Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.
Despertando a tu Encuentro
Por LisW. Andrew
Capítulo 30
Noche del martes 29 de Diciembre de 1970
Archie llegó con el paquete del vestido a la residencia y preguntó a Nicole (el ama de llaves) por Candy, ella le dijo que la encontraría en la biblioteca.
Tocó y giró la perilla para asomarse.
-¿Te interrumpo Candy?
-Oh, no, no. Pasa.
-¿Qué lees?
-Anne of Green Gables.
-Oh sí Candy recuerdo que a Stear y a mí, mamá nos la leyó siendo muy pequeños. Anne se parece a ti, sólo que tú eres aún más encantadora.
-Gracias Archie (dijo sonrojada)
-¡Ahora cierra los ojos!
-Bueno (dijo no muy convencida e hizo trampa porque pudo ver).
-¡Ábrelos!
Archie tenía una elegante caja en las manos. Candy la abrió.
-Archie, gracias es muy bonito y elegante, pero…
-Pero nada, se te verá perfecto.
-Es que es un poco entallado, no crees. Y éste escote y esa abertura en la falda y…
-Candy es un vestido discreto. Sí; tiene esa abertura y el escote pero están cubiertos con la tela traslucida. Nadie va a pensar algo malo de ti. No está entallado, sólo se amoldará a tu preciosa figura. Si en verdad te sintieras incómoda lo cambiamos. Mañana te lo pruebas, vendrá una modista por si hay algo que arreglar en caso de que decidas usarlo.
-Está bien (dijo resignada).
En realidad era un vestido muy hermoso aunque bastante sensual al mismo tiempo a Candy le gustó pero no sabía si se atrevería a usarlo.
Escucharon que Albert y George llegaban. Salieron de la biblioteca para ir a cenar con ellos.
Después de cenar Albert, Archie, George y Candy, tomaron café y pastel del rompope frente a la chimenea para conversar sobre su día.
Albert les habló de la celebración de fin de año a la que estaban invitados. Tenían que asistir porque habría varios socios de las Empresas Andrew. Era un compromiso más que de sociedad de negocios. Pero para otros era en sí un evento social de élite.
Pasó una hora. Archie se despidió de Candy y Albert, George también lo hizo poco después.
Albert entonces se quedó un rato más con Candy y ella le habló de lo mucho que Archie había comprado y le confesó que algunas cosas y prendas no estaba segura de llegar a usar, pero le afirmó que se había divertido mucho.
El mientras la escuchaba se acercó sutil y con naturalidad a Candy. Ella recargó su cabeza en el hombro del rubio. Albert pasó un brazo por encima de los hombros de Candy para abrazarla y jugaba con las puntas de sus risos con la mirada fija en las llamas de la chimenea mientras ella hablaba.
Candy contando sus anécdotas, de tanto que dijo se arrulló a sí misma y comenzó a hablar adormilada. A Albert le pareció gracioso y muy tierno. Cuando ella al fin se durmió, abrazó el regazo del rubio cual almohada y él sintió una descarga eléctrica atravesando su abdomen, suspiró y disfrutó el abrazo y la cercanía unos minutos. Después tomó a Candy en sus fuertes y varoniles brazos para llevarla hasta su cama. Le quitó los zapatos, quitó también un broche que llevaba en el cabello y la cubrió con un edredón mullido y grueso que sacó del armario.
La observó unos segundos y sin querer volvió a suspirar. Le besó la frente y salió de la habitación.
Archie estaba en su cuarto. Recostado en su cama con los brazos detrás de la nuca recordaba a la hermosa chica de la boutique.
La chica a esa hora también recostada en su recámara pensaba en él.
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Para Damien el fin de semana pasó muy lento. El sábado, había salido a recorrer el pueblo. Fue al cine. Y llegando a su casa escuchó algunos vinilos acompañado por Waffy su gatita.
El domingo salió con la gatita al campo. Se sintió melancólico porque todo lo que veía le recordaba a Candy.
Pero el lunes había sido peor, sintió su ausencia en El Hogar. Ya no estaba la dulce enfermera que iluminaba con su preciosa luz cada rincón no sólo del inmueble sino de su alma entera.
Un sueño, sólo era un sueño del que estaba despertando. Comprendió que Candy al decidir partir con Albert estaba dándole a entender que lo había elegido a él y por eso renunció a ella.
"Candy eres la mujer de mis sueños, pero él es el hombre de tu vida"
Conoció a Robert el subdirector que supliría a Candy. Era un buen hombre pero bastante serio. Prácticamente no salía de su oficina.
"Hoy Candy, estuve tratando de cubrir tu ausencia dedicando más tiempo a los niños. Robert no podrá ganárselos tan fácilmente"
Damien estaba recostado en un sofá en la pequeña estancia de su casa, con los ojos cerrados murmurando en voz alta como si hablara con la pecosa.
