Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.
Despertando a tu Encuentro
Por LisW.
Capítulo 28
Albert y Damien subieron al coche. Cuando estaban entrando al pueblo…
-Me puedes dejar aquí, estacioné mi coche cerca. Mañana parten y no quiero quitarte más tiempo.
-Está bien Damien.
Albert se estacionó y Damien le estrechó la mano.
- Gracias por traerme. Les deseo un buen viaje a todos y William deseo que Candy y tú sean muy felices juntos, cuídala mucho o te las verás conmigo.
-Ten por seguro que siempre cuidaré de ella. La amo.
-Me alegra saberlo. Hasta pronto William.
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Al la mañana siguiente partieron de Lakewood en dos coches.
En uno iban George, la tía y Albert. En el otro Archie y Candy.
Durante el trayecto:
-Archie, sé que Annie partirá con sus padres más tarde y los veremos en el aeropuerto, pero dijo que me llamaría antes de que saliéramos y no lo hizo ¿A ti te habló?
-No me llamó Candy. No sé si en el aeropuerto coincidamos.
-¿Pero por qué lo dices?
-Candy es difícil, ayer después de cenar sus padres me hablaron de fijar una fecha para darla a conocer como mi prometida ante la Alta Sociedad…
-Están comprometidos ¡Oh, Archie Felicidades!
-No, Candy. No lo estamos.
-No entiendo ¿Qué sucedió?
-Candy, le dije a sus padres que era muy pronto. Que no deseaba comprometerme aún con ella. Su madre entró en crisis. Hablé a solas con su padre y él fue más empático. Me preguntó si estaba seguro de amar a Annie y le confesé que no.
-¡Archie!
-Candy, ya no somos unos niños. Pronto cumpliremos 20 años. Necesitaba aclarar la situación de una vez por todas. Y Annie merece a alguien que la ame de verdad. Yo la quiero mucho sí, eso es verdad. Pero ahora comprendo que sólo la veo como a mi mejor amiga, nada más.
-¿Archie, ella lo sabe?
-No lo sé Candy. No estaba presente cuando sus padres hablaron conmigo, así ellos mismos lo dispusieron. Pero tal vez ya se lo han dicho. Yo me fui después de hablar con su padre.
-Archie, no sé qué decir. Los dos son mis amigos. Quiero que sean felices.
-Lo sé.
-Archie…
-¿Sí?
-¿Sabes que hacía anoche Damien en la mansión?
-Candy ha sido mi culpa. Sabes, me sentí muy mal tras la charla con los padres de Annie y bebí de más.
-¿Bebiste, pero si era lo que querías por qué te sentiste mal?
-Candy, bueno… son cosas de hombres… una tontería en realidad. Sé que actué mal.
-¿Y Damien, bebiste con él acaso? Creí que ni siquiera le hablabas y la Hermana María me telefoneó anoche; Dijo que él la había pasado en el Hogar.
-Me encontró en el bar por casualidad, ya era tarde. Él me ayudó. No es tan mal sujeto después de todo.
-Archie, lo siento mucho. Espero que pronto te sientas mejor y que todo se resuelva.
Llegaron a la mansión de Chicago y se despidieron de la tía Elroy.
Ahí estaban los Legan para recibirla, se mostraban sumisos frente a Albert y saludaron respetuosamente a todos incluyendo a Candy por supuesto.
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Una hora más tarde ya se encontraban en el Aeropuerto Internacional de Chicago esperando por su vuelo. Desde luego viajarían en primera clase, era un vuelo corto así que Albert no quiso usar el avión privado de los Andrew.
Candy buscaba a Annie con la mirada pero no logró encontrarla y llegó la hora de subir al avión.
Los Britter decidieron posponer el viaje, era sábado y partirían hasta el martes.
La señora Britter se sentía aún ofendida y por el momento no quería saber nada de Los Andrew. El padre de Annie por el contrario; estaba tranquilo y no guardaba rencor alguno hacia Archie.
Annie sólo lloraba porque su madre se lo había dicho todo (no hizo caso al señor Britter, él le había dicho que era mejor que no lo supiera y que esperara a que Archie hablara con ella).
La señora Britter le señaló que tenía que olvidarse de él y buscar un mejor partido:
"En la fiesta de Año Nuevo a la que estamos invitados los Britter, seguramente habrá más de un joven interesado en cortejarte. Estarán presentes sólo las mejores familias de los Estados Unidos. Por eso, ahora más que nunca, tenemos que mudarnos a Nueva York"
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Mil novecientos setenta estaba llegando a su fin. Pero aún eran los inicios de la séptima década del siglo veinte.
