Capítulo 3 - El primer paso
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¿Qué tal? Como ya imaginarán y dada la temática de esta historia, este capítulo contiene escenas sexuales y son libres de leer bajo su propio riesgo. Espero sea de su agrado.
Agradezco a quienes leen y a
mutemuia: amiga, espero que te guste este capítulo.
Sofitkm: gracias! Sí que nos hacen falta más historias de esta pareja en el fandom. Saludos...
okita kagura: jejeje el fic amerita que sea así. Ojalá te guste el capítulo.
cristianrey1980: muchas gracias! Espero que disfrutes también este capítulo.
Nos leemos pronto...
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El sonido de los cubiertos era lo único que se escuchaba en el gran comedor de la familia Ootori. Sentados a la mesa se encontraban Yoshio y su esposa, acompañados de sus hijos y sus nueras, así como de su hija y su yerno y...por supuesto, Kyouya, el menor de todos ellos. Cenaban en completa tranquilidad. Un par de veces al mes, la familia solía reunirse para cenar y mantenerse al tanto de las novedades.
A pesar de ser una pacífica velada, Kyouya solo podía pensar en el momento de emprender su retirada. De tanto en tanto, miraba discretamente el reloj en su muñeca. ¿Por qué? ¿Por qué Haruhi debía comenzar a ovular precisamente cuando era la cena familiar? El joven Ootori no podía permitirse faltar a dicho compromiso. No era una simple cuestión de cortesía, en realidad, no quería tener que escuchar después los reproches de su madre. Y es que, aunque Sumire Ootori fuese una mujer emocionalmente distante, era también una manipuladora ávida de atención que gozaba de chantajear a sus hijos varones, especialmente a Kyouya.
-¿No les parece que Kyouya luce hoy más apuesto que de costumbre?- preguntó Fuyumi al resto de la familia, con una enorme sonrísa.
Era verdad. Aunque el menor de los Ootori era bastante esmerado en su higiene e imagen personal, esa noche su pulcritud era digna de un obsesivo compulsivo. Vestía además uno de sus mejores trajes de diseñador, con una camisa purpura combinada con un pantalón gris oscuro y un chaleco del mismo color que se ceñía a la estilizada forma de su torso. Aquello era demasiado para asistir a una simple cena familiar.
-Les apuesto lo que quieran a que tiene que ver con una mujer.- dijo Akito, dirigiéndole a su hermano menor una mirada divertida.
-¿Es verdad, Kyouya?- cuestionó su hermana con entusiasmo.
-¿Sales con alguien?- preguntó Yoshio, con evidente interes.
-Deberías traerla a casa en la próxima cena para que podamos conocerla.- agregó su madre.
-Esperen. Lamento tener que decepcionarlos pero por el momento no estoy interesado en ese tipo de cuestiones.- aclaró Kyouya, esforzándose por mantenerse impasible.
-¡Claro, hermanito! ¡Por supuesto! ¿Crees que no he notado lo atento que has estado al reloj? No es de un caballero hacer esperar a una dama.- expresó Akito.
El menor de los Ootori tuvo que sonreír con suficiencia. Su hermano no dejaba pasar una oportunidad para fastidiarlo, como cuando eran niños.
-Es una simple reunión con algunos socios potenciales. Es todo.- respondió Kyouya en completa calma.
-Deberás ir entonces.- ordenó su padre.
-Lo haré. Gracias por la cena. Con su permiso, me retiro.- dijo el joven, depositando cuidadosamente la servilleta sobre la mesa para luego hacer una reverencia y abandonar la estancia.
Cuando Kyouya desapareció de la vista de todos, los presentes intercambiaban miradas.
-¡Vamos, padre! No le has creído ese cuento, ¿o sí?- insistió Akito.
-Por supuesto que no...pero quiero ver hasta donde es capaz de llevar su mentira.- respondió Yoshio con un misterioso brillo en sus ojos.
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Haruhi sonrió un tanto nerviosa al ver a Kyouya al otro lado de la puerta. No solo por lo que su presencia ahí significaba, sino también porque había notado que lucía...especialmente atractivo esa noche.
-¡Oh, Kyouya! Espero no causarte dificultades. Hubiesemos podido esperar a mañana.- le dijo ella una vez que hubo cerrado la puerta tras de sí.
-No era conveniente. Te recuerdo que es casi una carrera contra el tiempo. Y cuanto antes comencemos, mejor.
Ella tuvo que pasar saliva.
-¿Tienes hambre? ¿Puedo ofrecerte algo?
-No. Te recuerdo que he venido de una cena con mi familia. Me encuentro satisfecho. Gracias.
-Bien...entonces, ¿donde quieres hacerlo?
