Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5


Capitulo 11

Ninguno decía nada, solo estaban allí parados. Ren miraba a su alrededor nervioso, buscando un motivo para desaparecer. Goenji le miraba con seriedad ya sintiéndose frustrado.

―No es bueno que este parado si quieres recuperarte del todo... voy ayudar a las chicas.

Volteó para irse, pero antes de dar dos pasos Goenji impidió que se fuera agarrando su muñeca. Ren se quedo mirando al frente mientras apretaba con fuerza sus puños.

―¿Quien eres en verdad? ―Susurro poniendo más fuerza en el agarre.

Se mantuvieron en silencio, cada uno con su dilema interno. Ren quería salir corriendo, con un fuerte tirón podría librarse de su agarre, pero sería estúpido, se verían en pocos minutos de nuevo, solo empeoraría las cosas. Goenji quería que fuera ella, que volvieran a estar juntos, que volvieran hacer amigos, volver a tener esa confianza que tenían y contarle todo lo que a pasado este tiempo y ella a él. Quería recuperar a su amiga. A su mejor amiga, a la que le podía contar todo, la que hacía que dejara su frialdad y seriedad a un lado, la... que le hacía sentirse extraño.

Cogió aire y comenzó a soltarlo poco a poco.

―Fire...

―¡Bien muchachos, hacia la final! ―Gritaba eufórico Endo

―No olviden que pudimos ganar gracias a mi magnifico juego. ―Recordó con aires de grandezas Megane

Todos se acercaban y que sus voces sonaran cada ves más fuerte garantizaba ese hecho. Quería terminar de escuchar, pero con todos delante no le diría nada, incluso pensarían que estaban discutiendo y tendrían que dar una explicación de lo que pasaba. Suspiro resignado y soltó su muñeca antes de dar media vuelta y dirigirse a uno de los lugares junto a la ventana, lugar donde perdió su mirada recordando parte de su infancia.

/_·_·_·_/

Ya había pasado dos días desde el partido contra la secundaria de Otaku. Los componentes de Raimon trabajaban duro para lograr aumentar su nivel y poder enfrentarse a Teikoku sin temor.

Los balones iban y venían. De banda a banda, portería a portería, fintas, pases, regates, nadie paraba de practicar. Handa se encontró bloqueado por Kabeyama y Kageno, pero mucho antes de que ellos pudieran robarle el balón le pasó a Shorin. El pequeño del equipo, con gran habilidad atrapo la bola. Avanzo uno metros antes de pasar a Kazemaru, el chico con coleta supero a Kurimatsu enseguida, su gran velocidad era muy útil. Aun que su avance fue cortado por Ren, ambos tenían una velocidad casi similar. Ambos comenzaron a mover sus cuerpos para engañar a su contrario por donde intentarían pasar. Kazemaru logro superarle, pero el otro no pensaba quedarse atrás, giro sobre si mismo y volvió a correr para cortarle el paso, esta ves fue directo al balón llevándoselo él. Se quedo quieto viendo como se alejaba con una sonrisa y una mirada retadora, no pensaba quedarse atrás. Desde la banca alguien más le observaba, pero este mostraba enojo. Tomó un ultimo sorbo de agua antes de volver a mirarle y volver a la practica con Someoka. Fire seguía esquivándole, desde su charla en el autobús no han vuelto hablar.

―Detenlo Domon. ―Ordeno Endo desde la portería.

―No tienes porque decirlo.

Mientras contestaba comenzó a correr a por el de cabello negro. Ambos se miraron retándose. Domon se lanzó al suelo para hacer una barida, Ren intentó superarle elevando el balón al tiempo que el saltaba, pero el número trece consiguió hacerse con el balón. Se paro enseguida y lanzo un pase lejos de ellos.

Fuera del campo, cerca de la banda Aki y Haruna alagaban la habilidad del defensa. Las jugadas continuaron mientras Endo le pedía a sus compañeros que fueran más rápido.

―¡Lo siento pero ya no puedo correr más! ―Anuncio Kurimatsu agotado.

