Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5


Capitulo 7

La practica había comenzado, Endo estaba seguro que eso de "Piung, Pun, Gugch" tenía sentido, solo que había que encontrarlo. Como le era imposible usar la cancha del instituto decidieron ir al parque de detrás de la escuela, en el que hay una torre de metal. Aun había que buscar el significado de esas palabras, por lo que prefirieron entrenar otra cosas que también necesitarían, como: Las envestida del enemigo.

Someoka se encontraba en una de las elevaciones de aquel terreno, cerca de un árbol en el cual había una cuerda atada a una rama, y al otro lado un neumático. Cuando el delantero dijo para que era el entrenamiento y vieron el neumático entre sus manos, la mayoría, que se encontraban en fila, huyeron de donde estaban, dejando solo a Shido. El chico de cabello naranja miró a sus lado mientras se señalaba. ¿¡Era él el primero!?

―A qui va. ―Dijo antes de lanzar el neumático.

Shido se quedo inmóvil mientras el objeto se acercaba a él. En su mente no entraba la posibilidad de huir, solo pensaba en la locura que era el ejercicio. Al final paso lo que tenía que pasar. El robusto objeto impacto contra el cuerpo del chico, haciendo que saliera volando lejos del lugar.

Por otra parte Endo podía ver como sus compañeros volaban uno tras otros. Que bien, ya habían comenzando a practicar.

―Endo ¿Puedo hablar contigo? ―Dijo Goenji una ves estuvo al lado. ―Es sobre la técnica secreta.

―Claro.

Sin decirse nada más ambos chicos se agacharon, el de cabello más claro mantenía en su mano una rama, necesitaba dibujar en algún lado para explicárselo.

―Creo que se refiere a esta jugada. Primero un jugador salta. Mientras que otro aprovechara para saltar sobre él para ganar más altura. Y una ves que lo haga realizara una chilena ¿no es así?

A escuchar como le llamaba miró al lado donde estaba el castaño. Este le miraba con la mirada iluminada, su sonrisa y el brillo en sus ojos comenzaban asustar al de cabello claro.

―Es verdad. Tal ves así sea la técnica, me sorprende tu astucia.

Dejo esa cara para ponerse un poco serio, lo que iba a decir merecía esa cara.

―El único capaz de hacer una chilena en un terreno inestable eres tu: Goenji. ―Sentenció mientras le señalaba.

Aun agachado Goenji miraba confundido al castaño.

―¿Qué yo lo haga?

―Si. Y el jugador que puede servirte de apoyo es... ¡si! Kabeyama.― Acabo de hablar con una de sus enormes sonrisas.

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Ahora que todos conocían lo que significaban esas extrañas onomatopeyas, comenzaría el nuevo entrenamiento. Kabeyama y Endo se encargaban del prime salto. Si el primero no alcanzaba la suficiente altura no serviría de nada, y el otro le acompaño porque decía que necesitaba mejorar sus saltos. Por lo que los dos comenzaron a dar saltos con dos neumáticos alrededor de su cuerpo agarrados con una cuerda. Separados de esos dos se encontraban Goenji, Someoka y Ren con otro entrenamiento. Goenji tenía que practicar el saltar sobre algo y después lograr hacer un chut. Cosa que era fácil decirlo, pero hacerlo era otra historia. Ren y Someoka se encontraba a unos metros de distancia del otro, con sus brazos entrelazados. Unas palabras de Goenji, y una afirmativa de los otros dos hizo que el primero comenzara a correr. Cuando estaba a una buena distancia saltó para caer sobre los brazos de estos dos, una ves lo tuvieron le lanzaron mientras él saltaba, cuando ya no podía seguir subiendo se preparo para patear el aíre mientras daba una vuelta completa. En la caída iba bien, hasta que perdió el equilibrio llegando al piso de espalda. A recibir el golpe colocó una de sus manos en la zona afectada mientras se daba la vuelta y gritaba. Sus dos compañeros se acercaron corriendo preocupados.

―¿Oye estas bien?

―Descuiden, estoy bien. Aun necesito altura. Necesito que me impulsen un poco más.

