1807

-Mmm.-Gruñí mientras Clarke se colocaba encima de mí.-Buenos días.-Murmuré sonriendo al sentir su cuerpo desnudo sobre el mio, piel con piel, sus pechos contra los mios. No pude evitar acariciar su espalda.

-Buenos días mi amor.-Me dio un tierno beso.-Tengo tanta hambre que me comería un jabalí.-Murmuró sobre mis labios y reí haciendo que el pequeño corte de mi labio se abriera nuevamente.-Lo siento, a ver.-Cogió mi pañuelo para hacer presión hasta que dejara de sangrar.-¿Estas bien?-Asentí en una mueca que pretendía ser una sonrisa.

Era ya medio día Clarke salió a la caza de alguna liebre para echar a la paella. Una serpiente me calló sobre la cabeza haciendo que me revolviera alejándome y provocando la risa de mis hombres y de Clarke quien me la había lanzado.

-Es lo único que he podido cazar.-Dijo entre risas. Se acerco cogiendo el reptil muerto y dándome un pequeño apretón en el cuello para que me calmara.-No te va ha comer.

-¿Te crees muy graciosa?-Pregunté tirando de ella hasta hacerla caer sobre mis piernas.

-Lo soy.-Dijo golpeando mi cara con la cola de la serpiente de una forma lasciva.

-Dejar de jugar con la comida.-Nos reprendió Gustus quitándosela a Clarke.

-Por mí podéis seguir.

Todos desenfundamos nuestras pistolas en dirección a aquella voz, hasta que Murphy apareció entre los arboles con las manos en alto.

-Un día te meteré un tiro.-Le advirtió mi chica guardando su arma y levantándose.-¿Traes trabajo?

En la actualidad.

Llamé al timbre, era la primera vez que aceptaba una invitación de Lincoln para cenar con él y Octavia. Fue ella quien me abrió y me invitó a pasar.

Clarke estaba de pie con los brazos cruzados, Raven a su espalda, Finn sentado en el sofá con la mano cubriendo su rostro y Lincoln con el culo y las manos apoyados sobre la mesa.

-¿Qué es esto?-Pregunté confusa.

-¿Una cena de disculpas tal vez?-Espetó Finn.

-Lo siento pero lo volvería hacer.-Farfullé.

-¡Y yo!-Dijo Lincoln en una carcajada ahogada.

-No es ninguna cena de disculpas.-Interrumpió Clarke.-Vamos ha dejar las cosas claras.

¿Las cosas claras? ¿Qué quería decir con eso?

Mi cuerpo se tensó solo de imaginar que Clarke confesará su pequeño desliz conmigo. Ingenua de mí.

-¿Acaso crees que te he mentido?-Finn se giró en busca de Clarke.-¿Vas a creerles antes a ellos que a mí?

-Son mis amigos y se preocupan por mí.-Espetó la rubia.

-Tus amigos como tu los llamas siempre han intentado separarnos.-Alzó la voz molesto.

-¡Ni se te ocurra gritarle!-Le advirtió Lincoln amenazante.-Te vi tío. ¿Vas ha tener la cara de negarlo?

-Tu no eres quien para meterte en mi relación.-Se levantó encarando a Lincoln y apuntándolo con el dedo.

Pobre idiota.

-¿Quieres que hablemos bajo?-Preguntó mi compañero desafiante.

-Vale, tranquilo fiera.-Octavia coloco la mano sobre el pecho de su novio en una caricia.-Estamos aquí para hablar, con la violencia no soluciona nada.

-¿Clarke podemos hablar a solas?-Rogó su novio.

-No, no pienso caer en tus artimañas, ya no.-Fue la única respuesta que le dio.

Yo permanecía paralizada observando el culebrón, con el corazón desbocado deseando intervenir pero sin atreverme. ¿Qué decir? Yo tampoco era nadie. Le di vueltas en mi cabeza sin encontrar las palabras apropiadas.

Descubrí a Clarke mirándome, ignorando las palabras de Finn, centrando toda su atención en mí.

-Cuando vuelva a casa no quiero verte ni a ti ni a tus cosas.-Dijo la rubia apartando su vista de mí y colocándola sobre Finn.-¿Lo has entendido?-Se dirigió a la puerta y la abrió.

El chico salió malhumorado dando un portazo tras de sí.

-Lo siento Clarke pero... ¡Por fin! Nunca mejor dicho.-Rió Raven.-Esto hay que celebrarlo.

Clarke rodó los ojos suspirando.

Pasamos de cenar y empezamos a beber, eso fue una idea terrible pero querían animar a Clarke. Aunque me pareció solo una escusa por parte de Raven para emborracharnos.

-Sabéis que estos dos se acostaron.-Comento divertida O señalándonos.

Tierra trágame. ¿Cómo le había contado eso a su novia cuando nos pasamos prácticamente todos los días trabajando juntos?

Clarke me miraba sorprendida y Raven con cierta curiosidad.

