Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5
Capitulo 8
El parito contra el equipo Gris había comenzado. El juego se realizaba en un estadio cerrado y algo oscuro. Solo se encontraban los jugadores de ambos equipos, nadie más, ni siquiera los aficionados. Unas luces verdes, que colgaban del techo, parpadearon a la ves que unas rojas, volvieron a prenderse esta ves con las verdes con un poco menos de fuerza, y las rojas desprendiendo una luz mayor.
Los jugadores de uniforme gris mantenían sus ojos ocultos tras una especie de lentes compuesta por solo cristal alrededor de sus caras. Estas eran amarradas por sus orejas, y unos cables iban desde sus nucas hasta los extremos de sus cabezas.
Una nueva jugada de Raimon. Esta comenzaba a mitad del terreno de juego. Kazemaru pateo el balón, colgándolo en un buen punto para que Goenji pudiera realizar su técnica. Aun que Goenji ya se preparaba para rematar el portero contrario ni se inmuto, solo se quedo pendiente de las imágenes que le mostraba la pantalla de sus lentes. Eran los datos delantero. Cuanta fuerza iba a ejercer con cada pierna, cual era la más probable con la que rematará, probabilidades de que fuera un tiro normal o una técnica especial, e incluso estadísticas de partidos anteriores. Goenji chuto con su Tornado De Fuego. Tal y como demostró las estadísticas. Takashi, el portero, aun sin inmutarse reacción de inmediato realizando su técnica más "floja" Campo De Fuerza. Y como ya dijeron sus leste, lo detuvo sin el mínimo problema.
Las luces verdes del techo cambiaron de tono, ahora eran azules. Kei recibió el esférico, y pocos segundos de revivirlo Shorin estaba delante de él bloqueando le el paso. El chico de cabello morado se quedo mirando al más bajo, aun que en realidad miraba la información que le mostraba sus lentes. Eran las estadísticas de ese jugador. Shorin hizo un amago de ir a bloquearle por la derecha, pero fue inútil, los datos le mostraron que aria eso. Kei fue a la izquierda, dejando a Shorin sorprendido, casi sin tiempo de reacción fue a ese lado, pero antes de que pudiera darse cuenta Kei había cambiado de dirección y evitándolo.
Las luces volvieron a cambiar, ahora las rojas eran verdes. Matsuno presionaba a Iwao, pero antes de que pudiera hacer nada paso a Arata, su mejor delantero. Este gracias a sus lentes consiguió analizar el momento justo para realizar un disparo. Era un chut normal, con una fuerza decente. Este pasó por debajo de las piernas de todos los defensas que fueron a cerrar su visión. Que el esférico pasara por ese lado dejo asombrado a Endo, y que los cuerpos de sus compañeros no le permitiera ver nada, hizo que le fuera imposible llegar a tiempo para detener el inminente gol.
El marcador cambió digital mente, mostrando una ventaja de cuatro goles para el Bain. Las luces de colores se apagaron, y la luz normal llenó ese lugar.
―"El torneo se ha terminado. Guarde por favor los datos de esta simulación". ―Esa voz rebotica resonó por todo el lugar. ―"El torneo se ha terminado. Guarde por favor los datos de esta simulación."
Los jugadores de Raimon habían quedados congelados, y con su figura algo borrosa. Incluso uno de los jugadores del Gris pudo atravesar su cuerpo. Bueno, eran solo un holograma, en verdad atravesó la nada.
Los jugadores se colocaron en fila al lado de la linea de banda, la que se encontraba enfrente del parco. Lugar donde un hombre de larga cabellera, ocultaba sus ojos por unas lentes similares a la de los jugadores, solo que las suyas no estaban conectada a ningunos claves, y no tenía un cristal, sino un circulo compuesto por partes mecánicas. Delante de él había un laptop, en el se veía los datos de la simulación del encuentro, en el centro se podía ver claramente un ventana en la que ponía la probabilidad de victoria la cual no llegaba al 100% , por un 0,1%. De todos modos, un gran resultado. Junto a ese hombre se encontraba otro, uno que vestía de morado y ocultaba sus ojos tras unas lentes de cristales oscuro. Junto a ese hombre el ultimo ser vivo presente. Yuuto Kido, capitán de Teikoku, y "mano derecha" del lider: Kageyama Reiji.
―Jijiji. ¿No le parece admirable, jefe? Con este avanzado sistema de computadora tiene muy bien entrenado a nuestros jugadores. ―Comentaba el hombre de menor estatura con orgullo y cierto tono de arrogancia.
