MI VIAJE CONTIGO

Por: Diana Hiragizawa

CAPITULO 8: ¡El viaje comienza!

Notas de la autora: Eriol ya es oficialmente de Tomoyo… los demás personajes son de CLAMP y las escenas que leerán a continuación son culpa de mi tardía imaginación y del tedio por las cosas serias xD


Eriol y Tomoyo se encontraban ya en Italia, comenzando su viaje. Después de la interrupción en su boda y de la plática con Kenji, la amatista había regresado al lado de sus amigos. Eriol se encontraba dándole algunas instrucciones a su guardaespaldas a algo de distancia de ellos pero se acercó en cuanto se dio cuenta de la presencia de su ahora esposa en el grupo.

Después de despedirse de los novios, Sakura iba rumbo a Japón, por supuesto con la promesa de Shaoran de ir con ella un par de semanas después, cuando los negocios que tenía en Inglaterra pudieran caminar sin supervisión directa.

Touya obviamente volvió junto con Sakura como su guardaespaldas oficial para alejar a cualquier otro "pervertido" que pretendiera acercarse, obteniendo así y por primera vez, el agradecimiento de Shaoran.


Una hermosa joven de cabello negro y llamativos ojos amatistas trataba de explicar algo a su acompañante, un elegante joven cuya sola presencia hacia suspirar a las mujeres que iban pasando junto a ellos.

-¿Iremos en tren entonces, estás segura que no quieres que rentemos un auto?

-Estoy segura Eriol, además no tenemos mucho dinero, creo que lo mejor será trasladarnos en tren y después buscar dónde nos alojaremos – dijo sonriendo pese a la mirada cargada de duda del ojiazul

El tren era para la amatista la representación del comienzo de "algo" que la había llamado toda su vida, una aventura que en un inicio estaba planeada para ella sola y que ahora se transformaba en una aventura en pareja que les daría la oportunidad de conocerse realmente, sin el adorno de nada material, simplemente sus corazones acompañándose el uno al otro.

Al poco tiempo de haber abordado el tren, Eriol recargó su cabeza en el respaldo del asiento y cerró los ojos, al verlo, la amatista sólo sonrió cálidamente y sacó una libreta de color rosa y azul entremezclado, comenzando a escribir en ella:

XX de XX de 200X:

"Me parece increíble estar en Italia, un lugar que siempre quise visitar y ahora estoy en el, respirando su aire, conociendo a sus personas y viendo sus impresionantes paisajes, pero... lo más impresionante es que estoy con él, ME CASE CON ERIOL HIRAGIZAWA y ahora estamos viajando juntos, me siento muy feliz aunque la verdad me da un poco de miedo que él no se adapte, después de todo, está acostumbrado a vivir una vida llena de lujos y comodidades..."

El acuerdo al que habían llegado los recién casados era simple: salir de viaje llevando una maleta de equipaje ligero, sólo lo indispensable, un poco de dinero, sin lujos ni comodidades excesivas. Tomoyo estaba realmente nerviosa por su ahora esposo, después de todo, él jamás había carecido de nada ni había tenido que trabajar para sobrevivir y eso la tenía francamente inquieta, temía que a final él se rindiera y terminara por mandar todo al traste.

Por otro lado Eriol sentía que estaba a punto de vivir una experiencia que cambiaría su forma de ver la vida para siempre, estaba nervioso aunque no lo demostraba pero lo alentaba la dulzura con la que la amatista lo trataba, siempre pendiente de lo que sentía o necesitaba y sabía que ella lo hacía de corazón, eso era lo que más lo alegraba.

Llevaban sólo unas horas casados, pues luego de la ceremonia, ellos tomaron un avión rumbo a Italia y cada uno de sus amigos regresó a sus actividades normales. El ojiazul estaba consiente de la reacción que seguramente tendrían sus padres, en especial Hajime Hiragizawa pero también sabía que si hubiera sido honesto con su padre acerca de ese "viaje de bodas" y las condiciones en las que se realizaría, el empresario habría estado de acuerdo.

