Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.

Despertando a tu Encuentro

Por LisW. Andrew

Capítulo 5

Mizuki era una hermosa joven botánica de origen japonés que se encontraba viviendo en Sri Lanka realizando una investigación científica. Sin planearlo se involucró en un problema al defender una noble causa en la que por querer salvar una zona natural destinada a convertirse en una cadena hotelera, conoció a un grupo de activistas de distintas nacionalidades. Temerarios y rebeldes. Ella prometió ayudarles sin temer a las posibles consecuencias. Sin sospechar que ellos no eran lo que parecían. Cuando supo que estaban involucrados en el tráfico ilegal de fauna exótica, ya era tarde. Quiso abandonarlos, pero ellos habían dado con ella y la seguían desde esa mañana cuando la encontraron en la calle. Ella nerviosa temía lo peor. Pero sabía que ignoraban dónde vivía. Planeaba tomar sus cosas y volver a su país a la mañana siguiente si se libraba de ellos y a juzgar por el momento lo había logrado.

Cuando llegaron la población y el entorno dormían.

Caminaron despacio entre las pequeñas y angostas callejuelas iluminadas por los reflejos de lámparas de aceite cerca de las ventanas en el interior de las casas. Recorrieron el lugar serpenteando entre la complicada maraña de callejones. Poco después de cuarenta minutos se detuvieron ante una amplia puerta de madera obscura.

Mizuki movió un adoquín estrategicamente colocado, sacó una llave y abrió la pesada puerta.

-Tendrás que pasar la noche aquí, el transporte a la ciudad pasará temprano frente a una plaza cercana. Espero no haber arruinado alguno de tus planes, lo siento- Mizuki dijo la frase tímidamente, su tono de voz fue honesto y dejaba ver el pesar y la verguenza que sintió.

Albert aún confundido se conmovió ante la sinceridad de sus palabras y asintió sin saber qué decir.

Entraron en la casa, una pequeña pero hermosa y acogedora estancia de piedra antigua bellamente decorada con plantas por doquier, frascos repletos de piedras o semillas y cuadros con verdes parajes les daban la bienvenida.

-Debes estar exhausto, descansa en el sofá, iré a la cocina a traerte…

-No es necesario, con descansar me bastará, te lo agradezco…

-De ningún modo. Iré y vuelvo pronto, espera.-

Albert cerró los ojos, en verdad estaba fatigado y confundido, sintió de pronto que el sueño lo vencía.

…Continuará.