Disclaimer: Los personajes de Candy Candy pertenecen a su autora: Kyöko Mizuki y a TOEI Animation Co. 1976. Escribo éste fic sin fines de lucro.
Despertando a tu Encuentro
Por LisW. Andrew
Capítulo 45
Domingo 14 de Febrero de 1971
Honolulú
Archie e Isabelle tras casi once horas de vuelo en el lujoso jet privado de los Andrew, llegaron a Hawái. Albert había puesto ese transporte a disposición de su sobrino para que viajaran con todas las comodidades porque era un largo viaje.
En tanto en Nueva York ya eran casi las once de la noche, en Honolulú iban a ser las seis de la tarde. El cálido sol aun brillaba y comenzaba a ocultarse tras en el horizonte.
Al bajar del avión, varias hermosas nativas los recibieron con una amplísima sonrisa y les colgaron un largo collar de flores al tiempo que con una reverente exclamación de "Aloha" les daban la bienvenida.
Archie tomó a Isabelle de la mano y juntos caminaron hasta una limosina que los esperaba a unos cuantos metros del recién aterrizado avión.
Isabelle se había cambiado durante el vuelo; Ahora llevaba un hermoso y fresco vestido blanco con lunares negros, de amplia falda a la rodilla y sin mangas, además de un elegante y amplio sombrero blanco a juego.
El aire se divertía con sus largos rizos rojizos haciéndolos ondular majestuosamente bajo el sombrero.
Archie llevaba un ligero pero sofisticado traje blanco, se quitó el saco mientras avanzaban y se lo colgó al hombro sosteniéndolo con los dedos de su mano izquierda. Ahora avanzaba con la fina camisa de delgada seda negra y manga corta sin fajar, desabotonada por debajo del pecho. Ambos se veían tan bien que parecían sacados de un catálogo de moda.
Kailani (un apuesto joven nativo de veintiocho años que había sido designado para chofer personal de la joven pareja durante su estancia en Honolulú) abrió la puerta de la limosina para que Isabelle entrara, Archie entró por su cuenta del lado opuesto.
-Buena tarde Señor Cornwell, señorita Boissieu. Bienvenidos a Hawái. Nos dirigimos al hotel ¿O desean que los lleve a otro lado?
-Buena tarde ¿Cuál es tu nombré?
-Kailani Milú señorita, pero me llaman Kai.
-Bien, Kai. Qué bueno que preguntas. Verás; Archie y yo tenemos pensado dar un paseo antes de llegar al hotel. Queremos conocer alguna plaza tradicional y concurrida por favor. Tú elije.
-Muy bien señorita sé a dónde llevarlos.
A Archie le pareció que Isabelle era coqueta. Si bien de modo inconsciente y sin malicia, pero coqueteaba, estaba en su naturaleza. Él la consideraba tan hermosa y sofisticada que con sólo contestar o hablarle a otros hombres, le daba la impresión de que estaba coquetándoles.
Descubrió que sentía un poco de celos ¿Acaso en ocasiones ella lo haría a propósito? No, no; Estaba seguro de que la chica ni siquiera se daba cuenta del efecto que tenía en los hombres… ¿O sí?
-Archie, te pregunté si estás de acuerdo…
-¿Eh? Sí, sí claro Isa. Lo que tú decidas.
Archie tomó la mano derecha de Isabelle dando un fuerte apretón al hacerlo. Y así, tomados de la mano viajaron en la limosina, hasta que Kai se detuvo en una calle bella y concurrida, tal como la pelirroja lo había solicitado.
Llegaron a una plaza en la que había muchas tiendas, puestos de flores, frutas y artesanías. Las avenidas estaban decoradas con motivo de San Valentín. Las fachadas repletas de adornos hechos con flores y globos de corazones rojos. Era un lugar que sobreexcitaba los sentidos por su intenso colorido, los aromas dulces, los sonidos de la música tradicional y de la gente riendo.
Isabelle caminaba dando muy pequeños y sutiles saltos cuando veía algo que le gustaba. Para disimular su infantil caminata, hablaba y reía con suma elegancia. Aunque en realidad, por primera vez ahí con Archie, se sentía libre de las ataduras de la alta sociedad. Por eso quiso visitar primero un lugar sencillo y popular. Lo tomó de la mano y lo llevó hasta los puestos.
