Pansy:
─Tienes que hacer algo ─susurró Goyle jalando su manga con insistencia. Crabbe mantenía a la pobre chica suspendida en el aire y Runcorn le lanzaba maldiciones cuando menos se lo esperaba. Ella había dejado de gritar media hora antes y tan sólo se dedicaba a llorar en silencio y a mirar a su hermana cada que giraba en su campo de visión.
Su gemela era otra historia, se rebatía contra su captora, mordía, arañaba, pisoteaba y golpeaba pero Milicent mantenía la vista al frente y los brazos apretados, como si tuviera entre ellos un gatito maleducado en vez de una mujer desesperada.
─¿Como qué? ─preguntó Pansy apretando los labios y sacudiéndose a su compañero con un movimiento brusco.
─Sabes lo que pasará después. Por favor deténlo. ─Goyle parecía realmente asustado y preocupado y una ola de cariño por el gran bruto la invadió. Ni Crabbe ni Malfoy merecían contar con un amigo tan inocente como Gregory, que pudieran manipular a su antojo. Pero esto era Slytherin, ahora más que nunca la debilidad era la muerte.
En ése momento un sollozo escapó a la chica en el aire y Pansy se dio cuenta de por qué. Runcorn sacó un cuchillo de entre los pliegues de su túnica y comenzó a cortar su uniforme con él.
─Contrólate Henry ─gruñó Pansy al darse cuenta de lo que pretendía.
─¿O qué? ─la voz de Henry Runcorn era grave y altanera, sabía que Pansy no iba a hacer nada más que advertirle porque no quería arriesgarse a un castigo.
De pronto, algo tiró a Pansy al suelo con una fuerza tremenda. Al poner las manos en el suelo para detener su caída rompió su varita, pero no tuvo tiempo de lamentarse porque algo la empujó a un costado del cuarto. Sosteniendo con una mano la pared y con la otra sobando su estomago se levantó poco a poco.
La escena ante ella era una batalla campal, Parvati Patil arañaba, abofeteaba y pateaba a Crabbe mientras que su gemela Parvati había logrado quitarle la varita a Henry la movía con complicados movimientos que lo sacudían en el suelo. Goyle se había escondido bajo el pupitre del aula vacía y Milicent estaba aparentemente inconsciente en el suelo, pero su sonrisa satisfecha la delataba. Una vez inmovilizado Henry, Padma ayudó a su hermana a sacarse a Crabbe de encima y mientras ella se encargaba, Parvati envió un mensaje de auxilio con su condenada moneda mágica del ED.
Aunque los Carrow habían confiscado decenas de galeones falsos aún no lograban que funcionaran, una vez incluso Alecto se quemó la mano. Todavía llevaba las cicatrices de "mortífaga" en la mano. Pansy casi se rio aquella vez.
La batalla continuó sin mucha oposición por parte de los Slytherins restantes aunque Pansy se lució fingiendo lealtad a la causa lanzando un par de chispas rojas con su varita rota, que se vieron lo suficientemente amenazadoras como para que Padma la aturdiera y la volviera a tirar al suelo.
Neville:
Cuando entró al aula varita en mano, se esperaba una escena distinta, sin embargo halló a tres Slytherins inconscientes, uno restringido con plantas al suelo, visiblemente deformado de la cara y al último retorciéndose de cosquillas que a juzgar por su cara de dolor llevaban varios minutos recorriendo su cuerpo.
─¡Esto es demasiado! ─rugió Ernie que venía tras él al ver a Padma sentada en una silla con la túnica de su gemela sobre los hombros, la suya hecha jirones en el suelo─. ¡Tienen que pagar!
─No es tu decisión ─intervino Neville mirando a Padma, que levantó la vista y negó con la cabeza.
─No somos verdugos como ellos ─dijo recogiendo la varita de Henry Runcorn del suelo─. Pero me quedaré con esto ─añadió agitándola en sus narices, el chico siguió partiéndose de risa en el suelo, pero sus ojos echaban chispas.
Todos salieron del aula y tras un par de hechizos desilusionadores y unos metros comenzaron a respirar tranquilos. Parvati se le acercó y le susurró algo en el oído.
─¿Estás segura? ─Neville abrió mucho los ojos. Era demasiado bueno para ser verdad, pero quería creerlo porque sería la mejor noticia que habían tenido en meses. Parvati asintió con vehemencia y le entregó un pergamino en el que había una letra diminuta escrita con letra esmeralda.
"Estoy con ustedes. M"
─Bendita sea ─murmuró Neville guardándose la nota. Era un pequeño respiro en medio de todo aquél caos, pero también era algo que podía dividir a su grupo, que ciertamente no estaba en condiciones de querer debatir si un Slytherin se les había unido o no. Era más fácil para ellos marcarlos como el enemigo y él no era nadie para culparlos.
─Pansy tampoco estaba de acuerdo ─susurró Parvati de nuevo─. Pero creo que era más por ser una chica que por estar contra ellos.