Claro que aunque jamás lo admitiría, eso era precisamente lo que quería evitar: darle la satisfacción a su padre de aprobar sus planes, sonaba inmaduro pero de un tiempo a la fecha Hajime había cambiado mucho su forma de ser con el ojiazul y eso lo había molestado a tal grado que ahora hacerlo rabiar le provocaba cierto placer malsano, era quizá su forma de castigar a su padre por alejarse de él. No es que antes tuvieran una relación magnífica pero el ojiazul no había dudado del cariño de su progenitor… hasta ahora.

Dentro de un elegante estudio donde libros de casi cualquier tema parecían descansar pacientemente hasta que alguien los ojeara y las amplias y hermosas ventanas ofrecían una vista sin igual para aquellos que desearan apreciarla, un hombre sentado en su cómoda silla no atinaba a ver nada de lo que tenia a su alrededor, estaba hundido en sus pensamientos, tratando de dar forma a sus ideas y pensar en qué era lo que había pasado exactamente en esas últimas horas.

¿Había conseguido lo que deseaba, su hijo realmente aprendería a ser más responsable, a tomar la vida en serio y a pensar en alguien más que no fuera él? No lo sabía pero después de todo por ahora no había forma de saberlo, como siempre Eriol lo había sorprendido con una boda inesperada a último momento con alguien que no tenía idea de quien era.

Obviamente no se iba a quedar cruzado de brazos, afortunadamente su hijo no se había casado con aquella interesada mujer: Kaho Mitzuki, pero eso no lo excluía de haber cometido un error si no había elegido adecuadamente a su esposa y con eso en mente mandó investigar todo acerca de ella: Tomoyo Daidouji. Era sólo cuestión de días para saber el pasado y presente de aquella desconocida joven, aunque el nombre de la chica era claramente japonés existía la posibilidad de que ella no hubiera crecido ahí o de que solo sus padres lo fueran y ella residiera desde siempre en otro lugar, por fortuna, Eriol le había dado una involuntaria pista al mencionarle que se habían conocido en Japón, así que podía empezar por ahí.

-¿Hajime? –la mujer rubia se asomó y desde la puerta su gesto se profundizó por la preocupación al ver a su esposo con la mirada perdida, caminó tranquilamente y al llegar junto a él lo abrazó logrando sacarlo así de sus cavilaciones – Sigues preocupado…

-Por supuesto- recargando su cabeza en el regazo de su esposa – no me vas a decir que tú no lo estás. Tu hijo te ocultó sus planes y se casó en secreto – dijo escudriñando cada gesto de su esposa, donde sólo encontró calma

-Pues… preocupada si estoy, por supuesto, pero Eriol prometió que nos explicaría las cosas un poco más adelante así que estoy segura que tuvo fuertes razones para ocultarnos sus planes.

-Si, hacerme rabiar…

El tono indiferente ante lo que el hombre consideraba un hecho y el gesto aparentemente impasible que mostró pudo haber convencido a cualquiera, excepto a ella. Sabía que detrás de esa máscara se encontraba un hombre herido y decepcionado por las acciones de Eriol, pero ella seguía viendo más

-Estás molesto con Eriol porque está actuando justo como tú...


Llegó al departamento después de un largo vuelo, las horas no parecían haber sido suficientes para asimilar todo lo que había vivido una noche antes. Se suponía que había ido a Inglaterra a encontrarse con Eriol y "reclamar" lo que le correspondía pero al final terminó vagando sin rumbo por las calles de Londres después de enterarse de que Eriol se había casado con una desconocida para todos, incluso los padres del joven lucían bastante sorprendidos con semejante situación.

Sin saber exactamente cómo, se encontró a si misma en la puerta sin atreverse a entrar, la llave tembló en su mano y no logró encontrar asilo en la ranura. De pronto el estrés dio rienda suelta en el cuerpo de la pelirroja haciéndola caer de rodillas al suelo, su mente borró imágenes y pensamientos y se tornó en un desesperante blanco que la envió a un mundo lejos del miedo que le causaba la sola idea de tener que decirle a su padre que la oportunidad de fusión con las empresas Hiragizawa se había esfumado al igual que su esperanza de una buena relación con su progenitor. A final de cuentas eso era lo único que pretendía conseguir con un falso matrimonio: el afecto de un padre siempre lejano física y espiritualmente de ella.

