Inazuma Eleven no es de mi pertenecía. El anime pertenece a LEVEL-5


Capitulo 26

Lejos de las miradas de todos, en su despacho a oscura, con las pantalla digitales por encima de su su escritorio observaba todo. El partido, y los resultados del Proyecto Z. La sonrisa no desaparecía de sus labio. Estaba muy cerca de obtener todos lo datos de su investigación, estos eran los mejores rivales para hacer las ultimas pruebas. Daisuke y el fútbol soccer le destrozaron la vida, no había mejor venganza que derrotar al equipo del nieto de Daisuke, y sobre todo con esta superioridad. Sus ordenes son sencillas, recoger todos los datos que hagan falta para acabar con el Proyecto Z, y cuando ya no hagan falta destrozarlos, que aprenda a no enfrentarse a los dioses.

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Aun tirado en el suelo miraba como Goenji se ponía en píe agarrando con fuerza el collar bajo su camiseta.

― Yo seguiré jugando, eso fue lo que prometí

No se lo podía creer, ¿de verdad quería seguir jugando? ¿No le estaba siguiendo a él?...

― Lo que dice Goenji es verdad― comenzó hablar el defensor número dos mientras se levantaba con dificultad―. Estas... muy equivocado si piensas que todo este esfuerzo lo haces por nosotros.

― Tú siempre dices que no nos resignemos ante esta clase de problemas.― dijo Kido ya de píe.

― Demuestra me el fútbol por el que luchas diariamente― Ichinose comenzaba a levantarse mientras hablaba.

Las palabras de todos le dejaron sorprendido y sin palabras, en sus manos estas la esperanzas de todos y él... pensaba en rendirse.

― Capitán...― con lentitud comenzó acercarse a el―. Levanta. Esto no ha acabado... si todos unimos nuestras fuerzas lograremos vencer― se paró a su lado mirándole pasando la mano por su boca―. Endo, ¡levanta! Necesitamos a nuestro capitán.

― Ch-chicos... Rosen...

Un leve susurró escapo de sus labios. ¿Cómo podía querer cometer ese error? El único que pensaba en rendirse era él, él era el único que iba abandonar a sus compañeros. Apoyo sus manos en el suelo comenzando a levantarse con lentitud. Aun no ha acabado el partido, todavía no han perdido, aun pueden seguir luchando mientras tenga a sus compañeros a su lado. Mientras todos confíen en él, él se levantara una y otra, y tras y otra , seguiría hasta que acabara desmayado sin defraudar a sus compañeros. Se mantuvo de píe mirando con decisión al rubio. Aphrodi no tardo en dar la vuelta para ir a su puesto, si rostro no cambio ni una pizca. Pensaba que se iba a rendir, que ahí acabaría el espíritu del Raimon, pero no es así. Esto pinta interesante.

El partido seguía, La ofensiva se lanzaba disididos. Un leve movimiento de cabeza de unos de los hombres de la banca fue la señal para Aphrodi. Los dioses usarían todo su poder.

― ¡Vayan a la ofensiva, no les dejan pasar!

No tenía que decirlo dos veces. Dioniso no dudo en usar su Mega Terremoto con toda su potencia.

― Delanteros, id a por la defensa.

Al igual Deméter se lanzó al ataque aparatando a cualquiera que se pusiera en su camino con la Tormenta Celestial.

― ¡Pero sobre todo al portero!

Hera controló el balón con unos toques con la rodilla. La orden de su capitán fue suficiente para dar todo en su disparo. Dio un salto mortal mientras el balón se elevaba siendo rodeado por un brillo blanco. Cuando estaba frente a el comenzó a patearlo en diferentes direcciones cargándolo con más energía haciendo que pareciera una flecha, una ultima patada y Flecha Divina iba directa a la portería. Ninguna de sus técnica dieron resultado anteriormente, aun que no estuviera acabada, es la única opción que tenia en ese momento. Lanzó su mano al cielo gritando: Mano Demoníaca. De nuevo el brillo dorado recorrió su cuerpo, bajó el brazo haciendo de muro contra el balón, este se quedo rodando en su mano, y aun que parezca imposible consiguió despejar el disparo, pero la energía de ambas técnica hizo que cayera al suelo. Hera volvió a coger el balón dándole unos toques antes de dejarlo en el piso apoyando su píe sobre este.

