MI VIAJE CONTIGO
Por: Diana Hiragizawa
CAPITULO 2¿DESPEDIDA?
Notas de la autora: los personajes no son míos (A excepción de Eriol, por supuesto, aunque me gusta compartirlo con Tomoyo XD) ya que son de CLAMP, las demás locuras sí son mías, diviértanse…
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-¿Por qué tengo la sensación de qué olvidé algo importante? – encogiéndose de hombros – en fin, si lo olvidé no debe ser tan importante
Decía una dulce joven de cabello negro como la noche mientras caminaba a través del pasillo de un hospital con una charola en las manos.
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-¡¡¡¡¿¿¿¿Cómo qué no sabes dónde está¡Sakura esto es muy serio, si es una broma tuya me parece que…!
-¡No es una broma Touya! – interrumpió una dulce esmeralda quién ya no logró contener las lágrimas por más tiempo y quebrándosele la voz, logró decir - ¡No sé qué hacer, cuando llegué a buscarla, Tomoyo no estaba por ningún lado, te digo que lo único que encontré fue su celular en el suelo¡¡Y estoy segura que escuché un disparo cerca de ahí, hermano, por favor debes venir a ayudarme!!
Al darse cuenta del tono de voz de la joven, Touya no pudo evitar que el corazón le diera un vuelco, odiaba escuchar a su hermana en ese estado y saber que su prima estaba perdida lo hacía sentir furioso, así que no había más que pensar, iría hasta Tokio, movería cielo y tierra hasta encontrar a su prima, las sermonearía a ambas (porque juraba que iba a encontrar a Tomoyo) y después las regresaría sanas y salvas a Tomoeda.
Al menos había algo bueno de aquella situación, al fin había encontrado la excusa perfecta para impedir que su prima se fuera sola a ese estúpido viaje que se le había metido en la cabeza desde hacía un año y si antes no había logrado encontrar argumento que la detuviera, ahora, al final lo había encontrado, después de todo, la amatista era casi como otra hermana para él y debía velar por ella, así como lo hacía por Sakura.
-Sakura, escúchame – dijo el joven de ojos negros – todo va a salir bien, yo salgo para allá ahora mismo y te prometo que la vamos a encontrar a como de lugar, así que tranquilízate.
-Sí… hermano… muchas gracias – sonriendo un poco
-No hay de qué, te veo en unas horas… monstruo
-¡Hermano! –chilló la castaña, pero fue tarde ya que la comunicación se había cerrado; mientras que en su casa un muy preocupado joven tomaba las llaves de su auto al tiempo que buscaba una hoja dónde escribir un mensaje para su padre, de ninguna manera le diría lo que estaba pasando pero como tampoco le gustaba mentir, optó por decir la verdad a su manera: "Fui a Tokio por las chicas" rezaba la nota, eso sería suficiente.
-Tomoyo¿dónde rayos estás?
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-Así que vienes de Inglaterra, Eriol
-Así es linda
-¿Y qué te trajo a Japón?
En ese momento el ojiazul pareció atragantarse con el jugo de naranja que hasta hace unos instantes disfrutaba enormemente, ya que su joven "esposa" estaba de pie a su lado y ayudándolo a beber.
-¿Te encuentras bien Eriol? – dándole suaves palmadas a la espalda del ojiazul.
-Sí… sí, perdóname – dijo conteniendo la respiración – Emm… vine a Japón por… por negocios, pequeña, tenía que atender un asunto importante.
-¿Tenías? – levantando una ceja.
-Sí, así es – al ver que la joven esperaba una explicación mayor continuó – es sólo que estoy seguro que el problema ya está resuelto.
-¿Eh¿y cómo sabes eso?
-Pues porque lo he resuelto yo mismo (o más bien tú, querida Tomoyo)
-No comprendo – dijo la amatista dejando ver confusión en su dulce rostro
-No te preocupes – dijo guiñando un ojo
-Emmm ¿sabes?... espero no haberte causado demasiados problemas, lo siento mucho, debes tener muchas cosas que hacer y por mi culpa estás…
-¡Hey, linda! No te disculpes nuevamente, ya te dije que no fue tu culpa, yo decidí entrometer la nariz dónde no debía, pero… ¿te cuento un secreto? Me alegro mucho de haberlo hecho – sonriéndole pícaramente y guiñándole el ojo.
Al escuchar sus palabras, la amatista sólo atinó a observarlo atónita y después de unos segundos en los que su cerebro pareció procesar la información… sonrió… pero fue una sonrisa distinta a las sonrisas coquetas a las que Eriol estaba acostumbrado, por primera vez, vio una sonrisa sincera y hermosa que tuvo el efecto de iluminar su día.
-Je, tienes la virtud de aliviar mi culpa.
-No creo que debas sentir culpa, pero… hacerte sentir mejor… creo que eso es un don mío.
-¬¬! Eres bastante modesto ¿verdad?
-Jajaja es sólo que creo que soy un dechado de virtudes.
-Jajaja, sí, creo que en realidad te tienes en alta estima, oye… cuéntame de Londres ¿sí? Dime ¿cómo es la vida allá¿Naciste en Inglaterra? Puedes decirme cómo fue tu infancia ¿Qué travesuras hacías?– Le dijo la amatista mientras se acomodaba en la silla de nuevo mientras lo observaba con el interés de una niña pequeña.
-Hey, hey… tranquila pequeña¿por qué tanto interés?
-Pues es que… quiero viajar a Europa, estoy planeando a dónde voy a ir y tal vez tú puedas decirme qué lugares visitar…
-Bueno, con gusto te ayudaré pero tal vez una agencia te pueda orientar mejor que yo
-Pues… es sólo que… me gustaría conocer los sitios turísticos pero más que nada quiero conocer lugares diferentes ¿me entiendes? Fuera de lo común… ¡Especiales¡Esa es la palabra, quiero conocer lugares especiales, la gente de cada país, sus costumbres, quiero conocer la verdadera escencia de las cosas, los países, de la gente!
-¡Vaya! Me sorprendes, nunca había escuchado que una chica prefiriera buscar la "verdadera escencia de cada país" en lugar de ir solamente a pasear o de compras.
-¿De verdad? Pues entonces¿qué les interesa a las chicas que conoces?