Primero compró dos sombreros decorados con flores frescas, uno que le colocó a Archie y otro que se puso ella. Después compró dos pares de gafas de sol, en forma de corazón y con armazón rojo.
-¡Ahora las gafas!
-Ja, ja. Está bien Is. Pero, espera; Yo te las pongo.
Archie miró fijamente a la joven, su intensa mirada azul era demasiado seductora. Isabelle le devolvió la coquetería parpadeando con gracia.
Él le colocó las gafas y acarició su mejilla, ella se electrifico al contacto y en respuesta lo besó en los labios. Archie amaba esos atrevidos besos repentinos, los suaves labios de la chica lo enloquecían y sintió que la deseaba. Sin embargo el beso fue rápido porque Isabelle se separó de él para señalar algo.
-¡Mira! Compremos también una de esas sombrillas Archie…
-¡Pero son enormes!
-Son hermosas, es un trabajo artesanal, y además nos puede ser útil, ya verás.
-Está bien, cómo negarme si tus deseos son órdenes para mí. Vamos.
Compraron en un puesto callejero, una bonita y bastante grande sombrilla hecha por nativos.
Cuando llevaban cerca de una hora en el lugar, terminaron el paseo y se dirigieron a la limosina.
-Ahora sí Kai, llévanos por favor al hotel.
-Enseguida señorita.
Archie e Isabelle tenían reservada una amplia y lujosa suite doble, que contaba con la mejor vista de toda la espectacular zona turística.
Al entrar en ella, a Isabelle la inundó un delicioso aroma. La estancia que dividía las dos habitaciones, estaba repleta de rojos pétalos de diversos tipos de flores. Había además velas decorativas en forma de corazón situadas estratégicamente.
-¡Archie, es perfecto!
-Me alegra que a mi hermosa novia le haya gustado, merezco una recompensa.
Archie sujetó a la pelirroja por la cintura aproximándola, en fracción de segundos hasta él, para besarla; el beso fue apasionado y largo. Después, se separó de ella lentamente para hablar con cautela.
-Isabelle; Reservé la suite para los dos. Pero si prefieres no compartirla conmigo, puedo pedir la suite de enfrente para mí.
-No digas tonterías Archie, quiero estar contigo aquí. No deseo que un cruel pasillo nos separe, quiero estar a tu lado el mayor tiempo posible durante este viaje.
-Desafortunadamente, sólo nos separará ésta estancia. Yo también quiero estar todo el tiempo que pueda junto a ti, hermosa. Después de todo, cuando regresemos a Nueva York…
-No hablemos de eso Archie, yo no quiero pensar en eso. Permanezcamos tan cerca como podamos ahora.
Isabelle lo abrazó fuertemente, no quería recordar que partiría a Francia, apenas estuviesen de regreso en Nueva York. Archie la abrazó con fuerza también. Después le dijo al oído.
-Nada nos separará Isabelle, te amo.
-Yo también te amo Archie.
Entonces fueron hasta una mesita para dos, situada junto al gran ventanal, en donde se sentaron a observar el magnífico panorama. Permanecieron ahí durante algunos minutos.
-Isa, pronto obscurecerá ¿Te parece bien si tomamos una ducha y descansamos un par de horas? Saldremos a cenar después.
-Sí, me parece muy bien Archie... Pero la ducha ¿También la tomaremos juntos?
Archie se ruborizó y no supo qué contestar.
-Ja, ja. Sólo bromeaba. Pero después de ducharnos ¿Puedo recostarme a tu lado para descansar?
-Claro que puedes, eso pensaba pedirte también.
-Bien. Me ducharé Archie. Espérame, no tardaré.
Isabelle se dirigió a su habitación dentro de la suite, llevando la más pequeña de sus maletas en mano. Archie dejó el resto del equipaje de la pelirroja, cerca de su puerta y llevo el suyo a su alcoba.
Pasó media hora. Archie salió primero de la ducha con una ligera bata de seda negra encima, claro que debajo de ésta, llevaba su prenda interior.
