219 a.C.

Arrastraba a Lexa por toda la casa hasta llegar al impluvium.

-No creas que no me he dado cuenta que te pasas el día con Luna la egipcia.-Espeté furiosa soltándola de malas maneras.

-Solo hablamos domina.-Dijo cabizbaja.

-¿Buscabas un hechizo para liberarte? No tienes nada que ofrecerle que no sea mio porque tú eres mía.

-Leía mi sino Clarke.-Murmuró sumisa.

-¿Puede ver el hado?-Inquirí con curiosidad y Lexa se limitó a asentir.-¿Qué te ha dicho?

Le brillaron los ojos mientras guardaba para si misma lo que la egipcia le había revelado.

Pero necesitaba saberlo, así que busque a Luna para que me lo contará y lo único que salió de sus labios fue un rompecabezas.

-La cartaginesa será libre mi señora pero no lo será. Morirá pero no lo hará. Vivirá pero sin estar viva. Será ella pero no será nadie.

En la actualidad.

-¿Y si vamos al museo?-Preguntó Clarke entusiasmada.

-¡Yo paso!-Dijo Octavia cogiendo los pocos pasteles que quedaban.-Le llevo esto a Lincoln ¿No te importa no?

Así termine con Clarke en el museo delante de las momias del túnel, que estaban expuestas a un metro de distancia una de la otra.

-Que bonito que estén juntas.-Me rodeó la cintura con su brazo desatando la marabunta en mi estomago.-Seguro que te lo agradecen.-Me miró con los ojos radiantes de felicidad.-Vamos hazme una vista guiada.

Enlazó nuestros dedos y tiró de mí, convirtiéndome en una estructura rígida sin apenas movilidad, ella parecía despreocupada. Se detenía cada vez que algo le llamaba la atención buscando una explicación por mi parte.

-Hay indicios que dicen que en la primera mitad de S. III la diosa Isis fue venerada en Hispania.

-¿Isis no es egipcia?-Preguntó confusa y asentí sonriendo.-¿Y cual es su historia?-Inquirió.

-Era la hermana y esposa de Osiris, quien fue asesinado y descuartizado por Seth el hermano de ambos. Isis busco incesantemente cada trozo del cuerpo de su esposo, los reunió todos excepto el miembro viril.-Una tímida sonrisa salió de mis labios.-Con ayuda de su sobrino Anubis dios de la Duat. Es el inframundo en la mitología egipcia.-Hice un inciso antes de continuar.-Y el amor que ella procesaba a su esposo lo resucitaron, entonces Osiris gobernó en la Duat trasladando a Anubis a un plano secundario.-Apretó fuerte mi mano sonriendo, ralentizando mis latidos, convirtiéndolos en golpes secos contra mi pecho.-Clarke que me cojas así no significa lo mismo para ti que para mí.

-Quizás sí.-Murmuró.

-¿Por qué sigues con él?-Farfullé.-Aunque lo quieras. ¿Qué sentido tiene estar con alguien a quien no amas?

-He tratado de terminar mi relación con él varias veces-Frunció el ceño y aparto la vista.- pero siempre termina llorando y rogándome, me dice que me ama, que no puede vivir sin mí.-Apretó sus ojos carraspeando.-Me siento tan culpable de no corresponderle, por hacerle daño que termino retractándome siempre.

La abrace con ternura, ella se resguardo en mis brazos, nunca me había sentido tan segura como en ese instante.

Sacrificaba su propia felicidad por él, no pude odiarlo más, Clarke se merecía el mismo cielo y yo temía dárselo.

Aparte su pelo hacia un lado con delicadeza, acercando mis labios a su mejilla.

-Clarke te mereces vivir de verdad.

Por la noche Lincoln me arrastró a un bar, quería ayudarme a que me olvidara de Clarke, quería liarme con alguien aunque él bien sabia que yo no era la clase de persona que se enrolla con la primera que ve en un bar. Pero Lincoln ya me había visto hundirme una vez por una mujer ajena y no permitiría que lo hiciera de nuevo.

-¿Por qué no viene Octavia?

-Es una noche de chicos.-Bromeó dándome un codazo.-Además ella tenia noche de chicas con... con las chicas.-Asentí con una sonrisa forzada ante su discreción.