-Pues… ropa, moda, zapatos, fiestas, zapatos, joyas, zapatos¿mencioné ya zapatos?
-°-° Etto… creo que si, bueno, a mí también me gustan los zapatos pero no a ese grado, creo que las chicas que conoces son un poco superficiales ¿no crees?
-Je, supongo que sí, por eso me sorprendes Tomoyo¿sabes? tienes algo diferente a las demás
-¬¬ con todo respeto a tus amigas creo que se llama "cerebro"
-Creo que sí – sonriendo - pero en fin, entonces ¿quieres qué te cuente de Inglaterra?
-¡Sí!
Y así, sin darse cuenta platicaron prácticamente todo el día, hablaron del lugar dónde vivía Eriol, Eriol le contó a la joven amatista acerca de cómo pasó parte de su infancia en Japón y cómo después tuvo que mudarse a Inglaterra como consecuencia del trabajo de su padre. Tomoyo supo que el ojiazul no se llevaba bien con su padre, que a los ojos del joven su madre era un encanto, hijo único pero con muchos amigos de entre los cuales destacaba Shaoran Li, amigo que, desde su llegada de China cuando tenían 10 años, se habían vuelto inseparables compañeros de travesuras.
La charla se prolongó hasta bien entrada la tarde cuando la enfermera que atendía al joven los regañó amablemente y llevó la comida del paciente, quien después de comer ayudado por la amatista, se quedó plácidamente dormido, fue ese el momento que la amatista aprovechó para salir a comer algo a la cafetería.
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En otra parte del hospital:
-¿Está usted segura de que no hay nadie con ese nombre señorita?
-Absolutamente joven
-¿Y no sabe de algún accidente o algún incidente fuera de lo normal? Es que no encontramos a nuestra prima y este es el hospital más cercano del lugar donde la perdimos – explicaba la joven mientras su rostro mostraba preocupación.
-Bueno… ayer llegó un paciente con una herida de bala, al parecer querían asaltarlo, llegó con una joven pero…
-¡Ah! Tal vez sea ella Touya – volteando hacia su hermano
-No creo que sea la persona que buscan, la joven que venía con el paciente es su esposa y el apellido es… - revisando algunos registros – Hiragizawa, no Daidouji, lo siento mucho – terminó la enfermera sintiendo un poco de pena por los jóvenes delante de ella.
-¡Oh! Bueno… mu… muchas gracias – dijo la esmeralda mientras su hermano la abrazaba cariñosamente.
-No te preocupes monstruo – y dirigiéndose nuevamente a la enfermera – disculpe… ¿más o menos a qué hora pasó el accidente?
-Pues… según el registro fue poco después de las 2:00 a.m. y fue a algunas calles de aquí.
-Comprendo… ¿podría hablar con las personas que sufrieron el accidente?
-?? para qué quiere hablar con ellos Touya?
-Pues porque el accidente fue cerca de donde estaba Tomoyo y el disparo que oíste debió haber sido del atacante de la pareja, así que con un poco de suerte tal vez ellos hayan visto a Tomoyo.
-¡Ah¡ Hermano, tienes razón¿crees que ellos la hayan visto?
-Bueno… debemos intentar por todos los medios y por ahora es la única pista que tenemos.
-Disculpen – interrumpió la enfermera – creo que lo mejor en este tipo de casos es ir a la policía.
-¡Este… es que… verá…! - decía Sakura mientras movía frenéticamente los brazos tratando de explicar su situación.
-No queremos angustiar a nuestra tía antes de tiempo, estamos tratando de encontrarla por nuestra cuenta primero – respondió Touya tranquilamente.
-Comprendo, bueno, pues si quieren hablar con el matrimonio Hiragizawa me temo que será hasta mañana, porque la hora de visita terminó hace un rato.
-¡Pero… no podemos hablar con su esposa por lo menos, sólo un segundo por favor! – decía la esmeralda.
-No, lo siento pero…
-Por favor, sólo será un momento – pidió el joven de cabello oscuro con una mirada tan profunda que hizo que la enfermera se sonrojara.
-Pues yo… ¡ah! Ahí va la enfermera del señor Hiragizawa – dijo bajito señalando a una enfermera que pasaba en dirección a la cafetería – como ella no está, de ninguna manera puedo autorizarlos a pasar… - ante el rostro desesperanzado de los jóvenes agregó – así que es mejor que regresen mañana, yo VOY A IR A REVISAR UNOS REGISTROS, Y ESPERO QUE USTEDES YA NO ESTÉN AQUÍ PARA ENTONCES, es la habitación 342 – y guiñando un ojo se dio media vuelta y desapareció tras una puerta que estaba detrás de la recepción, ante el asombro de Sakura y la sonrisa y un pequeño asentimiento de cabeza a modo de agradecimiento de Touya.
-¿Qué quiso…? – Pero no terminó la frase ya que su hermano había tomado su mano y la estaba jalando hacia el pasillo de enfrente mientras revisaba el número de las puertas, deteniéndose en una.
-¡Es ésta! – dijo mientras tocaba suavemente la puerta ante el asombro de Sakura - ¡Diablos! No responden.
-Entonces entremos hermano – y diciendo esto la esmeralda dio un paso al frente y giro la perilla con cuidado mientras asomaba la cara – no está, Touya – haciéndose a un lado para que su hermano pudiera observar dentro de la habitación en la cual se encontraba un joven dormido – Es muy joven… y muy guapo - decía con estrellitas en los ojos.
-¡Sakura¡ Ese hombre está casado¿qué pasa contigo? – gruñó Touya lo más bajo que su mal humor se lo permitía.
-¡No dije nada malo hermano, ni he olvidado que está casado! simplemente estaba pensando que si él es tan guapo su esposa debe ser muy hermosa.
-¬¬
-¡Es verdad! Deja de mirarme así y mejor dime qué hacemos.
-¬¬ por lo pronto, irnos, nos pueden descubrir aquí y meteríamos en problemas a la enfermera, regresaremos mañana temprano, a la hora de visita a hablar con ellos – cerrando suavemente la puerta.
-De acuerdo… - bajando el rostro
-¿Qué pasa monstruo?
