Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.
Despertando a tu Encuentro
Por LisW. Andrew
Capítulo 16
Candy al adentrarse por los senderos del jardín se sintió más triste aún. Ya casi no había rosas, pero la esencia de estás permanecía viva. Se dirigió hacia el mismo lugar en el que Anthony le había mostrado la rosa a la que bautizo con su nombre.
Anthony, querido, Anthony. Aún me haces tanta falta... Pensó, y al hacerlo el frío viento la hizo reaccionar, cómo si él le contestará para ayudarle a encontrar su corazón nuevamente... La imagen de Anthony se transformó en una punzada de dolor que tenía el rostro de Albert.
Sí, Albert. Candy estaba reprimiendo sus verdaderos anhelos.
Durante el día de campo con Damien, ella pensó mucho en él. Deseó incluso un día estar así, en medio de un paseo como ese pero con él, con Albert. Cada paraje hermoso que observaba la hacía desear querer presenciarlo a su lado. Entonces trató de distraerse con los juegos y se propuso dejar de pensar en él. Se obligó a acallar su corazón para que los niños la pasaran bien. De lo contario temió que acabarían por notar la nostalgia que la embargaba.
Albert caminaba sin dirección y con la mirada perdida, sus emociones no eran claras ya. Se sintió extraviado desde las entrañas. Qué rumbo tomaría ahora. Cuál era su camino a seguir…
Cuando enfocó la mirada la vio en la distancia y se quedó inmóvil. Sintió cómo su corazón se comprimía y al mismo tiempo comenzaba a latir desmesurado.
Candy caminaba cabizbaja. Sin saber en qué momento levantó la mirada, cuando lo hizo, lo vio del otro lado del jardín.
Él estático la observaba...
Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas y se dirigió despacio hacia él. Caminaba lento porque sentía que era sólo su imaginación. Que al acercarse más seguramente desaparecería.
Entonces Albert también caminó hacia ella. Cuando estuvieron de frente Albert le sonrió con ternura y con la palma de su mano, secó las lágrimas que aún humedecían el rostro de Candy.
Ella al sentirlo, lo abrazó. Segura ya de que no era un sueño.
-Albert… Albert. Cómo es que estás aquí… Pensé que estaba sólo imaginándote. Dijo cuando se separó de él, conteniendo el llanto .
-Aquí estoy pequeña, llegué ayer. Perdóname por no avisarles…
Candy comenzaba a temblar ante el cúmulo de emociones que la invadían.
-Candy, estás temblando, vamos adentro el viento es cada vez más frío. Espera…
Albert se quitó el suéter para ponérselo a la preciosa rubia. Y caminaron hacia la mansión.
Llegaron hasta una hermosa estancia con chimenea en el segundo piso.
Mientras él colocaba leña suficiente para encenderla, le hablaba.
No sabía en realidad qué decirle y optó por evadirse con asuntos un poco más triviales.
-¿Ya has cenado Candy?... Di el día libre a todos y no les pedí que dejaran nada preparado.
Si bien era cierto que él mismo había olvidado comer; No era lo que más le preocupaba en ese momento, pero entonces pensó que ella tal vez se encontraba en la misma situación.
-No te preocupes Albert, estoy bien… Sabes hoy comí bastante (Dijo sonrojándose al terminar la frase). ¿Pero tú ya lo has hecho? Puedo bajar a preparar algo para los dos.
Lo que ella en realidad quería preguntarle era: Dónde había estado, a qué hora había llegado, qué había hecho, por qué no le había escrito. Moría por decirle todo lo que había hecho y lo mucho que cada día lo extrañó. Pero no se atrevía a decir nada.
-Podríamos cocinar los dos entonces (volteó a verla) pero en realidad en éste momento no tengo hambre, te lo agradezco Candy. Ja, ja. No te avergüences pequeña, sé que tienes buen apetito.
-No es eso Albert, es que me han hecho comer de más es todo (hizo entonces un puchero y se sonrojó aún más).
-Así que te han hecho comer ¿Eh? (dijo dirigiéndose al sofá en el que ella estaba para sentarse a su lado) Dime Candy ¿Te obligaron? Mmm… déjame adivinar. No pudiste resistirte ante algún postre (dijo divertido).
-Albert, no seas así.
-Perdóname Candy, olvídalo.
-Albert lo que pasa es que fui de picnic con los niños del Hogar y… bueno yo quería decirte…
-Candy, no me tienes que explicar nada.
-Si hubiera sabido que regresabas… que hoy estarías aquí… Yo… todos te hubiéramos recibido Albert.
-Lo sé pequeña.
-Archie aún debe estar con los Britter, el habría cancelado su compromiso para recibirte también, estoy segura… Annie vendrá mañana.