Ren le miraba con los ojos entornado mientras soltó un suspiro.

―Esta bien. Como ―no terminó la frase por la sorpresa que le dio ver que Goenji ya se había levantado, volvió a soltar un suspiro al tiempo que se levantaba. ―Tu mandas. Vamos Someoka.

El nombrado le miró algo sorprendido, pero no por sus palabras, si no por la acción del otro antes. Movió su cabeza para volver al mundo real antes de levantarse.

―Si.

Tras ese casi susurro los dos se alejaron del chico para volver a entrelazar sus brazos. Esta ves iba a salir. Goenji aguardo en el mismo lugar hasta que ambos se detuvieran. Mientras que andaban no podía apartar la mirada de Ren. No a podido hablar con él sobre lo del cuaderno. Aun solo eran sospechas pero todo apuntaba que no era quien decía ser.

Inevitablemente las horas pasaban, dejando el cielo azul casi oscuro. El entrenamiento especial no cesaba, y ya por millonecima ves Kabeyama caía al piso por el cansancio. Y Goenji aun seguía perdiendo el equilibrio al caer, intentaba caer con las manos para no darse el golpe en la espalda, pero nada, seguía igual. Una nueva caída y esta ves no se levantó, se quedo ahí tumbado descansando, mientras que los otros dos se acercaban para sentarse junto a él.

―Oye mejor dejemos esto por hoy, estas echo un desastre. ―Sentenció Someoka.

―Mirate tú. ―Dijo Goenji con la voz algo rota por el cansancio y el dolor.

Someoka miró sus brazos, los cuales, al igual que los de Ren, están rojos e inflamados por soportar el peso y los saltos del delantero.

―Olvidalo esto no es nada, mas bien lo digo por ti.

―¡Esto no significa nada para mi! ―Dijo con voz seria y enfadada. Pero enseguida se movió un poco para poder mírale con una sonrisa.

― Goenji...―Intento persuadir le Someoka pero fue interrumpido por el movimiento de Ren.

Suspiró mientras se levantaba del suelo.

―Ya lo e dicho antes: él manda. No voy hacer el primero que se rinda si él pude seguir.

Comentaba el chico de ojos castaños mientras se colocaba enfrente del peli-crema. Ambos se quedaron mirándose hasta que uno hizo el primer movimiento. Este fue Ren, el cual colocó su mano frente al chico tumbado para ayudarle. Le miró por unos segundos antes de sonreír de lado y reincorporarse con la ayuda del otro, quedando uno enfrente del otro, dejando ver claramente la diferencia de estatura que había entre los dos.

Kabeyama y Endo se encontraban tumbados en el piso. Estaban agotados y doloridos de tanto caer. El peso de los neumáticos no solo les ayudaría a mejor sus saltos, sino que también ejercía mucha presión en sus cuerpos una ves cayeran. Aki se acercó a Endo preocupada, no podía seguir viendo como se hacía daño.

―Deténganse por favor. Ya sabía que no querías que Kabeyama sufriera solo esta plástica. No tienes porque hacer esto Endo.

Kabeyama miró a su capitán. ¿De verdad estaba haciendo eso? Con unos movimientos el torso y ayudándose con los brazos se colocó mirando al castaño.

―¡Capitán! ¿cierto lo que dice?

Endo aun miraba el piso desde la ultima ves que lo toco. Sin aun hablar apoyo sus manos en la tierra para ayudarse a elevar un poco su cuerpo.

―No, aun no...―Hablo con un poco de dificultad.

―Pero... ―Comenzó a decir mientras unas lágrimas se acumulaban en sus ojos. ―Ya no puedo seguir con esto.

―Cuando las personas se encuentran al limite de una situación... superan todas sus habilidades para sobre salir.. ―Aun que le costaba hablar pensaba demostrarle que sus palabras era ciertas. Comenzó a balancearse con todas las fuerzas que le quedaban, cogió todo el impulso que pudo obtener por el balanceo y saltó. ―¡MIRA! Muy bien, hazlo otra ves. ―Dijo esto ultimo una ves quedo de píen en el suelo.

―Si.

