MI VIAJE CONTIGO

Por: Diana Hiragizawa

CAPITULO 4¿Te casas conmigo?

Notas de la autora: los personajes no son míos (A excepción de Eriol quien es completamente MIO, XD) ya que son de CLAMP, las demás locuras sí son mías, diviértanse…

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-No puedo creer que sigas enojado conmigo Eriol – dijo un castaño muy divertido mientras observaba a su amigo.

Ambos se encontraban en la sala de un lujoso departamento, esperando a que cierta amatista terminara de cambiarse, Shaoran veía divertido cómo su amigo de prácticamente toda la vida estaba haciendo lo que jamás se imaginó que haría alguien tan "educado y encantador" como lo describían todas las personas que lo conocían: estaba haciendo una rabieta.

-No estoy enojado – respondía secamente

-¿En serio? – a punto de soltar una carcajada

-No veo qué es lo que te divierte tanto Shaoran – arqueando una ceja

-Tú… jajajaja

-Shaoran… - dijo frunciendo el ceño

-¡Vamos Eriol¿qué esperabas, en realidad querías que ella se quedara en tu casa? Sabes que jamás lo hubiera aceptado, además, debo retribuir en algo todo lo que ella hizo por mí en Japón.

-¿Alejándola de mí? – espetó de pronto, bastante molesto

-¿Qué? – dijo un castaño bastante sorprendido – No quiero alejarla de ti, Eriol, pero lamento recordarte que ella no sabe lo que estás planeando hacer y conociéndote tampoco tus padres deben saberlo aún, lo único que quiero es ayudarte – seriamente.

-Ahh, lo sé – dijo mientras pasaba una mano por su cabello en señal de frustración – lo lamento, Shaoran, es sólo que no sé qué me pasa con ella, la extrañé demasiado… su voz, su risa, es… extraño.

-Es amor… - al ver cómo el ojiazul levantaba la mirada y lo veía atónito respondió tranquilamente – no me veas así que tú mismo lo dijiste, aunque creo que apenas te estás dando cuenta de verdad, jajaja – jocosamente

-Mmmm… supongo que tienes razón – sonriendo al fin – y sólo con afán de informarte, no… mis padres aún no saben nada y no se los diré hasta que estemos casados.

-¿Qué no les dirás, ni siquiera a tu madre? Además amaneciste bastante arrogante, ni siquiera le has pedido matrimonio, qué digo matrimonio, ni siquiera son una pareja aún y…

-Aún – dijo interrumpiendo a su amigo – pero eso cambiará muy pronto

-¿Qué es lo que va a cambiar pronto?

Saliendo de la habitación de huéspedes apareció Tomoyo ataviada en un vestido azul que resaltaba perfectamente su bella figura, llevaba el cabello sujeto con varias horquillas que le daban un aspecto angelical y el suave maquillaje solamente resaltaba sus de por sí bellas facciones.

Al verla, Eriol perdió prácticamente el aliento y se juró a sí mismo que ese ángel sería suyo a como diera lugar, le quedaban solamente unos días para casarse y estaba dispuesto a cumplir puntualmente con ese plazo. Aunque lo que antes le pesaba ahora curiosamente esperaba que llegara con ansias y su orgullo apenas lo dejaba admitirlo.

-¿Eriol? – dijo el castaño burlonamente tratando de llamar la atención de su amigo que parecía que se había ido a un mundo muy lejano ante la mirada preocupada de Tomoyo- ¿Estás ahí?

-Estás preciosa… - habló de pronto el ojiazul haciendo que su mejor soltara una carcajada divertida

-Gracias, sabía que te iba a gustar – sin dejar de reír mientras imitaba el timbre de voz de Tomoyo quien solamente atinó a reír nerviosamente.

Eriol sonrió ante las burlas del castaño y se levantó del sillón para tomar de la mano a la amatista para besarla suavemente.

-Espero que sepas que el halago era para ti linda y también espero que me permitas ser tu guía aquí en Londres.

-¿Eh? Claro que sí, siempre y cuando no me lleves a conocer zapaterías – dijo ella sarcásticamente, recordando una de las tantas conversaciones que tuvo con el joven delante de ella en el hospital.

-Jajajaja, bueno, entonces será mejor que piense en otros lugares rápido.