Se encogió a un lado de la puerta y permitió que lágrimas silenciosas bañaran su rostro y la trajeran de vuelta a la fría realidad que tenía que enfrentar, de pronto la soledad la envolvió haciéndola ver lo sola que se encontraba y lloró larga y amargamente deseando que alguien la abrazara y consolara.


-¡¡Touya!! – gritó una atractiva mujer al tiempo que se prendía del cuello del aludido quien sólo hizo una mueca de resignación. Apenas había puesto un pie en Japón y ya estaba siendo acosado por Akizuki, aún así no le dio importancia y jaló a su muy divertida hermana de la mano para salir de una vez del aeropuerto.

-¿Cómo te enteraste que llegábamos hoy Nakuru? – preguntó Sakura quien reía por la situación pero sobretodo se sentía aliviada, después de la boda de Tomoyo, su hermano había hablado muy poco, de hecho sólo pronunciaba palabra cuando era absolutamente necesario y eso le preocupaba.

-Es que tu padre tuvo la gentileza de decirme Sakura, como Touya salió sin mencionarme nada del viaje – haciendo un puchero - le pedí al señor Kinomoto que me avisara cuando tuviera confirmada su llegada… día o noche, eso no importaba, sólo quería volver a mi querido Touya – finalizó abrazándose más al moreno quien no dijo una sola palabra mientras la mirada de su hermanita se tornaba preocupada

Todo el viaje lo único que hizo fue pensar en su prima y en que por culpa de la promesa a Tomoyo de no decir nada acerca de su matrimonio hasta que ella misma diera la noticia a su madre y a Fujitaka, él se vio obligado a sostener y hasta respaldar la mentira de Sakura sobre una amiga enferma en Oosaka, al tiempo que argumentó que estaba preocupado de que su hermana viajara sola y que fue por ella. Definitivamente las hermanas menores eran un fastidio y Touya había tenido varias ocasiones en que pudo comprobarlo.

Al ver que no reaccionaba, Nakuru se soltó y lo observó largo rato para después agregar en tono serio ganándose una mirada de profunda sorpresa y de algo que no alcanzó a discernir:

-El la va a cuidar Touya, no tienes porqué preocuparte tanto, Eriol es…

-¿Akizuki, tienes tiempo esta tarde? Me gustaría que me acompañaras a tomar un helado

La quijada desencajada de Sakura prácticamente llegó al suelo cuando las palabras de su hermano penetraron sus oídos al tiempo que por primera vez desde que la castaña la conociera, Nakuru Akizuki se quedó muda y sin expresión aparente en el rostro… al menos por unos segundos

-¡¡TOUYA-KUN!! – gritó feliz mientras se aferraba nuevamente al cuello del resignado moreno.


Después de mucho pensarlo y tomar la opinión de Eriol (era bueno que él conociera Italia tan bien, excepto por el hecho de que lo único que conocía eran lugares que para Tomoyo eran extremadamente caros y sin fundamento alguno) así que se dirigieron a Prato.

Aunque Tomoyo jamás había estado en Italia, (de hecho jamás había salido de Japón) estaba bastante enterada de las cosas, había planeado el viaje con mucho cuidado. Estaba consciente de que para los lugares que ella deseaba visitar, Prato les resultaba sumamente céntrica, cómoda y no tan cara como Florencia.

Cerca del centro encontraron un pequeño hotel, era muy lindo, limpio y con un ambiente hogareño muy agradable. Desde que entraron una mujer madura los atendió amablemente, después de registrarse decidieron salir a comer algo y así mismo comenzar a disfrutar su viaje.

Las calles parecían abrirse y darles la bienvenida a los recién casados que disfrutaban de los hermosos paisajes que Italia tenía para ofrecerles. La gente caminaba tranquilamente y dando una curiosa mirada a la pareja que caminaba tomada de la mano mientras platicaban animadamente.