Los jugadores de Raimon volvían a estar en el suelo, pero el capitán no iba a seguir ahí, no le volvería a pasar como antes, no dudaría. En el banquillo las chicas no podían soportar la impotencia de ver como los chicos caían una y otra vez sin descanso.

― No puedo seguir viendo.

Haruna apartó la mirada a no poder seguir viendo como todos eran golpeados.

― Mantén... los ojos abiertos― dijo Aki seria sin apartar la vista del campo.

― Pero...

― Los chicos se están esforzando en la cancha, por eso no podemos ignorar este gran enfrentamiento.

Las palabras de las otras dos chicas le hicieron darse cuenta, y al igual que ellas seguirán viendo el partido sin perderse nada.

Endo no era el único levantado. Rosen había conseguido ponerse en píe, pero su mente partida en dos no dejaba que su cuerpo se moviera según quisiera.

· ¡Baja a defender! ¡Ayuda al capitán! ¡Aleja el balón de la portería! ¡Un simple tiro largo para que salga del campo y todos podamos levantarnos!

· ¡No! Si vamos hacer esto lo haremos bien. Hay que esperar al memoren indicado. El capitán podrá detener sus disparos. Solo tenemos que confiar en él y esperar que nos pase.

Rosen era incapaz de moverse, su cuerpo estaba paralizado, ¿Qué debía hacer? El extraño comportamiento de Rosen llamó la atención de los chicos y chicas de la banca.

― ¿Qué le sucede?...― susurró Max.

― ¿Por qué no se mueve?― ahora era Someoka comenzado a enojarse.

― Entrenador― susurró Haruna mirando al adulto antes de darse cuenta―. En el anterior partido usted dijo que necesitaba despertar. ¿Usted sabía todo? ¿¡Qué quería decir con despertar!?

Las palabras de la chica intrigaron a todos. ¿Despertar? Hibiki se mantuvo en silencio por un tiempo mirando a los chicos en el campo y como Endo comenzaba a recibir balonazo tras balonazo, no querían marcar, solo derivar al portero.

― Um... no, no sabía nada de su mentira. Pero sí sabía que había algo raro en él. Aveces actuá de una forma y luego de otra. Tiene un gran poder, lo demostró contra el Griss. Tiene velocidad, fuerza y sabe jugar. Pero... en todos los partidos solo ha estado apoyando a todos, nunca a sobre salido― Tomo una pausa a ver un nuevo golpe en el cuerpo del portero―. Ump...

― ¡Endo!... quiere... quiere decir que ¿no no saca todo su potencial?...

De nuevo se puso de píe, no se iban a rendir, no podían rendirse, no se rendirían.

― ¿No piensas darte por vencido? Has despertado mi interés, ahora veamos hasta donde puedes llegar.

Aphrodi miró a la banca recibiendo otra orden de uno de los hombres. Sin decir nada más echo el balón fuera del campo y todo el equipo caminó a la banca para volver a beber de esos vasos, al igual que al comienzo del partido. Mientras los jugadores de blanco abandonaban la cancha el arbitro se acercó a los otros jugadores para ver si podían seguir jugando. Su cuerpo ya se movía, por una vez se ponían de acuerdo, y era para ayudar a sus amigos.

Desde la banca del equipo visitante las chicas miraban confundidas como todo un equipo había dejado el partido para tomar unas bebidas isotónicas. Necesitan reponer fuerzas y recuperar lo que pierden a sudar, pero es la primera vez que un equipo vuelve al banquillo solo para eso. Las chicas comenzaron a sospechar de esas bebidas, ¿y sí no eran unas bebidas normales y Kageyama estaba detrás de ellas?

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Katsu apretó sus labios viendo como el equipo de blanco dejaba el campo.

― Tsk... menuda arogancia...― susurró molesto.