Kabeyama posó su mirada en el piso encontrando a un caracol que pasaba por ese lugar. Una ves lo vio su cara cambió y comenzó a gritar, como si le diera miedo. De un momento a otro Kabeyama dio un salto enorme, más alto que el que momentos antes había dado Endo. El castaño miraba con una sonrisa a su amigo, lo había logrado. Pero no fue solo un salto, dos o tres más. Aunque mas bien fueron rebotes por los neumáticos. Con el ultimo "salto" acabo cayendo al lado de uno de los arboles, dándose con el tronco en la cara.

―Eso saltos fueron fenomenales. Lo que necesitamos.

― Si, claro capitán. Pero es algo doloroso.

Con ese comentario los dos comenzaron a reír, ahora solo quedaba que Goenji pudiera chutar y que juntaran sus dos entrenamientos.

Un nuevo impulso, Goenji había alcanzado una altura superior a las anteriores, no más de unos cuantos centímetros, pero había logrado la altura. Nuevamente pateo la nada dando le vuelta, esta ves acabo en el piso de píe y no con la espalda. El chico se quedo en el lugar donde había caído sin moverse. ¿lo había logrado?

―¡Si, así se hace Goenji! ―Acabo gritando de la alegría Someoka.

Goenji volvió su mirada a donde estaban, a ver como lo celebraba el más alto y como el otro le miraba con una sonrisa mientras le mostraba su mano derecha con su pulgar erecto. No pudo resistir las ganas de sonreír. Pero de igual forma no pudo evitar que el cansancio le ganara por unos momentos, haciendo que cayera al suelo. Ren y Someoka salieron corriendo para ver que le había pasado. Una ves a su lado, cada uno colocó un brazo del delantero tras su hombro para ayudar a que se le levantara.

―Estoy bien. ―Dijo tranquilo aun con la sonrisa y sus ojos cerrados.

―Finalmente lo lograste.

―No aun me falta mucho. Debo impulsarle el doble para conseguirlo. ―Contestó a Someoka.

―Pues después de ver eso no tengo ninguna duda de que lo lograras. ―Dijo con una gran sonrisa el de cabello oscuro. ―Sabía que lo conseguirías.

El equipo entero se había reunido cerca del árbol donde entrena Endo. Todos miraban al horizonte mientras escuchaba las palabras inspiradoras de su capitán. ¡que se prepare el Salvaje! Raimon llega, y lo hace pisando fuerte.

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Los chicos habían vuelto a la secundaria para recoger sus cosas en la sede. Algunos ya comenzaban a colocarse el uniforme de la secundaria mientras que otros sacaban sus cosas del casillero o solo se comenzaban a quitar la equipacion. Ren era el único que aun no había saco sus cosas, lógico fue el ultimo en entrar, tenía la esperanza de que cuando volviera de "beber agua" todos estarían listos para salir. Pero nada, le tocara juguetear con sus cosas.

―Oigan, se hizo tarde. ¿Que tal si vamos al Fideos Rai Rai Ken? ―Propuso Endo a gritos mientras abrochaba los botones de su chaqueta.

Tarde.. se hizo tarde... ¡TARDE! Un escalofrió recorrió el cuerpo de Ren. lo más rápido que sus brazos doloridos pudieron ir, guardo su mochila en la bolsa de deporte y esta la saco del casillero cerrándolo de un golpe. Esa acción dejo confundido a los demás presente, y que comenzara a correr hacía la puerta mucho más.

―¡ME VAN A MATAR EN CASA! ―Aclaro mientras abría la puerta y salia corriendo. ―¡Nos vemos mañana!

―¡Oye Ren! ¡La puerta! ―Protesto Kazemaru mientras serraba el objeto con una mano, y con la otra evitaba que sus pantalones acabaran en el suelo.

―Ren es un desastres, no llegó a cambiarse.

Mientras que a la mayoría reía por el comentario de Kurimatsu, Goenji hacía un sonido de disgusto con la boca. De un modo o otro siempre encontraba el modo de que no pudiera hablar con él. Primero cuando vio esa firma en el cuaderno, no pudo decir nada porque todos entraron. Luego en la practica, estando Someoka delante y con lo importante que era conseguir esa parte de la técnica no era momento de hablar. Mientras volvían a la secundaria intento hablar con él, pero este como si hubiera adivinado que quería se puso hablar con Handa y Matsuno. Y ahora esto. Era decaído escurridizo.