Ella salió quince minutos después, con una hermosa bata de seda azul que combinaba con sus ojos y Archie, que ya la esperaba en la estancia, avanzó hasta ella y la tomó de la mano para llevarla a su habitación.
Se recostaron en la amplia cama.
El clima cálido y delicioso, gracias al aire acondicionado, aunado a la vista del ocaso sobre la ciudad expuesta a través del enorme cancel, los hizo suspirar.
Archie, sintiendo el abdomen electrificado y una enorme paz, abrazó a Isabelle y respiró el perfume de su cabello. Entonces entrelazaron sus manos, se miraron a los ojos y se besaron.
Descansaron así un par de horas, disfrutando el uno la mágica cercanía del otro. Sintiendo vibrar con ardor, la fuerza del amor en sus pechos. Aunque Archie, comenzó una lucha interna conteniendo sus más feroces deseos: Imaginaba que comenzaba besando su cuello… el olor de su piel lo enloquecía, pero supo que necesitaba resistir y esperar. Lo ayudó el hecho de que Isabelle se quedó dormida sobre su regazo.
La pasión dio paso a la embelesada ternura al contemplarla mientras acariciaba sus rizos… "Isabelle mi ángel, eres tan hermosa"
A las nueve treinta, Archie despertó a Isabelle y ambos se levantaron. Ella fue a su habitación para cambiarse y Archie comenzó a vestirse también.
Isabelle se arregló el cabello y lo trenzó hacia atrás. Eligió usar un romántico vestido corto de satén rojo sin mangas, la fada de corte circular. Como accesorio se puso unos pequeños pendientes de rubíes.
Archie se puso un pantalón negro de corte fresco y juvenil con una ligerísima, casi traslucida camisa de manga corta del mismo color. Camisa, que desabotonó a la altura del pecho. Después recogió su rubio cabello en una colita tras la nuca; Se puso un poco de exquisita loción y salió a la estancia a esperar a Isabelle.
La mirada azul cielo de Archie se encendió cuando ella salió.
El rojo era su color sin dudas, y el vestido delineaba y realzaba su figura de un modo provocativo.
Se levantó, la tomó de la mano y besó su cuello para enseguida decirle al oído:
-Te ves hermosa Isabelle. Vámonos ya; Un minuto más que permanezcamos en esta habitación y no querré salir ¿Te gustaría tenerme como tu prisionero durante todo el viaje? Y quedarte conmigo aquí… sólo aquí.
-Mmm, no lo sé… Es tentador. Tal vez acepte, tu propuesta, o tal vez no. Pero te lo diré cuando regresemos. Ahora vayamos Archie, te aseguro que la suite seguirá en este sitio al volver y entonces ya lo habré decidido.
-Y entonces tal vez lo decida yo (Archie guiño un ojo).
Ahora ella sin más, lo tomó de la mano y salieron de la suite.
Kai los esperaba estacionado, a la salida del hotel, pero Archie decidió darle la noche libre.
-Tomaremos un taxi ¿Te parece bien Isa?
-Me parece lo mejor Archie, así podemos sentirnos libres.
-Exacto, eso pensé. Sin intrusos.
-Vaya Archie, no creí que fueras tan celoso.
-No son celos Isa, sólo quiero absoluta privacidad; ya verás a qué me refiero.
Archie e Isabelle se besaron apasionadamente mientras iban en el taxi. Ambos disfrutaban mucho esa clase de situaciones. Desde que estaban en el avión la locura de la pasión los comenzó a dominar y ahora al fin la dejaban expresarse.
"Quiero permanecer en este momento por siempre Archie" Pensó la pelirroja.
Poco después llegaron a un hermoso restaurante, cercano a la orilla del mar. Al entrar los llevaron hasta el lugar que Archie había reservado.
Era una sección abierta y alejada del bullicio, desde la que se observaba la majestuosidad del mar. Un arreglo de rosas rojas decoraba la mesa. Había también dos copas, una velita y una botella de champagne. Altas antorchas iluminaban la playa.
Tras la cena Archie e Isabelle dieron un paseo por la playa, se quitaron los zapatos y caminaron entre las olas.
