Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5
Capitulo 9
El partido contra el instituto Gris estaba por comenzar. Raimon al completo miraba asombrado y extrañados, las antenas que colgaban sobre el terreno de juego. ¿Qué hacía aya eso? No era momento de perder el tiempo en averiguarlo, tenían que jugar un partido. Y aun que estén ahí esas antenas no afectara a su juego.
Ren se encontraba deambulando por los pasillos del edificio donde se encontraban los vestuarios. Él tenía la costumbre de tener el uniforme bajo el chandar, así cuando entraba al vestuario solo tenía que desabrochar su chaqueta y quitar los pantalones largo, y listo. A perderse por los pasillos un tiempo. Aburrido de dar vueltas decidió volver al vestuario, pero antes de ni siquiera entrar en el pasillo que le llevaría allí se detuvo. Sugimori y Endo se se encontraba uno enfrente del otro, retándose con las palabras que se decían y las miradas.
―Conozco las probabilidades que tienen para ganar. ―Comentó con seriedad el portero de cabello morado puntiagudo.
―Ah.. ¿y cuales son ―Preguntó seguro Endo.
Ambos se mantuvieron en silencio, Sugimori comenzó a caminar, y una ves estuvo junto al castaño hablo.
―Sera mejor que no preguntes.
Con esas palabras serías y confiadas Sugimori se marchó al vestuario junto a sus compañeros. Endo se quedo mirando al frente con una mirada retadora y sería. Choco sus manos, y después golpeo sus mejillas llenó de energía. ¡Este encuentro lo van a ganar!
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Al juego le quedaba poco para comenzar. Ambos equipos se encontraban en sus respectivas bancas. Raimon hablaba con su entrenador del echo no haber podido conseguir una nueva técnica a pesar de haberse entrenado en el Salón Relámpago. Toda su conversación era vista y oída por el entrenador rival. Gracias a las antenas que se encontraban sobre el terreno de juego podía escuchar y recibir la imagen del lugar en sus extrañas lentes. Desde su banca no podía evitar reír, por más que lo intentaran Raimon no saldrá victoriosos de este encuentro.
El arbitro ordeno a los dos equipo que se colocaran en el campo, había llegado la hora. Megane, Sombra y Ren fueron los que se quedaron en la banca. Mientras que los dos primeros se encontraba sentados el de cabello negro se encontraba de píe, con la espalda echada contra la pared del fondo. Una de sus piernas flexionada y apoyada contra la pared. El pulgar de su mano derecha estaba sobre su labio inferior siendo mordido por la parte superior de su mandíbula, mientras su otra mano estaba guardada en el bolsillo de la chaqueta. Estaba nerviosos, no sabía como trascurrirá el juego tras el entrenamiento especial. Era imposible que tuvieran sus datos actuales, así que debía de ir bien… ¿no?
El sorteo de campo lo ganó el Gris, por lo que Raimon hará el saque inicial. El equipo entero aguardaba ansioso que sonara el silbato, les demostrarían lo mucho que habían mejorado, y que sus porcentajes no servían de nada. Por otra parte, el Gris observaba a los jugadores contrarios junto a un rápido repaso de su base de datos. Y por fin, el silbido inicial resonó por todo el lugar.
En el momento que Raimon saco de centro todos los jugadores contrarios les dejaron paso, era como si no le interesara detener el avance de sus adversarios. Pero esa teoría se disipo en el momento que todos los jugadores dejaron sus marcas para centrarse en la defensa. Y en un abrir y cerrar de ojos Goenji, quien recién había revido un pase de Someoka, se encontraba marcado por seis jugadores. ¿Cómo de rápido se habían movido? Le era imposible realizar cualquier movimiento, por lo que le devolvió el pase a Someoka. Este desmarcado realizó el Impacto Dragón. Como si de magia se tratase, los cuatros defensas, colocado frente a la portería, se desasieron de toda la potencia que emanaba del disparo, siendo así una parada demasiado sencilla para Sugimori.
El resto del encuentro trascurrió del mismo modo. El Gris se movía a la perfección, como el sistema de un ordenador. Conocían todas las formas de ataque de Raimon, inclusos sus variantes, y tácticas que podrían haber salido según la situación del encuentro. Su programa era perfecto. Pero... incluso al programa más perfecto le pueden entrar virus.