―Ya veo. ―Contestó con su voz profunda y seria. ―Los datos de sus oponentes están bien instrumentado.
―En efecto señor. Este programa analiza a la perfección las habilidades de sus oponentes. Es muy probable que estos androides del fútbol obtenga la victoria definitiva en el juego.
―¿Dijiste: victoria? Derrotar a la escuela Raimon no representa una victoria. Solo nos libraremos de las sabandijas.
―Ah, lo lamento, señor. Descuide sera como robarle el dulce a un niño. Aun que Goenji se enfrente a ellos.
Los adultos siguieron hablando, pero Kido dejo de escuchar hace rato. Él solo pensaba en si era verdad que con unos simples datos serían capaces de ganar a un equipo tan "TONTO" como es el Raimon.
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Nueva mente el club de fútbol soccer del la secundaria Raimon se encuentra entrenando en la cancha de la rivera. Endo desde la portería guiaba a sus compañeros, les aconsejaba por donde debían presionar, o simplemente les animaba a seguir de ese modo. Las dos gerentes habituales se encontraban en la banca, Haruna grababa el entrenamiento, mientras que Aki era incapaz de apartar la vista de los jugadores, lo estaban haciendo tan bien.
―Increíble, todo el equipo incrementó su poder.
―Si, con este entusiasmo ganaremos más partidos. ―Comentó a legre Aki.
Shido comenzó a presionar a Ren, quien tenía el balón. El más bajo acelero un poco y freno de repente, dejando a Shido sorprendido y unos pasos por delante de él. Se apoyo sobre su píe izquierdo dando media vuelta, quedando en el punto justo para dar un pase a Someoka, quien estaba solo.
―Ren tiene una gran habilidad de balón. ―Comentó Haruna mientras miraba tras la pantalla de la video-cámara
En el momento que chuto perdió el equilibrio, cayendo al piso y dando un mal pase, cosa que hizo enojar a Someoka. ¿Donde tenía la cabeza?
―A un que no es muy bueno con el equilibrio. ―Añadió Aki con una sonrisa nerviosa.
Aun en el piso Ren miraba como acababa la jugada. Matsuno agarró el balón y le pudo pasar antes de que llegara Kazemaru. El de cabello rosa se abalanzaba a la portería dispuesto a marcar, en un buena distancia se preparó para rematar. Endo se colocó en posición, echo para a tras su brazo, y lo lanzó hacía delante con fuerza mientras una llamas salían de su puño, realizando el Puño De Fuego. El balón fue despejado, pero nadie fue a recogerlo. El ruido proveniente del puente llamó la atención de los jugadores, asiendo que todos miraran ese punto asombrados y extrañados.
―Esto no me gusta... ―Susurró desde el piso Ren. No esperaba que nadie lo oyera pero alguien sí que lo hizo.
―¿De veras?
Su mirada castaña quedo clavada en el chico de cabello verde grisáceo. Este le tendía la mano con una sonrisa. Le devolvió la sonrisa y asesto su ayuda para pararse. Ambos estaban en la misma aula, y como los dos eran novatos en Raimon, tanto en el equipo como en la secundaria, por algún extraño motivo comenzaron a juntarse para las practicas y en el recesos, por lo que se llevan bastante bien.
―Últimamente tenemos muchos espectadores ¿no creen?
―Si, estoy de acuerdo contigo―Kurimatsu apoyo la teoría de Handa algo... ¿asombrado?
Endo confundido porque sus compañeros no continuaran entrenando se acerco para saber que pasaba.
―¿Que es lo que sucede? No se entretengan.
―Creo que... nuestro club se volvió popular.
―¿De que hablas? ―Preguntó confundido Endo.
―Ya tenemos admiradores. ―Contesto Kazemaru con tranquilidad.
Esa revelación fue demasiado repentina para el capitán. Este se puso tan nervioso que casi pierde el balón que tenía en las manos, incluso le costo volver agarrarlo. Todos estaban felices y entusiasmados. Eran sus admiradores, alguien creía en ellos e iría animarles en los encuentros. La felicidad era notaría en los jugadores, o al menos en la mayoría. Kabeyama estaba tan nervioso de tener que seguir practicando delante de sus "fan" que quería ir al baño. Desde la carretera al lado de la cancha, Natsumi se encontraba sentada en su limusina, observaba sería a los sujetos del puente, esto no podía acabar bien si seguían aya.
―¡Muy bien, a practicar! ―Comentaba lleno de energía el capitán. ―Hay que crear muchas técnicas especiales.