La practica acabo en el momento que el cielo azul comenzó a volverse naranja. Algunos de los jugadores caminaban juntos de regreso a casa, en su camino pasaron cerca del restaurante Rai-Rai-ken, todos morían de hambres por lo que entraron al restaurante para comer algunos fideos, aun que Domon tuvo que irse, un mensaje en su celular fue el responsable. Tras despedirse de sus compañeros fue corriendo a uno de los callejones para hablar en susurro con alguien tras su celular mientras ocultaba su boca con sus mano.

―Sí... ¿um? ¿Quieren los datos de cada jugador?... si, los que se reunieron en el Salón Relámpago... si, como usted diga...

Sin intercambiar más palabras cortó la llamada y comenzó a caminar de vuelta a casa. Pero a pasar cerca de una tienda deportiva no pudo evitar acordarse de sus compañeros, sobretodo de Endo, esa alegría e entusiasmo con el que le recibió, el reencuentro con su vieja amiga Aki, los entrenamientos en el Salón Relámpago, la hora del almuerzo en la azotea con Ren. Comenzaba a sentirse mal, su consciencia no le dejaba tranquilo, por unos segundo podía jurar que escuchaba la voz de Endo dándole ánimos, como acostumbraba hacer con todos. Estaba tan sumergido en sus pensamientos que ni cuenta se dio del cambio de color del semáforo.

―¡CUIDADO!

Ese grito le hizo despertar, quedando en mitad del cruce paralizado, miró en otra dirección encontrando a un camión muy cerca de él. El auto consiguió detenerse mucho antes de llegar a tocarlo. El conductor comenzó a regañarle antes de continuar con su camino siendo seguido por la vista oscura del joven. Aun paralizado viendo como se alejaba el camión.

―Domon, ¿te encuentras bien? ―Preguntó Aki mientras se apresuraba a quedar a su lado.

―Sí, descuida.

―No deberías distraerte mientras caminas... ―Dijo preocupada.

―Ha... disculpa. Lo que ocurre es que estaba pensando en algo.

―¿Estabas pensando en algo?... animo Domon, o Ichinose vendrá a regañarte.―Comentó animada como siempre.

Esas palabras sorprendieron un poco al jugar de soccer. Aki golpeo con suavidad el brazo del chico en forma de apoyo antes de irse. Domon se quedo quieto, mirando como la chica de cabello verde se alejaba mientras él recordaba el sonido de unos neumáticos frenando en seco junto al mimo grito que le hizo despertar momento antes, que fue dado por la misma persona años atrás...

/_·_·_·_/

La maldad y odio de una persona comenzaba a llegar a la secundaria Raimon. Sus planes estaban derrumbándose, esa secundaria comenzaba a tocarle la moral, necesitaba que eso acabara, que Raimon dejara el torneo, que no pudiera volver a jugar, destrozar sus esperanzas. Y el mejor modo para eso era acabar con ellos, aun que él mismo no lo haría, mandaría a otra persona, y con esa persona se encontraba hablando por celular en ese momento.

―No me importa que métodos utilices pero asegúrate de que la escuela Raimon no llegue al partido. Has lo que creas conveniente si llegas a fracasar...

―Si, no tiene porque mencionarlo señor. Encontrare la manera de que no lleguen.

Sin escuchar más palabras alejo el celular de su oreja cortando la llamada. Una sonrisa reflejando maldad y superioridad se dibujo en sus labios. No podía esperar a ver como el plan de Fuyukai tenía excito.

/_·_·_·_/

Las clases comenzaron a pasar de un modo rápido, no había atendido en ninguna de ellas, solo estaba sumergido en sus pensamientos. No se sentía bien traicionando a sus amigos, y mucho menos a saber la indirecta que le dijo el entrenador momentos antes de ir a clase. Volviendo de la sede, momento en el que no estaban los demás y podía robar la información que le habían pedido. Pasó cerca de los garajes, una de las puertas estaba semi abierta, cosa extraña ya que siempre están totalmente cerradas las dos. La curiosidad pudo con él y entró para saber que pasaba. Una ves dentro encontró al profesor Fuyukai saliendo de detrás de uno de los autobuses con un cubo en su mano. Tuvieron una pequeña charla antes de que el profesor se fuera, dejando caer una advertencia para él: "ni se te ocurra abordar este autobús." Esas palabras comenzaron a resonar en su cabeza. Intentó esconderse entre sus brazos apoyados en la mesa. Su cabeza era un lío. Quería ayudar a sus nuevos amigos y confesar todo, pero al mismo tiempo estaban sus amigos de Teikoku. ¿Qué debía hacer?