Había pasado una semana desde la boda de Tomoyo con Eriol, a final de cuentas no había conseguido demasiada información por parte de Akizuki, es más, lo había dejado más preocupado que antes:

FLASHBACK

-Esta cafetería me trae lindos recuerdos Touya-kun, vinimos aquí cuando Tomoyo-chan se fue a Inglaterra, estabas muy molesto ese día pero bajo esa máscara, te notaba muy triste – dando un sorbo al té caliente que había pedido, ese día no había parado de llover y el té le sonó delicioso.

-Lo recuerdo, me ayudaste mucho esa vez – dijo con voz sincera y sin una mueca en particular que le demostrara a ella qué era lo que estaba pensando en ese momento

Se encontraban en una linda cafetería cerca del parque pingüino, Touya se estaba cansado pues había regresado esa misma mañana a Japón pero aún así tenía que sacarse una espina que tenía clavada muy hondo. La loca mujer frente a él generalmente se comportaba como una jovencita inmadura y hormonada pero extrañamente este día no…

Sí, Touya Kinomoto también tenía lindos recuerdos de esa cafetería, cuando Tomoyo se fue y él se quedó devastado con la idea de que ella terminaría sufriendo y mucho, la persona menos esperada le brindó su apoyo incondicional: Akizuki Nakuru y ahora necesitaba su ayuda de nuevo.

-¿Sabes? Días antes de que Sakura fuera a Inglaterra en esa loca carrera, la escuché hablar con mi padre de lo agradable que era la "prima de Eriol" y de todo lo que se divertía con los líos en los que me metía - dijo seriamente mientras estudiaba la reacción de Nakuru, claro que no se esperaba que en lugar de que ella se sintiera al menos un poco avergonzada, sonriera de oreja a oreja mientras podía jurar que una aureola aparecía arriba de la cabeza de la chica.

-¿No sabías que yo era prima de Eriol? ¡Qué extraño, si todos lo saben! – argumentó inocentemente ganándose una sonrisa cínica por parte del moreno.

-¿Todos eh? Bueno, eso no importa, por ahora sólo necesito que me ayudes con algo de información

-¿Información? – replicó sorprendida, por alguna razón esto no le sonaba nada bien

-Si, información acerca de tu primo y de Kaho Mitzuki

-PUFFFFFFF!!

El pobre de Touya pretendía darle toda la seriedad posible a su pregunta pero de pronto se dio cuenta que eso sería difícil tomando en cuenta que en el segundo en que él terminó de pronunciar el nombre de aquella pelirroja, su acompañante le escupió todo el té que había estado bebiendo tan tranquilamente.

Nakuru se quedó helada contemplando al moreno mientras el té escurría por todas sus perfectas facciones y se sorprendió de que él no le saltara encima, al contrario, su ceja se levantó al tiempo que una expresión de triunfo cruzó su rostro.

-Supongo que eso significa que si sabes mucho de ellos – dijo al tiempo que tomaba una servilleta y comenzaba a limpiar su rostro.

-Eh? Yo… No sé mucho en realidad, sólo que salieron un tiempo juntos, pero no fue nada serio

-Akizuki…

-De… de verdad, no sé nada más

-De acuerdo… creí que podía confiar en ti pero veo que me equivoqué – levantándose de la mesa – Gracias de cualquier forma, nos vemos Akizuki

-¡Touya espera! – dijo la joven deteniéndolo por un brazo

-¿Para qué? Es obvio que no me vas a decir nada así que es mejor irme

-¡No!... Te contaré… Ellos… - bajando la voz – ellos fueron amantes un tiempo

FIN FLASHBACK

Ahora se encontraba caminando por las calles de Tokyo, tratando de despejar su mente después de haber recogido unos libros de su padre en la universidad de Tokyo, el encargo había tenido la virtud de sacarlo de Tomoeda y el lo agradecía porque a cada instante se encontraba con algo que le recordaba que su prima podría salir lastimada porque pese a que Nakuru le había jurado mil veces que ellos ya no se veían, el moreno seguía sintiendo que ella le escondía parte del pasado de Hiragizawa, después de todo, si eso fuera verdad ¿qué hacía aquella pelirroja aún con una fotografía del ojiazul tan bien colocada en su bolso? No, había algo que no terminaba de encajar y que…

¡De pronto la vio! Kaho Mitzuki justo frente a sus ojos, caminando a través del parque Ueno, cabizbaja y con la mirada perdida, esa era la oportunidad que estaba buscando ¿cómo es que ella se encontraba de nuevo en Japón, otra casualidad acaso? Lo dudaba mucho… adelantándose al semáforo, cruzó la calle y se situó a su lado tratando de parecer lo más relajado posible.