-Me viene bien cualquier sitio en el que te encuentres cómoda.- respondió el joven Ootori encogiéndose de hombros.
-De...de acuerdo. Vayamos a la habitación.
Haruhi y Kyouya se dirigieron al dormitorio. Él cerró la puerta cuando ambos estuvieron dentro.
-¿Quieres las luces apagadas?- inquirió la joven.
-No, si es que no te molesta.
Quiero poder contemplarte mientras te hago el amor.
-¿Te parece así?- cuestionó mientras dejaba la habitación a media luz. Él solo asintió.
Kyouya se armó de valor entonces y se acercó a ella. Le acarició una mejilla y luego la sujetó con ambas manos para poder besarla. Haruhi desvió su rostro de inmediato, dejándolo un tanto desconcertado.
-No, Kyouya. Eso no, por favor. Puedes besar cualquier otro rincón de mi cuerpo...pero los labios no.
No habría besos...¡Mierda!
-Entiendo.- se limitó a responder.
Las manos del heredero Ootori descendieron entonces hacia el cuello femenino, acariciando su suave piel. Ella continuaba con la cara en otra dirección. Su boca permanecía apretada y sus ojos cerrados con fuerza, como si estuviese soportando una tortura. Kyouya sonrió con amargura y suspiró frustrado, alejándose de Haruhi para luego sentarse a la orilla de la cama.
-¿Qué ocurre?
-No está funcionando, ¿sabes? No me resulta sencillo ponerme duro cuando mi pareja me hace sentir como si fuera un violador.
-Lo siento. Estoy bastante nerviosa.
-Puedo comprenderlo pero quiero que algo quede muy claro: aún cuando haya una finalidad en esto, no veo razón para no disfrutarlo. Y eso es lo que quiero. Quiero que ambos lo disfrutemos.
-Sí...yo..-
-Te diré lo que haremos. Voy a recostarme sobre la cama ahora. Esperaré a que seas tú quien me seduzca.
-¿Có..cómo voy a hacer eso?
-Usa tu imaginación y tus recursos.
Completamente vestido, Kyouya se colocó encima del lecho, con ambas manos detrás de la cabeza. Simplemente a la espera. Haruhi pasó saliva. ¿Aquello iba en serio? Permaneció quieta durante algunos instantes, pensando en qué podría hacer. Cuando lo miró cerrar los ojos supo que tenía que actuar pronto o corría el riesgo de que se quedara dormido.¡No, no lo permitiría!
Haruhi salió de la habitación sin decir una palabra, luego de varios minutos, regresó y se mantuvo silenciosa. Aun con los ojos cerrados, Kyouya comenzó a percibir un suave olor a vainilla. Ella había encendido una vela aromática.
-¿Kyouya?- le llamó la joven en un susurro que, sin pretenderlo, había sonado muy provocativo.
Él abrió los ojos...y casi pierde el aliento. Haruhi estaba de pie, a un lado de la cama...vistiendo una excitante lencería negra. Ella subió al colchón y se sentó a horcajadas sobre Kyouya.
-Pareces incómodo con tanta ropa puesta. Te la quitaré.
Podrías hacer conmigo lo que te venga en gana.
Haruhi comenzó desanudando la corbata. Mientras lo hacía, no había perdido oportunidad de acariciar su pecho aún por encima de la tela. Aquel acto era bastante atrevido, sin lugar a dudas, y la chica agradecía que la poca iluminación de la estancia no permitía ver su rostro completamente ruborizado.
Una vez despojado de aquella prenda, ella continuó desabotonando el chaleco, luego la camisa, descubriendo el pecho masculino. Entonces la joven tomó un pequeño frasco que mantenía a su lado y vertió un poco de su contenido sobre sus manos. Kyouya observaba, expectante. Haruhi procedió a frotar la piel de él, esparciendo el aceite que había depositado entre sus dedos.
El heredero Ootori tuvo que contener un gruñido. Aquella erótica escena de la que formaba parte lo estaba enloqueciendo. Haría bien en decirle a la chica que había logrado su misión, su miembro estaba ya completamente listo. Sin embargo, no iba a arruinar el perfecto curso que tenían los acontecimientos. Debían gozarlo tanto como fuera posible.
Mientras los dedos de Haruhi seguían masajeando el torso de Kyouya, ella hizo retroceder un poco sus caderas para continuar bajando por la anatomía de su compañero...frotándose accidentalmente contra su dureza, provocando en él un gruñido y en ella un gemido de sorpresa.
-Creo que a partir de este momento me encargaré yo.- dijo el joven Ootori, incorporándose aún con Haruhi encima.
