Capítulo 4 - Cumpliendo un anhelo
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-Adelante, pasa.- le indicó Kyouya una vez abierta la puerta de la habitación en el hotel.
Haruhi se adentró algunos pasos, seguida por el joven Ootori. Un empleado del lugar colocó las maletas cerca de la entrada. Kyouya intercambió con el hombre algunas palabras en un fluido italiano y entonces se retiró. Ella lo miró, sonriendo con serenidad.
-No tenía idea de que hablaras italiano.
-Me es necesario debido a mis constantes viajes.- respondió, encogiéndose de hombros.
-Creí que quizás hacías el uso de interpretes. ¿Hablas algún otro idioma?
-Seis además de mi lengua materna. No es gran cosa.
La sonrísa de ella se ensanchó ligeramente. A veces olvidaba que se trataba de él. El prodigioso Kyouya Ootori.
-Quisiera darme un baño antes de bajar a cenar. Si no te molesta.- expresó Haruhi. Él solo asintió.
Había sido todo un reto lograr que ella le acompañara en su viaje. De acuerdo al calendario, los días fértiles de la joven coincidían con un importante congreso médico en Sicilia al que el Presidente Ootori debía asistir. Haruhi se había mostrado renuente. Él había tenido que argumentar demasiado hasta lograr que ella aceptara. La había convencido de que era lo mejor. Sólo ellos dos, sin presiones, sin preocupaciones.
Haruhi, mientras tanto, dejaba que el agua tibia de la regadera cayera sobre su cuerpo. Deseando que se llevara todo aquello que abrumaba su mente. Tenía miedo, bastante miedo. Todo aquello había sido más sencillo en su imaginación. Hacerle la propuesta a él, quien a pesar de ser un buen amigo, representaba para la joven un hombre del que no podría enamorarse bajo ninguna circunstancia. Kyouya era distante en sus emociones y sentimientos, jamás se involucraba, no permitía a nadie adentrarse en su intimidad. A ella eso le venía bien...pero las cosas no eran así.
Kyouya no solo le estaba permitiendo ver ese lado que no mostraba con facilidad, se había convertido en un compañero atento y preocupado que le ofrecía consuelo y protección. Quería ser un padre para su hijo...y aquello no era parte del plan. No quería exponerse de nuevo, no luego de haber sido tan lastimada al ofrecer su corazón. No después del daño que Tamaki le había hecho.
El sonido de una puerta al cerrarse sacó a Haruhi de sus divagaciones. El panel corredizo que daba acceso a la ducha se desplazó.
-¡Kyouya! ¿Qué estás haciendo?- preguntó ella, contrariada al verlo entrar completamente desnudo.
-Tranquila.- le sonrió con suficiencia. -Al igual que tú, necesito un baño. Me pareció que si lo hacía ahora tardaríamos menos en bajar a cenar...y en verdad tengo mucho apetito.
-Pero...
-¿Te preocupa que te mire desnuda? Te tengo noticias: ya lo he hecho. Deja de preocuparte y apresúrate.
-¿Qué estás haciendo, Tamaki? ¡Largo de aquí! Me gustaría tener un poco de privacidad.
-¿Privacidad? Eso no existe entre un hombre y una mujer que se aman. Y voy a darte mi amor ahora.
Haruhi continuó enjabonando su cuerpo, completamente incómoda. El único hombre con el que se había permitido compartir la ducha era su ex esposo...y eso había sido hace tanto.
-He terminado.- avisó la joven, saliendo del cuarto de baño de forma apresurada, apenas colocándose una pequeña toalla encima. Kyouya solo la miró partir.
Mientras se veía a sí misma frente al enorme espejo del tocador, Haruhi comenzaba a pensar que había sido una mala idea aceptar aquel viaje. Más allá del contacto sexual, no quería compartir ningún otro tipo de intimidad con él. Eso los pondría casi al mismo nivel que estar en un noviazgo. Cuando Kyouya regresó al dormitorio, llevando solo una toalla anudada en la cintura, ella le dirigió una mirada.
-Tendré que pedirte que respetes mi espacio. Espero que puedas entenderme.
-Comprendo. No ha sido mi intención que te sientas invadida. Te ofrezco disculpas.
-Mira, sé que es absurdo puesto que estoy aquí para tener sexo contigo, sin embargo, no estoy habituada a una convivencia más íntima.
-No tienes que darme explicaciones, Haruhi. Quiero que te encuentres cómoda aquí.
-Gracias.
-No me agradezcas. Ahora démonos prisa y vayamos a cenar.
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Cuando regresaron a la habitación, Kyouya encendió su computadora personal y se dispuso a trabajar, casi completamente en silencio, a excepción de aquellos suaves sonidos de sus dedos al teclear. Haruhi lo observaba de tanto en tanto mientras veía con aire ausente la televisión. Apenas se habían dirigido la palabra . Luego de un par de horas, ella apagó el aparato y se dirigió hasta donde estaba el joven Ootori.
