Inazuma Eleven no es de mi propiedad, el anime pertenece a LEVEL-5.
Capitulo 1
Las clases han terminado hace menos de cinco minutos, pero algunos alumnos aun siguen por el centro escolar, ¿por qué lo hacen? Pues esta claro, para asistir a sus clubes, algunos se realizaban en algunas aulas de dentro del centro, pero otros como los clubes deportivos tenían su sede en el exterior, y a uno de esos sitios es adonde se dirige un chico de cabello castaño. Al sitio donde se dirige es una caseta de club algo vieja e incluso da la impresión que de un soplido se podría caer.
El joven castaño no duró mucho tiempo allí dentro, salio del lugar dando un portazo, estaba enojado, él era el capitán del equipo de fútbol soccer, y por ahora solo eran siete miembros, pero hacer tan pocos los demás clubes deportivos no les deja utilizar su cancha con la escusa de que era estúpido que entrenaran. Como esto no solo ha pasado un día, sino que es cada día los demás integrantes se han cansado y prefieren pasar la tarde metidos en la sede sin hacer nada.
Cuando el chico cerro la puerta dejo caer el balón que había agarrado hace unos segundos, a estar el esférico en el suelo comenzó a patearlo mientras corría detrás del objeto. El pequeño enojo que sentía ya había desaparecido, es que para este chico el patear un balón de soccer le quita todas las penas. Su pequeña carrera fue interrumpida por la voz de una chica, quien era la gerente del equipo.
―Hola, Endo.
―Ah. Hola Aki.
―Perdóname, no pude conseguir el permiso para jugar.― Comentó apenada la chica.
―Sí, sé que es difícil.
―¿Y los chicos?―Preguntó mientras miraba la sede
―De perezosos, como siempre.― Aun que era una mala noticia el joven hablaba con su típico tono de alegría.
―Les iré a decir que practiquen.― Comentó con molestia, menudo equipo que no quiere entrenar.
―No déjalos. Ya veras que pronto saldrán y se animaran a entrenar.― El chico levantó el balón de un toque, agarrando lo con las manos.― Ya que en el fondo a nuestros amigos les encanta jugar fútbol.
A escuchar ese tono del capitán la chica de cabello verde se tranquilizo. ¿Que no podía arreglar Endo con esa felicidad?
―¿Piensas practicar con la Escuela Kazenjuki? Endo, ¿no importa si tus oponentes son alumnos de primaria?
―No... en realidad son muy buenos jugadores una ves que los veas lo entenderás.― Dice con una enorme sonrisa, con esa sonrisa que podía alegrar a cualquier persona.
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Una persona de cabello plata se encuentra sacando figuras de plástico de diversos animes que están embalados con la máxima protección, cada figura que saca de la caja y de su protección es colocada sobre una estantería que esta anclada a la pared. Tras llenar dos baldosas terminó de colocar todas sus figuras, y con ello ya tenía casi terminada la decoración de su cuarto. Pero ya estaba harta de tanta mudanza, primero tubo que desmontar todo lo que tenía en su habitación de la anterior casa, coger un avión para llegar a Japón, pasar un día en un hotel por que los muebles no habían llegado hasta esta el día siguiente, y desde entonces lleva subiendo y bajando cajas, moviendo mueble de un lado a otro.
Cansada de todo lo que había estado haciendo durante el día se tiro en su cama, como está pegada a la ventana no tubo que levantarse para conseguir abrirla, notando una suave brisa que la relajo al mismo tiempo que la refrescaba. Se habría quedado dormida en ese lugar sino es por que notó un pequeño golpe en la mano que dejo colgando. Se levantó de golpe alterada ¿que había sido eso? Miró al lugar donde había residido el golpe, encontró a su perro de pelaje crema que la miraba con alegría mientras le daba la correa.
―Quieres salir a pasear ¿no, Dabo? ―Dijo la chica mientras le acariciaba la cabeza.
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Ya era hora de replantearse el echo de volver a casa, pero claro sí estas jugando al deporte que más amas en este mundo te da igual que ahora mismo este atardeciendo, o incluso sea de noche, lo importante en ese momento es pasarlo bien. Y como era de esperar de el capitán del equipo de fútbol de Raimon: él era unas de esas personas. El cielo ya se había tornado naranja por el atardecer y ahí sigue entrenando con los niños de primaria.
