Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5


Capitulo 25

Nadie podía pronunciar ni una palabra. Ren... ¿no era Ren? Atónitos, sin entender nada miraban a quien fuera que estaba delante de ellos sin pronunciar palabra y dejando que finas lagrimas recorrieran sus labios se separaron con lentitud, parecía que iba hablar, pero las palabras no salían de su garganta. Tragó duro mientras recorría las miradas de todos. No había vuelta atrás, debía contarlo pero ya. Humedeció sus labios y volvió a separarlos, esta vez, dispuesta hablar.

― Yo... uf... lo lamento mucho chicos. Lo ultimo que quería era llegar a esto. Os engañe, sí... pero todo tiene su explicación.

Desesperada miró a todos, uno a uno, directamente a los ojos comenzando a narrarle porque lo hizo. Sus miedos, su impotencia, su deseo de jugar al fútbol, lo fascinada que se quedo a ver el espíritu de Raimon, como... como estar con ellos le hizo animarse, como volver a sonreír, como.. volver a disfrutar después de lo sucedido con su hermano. Su historia era escuchada por todos, nadie decía nada, solo dejaba que hablar, que tomara las pausas que necesitara. Su historia desgarraba a más de uno.

― Lo siento, de verdad que lo siento― volvió a mirarles esta vez seria esperando su perdón―. Sí lo hubiera sabido... jamas habría creado a Ren... lo siento, lo siento mucho.

De nuevo el silencio, Rosen comenzaba angustiarse. La puerta le llamaba, quería correr, sería tan fácil huir de allí. Pero no, tenía que ser fuerte, tenía que quedarse ahí y aguantar todo lo que le tuvieran que decir.

Nadie sabia que decirle. Llegaban a comprender porque lo hizo, pero ahora mismo no sabían que pensar. No era Ren, era Rosenthal. No era su amigo, era su amiga. ¿Qué se supone que tiene que decir? Capitán como delantero estrella miraban a sus compañeros y compañera, ellos ya lo sabían y lo habían asumido, no podían dar el primer paso.

― Ren... es una chica...― susurra sin aun creerlo Kabeyma.

― Si...

― Entonces... en los vestuarios...

Solo hizo falta ese comentario para que todos los menores se sonrojaran. Los chicos miraban a otro lado avergonzados, las gerente no llegaban a creerse todo lo que pasaba y Rosen... ella miraba al piso de reojo con su cara roja.

― Lo... lo lamento también por eso. ¡Os juro que no mire!― miró a todos alterada moviendo las manos en forma de negación―. Yo...

Es un golpe algo duro saber que tu amigo no es eso, si no amiga. Las miradas indecisas se levantaron extrañadas a ver como el peliazul daba los primero pasos para acercarse a ella.

― Sólo querías jugar fútbol... aun no lo entiendo del todo, pero...

― Kazemaru... ― susurró mirando al chico.

― Oye mocoso. No pienses que por ser una chica voy ha dejar que hagas lo que quieras― aunque los dijo severo se pudo notar un leve tono bromista.

― Someoka...

― Ah... es irritante que no nos hubieras dicho nada... pero, aun así sigues siendo nuestra amiga― Domon pasaba una mano por su cabello mientras hablaba antes de ver a la chica.

― Es extraños, pero todos seguimos siendo amigos, ¿no? ― Max se acercó a ella dándole un leve golpe en el hombro, algo típico entre ellos.

Sentía una liberación, todos le aceptaban, todos le querían de vuelta... que lastima que tuviera que irse al norte...

― Chicos... gracias― les sonrío a todos antes de ver al entrenador y hacer una leve reverencia―. Lo siento, entrenador, chicos.

― Ah, ya, para de disculparte, comienzas a cansar― Dijo bromista Kurimatsu.

― Eso. En Norte América se suele decir: a pecho lo hecho― dijo Ichinose con una sonrisa.

― ¿Ah? Ichinose, no querrás decir: a lo hecho, pecho?― Aki le corrigió.

