Ante todo¡feliz año 2008! Espero que hayáis tenido unas fiestas maravillosas, y los Reyes/Papá Noel/Sinterklaas, o quien os traiga los regalos, hayan sido generosos.

Creo que desde que publico fics que es la primera vez que me retraso tanto en continuar una historia. Y por una vez, no ha sido un bloqueo o falta de inspiración. Realmente, han sido las fiestas, que en lugar de darte más tiempo, te desorganiza. Siento que os haya hecho esperar.

Otra razón, secundaria eso sí, ha sido enterarme de cada una de las chorradas que suelta JKR sobre el después del DH. Vale que le prestara atención para el Neville-Hannah. Pero ahora que ha hecho desaparecer a Penelope :$ como futura esposa de Percy. Me pregunto si estoy haciendo bien esta historia, y por haber metido a Daphne, si debo también introducir a Astoria.

He decidido que no. Seguiré con mi idea de fic, aunque cada vez sea más diferente del canon.

Y ya comento el capítulo: Lo curioso aquí es que el miedo aquí no es literalmente hacia bestias, magos oscuros o sensaciones tenebrosas. Es miedo al futuro y sobre todo, miedo a enamorarse. Lo veréis en las cuatro (¡cuatro:S parejas que saco por aquí).

Puede que ése sea la forma de un boggart para algunas personas. Ahí queda.

De nuevo me enrollo como las persianas: he tenido que partir el capítulo, así que ésta vez va el mismo, pero en dos mitades. Vamos con la primera. Si no recordáis en qué quedamos, leed el resumen aquí debajo.

El capi va por mArTa, que está currando estas fechas, y le tocaba trabajar el día de su cumple (mañana). ¡Feliz cumpleaños!

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Resumen Capítulo 18: Ginny tuvo una nueva visión inquietante, a la cual nadie sabe dar explicación. Dado que algunos alumnos que recuerdan su experiencia con la Cámara de los Secretos, ella comienza a sentirse insegura y nerviosa ante la situación. Llega el primer fin de semana de visita a Hogsmeade, y Neville acepta la invitación de Hannah para ir con ella. Blaise tiene un desencuentro con Draco y Hermione por culpa de los viejos prejuicios de sangre, y deja entrever que Draco sí debería estar de acuerdo con él. Ron va con Lavender, pero tropieza con Luna y juntos se encuentran con Fred y George, que han adquirido un local para abrir una sucursal de Sortilegios Weasley, aprovechando su pequeño exilio tras el ataque que sufrieron en el Callejón Diagón. Les comunican al grupo de dicho ataque, y a Harry le comentan que no conocen mucho de las mazmorras de Hogwarts, pero sí que para dar con ellas hay que pensar en encontrarlas, no en buscarlas. Harry comienza a preguntarse si tal vez el ataque a los gemelos tuvo que ver con algo que puede ocultar las mazmorras en Hogwarts.


"¡Él (Draco) es sensible, las personas lo intimidan también, él se siente solo y no tiene alguien con quien hablar, a él no le da miedo demostrar sus sentimientos y llorar!" – Myrtle La Llorona. Harry Potter y el Príncipe Mestizo.

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Capítulo 19. Miedo en Halloween 1ª parte

Sábado 31 de octubre de 1998

Gran Comedor

Harry pasó la semana muy atareado, sobre todo por los deberes, el estudio, las clases a Malfoy a los de 1º y la responsabilidad de ser Premio Anual y capitán de Quidditch. Había logrado posponer el partido de Gryffindor contra Slytherin, porque no quería presionar a Ginny. Por supuesto, eso se ganó más de un enfrentamiento y unos cuantos puntos restados a ambas Casas, especialmente porque los Slytherin estaban felices de difundir rumores acerca de Ginny que estaban afectándola, y ellos lo sabían.

Ni siquiera se acordó que el Ministerio había planeado un glorioso día de celebración en Hogwarts, hasta que McGonagall les pidió a Hermione y a él que distribuyeran a los alumnos en el Gran Comedor, de modo que todos estuviesen presentes en el evento.

Harry palideció al darse cuenta de que la celebración le había pillado completamente fuera de juego. Se había propuesto averiguar sobre lo que estaba sucediendo, y ahora ya era demasiado tarde.

Al llegar el día del acto, los alumnos se sentaron en las sillas dispuestas por todo el Gran Comedor; a Harry le recordó dolorosamente el día que Dumbledore les dirigió unas palabras en memoria de Cedric Diggory, y en ese momento sintió un regusto amargo en la garganta. Ajenos a todo, los alumnos se habían colocado el uniforme de manera formal. Y en la tarima de invitados, estaban miembros destacados del Ministerio y profesores.