Conservando la posición, Kyouya aproximó su rostro a los pechos de Haruhi. Tomó con suavidad uno de los pezones entre sus dientes, aún por sobre la tela. Ella ahogó un gemido. Las manos del joven tomaron aquellos montículos de carne, presionándolos delicadamente, acariciándolos. Ocasionando que la chica comenzara a respirar agitada. Luego él la despojó del sostén.
Ya sintiéndose en sintonía con la situación, Haruhi se dispuso a terminar de quitar el chaleco y la camisa de Kyouya. Él le ayudó, deslizándo la ropa por sus brazos y arrojándola lejos. Aprovechó también para quitarse las gafas y colocarlas sobre el buró. Entonces continuaron acariciándose. El heredero Ootori lamía y succionaba la piel de los senos de la joven, mientras sus manos comenzaban a bajarle las bragas. Ella, por su parte, gemía sin pudor, en tanto sus dedos se perdían en la espesa cabellera de Kyouya. Hubo un breve instante en el que una de las manos de la chica descendió un poco por la parte posterior del cuello masculino, clavando ligeramente las uñas. Él lanzó un gruñido involuntario.
-¡Lo lamento! ¿Te he lastimado?
¿Lastimarlo? Era broma, ¿cierto?
Kyouya negó, apretando la mandíbula. Entonces Haruhi sonrió avergonzada, comprendiendo que aquel pequeño espacio en su anatomía parecía ser bastante sensible. Una vez más, deslizó sus uñas en aquel rincón. Él gimió una maldición y se apresuró a sujetarle las muñecas, inmovilizándola.
-¡Para! Hazlo o te aseguro que esto terminara antes de que comencemos.
-¿En serio podría...hacerte venir haciendo solo eso?
-Si te atreves a usarlo en mi contra, te juro que lo lamentarás.- le advirtió Kyouya, sonriéndole con malicia.
En un acto inesperado, él giró su cuerpo, colocando a Haruhi de espaldas sobre la cama, quedando sobre ella. Aún la mantenía sujeta por las muñecas. La joven se sintió acalorada al hacer conciencia de que ese imponente hombre la tenía a su entera disposición. Kyouya deshizo su agarre y comenzó a desajustarse el cinturón. Desabotonó también sus pantalones. La mirada de él era intensa, como la de una fiera que ha localizado a su presa. Ella parecía tan frágil, con sus ojos brillando debido a la anticipación.
El joven Ootori se detuvo antes de despojarse de su ropa. Bajó de nuevo hacia ella y le quitó la última prenda, que continuaba entre sus muslos. Así, la joven quedó completamente desnuda. Él se colocó sobre Haruhi, sosteniendo su propio peso con ambos brazos para evitar aplastarla. Comenzó un camino de besos desde su cuello, bajando por sus pechos, masajeándolos. Continuó por el plano vientre de ella, deteniéndose por algunos instantes, besando con devoción aquel lugar que pronto albergaría a su bebé. Luego siguió su camino, descendiendo aún más, siendo frenado por las piernas de la chica al cerrarse.
-¿Qué sucede?- inquirió Kyouya con una voz cargada por la excitación.
-Yo...siento algo de vergüenza.
-¿No te hago sentir cómoda?
-No...no es eso...sólo... me avergüenza que me mires ahí.
-No me prives de tu cuerpo, Haruhi. No cuando lo estoy disfrutando tanto.
-Es que...-
Sin permitirle continuar, Kyouya comenzó a acariciarle las piernas, depositando besos a los costados, bajando la guardia de la joven. Cuando logró distraerla lo suficiente, coló una de sus manos y le separó las piernas, colocándolas sobre cada uno de sus hombros. Él miró complacido que la intimidad de Haruhi estaba bastante húmeda.
Con las mejillas completamente enrojecidas y la respiración agitada, ella esperó al siguiente movimiento del heredero Ootori. Al no sentir nada, trató de incorporarse, pero él se lo impidió. De nuevo con la espalda sobre la superficie, la joven sintió que le tomaba ambas manos. Enseguida, algo suave, cálido y duro se frotó contra sus palmas. Haruhi se levantó lo suficiente para ver a Kyouya desnudo por completo...y ella masturbándolo. Se quedó sin aliento.
-¿Lo quieres ahora?- le preguntó él. Sus manos continuaban guiando el movimiento de las de ella.
-Sí...lo quiero.- le respondió casi en un susurro.
Kyouya se colocó entre las piernas de Haruhi y sin más antelación, colocó su miembro en la suave vagina. Luego empujó su pelvis con controlada fuerza. Ella gimió de forma escandalosa. Él repitió el movimiento, provocando que la joven comenzara a mover también sus caderas. Pronto el ritmo de ambos se acompasó en uno solo.