―¡Si! ―Contestaron la mayoría a unisono.
Y abrían comenzado a entrenar sino fuera por el pequeño detalle de que un auto entro en la cancha. Todos miraron sorprendidos el vehículo, era el de Natsumi, por qué a decidido entrar en la cancha con el. La sorpresa de Endo cambio a enfado una ves escucho las palabras de la nueva gerente. "Se prohíbe la practica de técnicas especiales"
―¿Qué es lo que estas diciendo? ¿Crees que ganaremos el torneo sin utilizar técnicas especiales?
―¿¡Acaso no ves eso!? ―Protesto enfadada.
―Ellos son... nuestro admiradores. ―Con esas palabras el enfado de Endo cambio a una enorme felicidad.
―No, no es lo que tu piensas. ―Aclaro Goenji una ves estuvo al lado de del capitán. ―Son espías que viene de otras escuelas. Quieren obtener información de nuestro equipo.
A todos se le cambio la cara. Sus apreciados admiradores, en verdad eran espiás. Menuda traición.
―Este era un equipo sin fama, que le gano a Teikoku . Y no a perdido ningún partido. Es normal que llame la atención. ―Aclaro Natsumi, haciendo que todos se dieran cuenta de su error.
―¡Lo entiendo! Si ellos son espías, espiaran todas las técnicas especiales de nuestro equipo para analizarlas y buscarle un punto débil.
Unas nuevas palabras de parte de Haruna, que hicieron volver a la Tierra a los jugadores.
―A eso me refiero, por eso se lo prohibí.
―Sera una desventaja que analicen nuestras técnicas.
―Pero... ¿cómo ganaremos sin nuevas técnicas? ―Protesto el portero.
―Endo, las técnicas especiales no lo son todo. Hay que practicar: pases, tiros, fintas. Debemos perfeccionar cada una de ellas. ―Intento animar al portero, pero solo sirvió para darle un idea.
―¡Entonces! ¿Por qué no practicamos en un lugar donde nadie nos vea? Así no habrá problema.
No mantuvieron por mucho más tiempo la conversación, y una ves la limusina de Natsumi fue sacada de la cancha volvió a comenzar la practica. Pero como era normal, Ren tuvo que marcharse antes.
―¿Ese torpe que se cree que hace? ―Preguntó Someoka molesto.
Ninguno quiso contestarle, no por temor a su expresión, que podía tener un poco de culpa. Pero en verdad era porque no lo sabia. Cuando comenzaba a sonar su móvil salía de la cancha y se acercaba a su bolsa para agarrarla, se despedía de todos y se marchaba. Ya les contó que tenía que hacer cosas. ¿Pero que era tan importante como para faltar a los entrenamientos día tras día?
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―Estúpido castigo. ―Dijo con enojo al espejo al tiempo que se quitaba la lentilla del ojo derecho.
Se encontraba en casa, sola con sus mascotas. Cerro el pequeño bote, lugar donde guardaba las lentillas junto a un liquido. Ahora solo le queda quitarse la peluca y volvería hacer Rosenthal, la chica que pierde el tiempo en la calle sin hacer nada, y que tiene totalmente prohibido jugar al fútbol soccer. El sonido de la puerta siendo golpeado por algo llamó su atención. Era Dabo que a entrar en el cuarto de baño golpeo la puerta con una parte de la correa, la cual sobre salia de su boca.
―No te impacientes Dabo. ―Dijo al tiempo que comenzaba a quitar las horquillas que amaraban su cabello a la peluca.
Una ves liberada apartó la peluca junto a una redecilla que dejó apelmazado su cabello. Comenzó a sacudir su cabeza, haciendo que volviera a tener algo de volumen, pero no había vuelto a tomar el mismo peinado de siempre. Salio del baño acompañada por el cánido hasta su habitación. Una ves dentro abrió las puertas del armario, sacando de el un objeto, el cual se utiliza para apoyar las pelucas. Colocó en su lugar la peluca y la escondió tras un montón de ropa, y junto a esta la caja de las lentillas. Cerró las puertas y se dejo caer en la cama con la cara hundida en la almohada. No podía parar de pensar en sus compañeros, no tenía otra opción, pero aun así se sentía fatal. Faltaba a las practicas y encima solo les decía: "tengo cosas que hacer"- Como sí practicar con ellos no fuera importante.