Incluida Dolores Umbridge, con un sombrerito de color rosa fuerte, y una redecilla del mismo tono que le tapaba parcialmente la cara. Una túnica rosa hasta los pies, con mangas abultadas. Engalanada como un sapo el día de su boda. Y sin duda, sonriente y complacida cuando Scrimgeour salió y algunos alumnos abuchearon.

"De modo que los estudiantes leen El Profeta… y se lo creen" pensó Harry, amargado. Lo cierto es que había abucheos porque algunos alumnos pensaban que efectivamente, Scrimgeour era un inútil y un mentiroso, especialmente hacia lo sucedido con Voldemort, y otros pensaban que se necesitaba una renovación, alguien con carácter y disciplina.

Alguien como Dolores Umbridge.

Pero entre tanta gente desagradable, Harry vio a Arthur Weasley, y un poco más apartado, a Kingsley Shacklebolt. Y sonrió levemente, volviendo a prestar atención al discurso de Scrimgeour.

"…y por sus extraordinarios servicios a nuestra sociedad, queremos entregarle esta varita de cristal al héroe que terminó con Aquel Que No Debe Ser Nombrado… ¡Harry Potter!"

El Comedor estalló en aplausos, muy efusivos por parte de algunos profesores como Hagrid, los Gryffindors, la práctica totalidad de Ravenclaw y Hufflepuff, y algunos aplausos discretos por los Slytherin. Arthur y Slughorn aplaudieron con entusiasmo.

"Ejem, ejem"

Harry sintió la mano de Hermione en su brazo. Como Premios Anuales, se habían sentado en unos lugares preferentes. Algo que los desagradó, porque ambos querían haberse sentado junto al resto de sus amigos. Harry alzó los ojos y vio que quien se había colocado en el atril, y había desplazado literalmente del lugar a Scrimgeour, era Umbridge. Sostenía en sus manos el premio, una varita que flotaba sobre una peana hecha de espejo.

Tanto a Hermione como a Harry les recordó totalmente la vez que Umbridge interrumpió el discurso de bienvenida que estaba haciendo Dumbledore, al comienzo de su 5º año.

"Queridos niños y niñas…"

Al oír esto, casi todo el Comedor se movió incómodo en sus sitios y más de uno alzó una ceja ante semejante calificativo, y se escucharon murmullos indignados.

"…es para mi un placer otorgar un premio a alguien que merece nuestros elogios. Alguien que colaboró con el Ministerio en derrotar un enemigo largo tiempo olvidado. Harry Potter, gracias por ser de los primeros en creer en el Ministerio."

Harry abrió la boca indignado, incrédulo, espantado y furioso. Hizo amago de levantarse y gritarle a la, casi seguro, futura Ministra que el Ministerio nunca colaboró con él. Que sí que quisieron olvidar a Voldemort. Que Harry desde luego, no fue "de los primeros en creer" en el Ministerio. Apretó el puño que todavía tenía las cicatrices de su castigo.

No debo decir mentiras.

Hizo por levantarse y gritarle en la cara a Umbridge que se fuera a hacer cosas no aptas para los oídos de los niños y niñas allí presentes. Pero Hermione lo detuvo a tiempo.

"Espera… Harry…" susurró ella. "No es el momento de explotar de furia…"

"¡Demos un aplauso a Harry!" exclamó melosa, Umbridge.

El Comedor estalló en aplausos. Sea lo que fuere lo que decía Umbridge, para ellos Harry era un héroe. Unos cuantos sí leyeron perfectamente el sentido de las palabras de Umbridge, y aplaudieron a Harry, no a la futura ministra, ni mucho menos, el evento en sí.

Harry se levantó y caminó despacio, estudiando a todos los que estaban en la tarima y lo observaban con curiosidad. Hacía tiempo, se habría puesto nervioso, habría temblado como un flan, y se habría negado en rotundo a recoger un premio y a dirigirse a toda una audiencia. Pero ahora era distinto. Miró con frialdad a Umbridge, aceptó el premio de sus manos y miró a los alumnos.

"Gracias a vosotros." dijo Harry simplemente, señalando con el trofeo a todos sus compañeros. "El homenaje es por vosotros, por los que estamos aquí, y por aquellos que no están." Harry elevó el premio con la mano derecha y miró hacia el cielo encantado. "Va por los que cayeron para que nosotros sigamos adelante…" Miró con frialdad a Umbridge. "…celebrando." añadió relamiéndose en cada sílaba de la palabra. Recordando con indignación las muertes de Dumbledore, de sus padres, de Sirius, de Cedric... de tantas y tantas víctimas conocidas y anónimas que Voldemort, y la pasividad ministerial, habían dejado en el mundo.

