Capítulo 5 - Confianza

*0*0*

-Aleja esa cosa de mí, por favor.- suplicó Haruhi, desviando su rostro para evitar que el aroma de aquel filete llegara a sus fosas nasales. Ya tenía suficientes nauseas que soportar.

-Debes comer algo. El bebé lo necesita.

-¿Cómo esperas que pueda comer si no me apetece nada? Lo único que soy capaz de sentir ahora son unas terribles ganas de vomitar.

Kyouya suspiró cansado. Apenas con un par de meses de embarazo, ella ya había perdido un poco de peso debido a su inapetencia y a la poca tolerancia a la mayoría de los alimentos. No parecía un comienzo muy agradable. Le llenaba de admiración que las madres tuvieran que pasar por aquello para poder dar vida.

-Necesito descansar, Kyouya. Iré a mi habitación.

-De acuerdo.- aceptó él, visiblemente frustrado. Tenía que haber algo que pudiera hacer para que ella se sintiera mejor.

Cuando escuchó cerrarse la puerta del dormitorio, el heredero Ootori comenzó a pensar. Quizá podría solicitar el consejo del alguien que ya hubiese estado en aquella situación. ¿Pero quien? Su madre quedaba descartada por completo, no solo por el hecho de que eran incapaces de mantener una conversación, sino porque Kyouya ya le había escuchado quejarse abiertamente de sus embarazos y cómo le habían arruinado la existencia.

Fuyumi tampoco era una opción. No había duda de que su hermana podría ser muy buena consejera, sin embargo, preguntarle acerca de ello levantaría suspicacias y si algo la caracterizaba era su inigualable necedad. Fuyumi Ootori no le dejaría en paz hasta descubrir sus razones y había acordado con Haruhi no hablar aún sobre el bebé que esperaban.

Su última alternativa era Yuuichi, era probable que a él pudiera solicitarle una opinión enteramente profesional. Sacó su móvil y marcó el número. La conocida voz de su hermano mayor le atendió casi de inmediato.

-¿Diga?

-¿Qué tal, hermano?

-Kyouya, ¡qué sorpresa! ¿Qué puedo hacer por ti?

-Verás...no es algo demasiado importante. Sólo quisiera alguna indicación profesional, algún consejo para combatir las náuseas y los mareos.

Hubo un breve silencio.

-¿Te sientes bien, Kyouya? Puedo ir a tu casa si lo necesitas.

-¡No, no! Me encuentro bien. Necesito ayudar a una persona, sólo eso.

-¿Conocen las causas de su malestar? Hipertensión, alguna enfermedad degenerativa...

-Esta persona no está enferma.

Otro instante de silencio.

-¡Vaya! Entiendo. Es una mujer encinta. Bien, puedo aconsejarte que beba un vaso de leche tibia y coma algunas galletas saladas. Le ayudará.

-Te lo agradezco mucho, hermano.

-Ha sido un gusto ayudarte...Cuídala bien, Kyouya. Y descuida, esta conversación no ocurrió.

-De acuerdo. Gracias de nuevo. Hasta luego.

Cuando la llamada terminó, Kyouya se dirigió a la cocina y tomó lo que Yuuichi le había indicado. Luego fue rumbo a la habitación de Haruhi. Llamó cuidadosamente a la entrada un par de veces. Ella no respondió. Entonces abrió la puerta apenas lo suficiente para ver al interior. La joven se había quedado dormida sobre la cama. Una de sus manos se mantenía sobre su vientre en un gesto protector.

El heredero Ootori se acercó y dejó las cosas sobre el buró. Enseguida, se sentó al borde de la cama y decidió contemplarla un momento. ¡Dios, cuanto amaba a esa mujer! No le resultaba fácil estar tan cerca y no poder besarla. Si tan solo Haruhi pudiera corresponderle...sería el hombre más feliz en el mundo. Mucho más ahora que ella esperaba un hijo suyo.

Kyouya suspiró resignado y dejo de lado sus divagaciones. Sujetó con suavidad el hombro derecho de la joven y la sacudió un poco para despertarla. Ella abrió un poco los ojos.

-Traje algo que te ayudará un poco.- le indicó él. Haruhi se incorporó un poco. -Bebe esto.- dijo Kyouya entregándole el vaso con leche. Enseguida le ofreció las galletas.

Luego de comer un poco, el estómago de Haruhi pareció aceptarlo. Ella soltó una profunda respiración y después sonrió ligeramente.

-Gracias, Kyouya. Me siento mejor ahora.

-Bien. Ahora prepárate para salir. Te llevaré a comer algo.

*0*0*

El heredero Ootori llegó al edificio de Fujioka y Asociados, dirigiéndose de inmediato hasta la recepción de la oficina de Haruhi. Arisa le recibió con una reverencia.

-Buenas tardes, señor Ootori. Haruhi se encuentra atendiendo a algunos clientes justo ahora. Le avisaré de su llegada en cuanto termine.

-De acuerdo. Te lo agradezco.

-Tome asiento mientras tanto. ¿Puedo ofrecerle algo para beber?

-Estoy bien. Gracias.- indicó sentándose en un pequeño sofá.

La joven le miró con una ligera sonrísa. Luego se acercó hasta él.

-Ruego me disculpe si sueno un tanto atrevida...pero me gustaría darle mis más sinceras felicitaciones.