El equipo de uniforme gris mostraron durante toda la primera parte su dominio con el balón y su gran conocimientos sobre sus adversarios. Era increíble lo rápido que conseguían prepararse para bloquear el ataque de ellos, o como se colocaban para hacer el mejor ataque. Raimon se lanzó al ataque, realizado una tras otra sus técnicas especiales. Todas fueron detenidas. Aun que el bloqueo había sido perfecto Sugimori no podía parar de pensar ¿por qué? ¿Por qué tuvo que utilizar Puño Bengala? En la simulación con solo el Campo De Fuerza era suficiente. ¿Por qué sus lentes le avisaron de cambiar de alerta amarilla a roja? ¿Sería un fallo de los sensores? No... no podía ser eso. Sino como se explica el echo de que le costara detener los dos primeros tiros. Esto no tenía sentido.
El Gris se lanzaba a la carga. Rebasando a los medio campista de Raimon se plantaron delante de la portería. El jugador que se adentraba por el centro fue marcado por Kazemaru y Domon, pero demasiado tarde. Ya había echo el pase. Yamagishi, un chico de cabello casi blanco, chuto a puerta. Endo en un intento de detenerlo se lanza a por el balón. Pero todo era una "trampa". El balón tenía un efecto, el cual hizo que girara en cierto momento y fuera a la otra banda, donde Arata se abalanzaba a por el esférico para chutar. Con dificultad Endo llegó a rechazar el balón con el Puño De Fuego, pero el balón acaba desviándose al otro extremo de la portería, donde el primer lanzador, quien llegó a tiempo para rematar de cabeza, impidiendo que Endo tuviera suficiente tiempo de reacción, haciendo así el primer gol del juego.
Gerentes, como suplentes miraban asombrados y atónitos el campo. La jugada recién echa seguía en sus cabezas. No podían creer que anotaran un gol, y mucho menos que sus movimientos hubieran estados tan complementados. Ren mordió con más fuerza su dedo al tiempo que pateaba la pared con enojo. ¿Es qué no había servido de nada su entrenamiento?
Una ves el arbitro lo autorizo Raimon volvió a sacar de centro. Pero antes de que pudieran dar dos pasos Yagamishi le había robado el esférico a Goenji. Y a diferencia de lo que debería de haber echo un delantero, dio un pase a tras. Los pases iban de un lado a otro, regateaban a Raimon casi sin esfuerzo, pase tras pase y todos dentro de su campo. No deseaban marcar, solo querían que pasara el poco tiempo que quedaba de la primera parte. Endo desde la portería no soportaba la idea de que ese juego les pareciera bien, y tampoco lograba entender porque le parecía bien.
La primera parte acabo, dejando al equipo local en ventaja por un gol. Los chicos que jugaron en la primera parte fueron a mostrarle sus quejas a sus adversarios. ¡De ese modo no se puede jugar fútbol!
―¿Qué haremos? Nos robaron el primer gol. ―Comentó deprimida Haruna.
―Que triste es... ver como todas las técnicas especiales están bloqueadas.
―No se angustien. Recuerden que ellos obtuvieron un crecimiento sorprendente porque entrenaron en el Salón Relampago. ―Dijo Natsumi tranquila y confiada en sus palabras.
Sí era siento que con esos entrenamientos su habilidades físicas habían mejorado un poco. Pero por eso mismo no pudieron entrenar ni un solo segundo las técnicas. Ese dato era desconocido para Natsumi, y una ves lo supo comenzó a replantearse el echo de que hubiera sido una buena idea dejarles el campo. Aun que las gerentes dejaran que el pesimismo ganara en ese momento, y que el entrenador como dos de los jugadores presentes no dijeran nada, había alguien que comenzaba a calentar. Pronto ese ordenado "perfecto" sera invadido por un virus inesperado.
Por otro lado Endo discutía con el capitán contrario. El motivo: su actuación en los últimos minutos.
―¿¡Por qué no tratan de marcar más goles!? A eso no se le puede llamar fútbol.
―Esas son las ordenes del entrenador. ―Se limitó a contestar solo eso.
―¿¡Qué dijiste!?
― No me importa si es un gol o diez, la victoria es la misma.
Esas palabras terminaron de enojar a Endo. ¿Qué pensaba que era el fútbol?
―¡El equipo que cree en la victoria es quien se encuentra más cerca de ella!
―Lo que no esta en nuestra base de datos, no se lleva a cabo.
―Ay, ¿bases de datos?... ¿¡Te parece divertido practicar esa clase de fútbol!?
Shugimori se quedo callado por unos segundos. ¿Que sí era diverdido?
―¡Por supuesto! Jugar fútbol es divertido. Es un deporte donde los grandes amigos se unen por medio de un balón.
―¿Grandes amigos? Lo siento, pero no puedo comprender lo que dices.