-Bueno – levantándose del sillón y caminando a la puerta – como ya he cumplido mi misión de traerla hasta tus brazos – dijo el castaño haciendo que la amatista sonriera feliz – será mejor que comience a arreglar todo para poder regresar a Japón lo antes posible.

-Así que quieres regresar pronto ¿no Shaoran? Veo que cierta jovencita te volvió loco en muy poco tiempo – tratando de poner en aprietos a su amigo pero para su sorpresa el castaño ni se inmutó.

-Bueno… - dirigiéndose a la puerta - aprendí del maestro, diviértanse – desapareciendo detrás de la puerta y después de unos segundos de silencio, Eriol no pudo más que soltar una carcajada ante la mirada atónita de Tomoyo, quien después de unos segundos se unió a él.

-¿Nos vamos ya? Quisiera mostrarte varios lugares Tomoyo

-Aún no entiendo ¿a dónde quieres ir tan temprano Eriol? apenas van a dar las 7 de la mañana

-Bueno, no es mi culpa que el vuelo llegará a las cuatro, aunque tienes razón, tal vez prefieras descansar – dijo con cara de tristeza para convencer a la amatista.

-¡Claro que no, no todos los días estoy en Inglaterra y contigo! – aunque la amatista se percató demasiado tarde de lo que había dicho, sólo sonrió.

-Bien… - dijo carraspeando un poco y después le ofreció su mano a la amatista quien la tomó gustosamente al tiempo que salían del departamento de Shaoran.

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Mientras tanto en Japón, un par de jóvenes se encontraban en el parque pingüino en medio de lo que estaba transformándose en una acalorada discusión.

-¿Cómo que se fue ya? Ni siquiera se despidió de mí, se supone que somos amigos – decía un joven de profundos ojos negros quien veía azorado a la joven castaña frente a él.

-Lo sé Kenji… te aseguro que no fue su intención hacerte sentir mal pero tú ya sabías que ella se iría y no te apareciste por ningún lado, Tomoyo trató de llamarte varias veces – la joven castaña trataba inútilmente de calmar los ánimos del ex-novio de su prima sin obtener buenos resultados.

Kenji estaba furioso con Tomoyo, había escuchado varios rumores sobre la familia Daidouji, todos estaban más que sorprendidos de cómo un extranjero estaba hospedado en aquella casa. Los habitantes de Tomoeda estaban concientes de que el joven chino era el novio de Sakura Kinomoto pero eso no los había detenido para inventarse una y mil historias del por qué estaba ahora con Tomoyo después de todo, los buenos chismes eran la "actividad recreativa" más importante y también muy escasos y aunque eran un pueblo pequeño sí contaban con un hotel que bien pudo haber sido usado por el extranjero,

Cuando los rumores de que Tomoyo cuidaba "demasiado bien" al novio de Sakura llegaron a oídos de Kenji, éste montó en cólera y se rehusó a buscarla para pedirle… más bien exigirle una explicación porque creía que de esa forma ella se sentiría culpable y lo buscaría, así que él terminaría siendo la víctima ante los ojos de todos.

-Bueno, lo que pasa es que creí que estaría ocupada con su nuevo "amiguito" – dijo lentamente y observando la reacción de la castaña quien abrió los ojos sorprendida.

-¿Te refieres a Shaoran?

-No sé cómo se llame el tipo ese – desdeñosamente

-Kenji… no sé si lo sepas pero Shaoran es mi novio – sonrió al recordarlo.

-Sí, también escuché eso y déjame decirte que me decepcionas mucho Sakura-chan, ya te lo había dicho antes: debes cuidarte de lo que la gente dice.

-¡A mí no me interesa lo que la gente pueda llegar a pensar!

-Tal vez no, pero esa manera de pensar ha hecho que ahora Tomoyo y su madre tengan que enfrentar rumores bastante desagradables.

-¿De qué hablas, Kenji¡Ellos sólo son amigos¿y sabes qué¡Me voy! Aquí está el teléfono del lugar donde se hospedará Tomoyo, ella me pidió que te lo diera y ya lo he hecho así que… ¡Hasta luego, que estés bien! – dijo levantándose y dando media vuelta comenzó a alejarse dejando atrás al joven moreno que no había despegado los ojos del papel que descansaba en sus manos.