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30 de Diciembre, 1970
Albert, Archie y George, salieron temprano. Estarían hasta tarde en Wall Street.
Annie visitó a Candy. Almorzaron juntas y charlaron acerca de lo que había pasado con Archie. Annie lloró y Candy la consoló, trató de animarla diciéndole que Archie sólo necesitaba tiempo y seguro se daría cuenta de su error.
Para distraerla le dijo a Karen que les enseñara a hacer un delicioso pastel de rompope, salieron a comprar los ingredientes para regresar y divertirse preparándolo. Cuando terminó de hornearse y se enfrío lo probaron. Gracias a la supervisión de Karen les había quedado delicioso.
Annie se quiso ir antes de que regresaran Archie y Albert. Llamó a su chofer y cuando éste llegó se despidieron.
Poco después de que Annie partiera llegaron Albert, Archie y George.
Cenaron todos; Archie y George subieron a sus habitaciones. Albert le dijo a Candy que el subiría a ducharse y a ponerse algo cómodo, le pidió que ella hiciera lo mismo y le dijo que la esperaba después en la estancia del tercer piso.
Candy se duchó, secó perfectamente su cabello y se puso un pijama de estampado psicodélico que Archie le había comprado.
Albert se puso un pantalón cómodo y un bonito suéter de cuello alto hecho de algodón blanco.
…
Candy entró a la estancia del tercer piso.
Albert estaba sentado en el sofá esperándola y cuando la vio se puso nervioso. Se veía hermosa y algo más. Sintió una fuerte atracción, un enorme deseo de ella lo asaltó. Pero se contuvo no lo hizo notorio, salvo tal vez por el involuntario brillo lascivo de su mirada.
-Candy, ven. (Dijo alcanzándola en la puerta y tomándola de la mano)
Subieron unas escaleras ocultas tras una puerta, Candy no sabía que existía ese acceso.
Llegaron a un cálido ático. La decoración del lugar era totalmente distinta a la de la residencia. Candy sintió que estaba fuera de la casa, que las escaleras la habían transportado a otro sitio.
El lugar lucía acogedor y cálido. Estaba limpio y precioso. Todo, era de madera de cedro; la duela, el techo de dos aguas y los muebles.
Había un sofá cama, debajo de éste, dos grandes y mullidas colchonetas sobre la duela. En el extremo opuesto una mesita con una cafetera eléctrica y arriba una alacena y un estante con puertas de cristal en el que había finos platos y tasas. A un lado un pequeño refrigerador y un garrafón con agua purificada.
En la otra esquina una pequeña ventana bajo la cual había una mesita con un florero repleto de rosas color fucsia.
La iluminación era tenue y romántica.
Albert llevó a Candy hasta un armario y lo abrió.
-Tú elige las cintas con las que nos desvelaremos ésta noche, pequeña.
-¿Albert es tu colección?
-Así es y esté es mi cuarto secreto ¿Qué te parece?
-Tiene tu estilo, me gusta.
Albert sonrió, Candy se sonrojó y se puso un poco nerviosa. Entonces comenzó a elegir películas viendo el título de cada cinta.
Albert desplego el sofá, sacó grandes y suaves almohadones del armario, un edredón grueso y afelpado, un proyector y una pantalla de tela para proyección.
Acomodó todo.
-Ahora espérame aquí Candy, no tardaré.
Pasaron quince minutos y Albert entró con un tazón de rosetas de maíz.
Dejaron sus pantuflas en la entrada. Albert preparó café lo colocó en una jarra, sacó dos tasas y la azucarera. Lo llevó todo en una mesita de servicio en la que había dejado un capullo de rosa y la colocó junto al sofá-cama.
-También hay algunas botanas en la pequeña alacena, helado o jugo de uva y fresas listas para consumirse en el refrigerador Candy.
-Gracias Albert, pero con esto estaré bien.
Albert, apagó la luz y dejó el proyector kodak trabajando.
Entonces los dos se metieron bajo el edredón porque comenzaba a hacer frío y disfrutaron de la primera de tres cintas que la pecosa había elegido "Breakfast at Tiffany's".
Para Candy el estar viendo proyecciones con Albert era mágico y maravilloso. "Nunca olvidaré esta noche" Pensaba. Y sentía al mismo tiempo que era la mujer más afortunada del universo entero.
Se podían desvelar tranquilamente porque al otro día no habría trabajo. Sólo estaba la fiesta de año nuevo a la que asistirían en la noche.
Continuará.
Otro capítulo breve
El próximo ya es el extenso, lo prometo.
Gracias por sus reviews y por leer
Luz
Glenda
Josie