Me quede en la barra con mi cerveza, Lincoln me daba golpecitos cada vez que pasaba una chica atractiva o interesante.

Rodaba mis ojos cada vez que lo hacia, realmente no me interesaba nadie, nadie que estuviera allí.

-¿Ese no es Finn?-Murmuró apoyándose a mi lado.-A las diez y media.

Calculé el objetivo y eche una mirada rápida, sí lo era y la rubia que iba con él no era Clarke. Fruncí mi ceño observándolo detenidamente aunque el pobre no me había hecho nada realmete para que yo lo detestara tanto.

-¿Lincoln?-Llamé su atención cuando vi a Finn besando aquella chica de una manera no muy amistosa.

El odio lleva a la ira.

Empecé a cruzar el bar con la sangre hirviendo, arrastrada por la ira hasta llegar a las espaldas del chico. Le di un ligero toque en la espalda a modo de saludo y cuando su sonriente cara se giró para ver quien lo llamaba le propine un puñetazo.

-Lex.-Escuche a Lincoln detrás de mí.

En el momento que Finn se encaraba furioso contra mí un puño atravesó mi campo de visión estrellándose en su cara.

No sé como llegó a formarse una pelea monumental más típica de viejo oeste, un todos contra todos y contra nadie hasta que interrumpió la policía en el local, deteniéndonos a todos.

-Eres idiota.-Murmuré en la parte de detrás del coche de policía en el que iba junto a Lincoln.

-¿Yo?-Preguntó incrédulo y negó.-¿Qué te pasa a ti Lex? Nunca te había visto comportarte así.

-¿Se lo merecía?-Pregunté asustada.

-Octavia me mataría si no lo hubiera hecho.-Rió.

Clarke, Clarke, Clarke, me estaba volviendo loca, sacando partes de mí que desconocía que existieran.

Pero ya no podía sentirse culpable por no corresponderle, Finn ya no podía escudarse en sus profundos sentimientos para que ella no lo dejara. Sonreí mientras me metían en la celda, tenia el camino libre con Clarke.

-¿Cuando podremos salir?-Preguntó mi compañero a un policía.

-No os libráis de pasar la noche aquí.-Respondió fríamente.

Había un trajín de personas, yendo y viniendo, siendo interrogados.

-Clarke.-La llamé al verla pasar.-¿Qué haces aquí?

-Finn esta prestando declaración pero... ¿Qué haces tú aquí?-Preguntó sorprendida.-¿Estabas en el bar? ¿Estas bien?-Tomo mis manos a través de los barrotes preocupada.

-Sí, de hecho yo inicie la pelea.-Murmuré haciéndola reír.-Clarke yo...

-¡Clarke!-La llamó Finn molesto con su nariz rota, tuve que reprimir una sonrisa.

-Mañana hablamos.-Sonrió con tristeza y se fue dejando una caricia en mis manos haciendo que la electricidad recorriera todo mi cuerpo.

-¿Por qué no se lo has dicho?-Preguntó exasperado Lincoln.

-¿Tu me creerías si te dijera que tu novia se ha metido en mi cama?-Solté a la defensiva.

-Sí.-Rió.-Y que te caíste asustada.-Rodé lo ojos.

Era imposible dormirse en la comisaria, policías de aquí para allá hablando, borrachos montando escandalo.

Octavia vino por la mañana a recogernos, nos regaño cuando subimos en su coche.

-¿Cuantos años os creéis que tenéis?-Jamás la había visto tan seria.-Esperó que nadie os haya denunciado.

-Díselo o se lo digo yo.-Lincoln parecía un niño lleno de culpabilidad.

-Vimos a Finn con otra.-Farfullé con los brazos cruzados sobre mi pecho.

-Comiéndole la boca a otra.-Especifico Lincoln.

-¿Qué? ¡Oh dios mio! Por fin nos libraremos de él.-Parecía emocionada.-Tú,-Me miró por el retrovisor.-llama a Clarke y díselo.

-No tengo su número.-Murmuré.

Rodó los ojos y llamó ella misma.

-Dime O.-Se escucho al otro lado del teléfono a Clarke.

-Clarke cielo voy con el manos libres, estoy con Lexa y Lincoln que te tienen que decir algo.