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Era la hora de la practica, y aun que sabía que todos estarían comenzando a calentar en la cancha del río ella no fue. Se encontraba en el despacho de la junta directiva, miraba por la ventana pensando en las palabras de ayer del capitán. "Tenemos que entrenar las súper técnicas en un lugar donde no puedan vernos nadie." ¿De donde iba a sacar un lugar así? Eso no aparece de la nada. En ese momento la puerta se abrió dejando ver al presidente de la junta tras una enorme caja llena de papeles y carpetas.
―Hola Natsumi, con que aquí estabas.
―Papá.
―Por favor llamame: Presidente. Recuerda que no estamos en casa.
Natsumi miró sorprendida a su pa... al presidente. No era normal que apareciera por la escuela. El motivo de su presencia era sencilla, la junta había decidido hacer modificaciones en la edificación de la escuela, por lo que tendría que estudiar los planos para saber que había y que no, o mejor dicho: que podían reformar y que no. Natsumi vio la oportunidad perfecta para investigar de un lugar donde los chico pudieran entrenar sin ser vistos por nadie, por lo que se ofreció ayudar.
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Cada ves parecía que había mas sujeto en el puente. Desde abajo los jugadores lamentaban el no poder practicar las técnicas especiales. Endo intentaba animar a sus compañeros con las palabras que le dijo ayer Goenji: "las técnicas especiales no lo son todo" Pero la cara que puso, y que ejerciera mucha más fuerza sobre la espalda de Kabeyama, al cual ayudaba a calentar, demostró que el también estaba molesto por no poder practicar las técnicas especiales.
―¡Me duele! ¡Me duele mucho!
―Lo siento mucho...
Los muchachos decidieron dejar el tema a parte y comenzar con la practica. Pero antes de poder comenzar el sonido del motor de dos camiones llamó su atención. Y más lo hicieron una ves se detuvieron al lado del terreno de juego y abrieron sus compuertas. De dentro apareció una enorme computadora que esta unida a otros aparatos, y en la parte superior un radar, aun que Kurimatsu creyó que era una antena de televisora. Raimon miraba incrédulo a los camines ¿enserio habían llegado a tanto?
―¿Quienes son eso sujetos? ―Preguntó intrigado Endo.
―Son nuestro próximo rivales. ―Aclaro Haruna al lado del otro. ―La secundaria Gris.
Sin hablar mucho más la menor de las gerentes le mostró su laptop, lugar donde había creado una bese de datos de todos sus futuros o posibles contrincantes. Los sujetos dentro del punto de control del camión era Arata y Takeshi, dos jugadores muy importante en el equipo rival de su próximo partido. Uno, su mejor delantero, y el otro portero y capitán, al cual no le han marcado ni un solo gol desde que esta en ese puesto.
―Están decidido analizar nuestro movimientos. ―Comentó con molestia Someoka. ―Esto no me gusta nada.
―No les pongan atención. Vamos a practicar los tiros. ―Ordeno Goenji antes de echar a correr a la portería.
Arata y Taketsi observaban al equipo en silencio, recordaban las palabras de Kido la noche anterior, las palabras que le hicieron ir a buscar información en persona. Aun que él mismo había visto como destrozaban a Raimon en la simulación seguía insistiendo en que les faltaba el dato más importante de todos. Esa noche se encontraba de buen humor, por lo que le dio ese dato: El equipo entero son unos TONTOS y el que más su portero y capitán: Endo Mamoru. Esa información era "imposible" de entender. Solo había una forma de hacerlo: Verlo con sus propios ojos.
La practica había comenzado y aun que intentaban ignorar a los sujetos del equipo Gris, a Ren le era imposible. Debería de estar concentrado en la practica, pero el echo de que esos sujetos se tomen tantas molestias para investigarlos le ponía nervioso. Era imposible que encontrara información de él, no solo por ser Ren Fire para ellos, sino que solo participo en el Torneo Fútbol Frontera cuando estaba en España, y en Japón solo participo en unos pocos cuando era pequeño, pero de eso hace muchos años. ¿Y sí habían atado coincidencias? ¿Y sí sabían que él no era Ren? Colocó su pulgar sobre su labio inferior y mordió la uña, necesitaba pensar en algo, e inconscientemente adoptaba esa postura siempre que quería tramar una estrategia. Aun que era pocas veces, ya que las ideas le iban apareciendo según iba actuando.
―¡Muy bien Kazemaru! Ren, eres el siguiente. ―Anuncio Endo feliz, pero a notar que el nombrado estaba de espalda se preocupo. ―Ren...
―Oye, deja de vivir en las nubes. Concentrate. ―Protesto Someoka Enojado
El nombrado volteo sorprendido, pero a ver las caras de sus compañeros no pudo evitar sentirse mal. Debía irse en poco tiempo y encima no estaba concentrado en la practica. A este ritmo solo le conocerán como: el chico de los malabares con la pelota.