Un suave golpe en su cabeza le hizo levantar la vista alterado, una ves su cabeza en alto el mismo objeto que le golpeó lo volvía hacer esta vez en la frente y con mucha más delicadeza. Miró sorprendido al frente, viendo a Ren algo inclinado mientras le devolvía la mirada con una sonrisa.

―¿Qué sucede Domon? No pongas esa cara. ―Dijo mientras quitaba su cuaderno de la frente del mayor.

No dijo nada solo le seguía mirando sorprendido.

―Venga, apresurate. Todos han entregado sus cuadernos.

Sin esperar respuesta el chico del pendiente se dirigía a la mesa del profesor a entregar su cuaderno. El joven tomaba con humor la regañina que el profesor le estaba dando por tener la solapa del cuaderno descuidada y garabateada. Por no hablar de su pendiente, que ya le había comentado ciento de veces que estaba prohibido llevarlo en la secundaría. Domon aun en su puesto comenzaba a relajarse, tenía que aparentar que nada pasaba, que su mente no estaba revuelta o todos acabarían descubriendo que es un espía de Teikoku.

/_·_·_·_/

El entrenamiento había comenzado, esta ves estaban entrenando en la secundaria, últimamente era el lugar donde más practicaban. Como calentamiento estaban corriendo alrededor de la cancha, Endo iba en primer lugar marcando el ritmo. Domon se encontraba al final del grupo, viendo el suelo pensativo, como si sus pensamientos estuvieran lejos de allí, y así era. Ren miraba de reojo a su compañero de clase, en primer lugar por preocupación, durante las clases y la hora del almuerzo le a notado muy raro. Y en segundo lugar para evitar contacto visual con cierto delantero. Le estaba siendo muy complicado escapar de él. El delantero se había empeñado en descubrir quien era y eso era muy malo. Dejo de mirar a Domon y puso su vista al frente mientras suspiraba. Esto se estaba volviendo muy complicado. Abrió los ojos sorprendiéndose al instante, ¿qué hacía él ahí? Se mantuvo en silencio y desvió la mirada para no volver a encontrarse con esos ojos marrones oscuros que hace tiempo le hacían desvelar su mayor y más oscuro secreto, como robar galletas con chispas de chocolate de la cocina.

Mientras que todos continuaban con el entrenamiento Domon aprovecho para marcharse ahora que nadie se fijaba en él. Se marcho a paso lento y tranquilo pero decidido, tenía que saber si en verdad estaban dispuestos a llegar a tanto. En la entrada, oculto tras los arboles y arbustos se encontraba un pequeño armasen, en el, en una de sus paredes se encontraba echado el jugador número trece. Conversaba con tranquilidad con otro chico de extrañas lentes que estaba echado en otra de las paredes semi escondido.

―Por favor Kido, dime la verdad. ¿No creen que están exagerando con Raimon? Quieren provocar un accidente en el autobús.

Esas palabras dejaron anonadado al chico "oculto" no esperaba que le dijera algo así, ¿en verdad su líder había llegado a esos extremos? Esa revelación hizo que Domon estallara, no podía aguantar más, eso era demasiado. No podía seguir sus ordenes.

―Mejor cierra la boca. ―Ordenó enojado el chico castaño. ―No voy a permitir que sigas hablando mal de nuestro líder

El chico quiso reclamar, eso no estaba bien, poner en riesgo la vida de unos muchachos solo por ganar un partido... ¿qué mente podía planear algo así? Sus quejas quedaron calladas por la voz de una chica, voz que reconoció el defensa y tuvo que esconderse antes de ser descubierto.

―¡Oye, hermano!