Unas cuantas jugadas más y se acabaría todo, aun que el castaño quisiera seguir tenía que recordar que con los que jugaba eran niños de primaria, seguro que sus madres se enfadarían mucho si llegan muy tarde. Unos de los pequeños chuto el balón, pero el esférico salió desviado a fuera del campo, justo al lugar donde dos chicos que parecían mayores pasaban por ahí, y que casi reciben el imparto de ese chut. A ver lo sucedido Endo salió corriendo al lado de los otros chicos mayores, tenía que disculparse, si no es por esos centímetros de diferencia seguro que se habría llevado un gran golpe. Pero el golpe se lo acabo llevando él. Fue a pedir disculpa y pedirle el balón pero el más bajo de los dos le pego una patada en el abdomen provocando que se cayera al suelo de rodillas por el dolor, mientras el chico aguantaba el dolor también tenía que escuchar las burlas que esos dos chicos hacían referentes a su equipo. Todo esto era observado en silencio y asustados por los niños de primaria, la gerente del equipo, un chico de cabello crema que caminaba cerca del lugar, y desde el puente una chica de cabello plateado corto y peinado empunta hacia la izquierda y su perro.
―Oye Yashui, ¿qué te parece si le das una pequeña demostración?― Dijo el más pequeño.
―Buena idea. Vamos a darle una pequeña lección.― Contesto el otro antes de escupir al balón, cosa que provoco un gran enojo por parte del castaño y las otras dos personas que no estaban en el campo.― ¡Ahí va!― Gritó mientras chutaba, al hacer esto resbalo y quedo sentado en el suelo.
El esférico fue directo a la cara de una niña que antes que aparecieran esos tipos bebía agua con tranquilidad, y ahora a ver como el objeto se acercaba a ella hizo que se queda bloqueada. Pero un rápido movimiento del chico de cabello crema salvo a la chica. De una corta carrera bajo la pequeña cuesta y en el momento justo llegó para chutar el balón con una dirección; la cara de ese escupe a balones.
Mientras que abajo del puente, donde se encuentra la cancha, el joven portero se presenta al que acababa de chutar con una fuerza increíble, y que había echo escapar a los dos matones momentos antes. en la parte de arriba del puente la persona con el perro sonríe con alegría mientras prosigue con el paseo de su mascota.
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Una habitación, un lugar que estaría totalmente oscuro si no fuera por los traiciones rayos de la mañana que se colaban por lo más alto de la ventana, lugar donde la persiana no conseguía mantener serrados unas pequeñas rejillas. La poca luz que entra permite ver un gran desorden, una chaqueta amarilla, una camiseta gris y unos pantalones azules marino se encontraban tirados por el suelo, uniéndose a esas prendas se encuentra la mayor parte de la sabanas de la cama. Pero no solo el suelo estaba desordenado, encima de la cama una camiseta blanca con pequeños detalles en negros colgaba de la pared por cuatro chinchetas, en la mitad tenía escrito el número siete y encima de ese número se podía leer: A. FIRE. Siguiendo a esa camiseta una bandera de un equipo español muy conocido por todo el mundo, al rededor de esa bandera y por todas las paredes un montón de poste de distintos animes que estaban colocados un poco como se hace con la figuras en el juego del tetris. Sobre la cama, que ahora no tenía sabana ni almohada, se encuentras una persona de cabello plateado que duerme plácidamente, a los pies de la cama, echo una bola se encuentra un perro de pelaje crema que parece ser una mezcla entre pastor alemán y labrador.
(N/A:ese desorden en la pared va en honor de mi mamá. ¡Siempre dice que mi cuarto esta desordenado por los poste que cuelgo!)
La puerta del cuarto comenzó abrirse con lentitud, una figura femenina, con una altura normal de una mujer adulta comenzaba a caminar por dentro del cuarto, esa persona tiene su cabello rojo amarrado en un moño y unos cuantos mechones ocultaban su frente, sus ojos verdes llamaban la atención de una gran manera ya que su piel bronceada y el leve maquillaje que llevaba ayudaban mucho a ello.
La mujer a ver el gran estropicio que había montado no pudo evitar enojarse. Solo llevaban un día en esa casa y ya tenía el cuarto en ese estado, esta chica no tiene remedio. A no poder levantar la persiana de golpe, ya que despertaría antes a la persona de la cama, opto por una opción más sencilla y algo malvada: encender la luz de la pequeña lampara de la mesita. La mujer se acerco a una pequeña mesa que hay al lado de la cama, agarro la pequeña lampara y la colocó apuntando al rostro de la chica de piel pálida. Con la otra mano recorrió el cable hasta llegar al interruptor, colocó los dedos, aclaro su garganta, tres, dos, uno: presiona el interceptor mientras que de su garganta escapa un grito de enojo.
―¡ROSENTHAL FIRE!
Ese grito, esa luz tan repentina en su cara, era causante de su gran dolor de ojos en ese momento. Cuando escucho el gritó abrió de golpe los ojos por el susto, pero sus ojos fueron acuchillados por una fuerte luz provocando que sus manos fueran a tapar sus ojos mientras se movía para ponerse boca abajo ocultando su cara en la oscuridad mientras suelta un pequeño gritó de dolor. Pero no solo ella a salido alterada de la situación, el perro comenzó a ladrar por el miedo que le causo esos gritos, y esa luz tan repentina, estaba tan asustado que cuando se dispuso a levantarse colocó mal una pata y calló al suelo.