-Hola ¿me recuerdas?


Una semana y aún seguían en Prato, felices aunque con los fondos bajos, si querían permanecer ahí un poco más, tendrían que empezar a pensar en conseguir un trabajo temporal, algo que no los metiera en problemas pero que les ayudara con los gastos para después partir a otro lugar. Tomoyo estaba muy consiente de eso, así que se dispuso a hablar con Eriol al respecto, afortunadamente hasta ahora su joven esposo había reaccionado muy bien al cambio pero no sabía que esperar después de que tuvieran que ponerse a trabajar.

A final de cuentas, las cosas cambiarían, hasta ahora todo había sido muy tranquilo, esa semana habían estado viajando en tren hacia Florencia y a diferentes lugares de Italia, habían visitado museos, iglesias y galerías de arte que Tomoyo deseaba conocer y Eriol había hecho gala de su experiencia al mostrarle lugares tan magníficos que ella jamás imaginó q existirían, también estuvieron paseando por varios viñedos y ese día se encontraban en los Jardines de Bóboli, disfrutando de la maravillosa y bien cuidada vegetación, habían paseando toda la mañana, entre jardines renacentistas y el anfiteatro y ahora estaban disfrutando de la vista en el Isolotto.

Eriol admiraba con deleite las expresiones de fascinación en el rostro de su esposa mientras pasaban por los caminos cuyas paredes de vegetación les resultaban encantadoras y al llegar, las casi irreales esculturas alrededor de la isleta parecían darles la bienvenida.

-¿Eriol? - preguntó de pronto la amatista sacando de sus pensamientos al joven, quien amplió aún más su sonrisa

-Dime princesa

-Quería… bueno… es que ¿sabes? Vi un letrero en un restaurante cerca del hotel en el que nos hospedamos

-¿Letrero… y qué clase de letrero?

-Bu… bueno, un letrero solicitando personal

La cara de Eriol era una verdadera poesía a la incredulidad, su rostro pasó de inmediato al asombro y Tomoyo incluso detectó una pizca de fastidio que su esposo no pudo esconder

-Sé que esto es difícil para ti, sobretodo siendo trabajos temporales y…

-Está bien – sonriendo resignado – a final de cuentas ese fue nuestro trato, dijimos que nos haríamos responsables de nuestros propios gastos y eso haremos, así que vamos a informarnos sobre el dichoso trabajo

Tomándola de la mano, partieron hacia Prato, a un restaurante ubicado en el centro de la ciudad, habían ido a comer ahí varias veces ya debido al buen trato y por supuesto la buena comida del lugar.


"Piccola Italia" era un restaurante en el que cada rincón del lugar estaba perfectamente planeado para armonizar en un ambiente de calidez y confort. Compuesto por un amplio salón donde las mesas llenas de flores que alegraban el ambiente y daban aún más colorido al bello lugar estaban estratégicamente acomodadas para que todos disfrutaran del espectáculo nocturno que constaba de un pequeño grupo familiar. De hecho todo el lugar era llevado por una familia italiana que al ver la aceptación de la gente había decidido contratar personal de medio tiempo para atender mejor a su clientela en aumento

Y atendiendo a la solicitud de personal, la pareja estaba hablando con el padre de familia y dueño del restaurante, Massimo Ostanello, un hombre alto y rechoncho, quien aunque contaba con una severa mirada los trató amablemente y los contrató poco después pese a que no estaba muy convencido, después de todo, la pareja no parecía del tipo trabajador, parecían una pareja con recursos suficientes pero tenía que admitir que eran muy entusiastas y desde un principio le habían inspirado confianza, además sólo estarían hasta la hora de la comida entre semana y por la noche los fines de semana.