Ren corría sin descaso por las calles. ¡Maldita la hora que no dejo que Someoka convenciera a Goenji de que se rindiera por hoy! Abría vuelto antes a casa, antes que sus padres, ¿ahora como entraba en casa? Tenía la peluca, los ojos castaños y ni se había cambiado. ¡Como iba a entrar! Por no quitar merito a que su mamá le echara la bronca del siglo por llegar tarde, y que seguro Dabo hizo sus necesidades en el jardín. Es verdad, no saco a pasear a Dabo.

―Perdóname Dabo. ―Susurro al aire mientras comenzaba a correr más rápido, casi... a la misma velocidad de un relámpago.

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Como hicieron el día anterior se encontraban en el parque de la torre. Ahora tocaba juntar las dos partes de la técnica. Pero para eso ambos tenían que alcanzar de primeras una altura base. Bajo la torre el equipo amarró una cinta. Justo detrás de esta se encontraba Shorin sentado en uno de los peldaños para subir a la torre, se encontraba en la misma altura de la cinta. El pequeño jugador sostenía dos banderines, una con el dibujo de un circulo, y la otra con una cruz. Goenji y Kabeyama desde abajo saltaban uno detrás del otro. El más grandote llegaba al punto establecido, pero siempre acababa aterrizando mal. Por el otro lado, Goenji conseguía llegar al punto y caer de píen, después de todo la practica de ayer a funcionado. Aki anotaba todos los resultados.

―Veamos... el problema es el aterrizaje de Kabeyama, pero la altura es suficiente. Ahora solo falta combinarla entre ustedes dos.―Dijo Endo animado una ves acabaron de saltar.

Ambos chicos asintieron. No había ningún motivo por el cual no hacerlo. Ambos chicos se colocaron uno delante del otro. De mientras los demás se pusieron alrededor para ver si la técnica acababa teniendo éxito.

Un balón al aire y ambos comenzaron a correr al centro, una ves estuvieron lo suficiente cerca saltaron a la ves. Todo iba bien hasta que Goenji tuvo que apoyarse sobre Kabeyama, por algún extraño motivo el de menor edad había perdido el equilibrio, haciendo imposible que Goenji se apoyara en él. Y ambos acabaran en el suelo.

Todos miraron a Kabeyama, el cual se encontraba sentado en el suelo temblando de miedo. ¿No sería...?

―Kabeyama acaso tu...―Preguntó serio el delantero.

―¿Qué sucede? Si la técnica especial iba tan bien. ―Preguntó alterado el capitán acercándose a los otros dos.

―Es que... ―Intentaba hablar con normalidad Kabeyama, pero el temor aun era presente en él. ―Me dan mucho miedo las alturas

―¿Qué?

Todos miraron incrédulos a Kabeyama, ¿iba enserio? Podía a verlo mencionado antes, así no le habrían "obligado" a tener que hacer la técnica.

―Cuando me impulso sobre tus hombros, y sierras los ojos porque tienes miedo, pierdes el equilibrio por completo. ―Aclaro el delantero a creer haber encontrado la solución del "¿por qué?

―Con que ese es el motivo por el que no podías aterrizar bien.

―Cuando miras hacía abajo te da mucho miedo. ¿Qué te parece si te enfocas en Goenji?

La solución de Aki tenía sentido, si miraba a Goenji, no miraría al piso y no tendría miedo... o esa era la idea principal.

Una ves más centraron el balón, y ambos comenzaron a correr para realizar la técnica, pero aun que el de menor edad intento por todos los medios solo mirar al delantero, le fue imposible. Por unos segundos su mirada quedo clavada en el piso, haciendo que tuviera miedo y volviera a cerrar los ojos, perdiendo el equilibrio y volviendo a caer al suelo de culo.

―Estaba pensando en solo mirar a Goenji, solo a él. Pero de repente me dio por mirar al suelo y...