― ¿Ah? Claro jajaja, así también se puede decir.

Una leve risa escapo de los labios de todos. Era tan agradable volver a la normalidad...

― Te dije que no pasaría nada.

Miró a su derecha encontrando al portero a su lado con una de sus enormes sonrisas. Le miró a los ojos mientras asentí y sin dejar de sonreír.

― Si... gracias capitán. Ah...― noto como el delantero se ponía a su otro lado, giro la cabeza para verle a él también.― No me olvido de ti, Shuuya-kun. Gracias.

― Ya...

¿Y esa sequedad?... le miró extrañada antes de sorprenderse por las palmadas repentinas de Haruna.

― ¡Muchachos! Aun tenemos un partido por delante.

― Eso, aun tenemos que jugar el partido, no podemos demorarnos en salir.

Es cierto el partido. Todas las miradas fueron a Rosen, por más que hubiera vuelto... si no esta en el equipo no podrá jugar. Entendió la mirada de sus amigos, sabía que eso pasaría.

― Chicos... siento que esto tenga que pasar así... pero no puedo quedarme. Sé que ganaran. Raimon puede con todo, sobre todo con ese fútbol que tanto os caracteriza. Nunca rendirse, luchar hasta el final, sobretodo, nunca dejar de sonreír y seguir adelante. Os estaré animando desde el tren.

― Ren...

Una leve sonrisa se dibujo en sus labios, no le molestaba, estaba muy acostumbrada a que le llamaran de esa forma, aun tardarían un tiempo en llamarle por su nombre, y si lo hacen.

― Ay que ver lo difícil que llegar hacer las cosas.

La voz de Natsumi a la espalda de todos les hizo girar sorprendido. La chica estaba junto a la puerta con unos papeles en la mano y una bolsa del equipo junto a sus píes.

― Natsumi, ¿a qué te refieres?― preguntó extrañado el capitán.

― Ren Fire ya no esta en el Raimon, pero... parece que una nueva alumna acaba de inscribirse en la secundaria― comenzó hablar mientras se acercaba a la chica entregándole el papel con su admisión en Raimon―. La próxima vez podrías decirlo antes. Ha, fue tan molesto tener que hacer todo el tramite en unos minutos.

Sostenía el papel asombras. Era ella... estaba en Raimon... ¿no tendría que irse? La sonrisa se dibujo en sus labios levantado la cabeza para ver a la chica agradeciéndole.

― Jajaja, ¡Entrenador!― le llamó Endo mirándole.

― Um... si... no hay problema porque esta chica entre en el equipo― acabo con una de sus sonrisas.

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Ellos ya estaban cambiados, por lo que salieron dejando intimida a la nueva jugadora. Por detrás de todos iba Goenji, más serio de lo normal. Le alegraba saber que la chica se quedaría con ellos, no tendría que volver a separarse, pero aun le duele que no se hubiera despedido de él. ¿Ni siquiera se lo podía decir a él? Estaba claro porque se preocupa por ella de esa forma, porque quiere estar a su lado, porque con ese abrazo su corazón comenzó a latir de esa forma y porque no quería soltarle..., pero se ve que ella no siente lo mismo. Su mirada fue al portero, iba a delante de todos con una mirada decidida, a recordar cada vez que ella le miraba, con esa sonrisa, ese brillo en los ojos. Uf... no ganaba nada poniéndose celoso antes de la final. Debía controlar sus sentimientos y dar todo para ganar.

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Se miraba al espejo mientras anudaba su pañuelo. Estaba aquí. Iba a jugar la final con sus amigos. Se miraba a si misma con una mirada sería y decidida, no importaba que su mente volviera a tener ideas diferente, no iba a dejar que sus peleas le hiciera perder la oportunidad de jugar con todos de nuevo. Guardó todo lo lo que tenía que ver con Ren y salió del vestuario con paso firme y decidido mientras que en su rostro se podría ver una sonrisa llena de fuerza y valor. Cerró la puerta, y tras dar unos pasos tuvo que detenerse. ¿Qué había sido eso?... agarró su collar mientras seguía mirando a su espalda.

