Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.


Despertando a tu Encuentro

Por LisW. Andrew

Capítulo 29

Después de desayunar juntos Albert y George se despidieron de Candy y Archie.

Albert se levantó de la mesa primero y besó en la mejilla a Candy, quien aún estaba sentada comiendo una tartaleta de frambuesas.

-Los veremos en la cena (dijo cariñosamente Albert viendo Candy y ella asintió y le sonrió alegremente).

Archie subió a ponerse algo más "cómodo" para las compras (Su comodidad consistía en no salir jamás en traje ejecutivo, eso sólo lo hacía al acompañar a Albert a las empresas, pero ni para ir de compras con Candy se atrevía a dejar de lado la elegancia).

Le pidió a la pecosa rubia que lo esperará quince minutos. Ella ya estaba lista y resignándose le contestó que lo esperaría en la biblioteca (donde entre tanto, aprovechó para avanzar con su lectura, estaba entusiasmándose con la trama Gilbert le gustaba y por alguna extraña razón se identificaba con Anne).

Archie subió a su habitación, se duchó (otra vez) con un suave, delicioso y exquisitamente aromático gel de ducha. Al salir envuelto con una fina toalla azul pastel a la cintura, vio su reflejo orgulloso frente al espejo; Un abdomen plano ligeramente marcado y perfecto, un pecho fuerte y estético a la vez, brazos delgados pero firmes y bien torneados, piel radiante. Era sin lugar a dudas todo un prospecto.

Le gustaba cómo las neoyorquinas le coqueteaban en la calle. A veces hasta descaradamente se le lanzaban, él lo disfrutaba aunque nunca les hacía mayor caso: Hacía una ligera y elegante reverencia o les lanzaba un pícaro beso acompañado de un guiño seductor y proseguía su paso.

Ahora sería diferente; lo verían acompañado de Candy ¿Se atreverían a flirtear con el aun así?

El domingo había estado de compras sobre la quinta avenida y una chica fingió tropezarse con el accidentalmente para después sonreírle sin recato alguno. En uno de los prestigiosos almacenes una elegante y bella mujer de unos cuarenta años hasta le había dado su número telefónico. Por supuesto no faltaron las vendedoras contoneándose provocativamente, haciéndole guiños, hablándole con voz suave y seductora entre otras sutiles insinuaciones.

El mundo estaba perdiendo el pudor con todo eso de hacer el amor y no la guerra. Pero a él le fascinaba.

Todo eso pensó mientras secó su suave lacia y rubia cabellera, que le llegaba a la altura de los hombros.

Después, se puso una camisa cerrada de seda color azul cielo. Las largas y acampanadas mangas tenían finos bordados de hilo plateado. Una prenda totalmente inspirada en la moda hippie pero ostentosa al mismo tiempo.

Buscó un pantalón de pana negro y un abrigo negro abierto con el que hacía juego el conjunto ya que tenía el mismo bordado color plata en los puños. Y para dar el toque final llevaba puestas unas grandes y redondas gafas azules que le iban perfectas a la camisa.

Cuando bajó a Candy le pareció muy guapo y bastante hippie a la vez.

Archie llevó a Candy a Macy's. Se divirtieron mucho, Archie más que ella a veces porque:

La obligó a modelarle decenas de conjuntos y accesorios.

Candy se divirtió mucho; rieron, jugaron ambos a probarse de todo. Desde elegantes vestidos, trajes conservadores, acampanados y psicodélicos conjuntos, pantalones, vestidos hippies, sombreros, gafas, cinturones, botas, bolsos y guantes; hasta los más extraños e innecesarios broches y complementos.

El llevaba una "polaroid" y se tomaron muchas fotos graciosas con distintos atuendos.

Archie pagó todo y le compró además un costoso perfume de dulce aroma.

Candy estaba exhausta. Bajaron las escaleras eléctricas, perdidos bajo un pequeño mar de bolsas y paquetes de compra que entre los dos apenas podían llevar.

Cuando al fin salieron del almacén fueron al estacionamiento a dejar todas las compras en el coche de Archie.

Después él la llevó a un elegante restaurante estilo clásico.

-¡Archie compramos demasiado y todo ha sido para mí! De lo que tú te probaste no compraste nada.

-Candy, yo ya había comprado el domingo: ésta camisa por ejemplo. Tú también tenías que modernizar tu armario y todo lo que te probabas te quedaba perfecto, no pude evitarlo. Ahora sólo nos falta una cosa.

-¡Ay, no Archie, estoy exhausta!

-Vamos gatita. Albert te lo diría en la noche, pero en vista de que ya no quieres más compras tendré que adelantarme y hacértelo saber…

-¿Saber qué?

-Ja, ja. No te asustes, no es nada malo. Ja, ja. Has hecho cara de pánico y has palidecido, como si fuera a decirte que Albert se casará con otra, ja, ja.

-Archie yo no pensé eso; ¿Es eso?

-Ja, ja. No, por supuesto que no.

-¡Entonces qué es!

-Ja, ja. Se trata de algo más simple. Por parte de las Empresas tenemos que asistir a la gala de fiesta de fin de año en el Hilton. Y quiero regalarte tu vestido.

-Pero ya compraste muchos, usaré uno de esos…

-No, no, no. Tiene que ser uno especial para esa noche. Aún mejor que el que usaste en Noche Buena. No me mal interpretes te ves preciosa con el más sencillo de los conjuntos, pero me gustaría que compres algo especial para la fiesta. Vamos Candy, yo no opinaré: Dejaré que libremente elijas el que tú quieras. Lo prometo.