Y de la nada volvíamos a encontrarnos con un nuevo obstáculo. Aunque yo no estuve presente cuando comenzaron a buscar una solución.

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La practica ya había acabado hace tiempo, pero aun quedaba uno de los jugadores en la sede. Agachado y evitando ser visto por las ventanas hablaba por su celular en susurro, evitando que cualquier sujeto que pasara por ese lugar lograra escucharle.

―Encontramos el manual de Daisuke Endo. Sin embargo, Endo es el único que puede leerlo. Así que de nada sirve que lo tenga en sus manos.―Se mantuvo unos segundos en silencio, escuchando lo que la otra persona tenía que decirle, una ves escuchado corto la llamada.

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Quedaba poco para el día del partido, y por mas que lo intentarán era imposible realizar la nueva técnica, ya no podía más, se resignaba a no poder superar su miedo. Incluso propuso que otro hiciera la técnica. Como era normal en el capitán intentó ayudar por todos los medios al defensa, pero por más que lo intentara el otro no se dejaba ayudar, quería hacerlo, pero su temor a las alturas era más fuerte que él.

Aunque el menor se hubiera rendido él no pensaba hacerlo. Sí Kabeyama podía llegar a la altura necesaria solo le quedaba a él poder apoyarse en un punto inestable, solo eso... pero por más que lo intentara le era imposible conseguir mantener el equilibro el tiempo suficiente para saltar.

Endo había ido al parque de la torre, lugar donde siempre entrena tras el entrenamiento con el resto del equipo. Una ves llegó vio como Goenji entrenaba el poder mantener el equilibrio sobre una superficie inestable. Y aunque ellos no lo sabían una tercera persona les estaba observando. Los observaba decepcionado consigo mismo, pero... por más que se repitiera que tenía que hacerlo, que tenía que superar su miedo le era imposible hacerlo.

Endo y Goenji regresaban juntos a casa, el de cabello castaño no paraba de repetir que mañana lo lograría, que la técnica estaría lista para jugar contra el Salvaje, e incluso daba la posibilidad de que Kabeyama lograra superar su vértigo. Parecía que el delantero no se perdía ni la mínima palabra del castaño, pero en realidad su mente estaba algo alejada de esa conversación. Por una parte no podía parar de pensar en como realizarían la técnica. Y por la otra en Ren. Ese chico era demasiado extraño, no solo porque cree que esconde algo, sino que también desaparece de los entrenamientos. ¿Qué puede ser tan grabe como para perderse los entrenamientos y evitarlo para no hablar con él?

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El día del partido llegó y como era lógico yo no jugué. No solo por ser nuevo en el equipo, sino porque durante toda la semana no estuve practicando con todos el tiempo suficiente. El día que nos quedemos hasta tarde para que Goenji pudiera realizar una chilena al tiempo que saltaba sobre un punto, y que Kabeyama consiguiera la altura base. Ese día mis padres me regañaron, no por llegar tarde, ni por entrar en casa con las zapatillas y subir corriendo a mi cuarto. Fue por "olvidarme" de Dabo. Como ellos le llamaron: mi responsabilidad. Y tenían razón, la únicas reglas que me pusieron para poder adoptarlo era que yo le cuidara y me haría responsable de lo que hiciera. Por eso me castigaron sin salir, salvo para ir a la escuela y sacar de pasea a Dabo. Algo estúpido el castigo, pero fue suficiente para impedirme entrenar con los demás. Entre tener que volver antes que ellos, y sacar de pasear a Dabo, solo podía asistir a la mitad del entrenamiento sino quería ser descubierta.

Bueno, volvamos a lo importante. El partido. Cuando lleguemos al instituto Salvajecreímos que habíamos entrado en una selva. Ese lugar estaba rodeado de vegetación propia de la misma selva. Y por no hablar de sus jugadores, no solo era su extraño parecido con algunos animales, sino su extraña reacción a ver la limusina de Natsumi. Comentaban cosas extrañas como si fuera la primera ves que veían un auto. Incluso exploraron cada centímetro de este.