Al acabar de decirlo Candy volteó a verlo y sus miradas se encontraron muy cerca.
Un escalofrío recorrió la espalda y el abdomen de Albert y por unos instantes el tiempo se detuvo. Sin embargo perdido en los preciosos ojos verde esmeralda, una punzada lo hizo reaccionar porque recordó lo que vio, o lo que creyó ver en la mañana y súbitamente se levantó del sofá.
-Candy… bajaré a preparar un té o tal vez chocolate caliente para los dos. Espera aquí por favor.
Candy lo sintió tan extraño, que no puso objeción:
-Sí (fue lo único que respondió).
Albert se demoraba, Candy comenzó a sentir sueño.
Cuando volvió, ella descansaba con los ojos cerrados y él se acercó en silencio para apartar un mechón de cabello que cubría su cara.
Entonces Candy abrió los ojos y sus miradas se encontraron nuevamente.
Candy, eres tan hermosa. Pesaba Albert sin saber que sus ojos emanaban amor.
Ella nerviosa se levantó y sirvió el chocolate que Albert había dejado en la mesita. Ambos comenzaron a beberlo en silencio, uno sentado junto al otro frente el crepitar del fuego y la madera en la chimenea.
Candy no sabes cuánto te he extrañado... Sentía que volviá a estar completo junto a ella. Pero no le dijo nada, no lo expresaría así...
Ella pensaba exactamente lo mismo.
-Me alegra mucho estar de regreso, pequeña.
-Albert a mí también me alegra que lo estés. En verdad me has hecho falta.
-Candy… Sé que has trabajado mucho, perdóname por no haber estado aquí para ayudarte. Aunque no me has necesitado en realidad y por eso me siento orgulloso, por todo lo que has hecho aun estando sola.
-Albert, yo sé que tuviste que viajar porque ahora tienes muchas obligaciones. No me pidas perdón. Además no he estado sola, Archie me asesora siempre, Annie me visita a menudo y me apoya mucho… (Entonces sintió la necesidad de decírselo, era el momento oportuno, pero se quedó en silencio un par de minutos).
-¿Pasa algo Candy?
-Albert, no tuvimos noticias tuyas los últimos dos meses. George sólo nos hizo saber que estabas bien, que habías decidido viajar por tu cuenta. No sabía dónde localizarte... Y no pude hablarte acerca de Damien, un doctor que trabaja conmigo en el Hogar. Se ofreció como voluntario y en verdad ha hecho mucho por los niños.
-Candy, hablas como si hubieras tenido que solicitar mi autorización, pero pequeña tú puedes trabajar con quien decidas. Aunque yo he ayudado económicamente, todo el trabajo ha sido tuyo. Quiero que sepas que es tú esfuerzo el que te hace dueña de todo ahí. ¿George no te ha dado a firmar los papeles aún?
-Albert, aún no he firmado. Era algo que quería decirte en persona. Es mucho Albert, ya has hecho todo por mí y no sé...
-Si no lo deseas el Hogar seguirá sólo a nombre de la señorita Pony, Candy. No te preocupes por eso, pequeña. Aun así, no me tienes que consultar cuando decidas cómo o con quién trabajar. A menos que necesites mi ayuda ¿No sabes ya que confío en tus elecciones?
Ahí estaba de nuevo, Albert era sincero. Pero se sintió absurdo. ¿Le hablaba como su tutor acaso? Como un amigo ¿Un eterno protector? Él era el responsable de que ella no lo viera como alguien de quien podía enamorarse. Cuándo le diría todo lo que sentía.
Estaba a punto de dejar ver al hombre que era, el que llevaba ya mucho tiempo reprimiendo sus pasiones, el hombre enamorado. Pero la escena que había presenciado en la mañana no lo dejaba en paz...
No se sentía con derecho después de haber dejado de comunicarse con ella durante el tiempo que pasó en Sri Lanka.
Se reprochó y sintió que no era el momento de declararle o de insinuarle de algún modo su amor. Primero tenía que saber si Candy ahora sentía algo por alguien más.
Supo por lo que ella le comentó que el doctor que trabajaba en el Hogar y el joven con quien salió desde temprano, eran uno solo.
El nunca sería capaz de coartar su libertad, mucho menos de interponerse entre ella y otro a quien ella amara o comenzara a amar.
Candy sin querer y tratando de disimular bostezo suavemente y Albert notó que tenía ya bastante sueño.
-¿Quieres subir a descansar, Candy?
-Oh, no Albert, en verdad te extrañé y no quiero dormir aún (pero pese a protestar y negarse, su cuerpo decía otra cosa y sus adormilados ojos protestaron de sueño).
-Mañana tendremos todo el día, vamos te acompaño…
Albert se despidió de Candy en la puerta de su habitación y sorpresivamente ella lo abrazó.