Después de varios minutos de placentera, tranquila y lenta caminata; Archie se acercó a Isabelle, tomó su mano derecha e hizo que la introdujera en el bolsillo izquierdo de su pantalón.
Isabelle sacó un pequeño saquito de terciopelo rojo. Antes de abrirlo le dijo:
-Yo también tengo un obsequio para ti Archie, pero lo dejé en mi bolso ¡Voy por él!
Archie la detuvo.
-No es necesario que me lo des en éste momento Isa.
-Está bien, entonces te lo daré cuando estemos en nuestra suite.
Isabelle se enfocó de nuevo en su regalo bajando la vista. Tiró del fino cordón para abrir el saquito de terciopelo y sobre la palma de su mano, dejó caer una delgada y fina cadena de plata de la que colgaba un dije en forma de media luna, adornado por decenas de pequeñísimos brillantes. En la parte posterior de la media luna estaba grabado el nombre de la chica.
-¡Es hermoso Archie, quiero usarlo ahora!
Archie sonrió y tomó la cadena para colocársela. Ella le dio la espalda y él no pudo evitar antes de ponerle la cadena besar la parte posterior del cuello de la joven, para subir hasta su oído y decirle que la amaba. Entonces ella se volteó para besarlo, mientras él la sujetaba con fuerza por la cintura, levantando con sus manos un poco su falda al hacerlo.
Cuando se separaron, Archie le puso la cadena así; viéndola de frente, sintiéndola muy cerca y mirándola a los ojos.
Después, Archie sacó del bolsillo derecho de su pantalón otra cadena igual, pero con diseño masculino (sin brillantes). Se la mostró y entonces le dijo que ambas se podían unir formando una luna completa.
-Yo usaré ésta cadena y siempre esperaré por ti Isabelle.
Tras decirlo, él mismo se puso la cadena.
-Is, ahora me gustaría volver al hotel. Quiero estar a solas contigo, sólo si tú lo deseas también ¿O quieres ir a otro lado antes?
-Vamos a nuestra suite Archie, yo también quiero estar a solas contigo.
En un instante todo había cambiado, sin decir más sus miradas hablaron por ellos.
Ambos sintieron una fuerza que los dominaba; una gran urgencia, ganas de estar sólo el uno con el otro y de sentirse cada vez más cerca.
Apenas llegaron al hotel, tras cerrar la puerta comenzaron a besarse frenéticamente.
Isabelle quitó la liga que sujetaba el cabello de Archie, para besarlo mientras enredaba sus manos en su rubia, lacia y suave cabellera.
Sus labios lo mordieron con suavidad, él correspondió con pasión.
Ella, dejándose llevar por el amor y la atracción que la sobrepasaba, le desabrochó la camisa y él se la quitó. Tras hacerlo, Archie se sentó en el sofá y la tomó de la cintura para que ella se sentara en sus piernas.
Él acarició el cuello de la joven y besó sus hombros; Mientras lo hacía, ella deshizo su trenza, los largos y perfumados rizos cubrieron sus hombros y su espalda.
Archie hizo una pausa, dejó de besar su piel y la miró de nuevo a los ojos.
No necesitaban decir nada, con verse se comunicaban a la perfección y una mirada bastó para que él supiera lo que ella quería.
Lo mismo pudo ver Isabelle en el mirar de Archie. No tenían dudas ni pudor porque estaban completamente enamorados y hechizados, sentían ambos plena confianza y seguridad. Sabían que era el momento ideal y que estaban listos.
Archie lentamente abrió el cierre lateral del vestido de la chica y en el momento, se deslizó hacia abajo la parte superior del mismo. Con suavidad besó sus hombros hasta bajar a sus hermosos pechos.
Esa era la primera vez que Archie besaba así, la primera vez que veía a una mujer de esa manera y que se entregaba a alguien que sentía amar con todo su ser.
Las estrellas que centelleaban rítmicamente y el sonido del mar fueron testigos de esa primera noche, en la que descubrieron y expresaron de una nueva manera lo mucho que se amaban.
:::::::::::: Lunes 15 de Febrero de 1971 ::::::::::::
Cuando el sol los despertó estaban abrazados y se miraron a los ojos.
Los ojos azul marino de ella y los azul claro de él brillaban como nuca antes. Irradiaban felicidad plena y absoluta.