Kido volteo enseguida mientras apretaba sus dientes por la rabia, su discusión había sido cortada, y lo pero que había sido por ella. Se quedaron callados mirándose cerios, el chico relajo sus fracciones y miró al frente como si la cosa no tuviera que ir con él.

―¿Tú también viniste a espiar al equipo de fútbol? ―Acuso a ver que el nombrado le ignoraba. Él no quiso contestar solo comenzó a caminar acabando de enojar a la chica haciendo que agarra su muñeca para detenerle. ―¡No te vallas!

―Suelta me. ―Dijo frío viendo de reojo a la chica. ―Tú y yo tenemos prohibido vernos en esta escuela.

Domon aun en su escondite veía la discusión de los hermanos sorprendido por la noticia. Ni una palabra más, solo una mirada asombrada de la menor e indiferencia del chico mientras se marchaba, no hubo más palabras, miradas, o gestos entre los hermanos Haruna y Kido.

/·_·_·_·/

La noche acabó llegando y una agotada Rosen se dejaba caer de rodillas en el suelo mientras poyaba la barbilla en la cama soltando un largo suspiro. Abrió los ojos con lentitud viendo a lo lejos la torre de metal por su ventana, el cielo oscuro y despejado de esa noche la acompañaba. Los recuerdos se agolparon en su memoria, recordaba cuando su hermano llegaba de los entrenamientos y ella le seguía hasta su cuarto, mientras que ella saltaba feliz en la cama del mayor este le contaba que había pasado ese día, que técnicas especiales habían creado, cuales tenían pensado hacer, lo fantástico que eran sus superiores. No pudo evitar sonreír con nostalgia, no era su misma casa en la que se crío, pero tener la cama pegada a la ventana como la tenía él, y esa noche tan despejada hizo que la chica recordara eso.

―Hermano... pronto sera la final... jugaremos contra Teikoku y no sé si daré la talla...

Una leve risa escapo de sus labios mientras cerraba los ojos. Eso le recordó el ultimo consejo que dio su hermano antes de una final. "Claro que das la talla. Eres Rosenthal Fire, la medio campista capaz de jugar en cualquier posición durante un partido. Tu velocidad es la mayor virtud que tienes, sí la controlas seras capaz de regatear a cualquiera"

―¡... nunca entendí eso...―Susurro con la mirada casi derrumbada por el sueño.

"Tú velocidad es la mayor virtud que tienes"

Sus ojos se abrieron de golpe mientras se levantaba mirando con una pequeña sonrisa el techo. Eso es... solo necesita ser mas rápida... mas veloz, una velocidad imparable y destructiva como la de un... relámpago.

―¡Rosen! ¡La cena esta lista, baja de una maldita ves!

/·_·_·_·/

Las familia Kido se disponía a comenzar con la cena. Padre e hijo se encontraban sentado en el gran comedor, cada uno en una punta de esa enorme mesa, un lugar demasiado desierto y silencioso, solo se escuchaba como los cubiertos chocaban contra el plato a soltar uno o a rozarlo para cortar o pinchar el trozo de carne. El silencio fue roto por el Sr. Kido, este le preguntaba a su hijo sobre los resultados de los exámenes. El menor contesto con determinación y casi inmediatamente aun que en su voz se notaba mas relajada y tranquila que a la que acostumbraba a usar con los demás. Sus calificaciones eran magnificas, matemática e ingles la más alta, y el ultimo, el de gramática tres décimas inferior a esa nota. El adulto soltó los cubiertos y miro al chico serio cosa que provoco que se tensara. Suspiró como si estuviera decepcionado y comenzó con su discurso habitual cuando se daba esa situación.

―Los Kidos requerimos de la perfección para mantenernos en la cima. ¿Has entendido?

Asintió y prometió cumplir con sus responsabilidad como heredero de la familia Kido siempre y cuando no les estorbara para continuar practicando fútbol soccer y que cumpliera su promesa, la de adoptar a su hermana si lograba ganar durante los tres años de secundaria el torneo Fútbol Frontera

―Descuida hijo, cumpliré con mi promesa . Ademas ganar ese torneo tres veces consecutivas sera algo muy fácil. Ya que contamos con la ayuda del Sr. Kageyama ―Todo lo dijo con cara sería demostrando su severidad, pero con estas ultimas palabras en su rosto apareció una sonrisa enorme que uno no creería ver nunca en ese hombre.