Neville la miró extrañado. Pansy Parkinson lo había vendido a los Carrow a penas una semana atrás, no le parecía alguien que tuviera un sólo ápice de empatía pero decidió creerle a Parvati. En parte porque le hacía falta gente buena al mundo y en parte porque quería creer que en algún punto todos se unirían contra Voldemort. Casi pudo escuchar la voz de su abuela: "Idealista hasta el final Neville, igual que tu padre, ten cuidado o te acabará matando".
Pansy:
No quiere volver a escribirle a sus padres porque en cada carta suena más desesperada por volver a casa y eso no le conviene a nadie, una palabra mal puesta y terminará como Draco. Pero no sabe qué más hacer. Ahora que se ha quedado sin varita se siente más inútil y desprotegida que nunca y los días pasan cada vez más lento. No le ha dicho a nadie pero no sabe cuánto tiempo más puede ocultarlo.
No es como si no tuvieran múltiples varitas en el despacho de los Carrow, pero no quiere que la castiguen de nuevo, con lo del escape de las Patil había tenido suficiente. No había podido comer sólidos en dos días. Además los Carrow estaban cada vez más incontrolables, sobretodo ahora que estaban desapareciendo alumnos tras esa maldita pared del séptimo piso otra vez y no parecía haber forma de sacarlos de ahí.
Habían encontrado una forma de entrar y salir en diferentes sitios, cosa que a todos les ponía los pelos de punta. Ella misma había estado toda la noche del sábado vigilando una de las estatuas de cerdos alados en el segundo piso porque alguien había jurado ver a Justin Finch-Fletcher saliendo debajo de ella.
Pero nada. Nada de nada. Por un segundo habría jurado que la estatua se estaba riendo de ella y casi decidió que valía el castigo el irse a dormir antes que seguir soportando a aquélla vieja cerda, casi.
Un grito agudo la hace saltar de pronto y se acuerda de dónde está. Crabbe ha logrado producir una llamarada de fuego demoniaco y ha hecho volar la ventana. Los pocos alumnos que siguen yendo a clases, en su mayoría Ravenclaws y Slytherins se apartan de él todo lo que pueden, arrinconados contra la pared, pero no se atreven a salir antes de que Amycus les de la señal, lo que hace pronto y con una gota de sudor en su frente logra calmar el fuego y extinguirlo mientras los alumnos salen en tropel.
Los únicos que quedan en el salón son los miembros de la "clase avanzada" que es como llaman a los leales al nuevo régimen como ella y todos miran a Vincent con renovado respeto.
─Muy bien. Formen parejas, vamos a combatir un poco ─dice Amycus todavía agitado por el esfuerzo. Pansy se lo temía, era cuestión de tiempo para que descubrieran que su varita era historia─ ¿Qué pasa Parkinson, quieres que te tome de la mano y te prepare un té? ¡Muévete!
Neville:
─Por favor no salgas ─pidió Hanna una vez más.
─Hagrid se ha ido, alguien tiene que recuperar las cosas de su cabaña y ponerlas en un lugar seguro. No voy a dejar que esos malnacidos quemen la única foto que tiene de sus padres ─sentenció Neville y sin otra palabra salió por la trampilla de la Sala de los Menesteres.
Parpadeó por unos segundos y miró a su al rededor, de inmediato se agachó detrás de una de las estatuas de la entrada. Una figura parecía patrullar el pasillo y estaba justo en la puerta, vaya suerte. Pensó que podría correr hacia la salida mientras el guardia no veía, pero claro, era una de esas noches.
─¡Eh tú! ─el chico parecía de quinto o sexto año a lo mucho, llevaba una bufanda de Ravenclaw y a Neville le dio un vuelco el corazón. Hacía ya unos meses que para él el mundo no se dividía en Slytherins y buena gente, sin embargo aún le era extraño encontrar miembros de otras casas con la insignia de la "clase avanzada", le recordaba que las cosas estaban peor que nunca─. ¡Vuelve aquí!
Neville se lanzó hacia atrás y el hechizo impactó contra la estatua que soltó pedazos de piedra en todas direcciones. Sin perder el tiempo, Neville salió por el otro lado de la estatua y atacó, lo tomó desprevenido pero el muchacho ya había conjurado una protección a su al rededor por lo que el hechizo de Neville rebotó y reventó una lámpara.
Su oponente se volteó al sentir el impacto en el costado de su escudo y el rayo de luz gris le pasó rozando la oreja derecha a Neville, que rodó a cubrirse tras la estatua de nuevo. Pasó casi un minuto en el que no se escuchó nada, Neville estaba atento a cualquier señal de movimiento pero nada, ni el silbido de la capa de su oponente ni su respiración agitada.
Entonces, a su izquierda escuchó el dulce sonido de cristales siendo aplastados por zapatos y movió su varita tan rápido que hasta él mismo se sorprendió. Con un ligero thud supo que el chico había caído.
─Lo siento ─dijo con sinceridad al pasar junto a él y salió a los jardines. Mientras corría agachado y cubriéndose en lo que podía hacia la cabaña de Hagrid, agradeció nuevamente que entre las cosas que Dumbledore le confiaba a Snape nunca hubieran estado asuntos de seguridad del colegio, en especial cómo cerrar la puerta principal.