Su mujer aguanto una leve risa mientras veía como su marido se tensaba. Estaba comenzado a sentirlo, sentir la pasión del fútbol. Su mirada volvió a su hija, no era normal en ella, ese no era su fútbol. Siempre estaba en el medio campo bajando y subiendo sin parar, daba igual cuantas veces la tiraran ella seguiría subiendo y bajando, defender y chutar, ese era su cometido. ¿Por qué ahora no podía hacerlo? ¿Por qué se quedo paralizada en ese momento?

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El partido continuaba allí fuera, pero las chicas querían averiguar si estaban en lo cierto. Se adentraron en el instituto. Con tranquilidad y sigilo escondiéndose tras los muros intentando descubrir que sucedía. Tras uno de los muros lograron ver como unos hombres, vestidos igual que los que hay en la banca del Zeus, salían de una habitación empujando un un carrito con una gafara con ese liquido. A salir les dijeron a los guardia que no dejaran entrar a nadie. ¿Qué podía tener ese liquido para tenerlo tan vigilado? Esto cada vez tenía peor pinta.

― Que envidia. ¿Crees que si bebo de esa agua me vuelva más fuerte que tú?― dijo uno de los guardias.

Las chicas lo tenían muy claro, esa bebida tenía algo que hacía a los jugadores más poderosos, seguro que todo fue planeado por Kageyama. El sonido de una mano quedando sobre el hombro de la chica castaña alteró a todas. Le habían pillado. No tardaron mucho en gritar y comenzar a correr saliendo de su escondite.

― ¡Esperen!― gritó el agente que las descubrió antes de golpearse contra uno de los muros― ¡Atraparlas que no escapen!

Los otros dos guardias se alteraron a ver que una de ellas tenía el Sin pensarlo empezaron a correr detrás de las chicas para lograr atraparlas. Lo que esa pareja no sabía es que todo fue un engaño. El detective espero que los dos guardias se fueran para levantarse y comenzar a investigar aun haciéndose pasar por guardia. Las chicas corrían por todos los pasillos tratando de despistar a los dos hombres. En unas de sus carreras a Haruna se le cayó el pequeño espejo con el que engañaron a los guardias. Las chicas volvieron a la cancha encontrando que el marcador seguía igual que cuando se fueron, pero los chicos volvían a estar en el suelo. Ni uno solo se encontraba de píe y no parecía que se fueran a levantar.

― Están agonizando. Arbitro― dijo Aphrodi sin mirar a ninguno, solo quería que el arbitro pitara el final del partido.

― Como los jugadores no pueden continuar con el partido, otorgo la victoria a la secundaria Ze-

― Aun no

Interrumpió al arbitro comenzando hablar con dificultad y levantándose de la misma formas. Las palabras del castaño hicieron que Aphodi abrieran sus ojos sorprendiéndose a ver a esa persona seguir levantándose después de todo.

― Se equivoca... el partido aun no ha terminado

El arbitro le mira asombrado.

― Pero... no puedes jugar tú solo

― ¡No, él no jugara solo!― la voz de Goenji entre cortada comenzaba a escucharse, asombrado a todos a ver como se levantaba.

― Estamos con él.

― Aun podemos luchar.

― El capitán... nos tiene a todos nosotros― dijo comenzando a levantarse junto a los demás. Había pocos momento donde se ponían de acuerdo, y este era uno de ellos.

·No nos vamos a ¡rendir!

Cómo podía ser esto cierto, como podía seguir levantándose una y otra vez y aun teniendo ese entusiasmo. Kido sabía muy bien lo que sentía. Eso mismo le pasó a él la primera vez que se enfrentó contra el Raimon. Endo se levantará las veces que sena necesarias, y cada vez que lo haga se volverá mas fuerte. Jamas podrás contra la fuerza de voluntad de Endo. Aphrod no se iba a dejar intimidad por las palabras de Kido, o que Endo no parara de levantarse. Iba acabar con él en ese preciso instante. Pensaba usar su Alas Celestiales pero el silbido anunciando la final de la segunda parte le hizo detenerse. Endo se había librado por ahora.

― Jah, estuvieron muy cerca. Secundaria Raimon.