-Es sólo que va a ser la segunda noche que no sé nada de Tomoyo y…
-Ella está bien
-Pero…
-Sakura… todo estará bien, te lo aseguro, Tomoyo aparecerá, ahora vamos al hotel, tal vez ella ya esté esperándonos.
-Sí… vamos – suspirando – por favor, por favor, que Tomoyo esté en el hotel – pensó la joven mientras caminaban a la salida.
Al llegar al auto de Touya, un taxi estaba estacionándose en ese momento junto a ellos, cuando el chofer bajó y vieron las vendas que cubrían parte de su cabeza y una mano se sorprendieron un poco, parecía que el hombre había sufrido un fuerte accidente.
-¿Qué crees que le haya pasado a ese pobre hombre, Touya?
-No lo sé, creo que últimamente Tokio está volviéndose loco.
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Nuestra joven amiga salía en ese momento de la cafetería junto a la enfermera de Eriol
-¿Entonces sí va a pasar aquí la noche, señora Hiragizawa?
-Por favor, llámame Tomoyo…
-Gracias y tú llámame Tomomi
-De acuerdo, y sí, por supuesto que me voy a quedar, no puedo dejar sólo a Eriol
-Por supuesto, entonces puedes usar el sofá que está en su habitación, yo ya terminé mi turno por hoy, regreso mañana por la tarde, pero una enfermera se quedará de guardia y si necesitas algo no dudes en… ¡Santo Cielo¿Señor qué le pasó? – exclamó la enfermera al ver al hombre que se acercaba a ellas, cuando Tomoyo volteó a ver qué había impresionado tanto a su amiga, creyó ver un rostro familiar entre las vendas que cubrían parte del rostro del hombre
-¿Saisei?
-Hola Tomoyo – dijo el hombre con una sonrisa en el rostro
-¡¿Qué te pasó?! 00
-Tuve un pequeño accidente, me caí de unas escaleras )
-Debería tener más cuidado señor¿ya lo atendieron?
-Ya señorita, muchas gracias, mi esposa ya se hizo cargo de mí
-00! Eso veo –pensó Tomoyo aterrada.
-Bueno, entonces no hay de qué preocuparse, yo los dejo solos, pero procuren no tardar, ya no es hora de visitas – dijo la amable enfermera de ojos grises mientras sonreía.
-Sí, muchas gracias Tomomi, que descanses.
-Gracias Tomoyo, hasta luego señor y cuidado con las escaleras
-Jeje, lo tendré, muchas gracias.
Cuando se quedaron solos, la amatista observó detenidamente el lamentable aspecto de su nuevo amigo, tenía además del rostro, la mano izquierda también vendada y aunque su sonrisa no desaparecía, Tomoyo no pudo evitar sentir pena por él.
-¿Estás seguro que te sientes bien Saisei? – decía la amatista con un tono de preocupación que enterneció al taxista - ¿Tuviste muchos problemas con tu esposa verdad?
-¿Con mi esposa¡No qué va! En realidad sí me caí de unas escaleras
-¿¿Quééé?? Pero¿cómo?
-Je, bueno… es que cuando le conté lo que había pasado estaba tan contenta de que no hubiera resultado herido que… bueno… digamos que mi caída tuvo que ver con la reconciliación, jejeje
-00!
-Estábamos "ocupados" cuando subíamos las escaleras hacia la recámara y pues… sin querer me resbalé y caí – decía ante la atónita mirada de Tomoyo
-Com… comprendo, Saisei – con una gran gota en la cabeza – entonces sí fue un accidente.
-Sí así es : ) ¡Ah! Pero déjame cumplir mi cometido…
-¿Cometido?
-Sí, vine a traerte el equipaje de "tu esposo" ayer olvidé entregártelo.
-¡Ah, el equipaje! Sí, claro, gracias.
-Vaya, no te sonrojaste esta vez – decía el hombre con una pícara sonrisa
-¿Eh¡No… no… es que…! creo que ya me estoy acostumbrando, jejeje – sonreía nerviosamente mientras el mencionado rubor subía por sus mejillas.
-Sí, supongo y dime ¿cómo está el joven Hiragizawa?
-El está mejor, ahora mismo iba a ir a verlo ¿quieres venir conmigo?
-¿No crees que haya problema?
-No, si nos apresuramos no creo que se den cuenta
-00 De acuerdo, tienes tu lado aventurero
-Jeje, sólo cuando hace falta
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En otra parte de Tokio una mujer pelirroja terminaba de arreglarse, dispuesta a salir a divertirse esa noche, pero justo cuando tomaba las llaves que estaban en una mesa de centro del lujoso departamento, su teléfono comenzó a sonar.
-¿Bueno?
-¿Mitzuki?
-Sí, ella habla – contestó algo extrañada, reconoció de inmediato la voz del otro lado de la línea y por lo mismo no entendía el por qué de la llamada, después de todo no le agradaba a ese hombre en lo más mínimo… y era correspondido.
-Buenas noches, habla Shaoran Li, lamento llamar a esta hora pero necesito hablar con Eriol y al parecer tiene el celular apagado…
-¿Eriol? Pero si él no está… espera un momento… ¿¿¿¡¡¡Eriol está en Japón!!!??? Si eso es cierto ¿¿DÓNDE ESTÁ, CUÁNDO LLEGÓ, POR QUÉ NO HA VENIDO A VERME??
-¿Eriol no está con usted? – decía el joven chino muy sorprendido
-Creí que había quedado claro que no – dijo la pelirroja con un tono de desdén que provocó que el castaño frunciera el ceño.
-Bueno, parece que sí quedó claro, gracias de todas formas y que pase una buena noche – mientras colgaba el auricular
-¡¡OYE!! Espera, dime desde cuándo… ¡Me colgó¿Qué rayos le pasa a este tipo?
Después de esa llamada Kaho Mitzuki pareció perder el interés en su salida nocturna, estaba intrigada. Hacía ya algunos días que se había enterado que el padre de Eriol estaba presionándolo para casarse y ella quería hacerle saber a Eriol que aceptaba el trato que el joven le había propuesto.
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Eriol sabía que su padre lo forzaría a casarse tarde o temprano, se lo había hecho saber desde hacía algunos años, el padre del ojiazul pretendía que su hijo comenzará a hacerse cargo de los múltiples negocios que el hombre con mucho esfuerzo había levantado, pero para eso, pretendía que Eriol comenzara a tomar las cosas más en serio.