-¿Cómo esta eso?-Preguntó por fin enrojeciéndome.

-Fue una vez por experimentar y fue penoso.-Balbuceé.

-¡Gracias Lex!-Me interrumpió Lincoln.-En mi defensa diré que eramos jóvenes y no sabíamos lo que hacíamos, fue nuestra primera experiencia sexual.

-Digna de olvidar.-Murmuré.

-A mi me parece bonito.-Dijo Octavia levantándose, sin saber como se acerco dándome un beso.-Si algún día quieres que experimentemos los tres.-Susurró de una forma audible para el resto.

Me tensé completamente con mi boca ligeramente abierta y cara de idiota mientras Lincoln se reía a carcajadas. ¿Qué coño acababa de pasar? Quizás habíamos bebido más de la cuenta.

Clarke fulminaba con la mirada a su amiga quien sonreía con complicidad a Raven.

-Yo también quiero experimentar.-Dijo Raven que estaba a mi lado y aprovechando mi confusión tomo mi barbilla y me beso también. Le devolvió la sonrisa a Octavia.

Un calor me inundo, era la vergüenza apoderándose de mi cuerpo, mis orejas ardían. ¿A qué jugaban?

-Bueno chicas ya esta bien. ¿No?-Clarke sonaba molesta.-Dejarla en paz antes que le de provoquéis un infarto.-Bromeó con una sonrisa forzada.

-Yo... eh... creo que me voy ya a casa.-Farfullé.

-Sí, yo creo que también.-Añadió Clarke levantándose para mi sorpresa.

-Avisar cuando lleguéis a vuestras respectivas casas o a una de ellas.-Comento Raven divertida alzando su copa.

-Creo que alguien debería acompañar a Clarke a casa.-Dijo Octavia mirándome seria y asentí precipitadamente.

Nos cedimos mutuamente el paso en el ascensor y ambas entramos a la vez chocando.

-Perdón.-Murmuré apretando el botón de la planta baja.

La doctora Griffin me miraba intensamente poniéndome más nerviosa aun, suspiré fuertemente y recorrí el ascensor con mis ojos evitando su mirada.

-Has arrasado esta noche.-Comentó y me limite a sonreír forzadamente.-¿Lexa?

El ascensor paró y de inmediato abrí la puerta escapando del pequeño habitáculo, sosteniéndola para que saliera también Clarke.

La acompañe en silencio hasta la puerta de su casa, esperé a que abriera y comprobara que Finn no estaba allí.

-¿Todo en orden?-Pregunte ansiosa por irme.

-No ha dejado la llave.-Espetó lanzando las suyas sobre la mesa.-¿Te importaría...-Se llevó la mano a la boca.-No sé si soy capaz de enfrentarme a él cara a cara.-¿Quien lo hubiera dicho con la fuerza que parecía desprender?-¿Te importaría esperar mientras llamo a un cerrajero?

-Clarke es fin de semana y de noche, te va ha costar un ojo de la cara.-Comenté.

-¿Una cerveza mientras amanece?-Me ofreció con una sonrisa.

No.

Me encogí de hombros saliendo al patio. ¿Qué haces Lexa?

La mano de Clarke apretó mi nuca produciéndome un escalofrío mientras colocaba la cerveza en la mesa delante de mí.

-Tengo muchas ganas de besarte.-Susurró contra mi oído haciéndome temblar.

-Creo que he tenido suficientes besos esta noche.-Dije de carrerilla cogiendo la cerveza y llevándola hasta mis labios para evitar que los besara.

Suspiró alejándose para volver con su botella de vino y una copa. Se sentó frente a mí con la mesa de por medio.

-¿Llego tarde?-Preguntó antes de catar el vino sin mirarme, levantó la vista con el ceño fruncido al ver que no respondía.-¿Hay alguien?-Sonrió con tristeza.

Hacia tiempo que no había nadie más que ella en mis pensamientos, en mis sueños, todo lo que me rodeaba era Clarke. Su olor, el color de sus ojos, la textura de sus labios... necesitaba empaparme de ella por completo.

Bebí ahuyentando esos pensamientos, acababa de romper con su novio, no iba a ser un salvavidas del cual se aferrará hasta vencer la tormenta y que al llegar la calma abandonas en un rincón.

Clarke bebía rápido, no sé cuantas copas se había tomado en casa de Lincoln pero era hora de que se fuera a dormir y yo a mi casa.

-¡Ven!-Tiró de mí hasta la cama.-¿Por qué no me besas?-Se sentó sobre mí.

-Porque tu estas borracha y yo... -intenté incorporarme pero me empujo tumbándome de nuevo y empecé a sentirme aturdida.-yo creo que también.

-Entonces no puedo dejar que te vayas.-Murmuró presionando su frente contra la mía.-¿Por qué me haces sentir así?-Suspiró.

-¿Así como?-Pregunté mirando sus labios rosados como fruta prohibida.

