AQUI, COMO LES PROMETÍ EN EL CAP DE "NUESTRA FAMILIA, LOS SWAN MILLS" ESTA EL NUEVO CAP DE ESTE FIC.
COMENTEN Y DIGAN QUE LES PARECIÓ.
Y RECUERDEN QUE LOS PRIMEROS CINCO REVIEWS SALDRÁN EN EL SIGUIENTE CAPITULO JUNTO CON LAS RESPUESTAS DE LAS PREGUNTAS Y SUGERENCIAS QUE QUIERAN HACERME.
POV CORA:
Era simplemente grandioso, jamás había visto a tanta gente conglomerada, a mí alrededor, ni siquiera me conocían, pero podía sentir su amor al querer tocarme, y créanme, no soy infantil, pero me sentía como una niña pequeña, flotando en el aire y sintiendo la cercanía de toda esa multitud.
Esa tarde la pasé en la aldea, los niños encantadores del pueblo querían que conociera todos sus orgullos, para, según ellos, conocer mejor la población y a sus habitantes, como por ejemplo, pinocho, que era hijo del carpintero y "el mejor titiritero del mundo", Gepetto era su nombre, me dijo al presentarse educadamente, hacia marionetas de madera para encantar y entretener a los niños en épocas de fríos inviernos y lluvias que les prohibían salir de sus hogares.
Mila, una mujer de cabellera negra cual carbón, piel pálida y ojos cristalinos como el agua, era directora del orfanato, donde se dedicaba a cuidar y criar a los pequeños sin padres, como si fueran sus propios retoños. Aunque tenía un pequeño niño propio, Neal.
Neal, un niño muy tierno y simpático, que también era hijo de un tal hombre "Rumpelstiltskin" me enseñó la tienda de pociones de su padre, era algo encorvado el pobre señor, pero por las referencias de su hijo y su esposa, Mila, era el mejor pocionista del mundo, tenían antídotos para todo embrujos conocido y por haber, contra venenos, para males, tales como el insomnio, la falta de apetito, etc. etc.
Estaban también Astrid, una mujer de cabello castaño, lacio hasta media espalda, siempre peinado en un simple recogido de dos mechones, (uno a cada lado de su cabeza) recogido en una media coleta, de piel cetrina y algo bronceada, y de ojos verduzcos mezclados con azul. y sus dos sobrinas, Elsa, una muchachita de ocho años de edad, de cabellera rubia y acairelada hasta la cintura, trenzada por ella misma, de piel pálida como el marfil, sus ojos tan raros como expresivos eran de color celeste tan cristalino como un par de hermosos diamantes recién pulidos, al brillo de la luz solar. Su hermana menos Anna, de cinco años, era completamente diferente a Elsa e Ingrid, como el agua y el aceite, su cabello en recogido en dos tiernas trenzas, era tan rojo como las zanahorias, su piel estaba plagada de simpáticas pecas que le daban un aire más travieso y juguetón, junto con sus brillantes ojitos castaños, tan llenos de vida.
Según supe, Astrid era una creadora de hielo, como Elsa, y Anna, había nacido con la habilidad de tener fuego en su ser y exteriorizarlo, pero, de donde venían, se creía que los que tenían el poder de manejar un elemento natural, eran hijos de brujos o hechiceros, o incluso aprendices de magia negra, lo que causó su inmediato exilio.
Eva, al ver que de la noche a la mañana se habían quedado sin hogar, les proporcionó lugar y vivienda en Rearnatario, Astrid trabajaba en una heladería, donde muchos padres y sus niños iba a disfrutar de esas creaciones de hielo y frutas, mientras que las niñas jugaban y entretenían a los pequeños con sus poderes, sin que nadie les tuviera miedo o las repudiara.
Estaba atardeciendo cuando muchos niños, Eva y yo estábamos jugando a las escondidas, otra vez me sentía como si tuviera diez años de edad, escuchando las carcajadas de mi amada y los gritos de los pequeños mientras correteábamos tras los chiquillos. Era realmente mágico, pero lamentablemente todo lo que bueno acaba pronto. Eva se acercó a nosotros con los caballos ya listos para partir.
-lamento decirles, mis pequeños, pero Cora y yo tenemos que volver al castillo-muchos de los niños se desilusionaron, y la mayoría halaba de nuestras mangas para evitar que nos fuéramos-por favor, mis queridos, mañana nos volverán a ver-enfurruñados nos dejaron marchar, no sin antes hacerles prometer que les dejaríamos bailar una pieza con nosotras en el baile.