El hijo del prestigiado empresario Hajime Hiragizawa siempre lo había tenido todo, jamás había tenido la necesidad de preocuparse por nada, excepto por el mismo, había crecido entre lujos, comodidad y la preocupación de un padre que temía convertir a su hijo en un hombre irresponsable, frívolo e inútil. Con eso en la mente había decidido que lo más conveniente para que su hijo comenzara a responsabilizarse de sus actos era casándolo.
Eriol había tenido un año de plazo para encontrar una muchacha a su gusto; año que por supuesto había desperdiciado tratando de convencer a su padre de que aún no era el tiempo para él de contraer matrimonio, sin embargo, nada había dado resultado con su padre, aquel hombre férreo era el único capaz de casi quebrantar su carácter siempre amable, así que a sólo un mes de cumplirse el plazo, el ojiazul había optado por pedir la ayuda de una de sus "mejores amigas" Kaho Mitzuki.
Kaho era una hermosa mujer pelirroja, de ojos astutos y una figura envidiable capaz de hacer que el hombre más frío volteara a mirarla pasar, pese a tener 31 años no se había casado, ni le interesaba hacerlo puesto que se decía demasiado mujer para un solo hombre.
Eriol la había conocido en una de las múltiples fiestas a las que asistía continuamente e inmediatamente se habían convertido en amantes ocasionales, Kaho era la hija de un "rival" en los negocios de su padre, así que salir con ella mientras Hajime Hiragizawa estaba en desacuerdo le parecía divertido, la mujer le gustaba, era cinco años mayor que él, cosa que en realidad no le preocupaba en lo absoluto, pero aunque la pelirroja era muy atractiva él jamás habría pensado en ella como compañera para toda la vida, sin embargo al verse atrapado por el correr del tiempo y lo suficientemente desesperado para tomar medidas drásticas en el asunto decidió pedirle a Kaho un favor.
Hacía casi dos semanas desde la última vez que viera a la pelirroja, ella estaba de visita en Inglaterra y como era costumbre había pasado a visitar a su "amigo". Ese fue el momento en el que Eriol le explicó la situación y le había pedido que se casara con él, si no lograba encontrar una forma de zafarse de "las locuras de su padre", como él las llamaba, sería una especie de trato, un año, tal vez dos, en el que se dedicarían a viajar y él a consentirla, sería un matrimonio de palabra solamente, ella podría hacer lo que quisiera y Eriol le demostraría a su padre que el matrimonio no era para él, pero al mismo tiempo le habría dado gusto en su pequeño "experimento".
Kaho lo había dudado al principio, pues no estaba interesada en casarse con nadie, así que le pidió tiempo para pensarlo, al final, le había contado a su padre la propuesta del joven ojiazul y éste la había convencido de aceptar dicho matrimonio.
Si lograban hacer que Eriol se casara con ella sin ningún acuerdo pre-nupcial de por medio, las empresas Mitzuki obtendrían una buena tajada de las empresas Hiragizawa y al concluir el matrimonio, Kaho estaría libre para hacer de su vida lo que quisiera y su padre habría vencido al fin a su rival en los negocios. El único problema ahora era que Eriol había desaparecido, la joven pelirroja no había tenido noticias de él en casi una semana y estaba preocupada de que el ojiazul hubiera logrado convencer a su padre de desistir de sus planes.
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En Inglaterra, dentro de la mansión Hiragizawa, un joven chino colgaba el auricular, tratando de ocultar cualquier gesto de preocupación con tal de no angustiar a la madre de su mejor amigo.
-¿Qué pasó Shaoran, Eriol no estaba con esa mujer, o sí? – preguntaba una hermosa mujer rubia y de ojos azules tan profundos como los de su hijo.
-No… no estaba ahí, pero por favor no se preocupe, seguramente Eriol debe haberse encontrado con algún amigo y debe estar pasándola demasiado bien como para recordar que debe contestar su celular – contestó el castaño aparentando una calma que estaba lejos de sentir.
-Es que… prometió llamarme en cuanto llegara y aún no lo ha hecho… él siempre me llama Shaoran¿Crees que le haya pasado algo malo? – la mujer no podía evitar pasearse por todo el salón mientras se frotaba las manos angustiada.
-No, por supuesto que no, Eriol tiene más suerte un santo en día de fiesta y más vidas que un gato.
-¡Shaoran! – y la bella mujer no pudo reprimir una leve sonrisa, seguida de un suspiro - ¡Ah! Espero que tengas razón, es sólo que es la primera vez que mi hijo olvida llamarme y… bueno… tengo un mal presentimiento, en fin, de cualquier forma muchas gracias, Eriol tiene suerte de que seas su mejor amigo – sonriendo.
-Gra… gracias, señora – decía el joven chino bajando un poco la cabeza apenado, no estaba acostumbrado a ningún tipo de halago, ni hacía las cosas esperando recompensa, simplemente hacía lo que creía correcto y tratándose de su mejor amigo, para él era casi una obligación velar por la familia de Eriol cuando se encontraba ausente – En fin, le prometo que voy a seguir insistiendo, pero estoy seguro que muy pronto aparecerá, por ahora debo irme.
-Sí, por supuesto, lamento haberte molestado, Shaoran
-No, por supuesto que no fue molestia, ya sabe que cualquier cosa que necesite, puede contar conmigo – decía sinceramente.
-Gracias – sonriendo
Después de dejar más tranquila a la mamá de su amigo, decidió hacer reservaciones para viajar a Japón, aunque no le gustara admitirlo, él también estaba preocupado, habían llamado al hotel en el que se hospedaría Eriol pero le habían dicho que el joven ojiazul jamás había llegado, después se les ocurrió llamar a Kaho Mitzuki, pensando que tal vez estaría con ella, pero tampoco se encontraba ahí, así que el castaño pensó que era hora de tomar cartas en el asunto, había puesto a medio Japón a investigar el paradero de su amigo y esperaba que al bajar del avión, ya tuviera noticias de él.