Aun que mencionar a ese nombre hacía feliz a su padre, a él no. recordó de inmediato su charla con Domon... ¿en verdad estaba bien que ese sujeto fuera su líder...?

/·_·_·_·/

La practica había comenzado, y era como cada día. Todos entrenaban animados queriendo mejorar cada segundo un poco más. El siguiente partido sería contra Teikoku y piensan ganar, nadie podrá arrebatarle su victoria.

Kazemaru lanzó un balón cerca de Shido. El de cabello naranja lanzó con todas sus fuerzas, haciendo que el balón se recubriera de una luz azulada que le daba mucha más potencia . El disparo acabo rebotando en la escuadra saliendo fuera del campo. Megane nombro a esa técnica como: Tiro explosivo. Esa no era la única técnica recién construida. Handa, también tenía una : Tiro Atómico. Todos estaban trabajando duro y eso hacía entusiasmar mucho más a Endo, la final estaba cerca y ver como todos jugaban tan enserio le hacía querer practicar hasta morir del cansancio.

Aun que no todos estaban en el practica. Domon había desaparecido, aun no había llegado, y eso era extraño en él. Su tardanza tenía un motivo, uno muy importante. Ya estaba harto de seguir las normas e indicaciones de su líder, solo quería practicar fútbol soccer con sus compañero y olvidarse de lo demás. Pero antes tenía que poner a salvo a sus compañeros aun que eso le costara ser descubierto y repudiado por los demás.

―En verdad que lo lamento, Kido...―Susurro a su celular mientras pulsaba la tecla para borrar todos los datos de el castaño.

/·_·_·_·/

Ren se encontraba fuera del campo, echado sobre una de las vallas situadas unos metros de distancia a los limites marcados del campo. Mira fijamente el balón entre sus piernas lo movía de un lado a otro, como era costumbre cada vez que pensaba mordía con suavidad uno de sus dedos de la mano derecha, miras que el pulgar de la otra mano esta dentro de la goma elástica de su pantalón. "Tú velocidad es la mayor virtud que tienes"

―¿Cómo puedo hacer eso?...― piensa mirando como se mueve el balón de un lado a otro.

Suspiro agachándose para dibujar un relámpago con su dedo en la tierra. Repasaba el dibujo una y otra vez pensativo. ¿cómo lo haría?... ¿cómo podría aumentar y dominar su velocidad?... volvió a sus pirar mientras niega con la cabeza, golpea con las palmas de sus manos sus mejillas antes de pararse. No es momento de pensar en eso, todo se están esforzando mucho y él tiene que hacer lo mismo.

―¿Qué sucede Ren? ¿Me echabas de menos y no quería practicar?―Dijo burlón el defensa cuando pasaba a su lado.

―Domon. No, no es nada de eso jaja, solo tome un pequeño descanso. ― Sonrió un poco antes de correr con el de pelo gris verdoso junto a los demás.

Mientras que todos entrenaban con energía, las chicas le miraba con una sonrisa. Se notaba que hoy estaban bien animados, y al quien más se le notaba era al defensa. De estos días atrás con su pesimismo y su actitud distraída, a esta entusiasmada y alegre, había mucha diferencia.

―Que bien, el día de hoy se ve a Domon mas entusiasmado. Oye, ¿le seguiste? ¿Viste lo que hizo? ― Pregunto la mayor con curiosidad.

―Aaaah!? En realidad... nada ― Susurro comenzando a ponerse nerviosa por esa pregunta.― ¡Lo lamento mucho, pero lo perdí de vista! ―colocó su mano sobre su frente mientras su rostro se teñía de un tono rojizo por la vergüenza.

―Trabajas para el diario escolar debería ser mas precavida.

―Tienes razón, jaja...

/·_·_·_·/

―¿¡Qué estáis diciendo!? Domon nunca podría hacer algo así.

