Capítulo 3:

Te desnudé y descubrí algo en ti...

Este, había elegido ese sábado para dibujarle. Había pocos alumnos en el edificio, pues la mayoría andaba por sus jardines y como no había clases era el momento perfecto. Se había vestido con ropa cómoda, aunque sabía que acabaría desnudo, no era plan de andar de esa guisa por los pasillos.

Entró en el despecho de Shawn y al ver que no estaba, llamó con los nudillos a la puerta que daba a la habitación de este.

- ¿Sí? – se oyó la voz de Shawn desde dentro

- Shawn. Soy Paul. – informó el susodicho

Enseguida se abrió la puerta.

- Hombre Paul, ¡has venido! – dijo emocionado

- Por supuesto. Siempre cumplo con lo que prometo. – dijo Paul sonriendo

Shawn también sonrió y le dejó entrar. La habitación de Shawn, era un poco más grande que la de Paul y estaba cargada de arte. Había cuadros hermosos colgados de la pared, esculturas, libros de arte abundaban en las estanterías.

Paul vio que en el centro de la habitación, había dos focos y un taburete de tres patas, supuso que debía de sentarse allí para que Shawn le dibujara.

- Puedes pasar al baño para desnudarte y eso… - explicó Shawn

Paul asintió, se metió dentro del baño y al poco salió desvestido pero con una toalla tapándole los genitales.

- Eso tendrás que quitártelo… - le dijo Shawn

- Sí ya… - murmuró Paul – Es que estoy un poco nervioso…

- Tranquilo hombre, tú relájate… Piensa que no estoy aquí, yo soy muy poco ruidoso. – dijo sentándose tras el lienzo. – Primero te voy a dibujar con carboncillo, luego te hago una foto y ya le daré color luego. – explicó Shawn

Paul asintió, se quitó la toalla y se sentó en el taburete de madera. Estaba tenso, porque nunca antes había hecho aquello, desnudarse a solas delante de otro hombre.

Y menos con alguien que le había dicho que tenía un cuerpo que merecía ser dibujado..

- Te tienes que relajar… - pidió Shawn asomándose por un lado del lienzo para mirarlo.

- Perdón pero es que estoy algo nerviosillo… - se excusó Paul

- No te preocupes, empezaré a ver si con el tiempo te vas relajando. – dijo Shawn

Paul asintió y Shawn comenzó a dibujarle. Este, estaba sorprendido, no se había equivocado en decir que Paul tenía un cuerpo magnífico, tenía músculos bien formados pero apenas exagerados, las piernas eran igual, perfectas.

Además, Shawn estaba nervioso como Paul, no solo porque creía que sentía algo por él y lo tenía desnudo frente a sí, si no que estaba rojo y procuraba no asomarse mucho por el lienzo para que Paul no se diera cuenta.

Al rato, Paul ya se había relajado y como Shawn también lo había hecho le era más fácil dibujarle. Shawn se asomaba de vez en cuando, estaba terminando pero remarcaba facciones que se le habían pasado por alto o que no había repasado bien. Vio como Paul se estremecía.

- ¿Estás bien? – preguntó Shawn

- Sí… Solo tengo un poco de frío… - respondió Paul

Shawn se levantó y cerró la ventana, volvió hacia su lienzo pero aún así creía que Paul no estaba bien.

- ¿Seguro que solo era eso? – le preguntó

- Es que… Tenía un poco de fiebre, solo eso. – explicó

- Jo… ¿Y por qué has venido? – preguntó Shawn acercándose a él

- Te hice una promesa ¿no? – le dijo Paul

- Sí… Pero si estabas enfermo podríamos haberlo dejado para otro día… - dijo Shawn y le besó la frente

Paul se puso un poco nervioso, tenía a Shawn muy cerca y él estaba desnudo, sería por eso que Shawn también empezaba a sonrojarse y no por fiebre.

- Creo que tienes más fiebre que antes seguro… - murmuró Shawn separándose y procurando no alzar la cabeza.

- Si, pero no importa, si quieres podemos continuar. – dijo Paul sonriendo

- No… Si estás enfermo no, además, casi terminé solo lo estaba perfeccionando. – explicó Shawn

- ¿Ah sí? – dijo Paul

- Sí. – afirmó Shawn – Te voy a hacer la foto y te vas a tu habitación a mejorar ¿eh? – le dijo

- Como quieras. – respondió Paul

Shawn le hizo la foto, Paul se vistió y salió. Enseguida, Shawn fue a su ordenador a ver la foto, ciertamente, podía aclarar de que se había enamorado de Paul Levesque. Al día siguiente y al saber que Paul había tenido que salir de una clase fue a verle.

Cuando llamó al despacho Paul le abrió la puerta en pijama y zapatillas, con mala cara.

- ¿Cómo estás? – preguntó Shawn de inmediato

- Resfriado, me subió un poco más la fiebre. – informó dejándole pasar.

- No deberías de haber ido… - murmuró Shawn recostando a Paul en la cama

- Pero te prometí que sería tu modelo…

- Sí. Pero andabas con fiebre. Y te quedaste desnudo… - dijo Shawn y se sonrojó al recordarlo

- Ya. Pero igualmente te lo prometí y soy un hombre de palabra. – dijo Paul estornudando.

Shawn se rió y le puso un paño húmedo en la frente.

- Mañana tampoco vas a clase. – le dijo

- Pero es que… Tenía un examen…

- No vas a ir. Tienes fiebre y no vas ha dar clase así.

- Está bien… - aceptó Paul.

- Y yo tampoco iré a dar mis clases. – dijo Shawn.

Paul se incorporó, cuando lo hizo el paño se le quedó en el regazo, sintiendo como el agua fresca le pasaba el pijama y un escalofrío le recorría el cuerpo.

- ¿Y eso por qué? Que yo me salte mi clase vale… Pero, ¿por qué tú? – preguntó Paul interesado.

Shawn no contestó de inmediato. Puso una mano encima del pecho de Paul y lo volvió a recostar. Agachó la cabeza para que el pelo le tapara el rostro. Se había sonrojado.

- Me quedaré aquí, estás enfermo y eres mi amigo. – dijo.

- Ya. ¿Pero por qué? – repitió Paul.

- Porque…. – dijo Shawn, y no siguió hablando, se quedó callado sin responder.

- ¿Por qué….? – preguntó Paul esperando una respuesta.

Shawn levantó la vista y miró a Paul. Tenía que hacer algo, algo para hacer que sus pensamientos se pusieran en orden. Para saber que realmente quería a Paul, que si quería tenerle cerca para en todo, desde comer juntos hasta llegar a la cama.

Tenía que saber si sentía algo más profundo respecto a él.

- Shawn… - pidió Paul volviéndose a incorporar.

Shawn no dijo nada. Movió su mano izquierda la llevó al rostro de Paul acariciando el mentón con el pulgar.

- Shawn… - repitió de nuevo Paul, no se movió, pero se sentía un poco incómodo

Shawn se inclinó sobre él y posó sus labios sobre los de Paul. Estaban calientes al tacto con los suyos, que estaban húmedos del nerviosismo.