Ya no podía aguantar más, en la segunda parte le demostrarían como es el verdadero fútbol.
Los chicos volvieron a la banca, algunos pensando en como superar a sus rivales, otros intentando calmar a su capitán y otros solo le ignoraban. Jugadores, entrenador y gerentes que se quedaron esperando miraron confundido a los recién llegado, por lo visto no a ido bien.
―No comprendo a Sugimori. ―Sentenció el capitán mientras se sentaba en el peldaño que separaba el campo de los banquillos. ―"No puedo comprender lo que dices" "Lo que no esta en nuestra bese de datos, no se lleva a cabo." ―Intento imitar la voz del portero en forma de burla, Pero ni se le parecía.
―Endo... no te preocupes. Les enseñaremos como es el autentico fútbol. ―Intentó animarle Kazemaru.
Entre todos comenzaron a buscar una solución para su problema. Apartados de los demás Ren jugaba con su pañuelo intentando encontrar el valor para hablar y soportar ser el centro de atención por unos minutos.
―Aun que rompamos su defensa seguiremos igual. Conocen todo de nuestras técnicas especiales.―Dijo Matsuno con pesimismo.
―¿¡No me digas que tu también crees en la base de datos!? ―Protesto Endo. ―Chicos solo conseguiremos la victoria si seguimos intentándolo. ¡No serán capaces de ganarnos!
Con los ánimos de nuevo elevados se disponían a volver al terreno de juego, ya que el arbitro se encontraba en medio del terreno para llamarles enseguida.
―Ca... capi... ¡capitán! Quiero salir en la segunda parte.
Esas palabras dejaron sorprendidos a todos. Voltearon a verles al fondo del lugar. Mantenía sus puños serrados con fuerza mientras miraba en otra dirección. Con su píe derecho comenzaba a "rascar" su otra pierna con los tacos de sus botas, era evidente que estaba nervioso.
―Ren..
Endo quiso hablar pero el inesperado movimiento de Someoka le dejo sin palabras, a él como a los demás presentes. Estaba enojado. ¿Cómo que quería salir en la segunda parte? ¡Esto era el colmo! Lo sujeto de la camiseta con fuerza mientras lo levantaba unos pocos centímetros del suelo.
―¿¡Cómo dijiste!? ¡Te pierdes los entrenamientos y encima vienes con exigencias! ¡Por no hablar de-!
El chico de cabello rosa no pudo seguir con sus quejas ya que la mano del chico le tapo la boca. El más bajo le miraba con temor, tener tan de cerca al delantero y encima enojado era muy terrorífico.
―Sé... sé como "piratear" su sistemas... ―Tartamudeo, entre el miedo y su bloqueo ante la multitud estaba bueno para hablar con normalidad.
Le volvieron a mirar a sombrado. ¿Qué quería decir con eso? Someoka le soltó aun enojado, no por lo que dijo, sino por que el arbitro ya estaba llamando a los jugadores para comenzar la segunda parte. Ren una ves volvió a recobrar el aliento y sus pies volvieron al suelo miró a sus compañeros. Aun seguía incomodo por sus miradas pero él sabía como "destruir" la forma de ese juego tan mecánico.
―¿Qué crees, Endo? ―Le preguntó Handa.
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En una habitación oscura se encontraba un hombre con lentes oscuras observando unos monitores, en ellos aparecía el terreno de juego del instituto Gris. El hombre miraba uno de ellos en especial, era el que se enfocaba en el campo del Raimon, en especial en un nuevo medio campista, de cabello negro que sujetaba con fuerza un pañuelo negro que colgaba de su cuello.
―Jum... esto es interesante.
―No se preocupe señor. Ese muchacho no tiene ni la mitad del nivel del peor de los insecto de Raimon. ―Comentó con burla el entrenador de extrañas gafas, el cual había aparecido en una de las pantallas.
―Será mejor que tengas razón. ―Dijo con sequedad el hombre de morado mientras se inclinaba un poco en su butaca.
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Los jugadores estaban preparados para comenzar el encuentro. Aun que no todos estaban muy convencido con la decisión de su capitán. Le era imposible decir dos palabras seguidas sin ponerse nervioso, ¿qué iba hacer ahora delante del publico? Por no comentar su poco equilibrio y poca puntería a la hora de chutar a puerta o pasar. Esto no podía acabar bien.
