Reto Reyes de la Noche de 5 días, del foro ¡Siéntate!
Inuyasha es propiedad de Rumiko.
Hangover
(Día 2: Cruz)
Se despertó de repente, sintiéndose adolorida pero al mismo tiempo, renovada.
Tardó unos pocos segundos en acostumbrar sus ojos a la oscuridad, y otros cinco en notar que algo en su pecho la estaba quemando. Literalmente.
Apresurada, corrió el cuello de su top para ver qué era lo que le estaba generando semejante ardor, y lo que notó le cortó la respiración.
El collar que le había regalado su abuelo para protegerla – es un amuleto perteneciente a otra religión distinta a la nuestra, pero aun así muy efectivo, le había dicho – estaba completamente rojo. El dije en forma de cruz, particularmente.
Siseando de dolor, se arrancó la cadena y la arrojó lejos, observando confundida cómo al alejar el adorno de su piel, ésta dejaba de escocer y la cruz, de brillar cual braza encendida.
¿Qué demonios estaba pasando?
Bajó su mirada hacia su pecho, y su respiración se cortó al notar cómo la herida que había dejado el collar – su piel se había encontrado en carne viva – estaba comenzando a sanar instantáneamente.
Eso, definitivamente, no era normal
Su inspección fue interrumpida por el sonido de pasos que percibieron sus oídos, que por alguna razón, parecían escuchar más, mejor.
Momentos después, apareció en la puerta de la habitación desconocida donde se encontraba la figura de un muchacho
Alto, de cintura estrecha y hombros anchos. Su cabello plateado la deslumbró casi tanto como sus irises dorados.
Hermoso fue lo primero que se le vino a la cabeza, y se golpeó mentalmente por ello
Por lo que ella sabía, podía ser un psicópata.
- Por fin despiertas –interrumpió el su debate interno. Le sorprendió notar en sus ojos un destello de culpabilidad latente, escondido detrás de su mirada aparentemente irritada
Kagome no perdió tiempo en dejar salir todos los interrogantes que le estaban martillando el cerebro.
- ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? ¿Qué me hiciste? – disparó una atrás de la otra, mientras trataba de dirigirse al extremo más alejado de la puerta, abrazándose a sí misma en un intento de sentirse protegida del extraño
El jóven la miró con una ceja alzada antes de tomar el puente de su nariz entre su pulgar y su índice, mientras con un suspiro irritado respondía
- Soy Inuyasha. Estás en mi departamento. Y yo…- dudó por unos momentos
Mierda, esto va a ser difícil de explicar
- Tu ¿Qué? – Lo incitó Kagome a hablar. Necesitaba saber qué diablos estaba pasando, ahora.
Él la miró con los ojos entrecerrados, y juraría que lo escuchó gruñir la respuesta
- Lo siento – dijo, desviando la mirada, claramente incómodo
¿Qué lo siente? ¿A qué se refiere?
- ¿Te importaría explayarte un poco más en tus respuestas? Porque realmente no tengo idea de cómo terminé aquí, y estoy comenzando a temer que seas un jodido asesino serial– Se sorprendió a ella misma dirigiéndose así hacia el desconocido, pero la verdad es que toda esta situación le ponía los pelos de punta. Cada segundo que pasaba entendía menos
La mirada del chico dejó de expresar irritación y culpabilidad para pasar a la confusión
- ¿No lo recuerdas? – preguntó él
- ¿Recordar qué? –
Inuyasha suspiró otra vez y, acercándose lentamente hacia la cama donde ella había despertado minutos atrás, se sentó.
- Nos conocimos anoche en el bar. Tú estabas ebria, yo… también – en cierta forma, lo estaba. El aroma de ella lo había golpeado con semejante fuerza que no se podía decir que tuviese completo control de sus acciones
A Kagome no le gustaba ni mierda hacia dónde estaba yendo su explicación.