Y se bajó del atril, dejando aturdida a Umbridge. Hermione, Ginny, Ron y Neville se pusieron de pie y aplaudieron con entusiasmo. Hagrid se incorporó con tal rapidez que casi tiró la mesa. McGonagall asentía en silencio y se incorporó, aplaudiendo con una contenida efusividad. Poco a poco, Flitwick, los Hufflepuff, los Ravenclaw… y algunos Slytherin también, fueron poniéndose de pie, y aplaudieron el extraño, pero intencionadísimo mensaje, que no discurso, ofrecido por Harry.

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"¡A ver, déjamelo ver, Harry!"

Harry se encontró en el ágape rodeado de alumnos que querían ver el premio. Una varita flotante hecha de cristal sobre una base de espejo. Ginny se acercó a él y leyó enseguida el malestar y la ira.

"Harry¿me lo dejas ver?" preguntó con una falsa dulzura. Harry sonrió finalmente y le tendió el inútil objeto, totalmente indeseado.

Ginny lo dejó caer al suelo y se rompió en pedacitos.

"¡Ups!. Se me ha caído…" murmuró ella con una falsa inocencia. Neville, que estaba con un vaso de cerveza de mantequilla en la mano y de pie junto a Hannah, se acercó a Harry y fingió descaradamente tropezar con los trozos que había en el suelo.

"¡Ay!" exclamó Neville, colocándose junto a Harry y dando una patada a los pedazos del premio y dispersándolos. "Harry, perdona, ya sabes lo torpe que soy."

Harry sonrió y pasó un brazo por los hombros de Ginny.

"Sí. Lo sé." Dijo simplemente, de mucho mejor humor.

"¡Potter!" exclamó McGonagall, levantando la larga túnica en tartán, acercándose al grupito. "¡Se le ha roto el premio!"

"Lo siento, profesora." Dijo Ginny con dulzura. "Fue un accidente, se me cayó."

"Y yo tropecé con él." Añadió Neville.

McGonagall sacó la varita.

"Supongo que no hay medio para arreglar ese premio¿verdad?" preguntó la profesora, como si fuese algo imposible, apuntando con la varita hacia los restos del premio. Esperando una respuesta que era evidente: no deseaban el premio.

"Oh…" dijo Hermione, de la mano de Malfoy. "Yo creo que ya es irrecuperable… una lástima… imagínate, Harry, un premio del Ministerio, y se te ha roto..."

"Sí." Dijo él con un fingido suspiro. "Mi vida ya no será la misma…"

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Terrenos de Hogwarts

Hermione y Draco salieron fuera a dar una vuelta por los terrenos. El ambiente estaba cargado, era desagradable, y Draco se encontraba incómodo ante tanto funcionario ministerial.

"Creía que te gustaba rodearte de esa gente." Murmuró ella.

"No… no estoy cómodo." Dijo él, mientras caminaban cerca de los caminos que llevaban hacia la cabaña de Hagrid. El día había amanecido muy oscuro y los nubarrones amenazaban lluvia. "No… no sé si quiero seguir en el Ministerio… no sé si quiero seguir los pasos de mi padre."

Hermione apretó la mano que tenía enlazada con la de Malfoy, y se sintió un poco confusa. No entendía bien qué problema había si él quería ser un personaje influyente en el Ministerio. Draco no fue ni sería nunca un mortífago. No iba a heredar lo malo de Lucius. Tal vez era una de las cosas de las familias mágicas a las que ella jamás se haría.

"Llevo casi diez años sabiendo que soy bruja, y hay cosas a las que no me acostumbro." Murmuró ella, tapándose mejor con la bufanda; el viento empezaba a agitar los árboles y el lago a lo lejos parecía como si fuese un mar con marejada.

"Yo jamás me acostumbraré a los coches muggles y su horrible olor." murmuró él mientras observaba los alrededores, en un intento de relajar el ambiente. "Y su ruido."

Hermione sonrió con tristeza, mientras miraba sus pies pisando la hierba húmeda del suelo.

"Creo que empiezo a entender muchas cosas del recelo hacia los muggles..." comentó ella en voz baja. Draco miró de reojo, sorprendido. "No todo... pero algunas cosas sí." Añadió Hermione, para aclarar malentendidos.

"¿No te has preguntado nunca por qué en esos cuentos vuestros muggles aparecen brujas horribles con espantosos calderos, otras que devoran niños, o las que intentan asesinar a inocentes hijastras?" preguntó Draco.

Hermione frunció el ceño; no, nunca se lo había planteado.

"A ti te enseñaron que las brujas son malas y despiadadas. Es algo que se os ha transmitido a lo largo de siglos, de generaciones. A mi me han enseñado que los muggles nos temían, nos perseguían y nos asesinaban, sólo por tener un talento que ellos no tenían ni comprendían." Draco se encogió de hombros. "Los tiempos han cambiado, y con ellos los prejuicios y los recelos, y los viejos odios. Hay algunos que han evolucionado. Hay otros que los tienen arraigados."