―¡Mamá esto no tiene gracia!― Protestaba la chica que salía de su escondite, aun mantenía sus ojos ocultos tras una de sus manos, pero con una pequeña abertura intentaba comprobar si su perro estaba bien.
Toda esa escena tan cómica era presenciada por un cuarto ser vivo, un gato con mucha cantidad de pelo que provocaba la ilusión de gordura, pero el físico del animal era todo lo contrario. El animal desde el escritorio de la habitación observaba la situación con sus enormes ojos azules, color que delataba que aun era una cría.
―Porque no vallas a la secundaria no es escusa para que este todo el día en la cama.― Protestaba la mujer mientras dejaba la lampara donde estaba antes.
―Pues yo si la veo, después de todo no fue a mi a quien se le olvido pedir una matricula para alguna secundaria.― Contesto la chica con burla mientras se tumbaba de nuevo.
La mujer mira más enojada a su hija, aun que le fastidiaba ella tenía razón, con todo el lío de la mudanza se le había olvidado buscar una secundaria para su hija.
Mientras que la mujer buscaba algo con que contestar a la joven, Dabo se subía a la cama mucho más tranquilo, se acerco a su ama y comenzó a darle suaves golpes en el brazo, en uno de esos golpes consiguió levantarlo un poco, cosa que aprovecho para meterse por ahí y tumbarse bajo el acogedor brazo de la chica. Al mismo tiempo el joven minino abandonaba el escritorio para subirse en la cama y acostarse echo una bola junto a la espalda de la chica.
―Dabo y el gato están con migo.― Dijo la chica con una voz perezosa.
―¡LEVANTA DE UNA VES!― Ordeno con enojo.
Esta ves ambos animales levantaron sus cabezas para mirar a la mujer, la miraron por unos segundos, el más grande de los dos con unos ojos pequeños pero de un tono castaño que rebosaban vida, y el más pequeño y joven con unos irresistible ojos azules de un tamaño casi mayor que la cabeza. Tras esa mirada volvieron a recostar sus cabezas.
La mujer de cabello rojo miró la escena asombrada, la frase de: las mascotas se parecen a sus dueño. Tomaba un significado muy gráfico en ese momento. Al final acabo rindiéndose y suspiró con cansancio.
―Tú ganas, pero solo por esta ves. Me voy a trabajar.― Dijo la mujer mientras se agachaba para apagar la lamparita, y después de eso se marchaba serrando la puerta.
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Por otro lado el equipo de fútbol soccer de la secundaria Raimon había obtenido un ultimátum; sí no ganaban el partido contra la Secundaria Teikokuel club acabaría serrado, y Endo Mamoru, capitán del equipo, no estaba dispuesto a que eso pasara. El equipo fue a visado del partido un día después de lo sucedido en la cancha de soccer con esos dos abusones, mismo día que Goenji Shuuya entraba en la secundaria, persona que fue delantero estrella de la secundaria Kidokawa Seishuuel año pasado, y misma persona que salvo a la pequeña niña de ese balón. El castaño en ese momento tenía dos grandes problemas; uno: lograr encontrar a las cuatro personas que le quedaba para completar el equipo. Y dos: conseguir que Goenji fuera una de esas cuatro personas.
La primera persona que quería que se uniera; era el delantero Goenji Shuuya, pero este se negaba una y otra ves, aparte de preguntarle al chico de cabello crema empunta, el castaño decidió ir por toda la secundaria con un enorme cartel en el que decía: ¡Necesitamos jugadores para el partido contra la Secundaria Teikoku!Pero nada, solo revivía negativa, incluso intento convencer a personas de otros clubes, entre esas personas se encontraba un corredor de atletismo de cabello azul y ojos marones.
―Ya veo. Conque el club de fútbol― Dijo el chico de largo cabello azul.
―Kazemaru, yo sé que sueñas con superarte. Si te interesa por favor avísame después de clases, nosotros estamos practicando cerca de la torre de metal. ¡Ha! Puedes venir a ver la practica. Bueno, te esperamos.― Mucho antes de que el pobre chico pudiera contestarle el castaño huyo del lugar
―Si, pero me refería hacer el mejor atleta.
El chico con la banda naranja en la cabeza aun seguía con lo mismo, necesitara encontrar miembros y le daba igual cuantas personas le rechazaran, él no pensaba abandonar. Era tal sus ganas de conseguir miembros que hablo con un chico que parecía que el único deporte que realizaba era en clase de deporte y por que era obligatorio. Ese chico no le dio una negativa, ni tampoco una afirmación, así que solo sirvió para confundir al castaño. En el momento que el capitán hablaba con ese chico de lentes uno por la espalda que tenía un gorro rosa y azul observaba el cartel con una mirada de intriga y aburrimiento.