Ren miraba a sus compañeros quedando frente al nombrado, defendiéndolo por todo lo dicho junto al capitán.

Se a descubierto todo, se a demostrado que el entrenador del equipo era solo una marioneta dirigida por el director de Teikako. Natsumi fue a ver en el entrenamientos minutos más tarde de que el profesor llegara a la cancha. Le pidió un favor, una cosa tan sencilla como mover solo unos metros y parar el autobús que usaría el equipo el día del partido. Fuyukai intento de todas las manera persuadir a la castaña, pero nada le haría cambiar de opinión. Todos los jugadores se encontraban en ese lugar, mirando con curiosidad como su profesor estaba dentro en el auto. ¿Qué le hacía tardara tanto en ponerlo en marcha? El profesor no pudo arrancaran provocando aun más confusión en los jóvenes. Natsumi mostró una carta anónima, en ella se encontraba escrito como un profesor pensaba hacer algo horrible. Presiono al profesor hasta que confeso ser él quien saboteo el autobús, que era un secuaz de Kageyama. Tras ser despedido por Natsumi, él menciono que no era el único secuaz en esa escuela refiriéndose a Domon. Todos miraron al chico sin poder creer lo que oían, pero aun así no se guardaron sus pensamientos de culpabilidad. Endo y Ren saltaron en su defensa, ambos creían en su inocencia, después de todo era su amigo.

―Dicelo Domo, ¿a que es mentira?

Ambos se dieron la vuelta para ver al mas alto. Este solo cerros los ojos quitando su rostro de sorpresa a verse delatado.

―Endo... Ren... Fuyukai estaba en lo cierto.―Dijo aun con los ojos cerrados sin que la voz le temblara ni por unos segundos.

Ambos chicos miraron sorprendidos al defensa, ¿qué acababa de decir?...

―¡Lo siento!―Grito arrepentido antes de salir corriendo.

―¡Espera Domon!―Gritaron casi a la vez portero y medio campista.

Todos miraban incrédulos y sorprendidos como el mayor se iba corriendo. Natsumi se acerco al castaño mostrandole la carta. Ren se asomo para leerla también. Era la letra de Domon. Domon confeso todo, estaba harto de estar en medio, no quería seguir mintiendo a sus compañero, amigos, a todos... estaba harto de seguir las exigencias de Kageyama, aun que eso le costara ser odiado por todos sus compañeros y echado del equipo... pero esto es lo correcto.

Ren miró por donde el chico se fue corriendo, intentando comprender lo mucho que le costo confesar todo. ¿Él sería capaz de hacerlo algún día?

/·_·_·_·/

Domon había acabado llegando a la rivera, se encontraba sentado en la pequeña elevación, sobre la hierva verde. Mira abajo como unos niños jugaban. Aki acabo llegando, suspirando aliviada a ver al chico. Se acerco más a el con lentitud para no asustarle ni que presintiera que estaba allí antes de tiempo. Se quedaron en silencio volviendo a mirar a los niños. Dos niños y una niña jugaban con un balón, haciendo que recordaran cuando ellos eran niños y vivían en Estados Unidos. De Niños siempre estaban juntos, ellos dos y uno más, Ichinose. Comenzaron a recordar sus tardes juntos, siempre había un balón de por medio. Aun que toda esa felicitada desapareció un día. Un día comenzaron hablar de que serían de mayor, y los tres coincidieron en ir a Brasil para ser mucho mejores en el fútbol soccer. Se prometieron que el fútbol siempre les mantendría unidos. Unieron sus manos para sellar la promesa mientras reían alegres, un cachorro comenzó a cruzar la carretera llamando la atención de los tres niños, para desgracia del pequeño animal un camión se acerba a gran velocidad. Ichicose, sin pensarlo dos veces corrió tras el pequeño para salvarlo, siendo él el atropellado. Los otros dos miraban aterrados y sorprendido como su amigo sufría ese accidente.

Aki se quedo mirando el cielo con la mirada perdida a recordar todo lo sucedido. Le dolía tanto recordar ese momento, el momento en el que uno de sus mejores amigos había muerto. Agacho la mirada apenada pero con una pequeña sonrisa en sus labios.