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-Este… ¿un hotel?

-Si¿no te parece bello? – preguntaba Eriol pícaramente al mismo tiempo que ayudaba a la amatista a bajar del auto y entregaba la llave a uno de los empleados.

-Sí, es hermoso, pero… ¿qué hacemos aquí?

-Lo que haría cualquier inglés decente… - dijo haciendo una pausa al ver cómo la joven junto a él abría ampliamente sus ojos en señal de sorpresa y temiendo que ella fuera a salir corriendo de allí agregó con una sonrisa - desayunar

-Desayunar, claro…. – suspirando aliviada

-Si, dentro del Savoy Grill, está unos de mis restaurantes favoritos, el River Restaurant, creí que tendrías hambre, pero tal vez no estés acostumbrada a desayunar tan temprano – comenzó a guiarla a través del lujoso hotel.

-De hecho… sí tengo un poco de hambre – decía sin dejar de observar cada detalle del lujoso lugar y reparando por primera vez en la holgada situación económica de Eriol.

En el momento en el que entraron en el lujoso restaurante fueron atendidos por un hombre elegantemente vestido con un traje negro, el ojiazul intercambió algunas frases con él y de inmediato los llevó a una mesa desde donde se tenía una vista fantástica y Tomoyo no pudo reprimir un gemido de emoción.

-¡Qué hermoso!

-Es el Támesis, quería venir a esta hora porque los colores que el sol le dará en unos minutos son un espectáculo fantástico

-Sí – totalmente embobada en el espectáculo natural que estaba presenciando, tenía el impulso de tomar la cámara que descansaba en su bolsa pero no se atrevía a hacerlo.

-¿Pasa algo malo Tomoyo-chan? – dijo tomando su mano por encima de la mesa, logrando así atraer su atención

-¡No, por supuesto que no! Es sólo que esto es tan hermoso que me deja sin habla, la naturaleza es increíble.

-Tomoyo, me dijiste que te dedicabas a la fotografía, no me digas que no trajiste una cámara contigo – sonriendo

-De hecho sí, pero…

-¿Pero?

-Pero no creo que sea el lugar ni el momento adecuado para ponerme a sacar fotografías.

-¡Oh vamos! No tienes porque apenarte, muchas personas sacan fotografías del río, además esa fue una de las razones por las cuales pedí esta mesa… para que disfrutáramos la vista y pudieras tomar algunas fotografías, después de todo me dijiste que te encantaba tu trabajo, así que estaba seguro que te gustaría tomar algunas aquí.

-¿En serio? – preguntó sorprendida de que él se hubiera preocupado por ese tipo de cosas pero le alegraba sobremanera que recordara las conversaciones que habían tenido en el hospital.

-Por supuesto.

Y sin decir más Tomoyo sacó su cámara y comenzó a tomar varias fotografías, poco después y totalmente sumergida en una de sus pasiones se levantó y buscó varios ángulos de la hermosa vista que tenía delante suyo, estaba tan embebida que sólo se percató de que estaba acompañada cuando Eriol se acercó por atrás, la rodeó con sus brazos y le susurró al oído.

-El desayuno se enfría, linda.

-¡Ah! Lo… lo siento – atinó a decir y sin soltarla, él la llevó nuevamente hacia la mesa, donde los aguardaba ya el abundante desayuno - ¿pretendes que me coma todo esto? - replicó divertida.

-Es que te veías tan concentrada que ordené por ti, se llama kigeree, y tenemos también tocineta, tostadas, jugo de naranja fresco, café o té; quería probaras un desayuno totalmente inglés, aunque en estos tiempos ya es poco común pero a mi me parece fantástico.

-Pues luce delicioso, gracias Eriol – dijo emocionada la amatista ganándose una amplia sonrisa por parte del ojiazul.

-Si te gustó el desayuno prepárate porque este día vamos a conocer muchos lugares que te fascinaran.

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Después del desayuno, Eriol llevó a una muy feliz Tomoyo hasta Nothing Hill, donde aún se celebraba un famoso carnaval, ahí entre personas disfrazadas, música, baile y muchísima gente nueva el día transcurrió rápidamente para la pareja, que cuando se disponía a regresar esa tarde…

-¡Mira, Eriol, ahí podemos aprender a hacer chocolate! – decía la amatista entusiasmada al tiempo que jalaba al ojiazul hacia adentro del lugar.