Ren sujetaba con fuerza su pañuelo, mientras acariciaba el bordado en dorado de un pequeño relámpago y tres consonantes, respiraba con tranquilidad, cogía aire por la nariz y lo soltaba poco a poco por la boca. Aun realizando ese proceso de respiración levantó la mirada al frente. Estaba nervioso, va a volver a jugar un partido de verdad. Va a volver a correr junto a sus compañeros para ganar un partido que le dará más que la propia alegría de haber ganado. El silbido de inició comenzó a sonar y como sí un muro se hubiera creado alrededor del campo dejo de oír todo lo que no estuviera dentro de esas lineas.
El partido había comenzado y como antes los jugadores locales se cerraron en la defensa, volviendo a la misma estrategia de antes. Ni si quiera el supuesto "hacker" podía hacer nada. Bueno sí, una cosa: perder el equilibrio.
Parecía increíble, pero una "jugada", por llamar de algún modo a su mal equilibrio. Provocó que el Gris realizara un saque de banda. Aun en el piso Ren comenzó a comprobar sus botas, pisó con fuerza el suelo al tiempo que se ponía de píe. Aun ejerciendo presión intento resbalar uno de sus pies por la superficie. Se agarraban bien, pero aun así resbalaba un poco. Perfecto. Fue a colocarse en su puesto, pero antes de llegar fue detenido por Someoka. Este parecía enojado, aun no se le pasaba de la ves anterior, y que Ren no hubiera echo otra cosa que fastidiar le enojaba mucho más.
―Sí solo sabes hacer malabares no tenías que haber entrado en el equipo. ―Dijo con sequedad.
El más bajo le miro con aburrimiento, pero tras un suspiro su mirada cambio a una retadora, sorprendiendo y enojando mucho más a Someoka.
―Te mostrare que esos malabares sirven para algo. Intenta seguirme, si puedes claro.
Esa seguridad en el menor era extraña, pero de algún modo le hizo sentir más relajado. Se burlo de él de un modo discreto antes de irse a su posición. Una ves se alejo Ren soltó un nuevo suspiro, mantener esa falsa seriedad delante de él le era muy complicado. Ni siquiera sabía si su plan fusionara.
Yamagishi lanzó el balón a uno de sus compañeros, este se libro de la marca de Handa y se dispuso atrapar el balón, tal como sus datos. Pero algo salio mal. El chico de cabello negro llegó a tiempo para cambiar la dirección del esférico con un cabezazo. El instituto Gris se quedo inmóvil por unos segundos, ¿qué había sido eso? Eso no estaba en sus datos, ¿por qué había pasado?
―Solo fue suerte. Detenerlo. ―Ordeno el entrenador a sus jugadores tras los aparatos que tenían estos en la cabeza.
Sugimori informo a sus compañeros de las nuevas ordenes del entrenador. Solo había sido un pequeño fallo en el sistema, ese chico torpe y sin talento no iba a darle más problemas. O eso era lo que ellos pensaban. Parecía increíble, y porque lo estaban viendo con sus propios ojos, o sino nunca lo habrían creído. Ren corría de un lado a otro, daba pases rápidos y precisos a sus compañeros junto a la orden que le devolvieron enseguida. Compañeros como rivales le miraban perplejos, era imposible que el chico que no paraba de caer al suelo estuviera haciendo eso. Corría por la banda siendo seguido por dos defensas del Gris, si no se libraba de ellos de una ves acabarían saliendo del campo. Alzo la mirada viendo que había conseguido lo que quería a mover a su antojo a los jugadores contrarios. Freno en seco, y aun con el balón en su poder se deshizo de los defensas con unos sencillos toques. Con los jugadores repartidos por las bandas, y dejando un gran hueco en el centro comenzó avanzar a la portería, lugar donde el portero lo miraba sorprendido, esto no estaba en sus datos, esto no era posible, esto no estaba en la simulación, ¡esto no esta bien! Una ves dentro del área de castigo se puso en posición para rematar, sorprendiendo aun más a Sugimori, ¿iba a chutar? ¿Lo aria con una técnica? A notar la sorpresa en su rostro no pudo evitar sonreír. Levantó el balón de un toque, al mismo tiempo que giraba sobre si mismo apoyándose solo con la pierna izquierda, pateo en dirección contraria a la portería. Una ves realizó el chut acabo en el piso, no por perder el equilibrio, sino que él se había dejado caer. No era un chut, era un pase a Someoka, quien no estaba muy lejos. Como los jugadores se concentraron en atrapar a Ren, no se fijaron de que Goenji y Someoka podían avanzar sin problema por el centro y conseguir una ocasión de anotar. En el mismo instante en que toco el balón chuto con todas sus fuerzas comenzando a realizar el Tornado Dragón.Sugimori reacciono en el momento justo para realizar su técnica habitual: Campo De Fuerza, una barrera azul se forma alrededor de la portería, deteniéndolo por unos segundos el balón. Pero fue imposible detenerlo del todo. Intento detenerlo, pero la potencia del tiro fue mayo y consiguió romper la técnica, el balón no llegó a entrar, antes de que pudiera hacerlo lo atrapo con las manos, con dificultad, pero logró detenerlo. No lo podía entender. ¿Cómo es que la habilidad de ese jugador no estaba en sus datos?