― Mamá... papá... voy a ganar. Voy a luchar hasta el final. Como haríais vosotros― pensó con una sonrisa antes de echar a correr junto a los demás.

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El estadio estaba a reventar, todos querían ver ese duele tan esperado. Raimon un equipo que ha llegado hasta ahí con su fuerza de voluntad, y Zeus el equipo que aplastó a todos sus rivales sin despeinarse. El mortal luchador contra los dioses que todo pueden lograr y hacer. Este partido será uno de los mejores.

Con todos afuera hicieron una reunión antes de comenzar. Unas ultimas palabras de animo de su capitán.

― Al final comenzara la final. Me siento muy contento de tener la oportunidad de pisar este estadio y jugar con ustedes. En verdad, me siento muy orgulloso de tener personas como ustedes en el equipo. Cada miembros del Raimon representa mi fuerza.

La mirada de todos gritaba su amor por el fútbol, su determinación por ganar ese partido. Natsumi, un poco más alejada junto a las demás miraba impresionada como Endo se enfrentaba al mayor de los retos, aun así su sonrisa no desaparecía. Era increíble ver como podía estar así sin haber dominado la Mano Demoníaca y que los disparos del Zeus no van hacer sencillos. Aun así, no piensa rendirse, ni por un solo segundo pensó en renunciar al partido. Aki por otro lado lo veía diferente, sabía todo eso, pero también conoce a Endo, y sabe que hará lo de siempre, luchar hasta el final con todas sus fuerzas.

― ahora hay que calentar.

Sus palabras motivaron a todos, haciendo que salieran con mucho más entusiasmo a ganar. Todos salieron corriendo a la cancha, él se quedo unos segundos quieto, miró a donde estaban las bolsas de todos, miraba la suya, recordando a su abuelo, daría todo, por sus amigos, por los que confían en ellos y sobre todo: por su abuelo. Decidido quiso ir a calentar con todos, pero antes de poder avanzar mucho una fuerte briza pasó de la nada, extrañado miró a donde iba ese fuerte viento. No espero mucho para ver como se disipaba dejando ver que sus oponentes. Habían llegado.

El partido estaba apunto de comenzar, y los jugadores se reunieron haciendo una piña, todos algo inclinados con sus manos tras la espalda de los dos compañeros a su lado. Endo miraba a sus amigos con una sonrisa, lo iba a conseguir, si todos usaban toda fuerza en unión lo conseguirían.

― ¡A ganar!

― ¡Sí!

El sonido de un carrito siendo arrastrado y el sonido de cristal chocando llamó la atención de todos los de amarillo. Era para el Zeus. Cada jugador tomo uno de los vasos, y con el grito de: "por nuestra victoria" todos tomaron de un trago sus bebidas antes de arrojarlas al suelo. Menudos confianza tenían los dioses estos.

Ambos equipos se encontraban en el centro del campo, los veintidós en fila, uno enfrente del otro. Raimon les miraba decidido mientras los otos simplemente estaban serios, como si no le importara quien estaba frente a ellos. Los capitanes dieron unos pasos al frente para estrechar sus manos.

― Te lo advertir la vez pasada. Es tu ultima oportunidad para renunciar.

― El Soccer me gusta mucho, por lo tanto no puedo renunciar a algo tan importante. Usaremos toda nuestra fuera en este partido, ¡para poder ganarles!

La mirada del rubio se hizo más seria, aun que era más de molestia.

― ¿Sabia que tú dirías eso, Endo?

La mirada de Endo demostraba sus ganas por ganar.

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Nerviosa movía el píe mirando a su alrededor. Debía verlo. Debía ver ese partido, por más que intentara alejarle del fútbol no lo lograría, ella lo ama con todas sus fuerzas y por más que le prohíba, por más le aleje de sus amigos, no conseguirá que deje de amar el fútbol, esto solo le causaba dolor a ambos. Debía ver como jugaba, como daba todo, sentir como puede dar todo por ganar junto a sus compañeros.