―¿Sabes Domon? Desde ese momento no podía ver un balón... ―Confeso antes de mirarle. ―En cambio tú fuistes fuerte y mantuviste tu promesa con Ichinose. ―Le miro con una sonrisa, pero a ver como cerraba los ojos mirando el suelo, ella hizo lo mismo continuando con su relato.― Pero... desde que regrese aquí tuve la fortuna de conocer a Endo. Ese chico esta loco. ―Esa frase llamo la atención del chico. ¿Loco?― No importaba lo fuerte que soplara el viento, o si llovía. Él pateaba el balón sin importar el tiempo y la distancia se le ve muy feliz al hacerlo. Me recuerda mucho a nuestro viejo amigo.

Domon desvio la mirada una vez termino de escuchar, se mantuvo unos segundos en silencio antes de contestarle.

―Te equivocas, él no es como Ichinose. Siempre que jugaba con él en los partidos, solo podía ver su espalda. Aun que tratar a de seguirlo jamas lograba alcanzarle. En cambio, con Endo es distinto. Él siempre corre a tu lado. No sé por que me da la impresión de que puedo correr con él sin problemas.―Miro el cielo mientras le contaba esto. Soltó un leve suspiro antes de mirar con tristeza el suelo.― Todos tienen que estar muy enfadados conmigo.

―¡Domon!

Se escucho la voz de dos chicos muy conocidos por los viejos amigos. Miraron en esa dirección encontrando como un balón se acercaba con velocidad al chico. Lo atrapo sin dificultad mirando confundido a las dos personas que estaban allí. Endo pateo el aire mientras le miraba con una sonrisa. Ren a su lado también le sonreía mientras señalaba la cancha.

―Juguemos fútbol. ―Dijo animado antes de bajar corriendo junto al otro mientras el más alto le miraba confundido.

―¡Eso! Vamos Domon, no te quedes ahí parado.―Continuó con una sonrisa mientras se acerba a él cogiendo su muñeca para tirar de el.―Vamos a jugar.

En la parte de arriba Natsumi y Goenji observaban como sus amigos jugaban con los niños. La castaña miro a su acompañante.

―Desde un principio sabías algo sobre Domon, ¿no es verdad?

―Endo también lo sospechaba. Pero también sabe cuanto le gusta el fútbol a Domon―Dijo con una pequeña sonrisa inusual en él sin despegar la mirada de abajo.

Se unieron al juego de los pequeños con una sonrisa, chutaba una y otra vez con una sonrisa mientras Endo detenía los disparos. En uno de los lanzamiento uno de los niños logro quitarle el balón, tres de ellos tomaron sus manos formaron la defensa perfecta para que ellos no pudieran quitarles el balón.

―¡Oigan! ¡Esperen!

―¡Regresenos ese balón!

―¿En que están pensando? Atrapen el balón―Dijo Endo desde la portería con un cierto tono de "angustia" en sus palabras.

Aki no pudo aguantar una sonrisa a verles jugar. Levanto su mirada al cielo y susurró: ¿Lo ves Ichinose? Domon cumplió nuestra promesa.

/·_·_·_·/

En la noche Fujukai se interpuso en medio de un auto de lujo, era el de Kageyama. El chofer se detuvo y el hombre con lentes se acerco a las puertas trasera poniéndose de rodillas en el piso disculpándose por su error.

―¿Qué te disculpe? ¿A qué te refieres? Fuiste tú quien lo planeo. No tengo porque disculparte.―Contesto con seriedad, sin importarle nada lo que le pudo haber pasado, o lo que le pasara.

―Pero señor, solo lo hice por usted. Arriesgue mi puesto por cumplir con mi deber.―Ruega aun en el suelo mirando a la persona de dentro suplicante.

―Lo hiciste por ti. ¿no es así?

Sin hablar nada más, y sin mostrarle ni una pizca de compasión, ordeno que arrancaran dejando al adulto aun en el suelo. No necesitaba a ineptos que se dejaban apresar por unos niños de secundaria.