Al otro día Eriol y Tomoyo se levantaron temprano para llegar a tiempo al trabajo, caminaron tranquilamente por la calle que los llevaba al restaurante y al llegar su fornido jefe mandó llamar al resto de la familia para que todos conocieran a los nuevos meseros. Gianinna era una mujer con la sonrisa más dulce que la amatista hubiese visto jamás, sus ojos oscuros contrastaban con los hilos blancos que comenzaban a llenar graciosamente la cabeza de la esposa de Massimo, de cuerpo más bien robusto le recordaba las imágenes que alguna vez viera de la esposa de Santa Claus, que aunque no era una tradición japonesa había llegado a oriente y poco a poco se habían establecido con relativa fuerza. Después les presentaron a Donnivan, un alto jovencito de atlética figura que debería rondar los 19 o 20 años según los cálculos del ojiazul, cabello negro como la noche al igual que sus ojos que parecían haber heredado la dulzura de su madre pero el serio carácter de su padre, Milo era el segundo de los hijos del matrimonio, no debía rebasar los 17 años, cabello oscuro y mirada traviesa acompañada de una enorme sonrisa; por último la pareja conoció a Ada, la más pequeña y obviamente la consentida de la familia, rondaba los 13 años, haciendo honor a su nombre era alegre y llena de energía llegó a atender el llamado de su madre a saltitos que hacían parecer que flotaba en el aire y al toparse con la pareja sus ojos se clavaron en el ojiazul al tiempo que un suave rubor cubría sus mejillas que no pasó desapercibido para ninguno de los presentes.

El primer día de trabajo de la pareja resultó bastante "colorido" al llegar y después de darles un par de uniformes que constaban en una falda negra, blusa blanca y un chaleco negro para ella, pantalón negro, camisa blanca y chaleco negro para él; les pidieron que ayudaran a arreglar y limpiar el restaurante y así lo hicieron, ciertamente Tomoyo no tuvo muchos problemas puesto que estaba acostumbrada al trabajo duro pero Eriol fue otra cosa, sobretodo cuando le pidieron barrer el restaurante mientras su esposa limpiaba las mesas

Con la mirada interrogante Eriol sostenía entre las manos una vieja escoba.

-¿Y qué se supone qué haga? – le susurró a Tomoyo quien volteó a verlo divertida

-Limpié las mesas de allá – señalando la parte derecha del restaurante – pero si quieres comienza por la calle para que me des oportunidad de terminar

-Ajá,… claro

Comenzó a alejarse de la chica quien al verlo confundido lo llamó y al capturar su atención, le hizo varias señas para que entendiera cómo tenía que utilizar tan "rústico instrumento" de limpieza, así, aunque sin entender mucho la tarea que tenía que realizar, se dispuso a hacerlo, torpemente comenzó a mover la escoba de un lado a otro tratando de dejar limpio el piso pero se sentía bastante fuera de lugar y al escuchar las risitas mal contenidas de Tomoyo sintió cómo los colores comenzaban a subir por su rostro

-¡Es el colmo! – pensó – ¿cómo rayos es que las personas hacen esto? – y traicionado por sus nervios como pocas veces le había pasado en la vida comenzó a mover frenéticamente la escoba ocasionando así tanto polvo que de pronto ya no pudo ver ni a medio centímetro lejos de él y sólo escuchaba como la amatista y el resto de sus ahora compañeros de trabajo tosían escandalosamente mientras él mismo comenzaba a hacerlo puesto que el polvo había llenado también el interior del restaurante.

-¿Che… cof, cof, cof cosa sta succedendo qui? – Entró ante el alboroto el sr. Massimo

-Nada, cof, cof… nada – dijo Tomoyo al tiempo que comenzaba a abrir las ventanas del restaurante para que saliera el polvo

- Un mal cálculo de fuerza – agregó Eriol apenado, acercándose a Massimo mientras este lo revisaba de arriba abajo

El elegante joven estaba hecho una piltrafa, su negro cabello azulado ahora tenía un color gris apagado, al igual que su piel y su ropa

-Forza? – y de la incredulidad pasó a la risa incontenible ante el asombro de todos que esperaban un severo regaño conociendo el carácter fuerte del hombre.