― ¿Por qué estamos aquí?

La voz severa de su marido hizo que se tensara un poco. Con una sonrisa giro a verle.

― Hemos venido a ver a nuestra hija. Hoy es la final.

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El partido ya había comenzado, Zeus sería los primero en sacar. Un saque de centro y el pase atrás a su delantero y capitá y Someoka corrían adelante, molestándose a ver que el rubio no se mueve.

― Nosotros conocemos sus habilidades, y pronto se darán cuenta que sus ataques no nos detendrán.― dijo con arrogancia levantando su brazo chasqueando los dedos―. Tiempo Celestial.

Cuando los chicos se quisieron dar cuenta el capitán contrario estaba a su espalda, ¿cuando había llegado ahí? Asombrados miraron al delantero, pero no pudieron hacer nada, una fuerte corriente de viento se formo a su lado haciendo que los delanteros de Raimon salieran disparados. Aphodi continuo caminando adentrándose en el campo contrario.

― No pude verlo.

― Es imorecionante.

Ichinose y Kido fueron los que intentaron detenerle ahora, pero volvió a pasar lo mismo. Aphrodi tras ellos y un fuerte viento hizo que ambos chicos fueron empujados por el fuerte viento. Siguió caminando con tranquilidad, no le importaba cuantos fueran a por él, no iban a dejar su actitud tranquila, después de todo. Unos simples mortales nunca podrán tocar a un dios.

― Por favor, no es necesario que me tengan miedo. Aunque lo entiendo, es la reacción más común...― volvió a chasquear los dedos, unos segundo y ya estaba a la espalda de Jack y Bobby―. Que tiene los seres inferiores a nosotros.

Se quedo libre, ya no había obstáculos en su camino, solo quedaba el portero. En el punto de penartil se detuvo mirando al castaño. Endo pensaba detenerle. Pero Aphrodi solo le ignoró haciéndole una pregunta. ¿Alguna vez as escuchado el aleteo de un ángel? Unas alas blancas aparecieron en la espalda del chico, un simple movimientos estas le hicieron elevarse junto al baló. Todos miraban asombrados. Agacho su cabeza cerrando los ojos mientras pegaba los brazos a su pecho formando una cruz. El balón subió un poco más, llenándose de u poder blanco cuando las alas y sus brazo se abrieron. Él se colocó por encima del balón y chuto con la súper técnica Alas Celestiales. Lo intentó detener, no quería perder, y menos al comienzo, pero su Mano Fantasma no tuvo nada que hacer contra ese potente tiro. El balón impacto en el vientre de Endo, haciendo que este entrara en la portería.

Ahora era turno de Raimon. Si ellos nos marcan nosotros le marcaremos dos goles más. Nadie reaccionaba, no le importaba que los delantero se adentrarán en su campo, solo les dejaron pasar hasta la portería. Si querían jugar, jugarían. Ese portero era increíble, por más que lanzaran no había forma de marcarle. Lanzaba y detenía el disparo, pero no se quedaba ahí, le devolvía el balón a Raimon, quería demostrarle que podría parar todos los chut que dispararan. Un ultimo disparo de Raimon, y como ya se había echo costumbre el portero consiguió despejarlo llegando a su jugador número nueve, Deméter.

― No les dejare acercarse a la portería.

― El capitán, no esta solo.

― Mis amigos y yo la protegeremos.

Kazemaru, Shorin, y Kabeyama, se lanzaban a por el chico. Pero este les superó con rapidez gracias a su Tormenta Celestial. Con un movimiento de brazos creo una especie de muralla con el viento haciendo que los jugadores fueran mandado lejos y cayendo al suelo de mala manera. Endo reaccionó preocupado y alterado a ver a sus compañero, pero no tenía tiempo para eso, Deménter se disponía a disparar. Se paró delante de la portería. Unas piedras salieron del suelo, casi parecía que su propia fuerza había logrado aquello. Pateo con fuerza, haciendo que el balón se cubriera por un brillo rojo mientras seguía avanzando revotando en las piedras acumulando más fuerza. Era el Cañón Reflector . De nuevo Endo estaba dispuesto a detener el disparo, pero de nuevo acabo dentro de la red.