Ahora que el Pitido había sonado se dejó caer al suelo poniendo la mano en su estomago con gesto de dolor. El marcador se quedo con un tres a cero, diferencia que podría haber sido mayor si el Zeus lo hubiera querido. Mientras los chicos de vestimenta blanca volvían a su banca con tranquilidad, sus rivales podían caminar a duras penas. Ayudados por sus compañeros conseguirían llegar a la banca.

― ¿Una mano?― le sonrió colocándose bajo el de cabello en punta para que echa su peso en ella y pudiera caminar.

― Estoy bien― le contesto seco apartándose para llegar el solo a la banca.

― Shuuya-kun...

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Desde su escondite disfrutaba de lo que estaba viendo, faltaba poco para poder acabar con su venganza, en el momento que ganen el partido todo abra acabado. Su mirada escondida bajo las gafas de sol observaba cada detalle de las pantallas.

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― ¿Qué?― dijo asombrado el portero tras escuchar a Natsumi.― ¿El AguaSagrada?

― Si, el Agua Sagrada es lo que le da fuerza al equipo Zeus.

― Es una bebida energetizante...

Todos levantaron la vista para ver donde cuando llegaron estaba Kageyama Era imperdonable que ensuciara el buen nombre del fútbol con estos trucos tan sucios. Mientras en el banquillo del Raimon todos estaban indignados y furiosos por los trucos de Kageyama sus jugadores tomaban un nuevo vaso de ese nectar. Por lo que decía el hombre, esta vez estaba más concentrado y con solo un vaso tendrían para toda la segunda parte.

― Jaja. Es la primera vez que jugamos hasta el segundo tiempo― comentó bromista Deméter.

― Si.

Aphrodi no le contesto con más solo se quiso fijar en el portero rival. ¿De verdad pretende seguir jugando el partido? ¿a pesar de la absoluta diferencia de nivel? Al otro lado Endo también le miraba, este molesto por la bebida que acaban de tomar.

― Tienes un minuto...― la voz preocupada de Natsumi y que tirara un poco de su camiseta hizo que le mirara.

No sabia como detenerle, no soportaba seguir viendo como le hacía daño a todos. No necesitó que le dijera nada, su rostro le decía todo, estaba preocupada por ellos, quería que parar el partido. Pero eso no era posible.

― No te preocupes, veras que lo arreglare, recuerda que es mi deber. Mis amigos y yo les haremos ver que están jugando con las técnicas equivocadas.

Todos estaban de acuerdo con las palabras del capitán, debían demostrarle que la única forma de ganar un partido y hacerse más fuerte es dando todo en los entrenamientos y partidos, no podían seguir manchando el fútbol con esos pensamientos. El entrenador se encontraba en un pequeño dilema, sabía que debía parar a los chicos y detenerles, pero no podía hacer eso, si todos habían llegado hasta aquí era porque todos tenían el mismo pensamiento.

― ¡Venga a por ellos!

Con determinación los chicos respondieron a su entrenar y salieron corriendo al campo. Endo se detuvo antes de entrar en el campo. Sus guantes estaban desgastados y casi rotos, normal con todos los tiros que ha tenido que soportar. Miró a su bolsa cogiendo los guantes de su abuelo. Espera que así pudiera sentir un poco de su fuerza y encontrar la clave.

El pitido volvía a sonar, esta vez para dar comienzo a la segunda parte. Saque de centro y Goenji se adentraba en el campo rival siendo seguido por Rosen. La frustración que sentía comenzaba a ser una molestia. Debía ganar, se lo prometió a su hermana. En su camino se encontró con el defensa Dioniso, ambos pateaban el balón a la vez, antes de que consiguiera apartar al delantero, Kido e Ichinose fueron apoyarle pateando ellos también. Pero no tuvieron nada que hacer contra el Mega Terremoto.

― ¿Qué le pasa a Rosen?...― miraba preocupado como su hija se había detenido antes del enfrentamiento con el defensa.

La mirada de sus padres reflejaban la confusión y preocupación.

· ¿¡Qué haces idiota!? Pero corre ayudar.

· ¡Eres una imprudente! No habría servido de nada. No se les puede ganar a fuerza bruta, hay que esperar el mejor momento.