Una ves listos para comenzar el juego Endo se emociono por la cantidad de gente había ido a ver el encuentro. Pero para él los importantes no eran todos los estudiantes de la secundaria, sino los tres niños que no paraban de animarnos. Uno de ellos era el hermano menor de Kabeyama. Creo que su presencia le puso aun más nervioso, y por eso quiso huir con la escusa de ir al baño. Ja, pues ahora que lo pienso no soy el único que le gusta huir.

El partido comenzó y como ya dijo Domon el Salvajeboqueo dos de nuestras súper técnica, El Tornado de Fuego y el Tornado Dragón. Solo quedaba la técnica de Someoka, ya que el Gol Relámpago no estaba listo. No solo ese fue nuestro problema, el Salvajenos superaban en fuerza y velocidad, y aun que parezca mentira no consiguieron marcar ni un solo gol en todo el partido, y eso que no paraban de chutar cuando tenían oportunidad. Endo nos demostró lo que ya sabíamos: que es un gran portero.

El partido continuó y cuando Someoka se disponía a realizar su Impacto Dragón uno de los defensas contrarios le lesiono, dejándonos con solo la esperanza del Gol Relámpago. Domon salió al campo como sustituto, debería haber salido Anteojos, pero aun que se excuso diciendo que era para que él pudiera jugar, en verdad tenía miedo, o eso me pareció ami.

El encuentro prosiguió como hasta ese momento, Endo parando tiro tras tiro, y los demás centrando balones para que Goenji y Kabeyama pudieron realizar la técnica especiales, pero nada. Kabeyama seguía temiendo las alturas por lo que siempre nos arrebataban el balón porque no conseguían hacer la técnica.

La primera parte a terminado y cada jugador se encuentra en su banca recobrando algo de fuerza. Endo se quito los guantes dejando ver sus manos rojas e inflamadas por detener un tiro tras otro. Pero lejos de preocuparse por sí mismo quiso animar a sus compañeros.

―Hicieron un buen trabajo.

―No digas eso ―Dijo casi en un susurro Kazemaru, ¿le estaba tomando el pelo?

―¿¡Qué disparates dices!? ¡Nos dieron una paliza! ―Protesto Someoka.

―Aun estamos a ceros, tengan en cuenta que el rival es muy fuerte. ―Comentaba con una enorme sonrisa. ―No les dejare anotar ningún goles. Así que ustedes aran el Gol Relámpago para ganar este partido.

Ren miró a Endo por unos segundos, le recordaba tanto a su hermano mayor. Ese modo de ver siempre el lado bueno a todo, sonreír en los peores momentos, y aun que él estuviera mal lo primero era animar a los demás.

Kabeyama, tras escuchar las ultimas palabras del capitán desvió la mirada, no quería seguir perjudicando al equipo, y si seguían intento el Gol Relámpago es lo que iban a conseguir. Era incapaz de superar su miedo, sino lo había echo durante este tiempo, con lo mucho que se esforzó en las practicas, ¿por qué lo iba a lograr ahora?

―Por favor capitán, déjeme como defensa. ―Dijo apenado el numero tres.

―¿Qué dices Kabeyama?.

―Sí no lo logro pediré que me remplacen. Lo siento no puedo realizar el Gol Relámpago. Es imposible llegar a esa altura.

―No, espera. No podemos ponerte como defensa, ni te remplazare. ―Contesto Endo algo serio. ―Seguiré mandando el balón a los dos. ¿Me escuchaste Kabeyama? Entiendo que te dan miedos las alturas, pero ¿recuerdas el esfuerzo que te tomo? Si permites que tus esfuerzos sean en vano ten por seguro que tu técnica no mejorara. Así que no importa las veces que sean, seguiré enviándote el balón. ¿¡Esta claro!?

No sabia que contestar, de su garganta solo salían palabras sin sentido, una tras otra, intentaba decir que no era capaz de hacerlo, pero no encontraba las palabras para decirlo. Desde la distancia, Zaku, el hermano menor de Kabeyama, le miraba algo preocupado. No lograba escuchar la conversación de los jugadores, pero ver tan deprimido a su hermano solo logro causarle preocupación por él.