Conocía a Eriol desde que tenían 10 años y sabía que su amigo podía llegar a ser bastante irresponsable con todo… exceptuando a su madre, él tenía siempre la consideración de llamarla cuando estaba de viaje, cuidarla cuando enfermaba, de hecho, la madre del ojiazul, era la única, además de él mismo, que contaba con toda la confianza de Eriol y precisamente por eso, estaba seguro de que algo muy grave había pasado como para que él hubiera olvidado "reportarse" como solía decir su amigo.
-¿Dónde diablos te metiste Eriol?
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-Muchas gracias de nuevo por estar al pendiente de mi esposa, Saisei – decía Eriol mientras sonreía abiertamente
-¡Eriol! 0///0
-No se preocupe joven Eriol, fue un placer y déjeme decirle que su esposa es encantadora, jajajaja
-¡Saisei! 0///0
Pero antes de que cualquiera de los dos pudiera seguir divirtiéndose a expensas de la amatista, escucharon el suave toque de la puerta y los tres se sobresaltaron, después de todo ya eran casi las 9 de la noche, ninguno de los tres había notado el pasar del tiempo ya que a los dos hombres de la habitación les había parecido un pasatiempo divertido reírse de los sonrojos de la amatista, pero ahora venían las consecuencias; así que en el ataque de pánico, Tomoyo empujó a Saisei adentro del baño y cerró la puerta justo en el momento en que la enfermera de guardia entraba.
-Buenas noches, vengo a hacer el chequeo del señor Hiragizawa – decía la enfermera
-Sí, claro, pase… yo… yo voy a refrescarme, permiso – decía la amatista nerviosamente, mientras desaparecía tras la puerta ante la mirada de escrutinio de la enfermera
-¿Le sucede algo a su esposa?
-No, en lo absoluto – sonriendo tranquilamente – lo que pasa es que aún está un poco nerviosa
-Comprendo, debió ser difícil para ella.
-Así es, ella es muy sensible… - decía mientras la enfermera lo revisaba, tratando de controlar el sonrojo que le provocaba la sonrisa de su paciente, después del chequeo, la enfermera salió de la habitación y en cuanto se escuchó el clic de la puerta, una sonora carcajada se escuchó por la habitación e hizo que Eriol frunciera levemente el cejo, sin saber por qué - ¿sucede algo malo?
-No, jajaja – decía Saisei saliendo del baño, seguido de Tomoyo, quien tenía la vista en el suelo – pero me temo que a Tomoyo no le gustó la forma en que se sonrojó la enfermera jajajaja.
-Basta Saisei – decía Tomoyo casi en un susurro sin atreverse a mirar a Eriol
-¿De verdad? – el ojiazul pasó de la sorpresa, a sentirse extrañamente halagado y feliz
-Sí, parece que tu esposa es un poco celosa , en fin, después de este susto, creo que es mejor que me vaya o tendré problemas con mi fiera, jejeje
-Te acompaño
-No… no te preocupes, después de todo, es mejor que no salgas de la habitación para que en caso de que alguien me descubra no tengan problemas
-De… de acuerdo, gracias de nuevo por todo, Saisei
-No fue nada Tomoyo, hasta luego, Eriol, que descansen
-Igualmente Saisei y gracias por traer mi equipaje – decía el ojiazul mientras sonreía amablemente.
-De nada, trataré de venir a visitarlos mañana – decía mientras se asomaba para asegurarse que no hubiera nadie cerca – no hay moros en la costa ¡hasta mañana, que descansen! – y desapareció detrás de la puerta después de sonreírles.
-¿Es cierto? – preguntó el ojiazul mientras miraba intensamente a Tomoyo quien bajó de nuevo la vista mientras parecía que había encontrado algo fascinante en sus uñas.
-¿A… a qué te refieres?
-¿Es verdad que te pusiste celosa?
-¡No! Bueno… es que no me pareció apropiada la forma en que te miraba – dijo muy bajito – ya… ya es muy tarde, será mejor que descanses – mientras apagaba la luz para que él no notara el sonrojo en su rostro, así que se quedaron sólo con un suave resplandor que se filtraba a través de la ventana que les daba sólo la suficiente luz para distinguir sus siluetas de entre las sombras.
-… Tienes razón, es mejor que descansemos – decía mientras con un poco de esfuerzo se recorría al lado derecho de la cama
-¿Qué haces Eriol?
-Me hago a un lado para que puedas acostarte a descansar – sonriendo inocentemente
-¿¿¿Quééé??? Eriol, yo voy a dormir en el sofá – decía mientras agitaba las manos y daba un paso atrás.
-¡Jamás! No puedo permitir que por mi culpa pases una mala noche (N.A¿quién pasaría una mala noche junto a Eriol, YO NO, XD)
-¡¡Pero podría lastimarte!!
-No lo harás, ahora ven – dijo mientras extendía su brazo izquierdo y sonreía cálidamente.
La amatista lo miraba impresionada, pero cuando escuchó el tono tan dulce con que le hablaba y la forma en que extendía su brazo, no pudo resistirse y lentamente se fue acercando hasta llegar a la cama, pero al estar junto a Eriol, pareció perder el valor y él, al notar que ella dudaba se estiró un poco hasta tomar su mano y suavemente la jaló hacia él.
Tomoyo no opuso resistencia alguna al sentir la mano del oijazul, quien tenía la virtud de hacerla olvidar todo lo que había a su alrededor y pensar solamente en él. Con sumo cuidado se recostó sobre el brazo izquierdo del joven mientras éste la abrazaba.
-¿Lo ves? Así estaremos mejor los dos, ahora descansa, pequeña, buenas noches.
-Buenas noches, Eriol
Aún no podía creer lo bien que se sentía tenerla entre sus brazos, poco a poco escuchó cómo la respiración de la joven se calmaba hasta acompasarse y tornarse tranquila y después de unos minutos, esa sensación de paz también lo invadió y el sueño terminó por vencerlo.
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Al otro día muy temprano un varonil hombre alto, de cabello negro, al igual que sus ojos, acompañado de una joven de cabello castaño, ojos esmeralda y rostro dulce, entraban al International Medical Center of Japan, después de obtener el pase de la hora de visitas, se dirigieron rápidamente a la habitación 342.
-¡Hermano, espérame! No debes correr dentro de un hospital – se quejaba la castaña mientras trataba de alcanzar a Touya.