En unos de sus viajes de un lado a otro en busca de nuevos miembros una chica de cabello azulado que utilizaba unas lentes con la montura rojiza decidió hablar con ese chico.
―Vengo del diario escolar. ¿Qué piensas sobre el partido que tendrán en unas semanas?―Preguntó la chica mientras se preparaba para escribir lo que fuera en su pequeño cuaderno marrón claro.
―¿Qué es lo que pienso? ¡Ha ya se!
―Dime ¿Qué esta en tu mente.― Preguntó la chica emocionada.
―Podrías hacernos propaganda en tu diario por favor.― Termino con una de sus grandes sonrisas tan característica al tiempo que señalaba el cartel.
El tiempo pasaba y el chico seguía sin encontrar nuevas personas para el club, pero su viaje de lado a lado era observado por sus compañeros, estaban impresionado por las ganas que le ponía, y mientras ellos ¿qué? ¿Se quedaban en la caseta del club leyendo manga, jugando a vídeo juegos, o simplemente sin hacer nada? No... eso tenía que cambiar ahora mismo.
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Un chico de cabello crema caminaba por las calles mientras que el cielo se iba cambiado poco a poco de un tono naranja a negro. ¿Estaba enojado o interesado? No, estaba enojado, ese pesado de la banda naranja no lo dejaba en paz, ya le había dicho que había dejado el fútbol, ¿de esas palabras que es lo que no entendía? Aun que esos ojos de hace un momento... le miraba con unos ojos llenos de amor hacia el fútbol y con una gran confianza, como si de verdad creyera que puede vencer a Teikoku.
― Que molesto.― Susurro el chico con cansancio.
Minutos atrás a tenido que huir del chico ya que no aguantaba más sus palabras, aun que ahora mismo se replantea si esta asiendo bien. No, como puede pensar esos. Dio unos leves movimientos de cabeza para alejar esos pensamientos de su cabeza, estaba haciendo lo correcto. Cero los ojos por unos segundo mientras suspiraba, era una gran manera de relajarse. Al abrirlo pudo ver como una persona pasaba a su lado dirección contraría mientras corría seguido por un perro. Las pocas milésimas de segundos que pudo ver la cara de esa persona le sonó conocida, provocando que volteara la mirada para comprobar si conocía a esa persona, pero ya estaba algo alejada, y que por la espalda no podría reconocer a nadie decidió olvidarse del tema, pero aun que él quería su mente no le dejaba, algo dentro de el se había iluminado tras ver ese rostro, y eso que no conseguía recordar nada de esa persona, aparte de su ropa, una chaqueta amarilla, y unos pantalones de un tono azul marino.
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Ya había pasado una semana desde que su madre la levantó de un modo nada cariñoso. Ahora mismo se encontraba bajando las escaleras de su casa, vestía con su típica chaqueta amarilla y camiseta gris, junto a unos pantalones deportivos de un tono azul marino, desde hace unos días se ha aficionado a salir a correr por la mañana, es una persona muy activa y le encanta el deporte y ya que le prohíben jugar al que mas le gusta, tiene que busca alternativas, y una de ellas es el atletismo.
Entró en la cocina con la intención de tomar un trago de jugo y salir corriendo de la casa junto a Dabo, pero sus planes fueron rotos. A su sorpresa su madre se encontraba en la cocina preparando algo que comenzaba a oler delicioso, y lo que más le extrañaba es que en el lugar donde suele sentarse a las horas de las comidas se encontraba un hoja de papel.
―¿Cómo que estas aquí?― Preguntó mientras se acercaba a la mesa para agarrar la hoja de papel.
―Bueno días a ti también, hija.
―Bah, formalismo que sobran entre familia. ¿Qué es esto?
―Es la matricula de Raimon, ya has perdido mucha escuela, y como tu padre se entere nos mata a las dos.― Comentó divertida al mismo tiempo que apartaba del fuego la olla de donde provenía ese delicioso aroma.― Me voy a trabajar, hoy no llegare hasta tarde, así que os e dejado preparada la comida. Rellena la matricula y entrégala. ―Agrego mientras se quitaba el delantal y salía de la cocina.
― Si, si, ya lo are.
―Rosenthal, más te vale hacerlo, es la única secundaria de por aquí que tiene plazas libres.
―¿No tenía que irte a trabajar?― Preguntó con cansancio, sus vacaciones habían acabado y eso le fastidiaba un poco y era incapaz de disimularlo.
Continuar...
Pues hasta aquí el primer cap, ¿qué le esperara a los jugadores de Raimon en ese partido? ¿Y a Rosenthal en su viaje a entregar la matricula? ¡Que nervios! Pues abra que mantenerlo a ralla hasta el siguiente capi. Nos leemos.
