MI VIAJE CONTIGO

Por: Diana Hiragizawa

CAPITULO 1: TE ENCONTRE

Notas de la autora: los personajes no son míos (A excepción de Eriol, por supuesto, aunque me gusta compartirlo con Tomoyo XD) ya que son de CLAMP, las demás locuras sí son mías, este es un Universo Alterno, no habrá magia (por lo menos no del tipo de magia que esperan pero espero que sí la encuentren)

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Tomoyo Daidouji y Sakura Kinomoto decidieron ir hasta Tokio y pasar un par de días ahí para que Tomoyo no se sintiera observada y es que después de la ruptura de su compromiso todos parecían estar pendientes de lo que la amatista hacía, tratando de averiguar los "verdaderos motivos" que la habían llevado a terminar con Kenji cuando lo que todos esperaban era una fecha ya fijada.

Casi un año y la gente aún seguía pensando que había alguien más, incluso Kenji, un joven de profundos ojos negros que aún estaba dolido por la ruptura con la joven, había logrado convencer a Tomoyo de seguir siendo amigos, en parte con la convicción de que, al poco tiempo ella volviera con él y en parte dispuesto a descubrir si era cierto que ella estaba con alguien más pero hasta ahora la amatista parecía más preocupada por si misma y por tomar toda clase de cursos que le parecieran interesantes que por estar con otro hombre.

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Estaban en una especie de bar que les había recomendado una de las personas del hotel donde se hospedaban y al parecer el carácter tímido de la amatista estaba ganando terreno porque la pobre muchacha quería que la tierra se la tragara.

Sakura la había dejado sola en la mesa y ahora estaba hablando con un par de muchachos, no era difícil imaginarse que estaba consiguiéndole una pareja de baile, porque aunque no habían faltado propuestas, Tomoyo seguía rehusándose a bailar y excusándose con una dulce sonrisa había rechazado a cada joven que se le acercaba, pero Sakura estaba decidida a hacerla bailar y divertirse todo lo posible antes de que su mejor amiga dejara el país.

Cuando Tomoyo vio que los muchachos sonreían mientras asentían y se volvían a verla, sintió pánico y en cuanto le dieron la espalda para seguir conversando, ella tomó su bolso y se levantó dispuesta a terminar con ese suplicio.

Después de varios tropezones logró alcanzar la puerta de salida y cuando el viento golpeó su rostro pareció volver a la vida y respiró aliviada, el hotel en el que se hospedaban se encontraba a 3 calles de ahí, así que decidió caminar.

-¡Ah! – suspiró viendo su reloj - las 2 de la mañana, no me había dado cuenta de que era tan tarde, será mejor llamar a Sakura para decirle que me alcance, no debí salir así pero es que…

Y así continuó hablando en voz alta mientras buscaba el celular en su bolso, cuando logró encontrarlo y se disponía a llamar…

-¿Estás perdida preciosa?

Cuando volteó sus ojos amatistas chocaron con unos ojos verdes y una sonrisa algo entorpecida, vestía una camisa azul algo desarreglada y unos jeans deslavados, por la forma en que intentaba mantener el equilibrio Tomoyo supo que el hombre había bebido bastante.

-No… no, permiso – y dando media vuelta intentó alejarse pero una fuerte mano aprisionó su muñeca.

-¿S… segura que… no quieres que te haga compañía preciosa? – dijo el hombre acercándose tanto al rostro de Tomoyo que su aliento chocó con ella, provocándole una mueca entre terror e incredulidad.

-Us… usted está borracho y… ¡y mi esposo ya debe venir en camino a recogerme! – dijo tratando de sonar lo más firme posible y forcejeando con el hombre que ya había tomado sus manos.

-¡¡¡A mí… más bien me pare… pareshe que… tratas de engañarme!!! – dijo el hombre subiendo la voz, Tomoyo iba a replicar pero en ese instante sonó su celular.

-¡¡Suélteme¡Debe ser mi esposo¿Bu… bueno? – contestó cuando logró zafar la mano con la que sostenía el celular.

-¿Tomoyo¿Dónde estás amiga? – escuchó la voz de Sakura del otro lado de la línea.

Al ver que el hombre retrocedía un poco, Tomoyo decidió seguir su juego con la esperanza de poder salir de ese problema.