-¿Chocolate? No sabía que te interesara ese tipo de cosas, creí que ibas más por el lado del arte – no muy convencido, el joven se dejó guiar.

-Estoy del lado de la diversión, Eriol y aprender a hacer chocolate suena divertido

-No puedo creer que no estés cansada¿no sería mejor regresar después? – dijo haciendo que la amatista se detuviera repentinamente.

-¿Te da pena? – preguntó divertida

-¿Pena? Claro que no – dijo arrogante

-¡¡Fantástico, entonces vamos!! – y arrastrándolo llegaron hasta una especie de pequeña recepción donde una rubia los atendió – disculpe, quisiéramos tomar el curso para aprender a hacer chocolate – con una gran sonrisa que no se borró ni siquiera con el frío tono de la mujer que no le quitaba la vista de encima a Eriol.

-Necesitan tener una reservación – secamente

-Pero… ¿no podría hacer una excepción? Estamos de paso y…

-No puedo hacerlo – interrumpió bruscamente y levantando una ceja

-¿Está usted segura? – preguntó el ojiazul al ver la cómo el semblante de la amatista entristecía y haciendo gala de una estudiada sonrisa que solamente usaba cuando pretendía obtener algo se acercó un poco más – Tal vez pueda ayudarnos un poco – guiñándole el ojo y haciendo que la rubia se sonrojara.

-Bu… bueno… tal vez podría – sonriendo coquetamente ante la mirada asombrada de la amatista quien no perdía detalle de lo que estaba pasando.

-Muchas gracias, estaba seguro de que usted era una persona muy comprensiva – concluyó él y después de un guiño de parte de la mujer, esta se retiró con la clara intención de buscar la manera de ayudarlos, o más bien "ayudarlo".

-Lo hiciste – le susurró Tomoyo – No puedo creerlo, creí que no querías entrar

-No estoy muy convencido, pero tú quieres entrar y lo haremos – dijo encogiendo los hombros

-Gracias – dijo ella abrazándolo conmovida .

Poco después regresó la rubia con buenas noticias y los integró a uno de los grupos que se preparaban para tomar la clase y así el curso de tan sólo tres horas transcurrió entre chocolate, risas, un poco de competencia y mucha diversión. Al final cada uno salió con una pequeña caja repleta de sus propias creaciones y con la ropa llena del material de la clase.

-Estás llena de chocolate, jajajaja – dijo prácticamente doblado de la risa mientras se dirigían al auto del inglés.

-¡¡Eyy!! Tú estás igual que yo y además no fui yo quien inició una guerra ahí dentro – respondió la amatista con un tono de falsa ofensa.

-Pues no, pero si fuiste quien la ganó

-Ganamos – corrigió ella sonriendo – somos un equipo ¿recuerdas?

-Sí, somos un equipo – orgulloso – Tienes chocolate en el rostro – dijo acercándose a ella.

-Ese es un truco muy viejo, señor – dando un paso atrás y con la sonrisa adornando aún su rostro.

-¿De verdad, entonces qué debo decir? – siguiendo el juego y acercándose a ella

-Que quieres besarme… y yo también – dijo muy bajito y al tiempo que se ponía de puntillas para alcanzar los labios del ojiazul quien la alcanzó a mitad del tan ansiado camino.

Se besaron largamente una vez más, conociéndose… reconociéndose, los dos estaban cómodos el uno con el otro y mientras más tiempo pasaba, ellos estaban aprendiendo a reconocer el sentimiento que había surgido desde la primera vez que se vieran.

El tiempo que pasó con la amatista en Japón, le había servido a Eriol para darse cuenta de que ella le gustaba y mucho, era dulce, inteligente, divertida y muy hermosa, además de que ella tenía la virtud de hacerlo sentir muy bien, sabía que con Tomoyo podría, con el tiempo, llegar a ser sincero del todo y con esa sensación oprimiéndole el pecho se dijo que no importaba lo que pasara él estaría siempre con ella.