Rabioso comenzó a levantarse, al igual que los otros, aunque Shorin no podía levantarse, seguía tirado en el suelo sujetando su tobillo con dolor. Había que hacer un cambio. Handa entró en su lugar. Desde la banca, Rosen apretaba sus puños, quería salir, quería ayudar a sus compañeros, pero no podría hacerlo ahora, no entrenó con ellos en todo este tiempo, y ella no es como Kido, no podía llegar y jugar como si nada. Debía esperar a su momento.

· Aun que salgamos no vamos a lograr nada. ¿¡Has visto a esos tipos!?

· ¡No importa! Podemos hacer mucho. Solo tenemos que dejar salir toda nuestra fuerza.

· ¡Ni siquiera podemos usar nuestra técnica!

El encuentro continuaba, compañero tras compañero comenzaron a caer al suelo, un ataque tras otro, el Zeus le estaba dando una buena paliza. Las técnicas del Zeus eran poderosas y con un gran nivel destructivo, todas sus técnicas de regate o defensa consista en acabar golpeando a su rivales, hacer que se elevaran y luego dejar que cayeran al piso. Ahora era Someoka quien se a lesionado, a caer sufrió un golpe en el hombro. Solo quedaba un cambio. Incluso Anteojos ya había salido, pero poco duró en el terreno del juego.

· ¡No vamos a poder! ¿¡No has visto a esos tipos!?

Apretando con fueras los puños salio al terreno de juego con una mirada decidida.

· ¡Claro que podemos! Sólo tenemos que confiar en todos, y todo acabara saliendo bien.

El juego se reanudo con un saque de banda, Rosen revivió el balón, intento avanzar, pero al igual que a todos sus compañeros le fue imposible. Mega Terremoto, Tormenta Celestial, todas sus técnicas derivaban una y otra vez a los jugadores de Raimon. Lo intentaban, daban todo lo que tenían pero no había forma humana de superarles. De nuevo el balón impactó en el rostro del capitán. El balón fuera de la portería y Endo quedo tirado en el suelo agotado.

Desde las gradas, y banquillos todos estaban preocupados por los jugadores de amarillo. La madre de Endo le miraba angustiada agarrando con fuerza el marco con la foto de su padre. Por otro lado Katsu mantenía su rostro severo, pero por dentro estaba echo un manojo de nervios. ¿Estaría bien su pequeña? Agarraba con fuerza su pantalón sin dejar de ver al frente, la mujer a su lado miraba con preocupación a la chica tirada en el suelo.

― ¿Piensas continuar? Aah, es verdad. Por supuesto que continuaras, entonces cambiaré la pregunta. ¿Quieres seguir viendo como tus compañeros de equipo son lastimados?

Logró levantar la cabeza, llegando a ver como todos sus amigos estaban en el piso, ni uno solo quedaba en píen. Apretaba con fuerza sus puños frustrado, sí estuviera el solo lucharía hasta caer rendido, pero no era así... no quería que sus compañeros siguieran sufriendo por no poder hacer nada con efecto. Antes era su orgullo seguir hasta el final pasase lo que pasase. ¿Debían abandonar ahora? ¿En verdad no existía una solución?

· ¡NOOO! Me niego. ¡Esto no puede acabar así! ¡Levanta de una vez! Puedes hacerlo. ¡Vamos levanta!

Puso todas sus fuerzas, tenía que levantarse, daba igual cuando le doliera, tenia que levantarse. Esto no era nada. Se ha caído miles de veces, esto no le impediría dar todo en este partido, en su posible ultimo partido

― ¡No seas indeciso, Endo!

Continuará...