Los equipos cambiaron de campo y comenzó la segunda parte, teniendo en su poder el balón desde el principio el Salvaje. Los jugadores de uniforme verde regateaban sin dificultad a Raimon y de igual forma se plantaba delante de la portería para chutar. Pero para alivio de los jugadores de amarillo y azul Endo era capaz de detener los disparos. Uno tras otro eran despejados, le dolían las manos, pero no le importaba, en ese momento lo único importante era ganar el partido. El balón era colgado una y otra ves, pero Kabeyama se había rendido, no podía hacerlo, y por mucho que sus compañeros colgara un balón tras otro, él no podía hacerlo.

No recuerdo muy bien que paso en ese momento, solo que Kabeyama se dejo caer al suelo y Goenji tubo que saltar para llegar, pero Ryota, el capitán del Salvajeimpidió que pudiera hacer lo. Para variar un poco, vamos. Recuerdo que todos se cerraron en la defensa, si no podían atacar, era mejor ayudar a Endo a proteger la portería. Entre tres o cuatro jugadores impendieron que su ataque acabara en remate, pero una presión de ese modo solo consigue como resultado cansarse más rápido que los rivales...

Kabeyama de rodillas miraba como sus compañeros se esforzaban para detener a los contrarios, incluso ver como Endo seguía deteniendo los disparos aun que le dolían las manos, todo eso dejaba incrédulo al defensa. Admiraba el valor que le echaban para lograr mantener el marcador cero a cero. Pero el no podía, no podía hacer eso, el no podía. él no era tan valiente como ellos, ni tenía la suficiente fuerza. Cerro los ojos y miró a otro lado, no quería seguir viendo eso.

―Abre los ojos Kabeyama. ―Ordenó Goenji una ves estuvo al lado del nombrado.

Sin pensarlo le hizo caso, solo podía ver como sus compañeros se esforzaban mas y más, cada ves más, no dejaban pasar ni un solo balón. pero... ¿por qué? ¿Por qué seguían esforzándose si eran incapaces de realizar el Gol Relámpago?

―A pesar de que los chicos están cansados... Y que al capitán les duelan las manos, siguen dando lo mejor de ellos. Ninguno a renunciado al partido.―Pensaba en voz alta, e intento encontrar la solución en Goenji, al cual miraba en ese momento. ―¿Por qué lo hacen?

―Porque confían en nosotros. Ellos en verdad creen que anotaremos, al menos un gol. Cerrando los ojos no solo escaparas del miedo sino también la confianza de nuestro equipo, Kabeyama.

Esas palabras calaron hondo en el corazón de Kabeyama. Estaba... estaba traicionando a todos y eso que ellos confiaban en él, tanto como seguir luchando hasta desfallecer.

Un nuevo remate del Salvaje. Y como en todo el partido Endo no iba a dejar que entrara. Y mucho menos ahora, que ese balón tenía los sentimientos de todos sus compañeros, los cuales lo han defendido hasta el agotamiento. Gracias a La Mano Fantasma detuvo el disparo evitando nuevamente que el balón entrara.

Ya no lo podía soportar mas. Se acabo eso de huir. No volvería a huir, miraría a la cara a su miedo y lo superaría, haría todo lo que estuviera en su mano para superarlo. Le demostraría que su confianza a valido para ganar el partido. Decidido y con más energía que nunca se levantó del suelo. "No voy a huir." Era el único pensamiento de Kabeyama. A ver como el chico se levantaba del suelo, Endo no pudo evitar sonreír, y volved a colgar el balón esta ves si que saldría.

Goenji y Kabeyama saltaron a la ves, dispuesto a realizar el Trampolín Relámpago. Al mismo tiempo que ellos lo habían echo Ryota hizo lo mismo, superaron el salto de Goenji.

―El capitán y los muchachos confían en mi. No puedo, no puedo quedarles mal ¡Esta es mi oportunidad!―Pensaba Kabeyama al tiempo que recordaba las palabras del capitán, y como sus compañeros se habían esforzado durante todo el partido. "No te resignes, en ves de pensar que no puedes, busca la forma de solucionarlo." ― Cómo puedo solucionarlo... ¡Lo haré así! ―Pensó al tiempo que se inclinaba hacía a tras, colocándose en una posición perfecta para que Goenji saltara sobre su estomago. ―¡Gol Relámpago!