-¡Está bien! Dijo alegre Candy (después de todo se divertía mucho a lado de Archie).

-¡Vamos ya entonces gatita!

-Oh, espera Archie. Acabo de recordarlo; Annie llega hoy… Dijo que me visitaría hasta mañana, pero olvidé que me hablaría. Y no llegaré a tiempo para recibir su llamada…

Archie se sintió culpable.

-¿La extrañas?

-Sí y mucho; Pero sólo como amigo. Está bien Candy te llevaré a la casa y regresaré yo mismo por tu vestido. Aprendí tus medidas después de tantas prendas que te probaste hoy. Aun así pediré a la modista que te visite mañana para ajustarlo-

-Eso es trampa, pero está bien. Sólo que no sea un vestido indiscreto Archie, por favor.

-¿Por quién me tomas gatita preciosa?

-Me refiero a que no llame mucho la atención (Candy se sonrojó)

-¡Trato hecho! (Dijo Archie con una pícara y amplia sonrisa).

Archie llevó a Candy a la residencia y salió de nuevo decidido a comprarle su vestido, sabía justo a dónde ir.

Ella subió a ducharse y en su recámara continuó su lectura mientras esperaba la llamada de Annie.

Tras una hora y media de lectura…

¡Por qué Anne y Gilbert no confiesan lo que sienten o dan muestras de su amor, eso es amor! Gruñó Candy.

Y se quedó pensando en Albert hasta que sonó el teléfono…

-Ya estamos en Nueva York. Mamá esta agotada me hubiera gustado visitarte hoy mismo, necesito hablar contigo Candy (lo dijo un poco triste)

Mañana quería visitarte, pero en cambio ¿Irías de compras con nosotras? Mamá quiere que elijamos vestidos porque iremos a una fiesta en el hotel Hilton-

-¡Ay, no Annie! No más compras por favor…

-¿Ya has ido de compras Candy, con quién?

-No, bueno… ¿Eh? No, no. Es decir sí, sí. Mañana te acompañaré, pero a mí Albert ya me ha comprado un vestido.

:::….:::….::….:::….:::

Archie estaba en un exclusivo almacén de firma Parisiense, la vendedora era una altiva mujer francesa y se le hizo extraño ver a un hombre solo y tan interesado en los detalles de un vestido.

-Si me permite sugerirlo Monsieur éste modelo es del afamado Issodor Ralph. Un gran diseñador que pocos conocen y a todos cautiva (también los cautivaba el precio).

-¡Es perfecto!

-¿Un regalo para su novia monsieur?

-Eh… No, no. Para mi hermana.

Archie casi responde que sí, pero cuando iba a hacerlo notó que un precioso par de ojos azules lo observaban.

-Debe quererla mucho (afirmó la vendedora).

-Sí, desde luego que sí. Es mi hermana, madame.

-¿Desea ver otros vestidos?

-No, en verdad usted tiene un gusto exquisito. Me llevaré este. Se lo agradezco. También necesito pedirle el número de su modista para que visite a mi hermana mañana (Archie dijo todo en francés, no supo si para impresionar a la hermosa chica que lo observaba o para que ella no entendiera lo que decía porque se sintió un poco avergonzado de que lo viera comprando un vestido con tanto entusiasmo, no quería malos entendidos).

Pagó y besó galantemente la mano de la vendedora, la cual olvidó su altivez y se sonrojó. Sí; él seguía siendo un seductor.

Mientras besaba la mano de la mujer veía en dirección de la bella joven que seguía observándolo disimuladamente tras una hilera de vestidos.

La vendedora la vio y la reconoció, entonces visiblemente emocionada, la alcanzó.

¡Mon Cher nièce quelle grande joie de vous voir!

(Mi querida sobrina que gran alegría verte)

Archie se sintió como idiota. De haberlo sabido hubiera hablado en ruso, aunque ciertamente no sabía ruso.

"Así que era la sobrina de la vendedora" Sonrió para sus adentros. Por lo menos ya sabía dónde encontrarla. Con su natural gallardía se quitó un rubio mechón del rostro y antes de salir de la lujosa tienda, volteó a verla nuevamente y le sonrió dulcemente. En respuesta la chica se sonrojó y se puso nerviosa.

-¿Quién era ese chico tía Germaine?

-No lo sé, la verdad no me dio tiempo de preguntárselo por la emoción de verte ¿Te ha impresionado verdad? Tú cara lo dice todo querida, apenas volteó a verte y mírate; luces justo como luciría un tomate rojo si se enamorara. No te culpo, para ser americano, es muy buen mozo y tiene buen gusto. Pero dime ¿Cuándo llegaste a Nueva York?

Archie salió suspirando en medio de una fabulosa nube de ensoñación y ni siquiera se percató de que Terrence Grantchester estaba subiendo a un taxi del otro lado de la avenida. Terry tampoco lo vio.

Continuará.


Un capítulo exprés. Antes del fin de semana habrá uno más extenso. Sólo fue un breve adelanto.

Muchas gracias por sus reviews y a quienes leen en silencio también les agradezco.

Josie: No tienes que dejar review en cada capítulo, aunque confieso que me alegran tus comentarios. No te preocupes, si no te da tiempo deja review sólo en el último que leas (si lees dos, tres o más seguidos).

Glenda

Luz : Espero te guste Archie, especial para ti.

hikarulantisforlove

Yanira

Margarita