/·_·_·_·/

Al días siguiente todos estaban en la sede del club, disfrutando de la tranquilidad que había dejado el despido del Sr. Fubukai.

―Sí, es como si hubierais derrotado al malo de un videojuego. ―Comentó con una sonrisa Kurimatsu mientras jugaba con su consola.

―Sí, cuando Natsumi lo descubrió no sabía ni donde esconderse.― Continuo Kazemaru con tono burlón.

― Le dijo: No necesitamos profesores como tú. ―Imito Shiorin con una sonrisa antes de mirar a la castaña. ―Fue algo asombroso.

Todos celebraban que ese sujeto ya no estuviera en la escuela, nada ni nadie podría pararles ahora en su avance en el FF. Pero claro... a Raimon nunca le sale las cosas tan bien...

― Necesito un momento de su atención―Dijo Megane mientras revisaba unos papeles.― De acuerdo con el reglamento el equipo de soccer que no cuente con un director o encargado no puede participar en el torneo.

―¿¡QUÉ!?

Las alarmar saltaron en la sede, cómo que no podrían jugar, esto no les podía estar pasando...

―¿Natsumi estabas enterada de eso?―Preguntó alterado el capitán.

La chica se sonrojo un poco a enterarse de esa noticia, no tenía ni idea, pero no podía dejar que los demás supieran eso.

―yo …. por supuesto que sí. Por eso busquen de inmediato un nuevo director para club. Esta orden viene directamente del presidente de la escuela Raimon.

―EEEEEEH―Protestaron todos mientras miraban a la chica. No le quedaba de otra tendrían que buscar a un director para el equipo.

Ren rascaba su mejilla con una risa nerviosa a verse en esa situación. Su risa se detuvo a tener enfrente al chico de cabello crema, trago duro y mantuvo su mirada en otra parte que no fuera el chico frente a él.

―Tenemos una conversación aun por delante, Fire.―Dijo serio mirando del mismo modo al moreno.

―Ah...?... si?...―Susurro intentando evitar su mirada y cualquier pregunta que le hiciera.

Chasqueo la lengua molesto sin aparatar la mirada de el más bajo.

/·_·_·_·/

Sabía que no le engañaría por más tiempo, el sabía quien era, y con lo cabezota que es no pensaba dejar que me escapara por las buenas. Mi suerte en ese momento fue que Endo comenzó a gritar cosas para que buscáramos al nuevo entrenador. Todos nos pusimos a pensar y la mejor idea la tuvo Goenji. El dueño del restaurante Rai-Rai-ken, Seigo Hibiki.Esa persona conocía sobre el manual seguro que entendía de fútbol. Jajaja, no pudo tener más razón. Ahora mismo es su entrenador. Aunque no fue tarea fácil convencerle. El capitán tuvo que luchar mucho e investigar para lograr que accediera hacer nuestro entrenador. Nunca nos contó todos los detalles , pero en resume: descubrió que él fue el portero de los legendarios súper once, y le entraron muchas más ganas de que fuera nuestro director. Le reto a un duelo, el cual consistía en tres tiros, si Endo conseguía detener los tres disparos sería nuestro entrenador, si no le dejaría en paz. Bueno... creo que os hacéis una idea de los que sucedió, ¿no ?

Yo conseguí volver a esquivar a Goenji por unos días más, pero sabía que no podría huir por siempre de él, tenía que contarle todo, y estaba dispuesto hacerlo después del partido contra Teikoku, fue un partido muy importante como para distraer a nuestro delantero estrella con eso. Nuestro rivales nos esperaba, y nosotros pensábamos darlo todo en el terreno de juego. Daba igual lo que tuviera preparado Kageyama, no teníamos intenciones de echarnos atrás.

Continuara...


/Bueno aquí estamos de nuevo. volvemos a tener el mismo horario de antes. Aunque ya halla pasado cinco meses... vale, lo siento por estar tanto días/meses sin publicar. Pero... vale no tengo excusa, pero a partir de ahora vamos a seguir subiendo un capitulo a la semana cada Domingo. Lo siento mucho de verdad... intentare que no vuelva a pasar, y si pasa que al menos sea por una semana en vez de tanto tiempo./