-Gracias por regresar Albert (le dijo aún refugiada entre sus brazos).
El sin darse cuenta suspiró y después beso su frente.
-Dulces sueños Candy (dijo con una voz apenas audible).
...
Albert pasó las siguientes horas en su despacho. Llamó a George porque tenía algunos pendientes y para no pensar más, se dedicó a revisar algunos papeles que sacó de su portafolio. Entonces recordó que no le había dado a Candy sus obsequios. Cómo pudo olvidarlo…
Poco antes de la medianoche Archie llegó. Iba a guardar algunos contratos y lo encontró en el despacho.
-¡Albert!
-Archie (se levantó y se saludaron fraternalmente con un par palmadas en la espalda).
-No puede ser Albert apenas has llegado y ya estás trabajando (dijo sentándose en la sala del despacho, Albert lo siguió y se sentó en otro sofá frente a él).
-En realidad, sólo mataba el tiempo.
-Comprendo, Albert, ¿Ya has visto a Candy?
-Sí… Archie, pensaba sorprenderlos. Ahora sé que fue un error no avisarles que había llegado.
-Ya veo, ya veo…
-¿A qué te refieres?
-Albert, seguro te topaste con el doctorcito, ¿Eh?
-No precisamente, sólo llegue cuando Candy y el salían.
-Sí, sí. Candy nos invitó, ¿Sabes? Pero Annie y yo tuvimos una reunión precisamente con los padres de Damien. Es un pesado ¿No te parece? Estuve a punto de negarme a ir donde los Britter para no dejar a Candy con ese sujeto. (Dijo molesto).
-En realidad no lo conocí, sólo lo vi cuando se marchaban. Sin embargo no creo que sea para tanto, después de todo trabaja con ella ¿No es así?
-Albert, no creo que él tenga buenas intenciones. Desde que la conoció dejó clara su postura. Candy lo evita. Lo de hoy fue un truco sucio.
-Archie ¿Estás celoso? Tengo entendido que fueron a un día de campo con los niños del Hogar. Vamos no exageres, dudo mucho que Candy aceptara salir con alguien a quien no soportara.
Dijo Albert despreocupado, tragándose la rabia y los sentimientos encontrados que de nuevo galopaban en su interior.
Archie notando que Albert no quería hablar más del asunto cambió de tema.
- Albert, cierto. Tal vez me he preocupado de más. Candy sabe elegir a sus amistades. Ahora mejor dime, dónde estuviste. Tengo la impresión de que volviste a escapar hacia algún remoto rincón del planeta, vaya bronceado que te delata…
Charlaron amenamente y bebieron un par de coñacs.
La mañana siguiente Candy despertó más temprano. Se propuso preparar el desayuno. En realidad no había mejorado tanto como cocinera, pero los desayunos le quedaban deliciosos.
Cuando Archie y Albert bajaron se sorprendieron y enternecieron al ver que Candy se había esmerado. Hermosas flores al centro de la mesa, un bello mantel, preciosas copas y un ligero pero suculento desayuno esperaba por ellos.
-¿Celebramos Algo?
-Por supuesto, tu regreso Albert.
-Ja, ja Candy, muchas gracias pequeña. Celebremos entonces.
Terminando el desayuno Archie le recordó a Candy que Annie la visitaría. Pero le sugirió que la llamara para cancelar…
-Después de todo ella te visita todo el tiempo y ustedes no se han visto en todos estos meses. Lo entenderá y pienso invitarla a un paseo (dijo dejando a Candy sin salida).
Ella se sonrojó. Albert agradeció a Archie con una mirada cómplice. Después de todo tenía una nueva oportunidad, pasaría el día con Candy.
Continuará…
Gracias por todos sus reviews.
= D
Glenda, Gracias por leer. Escribes que no acostubras leer fics en proceso. Te comento que mi idea incial era subir mi primer fic hasta que estuviese terminado. Pero vaya, que ni siquiera lo había comezado. Para celebrar el mes que dedicamos al rubio me decidí a escribir de una vez por todas aunque no fuese perfecto. Entonces así confieso que estoy escribiendo casi al día. Pero ten por seguro que finalizará la historia. Eso lo aseguro en nombre del amor que le profeso a ese par de ojos azul cielo que Albert tiene. Y sí procuraré escribir capítulos un poco más largos.
Josie, Lo siento a Albert le tocó en esta ocasión ser el sorprendido. Pero la vida da muchas vueltas. Gracias por seguir la historia. Siempre divertidos tus comentarios XD
Luz, Lamento que no te simpatice Damien. No seas cruel dale una oportunidad, ja, ja no es tan malvado ¿o sí? Gracias por seguir las actualizaciones.
Nelly
hikarulantisforlove
Gracias, espero les siga gustando.
