Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.
Despertando a tu Encuentro
Por LisW. Andrew
Capítulo 42
Candy y Albert abordaron su avión tomados de la mano. Candy estaba muy feliz y cuando se enteró del destino se sorprendió. Los dos conocerían una romántica Isla juntos.
Durante el viaje, la rubia sonriente observaba a través de la ventanilla del avión y soñaba despierta mientras veía las nubes. Ocasional y espontáneamente miraba a Albert, cuando sus miradas se encontraban, ella en los hermosos ojos azules de él encontraba además del verdadero amor, una mirada intensa y seductora.
El vuelo no fue muy largo, hicieron aproximadamente tres horas hasta Nassau. Tres cómodas horas en las que la atendieron como a una princesa, porque viajaban en primera clase. Candy disfrutó mucho el vuelo y al aterrizar el avión, sintió que el trayecto había sido pequeño, aunque en realidad no lo fue tanto así. Sin embargo eso dejó de importarle y su corazón comenzó a palpitar vehementemente cuando Albert la tomó de la mano para bajar del avión:
-Candy, a partir de este momento seremos sólo tú y yo. Moría de ganas por perderme en un lugar nuevo y alejado de todo, para estar únicamente contigo.
-Yo también quería estar sólo contigo Albert.
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De Nassau (las Bahamas) tomaron un taxi hasta la costa. Ahí los esperaba ya un Ferry privado que los llevaría hasta la Isla Harbour.
…Albert había elegido esa playa porque quería conocer un nuevo rincón del mundo con Candy. Un lugar recóndito y exuberante pero al que no les tomara mucho tiempo llegar. Recordó el largo viaje hasta Sri Lanka y a pesar de que ganas de tomarse unas largas vacaciones al lado de Candy no le faltaban, sabía que aún tenía asuntos por resolver en Nueva York. Sólo estarían en la Isla tres noches y al cuarto día volarían de regreso poco antes del anochecer…
El Ferry era precioso, Candy se sentía dentro del sueño más perfecto que jamás hubiera vivido.
Una vez a bordo del Ferry, ambos se cambiaron de ropa en camarotes separados.
Cuando se volvieron a encontrar en el pasillo, Albert la abrazó:
-¿Puedo ser tu San Valentín?
-Mmm… no lo sé Albert.
-¿Es que hay alguien más? Por lo menos aquí y ahora soy tu única opción, no lo pienses tanto Candy.
-Dame otra razón y tal vez acepte.
-Te la daré cuando lleguemos a la Isla… pero esto es un adelanto.
Albert la besó apasionadamente aunque el beso fue muy breve a propósito. Candy se ruborizó y él la tomo de la mano para llevarla hasta la cubierta principal, en donde después de un rato y tras el éxtasis al observar el paradisiaco panorama, se recostaron sobre las confortables sillas de cubierta, disfrutando de la brisa del mar.
Cuando llegaron a la Isla, Candy estuvo segura de que era todo mejor que un sueño.
Nunca creyó que existiera algo igual, las aguas cristalinas iban en diferentes tonalidades, desde el azul turquesa hasta el rosa y de este último color era la arena. La belleza sin igual de la arena rosada era incrementada por los mágicos tonos del atardecer. El cielo, la arena y el agua formaban un entorno color lila, violeta, rosa y azul… Sí, aún mejor que un sueño, sobre todo porque estaba ahí con él, con Albert.
El conductor del Ferry les ayudó a bajar la maleta:
-Señor Andrew, ésta es la playa privada del hotel ¿Desea que los acompañé?
-No, yo llevaré la maleta. Muchas gracias por todo.
-Gracias a usted señor ¡Bienvenidos a la Isla Harbour! La entrada del hotel está a la derecha, seguramente ya lo están esperando.
Los rubios cruzaban la mitad de la preciosa playa cuando de repente Albert se detuvo y en un solo movimiento dejó caer la maleta para tomar a Candy de la cintura y bajarla hasta que ambos quedaron sentados uno frente al otro sobre la arena.
-Dije que te daría otra razón…
La miró y la besó con más pasión que en el ferry… y por más tiempo.
-Y te daré todas las razones que necesites para que me elijas hoy.
-¿Sólo hoy?
-Es que hoy es San Valentín Candy, pero creo que sabes bien que no deseo que me dejes ir nunca.
-¿Nunca?
Hizo eco en tono de pregunta Candy, porque no sabía ni qué decir. Lo amaba más que a su vida y sentía como la euforia del amor la colmaba hechizándola. No encontraba las palabras para expresarle su amor. Todo lo que él le decía la hacía estremecerse de éxtasis. Y tras hacer esa pregunta, enmudeció de felicidad. Sentía que su corazón le saldría del pecho en cualquier momento porque sus latidos eran tan intensos que resultaban casi violentos. Todo esto le sucedía a la rubia mientras veía a Albert a los ojos, esperando una respuesta.
-Nunca, Candy. Mientras tú me ames siempre estaré contigo, porque sé que yo te amaré hasta que deje de existir.
El clima cálido los envolvió, pero más calidez había en sus almas y en sus corazones. Se abrazaron así, sentados en posición de loto sobre la arena color de rosa. Después del abrazo Albert se recostó sobre la Arena y Candy hizo lo mismo, él la tomó de la mano y observaron juntos los matices del violáceo cielo.
Albert en ese momento recordó Sri Lanka y supo que cumplía una de las fantasías que había tenido durante su último viaje: Recostarse en la playa al lado de Candy. Eso había deseado y ahora que estaba con ella se sentía aún mejor de lo que esperaba. Sintió que era tan feliz que bien podría permanecer en ese momento por siempre. Pero también sabía que era sólo el inicio, que su corazón albergaba muchos otros anhelos aún y todos quería cumplirlos al lado de Candy.
Continuará.
¿Qué están haciendo Archie e Isabelle? ¿Cómo está pasando el día de San Valentín Damien?
…¿Y Terrence? Nos leemos en el 43, pronto.
Gracias a todas por sus hermosos reviews, me da mucha felicidad leerlos, las quiero:
Luz
Glenda
Josie
Blackcat2010
Flor mnl
corneliagrandchester
paulayjoaqui