―Ah, lo lamento chicos... ―Dijo apenado y algo nervioso. Su malestar cambio de repente a nervios, le da igual ser el centro de todas las miradas, pero siempre que no se de cuenta de ello, sino acaba bloqueándose.
―A... no, no te preocupes. ¡Venga es tu turno! ―Dijo animado al tiempo que se preparaba.
Suspiro al tiempo que se acercaba al punto donde todos habían disparado antes. Según lo hacía no podía parar de sentirse nerviosos, seguía notando sus miradas. Pero no solo eso, también se sentía mal. Ahora todos creían que no se tomaba enserio al equipo, que era un estúpido que le gustaba el fútbol y que no... al tiempo que pisaba el balón abrió los ojos de golpe. Eso era. Dio un paso atrás mientras alejaba de su cuello el pañuelo negro que siembre usaba para jugar. Dio un paso al frente y pateo con fuerza, el esférico iba alto, puede que se dirigiera a la escuadra, pero nada de eso, paso de largo.
―¡Lo siento! ¡Voy a por el balón! ―Dijo nervioso mientras salía corriendo a por el balón. ―Pues... a hacer aun más torpe. ―Pensó antes de agarrar el balón.
―Más te vale que cuando regreses te concentres en la practica. ―Protesto Someoka, parecía que en cualquier momento acabaría con la vida de Ren.
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El presidente y Natsumi ya tenían una gran parte de todo el papeleo ordenador, y pensaban en hacer un descaso. Lo cual era buena idea. Natsumi propuso de hace un poco de té después de acabar con lo que te estaba mirando. Pero cierto plano llamó su atención.
―Papá, ven.
El hombre de lentes la miró por unos segundos confundido, pero enseguida se acerco para saber que era. Natsumi inclino la pantalla del laptop para que su padre pudiera ver perfectamente a que se refería. Era un edificio que se encontraba tras el bloque centrar de la secundaria. Y según este tenía cinco plantas subterráneas.
―Valla, lo había olvidado por completo.
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Era tarde, pensado que mañana tendría que levantarse temprano para ir a la secundaria, si que lo era. Pero aun así seguía despierta. Bajo las escaleras de casa en puntilla, intentando hacer el menor ruido posible, aun que ella estuviera despierta no es que todos los residente de esa casa lo estuvieran, y tampoco le apetecía levantar a cierta persona. Con la única luz presente en el salón siendo la que se colaba por la ventana de la calle, se adentró en el. Se acerco a la pared y puso su mono en ella, guiándose por el tacto llego hasta la puerta del despacho de su madre, de la cual, por las rendijas se veía una leve luz. Trago saliva, cogió aire y lo soltó poco a poco. Pensaba que no llegaría ese día, bueno, seguro que iba a llegar, pero pensaba que sería más tarde. Pero la situación lo requería. Se armo de valor y llamo a la puerta.
―¿Adelante? ―Preguntó confundida una voz desde dentro.
Ya no hay marcha a tras. Abrió la puerta y entró despacio, sonrió de un modo forzado al tiempo que se echaba sobre la puerta ya cerrada. La habitación era espaciosa, estanterías llenas de libros era lo que más había en ese lugar. Una mesa frente a la puerta, en ella había una computadora, tras la mesa una silla donde estaba sentada la adulta, la cual tecleaba algo sin apartar la mirada de la pantalla. La habitación era iluminada por una leve luz proveniente de una lamparita de la mesa. Andrea dejo de teclear y miró a su hija, apoyo los codos en la mesa y entrelazo sus dedos, para apoyar allí su barbillas. Rosen abrió la boca pero antes de que dijera nada la mujer hablo.
―NO.
―¡Pero si no sabes que es! ―Protestó indignada.
―Siempre que vienes a mi despacho cuando tu padre se a acostado es para lo mismo: pedir permiso para no asistir a clase. No has echo ruido, ni has prendido la luz, por lo que no quieres que tu padre se entere. Porque sabes que no quiere que faltes ni un día a clase. Son pruebas evidentes. ―Sentenció con seriedad y cierto tono de orgullo, al mismo tiempo se inclinaba sobre el respaldo de la sillas.
Rosen comenzó a reír aun más nerviosa mientras rascaba su mejilla derecha. Ahora que se ponía a recordar tenía razón. Pero no sabía que iba hacer peor. Decirle que se había equivocado o a lo que venia. Daba igual, tenían que hacer ese trato.