- Me acerqué, pregunté tu nombre, charlamos y… bueno, una cosa llevó a la otra y terminamos aquí, en mi casa – un leve sonrojo coloreó las mejillas del chico, y si no fuera por el contexto, a Kagome le hubiese parecido muy, muy tierno.
En ese momento sus palabras cobraron sentido en su cabeza, y el sonrojo de él perdió intensidad comparado con el suyo propio
Bueno, si miraba el vaso medio lleno, Inuyasha no estaba nada mal. Se sentía avergonzada de haber hecho… eh… lo que hizo estando bajo la influencia del alcohol, siendo que ella no era así. De hecho, a sus dieciocho años, su primer borrachera había sido la noche anterior
Y si se sinceraba, no podía decir que había terminado tan mal.
Concéntrate, imbécil se regañó
Y una porción de las palabras de Inuyasha resonó en su mente
- Dijiste que lo sentías. ¿Por qué? –
Genial. Saltaremos de un tema incómodo hacia el otro hasta que finalmente mande todo a la mierda pensó el peliplateado frustrado.
Pero aunque no quisiera, le debía una explicación a la chica. Después de todo, gracias – o por culpa de él, no estaba seguro – su vida daría un giro de 360°.
- Por convertirte – susurró, esperando que ella no escuchara lo que realmente estaba diciendo y se lo dejara pasar – de verdad, no fue mi intención
Ante sus palabras, Kagome se confundió – increíblemente – aún más.
- ¿Convertirme? ¿De qué hablas, Inuyasha?
El susodicho se sorprendió de lo bien que sonaba su nombre saliendo de los labios de ella.
Veamos si te sigue pareciendo agradable cuando lo grite mientras te patea el trasero, grandísimo idiota
Cállate se silenció a sí mismo
Notó que Kagome seguía esperando su respuesta, así que decidió cortar todo ese embrollo por lo sano
Él no estaba hecho para ser sutil, y de todas formas, por más vueltas bonitas que le diera, la situación era lo que era.
Tomando aire para hablar, contestó
- De que soy un jodido vampiro, además de un jodido imbécil, y anoche mientras estábamos en eso, no pude contenerme y te mordí. Así que, bienvenida a la pandilla, supongo.
Uf, se sentía bien dejarlo salir
Kagome, por su parte, no sabía si reír o salir corriendo
Porque, realmente, o este tipo la estaba jodiendo, o estaba muy, muy loco. Y eso no podía ser bueno.
- ¿Acaso estás demente? – Fue a por la segunda opción. Si iba a tener que correr, no quería perder más tiempo
Por supuesto que no se lo creyó pensó frustrado el vampiro, dejando salir un suspiro de frustración.
No estaba con ganas de discutir con la atractiva chica. O lo entendía por las buenas, o por las malas.
- Mira, créelo o no, es lo que es. Ve al baño – dijo señalando hacia la puerta que se encontraba en frente de la habitación – mírate al espejo, y compruébalo por ti misma.
Algo en la mirada y la voz de Inuyasha le hizo sentir que no estaba jodiendo, ni alucinando
Y eso la preocupó aún más
Así que, procurando pasar lo más lejos de él en su camino a la puerta – a lo que él reaccionó rodando los ojos – entró al baño y no gritó al ver su reflejo por la sencilla razón de que la imagen la dejó sin voz
Sus ojos, que habían sido marrón chocolate toda su vida, lucían irises rojos.
Su piel, tersa y blanca como la porcelana.
Pero lo que animó a su garganta a soltar el grito ahogado que estaba escondido, fue ver un par de filosos colmillos instalados en su boca.
Jo-der
Inuyasha no mentía. Era un vampiro.
Y ahora, ella también.
Bueno, ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? ¿Les aburrió?
En un principio iba a usar el género horror con OneShots independientes, pero de golpe me llegó algo así como una historia, y tuve que traerles esta cosa.
En fin, ese fue el segundo capítulo
¡Nos vemos en el próximo!
Saludos, K-trasca