-¿No lo sientes?-Preguntó con voz ronca. Cerró los ojos y movió su cabeza sobre la mía.-Debilidad, siento que puedo permitirme ser débil porque me siento segura contigo.-Coloco su mano en mi mejilla acariciándome el labio con su pulgar, inundandome de calor.- Deseo, tan intenso como una fuerza descontrolada de la naturaleza.-Sonrió.-Y...-Relamió sus labios.- la sensación de que te conozco una vida entera.

-Clarke.-Dije con la respiración entrecortada.-Descansa, no me iré.-Le aseguré.

Se dejó caer a un lado rodeándome con sus brazos y pidiéndome que la abrazará. ¿Debilidad? Irónico cuando ella hacia que me sintiera fuerte, la apreté contra mi cuerpo en un gran suspiro.

Removió su cabeza sacándola de mi cuello donde permanecía enterrada y atrapó mis labios con los suyos haciéndome sentir mariposas con tan delicado contacto.

-Gracias mi amor.-Murmuró adormilada y volvió a hundir su cara en mi cuello.

¿Amor?

Me pesaban los párpados, apenas podía mantenerlos abiertos y finalmente me quede dormida.

-No tengo ni idea.-Un susurró. Entreabrí los ojos y vi a Clarke hablando por teléfono, mi brazo le rodeaba la cintura.-¿Y qué le digo?-Preguntó irritada.- Llevo queriendo acostarme contigo desde la primera vez que te presentaste en mi casa y ahora no recuerdo si lo he hecho.-Bromeó y no pude evitar reírme en un suspiro.-Luego te llamo Raven.-Colgó y me miro mordiéndose el labio.-¿Lo has escuchado?-Asentí sonriendo.-¿Y?-Inquirió.

-No ha pasado nada Clarke, solo un pequeño beso.-Murmuré contra el colchón.

-¿Y por qué estas desnuda? A ver que no me estoy quejando pero me gustaría saberlo.

-Es...-Rebusque la sabana sintiendo como me iba ruborizando y me cubrí.-Es una manía, lo hago inconscientemente.-Asintió divertida.

-¿Te quedas a desayunar? O a comer viendo la hora.

-¿Es una invitación?-Pregunte confusa.

-No.-Rió.-Solo es una pregunta para saber si... déjalo correr.-Negó acercándose más a mí.-¿Resaca?-Levantó su ceja indagando y negué adorando cada una de sus expresiones faciales.-Bien. ¿Así que al final me besaste?

-No.-Acompañe la respuesta moviendo la cabeza.-Me besaste tú, como siempre.

Sonrío revolviendo la sabana y abrazándome bajo ella, acomodándose en mi cuerpo desnudo como si de un refugio se tratara, descontrolando todo mi ser.

-¿Qué tal esta tu labio?-Susurró sobre mi cuello acariciándolo con los suyos.

-¿Qué?-Pregunté confusa, ni entendía la pregunta ni me podía concentrar en lo que decía.

Clarke alzó su cabeza para observarme.

-Nada, creo que he tenido un sueño... extraño.-Dijo con una gran sonrisa y volvió a ese rincón de mi cuerpo que parecía encantarle.

219 a.C.

Pike había descubierto mi pequeña aventura con Lexa, a mi padre no le importó que yaciera con la esclava pero quería algo de mí ahora que ya no podría servir a la diosa Diana cuando él muriera.

Arregló todo para que contrajera nupcias con un buen amigo suyo, un prestamista de la ciudad mucho más mayor que yo y de aspecto desagradable.

Odie la idea, pero le pertenecía a mi padre y debía obedecer sus exigencias. Ahora entendía perfectamente a Lexa cuando debía hacer algo en contra de su voluntad, el asco que sentía de si misma. No sé como lo podía soportar.

Tuve que mudarme a casa de mi espeso. Jason era un hombre muy rico, su cara transmitía desconfianza, como si siempre ocultara algo, algo tenebroso.

Insistí en que Lexa viniera conmigo, al menos estaría segura con la cartaginesa a mi lado.

-Es mi esclava de confianza.-Dije para que cediera mi esposo.

Era asqueroso sentir sus manos, su aliento, su peso sobre mí. Lloré, lloré en silencio cada noche, Lexa venia cada mañana a recomponerme, a unir los pedazos de mi orgullo roto, de mi propia alma.

Borraba las ásperas caricias que había recibido la noche anterior con las suyas llenas de ternura y compasión. Con sus dulces besos, poseyéndome hasta que olvidaba todo.

Me refugiaba en ella como si no existiera nada más que nosotras, que nuestros cuerpos desnudos. La necesitaba para sobrevivir como agua fresca, como el mismo aire que respiraba.

-Libérame Clarke.-Me pidió con miedo y los ojos inundados de lágrimas presas.

-Nunca voy hacer eso.-Me encolerice al pensar que me pudiera abandonar.

Se quitó el anillo con tristeza y lo lanzo en la cama marchándose.

Twitter: saritasegval