Sonrieron ampliamente. Permanecieron así, risueños, un poco nerviosos y ruborizados durante algunos minutos, como si no se lo creyeran.
A diferencia de la noche anterior se sentían un poco tímidos, ahora.
Archie besó los labios de Isabelle con ternura, acarició su rostro y ella besó la mejilla derecha del chico en señal de correspondencia.
Él, la tomó de la mano:
-Isabelle, te amo.
-Yo te amo también Archie.
Suspiraron. Archie la abrazó y besó los desnudos hombros de la joven con suavidad y tierna devoción.
-Perdóname por favor, no planeaba nada de esto en realidad.
-Lo sé Archie y también ha sido mi culpa, yo…
Ambos sonrieron.
-Culpa no es la palabra adecuada Isabelle. Yo nunca me sentiré culpable porque no hemos hecho nada malo… Sabes, me casaría hoy mismo contigo; Dime ¿Quieres hacerlo?
-¡Archie!
-Lo digo en serio, pero también puedo esperar a que tú quieras hacerlo.
-No te tienes que sentirte comprometido por lo que ha pasado…
-Lo sé y no es eso Isa, veo que no te das cuenta… Te lo diré de nuevo. Te amo ¿Te casarías conmigo?
Isabelle volvió a hacer la misma expresión de sorpresa, ahora incluso con más admiración.
Abrió los ojos pero ya no exclamo el nombre del chico. Lo miro incrédula sintiendo lo mucho que lo amaba y creyó estar soñando.
-Sí.
-¿Sí?
-Sí Archie, acepto.
Archie sonrió ampliamente y sintió que la felicidad no cabía en su pecho de tan grande que era.
Comenzó a reír mientras la abrazaba y quedo encima de ella, la besó y le dijo que la amaba más que al mundo entero.
-Archie, espera. Acepto, pero…
-¡No, ahora no diga nada que lo arruine, futura señora Cornwell!
Archie impidió que Isabelle siguiera hablando atrapando su boca con un beso apasionado. Beso que se prolongó y los llevó a amarse nuevamente.
Después de una hora…
-Archie, creo que estamos incontrolables. Será mejor que me duche ahora y vayamos a la playa o no dejaré que te levantes en todo el día.
-Eso suena bien. ¡Hazlo; No dejes que me levante y pasa todo el día aquí conmigo!
-Vaya, eso me propusiste anoche ¿Recuerdas?
-Claro, y aún estoy dispuesto a ser tu sirviente; tu esclavo…
-Pero Archie, hablando en serio… Tú… yo… tú sabes… No estamos pensando en… Es que por cierto yo; Archie si seguimos así yo podría… podría pasar qué…
-Sé a lo que te refieres, si eso pasara yo sería aún más feliz y cumpliría con todos mis deberes. Pero perdóname, no sé si tú quieras. Y si no es así te prometo que me controlaré. Perdóname por favor.
-Tomamos algunas precauciones, pero no sé si en verdad funcionen Archie. No lo sé porque ya sabes, te diste cuenta…
-Sí, me di cuenta. Y tú ¿De mí no te diste cuenta?
-Archie quieres decir qué... tú también…
-Sí Isabelle, tú eres la primera mujer para mí y quiero que seas la única.
-¡Archie! Yo no lo imaginé… Tú me guiabas y yo creí…
-Nos guiaba nuestro amor, por eso todo fue perfecto. O a ti te importa él que yo no haya tenido antes…
-Claro que no me importa.
-A mí tampoco.
-Claro, cómo habría de importante a ti. Se supone que es lo que ustedes los hombres prefieren de una mujer. Aunque no me arrepiento de esperar a estar enamorada, en Paris mis amigas me decían que era una idea completamente anticuada. Que ya estábamos en los setentas y que le hacía daño a la nueva sociedad, que iba en contra de nuestros derechos…
-Isabelle. No niego que me gusta saberte sólo mía, pero te amaría aún si hubieras tenido alguna experiencia pasada.
-Yo también a ti, aunque me gusta saber que hemos vivido, en todos los sentidos, lo mismo.