-Te divertiste – dijo la amatista cuando se separaron a tomar aire

-¿Cómo? – preguntó aún embebido en las sensaciones y sus pensamientos y colocando su frente en la de la joven.

-No querías entrar pero te divertiste ¿o me lo vas a negar? – sonriendo

-Jamás me había reído tanto, es verdad – dijo sincerándose

-Bien - dijo ella antes de tomar la iniciativa y besarlo nuevamente

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-¿¿¿Qué horas son estás de llegar jovencita??? – se escuchó una voz severa que la hizo saltar de repente.

-¡¡¡Ahh, Shaoran!!! – cerrando la puerta - ¡Casi me matas del susto¿Qué haces despierto?

-Esperándote – tratando de contener la risa

-¿De verdad? Lamento haber llegado tarde, es que fue un día fantástico

-Me imagino – sonriendo - ¿y Eriol?

-Me trajo hasta la entrada pero le pedí que se fuera pronto porque es muy tarde… perdón por haber llegado hasta ahora – dijo apenada

-Jejeje, no te preocupes, por eso te di llave del departamento, para que no tuvieras problemas.

-Gracias¿y por qué me estabas esperando, sucede algo malo?

-No, en realidad, estaba revisando unos papeles y ni siquiera había notado la hora – guiñándole el ojo – pero de hecho… sí pasó algo, te llamaron hace un rato y creo que no le agradó la idea de que yo contestara

-¿A quién?

-Kenji Hatsura

-¡Kenji! – exclamó asombrada

Gracias a Sakura y la misma Tomoyo, el castaño conocía a la perfección la historia de la última relación de su amiga y estaba un poco preocupado por la reacción que había tenido cuando se había enterado que la amatista estaba viviendo con él; jamás lo había visto durante toda su estadía en Tomoeda pero tenía la sospecha de que Kenji sí lo conocía a él.

- Flash Back -

Pesadamente se levantó del sillón cuando escuchó el timbre del teléfono, había estado trabajando todo el día para terminar lo antes posible todos los pendientes que tenía. Pese a que pertenecía a una millonaria familia de China había logrado por sí mismo hacerse de una muy buena reputación en los negocios, eso siempre lo había hecho sentir satisfecho de sí mismo, le gustaba ganarse las cosas que tenía por mérito propio y ésta vez no iba a ser la excepción, había varios negocios nacientes en Japón, así que tenía que organizar todo para poder encargarse él mismo de dirigir todos los demás negocios desde allá; además ahora estaba la única razón válida para él de todo ese esfuerzo: Sakura. Regresaría a Japón en un mes y si todo salía bien, estaría en los brazos de su novia antes de lo que esperaba.

-¿Bueno?

-¿Bu… buenas noches? – escuchó titubear una voz masculina que jamás había escuchado – Buscaba a Tomoyo Daidouji, pero creo que tengo el número incorrecto, disculpe.

-¡No! - se apresuró a decir antes de que cortaran la comunicación – Tomoyo sí vive aquí, pero en este momento no se encuentra.

-¿Quién… habla?

-Shaoran Li, soy amigo de Tomoyo y…

-¡Comprendo! – lo interrumpió bruscamente para asombro del castaño - ¿Podrías decirle que su novio la llamó y que me urge hablar con ella, gracias! – y sin esperar una respuesta de Shaoran colgó violentamente el auricular.

-Kenji Hatsura supongo... ahora entiendo – dijo un poco preocupado el castaño.

- Fin Flash Back -

-Me pidió que te dijera que había llamado "tu novio" y que necesitaba hablarte urgentemente, así que a menos que tengas un novio escondido del que no me hallas contado, creo que sí era Kenji.

-Sí, debe haber sido él – suspirando pesadamente y dejándose caer en el sillón junto a Shaoran.

-Creí que tenía claro que ustedes ya no eran una pareja

-Se supone que sí, pero ya ves… parece ser que después de todo este tiempo aún se siente con derechos sobre mí… ¡Agghh! Espero que no haya pensado que tú y yo… - pasándose una mano por el cabello en señal de frustración.

-No deberías dejar que él te afectara tanto, a menos que aún sientas algo por él – dijo cautelosamente

-Yo no siento más cariño que el que se siente por un buen amigo, pero…

-¿Pero?