La sincera y fuerte risa del hombre hizo que todos se contagiaran y de pronto comenzaron a reír divertidos

-Sta bene, mi è successo prima (está bien, ya me ha pasado antes) – tomando la escoba del piso comenzó a barrer mostrándole pacientemente al ojiazul cómo hacerlo – fortemente, ma gentile ¿capisci? – dijo dándole la escoba nuevamente

-S… sì

Poco a poco Eriol fue tomando confianza y pronto ya había terminado de barrer afuera y el restaurante entero, para después abrir y comenzar el nuevo día de trabajo. La pareja comenzó a prepararse después de unas rápidas instrucciones. Ese día Eriol se haría cargo de atender a los clientes del restaurante ayudado por Massimo y Tomoyo ayudaría a Giannina en la cocina mientras todos hijos del matrimonio salían a clases.Las personas comenzaron a llenar el restaurante para el desayuno y el ojiazul se encontró atendiendo por primera vez a alguien en lugar de ser atendido.

Afortunadamente la hora del desayuno pasó tranquilamente pero no se pudo decir lo mismo de la comida pese a que contaban con la ayuda de los hijos del matrimonio que como era costumbre ayudaban después de la escuela...

Las cosas parecían normales, Ada, la hija menor del matrimonio llevaba una orden de pasta a una de las mesas pero de pronto su mirada se perdió en la figura frente a ella: era Eriol, quien junto a Tomoyo, estaban a punto de salir del restaurante una vez concluido su turno de trabajo. La joven apenas y lograba admitirse a si misma que su ahora compañero de trabajo le atraía de sobremanera y le apenaba bastante puesto que el ojiazul era casado y evidentemente muy feliz.

Tan embelesada estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que una chiquilla rubia se levantaba de pronto de su mesa y chocaron tan estrepitosamente que la rubia terminó con la cabeza adornada de la pasta y la salsa roja escurría por todo el verde de su vestido. Al darse cuenta poco a poco de lo que había pasado el rostro de Ada se tiñó de un carmín intenso y tomando una servilleta que llevaba dentro de una de las bolsas de su falda, trató de limpiarla.

-Dis… discúlpeme, por favor – dijo apenada al tiempo que comenzaban a escuchar las risas de los que supuso eran hermanos de la joven rubia, quien al escucharlos y con la cara roja de molestia y verguenza se levantó de un salto y con un rápido movimiento tomó su plato y lo vació en la cabeza de uno de ellos, rápidamente la sopa escurrió por todo el rubio cabello.

-Ahora si, puedes seguir burlándote – le dijo entre carcajadas la chiquilla

-Jajajajajajajajajajaja - se escuchó la estruendosa risa del otro rubio, quien parecía el mayor

-¡Ahora verás Carol! – le gritó el jovencito al tiempo que su roja cara hacía resaltar aún más las pecas de su cara y tomando el plato de pescado comenzó a aventarlo hacia la jovencita y hacia su hermano quienes igualmente tomaron los platos más cercanos y dieron comienzo a una guerra de comida ante los atónitos ojos de los padres de los chicos y de Ada quienes al intentar detener el espectáculo terminaron bañados en platillos italianos.

Pero incluso si las cosas hubieran terminado ahí, habría sido mejor que lo que siguió después: el restaurante entero pareció contagiarse con la energía y el ánimo de los alborotadores y la comida comenzó a volar por todos lados, mientras los meseros e incluso Eriol y Tomoyo intentaban detener la locura que se había desatado, varios minutos pasaron antes de que una potentísima voz resonara por todo el lugar…

-BAAAAASSTAAAA!!

Todos quedaron congelados de pronto y aún más cuando vieron el rostro furioso de Massimo aparecer por la puerta de la cocina, la graciosa escena con los comensales llenos de comida e incluso los meseros (quienes terminaron participando), se detuvo bruscamente.