-ha sido hermoso, muchas gracias Eva-ella y yo íbamos en el mismo jamelgo, me sentía bastante cansada y Eva temía que me quedara dormida en su montura y se callera. Recostada en su pecho podía sentir su respiración calmada y pausada, deseaba que ese momento no terminase nunca, pero el castillo apareció en nuestro panorama, Eva insistió en que la dejara que cargarme en sus brazos, cosa que me causó mucha gracia, debo admitir, que no soy una damita de peso pluma.
Punto de vista de EVA:
Parecía que desde que Cora había llegado a Rearnatario, comenzaban a llegarme sorpresas que podían cambiarnos la vida a cada integrante del castillo. Y eso lo comprobé al día siguiente, al terminar los preparativos para la celebración de nuestro compromiso.
Cora estaba profundamente dormida luego del día tan divertido y movido que había tenido con los pequeños críos de la aldea, esos pequeñajos podían sacarle la energía a cualquiera.
Para no molestar a mi amada con levantarse de la cama, y tampoco que se despertara Regina de su profundo sueño, ordené a Granni que nos enviara la cena al cuarto, junto con la leche para la dulce bebé que parecía estar despertando.
-buenas noches, mi princesa-su gorjeo me parecía algo sumamente encantador, se parecía en tanta cosas a mi Cora, sus ojitos marrones, soñadores, su piel blanca como la leche, su pequeña y respingada naricita, su boquita rosada como una rosa coral-¿tuviste un buen sueño, mi pequeñita?-sus manitas inquietas intentaban coger un mechón e mi cabello suelto y metérselo en la boca-tienes hambre ¿no, mi niña?
-Majestad, aquí le dejo la cena-Zelena se disponía a retirarse cuando lo noté, su andar lento y pausado, su respiración nerviosa como si esperase que algo la atacara, y su mirar inquisitivo a todas direcciones en su entorno. Estaba actuando algo extraño, tal vez más extraño de lo habitual a su comportamiento, pero en ese instante mis prioridades eran otras, aparte de averiguar que le sucedía a una de mis criadas.
-muchas gracias, Zelena, puedes retirarte.
-¿no necesita ayuda para alimentar a la bebé?-al igual que Granni, Zelena tenía experiencia con niños y un gran instinto para con ellos.
La noche transcurrió sin contratiempo alguno, Regina era una damita realmente calmada, y tan solo se despertaba cuando tenía hambre o necesitaba un cambio, de lo cual en las tres ocasiones que necesitó ser atendida, Granni y Zelena se encargaron.
El día siguiente se presentó revoltoso y lleno de energía, los sirvientes iban y venían en su afán de que todo estuviese listo y en orden para el evento en la noche, los cocineros eran supervisados personalmente por Granni, que no aceptaba el más mínimo fallo en "su cocina", si un plato tenia demasiada sal, demandaba que se tirara a la basura y que se comenzara de cero, Robin organizaba la seguridad del castillo junto a sus guardias, ordenándoles sus posiciones para la velada, Marian verificaba que cada ventana, perta, y utensilio de plata estuvieran brillantes de limpios.
Lo que me extrañó es no ver en toda la mañana, a Zelena, ella siempre estaba pegada a Marian o a Granni, pero ese día no había visto ni un pelo o señal de la joven.
Ya en la tarde preocupada por la desaparición de mi doncella, me puse a la búsqueda, pero por más que abriera todas las puertas y buscara en cada una de las habitaciones, no había rastro de ella. Me estaba exasperando que ningunos de mis guardias o sirvientes me supiera dar respuesta de su paradero.
Estaba en los pasillos principales del ala norte, cuando lo escuché, claro y nítido como el canto de un pájaro, era la risa de un bebé, pero ¿Cómo era posible? Cora y Regina estaban en el extremo opuesto, y esa sección solo era para la servidumbre. Ninguno de los miembros de la servidumbre había tenido hijos y la única criatura que habitaba el castillo, era mi pequeña princesa.
Seguí el sonido, me llevó directamente a la habitación de Zelena, cuando abrí la puerta la sorpresa me golpeó de lleno en el rostro, estaba acompañada de Cora y nuestra hija, pero además de ellas, en sus brazos estaba otra persona, otro bebé , de seguramente la misma edad que Regina, su cabecita estaba cubierta por una pelusilla rubia casi platinada, de ojos grandes y de una extraña mezcla entre verde grisáceo y celeste cristalino.
-¿Qué está pasando aquí?-las dos mujeres se habían quedado mudas y pálidas, como si hubiesen visto a un fantasma-quiero saber que ocurre y de quien es ese bebé-mi enojo seguramente era completamente visible ya que ninguna me daba respuesta alguna.