-Es...es algo tarde ya, Kyouya.
Él miró el reloj en su muñeca y asintió.
-Lo es.- convino mientras apagaba la computadora. Luego se acarició el cuello.
Haruhi se le acercó más y dirigió sus dedos hasta la camisa del heredero Ootori, tratando de desabotonarla. Él la detuvo enseguida, sonriendo con cansancio.
-Debo estar en una conferencia por la mañana y necesito dormir. Deberías hacer lo mismo. Y no te preocupes, puedes utilizar la cama. Me quedaré en el sofá.
Entonces Kyouya se levantó de su asiento y tomó rumbo hacia su maleta para desempacar algo de ropa, luego fue al vestidor. Ella se quedó de pie en su sitio. ¿De verdad acababa de rechazarla?
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Cuando Haruhi abrió los ojos por la mañana, él ya se había ido. La joven se levantó de la cama, caminó hasta el sofá en el que Kyouya había pasado la noche. No había dejado alguna nota o mensaje en el que le notificara cuando volvería. Ella suspiró con pesadez.
De pronto, llamaron a la puerta de la habitación. Haruhi se apresuró a colocarse una bata y luego atendió el llamado. Una mujer joven acababa de llegar con un carrito lleno de diversos alimentos.
-Buenos días.- le saludó la desconocida en un burdo japonés.
-Buenos días.- respondió.
-Le he traído el desayuno. Espero que le agrade.
-Yo no he pedido esto.
-¡Oh, lo sé! Ha sido su esposo quien lo hizo.
-¿Mi esposo?
-¿El señor Ootori?
-¡Ah, vaya! Ya veo.- acordó Haruhi sin querer entrar en detalles con aquella chica.
¡Lo lamento! Ese apuesto hombre con el que comparto habitación no es mi marido, es solo un buen amigo con el que he tenido sexo fabuloso esperando poder embarazarme de él.
-Bien. Será mejor que desayune ahora. Su esposo ha arreglado todo un día de actividades para usted. La esperaré en el lobby.
Sin más, ella tomó el servicio y cerró la puerta de la habitación
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Haruhi se encontraba exhausta cuando se disponía a abrir la puerta. Había sido un día de verdad agotador. Un paseo por la playa, algunas compras, practicar algunos deportes, entre algunas otras cosas era parte de lo que el heredero Ootori había planeado para ella. Y aunque había sido cansado, tenía que admitir que se había divertido bastante.
Cerró la puerta tras de sí y colocó sus compras junto a las maletas. La habitación estaba apenas iluminada. Kyouya había llegado ya. Pudo verlo recostado sobre el sofá.
-¿Kyouya?- le llamó. Al no escuchar respuesta, se aproximó.
Él estaba dormido. Aún llevaba puestas sus gafas y vestía el traje con el que seguramente había salido por la mañana. Parecía muy tranquilo. Haruhi no pudo evitar una sonrísa al verlo. Ese hombre era muy atractivo, sin duda, pero estando dormido tenía una expresión amable que mejoraba bastante su aspecto sereno y distante tan cotidiano. Ella se acercó un poco más para examinarlo. La forma de su rostro, su nariz, sus ojos, su cabello. Comenzaba a idealizar al bebé que pronto concebiría. Deseaba que pudiera heredar aquellos rasgos de su padre.
Cuando un mechón de cabello resbaló hacia la frente de Kyouya, ella lo tomó entre sus dedos, acariciando la piel del heredero Ootori. Él abrió ligeramente los ojos y esbozó una pequeña sonrísa al ver a Haruhi tan cerca.
-Hola. Lamento haberme quedado dormido.
-Hola. No te preocupes, seguramente estabas agotado.
-Un poco. Tuve cuatro conferencias pero dudo que haya sido más duro que tus actividades hoy. ¿Qué tal tu día?
Haruhi se encogió de hombros mientras sonreía.
-No puedo quejarme. Me he divertido.
-Me da gusto escuchar eso. ¿Tienes hambre?
-Sí, en realidad estoy hambrienta.
Kyouya se incorporó sobre el sofá y luego se dirigió al teléfono. Terminó la llamada pocos minutos después.
-He pedido que suban la cena a la habitación.- le anunció a Haruhi, quien hacía una revisión de sus compras sobre la cama.
-Bien...supongo que me dará tiempo para tomar un baño.
Él se limitó a asentir.
Cuando ella salió del cuarto de baño, vestía una ligera bata para dormir. La cena ya estaba dispuesta sobre la pequeña mesa de la habitación. Kyouya desanudaba su corbata para luego despojarse del saco de su traje. Al hacerlo, no pudo evitar hacer una ligera mueca de dolor que no pasó inadvertida por la joven.
-¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo?
-No ha sido nada. Quizá solo una contractura en la espalda. No hay de qué preocuparse.
Haruhi sintió una punzada de culpabilidad. Seguramente él había pasado muy mala noche en aquel sofá.
-Déjame verte.- le ordenó ella mientras se acercaba.
-Te repito que no es nada.
Pero Haruhi no lo escuchó. Se colocó a su lado y tocó con cuidado la espalda masculina. Él contuvo un quejido cuando la joven presionó cerca de su hombro derecho.
-Es aquí, ¿cierto?
Kyouya no respondió.
-No volverás a dormir en ese sofá.
-El suelo será más cómodo, sin duda.- respondió, con una sonrísa maliciosa.
-No he dicho que vayas a dormir en el suelo. Irás a la cama.
-Ni hablar. No voy a intercambiar contigo.
-No veo por qué haya que hacerlo.
-¿Qué sugieres entonces?
-La cama es lo bastante grande para compartirla. Además, nosotros...-
Haruhi se ruborizó antes de ser capaz de continuar. Kyouya sonrió con amargura.
-¿Qué hay respecto a tí y a mí? No hay obligaciones en esto, Haruhi. Sin presiones, sin preocupaciones...¿recuerdas?
-¿Por qué pasas por todo esto por mí? No tienes ninguna necesidad.
-Lo sé...pero te he dado mi palabra de darte un hijo. No me refiero a que sea una molestia para mí, espero haber sido claro en ello. Quiero que este proceso sea lo mejor para ti dado que serás tú quien llevará en el vientre a ese bebé. Y quiero que mi hijo sea concebido en las mejores condiciones posibles.
Mi hijo. Kyouya hablaba de ese niño como algo suyo.
-¿En verdad quieres un hijo conmigo?
Él la miró, un tanto desconcertado.
-Te lo he dicho antes, ¿que no?
-Escuché el motivo por el que aceptaste mi propuesta pero no tus razones para querer criar a un hijo conmigo.
El heredero Ootori permaneció en silencio algunos instantes, analizando su respuesta.
-La verdad es que no había pensado en ser padre. No antes de que tú me solicitaras dejarte embarazada. En la situación de alguien como yo, eso sólo sería posible mediante un matrimonio, que dicho sea de paso, tendría que traerme algún tipo de beneficio. Sin embargo, mientras más pensaba en ese bebé...no lo sé, despertó la inquietud acerca de qué tipo de padre puedo llegar a ser.
Haruhi quedó un tanto sorprendida por aquellas palabras. Kyouya parecía haber sido muy honesto. ¿Qué tipo de padre podría ser él? Valía la pena poder contestar el cuestionamiento.
-¿Y...has podido responderte?- inquirió ella, sonriendo con amabilidad.
-No vivo de suposiciones. Lo sabré cuando el momento llegue. Lo único que puedo asegurar...es que no quiero ser igual a mi padre.
Un halo de pena cubrió la mirada de Haruhi. Las pocas veces que pensaba en aquella extraña y distante relación, imaginaba que el patriarca Ootori como alguien intransigente que no era capaz de dar ni una pizca de afecto a sus hijos. Quizá no estaba del todo equivocada. Le parecía increíble que habiendo crecido de esa forma, Kyouya aún conservara algo de humanidad escondida tras una fría máscara.
-La cena se enfriará.- dijo Kyouya, visiblemente ausente.
-De acuerdo. Cenemos ahora.
Cuando ambos parecieron satisfechos, él se retiró al sofá y comenzó a revisar algunos documentos. Por su parte, Haruhi no había podido permanecer tranquila desde su última conversación. Le atormentaba pensar que se había comportado de un modo egoísta, dándoles tan poca importancia a los sentimientos de Kyouya. Al igual que ella, el heredero Ootori también deseaba llenar un vacío que lo consumía. Probablemente eran muchas las cosas que le lastimaban que él mismo había decidido ignorar para poder continuar su vida. Quizá...estaba tan herido como ella.
La joven se levantó de la cama y caminó hasta el sofá, en donde Kyouya seguía leyendo algunos papeles.
-Vayamos a la cama.- le pidió Haruhi, completamente en calma.
-Ve a dormir. Me quedaré un poco más. Te prometo que no te molestaré.
Sin que él lo esperara, Haruhi se colocó a horcajadas sobre Kyouya y lo abrazó. El joven se mostró bastante consternado.
-Haruhi...- le llamó, sin ocultar su perplejidad, manteniendo sus brazos abajo.
Ella había comenzado a sollozar. Al escucharla, el heredero Ootori soltó los documentos y la sujetó por la cintura, apartándola suavemente de su cuerpo para poder mirarla.