Y sin pensarlo mucho, Tomoyo se adelantó un poco y escondiendo un trozo de tiramisú (que pretendía arrojarle a Eriol XD) detrás de ella, se aclaró la garganta y dignamente (digno para el atuendo con el que había terminado: el cabello y la ropa llenos de comida, dejando una mezcla increíble de texturas y colores) dijo dando un paso frente a Massimo:

-Bueno, hasta aquí nuestro primer concurso de guerra de comida y aquí tenemos a nuestra ganadora – dijo ante el asombro de todos y jalando a su lado a la pequeña rubia alborotadora, puso en su mano el pedazo de pastel que tenía, obviamente todo aplastado y deformado, a lo cual la pequeña rubia sonrió con una enorme gota en la cabeza y levantó el "premio" mostrándolo con cierto orgullo mientras todos los presentes aplaudían y celebraban la victoria.


Esa misma tarde ya en el hotel, la pareja comentaba lo sucedido, habían llegado más tarde de lo planeado y cancelaron su paseo puesto que se habían quedado a ayudar a limpiar el restaurante antes de la hora de la cena.

-Espero que el señor Ostanello no sea muy duro con Ada – dijo el ojiazul quitándose la ligera chaqueta llena aún de comida

-Lo dudo si te encargaste de cubrirla perfectamente con tu inocente mentira – riendo ligeramente

-Bueno, no fue nada taan malo, sólo dije que todo había iniciado por un pleito entre hermanos y técnicamente así fue - encogiéndose inocentemente de hombros

-Sí, claro, pero omitiste el pequeño detalle de la pasta en la cabeza de la niña cortesía de Ada, aunque supongo que fue porque te sentías culpable

-¿Culpable? – preguntó él, un poco desconcertado

-Ajá, después de todo Ada se distrajo por verte pasar – le respondió con una amplia y sincera sonrisa

-¿¿Te diste cuenta??

-Jeje, claro, soy menos distraída de lo que aparento

Y acercándose melosamente a su esposa el ojiazul la abrazó por la cintura y casi levantándola, acercó su rostro al de la amatista y sonrió seductoramente

-¿Y… no sentiste celos, amor?

-¿Eh? Pues… - Tomoyo se sentía turbada y hasta algo molesta con ella misma por no poder acostumbrarse aún a la cercanía de su esposo pero simplemente le parecía increíble que estuviera junto a alguien que despertara tantos sentimientos en ella y que no le permitieran dudar un segundo que estaba locamente enamorada del hombre que tenía enfrente y que podía llamar "suyo" asi´que aún con el rostro rojo respondió tímidamente:

-Un… un poco al principio pero después me di cuenta que no tenía porqué estarlo

-No… no tienes

Y sin decir nada más la besó apasionadamente y poco a poco fue llevándola hacia el cuarto de baño donde después se escuchó el agua de la regadera correr y afuera las estrellas comenzaban a brillar.

Notas de la autora: (Sacando una bandera blanca) Pido paz!! n.nUU si, ya sé que deben estar queriendo golpearme por tardar TAAANTO pero ya estoy aquí de nuevo, lamento la espera pero definitivamente no sabía que escribir… claro que ahora me doy cuenta que sólo debo sentarme frente a la pc y las ideas van fluyendo poco a poco. Traté de que este capítulo no fuera tan corto (o entonces si me matan xDDD) Espero que todas (y todos, si es que excluyo a algún caballero por ahí) estén bien y que perdonen a esta pobre aspirante a escritora que aún intenta controlar sus bloqueos v.v

A gracias por sus reviews a: Kamille - newtype, LMUndine, Azrael (espero te sientas mejor), Malu Daidoji, Lilith, Bombon Asesino, Jazmin, Meems Asakura, Valentina, Sonylee, viivii (no soy vieja ¬¬), montblanc-hien, angeldark2805 y en especial a Johanna Ikari por su paciencia y una disculpa a todas nuevamente. Nos vemos en el próximo capítulo, que prometo solemnemente será muy pronto (ya comencé )