El partido continuaba, ahora Deméter se adentraban en el campo contrario, quitaba a los jugadores rivales de su camino con la Tormenta Celestial. Aphrodi no se quedaba a tras. El también usaba su técnica para pasar a los jugadores en unos segundos, no importaba que ellos ya usaran unas técnicas para detenerle, no tenía efecto contra él.

No podía seguir viendo como todos peleaban durante y ella... ella no se movía, ¿qué le pasaba? ¿por qué tenia aun dudas? Qué le hacía dudar. Su ultimo partido, el anti penúltimo o el que sea, fuera cual fuera no podía seguir siendo un estorbo para sus compañeros, no puede seguir así, no podrá usar sus técnica, pero si puede moverse, si puede ser rápida, ¿por qué no lo utilizarlo? Sí la velocidad es su mayor virtud, ¿por qué no la usarla? ¿Por qué no deja de discutir consigo misma y echa a correr como nunca. Da igual que la detenga, da igual lo que pasé, ella tiene que darlo todo, como hacen sus compañeros. Con rabia golpe el suelo tratando de volver a ponerse en píe.

Aphrodi volvía a estar frente a Endo, solo faltaba él. Iba acabar con esto aquí y ahora. Pateaba una y otra vez el balón, su único objetivo derribar a Endo Mamoru pero no había forma, por más veces que le golpeara, por más veces que intentara tumbarle él siempre se levantaba. Por qué esa pasión si saber que nunca podrá ganar a unos dioses. Por qué, por qué, por qué, ¿¡Por qué no se queda en el maldito piso de una vez!? Comenzaba a desesperarse, enojarse, no soportaba seguir viendo como se levantaba una y otra vez. Un nuevo balonazo, esta vez el portero se quedo por unos minutos tumbado en el suelo con la cara en la tierra. Aphrodi lo daba todo por hecho, se acabo.

― No... no permitiré. No permitiré que ensucien el fútbol soccer

Volvió a levantarse, debería de haber superado el limite de sus fuerzas, debería estar en el suelo sin poder moverse, suplicando por la clemencia de los dioses, no seguir con esa obstinada idea de enfrentarles. Aun más enfado pateó el balón con todas sus fuerzas una y otras vez, pero él siempre se ponía en píe, no iba a dejarse doblegar ahora.

Miraba como Endo encajaba uno y otro disparo, como seguía poniéndose de píe, como luchaba ante todo para seguir manteniendo el partido vivo, para seguir luchando por sus sentimientos por él fútbol.

· Capitán...

· El capitán esta dando todo. ¿Y nosotras? ¿Es que no podemos seguirle? Endo nos necesita a todos, y todos necesitamos al Capitán. Él nos ha enseñado a no darnos por vencidos, a seguir adelante por más mal que se ponga las cosas. Esta recibiendo toda la ira de Aphrodi para no abandonarnos, para no rendirse, sabe que nosotros nos levantaremos, empataremos y luego conseguiremos anotando el gol de la victoria.

· ….

· No se les podrá ganar a fuerza bruta, ¿Pero quien la necesita cuando tienes determinación? Sí te tiran te vuelves a levantar y aguantas, con que solo aguantes un segundo más sera una victoria, vuelve a levantarte y aguanta otro poco más. Así es como se ganan los partidos. Con determinación y pasión.

· No... no solo puedes ganar con eso. Necesitas un plan, necesitas saber como moverte. Tú pon la determinación y la pasión, que yo pondré la calma y el cerebro.

Algo dentro de ella había cambiado, no tenía dudas, no escuchaba dos voces diciéndole que debía hacer o peleando entre ellas. Ahora podía hacer lo que quisiera, tenía el valor y el coraje para levantarse y correr para intentar anotar. Al relámpago plateado le queda poco para resurgir...

Esta vez el balón impacto en su cara, ya podía caer todas las veces que hicieran falta, que él seguiría poniéndose de píe, luchando por sus compañeros y queriendo demostrar que su fútbol es el equivocado.

― Escúchame bien. ¡No voy a permitir que ensucies el fútbol de esa forma!

