Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.


Despertando a tu Encuentro

Por LisW. Andrew

Capítulo 33

Damien estacionó su coche frente al hotel, comenzaría a buscar a Isabelle.

Antes, preguntó al portero si la jovencita había vuelto pero este le contestó que no.

Caminó de prisa. Entró a un par de tiendas cercanas y después a un restaurante. No la encontró.

Salió del restaurante y siguió caminando sobre la acera con la mirada muy atenta.

Minutos después se detuvo cuando a un par de cuadras vio la silueta de una joven de vestido escarlata y cabello anaranjado saliendo de un café. Iba en compañía de un elegante joven. Por la distancia no distinguía los rostros.

"Dudo que se trate de una casualidad y que haya otra chica con tan peculiar tono de cabello en los alrededores. Seguro; Es ella.

Vaya, vaya; creo que no me extrañaba tanto como aseguró Edward

¡No pierdes el tiempo, eh, primita!"

Damien permaneció ahí de pie, esperando a que los jóvenes se acercaran más porque caminaban en su dirección.

Isabelle estaba distraída y complacida con la compañía de Archie, lo veía mientras hablaban al caminar.

Cuando callaron y dirigió la mirada hacia el frente, notó la atractiva silueta de un alto joven de cabello castaño vestido de frac y sintió un escalofrío.

El joven parecía mirarla y estaba estático, cual estatua.

Ante los ojos de la chica esa era una hermosa aparición, una sublime visión, casi temió que fuese un espejismo.

¡Oh Damien! Gritó su corazón ¡Damien! Suspiró su alma y sintió que su espíritu descansaba al verlo de nuevo.

No distinguía con claridad su hermoso rostro, pero ella lo había reconocido.

Lo reconocería incluso de espaldas. Él le resultaba único e inconfundible.

Cómo olvidar ese magnífico porte. Era como si sintiera, respirara y viera el resplandor de su esencia. Amaba estar cerca de él, otra vez.

Archie notó que el rostro de Isabelle había cambiado y que veía fijamente un punto en la distancia.

-¿Todo bien?

Isabelle al escucharlo salió de su trance.

Recordó que iba acompañada y giró el rostro para ver a Archie a los ojos.

Vaya, ese chico… Quién era ese chico ¡Habían olvidado presentarse! Par de despistados.

Al verlo Isabelle se sintió confundida. Era un joven demasiado apuesto. Se sentía tan atraída hacía él ¿Y cómo podía ser eso posible si lo acababa de conocer?

Y al mismo tiempo estaba Damien. Pero el doctor en cambio, era sólo una fascinación, un sueño, una idolatría, un fanatismo; una ilusión inalcanzable.

No le respondió nada a Archie y volvió a dirigir la mirada hacía donde estaba Damien. Y entonces ya no lo encontró.

Una puñalada fría atravesó su vientre; Ahogó un grito y se detuvo en seco buscándolo con la mirada.

-Veo que se te perdió algo o alguien-

-Oh, no, no… Bueno en realidad, sí. Pero sé dónde debe de estar. Discúlpame por favor. Sigámos.

Y así continuaron su camino de regreso al hotel.

Damien notó que le era familiar la elegante y peculiar manera de caminar de la joven. Sí, la reconoció gracias a eso aún sin distinguir su rostro. También se dio cuenta de que se dirigía al hotel. Entonces él se adelantó. Después de todo, ella ya iba acompañada.

Damien estaba a unos metros del Hilton cuando por si fuera poco, otra inesperada visión perturbó sus ojos color ámbar.

Un par de rubios salían del hotel tomados de la mano y cruzaban la avenida para tomar un taxi.

Sintió además de asombro, tristeza y una profunda soledad atravesó su corazón.

Sin embargo en un instante lo cubrió con falsa altivez y decidió de una vez por todas volver a la "celebración" porque sus padres lo esperaban.

Al entrar al salón los buscó.

Vio a su madre sentada, charlando con la señora Britter. A su padre conversando con George y con el señor Britter. Y por último vio que Edward estaba bebiendo ponche con Annie.

Decidió primero acercarse a ellos.

-¿Me pueden servir a mí también?

-¡Damien! Qué susto, vaya manera de llegar. Casi tiro la copa. Pero, por qué estás solo ¿Dónde está Isabelle? ¡Diablos! Olvidé bajar a preguntar por tu mensaje en la recepción.

-Y creo que Annie es la culpable, Edward.

-Oh, yo… no…

-Annie, no te pongas nerviosa. Damien sólo bromea ¿Cierto?

-Bueno Edward, yo sólo me doy cuenta de que nuestra querida Annie ha logrado acaparar tu atención. Es todo.

-Damien, déjate ya de observaciones y responde.

-Ja, ja. Está bien Edward. No te enfades, es que lucen bien juntos ¿Sabes? Y respondiéndote, te puedo asegurar que Isabelle se encuentra bien; Incluso mejor de lo que esperábamos. No debe tardar-

"Ellos llegarán y otros se han ido" pensó Damien.