―Esto... mamá... no es eso... ―Comentaba despacio mientras miraba a otro lado.
―¿Cómo? ―Volvió a colocar se recta y volviendo a la pose de antes. Se notaba algo enojada.
―Haber, dejemos el juego de: abogada, acusada. Y comencemos con uno de guerra―Dijo con pereza al tiempo que se acercaba en la mesa y se sentaba en un de las sillas de enfrente. ―Esto es serio. Es una conspiración contra el general de esta casa.
―Osea, yo.
―No el que se cree general.
La mujer soltó una leve risa al tiempo que se volvía a inclinar. Hizo un movimiento de la mano para que supiera que podía seguir hablando.
―No puedo contarte todo el plan, pero... necesito que saques a pasear a Dabo en mi lugar. ―En ese momento la mujer volvió a ponerse recta mostrando un enorme enojo en su cara, pero antes de que pudiera decir nada Rosen comenzó hablar.― ¡Solo en la tarde! Necesito volver más tarde a casa. Y si tengo que sacar a Dabo no me da tiempo.
―Vuelves, sacas a Dabo y te vas. Solucionado. Dabo es tu responsabilidad, solo te pedimos que TU lo cuidaras. ―Dijo sería marcando la palabra "tu"
―Y lo voy hacer.
―No se nota.
Rosen dejo caer su cabeza sobre el escritorio. Esto no iba bien. Cerro los ojos por unos segundo para pensar que sería lo siguiente. Pensó en dejar las cosas así. Pero el recuerdo de ese chico de cabello rosa imitando la técnica de Goenji, y el portero de cabello puntiagudo deteniendo el tiro de Goenji, llegó a su mente, recordando porque estaba allí. No sabía como llegaron a jugar ese duele, pero eso no importaba, lo importante es que podían imitar sus técnicas. Tenía que entrenar con los demás, tenía que prepararse para el juego. Levantó la mirada y miró a los ojos a su madre. Andrea se sorprendió por ver esa seriedad y decisión en los ojos de su pequeña.
―Sí no fuera la única opción para... lograr mi objetivo no te pediría ayuda. Me encanta sacar a pasear a Dabo. Por culpa de tu marido es el único deporte que puedo hacer. ―Mintió, pero aun seguía resentida por lo del balón y botas.
―Eso ultimo podría rebatirlo. Pero sigue.
―Ya te lo e dicho. Necesito que saques a pasear a Dabo en la tarde. Solo hasta que haga sus necesidades. Yo cuando vuelva le daré el paseo largo. ¿Trato? ―Dijo sería mientras extendía la mano, dejándola en mitad de las dos.
―Um... cuéntame cual es ese objetivo.
―No puedo decírtelo directamente. Pero podrías sacar tus conclusiones si lo ves.
―Bien, muestramelo.
―No puedo ahora, pero si sacas a pasear a Dabo podrás verlo. Es cerca de la secundaria, en el puente que tiene los relámpagos.
―Con esa información podría ir aun que no saque a Dabo. ―Se esperaba una respuesta con tartamudeo, pero fue sorprendida por la seriedad y claridad de su voz.
―Sí no eres tu quien saque a Dabo en la tarde nunca podrás verlo. Ya que yo no podré estar en ese lugar.
Sonrió de medio lado y estrecho la mano con su hija. Esta soltó un suspiro de alivio y dejo caer su cuerpo sobre la madera a notar el tacto. Lo había logrado.
―Espero que valga la pena.
―Lo valdrá, ya lo veras.
Andrea volvió a sorprenderse, volver a ver esa sonrisa infantil y llena de energía proveniente de su hija le hizo sentir muy feliz. Sea lo que sea ese objetivo, seguro que es muy importantes para ella. Para hacer que vuelva a sonreír de ese modo tenía que serlo.
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―Veamos... de acuerdo con la información recogida de sus rivales anteriores. Todos juegan muy tranquilos y tienen un fútbol muy limpio. ―Leyó Haruna de su base de datos.
Endo, Kazemaru, Someoka y Goenji se encontraban junto a la gerente dentro de la sede. Estos cuatros querían saber más sobre su adversario por lo que fueron a la sede junto a Haruna para leer de su base de datos.
―Cero, cero, cero ,cero. ¿Aun no tienen ninguna derrota? ―Preguntó extrañado el portero.
―No, parece que desde que Takeshi se volvió portero del equipo ningún jugador a podido meterle ningún gol
―Entonces nosotros seremos los primero en meter un gol ¡sera emocionante! ―Gritó animado el capitán.
