Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.

Recordatorio:

Estoy situando la historia en otra época. Para ser concreta a finales de los 60's.

Tomar en cuenta la siguiente cronología para éste fic:

1968:

Candy se encuentra estudiando enfermería.

Albert llega mal herido al hospital Santa Juana en Chicago, sólo que la bomba que explota en el tren está relacionada con la guerra en Vietnam.

Albert y Candy viven juntos en el apartamento Magnolia.

Candy y Terry se separan.

1969:

Stear muere en Vietnam.

Albert se va del departamento. Candy encuentra a Terry pero prefiere seguir buscando a Albert.

1970:

Candy descubre quién es el tío abuelo William y posteriormente a su príncipe.

Antes de finalizar el año Albert emprende sus primeros viajes de negocios.

Albert está por finalizar el año en medio de sus vacaciones en Sri Lanka…


Despertando A Tu Encuentro

Por Lisw. Andrew

Capítulo 8

Albert y Mizuki se encontraban ya en la ciudad. Acababan de bajar del autobús, buscaban un coche que los llevara al aeropuerto.

Estaban a punto de atravesar una Avenida transitada cuando Mizuki al dirigir la vista en frente, palideció. Con claridad en la otra acera vio a uno de los "activistas" que la habían perseguido. El le lanzó una mirada amenazante sin cruzar la calle. Ella no quiso voltear a ver a Albert para que el rufián a quien veía fijamente, no notara que la acompañaba.

Dio vuelta y con pasos firmes y acelerados caminó. Albert la siguió al adivinar la situación y de repente antes de que el pudiera alcanzarla, dos sujetos más, aparecieron delante de ella. Fue entonces que el comprendió la gravedad del asunto, no podrían llegar al aeropuerto. Sabía qué hacer para ayudarla, pero primero…

Antes de que Mizuki parpadeara, Albert estaba enfrentando a golpes a los dos bribones.

Se deshizo de ellos, la tomó del brazo y corrieron hasta perderse en un callejón atestado de puestos, callejón por el que rápidamente avanzaron y al salir hasta otra avenida tomaron el primer autobús que vieron. Pasaron tres cuadras y bajaron de el para tomar un taxi, Albert le pidió al conductor que los llevara al hotel en el que se hospedaba.

Pasaban de las diez de la mañana y ya se encontraban a salvo en el lobby. Albert alquiló una habitación para Mizuki y pidió absoluta discreción. Estableció comunicaciones con George explicándole la situación. Quería usar el poder de ser un importante empresario para librarla en su totalidad de sus perseguidores, para que no tuviera que huir y para que, de ser posible los atraparan. Era un país muy lejano, discutieron acerca de cómo procederían.

Sí, aplazaría su regreso a América, no podía dejarla así. No sabía cuánto tiempo iba a ser necesario pero quería ayudarla.

A la una de la tarde en el bar del hotel ella y Albert se reunieron. El la tranquilizó, le habló acerca de cómo saldría del lío aunque sin dar demasiados detalles. Sólo le aseguró muy pronto que iba a estar libre de los hombres que la seguían. Albert en todo momento fue amable, sencillo y un verdadero caballero. Le dijo que descansara, que pidiera a su suite lo que quisiera comer. Ella comentó que pagaría sus propios gastos, pero él se negó, dejándole claro que eso correría por su cuenta –Es mi castigo por haberte seguido- bromeó Albert.

Cuando pagó la cuenta el mesero le entregó un sobre.

-De parte del gerente, señor.

-Gracias.

Albert lo abrió. Era una invitación. Al registrar a Mizuki se habían enterado de quién era en realidad él, iba dirigida a William Andrew.

"Nos complace su estancia en Tissamaharama Señor Andrew…

Están invitados usted y su acompañante ésta noche a nuestra tradicional celebración del solsticio en la playa privada del hotel.

Es una fiesta en la que podrá encontrarse con un aspecto más de nuestra cultura y su magnífico esplendor…

…Esperamos que le sea posible asistir y nos honre con su presencia"

-¿Te gustaría acompañarme a cenar en la playa ésta noche?

Nos invitan a celebrar el solsticio…Aunque comprendo si no estás con ánimo de celebraciones.

-Oh no te preocupes. Me encantaría- Respondió Mizuki, agradeciéndole tímidamente, para añadir:

-Es un invento que han hecho para los turistas pero no deja de ser interesante ya que los nativos danzan y realizan algunos rituales que desde que llegué han llamado mi atención-

Albert sonrió y acordaron que el pasaría por ella a las siete.