Permanecieron en silencio un par de minutos. Archie e Isabelle, estaban cubiertos únicamente por la blanca sábana de seda. Él la acariciaba mientras la veía con ternura e idolatría a los ojos.
Isabelle enredaba sus dedos entre sus largos rizos rojos y lo veía a los ojos también.
Pasaron así varios minutos más, sintiendo que el uno le pertenecía sólo al otro. Ella se sentía enamorada y orgullosa, pero de repente sintió inseguridad.
Archie notó que ella se quedó pensativa y poco después, presintió que Isabelle estaba a punto de llorar y la abrazó.
-¿Qué pasa Isa?
-Archie, no sé qué me dirán mis padres. Tengo que volver a Francia apenas lleguemos y ahora ya me comienza a doler nuestra separación ¿Me esperarás?
-Te esperaré, incluso iré contigo si me lo pides. Acabo de decirte que soy tuyo ¿No crees en mí? ¿Quieres que vaya contigo a Paris?
-Eso me gustaría tanto, pero no es posible. Primero tengo que ver a mis padres, Archie. Sabes también que me voy porque quiero terminar mi carrera; entraré al segundo grado.
Después de reunirme con mis padres y cuando haya vuelto a la universidad; Me gustaría mucho verte entonces. Pero eso tal vez me tomará un par de meses. Archie... ¿Me recordarás, aún después de dos meses?
-Un par de meses, incluso un par de años no serán capaces de hacer que yo deje de recordarte. Mi corazón es fuerte, no dudes por favor. Sé que me serán eternos, contaré los días que pase sin ti. Pero sabré esperarte.
Cuando me digas que al fin puedo verte, iré. Aunque espero que me extrañes tanto que me llames antes. Y hasta que eso suceda te llamaré todas las noches. O… "O temo que seas tú quien se olvide de mí".
La joven intuyó sus pensamientos:
-Archie, me llames a diario o no ¿Crees acaso que podría olvidarte? Te amo, soy muy afortunada porque te encontré.
-No, yo te encontré a ti Isabelle. En el almacén de tu tía ¿recuerdas? Ese día supe que cambiarías mi vida. Eso es destino, no crees. Porque de todos modos bajo las circunstancias que fueren, te iba a volver a ver durante la fiesta de año nuevo y si no, después, porque nuestras familias se conocen. Me enamoraría de ti, te conociera donde y como fuera.
-Es extraño, en realidad tenemos poco tiempo de conocernos Archie. Pero sí, ahora creo en el destino porque siento que ya te conocía. Como si ya hubiese vivido esto y por eso me siento segura ¿Será a lo llaman déjà vu?
-No. Más bien eso debe ser a lo que llaman amor y…
El teléfono de la habitación interrumpió a Archie. Isabelle contestó porque el teléfono estaba de su lado de la cama.
-Claro; Bajaremos en una hora, gracias. (Isabelle cortó la llamada).
Archie, al parecer reservaste una mesa del salón principal para que desayunáramos.
-Cielos, lo había olvidado ¿Y si mejor les pido que nos traigan el desayuno?
-Archie, eso es peligroso.
-No lo es, es sólo un desayuno. Nos ducharemos y vestiremos para ir a la playa, pero antes desayunamos aquí cómodos y sin que nadie nos moleste. Después de todo hay un pequeño comedor en la suite ¿Qué te parece?
-Está bien, entonces me levantaré ya. Nos vemos en media hora.
Isabelle se levantó envolviéndose rápidamente en la sabana, antes de que Archie volviera a atraerla hacia sí mismo y se lo impidiera.
Ella le guiñó el ojo triunfante. Aunque la seducida fue la chica, porque al llevarse la sábana lo dejó totalmente descubierto y vaya que se sonrojó bastante al verlo.
Archie sin pudor le devolvió el guiño y se levantó.
Ella se apresuró a su suite ya sin verlo, venciendo así las ganas que sintió de quedarse ahí, abrazarlo y dejar que la amara de nuevo.
Antes del mediodía, se reunieron en la estancia de la suite. Enseguida llamaron a la puerta, Archie abrió y recibió el carrito con el desayuno.
Después de desayunar entre coqueteos y dulces besos, salieron para pasar el resto del día en la playa como habían planeado.
