Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.

Despertando a tu Encuentro

Por LisW. Andrew

Capítulo 14.

El doctor Boissieu con tan sólo 23 años de edad ya ejercía su carrera en Francia y por asuntos relacionados a las empresas de su padre había llegado a Norteamérica durante el verano. Aunque Damien en realidad no tenía nada que ver con los negocios. Acompañó a sus padres a los Estados Unidos principalmente para cuidar de cerca a su padre ya que estaba un poco enfermo, así se lo había pedido preocupada su madre. El primogénito y legítimo Boissieu era Edward, quien estaba por llegar para pasar las fiestas de fin de año con su familia, y para él sí, de paso ayudar a su padre en las juntas y con los socios. Sí, Edward tenía todo el derecho de llevar el apellido Boissieu. Había una razón por la que Damien era doctor, la misma por la que ayudaba a los más necesitados, la misma por la que quiso trabajar con Candy y por la que trataba con tanto cariño a los niños del hogar.

También él era un huérfano. Damien fue un niño que llegó a la edad de seis años sin saber quiénes habían sido sus padres, y de hecho después tampoco logró averiguarlo. Creció con una mujer bastante anciana que lo había encontrado en un callejón de un barrio muy pobre en Paris. Cuando la anciana mujer murió lo enviaron a un orfanato de gobierno. Ahí tuvo un único y mejor amigo a quien consideró un hermano, convivieron dos años pero el muchachito enfermó y los médicos no lo atendieron bien, porque no eran los mejores servicios los que destinaban a esas instituciones. Así que empeoró y murió. Ese evento marcó su vida, tras la muerte de su pequeño amigo, escapó del orfanato y estuvo vagando por las calles dos semanas en las que casi él mismo también pierde la vida. Edward lo había visto a través de la ventana del automóvil, llorando debajo de un árbol sobre una acera. Gritó a su mamá que había un niño enfermo y solo, que lo ayudaran. Debido a los fuertes gritos del entonces también pequeño Ed, su madre ordenó al chofer detener el auto. Lo demás era historia. Se graduó con honores y había aprendido a desenvolverse en la alta sociedad dónde siempre actuaba de un modo ostentoso y arrogante. Su altivez era una suerte de máscara empero.

Cuando Damien y sus padres ya se habían establecido en Nueva York. Fueron invitados a la fiesta de caridad de los Andrew por ser socios y amigos de los Britter. En la fiesta Damien quedó flechado por Candy. Ella con un vestido azul y el cabello suelto, se veía tan hermosa; Además la notaba distinta a todas las jovencitas de sociedad que conocía, eso llamó su atención sobremanera. Entonces después de verla se acercó hasta donde los Britter para saludar y para charlar con Annie, porque ya había notado que la conocía.

-La preciosa rubia de azul es tu amiga, ¿Cierto Annie?

-Sí Damien.

-No me digas por favor que está comprometida. Sería una lástima que tuviese un novio, aunque por lo visto ausente, ya que se le ve muy sola… Se le veía, mira… Ahora charla con Archie. No hacen mala pareja, pero se vería mejor conmigo…

-Damien, nunca cambiarás.

-Dime Annie, ¿Acaso no somos amigos?

-Claro que lo somos o no permitiría que me hablaras así.

-Annie, en nombre de nuestra amistad y de los recuerdos de la infancia... Cuando tus padres visitaban nuestra mansión en Paris. Tienes que presentármela. ¿O quieres que suplique? (Dijo mientras hacía un puchero y ojitos tristes).

-Vamos Damien, ¿Desde cuándo has necesitado que yo te presente a alguien?

-Uno sabe en qué momento el destino va a cambiarnos la vida. A mí por ejemplo me pasará hoy mismo, pero necesito tu ayuda. No quiero acercarme a ella de un modo tan obvio Annie, por favor. O dime algo… No sé; algo que me ayude a abordarla sin que parezca que estoy tan interesado en ella, temo que está vez no sabré disimular… Es algo que nunca me había pasado.

-Bueno Damien, ella no es una chica tradicional, ¿Sabes? Es una gran persona y la admiro mucho. Pese a ser una Andrew trabaja como tú, ayudando a la gente. Tal vez aunque no sea hoy, te la presenten por esa razón en algún otro lugar, después…

-Oh no, Annie, ahora más que nunca, no podría esperar. Me la tienes que presentar tú, ahora. Vaya, sólo falta que me digas que también es una doctora.

-Casi… Aunque dudo que sea tu alma gemela, además Damien, si bien es cierto que no tiene un compromiso aún…

-No me digas más, tampoco quiero saber toda su vida. ¡Ya sé! Annie, recuerdo que Edward me habló de un hogar que está cerca de tu mansión en Lakewood. Le propondré que trabajemos juntos ahí, dices que ella…

-Ay, Damien, ese hogar es precisamente dirigido por ella. Creo que más bien tendrías que pediré trabajo tú…

-Annie, eres brillante.

-¿Yo? pero…

-Sí, sí. Tú, Annie. (Hizo un pícaro guiño) Tú nos presentarás ya que yo en verdad deseo trabajar ahí. Y ahora con más razón; Vamos Ann, sabes que mi labor es sincera. Por otro lado nunca le faltaría al respeto a tu amiga…

-Candice Andrew

-Candice Andrew

-A decir verdad le molesta que la llamemos así, para nosotros siempre ha sido Candy…

-Hermoso nombre. Vamos Annie, no perdamos más el tiempo.

Decía mientras daba un ligero y sutil empujoncito a Annie.

-Damien, lo repito ¡Nunca cambiarás!

-Nunca, nunca. Te lo prometo Annie, ja,ja,ja.

Sí, desde que la conoció presintió que era la mujer de sus sueños, y al trabajar con ella en el hogar lo constataba cada día. Era simplemente lo que anheló toda su vida. Alegre, noble, transparente y tan auténtica. Recordaba incluso los infelices días en el orfelinato y se imaginaba que ella era su amiga, su enfermera, su ángel guardián. Fantaseaba más y se imaginaba casado con ella, adoptando a un par de los niños que atendían.

Ya amanecía. El sábado por fin había llegado y muy temprano se despertó, duchó y perfumó. Se puso su mejor y más seductora ropa casual. El cabello castaño obscuro peinado perfecto, con el flequillo rebelde de lado cayéndole a veces al rostro. Sus ojos miel, brillaban de un modo irresistible, o eso pensó al verse en el espejo.

La pesada canasta de picnic estaba lista. La subió al auto y se dirigió a la mansión de Lakewood para pasar por Candy.

Continuará…

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