―No deberías tomas las cosas tan a la ligera.
―Además de clonar el Tornado De Fuego, fueron capaces de detener nuestro gol. ―Dijo Someoka
―Es muy probable que esa secundaria halla capturado toda nuestra información.
Ellos cuatros siguieron hablando, deduciendo que ningunas de sus técnicas les servirían, que necesitaban una nueva estrategia. Aun así Endo seguía confiando en que lograrían crear una nueva técnica. Pero estaba el detalle de otro problema. Si seguían entrenando en la cancha de la rivera solo acabarían igual, volviendo a dar toda su información al rival. Esto cada ves se ponía peor y había que encontrar una solución. Pero ya.
―Chicos, Natsumi les esta llamando, ahora ―Anunció Aki al tiempo que abría la puerta. Su salvación.
Los presentes se miraron confundido, ¿que es lo que pasaba?
El equipo entero se encontraba detrás de edificio central de la secundaria. Se encontraba enfrente de un montículo de tierra con ciertas partes verdes. En el centro de este había una puerta metálica, cada una con el dibujo de un relámpago. Los jugadores miraban a todas las direcciones, que sitio era ese tan tétrico, y lo más importante, ¿por qué Natsumi quería verlos ahí?
―Por cierto, este lugar luce tenebroso―Comentó temeroso Dommon.
― Este es uno de los siete misterios de la escuela Raimon: La puerta que nunca se abre. ―Contestó Anteojos con el mismo miedo, o algo más, de los demás. ―Se dice hace mucho tiempo unos alumnos desaparecieron justo en este lugar. Y todo aquel que ente jamas regresa sano y a salvo.
Esa historia fue la gota que colmo el baso. Si ya estaban "asustados" por el ambiente del lugar, pues para ahora eso.
―Y en este instante se abre la puerta ¿no? ―Dijo Ren con aburrimiento, ese lugar era tenebroso, pero no tanto como la casa abandonada de la ciudad en donde vivía. Y esa historia era tan... común que no le cogió de sorpresa.
Y como si los espíritus hubieran escuchado la petición de Ren, la puerta comenzó abrirse, despacio y chirriando, poniendo los pelo de punta a la mayoría de los presentes, el miedo fue mayor cuando una figura femenina sin rostro comenzó a distinguirse, llegando junto a ella el grito de temor de la mayor parte de los presentes.
―Veo que ta están todos aquí. ―Dijo Natsumi con una sonrisa una ves la puertas estaban abiertas del todo.
―Pues valla... solo fue Natsumi. ―Mascullo Ren. Y el que pensaba que por fin iba a ver un fantasma.
Todos entraron al lugar, con paso miedoso y lento comenzaron a bajar las escaleras. Una ves bajadas quedaron frente a unas nuevas puertas metálicas con el mismo dibujo que las de arriba. Las puertas comenzaron abrirse solas, de igual forma la luz del lugar se prendieron. Todos miraron a sombrado el lugar ¿qué era todo esto?
―Adelante. entren.
Sin saber muy bien porque los chicos comenzaron a seguir a Natsumi sin preguntar.
―¿Qué es aquí? ―Pregunto Endo una ves estuvieron frente a una estaña maquina, esta tenía en la parte inferior unas "ruedas", y siguiendo el recorrido unas cuantas paredes, cada una más alta que la anterior.
―El lugar secreto donde entrenaban los Súper Once. Es elSalón Relámpago
Ninguno salía de su asombro, ¿qué estaban donde?
―¿Hablas enserio? ¿Aquí entrenaban los Súper Once?―Preguntó dudoso Endo. Para no estarlo con tanto cacharros "modernos"
―Así es.
―Un momento ¿cómo supiste de este lugar?
―Fue... casualidad.
Y así era. Fue casualidad que el edificio que le mostró a su padre fuera el Salón Relámpago, El campo de entrenamiento del los SúperOnce . Ahora estaba reformado y listo para que los chicos lo puedan usar para entrenar.
―¿¡Podemos usarlo!? ―Pregunto entusiasmado Endo.
―Debe aprovecharse, sino sería un desperdicio.
―¿De verdad? ¡Genial! Muchas gracias.
Y sin mucho más que hablar los chicos fueron encerrados dentro del campo de entrenamiento, la puerta se cerro automáticamente una ves las gerente abandonaron la habitación. Un aparato con una pantalla en azul era el seguro y cronometro del entrenamiento, una ves las puertas se cerraron del todo la pantalla se volvió roja y comenzó la cuenta a tras. Natsumi desde fuera, gracias a un botón que comunicaba el exterior con el interior pudo informarle de ese echo.