La moda hippie todavía no desaparecía del todo y las calles aún presenciaban protestas contra la guerra en Vietnam.
Saliendo del Aeropuerto Internacional de Nueva York, precisamente una de estas marchas pacíficas cerró el tránsito.
Verla los entristeció porque les recordaba la injusta muerte de su querido Stear.
Ya que no podían subir al coche decidieron buscar un restaurante para cenar.
Comenzaba a obscurecer.
Después de una hora y media liberaron las calles. Y por fin se dirigirían hacía una de las residencias Andrew.
Albert eligió la que estaba situada en el exclusivo Barrio "Sutton Place" en Manhattan.
Ya era tarde cuando llegaron y todos: Albert, Candy, Archie y George subieron a sus habitaciones para descansar.
Candy se maravilló, la lujosa residencia era preciosa.
Su decoración Barroca la transportó a una época romántica y ostentosa.
La habitación que le asigno Albert parecía la recámara de una princesa. Al entrar suspiró y se recostó en la amplia y mullida cama, rodeada de elegantes y aterciopeladas cortinas. En cada buró había un jarrón con hermosas rosas color fucsia.
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Llegó el domingo y después del almuerzo Archie dijo que iría de compras por su cuenta. George no quiso salir, comentó que tenía papeles que revisar y que la pasaría en el despacho. Albert invitó a Candy a dar un paseo.
Hacía frío. Candy tenía puesto un bonito vestido de lana de cuello alto, manga larga y corte princesa que le llegaba la altura de las rodillas. Mallas a juego y botas altas sin tacón. Antes de salir se puso un hermoso abrigo azul de corte acampanado y ajustado en la cintura, así como una gruesa pero hermosa bufanda circular.
Albert llevaba una chamarra negra que le sentaba muy bien, debajo un grueso suéter de algodón, de cuello alto en color azul cielo y pantalones de pana negros, se puso guantes antes de salir y le dio un par a Candy.
-Mañana y hasta el jueves estaré ocupado en las oficinas de las empresas Andrew en Wall Street, Candy. Hoy tenemos que divertirnos.
Caminaron unas cuantas calles, tomaron un taxi y decidieron ir a Central Park primero.
Todo se veía precioso cubierto de nieve.
Pasaban debajo de uno de los románticos puentes y Candy se adelantó porque una estatúa que se divisaba en la lejanía llamó su atención. De pronto sintió como una pequeña bola de nieve aterrizaba cerca de su oreja izquierda.
Volteó y Albert fingió no saber nada. Entonces ella se inclinó y rápidamente hizo una enorme bola, pero el rubio logró esquivarla.
Así comenzaron un juego entre la nieve que acabó con los dos llenos de ésta cual muñecos de nieve, jugaron alegres entre risas y también algunos reclamos por parte de Candy porque Albert era siempre el vencedor.
Siguieron su paseo por los bellos senderos, las lagunas y lagos. Candy tomó fotos a La fuente Bethesda, el hermoso Ángel de las Aguas que la coronaba le gustó mucho.
Más tarde una calesa los acercó al Castillo Belvedere situado en la parte más alta del parque. Ahí ella quiso tomarle fotos a Albert.
Por último en el soñador Shakespeare Garden fue él quien tomó fotos a Candy.
Salieron del parque y entraron en un romántico café sobre la Quinta Avenida.
Al salir Candy quiso subir a la plataforma de observación del Empire State Building ubicada en el piso 86.
Cuando ya comenzaba a anochecer Albert propuso ir a cenar a un restaurante Italiano.
De regreso encontraron a Archie y a George en la lujosa estancia, tomaban café frente a la chimenea.
-Cielos Albert cuando dijeron que saldrían a dar un paseo creímos que no demorarían, ja, ja.
-Ha sido mi culpa, quise visitar varios sitios.
-No te culpes Candy, me alegra que la pasaran bien. Mañana Albert, George y yo estaremos todo el día trabajando.
Albert y Candy se quitaron los abrigos, guantes y las bufandas.
Archie les sirvió café y los acompañaron frente a la chimenea.
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El lunes pasó rápido.
Albert, Archie y George, salieron a muy temprano.
Candy desayunó en compañía de Nicole, la ama de llaves.
El mayordomo le dijo a Candy que Albert había dejado algo para ella en la Biblioteca.
Entró y en una mesita debajo de un hermoso cuadro, había una rosa fucsia y una nota:
"Pequeña, estaremos la mayor parte del día fuera, pero regresaremos para cenar contigo. Dispón de la casa a tu placer. Te quiere, Albert"
Suspiró y fue a guardar la nota a su dormitorio. Entró al lavabo del baño para llenar con agua un largo florero de cristal, lo llevó a su tocador ya ahí depositó la rosa, una hermosa flor que aún no abría sus pétalos.