-Él estuvo tanto tiempo conmigo y me acostumbré a actuar de acuerdo a como él quería que fuera yo, supongo que aún no logro borrar del todo esa sensación; cuando lo veo o lo escuchó, tengo la necesidad de que se sienta orgulloso de mí, de… complacerlo.

-Comprendo…

-Sé que suena horrible, pero…

-¡Está bien! Él estuvo contigo durante momentos difíciles de tu vida, es lógico que dependieras tanto de él, pero ahora eres libre.

-Sí, lo sé, mañana lo llamaré.

-¿Segura? No tienes que hacerlo si no quieres.

-Es que, aunque no somos pareja, me apoyó durante mucho tiempo, no puedo evitar sentir un gran cariño por él y no pude despedirme, pero le dejaré claro que ya no somos más que eso: amigos – dijo resuelta.

-Y que eres novia de Eriol - jocosamente

-Y que soy novia de Eriol… ¡Hey! No puedo decir eso – sonriendo

-¿Por qué no?

-Pues porque sería una mentira

-¿Mentira, es que aún no son novios, pues entonces qué son?

-Pues… no… no lo sé – encogiéndose de hombros

-Pues a mí me parece que está muy claro, pero en fin, será mejor que vayas a descansar porque seguramente mañana tu "no se qué" vendrá por ti muy temprano – riendo – por cierto… ¿dónde rayos se metieron y qué son todas esas manchas de lodo?

-Jajajajaja no es lodo, es chocolate

-¿Chocolate?

-Sí, aprendimos a hacer chocolate el día de hoy, mira – dijo sacando una pequeña caja de su bolsa – pruébalos.

-De acuerdo – y levantando una ceja antes de morder el dulce - ¡Oye, está rico¿entonces tú lo hiciste? Eres buena.

-En realidad, esos son los de Eriol y yo le di los míos

-¿Eriol cocinando? Jajajajaja ¿Cómo fue que me perdí eso? Pero mañana no se salva de mí – poniéndose de pie – vamos a descansar, creo que hoy fueron demasiadas sorpresas para ti y también para mí.

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Tenía una semana en Londres y estaba totalmente fascinada, Eriol la llevó por toda Inglaterra, conociendo lugares maravillosos como la Catedral de Saint Paul, el barrio de Camden Town, Portobello Road, recorrieron todos los parques de Londres Hyde Park, Regent Park y el zoológico, Saint James Park y hasta el parque Richmond, el más grande de Londres, además Tomoyo había tratado de comunicarse con Kenji, pero él jamás había contestado ni devuelto ninguna de sus llamadas así que la amatista rápidamente había desistido y se dedicaba a divertirse.

Eriol por su parte, aún no le decía nada a sus padres acerca de sus planes con Tomoyo (sin contar que a ella tampoco), la madre del ojiazul lo había notado raro últimamente y estaba segura que la sonrisa que ahora adornaba el rostro de su hijo era más que auténtica pero él no quería decirle nada, excepto que era una sorpresa, aunque estaba segura que tenía que ver con una mujer y ansiaba conocer a la causante de semejante sonrisa en su hijo, quien estaba acostumbrado a esconder sus sentimientos siempre, eso sin contar que la presión que ejercía aquella absurda imposición de matrimonio, parecía haber desaparecido de pronto, definitivamente la mujer que hubiese logrado ejercer esos cambios en Eriol, podía contar con todo su apoyo, sólo esperaba de corazón que no fuera Kaho Mitzuki, esa mujer tenía algo que no terminaba de convencerla, su sexto sentido se disparaba cuando los veía juntos, pero no entendía del todo bien el por qué.

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-¡No se va a salir con la suya, me pidió que me casara con él y es lo que voy a hacer! – decía una pelirroja muy molesta mientras iba de un lado a otro metiendo varias mudas de ropa dentro de una maleta - ¡¡Colgarme a mí y rehusarse a contestar todos estos días, ahora de verdad que va a conocerme!!

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Esa noche, después de varios lugares y cientos de fotografías, Eriol llevó a Tomoyo de regreso al departamento de Shaoran, otra vez se les había hecho tarde pero esta vez el ojiazul no permitiría que ella lo echara de su lado.