―¡HA! ¡Por poco! ―Protesto desde el piso. Se impulso con la espalda y quedo sentado viendo en frente a los dos delanteros. Someoka miraba para otro lado con los brazos cruzados mientras que Goenji le extendía la mano para ayudarle.
―Solo ha sido suerte. ―Dijo el de cabello rasa.
Una ves de píe le miró con una pequeña sonrisa. Puso una pose triunfal mientras le señalaba antes de contestar, pero no llegó hacerlo ya que la voz del portero le hizo darse la vuelta para mirarlo.
―Esto no existía en nuestra base de datos. Es imposible, ¿cómo has logrado algo así?
―¿Ha?... ha, ya. A ver... para que lo entiendas... con un archivo lleno de virus. ―Contesto mientras miraba al cielo con la cabeza inclina en gesto pensativo.
―¿Lleno de virus?
―Sí. Con Raimon solo e jugado esta parte, por lo que hasta hoy no habría datos de mi en el Torneo Fútbol Frontier de aquí. Así que solo tuve que fingir no saber dar pases, chutar a puerta o fingir caídas para que penséis que soy más torpe de lo que soy en realidad. ―Contesto algo alterado, ni siquiera él se cree que todo fuera tan bien.
Sugimori se quedo serio mirando al chico mientras escuchaba las quejas de su entrenador, no podía creer que un crío hubiera superado su programa perfecto.
―¿Así que en los entrenamientos eras tan torpe por eso?
―Si. Aun qu-
No pudo terminar de hablar, una ves volteo para mirar a su espalda y encontrar a sus compañeros allí hizo que sus nervios volvieran a su cuerpo. De un rápido movimiento volvió a mirar en dirección contraria a sus compañeros. La mayoría solo pudieron reír, fue divertido ver como toda la confianza que desprendía se fue enseguida una ves les vio.
―Oye deja de fingir. Ya lo dijiste todo. ―Comento Matsuno una ves estuvo a su lado al mismo tiempo que pasaba uno de sus brazos tras el cuello del menor.
―Es.. que... no soporto llamar la atención... si no me doy cuenta pues nada... pero... si lo noto, pues... jiji ―No acabo la frase ya que una risa nerviosa comenzó a salir de su garganta.
Sin más tiempo para charlar comenzó de nuevo el partido, había llegado su momento.
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Ese hombre aun en su despacho seguía contemplando el partido. Se encontraba intrigado por lo sucedido, pero al mismo tiempo enojado. ¿Quiera ese chico? Era muy interesante, tanto su habilidad físicas como mentales. Pero era hora de asegurar la destrucción del Raimon.
―Ju, ju. Asegura nuestra victoria. Hagan pedazos a los jugadores de Raimon.
―¿Pedazos? ―Pregunto confundido el entrenador del Gris apareciendo de nuevo en su pantalla. ―¿Señor quiere que les provoquemos lecciones?
―¿No se supone que eso lo tiene que evaluar el entrenador del equipo?
El entrenador se quedo en silencio por unos segundos, segundos en los que comenzó a sonar un pequeño pitido. Segundos antes de que Dijera nada comenzaron a parece una tras otra la foto de los jugadores que en ese momento se encontraban en el terreno de juego.
―Pedazos. Provoquen al enemigo, dañe al rival para que no pueda seguir jugando.
El hombre de la butaca comenzó a sonreír con aires de victorias.
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―Pero entrenador, nuestro programa no incluye jugadas de violencia. Le pido por favor que cambie de estrategia. ―Escucho al capitán de su equipo por el aparato que cubría su cara.
―¿Qué dices? Ustedes no tiene derecho de opinar. ¡Llévenlo acabo y así asegurar la victoria! ¡Háganlos pedazos ! ―Ordeno con severidad.
―Imposibilitar a nuestro rivales, no es jugar correctamente fútbol. No podemos llevarlo acabo.
El juego seguía como antes de la ultima ocasión de gol. El Gris había cambiado un poco su defensa, seguían dando pases en su campo, impidiendo que sus rivales se hicieran con el balón, pero también había dos jugadores que no se unían a esa defensa, ellos se encargaban de mantener inmóvil a Ren, no podían permitirse más sorpresas.