-No estoy corriendo, monstruo, pero hoy estás más lenta que de costumbre
-¡Eso no es verdad!
Cuando llegaron a la habitación, Touya golpeó suavemente pero como nadie contestó, giró la perilla y asomó la cabeza, encontrándose con algo que le detuvo la respiración de golpe. Después de una larga noche de espera, había ido al hospital en busca de respuestas, pero lo que encontró dentro de esa habitación tuvo la virtud de que miles de preguntas más se agolparan en su cabeza.
Plácidamente dormida y al parecer sin ninguna preocupación se encontraba su prima Tomoyo, eso debió haberlo tranquilizado pero en realidad sólo lo enfureció más, puesto que ella estaba ¡en brazos de un hombre¡Un hombre que la abrazaba posesivamente como si Tomoyo fuera de su propiedad! Y… según lo que él sabía ESE HOMBRE ERA CASADO, así que sólo había algo que hacer… ¡¡él mismo lo mataría!!
-Touya ¿qué pasa? Estás pálido, hermano – decía Sakura, quien se encontraba detrás de su hermano, pero al dar un paso al frente y ver a cierta amatista, el rostro se le iluminó - ¡Tomoyo!
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Había sido la mejor noche de su vida, aquel joven que la salvara de un destino por demás horrible, la había tenido en sus brazos toda la noche, tal vez ella debió haberse resistido pero todo le pareció muy natural, como si hubieran estado juntos desde siempre y no pudo evitar dormir profundamente, en realidad no quería despertar, quería pasar, si era posible, toda la vida en brazos de ese hombre, pero al escuchar su nombre en una voz tan familiar, hizo que de pronto recordara a Sakura, así como la forma en que había dejado aquel bar la noche que conociera a Eriol y eso la hizo tratar de incorporarse y digo tratar porque en cuanto Eriol sintió que la joven intentaba levantarse la aferró más a su pecho mientras le decía sin abrir los ojos…
-Aún no linda, es muy temprano – pero antes de que ella pudiera responder algo escuchó un grito ensordecedor.
-¡¡¡¡¡¡YO LO MATO!!!!!!!!!!!!
-¡¡Espera hermano!!
-¿Qué rayos…?
-¡¡¡Touya, Sakura¿¿qué hacen aquí?? – decía Tomoyo mientras intentaba zafarse de los brazos de Eriol, quien al abrir los ojos cuando escuchó los gritos y ver como un hombre iracundo se dirigía hacia ellos, aferró más a la amatista a su cuerpo en un intento de protegerla
-¿¿Quién rayos es ese hombre¡¡Tomoyo, no te acerques, puede ser peligroso!!
-¡¡¡CLARO QUE SOY PELIGROSO, PERO PARA TI, MALDITO PERVERTIDOOO!!! – gritaba Touya quien al llegar junto a la pareja zafó a su prima de los brazos del ojiazul con un brusco movimiento, haciéndola a un lado mientras se abalanzaba sobre Eriol.
-¡¡¡Touya, por favor, déjalo, está herido, vas a lastimarlo!!! - decía mientras trataba inútilmente de separalo de Eriol pues Touya volvió a empujarla a un lado.
-¡¡Claro que está herido y en un segundo va a estar MUERTO!!
-¡¡NOOO, Touya, él me salvó!! – gritaba desesperada la amatista mientras Sakura trataba de contener a su hermano saltando prácticamente sobre él.
-¡¡Hermano, deja que Tomoyo te explique, por favor, suéltalo!!
Y por un segundo, Touya pareció reaccionar, estaba sosteniendo al joven inglés por el cuello de la bata del hospital, a punto de golpear su rostro, mientras el ojiazul lo veía con una mirada llena de desafío, no entendía qué pasaba pero nadie lo había intimidado antes y ésta no iba a ser la primera vez, mucho menos estando en frente de la amatista, podía estar herido, pero no por eso rebajaría su dignidad.
Todos estaban conteniendo el aliento, esperando la reacción del moreno, Sakura aún estaba colgando de la espalda de su hermano, sin atreverse a moverse, Tomoyo trataba de acallar los suaves sollozos que salían incontenibles de su boca y Eriol no había apartado la mirada de su atacante, quien por un momento, disminuyó la fuerza de su agarre, pero después de meditarlo un poco y sin previo aviso, golpeó el rostro del ojiazul sin piedad ante el asombro de todos y el grito ahogado de la amatista.
-¿¿ASÍ QUE PRETENDÍAS COBRARTE EL FAVOR, APROVECHÁNDOTE DE TOMOYO¡¡¡ERES CASADO!!!
-¡¡Sí, estoy casado, CON ELLA!!- soltó de pronto Eriol ante el asombro de todos los presentes, en ese momento Touya pareció perder totalmente la cordura y del asombro pasó a una furia incontenible que lo hizo aventar sin querer a Sakura, quien trastabilló hasta la puerta donde chocó contra unos cálidos brazos que la recibieron firmemente.
-¡¡¡AHORA SI TE MATO!!!
Pero en ese momento, entró a la habitación un ejército de enfermeras, doctores y curiosos que intentaban controlar al hombre que estaba atacando a un paciente, así que después de unos minutos de forcejeo, varios doctores lograron contener a Touya y quitárselo de encima a Eriol quien pese al golpe recibido lo veía altivo, como si al final y después de todo, él hubiera ganado aquella pequeña guerra. Fue hasta ese momento que Tomoyo se acercó a él mientras sacaban a su primo de la habitación.
-¡Eriol¿estás bien? – decía acariciándole el rostro con ternura
-Sí, no te preocupes, Tomoyo¿quién era ese sujeto?
-°°! Este… ese era mi primo Touya, lo siento mucho, no sé cómo se enteró que yo estaba aquí.
-No lo sabíamos… mi hermano y yo estuvimos tratando de localizarte desde ayer – terció la esmeralda, que aún se encontraba en brazos de aquel desconocido, aunque ninguno de los dos parecía no haberlo notado.
-¿Te casaste? – Habló al fin el hombre que sostenía a Sakura
-¡¿Shaoran?!
-¿El es Shaoran?
-¿Quién es Shaoran?