No lo entendía, su cuerpo comenzó a temblar, ¿cómo podía ser eso posible? Como iba a temblar un dios ante un ser inferior. Con el tiempo que Endo estuvo luchando sus compañeros han conseguido recuperarse un poco volviendo a ponerse de píe por sus propios palabras de Kido resonaban en su cabeza. "Endo se levantará las veces que sena necesarias, y cada vez que lo haga se volverá mas fuerte. Jamas podrás contra la fuerza de voluntad de Endo!"

― Jamas... creeré en esas palabras.. ¡ES IMPOSIBLE!

Los ojos de Aphrodi se volvieron de un rojo aun más intenso, sus músculos se tensaron haciendo parecer que crecían. Desde su agujero Kageyama disfrutaba a ver los efecto que podía tener el Agua. No lo sabía, por lo que lo hacía más interesante y aumentaba la probabilidad de hacer a los jugadores mas y más fuertes.

― Este es un entrenamiento para proteger a mi deporte favorito.

― ¡Endo!

― ¡Endo!

― ¡Capitán!

― ¡Animo Endo!

― Endo...

― ¡Mamoru!

Las voces de todo le llegaban, le llegaban al corazón, haciendo que este se llenara de fuerza notando todos los sentimientos de ellos. Aphrodi enfadado y sin poder controlar el poder del Agua se preparó para realizar su súper técnica de tiro. No iba a dejar que entrara, lo pararía como fuera. Choco su puño contra la mano izquierda, al hacerlo se dio cuenta de que este estaba más desgastado por el centro. ¡Claro, eso es! Con un rápido movimiento movió la parte superior de su cuerpo dando le la espalda a todos. ¿Qué hacía? Aphrodi desde arria se reía de él por su patético intento de rendición. ¡Ya era tarde! Su burla fue interrumpida por la sorpresa, un gran poder comenzaba a deprender su cuerpo, incluso le rodeo por unos segundos. ¿Qué era eso?

― Abuelo ahora sé que usaste tu mano izquierda para prear la Mano Demoníaca, concentrando toda la energía que desprende el corazón y utilizando el método indicado para trasmitirla con la mano derecha. hacia tu adversario. Ahora lo sé.

No espero ni un segundo más. No iba a soportar más tiempo esa osadía. Chutó con todas sus fuerzas directo a la puerta de Raimon. El sonido del chut fue la señal para abrir los ojos y volver a girar levantando la mano haciendo que un demonio amarillo a su espalda apareciera.

― Esta es... ¡mi Mano Demoníaca!

El balón impactó en su mano, pero a diferencias de las otras veces consiguió detenerlo sin ningún problema. La sorpresa era vista en el rostro de Aphrodi, ¿Cómo? ¿¡Cómo es demonio a superado el poder de los dioses? En la otra cara de la moneda se ponía ver la felicidad e ilusión. Ahora, había que aprovechar ese tirón. No se podían quedar atrás. Había quedar todo hasta el ultimo segundo, como han hecho hasta el ultimo segundo.

― ¡Capitán!

No lo pensó dos veces, le lanzó el balón con todas sus fuerzas. Controló el balón con la pierna, en el primer segundo que podía comenzar a correr lo hizo. Su velocidad había a aumentado. A la vez que ella corría, Goenji también empezó a correr arriba, era su torno de anotar goles. Volvía a sentirlo, volvía a sentir como podía superar a todos con solo correr. Los jugadores del Zeus estaba paralizado, esto no debería de estar pasando. Dioniso fue el único que reacciono consiguiendo realizar su técnica. Mega Terremoto. No iba a perder, ese era el balón que Endo había parado, el balón por el que peleo tan duramente. Un rápido movimiento con la pierna fue suficiente para cambiar su posición en le aire y poder dar un pase.

― ¡Shuuya-kun!

Saltó con todas sus fuerzas llegando a ese balón realizando el Tornadode Fuego. El balón no había llegado a portería, Kido lo aprovecho para correr detrás de él y poder encadenar el disparo haciendo el Doble Boost El balón rojo se torno de color morado, con unas espirales en la parte de atrás con el color del fuego. Ese portero invencible, el que detuvo todos sus tiros, y el que se permitió jugar con ellos ahora era abatido, su Muro Tsunami, fue penetrada y destruida por ese balón. El primer gol. El primer gol que le marcaban. El tiempo seguía corregido Aphrodi con todo su odio corría a la portería rival no era posible que superaran a los dioses.