Una ves superado al defensa del Salvaje, Goenji tubo espacio suficiente para rematar sin oposición. El chut iba directo a la portería desprendiendo una carga eléctrica. La fuerza y rapidez del tiro dejo sin tiempo de reacción al portero, haciendo que el balón acabara al final de la red.

―¡Gol! La secundaria Raimon anotó un gol. Goenji y Kabeyama nos mostraron una nueva técnica.―Comentó Karuma entusiasmado, como siempre. ― La escuela Raimon obtiene la ventaja.

Pocos segundos después de ese comentario el arbitro hizo sonar tres veces su silbato. Ha acabado el partido, y Raimon se alza con la victoria.

―No esperaba que usaras el estomago amigo. ―Dijo alegre Goenji mientras le miraba. ―Apuesto que nadie podrá imitar esta sorprendente técnica

―Si, gracias.

―¡Bien echo Kabeyama! ―Comentaba eufórico Endo desde la portería.

Los pequeños fan de Raimon festejaban la victoria como si acabaran de ganar el torneo y no solo un partido. Pero quien puede negarles esa alegría, después de todo el partido había sido muy emocionante.

Una ves todos se reunieron en la banca Kabeyama y Endo chocaron sus manos, pero enseguida el más bajo tubo que apartarla mientras se quitaba el guante y soplaba sobre esta. Estaba mucho más roja e inflamada que en el descaso. Sorprendiendo al castaño Natsumi colocó una bolsa con hielos sobre la mano del portero.

―Nunca antes había visto a nadie que luchara así por el fútbol soccer. Tontito. ―Sin decir ni una palabra más se dio media vuelta para irse.

―¿Qué quieres decir con eso?. ―Protesto el portero, pero sus quejas se quedaron en nada. ―¡Oye!

―Venga capitán no le des más importancia. ―Comentó Ren con una pequeña sonrisa.

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Volvía a casa a paso lento, le daba igual que comenzara a tardecer, incluso que sus padres volvieran a regañarle por no llevar de paseo a Dabo cuando era su hora. Le daba igual solo quería disfrutar el momento, disfrutar del dolor de mejillas que tenía en ese momento, ese que te aparece cuando sonríes por demasiado tiempo. Desde hace un año no había vuelto a disfrutar de un partido cuando jugaba, y verlo mucho menos. Pero el parido de hoy a sido diferente, se... se sentía feliz, feliz de volver a jugar al fútbol, de volver a morir de nervios por saber como acabaría una jugada. Y volver a sentir lo mejor de todo, esa descarga eléctrica que le recorrió su cuerpo y le hizo levantarse mientras gritaba: gol. Ese momento en el que tu equipo marcar.

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Las clases habían acabado y los miembros del club de fútbol se disponían a entrar en la sede, no había tiempo que perder, había que entrenar para el siguiente partido. Pero nunca pensaron ver lo que vieron una ves abrieron la puerta.

―¿HE?... ¿qué haces aquí? ―Preguntó dudoso Endo, temiendo que volviera a darle un ultimatún.

―A partir de hoy, yo Natsumi Raimon. Seré la ayudante del equipo de Fútbol. Aremos equipo.

―¡HEEEE! ―Exclamaron la mayoría sorprendido. ¿Qué acababa de decir?

Continuara...


¡Buenas! Por el tiempo que llevo sin publicar e pensado en volver a publicar otro capi.

Pues aquí estamos, con un nuevo cap, y el domingo (si todo sale bien) habrá otro capi, y ya uno cada domingo, ¿qué os parece? ¿Merezco ya el perdón por haber tardado la vida en seguir? ^.^

Bueno... pues aparte de:

·¿Os gustó el capitulo?

y

·¿Algún día Goenji conseguirá hablar con el escurridizo Ren?

Cualquier duda, queja, sugerencia o lo que seos ocurra, estaré dispuesta a contestar. ^.^ ¡Nos leemos!