-¡Hola amor! – Dijo en un tono alegre - ¡Te estoy esperando cerca del hotel! sí… apresúrate por favor… ¿5 minutos? – subiendo la voz- ¡Bien! sí, te espero… ok, nos vemos – cerrando la comunicación y dejando a una castaña bastante confundida.

-¡Ya escuchó! – dijo zafando su otra mano con un movimiento brusco - ¡¡Ahora suélteme y váyase si no quiere tener problemas!!

Pero el hombre, del desconcierto, pasó a una sonrisa cínica que le heló la sangre a la joven.

-Aún así… - dijo él acercándose y tomando nuevamente su muñeca – nos quedan cinco minutos.

-¡¡No¡¡Suélteme!! – dijo ella forcejeando y perdiendo el poco valor que había logrado reunir.

-¿5 minutos? – dijo una voz varonil detrás de Tomoyo, que la tomó con fuerza por la cintura y con un empujón apartó al otro hombre – ¡quise decir 1 minuto, al fin te encontré, amor!

Al voltear, la amatista se encontró por un breve instante con un par de ojos azules cual zafiros, tan profundos y misteriosos como el mar, enmarcados por un par de anteojos de elegante montura, un traje impecable negro y una colonia que penetró los sentidos de Tomoyo aturdiéndola. Pero al instante la dulzura que ella logró ver dentro de sus ojos desapareció, él se separó de ella y le propinó un puñetazo en el rostro al hombre que los veía con ojos incrédulos.

-¡Espero que con esto aprenda a respetar a las mujeres y sobre todo a mi esposa! – dijo él con un brillo furioso en sus ojos azules.

-¿¿ESPOSA?? – pensó Tomoyo angustiada, mientras pensaba en la posibilidad de salir corriendo, pero en ese momento el hombre que estaba en el suelo sacó una pistola de entre sus ropas.

-¡¡Me las van a pagar, malditos!! – gritó mientras intentaba levantarse.

-¡Diablos! – Dijo él mientras tomaba la mano de la amatista y corrían hacia un taxi que los esperaba.

Se escuchó una detonación mientras el joven de ojos azules ayudaba a Tomoyo a subir al taxi. El taxi arrancó en cuanto los jóvenes estuvieron adentro.

-¿Están bien? – Preguntó el taxista que los miraba a través del espejo retrovisor

En ese momento Tomoyo, quien permanecía con los ojos fuertemente cerrados y abrazándose al joven que la había salvado pareció reaccionar.

-¿Eh? Yo… yo… sí, sí estoy bien – sonrojándose y soltándose lo más rápido que pudo. En ese momento levantó su mirada, él la veía con una encantadora sonrisa en los labios, mientras su mano izquierda aún rodeaba sus hombros y… de repente se dio cuenta… él estaba muy pálido y su rostro estaba empapado de sudor. – ¿Es… estás bien?

-Lo estaré pequeña… no te preocupes… - en ese momento perdió el conocimiento y se derrumbó sobre Tomoyo, que sólo atinó a abrazarlo y tratar de revisarlo, dándose cuenta de que tenía una herida en el hombro derecho y sangraba profusamente.

-¡¡Por Dios, está herido!! – dijo dirigiéndose al chofer que los observaba preocupado.

-No se preocupe, en seguida los llevo a un hospital, vaya buscando la billetera del joven.

-¿Su… su billetera… para qué?

-Hay que buscar una identificación y también quítele las cosas de valor que tenga, será mejor que usted las cuide hasta que él se recupere.

-…Sí… - entonces procedió a hacer lo que le había dicho el hombre, nerviosamente buscó la billetera de su joven héroe, encontró también su pasaporte y no pudo evitar repetir el nombre que había leído – Eriol Hiragizawa – sacudió un poco su cabeza tratando de no pensar en lo lindo que sonaba ese nombre y procedió a quitarle el celular, así como un fino reloj que adornaba su muñeca derecha y cuando revisó su mano izquierda sin querer suspiró aliviada al darse cuenta que no llevaba ningún anillo.

-¿Se encuentra bien señorita?, no se asuste ya llegamos.

-¿Eh? Sí gracias… muchas gracias, señor.