-Gracias por todo, Eriol, hasta mañana - dándose media vuelta, pero el ojiazul tomó su mano, deteniéndola.

-No tan deprisa, linda, hoy voy a subir contigo.

-¿Cómo, tan tarde?

-Así es, necesito hacer algo que me ha dado vueltas en la cabeza desde que te conocí.

-¿De qué hablas, Eriol? – levantando una ceja

-Vamos arriba y lo sabrás – susurrando en su oído.

-Este…

-¿Tienes miedo? – dijo al tiempo que tomaba su mano y entraba con ella al elevador.

-N… ¡no, claro que no!

-¡Fantástico, entonces vamos!

-¿Dónde escuché eso? – dijo levantando una ceja y haciendo que el ojiazul sonriera misteriosamente.

-No lo sé… - en cuanto la puerta se cerró, él atrapó los labios de la amatista, mientras la abrazaba levantándola prácticamente del suelo, ella reaccionó enredando sus brazos en el cuello del inglés.

Sin saber exactamente cómo llegaron al departamento de Shaoran entre ardientes besos y sin lograr quitarse las manos de encima, ella se separó un poco, dando media vuelta para poder abrir la puerta mientras el la abrazaba por detrás y comenzaba a besar su cuello haciendo que ella gimiera de placer, pero una vez que la puerta se abrió ella dejó caer las llaves impresionada por lo que veía.

Todo el departamento estaba lleno de rosas rojas y el suelo estaba cubierto de pétalos de rosa blanca, una suave música llenaba el ambiente y cientos de velas de diferentes tamaños iluminaban cálidamente el lugar, que parecía estar desierto.

-¿Qué es todo esto…? – preguntó haciendo que él se detuviera a mirar.

Miles de preguntas se agolpaban en su mente, haciéndola sentir mareada, recordó de pronto a Kenji, él no se atrevería a ir a buscarla hasta Inglaterra¿o sí? Tal vez Shaoran estaba con alguien, pero ¿y entonces Sakura?... definitivamente sentía que iba a desmayarse hasta que vio cómo Eriol se adelantaba y la tomaba de la mano haciéndola caminar hasta el centro de la habitación.

-Es para ti – dijo sonriéndole

-¿Tú… tú hiciste esto? – con lágrimas en los ojos.

-Si, te dije que necesitaba hacer algo – y arrodillándose frente a ella – Más bien preguntarte algo

Y sacó de la bolsa de su pantalón una pequeña cajita que hizo que la amatista casi se fuera de espaldas al adivinar de pronto sus intenciones.

-Tomoyo Daidouji… ¿Te casarías conmigo?

-Eriol… no puedo...

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NOTAS DE LA AUTORA: Muajajajaja hasta aquí llegamos por ahora ¿qué tal, les gustó? Un poco meloso ¿verdad¡¡¡¡Pues no me importa!!! Jejejeje es que yo soy una romántica sin remedio XD perdón la tardanza pero avanzo a como la inspiración me deja y de hecho anne-chan-19 me dijo que tenía una inspiración… este… perdón!! XD lo olvidé, jajajaja, bueno, me dio a entender que aparecía cuando le daba la gana (tiene razón). Y mi falta de inspiración aunada a la falta de memoria no me ayudan mucho, pero aquí está ya. ¡Disfrútenlo!

Sugerencias, comentarios y demás (excepto virus) se aceptan con gusto¡¡Ahh por cierto y antes de que pase a los reviews!!

AVISO IMPORTANTE: Comohabrán notado el viaje ha comenzado y aunque aún faltan algunas cosas por resolver, quería preguntar ¿Tienen lugares que les gustaría que visitara nuestra pareja favorita? Háganmelo saber, tal vez conocen un lugar bello y tengan anécdotas que quieran que aparezcan, con gusto tomaré en cuenta cada sugerencia, ahora si:

REVIEWS: Gracias a Haruko Hinako, mahidelin, Malu Daidoji, Soledad de los Angeles, Undine, Iyen Kinoli, Nenexin, Johanna-Ikari, además de las consabidas gracias a Shami y a hino a quienes no pude responder personalmente por falta de correo, pero leo cada comentario y créanme que lo aprecio mucho, gracias (Diana se inclina). Ahora sí... ¡Hasta la próxima!