-El chico que te está abrazando, Sakura – decía la amatista atreviéndose al fin a sonreír mientras los castaños se daban cuenta al fin y se soltaban casi tan rápido como el color carmín subía por las mejillas de ambos.
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Después de haber logrado tranquilizar a Touya y evitar que volviera a intentar atacar a Eriol, la amatista y el ojiazul pudieron explicar toda la situación con lujo de detalles a sus amigos, aunque la explicación no tuvo mucho efecto en Touya pues a él nadie le quitaba de la cabeza que el inglés trataba de aprovecharse de su prima (afortunadamente, no había visto lo que había pasado con Sakura y con Shaoran) pero pese a todo, estaba muy agradecido, aunque no fuera a reconocerlo en voz alta jamás.
Después de todo, las chicas lograron permanecer en Tokio el resto de la semana, Tomoyo cuidando a Eriol ante la mirada vigilante de Touya, Eriol tratando de hablar con Tomoyo a solas, sin lograrlo por supuesto y Sakura Shaoran paseando por la ciudad, ya que el hermano de la esmeralda estaba tan ocupado con el joven inglés que ni siquiera había reparado (aún) en la presencia de cierto joven chino que estaba tratando de aprovechar dicha situación. Dos días después del "cálido reencuentro"…
-Hermano¿podrías acompañarme a la cafetería? Tengo un poco de hambre – decía Sakura mientras el joven moreno se cruzaba de brazos observándola detenidamente.
-¬¬ No
-°° ¿Eh, por qué no?
-Sabes que no puedo dejar a Tomoyo sola
-¿Tomoyo? Pero ella está dormida, además, te prometo, no tardar
-Ella está demasiado cerca de ese sujeto – decía sin importarle que los otros dos hombres lo escucharan perfectamente
Eriol parecía bastante tranquilo, de hecho, no perdía ni por un segundo la sonrisa de su rostro y eso irritaba bastante al moreno, además de el hecho que tenía razón, la amatista descansaba tranquilamente en la silla cerca de el ojiazul y tenía la cabeza y las manos apoyadas en la cama, mientras tanto, del otro extremo del cuarto, Shaoran estaba cómodamente sentado en el sillón de la habitación leyendo un libro, tratando de no prestar atención a lo que decían.
-Como quieras – decía mientras hacía un gracioso puchero – Shaoran, podrías acom…
-¡¿Qué haces monstruo?!
-Pidiéndole a Shaoran que me acompañe ya que tú no quieres hacerlo
-¿Shaoran¿Desde cuándo es "Shaoran"?
-°°! Pues… es que él… bueno…
-Deja de balbucear monstruo y vamos a la cafetería – pero antes de dar media vuelta, le dirigió una mirada feroz a Eriol – Más vale que no intentes nada, inglesito.
-No te preocupes Kinomoto, además Shaoran también está aquí – decía Eriol sonriendo ampliamente.
-Supongo que pretendes inquietarme aún más –gruñó Touya
Y así, los hermanos salieron de la habitación mientras el mayor de los Kinomoto profería palabras bastante poco amables en voz baja y la dulce jovencita sonreía y volteaba a ver al castaño, quien hasta ese momento levantaba el rostro del libro que pretendía leer; en el momento en el que se cruzaron sus miradas, ella le guiñó rápidamente el ojo y él le dedicaba una sonrisa que jamás había usado con nadie, de hecho, una sonrisa que no sabía que tenía.
-Veo que te llevas muy bien con Sakura, es una niña encantadora ¿verdad? – decía Eriol acariciando el cabello de Tomoyo
-Sí, así es… Eriol, ya sé que no viste a Mitzuki por todo lo que pasó con Tomoyo, pero, ahora que las cosas están más calmadas ¿por qué no le has llamado? Creí que venías para convencerla de casarse contigo.
-¡Shaoran¿Ya te volviste defensor de los intereses de Kaho? Estaba seguro que ella no te caía bien, veo que me equivoqué – decía divertido el ojiazul sin dejar de ver a la amatista.
-No intentes darle vuelta al asunto, sabes muy bien que esa mujer me parece insoportable, pero parecías muy decidido.
-Lo sé, pero… cambié de opinión
-¿Cambiaste de opinión?
-Así es, mi padre me pidió que buscara una esposa y sabes que aunque Kaho me gusta, jamás la he visto como una mujer con la qie me gustaría casarme.
-Pero aunque ya sabías eso, venías a convencerla para que se casara contigo
-Exactamente y si no hubiera tenido ese accidente estoy seguro que para este momento yo ya estaría casado con ella.
-¿Y entonces, qué pasó?
-Bueno… pues que encontré a la mujer que quiero que sea mi esposa.
-Me imaginé que algo así había pasado – sonriendo – te encaprichaste con Tomoyo
-No es un capricho, Shaoran
-Entonces... ¿no me digas que te enamoraste?
-Bien, no te lo diré…
-¿Estás hablando en serio?
-Creo que Tomoyo es la esposa ideal, es dulce, cariñosa, además de que es muy bella y aunque suene egocéntrico de mi parte, estoy seguro que ella también siente algo por mí – el joven chino veía a su mejor amigo aún sin creer mucho en sus palabras.
-La conoces hace unos días y el desquiciado de su primo no te ha dejado ni a sol ni a sombra ¿y aún así pretendes pedirle matrimonio?
-En un par de semanas ella planea ir a Europa… sola, la voy a buscar y ahí le pediré que se case conmigo.
-¿Crees que ella va a aceptarte? – le decía sarcásticamente
-Si no lo hace, la voy a convencer, Shaoran… es la primera vez que estoy completamente seguro de algo, así que no me voy a dar por vencido tan fácilmente, la única razón por la que quiero regresar a Inglaterra es para arreglar las cosas con mis padres antes de que ella llegue.
-Vaya… muy bien, entonces te apoyo
-¿De verdad? - sorprendido
-No veo porque te sorprende, quise convencerte de que casarte con Kaho, más que una locura, era una estupidez, pero cuando te vi tan decidido, contaste con mi apoyo, si ahora pretendes casarte con Tomoyo porque en realidad sientes algo por ella, no me queda más que hacer, excepto, felicitarte y desearte la mejor de las suertes.
