Slughorn. Éste llamó a los estudiantes para que fuesen despejando el lugar, y los grupos fueron dispersándose, de mala gana.
"¿Qué ha ocurrido…?" preguntó nerviosa Sprout.
En ese momento, Harry vio que la señora Pomfrey salía del pasillo, rodeando con un brazo a Ginny.
"¡Ginny!" gritó Harry, y apartó a Filch a un lado.
Ginny estaba pálida. No tenía puesta la capa y bufanda, y era obvio que no había llegado a recogerlas en la Torre como había sido su intención inicial. Harry tomó su cara entre las manos, estaba helada.
"¿Qué te ha pasado?"
Ginny bajó los ojos, confusa. Pero no respondió.
"Ha perdido el conocimiento en el pasillo." La señora Pomfrey miró con cariño a Ginny. "No te preocupes. Tómate la poción antes de dormirte y seguro que te recuperas. Estás muy delgada, querida. Deberías descansar."
Ginny negó con la cabeza.
"Estoy bien…" murmuró. Harry sonrió a la señora Pomfrey y rodeó con su brazo a Ginny.
ooOOooOOoo
Sala Común. Gryffindor.
Harry había apartado un enorme butacón de cara hacia la chimenea, y de espaldas al resto de la Sala Común, a fin de lograr intimidad. Puso una manta encima de Ginny y se sentó a su lado.
"Está bien, Ginny. ¿Qué ha pasado?" preguntó en voz baja, pero preocupado.
"Estaba…" Ginny tomó el chocolate caliente que había pedido Harry a Dobby y lo puso entre las manos para calentarlas. "Estaba a punto de ir a la Gran Escalera, cuando oí algo, un gemido… y bajé… vi la puerta cerrada, la del candado… y luego la otra…"
Harry frunció los ojos verdes, extrañado.
"¿Qué otra?. Ginny, sólo hay una puerta, la del candado."
Ginny miró a Harry y negó con la cabeza.
"No… no puede ser… entré en la otra sala… había otra puerta, y vi…" Ginny se estremeció, y Harry le acercó con suavidad la taza que tenía en las manos, para que bebiera. "Mucha sangre. Y a una chica… parecía un cadáver…"
El labio inferior de Ginny se movió. Harry le retiró suavemente la taza que amenazaba con caérsele de las manos, y la puso en la repisa de la chimenea. Volvió a Ginny y dejó que ella apoyara la cabeza en el pecho.
"No me crees¿verdad?" susurró ella, entristecida.
"Ginny, claro que te creo." Dijo él, mientras acariciaba el pelo rojizo.
En ese momento entraron en tromba todos los Gryffindor, junto a Hagrid. Harry alzó los ojos, y vio a Seamus, Dean, Hermione, Parvati y Lavender, todos con expresiones serias.
"¿Y Ron?" preguntó Harry, extrañado.
Detrás de todos, Ron apareció con un corte en el labio inferior. Harry frunció el ceño.
"¡Ron!. ¿Qué te ha pasado?"
Ron frunció los labios, pero hacerlo supuso que se hacía más daño. Hermione sacó la varita y murmuró Episkey, y la herida de Ron se cerró. Entonces miró a Harry.
"Se enfrentó a Crabbe y Goyle cuando entrábamos en el Vestíbulo. Yo iba con Malfoy, y ellos venían con Hagrid… nos enteramos de lo de Ginny, y Crabbe y Goyle empezaron a decir que…" Hermione miró a Ginny, como disculpándose. "…que estás poseída, como la última vez… y que has abierto otra vez la Cámara de los Secretos."
Ginny abrió los ojos de par en par. Harry sintió que su mirada se endurecía.
"Y Ron les dio una paliza, claro." Añadió Seamus.
"¡Qué tontería!" exclamó Dean. "¿Por qué han dicho eso?"
"Porque no encuentran a Eleanor Branstone, Hufflepuff de cuarto curso. Hija de muggles."
ooOOooOOoo
Os he dado tanta información como casi el fic completo, pero hay que estar relativamente pendiente. Ya tenemos otro mortífago mencionado, Callahan, (recuerdo, tenemos identificados a Mulciber, Rowle y Callahan), y os he citado más o menos lo que han venido haciendo y las intenciones que tienen a partir de ahora. Callahan no es un mortífago canon, lo saqué de la película Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Os recuerdo que utilizo y seguiré haciéndolo, personajes que proceden de fuentes semicanon. Por ejemplo, videojuegos, películas…
Por supuesto, el interlocutor de Mulciber es ese malvado manipulador (el BAD xD o el "Malo-Maloso" o El Enemigo). Pero el señor es astuto como un zorro, es lo que mola de él. Por cierto, que tenga perilla no os va a ayudar a identificarlo, así que ya de antemano desechad pista. Sí que es interesante su actitud comedida, su elegancia y su frialdad. Y que "casi" parezca que tenía mucho contacto con Voldemort ("hablaba maravillas de ti, Mulciber". Mulciber, es en canon el especialista en la Maldición Imperius.
Megan Jones es un personaje del año de Harry en Hufflepuff, como Ernie, Susan, Justin, Zacharias... (y Hannah, aunque en este fic la hago repetir 6º), pero sólo aparece en las películas. Eleanor Branstone es del año de Dennis Creevey, Hufflepuff, pero que sea hija de muggles me lo he inventado yo.
Sobre las serpientes emplumadas que menciona Luna, lo saqué del dios azteca Quetzalcoatl.
Sobre las famosas mazmorras que no aparecen en el Mapa del Merodeador: me gusta pensar que Hogwarts, como un enorme castillo medieval, tiene más mazmorras, además de las de Slytherin, y las de Pociones. Digo esto porque se cita que antes los castigos eran mucho más severos a los estudiantes, colgándolos de los pulgares y he pensado más en castigos medievales. Es una zona que probablemente esté protegida y sea de difícil acceso. Con la misma magia inaccesible de la Sala de los Menesteres, que tampoco figura en el Mapa.
Dicho esto, os agradezco la lectura, como siempre, y la paciencia que tenéis con la historia. Gracias por vuestros mensajes, Erea, Nicole Daidouji (doble!!), Yedra Phoenix, Embercita, CrissBlack, XKelidaX, Heredrha, Sabaku no Akelos, blackstarshine, Corae, lara evans, Isa Malfoy, rosa (espantosos consejos, sí xD. Y más tensión entre Zabini y Malfoy, y Fred y George, los pobres tan tranquilos y menudo susto!)
¡Editado!: de lo poco que me ha llegado del primer post del capítulo, os aclaro mejor. Firenze ha hablado de Marte, y sí él "ve" Marte, aunque no esté visible. Luna lo sabe, por eso destaca que Firenze (y se entiende, el resto de Centauros), está nervioso precisamente porque percibe que algo no marcha bien. Es una de esas frases extrañas de los Centauros, agravada con las frases extrañas de Luna. Está escrito a propósito, y me ha dado la impresión de que parece un poco "errata", ("¿pero si Firenze dice que Marte está rojo, cómo luego dice Luna que no ha salido?") y no es así en absoluto. Heredrha, Corae y lara evans fuisteis las primeras (junto a Cristhine) en enviar comentarios. Ahora mismo subo los comentarios a las pistas para que los tengáis todas :) Heredrha, incluso enferma das en la diana :D
Próximo Capítulo: 'Hacia Hogsmeade'. Habrá un poco de dramione y un poco de gemelos... :). ¡Hasta pronto y gracias por la lectura!
