Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.


Despertando a tu Encuentro

Por Lis W.

Capítulo 23.

Cuando llegaron a la mansión Archie ya estaba ahí con Annie. Cenaron juntos y después tomaron café, como de costumbre frente a la chimenea para hablar cómo cada uno había pasado el día. Albert se despidió un poco antes, tenía que ir a su despacho a poner unos papeles en orden, quería dejar todos sus pendientes resueltos. Porque al amanecer pensaba salir con Candy, dedicaría el sábado sólo a estar con ella, antes de partir de nueva cuenta a Chicago.

Archie, Annie y Candy se quedaron conversando.

-…y finalmente ¿Le presentaste al doctor?

-Oh, Archie. Eso salió muy mal en verdad.

-¿Qué pasó Candy? ¡Sabía que nada bueno se podía esperar de Damien!

-Bueno… yo también me comporté de un modo absurdo. Estoy tan avergonzada con Albert.

-No te entiendo Candy, mejor dinos qué pasó (pidió Annie).

-Damien dijo algo que me hizo perder la cabeza y comencé a gritarle.

-¡Qué te dijo ese patán Candy, te falto al respeto! Si así fue iré ahora mismo a su casa y…

-Archie cálmate por favor, deja que Candy nos lo diga todo primero. Además recuerda que Albert estaba con ella, no creo que Damien se haya atrevido…

-Annie, no trates de defender a tu amigo.

-Chicos por favor, cálmense. Lo que pasa es que Damien insinuó que ya le había hablado antes de Albert. No entiendo por qué lo hizo, es mentira. Y en vez de decírselo le grité porque estaba fumando. Después no sé ni cómo pero discutimos frente a Albert, los dos. Finalmente se excusó diciendo que tenía consultas en el pueblo y se fue del Hogar a esa hora.

-Candy, él dijo que le hablabas de Albert para que pareciera que son buenos amigos. Y seguro se fue porque no soporta verlos juntos.

-Eso ya no me importa ahora, lo peor de todo fue como nos comportamos delante de Albert (dijo con pesar).

-Candy por eso no te preocupes, creo que Damien es quien ha quedado mal. Dudo que Albert te critique por eso, estoy seguro de que sabe que sólo te defendiste del insoportable francesito.

-No lo sé Archie. Ojalá sea así.

-Yo pienso lo mismo Candy, ya olvida ese incidente. Mejor concéntrate en los buenos momentos que Albert y tú comparten ¿Y dime, sabes a dónde te llevará mañana?

-No Annie, sólo dijo que saldríamos. Aunque se tiene que ir al anochecer.

-Pero volverá para Navidad (afirmó Annie).

-Sí aunque el veintiséis partirá a Nueva York. Archie ¿Cuánto tiempo estarán allá?

-Bueno… Creí que Albert ya te había hablado de eso Candy, nos tomará aproximadamente tres meses atender los asuntos concernientes a las nuevas cadenas del consorcio.

-Oh, Archie. Eso es mucho tiempo, los extrañaré (y volteó a ver con tristeza a Annie).

Annie pensó que ella podría irse a Nueva York con su madre, pero se sintió mal por Candy. Sabía que ella ya no quería estar lejos de Albert aunque no se lo dijera. Pensó en invitarla a ir con ellas, pero recordó que antes de que llegaran, Archie le había dicho que no tocara el tema hasta que Albert partiera. No lo comprendía del todo pero hizo caso y no le dijo nada a Candy.

. …. …. …. …. …. ….

Albert y Candy iban en su coche hacía el lago. Ambos habían preparado sándwiches, llevaban además frutos rojos, una botella de vino y jugo de uva que Dorothy les dejó en una pequeña hielera portable.

Pasaron en el lago la mañana, subieron a una pequeña balsa y se deleitaron ante la belleza del tranquilo entorno. Al atardecer Albert le dijo a Candy que la llevaría a otro lugar.