Hermione se detuvo y él paró, cuando el brazo que ella llevaba enganchado tiró hacia ella con delicadeza.

"Me alegro que no me odies. Me alegro que me lo hayas explicado, de una forma tan sencilla, tan natural."

Hermione pasó los brazos por su cuello y besó a Draco. Él sonrió, sin interrumpir el beso, y pasó los brazos para estrujarla contra él y no terminar nunca. Así, no pensaba en Ministerios, compromisos, familias, sangres, linajes u obligaciones.

Pero ambos interrumpieron el beso, cuando un grupo de alumnos de tercero o tal vez de cuarto salieron corriendo del Bosque Oscuro. Y rompió a llover con fuerza. Hermione se separó de mala gana y vio que el grupo salía gritando hacia Hogwarts y frunció el ceño.

"Granger… vámonos…" murmuró él, bajo una persistente lluvia.

"¡Emma, vámonos, déjala ahí!" gritó una joven alumna de Slytherin.

"¡Pero Euan… está allí… con él!" respondió otra Slytherin, la tal Emma. Tenía la túnica empapada y parte estaba manchada de barro y césped, y parecía que había tropezado.

La primera Slytherin se marchó de allí corriendo. Hermione sin embargo, se soltó del brazo de Draco y se acercó a la chica, que estaba llorando y mirando al Bosque Oscuro.

"¿Emma… verdad?" la joven Slytherin miró a Hermione con los ojos atemorizados. "¿Por qué salíais de allí!?"

Emma gimió y señaló hacia el bosque.

"Hay un loco… ahí… y ha atacado a Euan… es compañero nuestro en el Club de Globstones… Gryffindor, de tercero…" Emma miró a Hermione y salió corriendo.

Hermione se dio la vuelta con la varita en la mano, en el momento en el que Draco se había colocado a su lado, mirando el linde del bosque con recelo; la lluvia los había empapado totalmente.

"Dicen que hay un estudiante ahí, con un loco…" Hermione avanzó decidida, con la varita en la mano. Pero Malfoy la detuvo tirando de la manga.

"¿Qué haces?. ¡No hay ningún loco, Hogwarts está bien protegido, nadie entra por aquí, y menos en estos tiempos!" exclamó él, bajo el aguacero.

Pero antes de que Hermione pudiese contestar, escucharon un grito en el bosque, y Hermione entró decidida.

"Malditos Gryffindors…" gruñó Draco, mientras rebuscaba para sacar su varita. "¡Granger, espera!"

Pero Malfoy vio que se había quedado solo. Había perdido de vista a Hermione en la entrada del bosque.

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Sortilegios Weasley (Hogsmeade)

Fred se estiró justo después de haber esfumado los desperdicios que había limpiado de la tienda. Miró orgulloso alrededor, había reparado los cristales, colocado las estanterías, y el suelo tenía un buen aspecto. Su madre estaría orgullosa de lo mucho que habían progresado con los hechizos domésticos.

En ese momento, sonó las risas de la puerta según se abría. George entró con los paquetes que había ido a recoger a la oficina de correos y los dejó en un rincón para abrirlos. Fred miró sonriente a George, y antes de que pudiese mostrarle con orgullo el trabajo realizado en la tienda, frunció el ceño ante la mirada extrañada de George, y su rostro serio.

"¿Qué pasa, George?" preguntó con curiosidad Fred. Y frunció el ceño, acercándose a su hermano. "¿No te habrán atacado?. No nos pueden haber seguido…"

George miró por la ventana, con extrañeza.

"No… no me han atacado." Se volvió a Fred con la mirada extrañada. "He visto a Hermes."

Fred abrió los ojos de par en par. Hermes era la lechuza de Percy. Su madre la estaba utilizando desde hacía muchísimo tiempo para enviarle cartas. Si Hermes rondaba Hogsmeade…

"¿Crees que…?" empezó a preguntar Fred. George seguía perplejo. Expresión que se había vuelto idéntica en su gemelo. Asintió despacio.

"Sí… que Percy puede estar en Hogsmeade."

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Bosque Prohibido

Hermione entró decidida a buscar a Euan Abercrombie. Recordaba al muchacho, era alumno de tercero de Gryffindor, y Emma, alumna de cuarto de Slytherin, debían de conocerse por el club de Globstones. Dudó si gritar a Euan para que la contestara, pero antes de que dijera nada, y empapada por la lluvia, oyó unas ramas crujir, y se detuvo, paralizada.

Y vio que Malfoy no la había seguido.

"No… nos habremos despistado… pero él siempre me seguiría… no me dejaría entrar sola…"

En ese momento, algo grande salió de entre los árboles, oscurecidos como si fuese la última hora de la tarde debido a los nubarrones y la lluvia. Y vio que salía un hombre con la mirada desencajada, los dientes amarillos y las manos manchadas de sangre.