-majestad, por favor…puedo explicarlo-Zelena parecía a punto de romper a llorar, mientras que pegaba más a la criatura a su propio cuerpo, como si esperara que de un momento a otro se la arrebataran de los brazos.
-Eva, Zelena la encontró ayer cuando estábamos fuera-Cora tenía la mirada llena de calma, amor y tranquilidad-pensó en llevarla al orfanato, pero no sería justo, la pequeña ya se apegó a ella.
-¿y no pensabas decírmelo?-la joven criada temblaba de pies a cabeza-antes de esta noche, debe estar con Mila-las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
-Eva, por favor-antes de que pudiera decir otra palabra, le clavé la mirada haciendo que se callara de repente.
-mi decisión es definitiva, y no hay nada que me haga cambiar de idea-el llanto desgarrador de la pobre doncella se hizo presente, pero con mi enfado, no me importaba-tal vez, si no me lo hubieses ocultado, el resultado hubiera sido diferente.
Antes de que pudiera tocar abrir la puerta que conectaba el hala de la servidumbre con el gran salón, mi mano quedó pegada al picaporte, por arte de magia, detrás de mi escuchaba el taconeo de los zapatos de Cora, mientras trataba de soltarme de ese imantado y fuerte agarre.
-¿Cómo te sentirías si nos apartaran de ti?
-te ordeno que me liberes-sin hacerme caso dio un paso más hacia mí.
-¿Cómo te sentirías si nos apartaran de ti?-apenas la escuchaba en mi afán de querer soltarme del maldito picaporte-¡respóndeme!-su tono autoritario me dejó completamente helada, nunca antes la había visto así, sus ojos prendidos en llamas en una furia irreconocible mientras que la magia que retenía mi mano se hacía cada vez más fuerte.
-no se va a quedar, ese bebé no es suyo.
-entonces Regina tampoco se puede quedar, no es tu hija, y con ella me iré yo-no podía creer lo que estaba oyendo, me estaba desafiando y amenazando con marcharse si no permitía que mi sirvienta conservara a ese infante desconocido-piénsalo Eva, Zelena también merece ser feliz con un hijo, a menos que creas que tú eres la única con derecho de adoptar en este castillo.
Ya con mis dientes casi a punto de romperse de la presión que ejercían, cedí, la magia de la puerta me estaba quemando la mano y estaba completamente segura de que si no accedía a la demanda de mi prometida, la piel me quedaría en carnes vivas.
-bien, está bien-mi mano quedó libre y sin pensarlo dos veces, me dejé llevar por mi ira, no me di cuenta de lo que hacía hasta que ya fue demasiado tarde, la silueta de cinco dedos quedó perfectamente marcada al rojo, en a mejilla derecha de Cora, quise acercarme y disculparme, pero no me lo permitió.
-aléjate de mí, ve a decirle a Zelena tu veredicto, y no te me acerques-, recuerdo el sonido de sus sollozos al marcharse sin dejar que la tocara. Sin poder hacer otra cosa, seguí las ordenes que me había impuesto y volví del cuarto del que había salido, para encontrarme con otra imagen que me hacía odiarme a mí misma, Zelena arrullaba al pequeño que no paraba de llorar junto con la mujer que intentaba consolarlo.
-dime su nombre-la chica parecía no entenderme en su intento de detener sus lágrimas-el bebé, se puede quedar-como si fuese un hechizo su cara cambio de congoja a una profunda alegría-ser madre no es sencillo, Zelena, te estoy dando el permiso de estar a cargo de otra vida, no me decepciones-parecía no escucharme, su atención estaba por completo en el pequeño manojo de llanto y mocos.
-gracias, muchas gracias majestad, no se va a arrepentir, se lo prometo…vamos Emma, deja de llorar, ya pasó-me produjo mucha curiosidad la elección del nombre.
-así que es una niña… ¿Cómo sabes que el nombre "Emma" es el indicado?-sin decirme nada, la colocó en mi brazos, haciendo que la bebé abriera sus grandes ojos un poquito enrojecidos por el llanto.
-si ve su rostro, se parece a Emma-no podía discutir con esa lógica. La devolví a los brazos de su ahora madre y esperé a que dejara de llorar.
-Báñala y arréglala para esta noche, creo que Regina tendrá una compañera de por vida. Y lleva a Regina con Granni para que haga lo mismo.
Salí del cuarto sin esperar respuesta, tenía cosas más importantes que hacer, como por ejemplo…disculparme con Cora por la bofetada inusitada que le había propinado.
CASI SE ME OLVIDA, MAÑANA O PASADO A MAS TARDAR, ESTARÉ PUBLICANDO EL SEGUNDO CAPITULO DE "LA FAMILIA SE ENCUENTRA"