Entonces fueron a la antigua casa del bosque. Estaba reconstruida y remodelada. La duela de caoba, las paredes en verde olivo. Nuevos sofás, mesitas, tapetes, cortinas, un librero y cuadros. Todo el conjunto creaba un espacio verdaderamente cálido y acogedor. Candy estaba sorprendida y feliz de estar ahí de nuevo con Albert.

Comenzaba a hacer frío. Albert encendió la chimenea, sacó la botella de vino y puso las frutas silvestres en un tazón limpio.

Candy se había puesto un sencillo pero hermoso vestido color lila, y llevaba puesto un suéter blanco pero había olvidado su abrigo. Albert se quitó la chaqueta y se la puso. Quedando sólo con su delgado suéter negro se acercó más a la fogata para atizar el fuego, Candy lo alcanzó y se sentaron sobre el mullido tapete color vino.

-Candy, éste lugar es especial para mi quise que viniéramos porque tengo algo que proponerte.

Candy tragó saliva y se ruborizó un poco sin querer.

-Pequeña, sabes que tengo que partir a Nueva York un día después de Navidad y estaré allá de tres a cuatro meses. Pero no quiero pasar el año nuevo lejos de ti. Sé que tienes muchas responsabilidades en el hogar sin embargo me gustaría que fueras con nosotros, con Archie y conmigo… Sólo si tú quieres.

-Albert, claro que me gustaría… Pero cómo podré arreglar las cosas en tan poco tiempo para que no se detenga todo lo que en el Hogar se está haciendo.

-Candy, yo puedo contratar a una persona eficiente y de confianza para que te supla. Sería el nuevo subdirector y estaría ahí encargándose de todo hasta que regreses. Además le podrás hablar cuantas veces sea necesario ¿Qué dices pequeña?

-Digo que sí.

-En ese caso ahora todos estaremos en Nueva York. Annie también va, me lo dijo Archie ayer. Se mudará con su madre.

-Albert, estoy feliz. Ya no tendré que sepárame de ninguno de ustedes de nuevo. ¡Vamos a brindar!

-Ja, ja. Claro Candy ¿Sabes? Eres mucho más linda cuando estás así, tan alegre.

-Esa no era la frase Albert, la has cambiado.

-Es mi frase y la puedo modificar cuantas veces quiera.

Ambos sonrieron, sus ojos resplandecían reflejando las llamas de la chimenea y también brillaban intensamente porque se miraban.

El viento aullaba afuera de la cabaña y comenzó a nevar. Candy al observar la nieve desde dentro, dijo que era un buen presagio y quiso salir un momento, Albert la acompañó. Cuando comenzaba a obscurecer Albert supo que era hora de irse. Tenía que estar en Chicago al día siguiente y George seguro ya lo estaba esperando en la mansión con Jack, su chofer.

Candy no estaba triste, No vería a Albert en cuatro días. Pero ahora sabía que tendría mucho tiempo para estar con él en Nueva York.

Llegaron a la mansión y tal como Albert pensó, Jack estaba estacionado frente a la entrada principal y George ya lo esperaba con su equipaje junto al carro.

-William, llegas una hora tarde. Tenemos que irnos ya, lo siento.

-Disculpa George. Sí, estoy listo.

-Te llamaré en cuanto llegue pequeña.

-Sí, Albert. Gracias por todo. Nos veremos el jueves.

-Así será Candy.

Albert abrazó a Candy con fuerza para después subir al coche.

Candy levantó su brazo derecho en señal de despedida y se quedó de pie ahí mismo, Albert la veía desde la ventanilla trasera mientras se alejaba. Sonrientes siguieron observándose el uno al otro mientras sus siluetas se desvanecían en la distancia.

Continuará…


Muchas gracias por sus reviews: Josie, Luz, hikarulantisforlove, Glenda.

Josie: ja, ja. Un cuento de vampiros no. Sólo tenía los ojos ensangrentados de celos. Flammy, mira que sí lo he pensado, pero no sé si congenien.