Y la miraba fijamente.

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Draco corrió hacia el Bosque, maldiciendo el momento en el que decidieron salir del cómodo y seco Castillo. Y el momento en el que perdió de vista a Granger. En ese momento, entre las ramas y los arbustos, vio que Hermione estaba corriendo perseguida por un lunático. Frenético, salió hacia ella, pero en ese momento, el tipo, vestido con ropas harapientas más propias de un vagabundo, consiguió llegar a Hermione, y cayeron al suelo.

"¡Desmaius!" gritó Hermione, y el maleficio sólo llegó a rozar a su agresor. Éste había sujetado el brazo de Hermione, y el hechizo no había resultado eficaz sin el movimiento adecuado de varita.

Con una mano sostuvo el brazo de Hermione, y gritó de dolor cuando la presión sobre la muñeca tocó un nervio, y soltó la varita de la mano. Seguía haciendo tal presión, que Hermione sintió que podría romperle la muñeca. Con la otra mano, ella empujaba al individuo, mientras ella pateaba y se retorcía. El agresor levantó la mano, ensangrentada, y parecía querer destriparla con sólo sus largas uñas, a modo de garras.

Como si fuese un licántropo.

Draco llegó a tiempo de apartar al agresor con un "Ascendio". Éste se agitó rabioso en el aire, e inyectó la mirada en Draco, dispuesto a soltarlo de un golpe contra el suelo cuando tomara la altura necesaria. En ese momento, soltó a su presa y el hombre cayó de un golpe seco en el suelo. Malfoy miró un momento, y fue hacia Hermione, pálida, pero aparentemente ilesa. Bajo la lluvia, empapados, ateridos de frío y asustados, Draco se arrodilló junto a ella y la abrazó, entre furioso y aliviado, y cerró los ojos, al menos contento de sentir el calor de ella, y no una figura fría, inmóvil, bajo la lluvia. Pero por una vez, fue Hermione quien agarró ambos lados de su cara, y besó a Draco; ella era la agradecida porque hubiese llegado a tiempo.

Ambos se levantaron y encontraron a Euan Abercrombie, tumbado inconsciente. Sangraba de las heridas y Hermione se asustó.

En ese momento, el hombre se había abalanzado sobre Draco y Hermione. Draco soltó un grito de dolor, y Hermione finalmente logró reducirlo con un Petrificus Totalus. Malfoy estaba agachado, agarrando el muslo ensangrentado, y Hermione se acercó desesperada.

"Que no haya sido un licántropo… que no sea un licántropo…" Recordó las heridas malditas de Bill, causas por Greyback. Sin embargo, Draco pareció leerle el pensamiento.

"No… tranquila… me hirió con un cuchillo…" Hermione se quitó la empapada bufanda y se la puso encima, para tratar de parar la hemorragia. Ningún hechizo que conocía era lo suficientemente fuerte como para cerrar una herida limpia sobre el muslo. Malfoy clavó sus ojos en el inmovilizado, para asegurarse de que no se movía, y luego en Hermione. "¿Estás herida?"

Hermione tragó saliva y dejó que él la abrazara con el brazo que tenía libre, el otro apretaba la herida con la bufanda. Por un lado, tenían un loco al que habían aplicado un Petrificus Totalus para que no se moviera del sitio, y por otro, tenía a un alumno malherido. Y ninguno tenía la capacidad ni los conocimientos necesarios para atenderlo.

Miró a Draco, que estaba igual de desconcertado. Si se iban de allí, podría peligrar la vida de Euan. Si uno iba a avisar a Hogwarts, el otro podría estar en peligro. Draco iba a sugerir ser él quien se quedara, y que Hermione fuese corriendo a Hogwarts, cuando ella extrajo la varita.

Y convocó a su Patronus.

Draco bajó los ojos. De nuevo, se sentía inútil. Todavía no había aprendido el hechizo, y llevaba tiempo practicando. Sabía la teoría. Pero el Encantamiento Patronus debía de tener más que la teoría. Y Potter todavía no había llegado a enseñárselo, y Flitwick lo impartiría en el último trimestre de los EXTASIS.

La nutria plateada salió corriendo hacia el Castillo.

"He avisado a Kingsley y a Harry. No deseo que se entere todo el Castillo. Esto… junto a lo de Ginny… no son buenas noticias…" murmuró Hermione.

Se acuclilló y practicó los pocos hechizos curativos que conocía, al menos para detener la hemorragia. Y miró de soslayo a Draco, y Hermione se mordió el labio. El pelo se le había oscurecido por la lluvia, la túnica y la bufanda estaban tan mojadas como las suyas. La varita en la mano y el rostro contraído. Y Hermione comprendió que, en esas situaciones, se sentía como un inválido.

