Esto también va para ti Sammy.

Capítulo 7:

La noche acabó bastante bien, aunque Ren seguía un poco extrañado de que Kyoko hubiera hecho pública su relación.

Así que, ya en el coche rumbo al departamento de Ren.

-¿Kuon, estás molesto?-

-Claro que no Kyoko, solo estoy sorprendido, no pensé que fueras a decirlo, aunque obviamente me encantó, al fin podré presumirte-

-Gracias-

-¿Pero seguro que todo saldrá bien?-

-Yo creo que sí, además el Presidente me ayudó-

-¿Él lo sabía?-

-Sí-

-¿Y por qué yo no?-

-Era una sorpresa-

-Wow, pues en verdad fue una grata sorpresa, pero tengo una duda, entiendo porque mencionaste a mis padres, pero ¿y Fuwa?-

-Es que…cuando me encontré con sus padres, le dije que la única manera en la que aceptaría ante él mis sentimientos por ti, sería cuando mi sueño se cumpliera y aunque mi sueño aún está iniciando, ya no quise seguir ocultándolo, además Sho fue una parte fundamental de mi inicio en la actuación-

-Bueno, no me agrada del todo, pero está bien-

-Gracias por entender-

Cuando llegaron al departamento de Ren…

-Bien, como ya cenamos supongo que nos dormiremos de una vez, además mañana tenemos el día libre, así que podremos disfrutarlo y dormir hasta tarde-

-Mmmmmmm-

-Entonces, ¿quieres ducharte tú primero?... ¿Kyoko? ¿Por qué estás tan callada?-

Ren se acercó a ella y como tenía la mirada hacia el suelo, le tomó el mentón para que lo mirara.

-¿Kyoko? ¿Por qué estás tan sonrojada?-

-Es que yo…-

-¿Qué sucede? ¿Quieres decirme algo?-

-Kuon, yo…-

-¿Sí?-

-Lo que pasa es que…-

-Dime-

La cabeza de Kyoko era ahora un tomate.

-¿Kyoko? Dime que pasa-

-Ha…-

-¿Ha?-

-¡Hagámoslo!-gritó de repente, dejando a Ren sorprendido.

-¿Qué?-

-No me hagas repetirlo-

-¿En serio me estás pidiendo que lo hagamos?-

-¿Algún problema?-

-No, para nada, solo no pensé que quisieras hacerlo otra vez tan pronto-

-¿Tan pronto? ¡Han pasado 6 meses!-

-No sabía que llevaras la cuenta-

-¡Kuon! ¡Solo di sí o no!-

-Pero por supuesto que sí Kyoko, recuerda que Yashiro-san me compró una caja de preservativos-

-No es necesario-

-¿Por qué?-

-Estoy tomando pastillas-

-¿Desde cuándo?-

-Desde hace 6 meses-

-¿Es decir que en verdad llevas esperándome 6 meses?-

-Sí, ¿tú qué crees?-

-Oh pues te recompensaré por tanto esperar y multiplicado Kyoko-

Ren no le dio tiempo a Kyoko de agregar algo más, simplemente se lanzó a su boca.

Entre beso y beso se iban dirigiendo a la habitación que en ocasiones compartían, qué más no le hubiera gustado a Ren que tenerla ya viviendo con él, pero el padre de ambos no lo permitía.

Cuando llegaron a la alcoba, Kyoko desabrochó como pudo la camisa de su novio y se la quitó. Sus manos se dirigieron para bajar el cierre de su pantalón, pero él no la dejó, ya que la empujó un poco para hacerla caer en la cama.

Los tirantes del vestido de ella estaban caídos, tentando en demasía a Kuon. Con su mano derecha pasó la mano de Kyoko por arriba de su cabeza. Con su mano izquierda alzó un poco el vestido, le bajó su ropa interior y tomó su pierna para pasarla sobre su cintura.

Kyoko acariciaba su espalda con su mano libre.

Kuon solo se bajó la ropa necesaria y la penetró.

Ambos estaban sumamente necesitados del otro. Hacía mucho tiempo que no tenían ese tipo de contacto y aunque a Kyoko le diera pena admitirlo, lo deseaba, lo deseaba más que nada en el mundo.

Entre beso y beso, caricia y caricia, embestida y embestida y varios cambios de posición, ambos llegaron al tan ansiado clímax, dejando a ambos sonrojados y sudados pero al fin se sentían completos nuevamente.

Como Kuon dijo, tenían el día libre y aunque iniciaron con prisas, tenían toda la noche y el día para disfrutar y así recompensaría a Kyoko por esos meses de espera.

Hicieron el amor múltiples veces, después de cada ronda dormían un poco y volvían a empezar. Jamás se cansarían de ello.

Al día siguiente, como era de esperarse, la noticia de su noviazgo estaba en boca de todos y el Rey Deva había hecho acto de aparición.

Cuando Sho llegó a LME, fácilmente encontró a Kyoko.

-Kyoko-

-Sho ¿qué haces aquí?-

-¿Tú qué crees?-

-Ya lo sabes, ¿verdad?-

-Kyoko, te recuerdo que tú dijiste…-

-Y yo te recuerdo Sho, que te dije que la única manera en la que aceptaría abiertamente mis sentimientos por Ren, sería cuando mi sueño se cumpliera y aunque mi sueño aún está iniciando, ya no podía seguir guardando el secreto-

-Pero Kyoko, ¿por qué él?-

-¿Viste la entrevista, no?-

-Sí, ¿cómo es eso de qué es tu amigo de la infancia? Yo no lo conocía-

-¿Recuerdas cuándo me escondía para llorar?-

-Sí-

-Ahí lo conocí-

-¿Y por qué no lo habías reconocido?-

-Porque yo lo conocía por su nombre real-

-Pero yo…-

-Sho, yo sé que te dije que quería vengarme, pero ahora solo quiero que me observes-

-¿Qué te observe?-

-Ve como avanzo, cómo llego a la cima y solo así te darás cuenta cuánto ha cambiado esa niña que solía seguirte a todas partes-

-Kyoko, eso ya lo sé-

-Yo ya no puedo hacer nada por ti Sho, podemos quedar como amigos, por eso te mencioné en mi discurso, porque sin ti yo no hubiera llegado hasta aquí, ni me hubiera reencontrado con Ren-

-Kyoko…-

-Así que si me disculpas, mi novio llegó por mí-

Sho no pudo decir nada más, solo veía a Kyoko alejarse e irse a los brazos de Tsuruga Ren.

Él desde el inicio fue su rival y ahora con mayor razón, pero solo esperaba que esa sonrisa en el rostro de su amiga durara para siempre, ya que después de todo lo que ella había vívido, se merecía lo mejor. Ella era en verdad una luchadora, si él hubiera vivido lo mismo que ella, no lo hubiera soportado.

En verdad que Kyoko solo se podía comparar con una bella flor de loto, que ha luchado para salir del fango y poder ser admirada por todos.

-Acéptalo Sho, estás enamorado de ella y ahora ya no regresará contigo, es de Tsuruga Ren-

-¿Ren? Qué ironía, considero a Kyoko una flor de loto y la persona con la que está se llama Ren. Ironías de la vida Sho-

-Ahora solo me queda observarla y admirarla, pero mi corazón permanecerá incompleto sin su elegancia y pureza a mi lado-

.

.

.

.

.

.

.

Ahora sí, esto ha llegado a su fin. Quise terminarlo simple pero lindo. Gracias por todo y nos vemos próximamente en la continuación de ¿Quieres entrar?