Se sentó en un cómodo sillón junto a la ventana y llamó por teléfono a Annie con quien conversó un buen rato. Candy no le mencionó a Archie y ella también evitó el tema.
Annie le dijo que llegaría al día siguiente, pero que estarían instalandose. Quedó en visitarla el miércoles y antes de colgar Annie le dijo que la necesitaba mucho.
Tras la charla telefónica bajó y estuvo leyendo en la biblioteca cómodamente recostada en un diván frente a un precioso ventanal octagonal.
Karen la chef, le llevó hasta la biblioteca un soufflé de fresa.
-No debió molestarse, en realidad no lo pedí.
-Señorita Candice, el Señor Andrew nos dijo que la consintiéramos y me pidió que le preparara algunos postres.
-Muchas gracias, se ve delicioso. Tal vez hasta pueda enseñarme a hacer algunos.
-Sería un honor señorita-
-Dígame sólo Candy por favor ¿Usted cómo se llama?
-Karen, soy la chef, me puede llamar Kary y le sonrió.
Pasaron tres horas y sonó el teléfono. Candy no supo si contestarlo o no. Entonces entró el mayordomo.
-Señorita conteste aquí en la biblioteca es el Señor William, me retiro-
-¿Hola?
-Hola Candy, te han tratado bien.
-Claro, pero Albert son muchas atenciones. Me siento un poco inútil. Voy a creerme una princesa en un castillo, todos son tan serviciales y amables conmigo…
-Candy no eres inútil, nunca lo has sido. Recuerda que son tus vacaciones. Una princesa, creo que eso ya lo eres. Pero me duele dejarte sola, sabes.
-No te preocupes Albert la estoy pasando muy bien. Ahora por ejemplo estoy en la biblioteca, hay tantos libros hermosos aquí.
-Y todos te pertenecen pequeña ¿Estás leyendo alguno en particular?
-Sí, he comenzado Ana de las tejas Verdes. Cuando regrese al hogar se lo leeré a las niñas, es muy lindo.
-Cuando regreses espero acompañarte y también poder leer algo para los niños, elije un cuento por mí. Aunque sólo si tú quieres…
-¡Sería fantástico Albert, apuesto a que eres un gran cuentacuentos!
-Ja, ja, pequeña. No sé si lo sea pero me gustaría hacerlo. Ahora me tengo que ir, entraremos a una junta directiva. Te veré en la cena.
Y recuerda puedes llamarme si necesitas algo, el número privado de mi oficina está en la agenda del despacho. La deje sobre el escritorio para que lo tengas siempre a la mano cuando no esté, desde ahí me puedes hacer la llamada.
-Gracias Albert.
-Adiós pequeña.
Después de leer Candy fue a la cocina y ella misma se preparó una malteada.
Ayudó a lavar los trastos, conversó con Karen y después subió a ver una película en su habitación.
A las siete treinta el ama de llaves le indicó que se prepara para cenar.
Cuando bajó ya habían llegado Albert, George y Archie y cenaron juntos. Después de cenar, todos se desearon buenas noches.
Archie le dijo a Candy que no tendría que ir a las oficinas al día siguiente y que la llevaría de compras.
Albert acompañó a Candy a la puerta de su habitación.
-Pequeña, me preocupa que te sientas sola. Sabes que puedes salir cuando quieras, no la tienes que pasar el día entero encerrada. Jack nuestro chofer estará aquí a tu disposición a partir de mañana. Y mis momentos libres los dedicaré a estar contigo. Ahora descansa.
-Tú también Albert. Y aunque no tengas muchos momentos libres me alegra verte de todos modos.
-Y a mí me alegra que estés aquí Candy.
Se quedaron sin decir nada y un hermoso destello refulgió en la mirada de ambos. Pero Albert contuvo sus deseos y se despidió deseándole dulces sueños.
Candy al cerrar, de espaldas tras la puerta, suspiró dos veces. Tenía tantas ganas de besarlo…
Continuará.
Gracias por seguir la historia, tal vez ha sido un poco lento éste capítulo pero necesitaba recrear el entorno. Las recompensaré en los próximos.
Glenda: Gracias por querer a Damien, vienen más situaciones con él a partir del que sigue. En éste no apereció, disculpa.
hikarulantisforlove: Es en los 70's. Sí ya sabrás qué pasa con Annie en el próximo.
= )