En la portería del Raimon solo se encontraban Endo y Domon, único defensa que no se había unido al ataque por seguridad. El defensa volteo a ver a su capitán en busca de respuesta. ¿Se unía al ataque o se quedaba en ese lugar?
―Si ellos no nos atacan, no tiene caso seguir aquí. ―Dijo enojado al mismo tiempo que chocaba su puño contra la palma de su mano.
Sin comentar nada más comenzó a correr directo a la otra portería. Nadie lo entendía. ¿A que portero se le ocurría dejar la portería para unirse al ataque en un momento así? Todos los jugadores miraban extrañados al chico de la banda, tal era la sorpresa que los judores contrarios no pudieron hacer nada una ves el balón le fue arrebatado. Ahora la única defensa era su portero, esperaba su tiro, con el único pensamiento de que se había vuelto loco. Una ves dentro del área pateo el balón con todas sus fuerzas. Sugimori negaba la existencia de ese disparo, no estaba en la base de datos, no podía existir. Pero aun así se lanzo a detenerlo.
―¡HAAAAA! ―Gritó desesperado por no haber logrado anotar.
―Dimo por qué no estas defendiendo tu portería.
―¿Para que crees? Quiero anotar goles. A eso le llamo fútbol. ―Contesto feliz.
―¡Endo, regresa rápido a la portería! ―Ordeno el delantero de cabello rasa.
El nombrado comenzó a sonreír mientras decía lo divertido que fue intentar a notar, antes de regresar a la portería. Sugimori le miró sería. Le era imposible comprender las acciones del otro portero. No paraba de recordar el momento del chut y esas ultimas palabras. Era incomprensible. Algo extraño pasaba, algo que nunca antes había sucedido. En los cables que iban de su nuca a su cerebro y conectaban con los lentes, llegaba la información que entrenador ordenaba realizar. Esta información comenzaba a chocar con la que el propio cerebro mandaba a su cuerpo. Nunca realizaba acciones fuera de las ordenes, eso no estaba en los datos, pero ahora era diferente. Sugimori volvió a ordenar una nueva formación, pero esta vez con intenciones de atacar.
―¿Pero qué haces? ¡Eso va contras las reglas! ―Dijo alterado el entrenador.
Sugimori realizó un pase largo hasta uno de sus compañero que estaban en la delantera. Una ves lo obtuvo comenzó a correr a la portería contraria. Pero antes de que pudiera avanzar mucho Kabeyama le bloqueo el paso, aun se encontraba adelantado por la situación anterior del encuentro. El chico se dejo caer, sorprendiendo al jugador contrario, y dándole un cabezazo al balón, haciendo que se alejara de ellos y Ren pudiera atraparlo.
―Oye, esa es mi jugada. ―"Protesto" mientras una leve risa se le escapaba.
Un jugador contrario comenzó a alcanzarle, redujo un poco la velocidad dejando que le bloqueara el paso. Sujeto el balón con ambos píes y lo levanto por su espalda con un toque, el esférico pasó por encima del jugador y él pudo recuperarlo para comenzar avanzar. Se disponía a pasar a Goenji, pero Arata se encargo de robarle el balón y correr hasta la portería para realizar su propia técnica: Tiro Patriota. Chutó el balón hacía arriba una ves alcanzó suficiente altura, en la parte trasera hubo una pequeña explosión la cual le día fuerza para lanzarse a la portería. No se esperaba eso, por lo que solo pudo lanzarse y esperar a tener suerte, se lanzó a la escuadra despeando el tiro, provocando un tiro de esquina. Gamagichi hizo el saque, iba directo a uno de sus compañeros, pero algo salio mal, su fútbol preciso y directo se había estropeado. El balón se alejo de la portería, ya que los delanteros no pudieron cabecear bien. Arata se hizo con el balón y se disponía a realizar de nuevo su tiro. De nuevo, Endo abandonó la portería. Esta ves no avanzaba solo, le pidió a Goenji que le siguiera. Arata no le dio importancia, era el mejor momento para chutar.
―No te detengas. Tira.
La orden era sencilla, pero... ¿¡qué!? ¿Qué es lo que quería hacer? No cuestiono al portero, solo confió en él, y que pasé lo que tenga que pasar. El disparo de Arata se acercaba a ambos cada ves más y mas, en el momento Justo Endo y Goenji chutaron a la ves, el disparo iba directo a la portería contraria, el balón estaba envuelto en una de poder que desprendía rayos dorados. Sugimori no lo podía entender, el tiro era mucho más fuerte de lo que su base de datos podía asimilar. Intentó de tenerlo, pero cuando reacciono era tarde para hacer una técnica, y con solo sus manos le fue imposible detenerlo.