El chofer sólo pudo sonreír al ver el dulce rostro de la joven que lo miraba con agradecimiento. A los pocos minutos Eriol estaba entrando a una sala de emergencias mientras Tomoyo corría al lado de la camilla sosteniendo su mano y seguida de cerca por el chofer del taxi, pero antes de entrar a la sala de operaciones una enfermera los detuvo.

-Lo siento señorita, pero no puede pasar¿es familiar del joven?

-Yo…

-Es su esposa – dijo el hombre que la acompañaba mientras Tomoyo lo veía con cara de espanto, cara que por supuesto se encargó de cambiar en cuanto notó que la enfermera regresaba su vista hacia ella.

-Entiendo – dijo la enfermera sonriendo comprensivamente a la amatista – por favor no se preocupe señora…

-Hiragizawa – replicó rápidamente recordando el nombre que había leído minutos antes.

-Señora Hiragizawa, le aseguro que su esposo se pondrá bien, en cuanto tenga información más detallada le avisaré de inmediato ¿de acuerdo?

-De acuerdo, muchas gracias señorita – Cuando la enfermera se retiró a la sala de operaciones Tomoyo suspiró y se volvió hacia el chofer - ¿por qué le dijo que él era mi esposo?

-Bueno, porque si no fuera su familiar sería difícil que le dieran informes ¿no cree?, además, eso fue lo que le gritó al hombre que la molestaba, que usted era su esposa, y parecía muy convencido – terminó con una pícara sonrisa haciendo sonrojar a Tomoyo.

-¡Es cierto¿cómo fue que supieron que necesitaba ayuda?!

-Pues… el joven ¿Hiragizawa? – Al ver que la joven asentía, prosiguió – subió a mi taxi en el aeropuerto, nos dirigíamos al hotel Four Seasons Chinzanso cuando escuchamos gritos, la vimos forcejear con aquel hombre y aunque al principio dudó, me pidió que detuviera el taxi cerca y que estuviera preparado para arrancar, supongo que pensó que aquel hombre podía ser su esposo, cuando él bajó y se dirigía hacia ustedes escuché que sonó un teléfono, no estoy seguro de qué fue lo que escuchó lo único que tengo claro fue cuando gritó que respetara a su esposa (supongo que se refería a usted) y cuando vi al hombre sacar la pistola. Lo demás ya lo sabe usted.

-Comprendo… supongo que sólo nos queda esperar, por cierto, me llamo Tomoyo Hira… ¡NO! Lo… lo siento, soy Daidouji Tomoyo, mucho gusto – dijo inclinándose a forma de saludo y también esperando que el rojo intenso que estaba adornando su cara no fuera tan notorio.

-Jajajajaja… no se preocupe señorita Daidouji, es mejor que tome en serio su papel para evitar problemas, yo soy Kisoku Saisei, mucho gusto.

-Tomoyo… - dijo ella, al verlo un poco desconcertado agregó – es mejor que me llame Tomoyo en lugar de señorita Daidouji, ya sabe, para evitar problemas – con una dulce sonrisa y aún un poco sonrojada.

-Por supuesto, entonces Tomoyo por favor llámame Saisei – sonriendo.

Después de varias horas de esperar y de prácticamente hacer un agujero en el suelo de tanto ir de un lado a otro, un doctor por fin salió de la sala de operaciones seguido por la enfermera que había hablado con la amatista.

-¿Es usted la esposa del paciente?

-Sí, soy yo¿Cómo está él, doctor? – Pregunto angustiada pero al ver que la enfermera le sonreía se tranquilizó.

-Logramos sacar la bala, afortunadamente no hay nada que lamentar, su esposo requerirá reposo pero estará bien en un par de semanas y se recuperará por completo en dos o tres meses. Un suspiro involuntario salió de labios de Tomoyo.

-¡Ah!... muchas gracias doctor¿puedo verlo?

-Dentro de unos minutos será trasladado a recuperación y ahí podrá verlo.

-¡Gracias doctor!

Minutos después la enfermera llegó hasta donde se encontraban Tomoyo y Saisei.

-¿Señora Hiragizawa? Ya puede pasar a ver a su esposo, pero primero necesito que llene algunos papeles de rutina.

-Sí, comprendo… ¿le molesta si lo hago en la habitación?