A esos efectos, Draco Malfoy era como un muggle. Y Hermione sospechaba que eso era muy frustrante para alguien como él.

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Harry, Kingsley, Ginny, Ron, Hagrid y Neville llegaron al Bosque tal y como había pedido el Patronus de Hermione. Kingsley se ocupó del individuo en cuestión, y les hizo prometer que no dirían ninguna palabra al respecto; en el Colegio, con el Ministro y varias autoridades, incluso periodistas, sería un escándalo que se hubiese vulnerado la afamada seguridad del Colegio. Eso comprometía tanto al Ministerio como a Hogwarts.

Todos callaron entonces. Hagrid le ofreció a Kingsley uno de los carros de Hogwarts tirados por thestrals para poder salir con el agresor fuera de los terrenos del Colegio y Aparecerse directamente en la Oficina de Aurores. Antes de irse, Shacklebolt confirmó algo: el individuo era un licántropo, y las heridas causadas al alumno podrían ser similares a las que le ocasionó Fenrir a Bill. No era día de luna llena, aunque faltaban apenas cuatro. Y era posible que Euan estuviese infectado.

También Kingsley creyó reconocer síntomas de un Imperius en el pobre diablo. Harry se mordió el labio. De nuevo, alguien manipulaba a los licántropos para ponerlos en contra de la sociedad, y marginarlos más todavía.

Con rapidez, se llevaron a Euan a la enfermería de la señora Pomfrey, mientras Neville y Ron fueron a avisar a McGonagall. La señora Pomfrey miró entonces a Draco y Hermione, más sucios y con los rostros cansados.

"Los dos, a la cama." Ordenó con severidad la señora Pomfrey a Draco y Hermione, aplicándoles un hechizo para secarlos de pies a cabeza. "Vosotros dos," dijo, mirando a Ginny y Harry. "esperad fuera."

Harry y Ginny se fueron de mala gana a esperar la llegada de McGonagall. Draco ayudó a Hermione a meterse en la cama. La señora Pomfrey miró con recelo a Malfoy, especialmente la muñeca que Hermione sostenía con una expresión de dolor, y a Malfoy, que había logrado contener la hemorragia gracias a la ayuda de Shacklebolt.

"Bien, señor Malfoy, explique qué ha pasado aquí." Pomfrey no era de las preguntonas, era más de curar primero, preguntar después. Pero sabiendo que lo que ellos tenían no era grave, optó por preguntar.

"Estábamos simplemente dando una vuelta por los terrenos, cuando unos alumnos salieron del Bosque, y ése…" Draco señaló con la boca las cortinas que protegían la cama de Euan, dormido en la cama, cubierto de pociones curativas. "…había sido atacado."

"Estabais dando un paseo con este tiempo." Murmuró la señora Pomfrey con suspicacia. "Bonita historia. Pero no explica el desgarrón y la herida del muslo." Pomfrey señaló la pierna. "Ni la muñeca dislocada de la señorita Granger."

Draco miró la herida olvidada en la pierna, y se centró en encontrar una buena excusa con rapidez. No quería contarle a Pomfrey que el atacante podría ser un licántropo. Aunque vistas las heridas de Euan, no tardaría en adivinarlo.

"Tropecé contra una… rama… y me herí en el muslo."

La señora Pomfrey asintió despacio y tomó unos frascos de un mueble.

"Cuando venga la Directora, a ver si mantienes la misma historia. Ten." La señora Pomfrey le dio a beber una poción calmante a ambos, y atendió las heridas. Hermione tenía la muñeca lastimada por la fuerza que hizo su agresor para que soltara la varita. Por lo demás, estimaba que ellos podrían salir en breve de la Enfermería. Cuando llegó McGonagall, ambas se retiraron a hablar discretamente a la oficina de Pomfrey y no dejaron pasar visitas para no molestar a Euan.

Draco desvió la mirada y Hermione se dio cuenta que estaba disgustado. Tenía el cuerpo apoyado en la cabecera de la cama, los brazos cruzados y el gesto torcido. El pantalón lo tenía desgarrado y el ungüento que le había aplicado Pomfrey debía de escocer, pero parecía eficaz. Hermione tuvo su muñeca curada con una poción, pero tardaría en hacer efecto al menos tres horas.

"Malfoy…"

"No digas nada. Estoy bien." Dijo él secamente.

Hermione se mordió el labio. Sabía que no estaba bien. Físicamente sí, pero estaba herido, como solía ocurrirle en estos casos, en su orgullo.

"Lo siento." Dijo ella, levantándose y sentándose a su lado, en su cama, con cuidado de no tocar el muslo herido. "Gracias por ir detrás de mi. Sólo pensaba en ir a por ese alumno… no me di cuenta de que no me estabas siguiendo. Me siento fatal. Si te hubiese ocurrido algo… no me lo habría perdonado… Tenía mucho miedo." dijo ella rápido, casi sin respirar.