― ¡No es posible!― gritó desesperado viendo como el número quince se enfrentaba a él.

Un rápido movimiento con los píes fue suficiente para conseguir robarle el balón y seguir corriendo en dirección contraría. Se iba a caer, colocó una mano en el suelo y le pasó a Kido antes de perderlo por su caída. Entre el de rastra e Ichinose comenzaron a subir el balón no había tiempo que perder. El balón volvía estar en posición de Goenji, los defensas fueron directos a por él, pero no dejo que ninguno lo tocara, un pase de tacón para el albino que controlo el balón con el pecho antes de seguir corriendo con él.

― ¡Adelante Rosen!

Las palabras del chico le dieron más ánimos comenzando a correr más rápido, de sus píes comenzaron a salir como unos pequeños rayos plateados, paró en seco tomando el balón con el tacón mientras giraba y levantaba la piernas, el balón se quedo estático siendo recubierto por un brillo plateado. Pisó con fuerza, y con un rápido movimiento dejo que su cuerpo cambiara de posición golpeando e balón de lado, haciendo que una carga eléctrica lo recubriera del todo siendo lanzado con una fuerza enorme.

― ¡Trueno Plateado!

El balón se acercaba a la portería a gran velocidad, pero ella veía todo a cámara lenta. Lo había conseguido.

Un nuevo gol para Raimon, dos más y el partido sera totalmente suyo. Los dioses no tenían fuerzas, solo cayeron al suelo viendo como esos seres inferiores les superaba y acaban llevándose la victoria consigo. El ultimo gol marcado por Endo, Domon, Ichinose y Goenji. Combinaron el Fenix y el Tornado de Fuego creando una gran disparo de fuego que era imparable. El estadio enmudeció y se logró escuchar con claridad el pitido final. Raimon se alza con la victoria en este duelo de titanes.

En el campo nadie se lo creía, levantaba las miradas viendo el marcador. Tres a cuatro, el marcador no podía mentir. Los jugadores estallaron en alegría comenzando a celebrarlo.

― ¡Shuuya-kun!― gritó feliz abrazando al chico por el cuello, casi colgándose de él. El sonrojo no se le notaba en sus mejillas oscuras, pero ahí estaba. Sin dudarlo abrazó a la chica.

― Si, hemos ganado.― susurró disfrutando del abrazo y olvidado por unos minutos lo que paso.

Desde la distancia el Zeus les miraba sin creer que eso hubiera sucedido. Ellos tenían el Agua Sagrada ¿Cómo habían podido perder contra ellos?

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Desde su escuro despacho miraba atónito como Raimon celebraba su victoria, era imposible.

― Todo ha acabado para ti, Kageyama― la voz del detective Oniwara se escuchaba en su espalda, ya no tenía escapatoria―. Has usado el AguaSagrada. Y eso no esta permitido en competiciones deportivas. Esta vez no podrás escapate― de su gabardina sacó unas esposas que le mostraba.

Su final esta ahí, pero aun así... continuó sonriendo.

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El estadio aplaudía con energía mientras el confeti inundaba el campo bañando a los jugadores. Goenji, agarraba con fuerza su colgante recordando a su hermana. Lo había conseguido, había conseguido cumplir su promesa. Desde la gradas la madre de Endo miraba ilusionada y con unas lagrimas resbalando por sus mejillas como su hijo había conseguido alzarse con la victoria. El castaño mira sus guantes feliz, todo lo que había conseguido con sus amigos le hacía estar así de feliz. Rosen junto a los demás compañeros se pusieron en circulo saludando a la grada, su mano se detuvo a ver a sus padres. La sonrisa se le agrando y unas lagrimas amenazaban con salir, pero no dejo que eso pasara cerrando los ojos y sonriendo mucho más. Ver como su padre aplaudía por su victoria y sonreía era lo mejor que le había pasado hoy.

¿Lo hemos conseguido ya Goenji? ¿Somos como el legendario Súper Once?

No. Nuestra leyenda acaba de empezar.

~¿Fin?~