-Por supuesto que no – extendiéndole varios papeles y un bolígrafo – la habitación de su esposo está al final de este pasillo, es la 342 si necesita algo, llámeme por favor.

-Muchas gracias, así lo haré. ¿Vamos Saisei?

-Claro que sí, ya debes estar ansiosa de verlo jejeje.

La amatista no supo qué responder y solamente sonrió esperando que el intenso calor que sentía no se notara demasiado en el color de su rostro pero cuando ya iban en camino sonó un celular. El señor Saisei al ver el número que le indicaba el identificador palideció de pronto y se dispuso a contestar.

-¿Pasa algo malo Saisei…? estás pálido

-No… no, eso espero… ¿Bu… bueno?

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡SAISEI BAKAAAAAAA¡¡¡¡¡SON LAS SEIS DE LA MAÑANA¿¿¿DONDE DEMONIOS ESTAS??????!!!!!!!!!!

-Pues verás, yo estaba a punto de…

-¡¡¡¡¡¡NO ME IMPORTA, MAS TE VALE ESTAR AQUÍ EN DOS MINUTOS PORQUE SI NO… TE JURO QUE TE BUSCARE DONDE ESTES Y CUANDO TE ENCUENTRE TE MATARE!!!!!!

-¿Dos minutos? Voy para allá querida mía ! – Y volteando a ver a Tomoyo quien estaba con los ojos desorbitados de la sorpresa sonrió – jejeje, mi esposa, dice que estaba preocupada, lo siento Tomoyo pero debo irme – Y tomando la pluma y los papeles de la mano de una aún aturdida amatista – Mira, te anotó mi número de teléfono, cualquier cosa me marcas y yo vendré en cuanto logre calmar a la fiera… digo a mi esposa… me voy¡¡cuidas mucho a tu esposo a ver si no te sale tan bravo como la mía!! – dijo mientras le daba los papeles a Tomoyo y corría a toda velocidad hacia la salida, después de eso sólo se escuchó el rechinar de unas llantas y un auto alejándose.

-Creo que si lo llamaré para asegurarme de que lo deje con vida 00! –Susurró Tomoyo y llegó hasta la habitación de Eriol entrando con el mayor sigilo posible.

Entró en la habitación blanca, la luz comenzaba a llegar y filtrarse a través de la ventana y lo vio, acostado en la cama, vendado, sólo lograba escuchar el aparato que monitoreaba el corazón del ojiazul y por un momento le pareció que el suyo latía al mismo ritmo pero conforme se acercaba a él, el pulso de Tomoyo iba aumentando. No podía apartar su vista del apuesto joven que la había salvado sin conocerla, se sentó en la silla cercana a su cama y tomó su mano.

-Hola… Eriol, vas a estar bien, prometo que voy a cuidarte hasta que mejores. – Sonrió cálidamente y dejó con mucho cuidado la mano del joven para proceder a llenar los papeles que le había dado la enfermera apoyándose en los papeles que tenía de Eriol.

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Comenzó a abrir los ojos, no reconocía el lugar en el que se encontraba, se suponía que debía estar en su hotel pero… de pronto recordó… recordó que iba en un taxi, recordó haber visto a una pareja discutir y conforme el taxi se acercaba haber visto a la que le pareció la mujer más hermosa que jamás hubiera visto antes, envuelta en un vestido azul marino que se ceñía a su delicado cuerpo mientras que su largo cabello negro volaba con el viento; aunque sabía que no debía entrometerse en los asuntos de otros fue más grande el deseo de verla de cerca así que se encontró a sí mismo dispuesto a defender (y por lo tanto conocer a la princesa que lo había cautivado).