Él tuvo que tensar su mandíbula. Aquello era delicioso. El interior de Haruhi, tan tibio y húmedo, le oprimía de tal modo que lo llenaba de placer. Ella sin duda lo disfrutaba también. Las largas piernas femeninas estaban aferradas a él, como si quisieran evitar que se alejara. La joven continuaba gimiendo.
-Más...más rápido...¡Aaah, Kyouya!
El choque de sus caderas se intensificó. La espalda de Haruhi se curvaba mientras sus dedos se enredaban en las sábanas.
-¡No pares, no pares! Ya casi...¡Kyouyaaaa!
Entonces él lo sintió. Las paredes vaginales ciñéndose a su miembro...y las uñas de Haruhi arañando aquel rincón cercano a su nuca. No pudo soportarlo. En medio de un prolongado gruñido, dejo que su simiente saliera disparada hacia su útero.
Kyouya se derrumbó entonces junto a Haruhi. Ambos respirando con dificultad. El joven Ootori la miró mientras se recuperaba. Ella lucía hermosa después de ese orgasmo. Su cabello esparcido sobre la almohada, sus mejillas rojas y sus labios entreabiertos. Sus suaves pechos subiendo y bajando a un ritmo irregular. Él hubiera dado cualquier cosa solo por besarla.
Al sentir aquella atención sobre ella, Haruhi giró su rostro para encararlo.
-¿Lista?- le cuestionó Kyouya al encontrarse con sus ojos. Ella asintió, sonriendo con cansancio. Aprovecharían esa noche tanto como pudieran.
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Yuuichi y Akito se miraban uno al otro, el mayor se encogió de hombros, mientras que el segundo sonreía con cierta malicia. No les había pasado desapercibido que durante la junta, Kyouya bebía una botella de agua tras otra. Aquella era la quinta.
-De acuerdo. Entonces esperaremos el informe y nos reuniremos la próxima semana.- concluyó el heredero Ootori. Los presentes comenzaron a levantarse de sus asientos para retirarse.
Yuuichi y Akito se acercaron a su hermano menor, quien estaba por beber otra botella.
-Kyouya, ¿te encuentras bien?- preguntó el primogénito con genuina preocupación.
-Lo estoy, hermano. Estoy bien.- respondió para dar un sorbo más al recipiente.
-Sabes que puedo examinarte si lo necesitas.
-No hace falta, de verdad.
-Lo que le sucede es bastante normal, hermano.- agregó Akito con picardía. -Apuesto a que su fin de semana fue...agitado.
Kyouya le dirigió su mirada asesina. No estaba de humor para aquellas tonterías.
-Ocúpate de tus asunto, Akito.
-De acuerdo. No es para que te exaltes. Será mejor que te dejemos solo.
Los hermanos de Kyouya se dispusieron a abandonar también la sala de juntas. Cuando se encontraban cerca de la puerta, un ligero quejido los hizo volver la vista. El menor de los Ootori se había levantado de su asiento con bastante dificultad. Akito soltó una carcajada una vez que cruzaron el umbral.
-¡Te lo dije!
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Cuando Haruhi abrió la puerta de su departamento, Kyouya vio su semblante oscurecido. Entonces no hizo falta formular ninguna pregunta.
-No estoy embarazada.- le dijo cuando cerró la puerta, afirmándole aquello que ya intuía.
La joven se dirigió al sofá más cercano y tomó asiento, con la mirada perdida en el suelo. Él se acercó a Haruhi, sentándose a su lado. Le hubiese gustado poder abrazarla y decirle que no había nada de que preocuparse, sin embargo, tuvo que contenerse.
-¡No lo comprendo!- agregó ella, completamente frustrada. -Lo hicimos lo suficiente. ¿Qué ha ido mal?
-Haruhi, solo hemos hecho un intento. Dentro de unos días lo volveremos a hacer.
-¿Qué tal...si no puedo tener hijos?
-Es demasiado pronto para pensar en esa posibilidad.
-No sé...si quiero volver a intentarlo.
-¿Vas a rendirte?
Algunas lágrimas comenzaron a deslizarse por las mejillas de Haruhi en un llanto silencioso. Fue entonces que Kyouya finalmente la tomó entre sus brazos, reconfortándola. Ella se aferró a él, hundiendo el rostro en su pecho.
-Quizá has estado muy tensa con todo este asunto. Intentémoslo de nuevo. Esta vez, será a mi modo. ¿Me dejarás ayudarte?
Haruhi asintió sin separarse de él. Estaba dispuesta a tratar una vez más. ¿Qué más podría perder?