Draco volvió la cara para mirarla. Era una maldita Gryffindor obsesionada por lanzarse al peligro de cabeza. Desinteresada, altruista. Generalmente, lo contrario de lo que él era. Y por eso la admiraba. No podía visionarla si fuese como él. Es más. No quería que fuese como él.

"¿Por qué dices eso?. Hiciste lo correcto. ¿Miedo de qué?"

Hermione bajó los ojos. Era una forma de decirle a ella que un despiste lo tiene cualquiera, que él también la perdió de vista. Él estaba enfadado con su propia limitación a la hora de luchar. El patronus… Krum… Harry… era ir un paso por detrás con respecto a ellos, y eso le estaba devorando. Él tenía ir siempre por delante. Era así, era su naturaleza.

"Miedo de todo… de lo que ocurre aquí, del Castillo, del futuro… No me he sentido así jamás, y me asusta y me paraliza. Me asusta no demostrar lo que puedo valer. Me asusta mucho pensar que me estoy enamorando de ti, y que eso no debería ser así, y que tendría que acostumbrarme a que personas como tú me odiéis, y todo sucede tan deprisa, y hay tanto que tengo que hacer…"

"Espera. ¿Qué has dicho?" preguntó Draco, sin aliento, impactado.

"Que todo sucede muy deprisa, y que tengo mucho que hacer…"

"No, antes de lo de odiarte."

Hermione volvió a bajar la mirada; no se había dado cuenta de lo que había dicho. Y notó que las manos se habían quedado frías de los nervios, y estaban temblando. Atrapada como la snitch que él solía perseguir.

"Que… ¿me estoy enamorando de ti?" susurró mirándolo con temor, como si eso tampoco fuese lo que él quería que ella repitiera. "Y eso me da mucho miedo, porque es todo muy incierto, todo respecto a ti, respecto al futuro… nuestro futuro. Incluso es incierto lo que está pasando aquí, ahora…"

Pero Malfoy no había prestado atención al resto de charla nerviosa de Hermione. Cortó sus palabras con un beso apasionado, uno de los más cálidos y anhelantes que había recibido nunca. Y ella olvidó todo lo que sucedía allí, ahora. Sólo sabía que estaba siendo besada por Malfoy, que sus brazos la habían envuelto, que estaban vivos, y que al menos ella le había dicho la verdad.

"Después de esto, creo que…"

"Aquí están, Minerva." Dijo la señora Pomfrey, pasando a la Enfermería. Hermione se separó instintivamente de Draco y se puso de pie. McGonagall miró a uno y a otro a través de los cristales cuadrados de sus gafas, y asintió con la cabeza lentamente.

"¿Qué tenemos aquí, un prefecto y la Premio Anual, en la Enfermería?"

Hermione explicó como más detalle lo que había ocurrido. Incluido el ataque del extraño individuo que se había llevado Kingsley. Tal vez Draco podía ocultar cosas, pero ella tenía una conexión personal con McGonagall, era su alumna ayudante en Transformaciones, y sentía que debía algo más que una responsabilidad. Si había dicho la verdad a Draco, no podía estropear el día ocultando o mintiendo a otra de las personas que tenía en estima y respetaba en el Colegio.

La señora Pomfrey se llevó las manos a la boca, asustada y horrorizada.

"Os agradezco que no hayáis divulgado nada." Dijo McGonagall. "Kingsley fue muy prudente, y estoy segura que contactará conmigo para ponerme al corriente. Esto es preocupante. Un hecho aislado como el de Eleanor no tendría mayor importancia. Pero ahora estamos hablando de un estudiante herido en menos de un mes. No quiero tomar medidas drásticas, pero reforzaré la seguridad y la vigilancia en los pasillos. Limitaré las horas de salida. Nadie entrará en el Bosque Oscuro. Y… sobre todo, no quiero que se conozca. Creo que Hogwarts se ha convertirdo en un arma arrojadiza entre el Ministerio y la nueva aspirante a Ministra."

La última palabra la dijo con acidez. Hermione miró a Draco, y su rostro se ensombreció. McGonagall fue hacia las cortinas para ver a Euan. Durante un rato estuvieron las dos mujeres hablando y Hermione supo que estaban preocupadas por las heridas. Hagrid entró por la puerta, confirmando que no había nada extraño por allí. Los centauros estaban más aislados que la zona donde Euan fue atacado. Así que sólo quedaba el consuelo de pensar que era un desafortunado accidente. Estuvieron un rato junto a Euan; Hagrid con el rostro preocupado. Era un alumno de su Casa, después de todo, y había ocurrido en la zona que él personalmente vigilaba y cuidaba.