Llegó cuando ella contestaba su teléfono, hablaba con un hombre ¡con su esposo! No supo por qué pero sintió una punzada de dolor en el pecho que lo hizo detenerse, pero entonces ¿quién era el otro hombre? No lo sabía a ciencia cierta pero en cuanto vio como forcejeaba con ella no pudo más y fue a ayudarla. ¿¿Esposa?? Eso es lo que había dicho, de ninguna manera había estado interesado antes en casarse pero haberle gritado a aquel desgraciado que aquel ángel era su esposa lo invadió de orgullo y satisfacción, recordó el miedo que sintió al ver aquella arma, pero no miedo por él¡miedo por ella¡miedo por aquella mujer que había visto sólo unos minutos antes! Después… después todo era confuso hasta el momento en que la vio abrazada a él, con el rostro escondido en su pecho y temblando como una hoja, en el momento en que ella levantó su vista logró ver con más claridad sus ojos, tenían un color extraño, parecían dos joyas que brillaban con intensidad, en ese momento ella se separó de él y fue cuando lo sintió… un dolor intenso en su hombro, ella pareció notarlo. Fue en ese momento que escuchó su voz, era hermosa y parecía cantar en lugar de hablar, definitivamente no se había equivocado, era un ángel. ¡Un momento, es cierto¿Qué pasó con ella¿Estaba bien, verdad? Escuchó voces, le parecían muy lejanas y no entendía muy bien lo que decían así que intentó moverse…

-Mi… mi esposa ¿dónde está?

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Después de casi media hora había logrado llenar los papeles justo en el momento en que la enfermera llegaba a revisar a Eriol, era extraño pero le parecía tan natural decir su nombre.

-¿Todo bien señora Hiragizawa?

-Sí, gracias, me costó un poco de trabajo llenar los papeles pero creo que ya está listo.

-Muy bien, gracias, ahora sólo debemos…

-Mi… mi esposa ¿dónde está? – Escucharon a sus espaldas y la enfermera en seguida se acercó a atenderlo mientras Tomoyo palidecía

-¿Qué hago, qué hago¡me va a descubrir!

Al ver que el ojiazul trataba de sentarse en la cama cuando enfermera lo detuvo.

-Por favor tranquilícese señor Hiragizawa, no trate de moverse, recibió una herida de bala, tuvimos que operarlo para sacarla, así que ahora debe descansar…

-Necesito ver a mi esposa, por favor, búsquela, se lo suplico, es una joven de cabello largo, negro, tiene unos hermosos ojos amatistas y…

-Jejeje, veo que adora a su esposa y no se preocupe por ella, le aseguro que está bien.

-¿Pero no le pasó nada, verdad¡Por favor, búsquela, necesito verla y saber que no le pasó nada malo!

-Veo que no confía en mí – fingiendo molestia – muy bien puede preguntarle usted mismo. ¿Señora Hiragizawa? Creo que su esposo está ansioso de verla – Dirigiéndose a Tomoyo quien estaba a unos pasos de la cama con el rostro encendido.

-Aquí estoy E…Eriol – dijo ella en un susurro apenas audible, no sabía como actuar pero al acercarse a él, Eriol suspiró profundamente aliviado, sonrió cálidamente y extendió su mano hacia ella, quien de inmediato la tomó entre las suyas.

-¿Estás bien pequeña? – le dijo suavemente mientras se perdía en esos ojos amatistas que le daban una extraña sensación de calidez.

-Sí, estoy bien pero tú… lo siento tanto… por mi culpa estás herido – dijo bajando el rostro y comenzando a sollozar

-Tranquila, te dije que iba a estar bien y no es tu culpa, te lo aseguro –sonriendo tiernamente.

Sin poder evitarlo Tomoyo levantó la cara y al ver de nuevo esos profundos zafiros sonrió, así, mientras su mano izquierda aún sostenía la mano de él acercó un poco su mano derecha al rostro de Eriol y apartó un mechón de cabello de su rostro, no traía puestos sus lentes así que sus ojos se veían aún más misteriosos. - Gracias - susurró

-Ejem… bueno, me retiro, voy a llevar sus papeles para completar el registro – Ambos jóvenes asintieron con la cabeza en forma de agradecimiento pero sin apartar la vista del otro, la enfermera cerró la puerta tras ella y se encaminó por el pasillo con una sonrisa en los labios - ¡Qué lástima que no puedo quedarme, hacen una pareja hermosa y se ve que se quieren mucho!

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-Lamento haber dicho que eras mi esposa pero estaba preocupado – decía Eriol mientras sonreía y le guiñaba el ojo.

-No… no te preocupes, además cuando llegamos aquí también dije ser tu esposa. (Bueno, no exactamente yo pero que más da)

-Mmmm, entonces te gustó la idea de que estemos casados eh?