―¡Final mente Raimon anota su primer gol, gracias a la técnica especial de Goenji y Endo! ¡Han empatado el partido! ―Anunciaba Kakuma.
Desde la banca todos celebraban, por fin habían empatado el marcador, solo hacía falta un gol, un gol y estarían más cerca de ganar. El partido volvió a dar comienzo, el balón iba de un lado a otro, y detrás de él siempre se encontraba un jugador de Raimon. Si el balón se elevaba Shorin saltaba más alto que los demás despejando el balón. Sí había que adelantar a los jugadores contrarios, lo lograban enseguida. Todos lo habían comprendido, sus habilidades habían mejorado y hasta ahora ninguno supo de ello. Gracias al Salón Relámpago podían seguir el nivel de sus contrarios, e incluso superarles.
El balón llegaba a Someoka y Goenji, quienes realizaron el Tornado Dragón . Intento detenerlo, pero la potencia del tiro había aumentado, tenía demasiada fuerza como para detenerlo. Dando así un gol más a Raimon.
El entrenador del Gris miraba con temor las imágenes que le mostraban sus lentes. Era la repetición de los últimos goles. Habían... habían perdido...
―Olvidenlo. No cumplieron nuestras expectativas, y aquellos que no obedece nuestras reglas: los despedimos. ―Cubriendo todos los datos apareció la imagen del entrenador de Teikoku, tras sus ultimas palabras la pantalla se quedo en estáticas, había perdido la conexión.
―¡Ha! ¡Pero líder! ¡No! ¡Espere líder! ―Gritaba desesperado y lleno de temor el hombre. Se quitó el aparato que mantenía ocultos sus ojos, cortando la conexión con sus jugadores.
Todo el equipo miró sorprendido al banquillos mientras ponían una mano en su frente, el entrenador cortó los cables de comunicación... esto lo significaba que ya no había esperanza, todo se acabo, era el fin, era... su derrota. Los jugadores daban por echo la derrota, no podían hacer nada sin que su entrenador le dijera, sin ver los datos eran incapaces de hacer nada. Se encontraban inmóviles, su derrota era tan inminente que ni prestaron atención a Someoka, quien había chitado con el Impacto Dragón. Todo estaba acabado... ¡no! ¡Esto aun no se acaba! Sugimori comenzó a recordar todo lo que Endo le dijo antes de comenzar la segunda parte: "El equipo que más cree en la victoria, es el que más se acerca a ella". Lleno de energía realizo su técnica Campo De Fuerza. Esta fue rota, pero aun así no se rindió, atrapo el balón, y aun que la potencia de este le empujo unos centímetros, no se rindió. No pensaba dejar que ese balón entrara, no importaba cuanta fuerza tuviera que ejercer, no pesaba dejar que entrara.
―¡Capitán! ―Gritaron sus compañeros a ver como había detenido el disparo.
―Vamos, hagan lo mismo que yo. Devén pelear hasta el final. ―Dijo cerio y decidido, no quería perder. Y si su entrenador no le daba las ordenes, lo harían ellos mismo.
Arrancaron los cables que tenían amarados en su cuello. Ahora comenzaba el verdadero fútbol. El tiempo pasaba, y los ataques de ambos equipos no paraban, si uno recuperaba el balón otro lo robaba. Emoción, fuerza, determinación, felicidad ... todo esos sentimientos y más eran atrapados en el balón y con cada pase, cada chut, regate, segada, parada o despeje era trasmitido a los demás jugadores, daba igual si era tu compañero o rival, daba igual, lo importante es que todos se movían por los mismo motivos: su pasión por el fútbol y sus deseos de ganar el encuentro.
Ren avanzaba por el centro del campo, dejando atrás al contrario que le intentaba parar. No podía evitar sonreír como un niño pequeño delante de la golosina más deliciosa del mundo. Su corazón latía con fuerza, casi parecía que fuera a salir del pecho, no era por el cansancio, o el desgate físico, era la felicidad que sentía dentro. Ya la sintió en el partido anterior, pero lo que ahora sentía era un millón de veces mayor, era la misma sensación... la misma que sentía en esas ocasiones...
―¡Goenji! ¡Acaba con esto! ―Gritó con una sonrisa al tiempo que colgaba el balón.