-Ya lo sé,-Parecía molesta.-Finn me ha contado que estaba saludando a una vieja amiga y que alguien saco las cosas de contexto.-Recalco ese alguien y lo sentí como una puñalada.-Le han roto la nariz a Finn si no es para disculparse creo que no hay nada de que hablar.

Octavia me miraba con expectativa de que contara lo que realmente había sucedido, pero no dije nada. ¿De qué serviría si Clarke ya había creído aquella mentira?

-Clarke cielo una persona puede confundiese, pero dos que hayan visto lo mismo es sospechoso.

-Ya hablamos O.-Y colgó.

-¿Tu no tienes sangre en las venas?-Me recrimino Octavia.

1807

Cubrí mi rostro con un pañuelo negro que anude sobre mi nuca, cargue mis pistolas y las enfundé acariciando las empuñaduras.

-¿Lexa?-Gustus esperaba mi orden, asentí simplemente y silbo.

Aguardamos en el bosque hasta que vimos aparecer la diligencia, espoleé mi caballo para ponerme en marcha y rodearla con mis hombres hasta detenerla.

Baje de mi caballo en un salto magistral y empuñe un pistola mientras me acercaba a la puerta del carruaje.

-Bonjour Monsieur,-Salude a un soldado francés.-si me hacen el favor todos ustedes de portarse bien y acompañarme.-Abrí la puerta y me centre en aquella preciosa rubia.-Señorita.-Le tendí la mano para ayudarla a bajar y quitarle los anillos con delicadeza.

-No nos hagan daño.-Rogó.

-¿Confraternizando con el enemigo?-Tiré de su mano hacia mí, pegándola a mi cuerpo mientras rodeaba su cuello con mi brazo y apoye el cañón en su sien.-Venga todos abajo, un movimiento que me desagrade y le vuelo la cara bonita a esta puta.

Todos bajaron, señoras, caballeros y soldados con las manos en alto mientras Gustus y los muchachos los iban desarmando y recogiendo todas sus pertenencias de valor.

-Ahora si los caballeros son tan amables de bajarse los pantalones hasta los tobillos.-Apreté más mi brazo sobre aquel frágil cuello mientras acataban mi pedido.-A la joven me la llevo como seguro.-¡Monta!-Le ordene empujándola hacia el caballo.

Coloqué mis manos en sus posaderas para que subiera ganándome una mirada de odio que me hizo reír, subí tras ella apretándola contra mí sin dejar de apuntarla.

-Ha sido un placer señores, gracias por contribuir.-Se despidió Gustus.

Cabalgamos hasta nuestra guarida en lo alto del monte.

-Baja.-Tiré de la rubia llevándola al interior de la cueva.-Pareces una señorita de verdad con esas ropas.

-¿A caso no lo soy?-Espetó fulminándome con la mirada.

-Una señorita se mea en las bragas ante un atraco.-Revolví su vestido metiendo mis manos por debajo de las enaguas.-No se pone cachonda como una perra Clarke.-Me mordí el labio al sentir su humedad.

-Anda ayúdame a quitarme esta mierda de vestido.-Se dio la vuelta.

-Te quiero.-Susurré en su oído apretando su cadera contra la mía.

-Lo sé.-Devoró mi boca con frenesí antes de empujarme.-Pero no voy a follar con esos cerdos ahí fuera.

Gruñí quejándome y empecé a quitarle el vestido, manoseando todo su cuerpo con deseo hasta terminar en el suelo, besándonos desesperadamente en un juego de dominación.

Sentí el frío acero de una navaja en mi cuello y trague hondo.

-Las manos quietas Lexa, no me gustaría prescindir de ellas.-Mordió mi labio y tiro de el hasta que sentí un sabor metálico en mi boca.

Contemple como se ponía sus pantalones, las botas y se ajustaba la pistolera a la cintura, intenté levantarme pero su pie ejerciendo presión en mi pecho y su sonrisa me detuvieron. Coloque mi mano tras su rodilla y la hice ceder hasta que cayo sobre mí.

-Sabes que me has hecho perder mucho tiempo vistiéndote.-Ronroneé besando su cuello.

Gracias por la enorme acogida, cuando me toca hablar a mí me quedo sin palabras XD

Voy teniendo en cuenta todos los comentarios, gracias de nuevo.

Twitter: saritasegval