-… Gracias amigo…
-¿Sabes? Sakura ya me había dicho acerca del viaje de Tomoyo, así que… he decidido quedarme en Japón, un tiempo más, quiero arreglar varias cosas, aprovechando este viaje, además tal vez pueda llevar yo mismo a Tomoyo a Inglaterra y ayudarte un poco en tus planes.
-¿De verdad te vas a quedar? Y… se puede saber por quién… es decir, por qué – el ojiazul estaba divirtiéndose de lo lindo a costa de su amigo quien lo veía con el ceño más fruncido que de costumbre
-Ya te lo dije, debo atender algunos asuntos aquí, en Japón
-Sí, claro, sólo ten cuidado con Kinomoto, aún no se da cuenta del todo, pero en cuanto yo deje el país y tú te quedes cerca de la pequeña Sakura, se lanzará sobre ti.
-Lo sé… pero no le tengo miedo.
-Deberías, si ha logrado sacar a Tomoyo de aquí estas dos noches (y mira que he descubierto que ella puede llegar a ser muy obstinada) además de que no nos ha dejado hablar a solas desde que la encontró y ella es sólo su prima, imagínate cómo se va a comportar con Sakura, jajajaja.
-°°! No le veo la gracia, Eriol, pero no te preocupes, me las arreglaré, además, prefiero quedarme aquí en lugar de ver lo que van a hacerte tus padres cuando se den cuenta de que no les dijiste nada acerca del accidente y llegues a Inglaterra con un agujero en el hombro
-Je, ya no soy un niño, Shaoran.
-No creo que tu madre opine lo mismo, ella va a matarte cuando sepa que le mentiste cuando la llamaste para decir que estabas de fiesta en fiesta aquí en Japón y que habías olvidado llamarla.
-No te preocupes, en cuanto le explique todo, ella entenderá, además, si le hubiera dicho, ya la tendría aquí y aún es pronto para que mi princesa conozca a su futura suegra – decía sonriendo.
-Pues… - en ese momento escucharon cómo la puerta se abría de golpe.
-¡Cuidado con las manos inglesito! – decía Touya entrando en la habitación mientras prácticamente arrastraba tras de sí a una castaña muy molesta.
-¡Basta Touya!
-¿Qué… qué pasa? – preguntaba Tomoyo, quien se había despertado a causa de todo el escándalo.
-¡Touya me arrastró desde la cafetería hasta acá, con mucho trabajo logré pagar la comida! – cruzándose de brazos
-Puedes comer aquí, monstruo
-¡No me llames monstruo! – mientras le propinaba un pisotón a su hermano ante el asombro y la risa de lo presentes, excepto de Touya, por supuesto, que no pudo más que sobar su pie adolorido.
Y así pasaron los días hasta que al final llegó la hora de partir para Eriol, todos estaban en el aeropuerto para despedirlo y poco antes de subir al avión, Sakura, logró arrastrar a Touya, seguidos de cerca por Sahoran, para darle un poco de privacidad a la pareja.
-¿De verdad tienes que irte Eriol? - tristemente
-Me temo que sí, pero sabes que voy a esperarte en Inglaterra, pequeña.
-¡Sí! En dos semanas nos veremos allá, Shaoran ya me dijo que sí va a acompañarme ¿sabes? Me alegro de que se quede un poco más, Sakura está feliz.
-Sí… esos dos se gustan mucho ¿verdad?
-Jeje, sí, aunque me temo que Touya ha comenzado a darse cuenta
-No te preocupes, se las arreglarán – sonriendo, en ese momento anunciaron la última llamada para el vuelo del ojiazul, quien suspiro imperceptiblemente y puso su mano izquierda sobre el hombro de la amatista – Parece que ya es hora, me despides de todos, por favor y les das las gracias nuevamente
-Lo haré – bajando un poco la cabeza
-Tomoyo… mírame – dijo suavemente mientras colocaba su frente sobre la de la amatista – nos veremos pronto, no estés triste ¿de acuerdo?
-De acuerdo… - decía en un susurro la amatista al mismo tiempo que subía la mirada y dándose cuenta que el joven junto a ella comenzaba a acercarse, cerró poco a poco los ojos.
Eriol bajó un poco la cabeza, al fin había logrado deshacerse de Kinomoto y al parecer del resto del mundo porque de pronto todo desapareció, sólo existían ellos dos. Tomoyo no podía creerlo, él iba a besarla y ella deseaba con todo su ser que lo hiciera.
Sus labios se unieron poco a poco en un tierno beso, que poco a poco fue profundizándose, él la atrajo un poco más, abrazando su cintura con el brazo izquierdo mientras ella subía las manos hasta su cuello y lo atraía un poco más.
Después de unos minutos, Eriol se separó de la joven con un poco de renuencia y vio sonriente el sonrojo en las mejillas de la amatista.
-Te estaré esperando, Tomoyo.
La joven sólo atinó a sonreír mientras asentía con la cabeza, en ese momento, el ojiazul sintió una mirada que lo traspasaba y alcanzó a ver cómo el primo de la amatista corría hacia él a toda velocidad y con un brillo asesino en los ojos.
-Oh oh – dijo mientras tomaba una pequeña maleta del suelo
-¿Eh? – y volteando - ¡Corre! – le dijo al darse cuenta de lo que sucedía mientras sonreía y le daba un pequeño beso en los labios al ojiazul, quien dio media vuelta, sonriendo y entró al tunel a toda velocidad - ¡Nos veremos pronto, Eriol! – agitándo la mano en señal de despedida.
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NOTAS DE LA AUTORA: ¡Ah! Lo siento, me tardé demasiado, pero estaba tomando unas deliciosas vacaciones en la playita XD, espero que este capítulo les guste, de repente me atoraba o se me mezclaban ideas de "Girlfriend" así que me costó un poco de trabajo sacarlo adelante, pero a ver qué tal va, en el próximo capítulo veremos cómo reacciona Kaho, jejeje y no se dejen impresionar mucho con la "boda", aún no sabemos que pueda pasar.
¿Comentarios o sugerencias? Ya saben que son bienvenidos, muchas, muchas, muchas gracias por sus reviews: arcueid27granger, Mahidelin, Haruko Hinako, Emma, Dani, Nenexin, asamibalck, Shami, Nydia M, Meems Asakura y Basileia Daidouji (gracias por el consejo).