-¿Eh?? No es eso… es que si no decíamos que era tu esposa no me iban a dar informes y… como tú fuiste el que dijo que yo era tu esposa. – dijo hablando rapidísimo y con la cara muy roja mientras él sólo se limitaba a reír, risa que a ella le pareció la más hermosa que hubiera escuchado.

-Jajaja Ahora es mi culpa ¿no?

-No… yo no dije eso...

-Y dime¿puedo saber cuál es el nombre de mi esposa? Creo que les va a parecer sospechoso si digo que no recuerdo tu nombre

-Su… supongo que sí, soy… Tomoyo Daidouji, mucho gusto.

-Tienes un nombre hermoso, mucho gusto Tomoyo, pero creo que por ahora eres Tomoyo Hiragizawa ¿te molesta? – dijo él despacio, atento a la reacción de ella.

-En realidad no… de hecho creo que me gusta como suena – dijo ella sonriéndole con inocencia

Y sin saber por qué un suave sonrojo subió hasta el rostro de Eriol mientras sus ojos delataban sorpresa ante la respuesta sin malicia de la chica que tenía enfrente.

-¡Por fin!

-¿Eh, qué…?

-¡Por fin alguien más aparte de mí se sonroja, ya me sentía afiebrada, van a decir que es mi color natural!

Los dos se rieron mucho ante la ocurrencia de la amatista y después de que lograron calmarse.

-De hecho, no me sonrojé, yo JAMAS me sonrojo – dijo Eriol con aire de autosuficiencia – lo que sucede es que no me esperaba esa respuesta, me parecía que eras un poco tímida y la forma en que me contestaste me tomó por sorpresa.

–¿Eh? 00 Bueno, no lo dije con mala intención, pero eso ya no importa, oye… es tarde ¿no tienes hambre?

-Jejeje pues… ahora que lo dices no he comido gran cosa desde ayer

-Bien¡entonces déjamelo a mí, enseguida te traeré el desayuno más delicioso que hayas probado!

-Gracias Tomoyo, porque me dejarás llamarte por tu nombre ¿verdad? Además, me encantaría que me llamaras Eriol.

-Claro que sí – bajando un poco el rostro

-¡Ah! Te hice sonrojar de nuevo, linda, creo que es un don

-Mmmm, más bien creo que eres un engreído – haciendo un puchero – enseguida vuelvo… Eriol. - pero cuando iba a salir...

-Ah, Tomoyo... hace un rato dijiste que habían tenido que decir que eras mi esposa ¿quién estuvo contigo, tu esposo, acaso te causé problemas? - dijo tratando de sonar tranquilo aunque en realidad estaba muy interesado en la respuesta de la amatista.

-¿Esposo? No, cómo crees, yo no estoy casada, lo que pasa es que el chofer del taxi en el que venías me hizo el favor de acompañarme todo el tiempo, apenas hace poco se fue a su casa, en fin, enseguida vuelvo Eriol - dijo con una dulce sonrisa

-Te esperaré ansiosamente - respondió feliz, sin saber exactamente por qué.

Tomoyo salió de la habitación y se dirigió hacia la cafetería mientras tanto, Eriol escuchó un timbre conocido, era el de su celular, con cuidado comenzó a buscar con la mirada hasta que se dio cuenta de que el sonido provenía del bolso que estaba en la silla junto a su cama, seguramente olvido de su nueva "esposa" sonrió para sí y sacó el celular.

-Kaho – dijo en un susurro cuando vio la pantalla y tras dudarlo un segundo decidió no atender la llamada y apagar el celular para después volver a ponerlo dentro del bolso de Tomoyo.

Continuará…

Nota de la autora: Sí, sí, sí al fin el primer capítulo, traté de actualizar lo más pronto posible ya que el prólogo fue muy cortito, espero que la historia les guste ¿sugerencias, consejos? Los acepto gustosamente ya que son mis primeros intentos de una historia decente, al fin apareció mi amado Eriol. Muchas, muchas gracias los que escribieron reviews, agradezco las porras Shami, Jazmín, gabyhyatt, Mahidelin y muchas gracias por el consejo y tu apoyo Basileia.

¡¡¡Ahhhh!!! Estoy nerviosa, ojalá logre hacer un buen trabajo. En fin, espero que disfruten la historia.