Las mejillas de la chica ya se encontraban empapadas de lágrimas. La mirada de él se ablandó.
-¿Qué ocurre?
Haruhi no fue capaz de contestar debido al llanto. Kyouya aproximó una mano hasta el rostro de la joven y se dispuso a limpiar las lágrimas con el pulgar.
-¿Hice algo que te lastimara?- cuestionó él. Haruhi negó rapidamente al notar que la mirada de Kyouya se había endurecido. No deseaba que se juzgara por algo que no era su culpa. -¿Puedo hacer algo para que te sientas mejor?
-Hagamos el amor, Kyouya.- le respondió, sujetando la mano con la que él había limpiado su llanto momentos antes.
Entonces ambos compartieron sus miradas un segundo. Parecían ser capaces de comprenderse con aquel acto que en apariencia era insignificante. Para ellos no lo era. Les había permitido ver en el interior del otro.
Él desanudó la bata de Haruhi, deslizándola sobre sus hombros, acariciándole la piel en el proceso. Ella comenzó a desabotonarle la camisa. Al notar la sugerente lencería que la joven llevaba puesta, Kyouya la sujetó por los gluteos para poder ponerse de pie y llevarla cargando hasta la cama, donde la depositó con cuidado, quedando casi sobre ella. Al igual que en su primera vez, tuvo que contener sus deseos de besarla.
Volvieron a mirarse una vez más. Haruhi acarició el rostro del heredero Ootori con delicadeza.
-Estoy segura...de que serás un padre maravilloso.- le dijo ella en medio de una sonrísa.
Teniendo que ocultar la conmoción que aquellas palabras le habían provocado, Kyouya hundió su cara en el vientre de la joven. Esa noche la amaría con el mayor agradecimiento y devoción de los que era capaz.
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El reloj sobre el buró aún no marcaba las siete de la mañana aquel domingo, cuando Kyouya tuvo que atender el insistente llamado de su móvil.
-¿Diga?- respondió soñoliento.
-Kyouya, soy yo.- le habló la voz de Haruhi, provocando que se incorporara un poco sobre la cama.
-¿Qué sucede? ¿Necesitas algo?
-No, tranquilo. Sé que has estado ocupado los últimos días...sólo...te llamé para decirte que tengo un retraso de cuatro días.
El corazón de Kyouya se agitó de forma involuntaria.
-¿Te has hecho ya alguna prueba?
-Aún no. Acudiré mañana con mi médico.
-¿Quieres que te acompañe?
-En realidad...preferiría que no. Podemos vernos después.
-Pasaré a buscarte a tu oficina entonces.
-De acuerdo. Nos veremos mañana.
-Cuídate.- se despidió él mientras miraba al vacío con una extraña sensación en el estómago.
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-Haruhi, el señor Ootori está aquí.- anunció Arisa por el intercomunicador.
-Hazlo pasar, por favor.
Cuando Kyouya abrió la puerta del despacho, Haruhi se lanzó a sus brazos con una desbordada emoción, tomándolo por sorpresa.
-¡Tendremos un bebé! ¡Vamos a tener un hijo, Kyouya!- le anunció cuando lograron cerrar la puerta. Él sonrió con tranquilidad, correspondiendo al abrazo.
-Es una gran noticia.
-Gracias. Muchas gracias.- dijo ella con los ojos llenos de lágrimas.
-Debería ser yo quien te agradezca. Llevas un regalo en tu vientre.
-Es un regalo...para ambos.
El heredero Ootori le besó la frente. Un beso lleno de ternura y agradecimiento. Ella se mostró más conmovida con aquel gesto.
-Estoy tan feliz...pero me siento asustada también.
-Estaré contigo. No lo olvides. No estás sola.
Volvieron a fundirse en un abrazo. Para Haruhi era el sentirse protegida. Para Kyouya...era la promesa de entregar su vida entera.
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¡Qué tal! Ya regresé con un capítulo más. Espero que les agrade.
Agradezco a quienes continuan leyendo (¡vamos, anímense a hacer algun comentario!) y a
yurica: gracias por seguir esta historia. Ojalá te agrade este capítulo.
mutemuia: amiga, has expuesto un punto interesante. En este capítulo he intentado plasmar un cambio en la perspectiva que Haruhi tiene de Kyouya, lo que provocará también un cambio en la relación. Ya verás. Gracias por tu comentario. Disfruta el capítulo.
cristianrey1980: gracias de nuevo. Me alegra que te guste. Saludos...
sariahendrick: gracias por regalarme otro comentario. Entiendo que la página llega a tener fallas en ocasiones. Espero que no tengas mayor problema con las notificaciones. Disfruta el capítulo.
Gracias por sus reviews.
Nos leemos pronto...