Cuando salieron, la señora Pomfrey recomendó a Draco quedarse esa noche a que hiciera efecto el ungüento. Hermione podría quedarse un rato más, pero tendría que irse. McGonagall y Hagrid fueron a despedir a la comitiva ministerial y a prepararse para la celebración de Halloween. No querían cancelarla para no alterar la normalidad escolar.

"¡Yo quiero ir a la cena de Halloween!" exclamó Draco contrariado.

"Por favor…" suplicó Hermione.

"No." Dijo firmemente la señora Pomfrey. "Si quieres, puedes quedarte hasta que finalice el festín con él. Pero nada más."

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Harry, Ron, Neville y Ginny asistieron al festín de Halloween. Hermione trajo algunas cosas de comer y cenó con Draco. Ninguno de ellos había vuelto a tratar la conversación. Hermione al menos no sabía cómo volver a abordarlo, y visto que él no volvió a tocarlo, se sintió insegura y temerosa. Probablemente Draco no sacaba el tema porque no le interesaba.

Se acomodó bajo su brazo, y tocó el muslo herido.

"Ay…" se quejó él.

Hermione levantó el rostro y miró a Draco burlonamente.

"Me sé ese truco. Lo usas tú y lo usa Ron."

"¿La comadreja conoce mis técnicas de seducción?" preguntó él escéptico. "Mira que lo dudo."

Hermione alzó una ceja.

"Ese truco está muy visto." Respondió ella, rodando los ojos.

"Ah…" contestó él, mientras apartaba el pelo de ella. "¿Y este?. Si me duele aquí…" Draco señaló el dedo con expresión inocente. Ella sonrió sin apartar los ojos, y besó el dedo. "¿Y aquí?" Draco señaló el cuello, justo bajo la oreja. Y Hermione besó el punto supuestamente dolorido, dejándose atrapar por otro viejo truco de seducción.

"No me lo digas, ahora te duele aquí." Susurró ella, señalándole los labios. Antes de que él respondiera, los besó. Y Draco gimió cuando Hermione acarició con cuidado, suavemente, la herida casi curada de su muslo.

ooOOooOOoo


No se sabe mucho de cómo funciona el Ministerio, políticamente hablando. Quiénes eligen al Ministro y durante cuántos años. Al menos yo no lo he averiguado. Aquí he puesto que Scrimgeour podría dimitir o podría dejar de ser Ministro de Magia por una moción de censura (y no sé yo si sería por un órgano como el Wizengamot. Mi formación jurista se pregunta cómo funcionaría un órgano que supongo que toma decisiones colegiadas, que ha de ser judicial frente a decisiones políticas o ejecutivas. Ya sabéis, la división de poderes de toda democracia. Entonces me surge la duda sobre si el mundo mágico es una democracia, y ya paro y no sigo más, porque sueno muy freakie). El caso es que esto de la moción de censura por el Wizengamot no es canon.

Hermes en Hogsmeade: ya os dije eso de que no es posible perseguir a las lechuzas para encontrar a alguien, por la razón mágica que sea. El caso es que George ha visto a Hermes, y como premisa, no buscaba ni la lechuza, ni a Percy. Un afortunado accidente que significa que pueden buscar a Percy por los alrededores. Go Twins! xD

Gracias como un rascacielos a los que leéis, y muchas gracias por vuestras opiniones y vuestros análisis. Es increíble el juego que me dáis y la cantidad de información que manejáis. De verdad, eso es para este tipo de fic, de un valor incalculable: Isa Malfoy (doble y por email también); lara evans; Erea; Nanita44445; Sortilegios Weasley (también por PM); Lil-Evans; CrissBlack, Yedra Phoenix, Sabaku no Akelos, grengras (también por PM); Corae (doble y por email también); Marita; rosa (no dejas email de contacto, pero espero no necesites preguntarme nada entonces :); Nicole Daidouji (me maravillo); XKelida; blackstarshine; Heredrha (doble doble); melaniablack; Abril (tampoco dejaste email, me alegra que las Reliquias te gustara porque hay menos baño de sangre... leer un DH en fic, que repita número de muertes es masoquista... :) y Nasirid, que sé que lo ha empezado ya :)

Os estoy dejando las pistas del fic en http// dubhesigrid . livejournal . com (sin espacios). Directamente pinchad en la columna izquierda (Tags - Lo que más miedo da), aunque el Journal está Friends Only, lo referente al fic está totalmente libre al público. El hecho de visitarlo o no, a mi no me repercute en nada, ni tengo forma de saber si vais (salvo que dejéis comentario). Está ahí porque podría eternizarme con las Notas de Autora.

Por cierto¿qué patronus le daríais a Draco? A mi me hicieron la pregunta en un fic que leí hace tiempo, y pensé en un halcón o un águila. Pero ahora creo que me gusta una pantera para él, por ejemplo. ¿Alguna idea?

Próximo Capítulo: Miedo en Halloween 2ª parte