Tras dos golpeteos, la puerta de la habitación de Mizuki se abrió.

Al hacerlo, ella tuvo enfrente a un alarmantemente apuesto joven de larga y rubia cabellera. Llevaba un pantalón negro y una camiseta del mismo color. El conjunto hecho con una ligera pero elegante tela que resaltaba y acentuaba de un modo magnifico, su de por sí, perfecta y varonil figura. Por si el negro atuendo fuera poco, amarrado al cuello portaba un fular rojo de tela hindú, que lo hacía aún más irresistible. Ella por su parte llevaba un sencillo pero muy favorecedor vestido corto, sin mangas. El obscuro verde del vestido combinaba con un moño que sujetaba su cabello a la altura de la nuca.

Bajaron hasta la playa.

Era un paraje salvaje y hermoso. La playa rodeada de altas antorchas. Nativos ataviados con cortos pantalones de ligera tela blanca, gruesas cintas rojas amarradas a la cintura, pulseras y castañuelas adornando sus pies desnudos que danzaban sobre la arena. Nativos agitando los grandes y blancos plumajes que llevaban en las manos, danzando entre el fuego, el mar y la noche.

Niños corriendo y jugando en las olas, niños y mujeres que claramente no eran turistas. Albert y Mizuki se sentían como los únicos extranjeros del lugar, hasta que comenzaron a llegar los invitados que ahí se hospedaban, Europeos en su mayoría.

Había una barra bajo una hermosa palapa. Alrededor pequeñas mesas de playa sobre la arena, rodeadas de cómodas sillas hechas de madera y tela. En realidad era algo bastante informal y por eso resultaba fascinante.

El clima era bastante cálido, y de pronto unos niños empapados se acercaron traviesos entre risas hasta ellos y tomaron a Mizuki de las manos, ella comenzó a reír con al forcejear con estos juguetonamente. Los niños tiraban de ella con fuerza, tuvo que ceder y correr llevada por ellos hasta las olas. Albert observaba la escena caminando hacia ellos tranquilamente. Entonces vio cómo los niños la metieron al mar hasta que el agua cubrió la parte inferior de su vestido, haciendo que al salir se le pegara al cuerpo.

Los niños echaron a correr en busca de otra víctima.

Albert la observaba y no pudo evitar sentir atracción ante su belleza. Permaneció de pie en silencio pretendiendo que nada pasaba aunque sin proponérselo, casi sin hacerlo de modo consciente, estaba viéndola directamente a los ojos mientras ella caminaba hacia él. Al alcanzarlo sintió que unas pequeñas manos la empujaban y chocó contra el cuerpo de Albert.

¡Los niños otra vez! Esos pequeños diablillos la habían empujado con fuerza y se alejaban velozmente riendo aún más ante la travesura.

Albert al sentirla, instintivamente la tomó por los codos con ambas manos. Rodeándola con sus fuertes brazos. Sintió el corazón acelerado de ella contra su pecho y notó cómo sus propios latidos también emprendían una vertiginosa y palpitante carrera. Entonces ella levantó su rostro y se encontró con los ojos de Albert más cerca de lo que pudo haber imaginado tenerlos antes.

Él permaneció viéndola unos segundos sin moverse, después apretó sus brazos contra los de ella, entonces, al sentirla más cerca, al contacto total entre la piel de los brazos que aprisionaba y su propia piel, una suerte de hechizo los envolvió y en un movimiento rápido pero que a ellos les pareció deliciosamente lento, acercaron sus rostros. Albert tomó la cara de la joven entre sus manos y la besó.

Continuará...


Respuestas a sus reviews:

Gracias por sus comentarios y por seguir el fic

-Norma Angélica

-mfloresmayes

-Luz

*Guest chapter 6 . Jun 8

Estoy confundida con tu historia, que papel tendrá misuki para con los rubios, es un Albert Candy, si no me equivoco ¿verdad? Ya veremos más adelante con lo que sucede

*Guest chapter 6 . Jun 9

esta historia es de mizuki y albert

Gracias por leer. A lo que comentan respondo: No, no es la historia de Albert y Mizuki, aunque así lo parezca. Paciencia que muy pronto sabrán de la hermosa y rubia pecosa