El mencionado saltó para alcanzar el balón y realizar su técnica. Pero un pudo rematar. Arata había llegado al mismo tiempo pateando el balón a la ves. El impacto que residieron en sus piernas le hizo perder el equilibrio y comenzaron a caer. Todos miraban impotentes el como sus compañeros se acercaban al piso. Aunque el hecho de solo pensar en levantarse le causaba dolor Arata quiso seguir luchando. El balón estaba a su lado, y de un cabezazo le paso a su capitán. Sugimori enojado comenzó a correr a la portería del Raimon, la sorpresa de lo sucedido con su compañero, y que el portero abandonara la portería, hizo que le fuera mucho más fácil llegar a la portería y rematar. Endo le esperaba, estaba dispuesto a detener su tiro y ganar ese partido. Antes de que los defensas lograran bloquearle decidió chutar. Era un tiro normal, pero con mucha potencia. Endo prefirió realizar la Mano Fantasma, deteniendo el disparo. Justo a tiempo, ya que a los segundos sonó el silbato del arbitro, dando por terminado el encuentro.
Todas las personas que presenciaron el encuentro lo festejaban felices, daba igual que su escuela hubiera perdido el encuentro, había sido el mejor partido del mundo. Ellos no eran los únicos, incluso Kido, quien estuvo atento durante todo el partido, se marchaba feliz, no lo admitiría en voz alta, pero era así.
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Dentro del edificio el entrenador del Raimon hablaba por su celular, Mantenía su baca oculta tras su mano mientras sus palabras eran bajas. Contestaba afirmativas a la persona del otro lado. Su conversación fue detenida por un hombre con barba gris, y cabellera corta en tono castaño.
―¿Qué esta haciendo señor?
No obtuvo respuesta. El hombre solo pulsaba teclas del celular, primero para cortar la llamada y después mirar el nombre de la persona con la que hablaba. El entrenador le arrebato el celular de sus manos y se aparto con temor.
―¿Quien es usted señor?
El hombre con gabardina comenzó a mirarle serio, y con voz severa y pausada comenzó hablar:
―No perdonare, a los sujetos que perjudicar un deporte tan puro. Tarde o temprano te dar un tarjeta roja para expulsarte.
Y con esas palabras el entrenador salio corriendo.
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El fin de semana paso y de nuevo al lunes comenzaron las clases. Cada cual en su aula deseaban que tocara la campana para salir corriendo a la sede y comenzar la plástica. Algunas clases pasaron rápidas, mientras que otras se hicieron pesadas, pero por fin había sonado, esa campana que indicaba su libertad para comenzar a practicar fútbol. Ya estaba la mayoría dentro, cambiados y listos para comenzar, solo faltaba que llegara Goenji, el cual no había asistido ese día a clase, bueno, sino asistió a clase, no vendría a entrenar. Tenían decidido marcharse a comenzar con la practica, pero antes de que pudieran abandonar la sede la puerta se abrió, dejando ver a Goenji con el chandal de la secundaria. Todos se alegraron de verle, pero que estuviera apoyado en una muleta y con su pierna izquierda levantada hizo que se preocuparan. Esto no pintaba bien.
―¿¡Qué tienes prohibido jugar!? ―Comentó alterado el capitán.
Ese choque con Arata en el partido anterior fue más grabe de lo que pensaron. Su pierna estaba lastimada y no podría apoyarla por unas semanas, así que ni hablar de jugar al fútbol.
―Lo siento... pero no jugare en el siguiente partido... de la preliminares. ―Dijo apenado el delantero.
―¡NOOOOOOOOOOOOOO! ―Gritó Endo mientras sollozaba, ¿cómo podía suceder algo así?
―Lo siento.
Continuara...
Perdón por la demora. Pero hubo un problema en mi casa con Internet. [creo que me odia y cada ves que pienso en volver a publicar se va, porque esto no es normal. -.-"]
Intentare ponerme al día cuanto antes, de veras.
Cambiando de tema... ¡1K de vicias! ¿Enserio? ¿Para este fanfic tan solitario? ¡Kyaaaa! ¡no me lo puedo creer! Muchas gracias a todos/as los/as que habéis leído y seguido el fanfic, porque para ser tantas visitas, tenéis que ser muchos ^^.
Mil gracias a todos los que leéis y dejáis vuestro comen, me alegra mucho. Y a los que no lo haces igual, saber que la gente lo lee me anima a seguir escribiendo y ponerme una fecha para publicar y no dejaros tirados ^,^
De nuevo: Gracias. Espero que os halla gustado el capitulo, y nos leemos en el siguiente capitulo. Matta-ne