―No podrás escapar a ningún lado, mocoso. ―Dijo el chico de cabello rosa con cierto tono de burla mientras pasaba al lado del Ren
Ren solo miró como se alejaba, no tenía pensado irse a ningún lado. Comenzó a caminar en dirección contraria, no quería hacer un ejercicio con él. Kurimatsu, Shido, y Handa, se encontraba sobre una cinta mecánica, a su espada estaba la parte delantera de un auto, con la pequeña diferencia de que su parte delantera acababa en pico. Los tres chicos miraron a los lados confundidos, ¿cómo se supone que funciona? Y de la nada la cinta comenzó a moverse, sí no se ponían a correr acabarían siendo atropellados. Por otra parte Kazemaru, Someoka y Shirin se encontraban dentro de una ruleta, aun que ellos pararan o se cayeran, la ruleta no pararía de moverse, por que si uno cae, todos caían. Kabeyama y Sombra eran atacados por unos rayos, uno de ellos estuvo a punto de darles. Ren estaba apartado de los demás, dentro de una especie de habitación el piso estaba un poco elevado pero plano, algo resbaloso. El chico miraba a su alrededor, vale que le costara mantener el equilibrio a veces, ¿pero eso era todo? Podría correr aquí sin problema. Un ruido metálico hizo que su confianza desapareciera. Miro a su espalda lugar donde se había abierto una compuerta, de ahí salió despedido un balón, sorprendido intento controlarlo, pero antes de que pudiera atraparlo resbaló cayendo al piso. El balón reboto en el suelo y entró en otra compuerta de la pared. Decidido fue a levantare, pero entre que el piso resbalaba y que comenzó a inclinarse, el chico acabo con la cara estrellada contra el piso. Endo estaba en una habitación diferente, en una donde una enorme maquina cargada de muchísimos balones comenzaba a disparar uno tras otro con un cierto tiempo de espera. Esquivo el primero, pero enseguida comenzó animarse, esto se ponía interesante.
Aki y Haruna escuchaban las voces de los chicos algo preocupadas. ¿Estarían bien ahí dentro?
―No se preocupen. ―Dijo Natsumi mientras subía las escaleras. ―Seguramente regresaran con un mayor desarrollo en sus técnicas. después de todo, para eso se hizo este lugar.
Haruna y Aki miraron dudosas las puerta, ¿de verdad?
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Las horas habían pasado y ellas no se movieron de delante de la puerta. Estaban demasiado preocupadas por los chicos como para irse y dejarles solos, les darían su apoyo desde allí. El pitido del cerrojo llamo la atención de las chicas, ya era la hora. Se acercaron a la puerta, querían ver como estaban los chicos, pero nunca pensaron que los verían de ese modo. Todos estaban en el piso, cada uno peor que el anterior. Agotados y un poco lastimados. Ese entrenamiento tubo que ser un infierno.
―Pensé que moriría en ese calabozo. ―Dijo Kurimatsu.
―No sabía que los Súper Once tuvieran esta clase de entrenamientos.
Haruna preocupada por los jugadores salio corriendo a buscar el botiquín, le aria mucha falta.
―No pierdan la esperanza. Después de todo superemos el entrenamiento de los Súper Once―Comentó orgulloso Endo.
―Tienes mucha razón este entrenamiento no sera en vano.
― ¡Solo, falta una semana, vendremos todos los días!―Comentó animado Endo
―Si...―Contestaron algunos con muchísimas menos energías que el capitán.
―Capitán de donde sacas tanta energía...―Susurro Ren mientras dejaba caer al suelo la mano que momento antes tapaba su ojos izquierdo, no tenía fuerzas ni para eso.
―Olvidenlo amigos. Ya no cuentan con migo. ¿De que servirá tener este entrenamiento tan pesado?
Continuara...
¡Buenas! Espero que os halla gustado el capitulo ^.^
Me e dado cuenta de una cosa. O Ren aparece "todo" el tiempo o casi no aparece, no tiene punto intermedio este chico jaja. Bueno ya fuera de bromas me gustaría preguntarles algo:
· ¿Qué piensan que fue la idea de Ren? Esa que tubo el día que estaban entrenado en el campo de la rivera y aparecieron los jugadores del Gris.
En verdad me interesa saber que han pensado, puede ser muy divertido ver si alguien acierta jaja.
Sin más que comentar, nos leemos en otro momento. ^.^