Aproximadamente veinte minutos antes

Después de que la escuchó decir que también lo amaba; Albert tomó a Candy de la mano y salieron de la terraza.

En el pasillo antes de regresar al salón se detuvo frente a Candy para tomar sus manos entre las de él.

-Candy ¿Te gustaría escapar?

-¿Escapar?

-Sí, de aquí; Conmigo.

-En realidad no me gustan estas fiestas. Y por eso sí, me gustaría.

-¿Sólo por eso?

Candy no respondió, sintió un nuevo choque eléctrico y se puso muy nerviosa.

Albert sonó tan seductor que se ruborizó por completo. Y claro, por supuesto que no era sólo por eso. Únicamente lo dijo así para que él no notara lo mucho que lo deseaba.

De regreso en el salón Albert hizo discretas señales a George y éste llegó hasta donde el rubio estaba.

-George, quiero recibir el año con Candy, en otro lugar. Por favor tú pásala bien. Cuando veas a Archie díselo para que no se alarme. Les dejo el coche.

Albert caminó hasta dónde Candy lo esperaba y así salieron del salón.

Bajaron solos en el elevador. Albert sintió deseos de besar nuevamente a Candy. Ahora quería hacerlo apasionadamente, quiso acorralarla ahí mismo. Pero se contuvo.

La miraba sin embargo con toda la fuerza de su pasión reflejada dentro de sus preciosos ojos azul cielo. Tomo la mano de Candy y la apretó con fuerza.

Así llegaron a la planta baja y salieron del hotel como dos chiquillos que se escabullen de la escuela. No imaginaron que a una calle de ahí Damien los había visto en plena huida.

Mucho menos se percataron antes, de que también cuando se besaban alguien más había estado presente, oculto en la obscuridad.

Y ahí seguía.

Terry había rechazado la invitación al evento por parte de Curt Shiffield, un afamado productor de Cine.

Sin embargo David Perkins, el director de su actual obra y dueño del teatro St. James, le señaló que tenía que asistir o dejaría en mal a la compañía entera. Instándolo a que asistiera en su representación. Además de que al hacerlo tendrían publicidad gratis, ya que seguramente habría algún periodista infiltrado, listo para escribir notas del evento pese a lo exclusivo del mismo.

Claro que a Terry el asunto lo tenía sin cuidado. Él quería que la obra se diera a conocer por sí misma, por su calidad y no por medio de eventos ajenos a esta.

Aun así se vio comprometido y se supo obligado a ir en "representación" del elenco. Asistió de mala gana, era un fastidio vestir de frac.

Cuando llegó al salón fue peor. Para su sorpresa notó que lo reconocían y empezaban a murmurar.

"Ja, ja, ja, miren quién está aquí; el actor de teatro de pacotilla" Escuchó mascullando a algunos.

"Es Terrence Grantchester" Preguntaban o afirmaban admirados otros.

Así que antes de encontrarse con el productor o de que el productor lo encontrara, quiso darse un respiro.

Recordó que Hayley le había dicho dónde había una Terraza oculta, por si de repente sentía que lo asfixiaba la Alta Sociedad.

Cuando llegó al escondite se sentó en una de las sillas de la única mesita de terraza que estaba en el fondo.

Todo estaba en completa obscuridad, cerró los ojos y permaneció así varios minutos.

Iba a sacar un cigarrillo cuando alguien abrió la puerta.

Entonces la vio. Aún envuelta en la penumbra la reconocía.

Le dio un vuelco el corazón ¡Era Candy! Palpitaba su sangre al verla.

Minutos después de regocijarse con sólo contemplarla, estuvo a punto de pararse para acercarse a ella y entonces lo vio entrar a él. Sí, era Albert.

Recordó todo de nuevo; no sólo lo que acababa de presenciar, sino también su historia con Candy. Cómo había terminado todo y la última conversación que había tenido con Albert en Chicago.

Terry se levantó furioso de la silla y la aventó con fuerza. Posó después, cabizbajo, las palmas de las manos sobre la mesa; Tratando en vano de calmarse.

Se marcharía. Ya no le importaba nada.

Sólo estaba haciendo tiempo para que rubios se alejaran de esa parte del salón y entonces se iría sin correr el riesgo de encontrárselos.

Continuará.


Mil disculpas. Tuve un fin de semana muy atareado y aún estoy sin tiempo libre suficiente para extender el capítulo. Fue breve pero lo he subido hoy para resolver sus dudas.

El sábado a las 20:00 hrs. (Hora de la Ciudad de México) Subiré el próximo y será bastante extenso.

Gracias por sus reviews y por seguir la historia.

Luz

Glenda

Josie

Jahzeel

hikarulantisforlove

Candice Andley

Isa