-¿Y a que debo eso?

-Pues...por el bebé.

Kyouya la miró, un tanto desconcertado.

-¿Haruhi te lo ha dicho?

-No en realidad. Ella no me mencionó que usted fuera el padre...pero ha sido una fuerte intuición. Y me parece que no me he equivocado. Puede permanecer tranquilo, no pienso decírselo a nadie. Sin embargo, le agradezco mucho que se ocupe tanto de Haruhi...yo...le tengo mucho afecto, ¿sabe? Me hizo muy feliz cuando me anunció acerca de su embarazo.

El heredero Ootori sonrió ligeramente y asintió.

-Es bueno saber que hay aquí alguien que también se ocupa muy bien de ella. Gracias.

-No es gran cosa. Me encanta ayudarle.- aclaró, sonriendo apenada.

Al cabo de unos minutos, un grupo de hombres salió del despacho. Haruhi caminaba detrás de ellos para acompañarlos a la salida. Al ver a Kyouya esperando de pie, ella pareció algo confundida.

-¿Qué haces aquí, Kyouya?

-He venido a acompañarte.

La joven negó ligeramente y le hizo a él un ademán para indicarle que la siguiera. Ambos entraron a la oficina y ella cerró la puerta.

-Creí que lo habíamos hablado. Iré sola.

-¿Qué puede haber de malo en acompañarte? Te recuerdo que tengo tanto derecho como tú. También es mi hijo.

-¿Por qué insistes en complicar las cosas?

-¿Y por qué insistes tú en ser tan egoísta? ¡No tratas con un extraño, sino conmigo!

-¡No me vengas de nuevo con aquello de ser el padre! ¡No soy una tonta, por supuesto que lo sé! ¿Eres tan necio que no puedes aceptar mis motivos?

Kyouya se tomó un momento. Se retiró las gafas y colocó un par de dedos sobre el puente de la nariz mientras inhalaba y exhalaba profundamente. En verdad se esforzaba por mantener la paciencia con ella en vista de su condición y de todos aquellos cambios que experimentaba su cuerpo.

-No quiero complicar nada, Haruhi.- comenzó, ya más en calma. -Quiero ver al bebé y saber que se encuentra bien.

-Yo te informaré de ello, de verdad.- le prometió, habiéndose tranquilizado también.

-Esta ocasión no se repetirá. Permite que esté ahí...contigo.

-Pero...

-No es como si fuera a entrar tomado de tu mano. Podemos parecer un par de extraños si lo quieres, pero déjame acompañarte.

-De acuerdo. Ven conmigo entonces.- aceptó, en medio de un pesado suspiro.

*0*0*

Un extraño sentimiento la invadió en ese momento. No podía apartar la mirada de él. ¿De verdad le había visto sonreír así? ¿De verdad...había visto una mirada amable en aquellos ojos grises? Apenas podía creerlo. Kyouya continuaba viendo la fotografía que tenía entre sus manos con absoluta serenidad.

-Cuesta creer que sea tan pequeño.- expresó él, luego de algunos instantes.

-Es verdad. Y a pesar de eso bastante saludable. Su corazón es muy fuerte.- sonrió Haruhi al recordar el momento en el que lo habían escuchado.

-Todo continuará bien si sigues las indicaciones que el médico te ha dado.

-Lo sé...sé también que no me permitirás olvidarlas, Kyouya.- agregó antes de dar un sorbo a su té.

-Sólo me aseguro de tu bienestar y el del bebé.

La mirada de Haruhi se perdió en el vacío. Por primera vez estaba siendo testigo de cómo el heredero Ootori se ocupaba de algo más allá de él mismo. Cuidaba tanto de ella y de su hijo. Sin duda, el deseo de Kyouya por convertirse en padre era completamente sincero.

-Aquí tienes.- dijo él, devolviéndole la fotografía del ultrasonido. Haruhi negó con suavidad.

-Consérvala.

-¿Estás segura?

-Quiero que la tengas.

-Te lo agradezco.- dijo Kyouya, sonriendo tranquilo mientras guardaba aquel recuerdo en el bolsillo izquierdo del interior de su saco...cerca de su corazón.

*0*0*

-Haruhi..tú...tú...-

-Tú estás...estás...-

Ninguno estaba preparado para ver aquello. Hikaru, Kaoru, Mitsukuni...y hasta el mismo Takashi se habían quedado boquiabiertos al mirar a Haruhi, quien, de pie junto a su escritorio, sonreía serena manteniendo una mano sobre su vientre ligeramente abultado. Los chicos habían decidido hacerle una visita sorpresa con motivo de su cumpleaños. Al final, quienes resultaron sorprendidos fueron ellos.

-¡Anden ya, panda de patánes inadaptados!- espetó Chiharu, la esposa de Mori, quien también les acompañaba. -Muestren un poco de respeto. Parece que nunca han visto a una mujer embarazada.

Por supuesto que habían visto mujeres encinta...pero ella no era cualquiera de esas mujeres. Era Haruhi. Su Haruhi.

-¡Feliz cumpleaños, Haruhi!- la felicitó Chiharu bastante efusiva, tomándola de las manos. -¡Y muchas felicidades también por ese bebé! ¡Luces divina!

-Te lo agradezco mucho. Disculpen si no se los dije antes. Quería darles la noticia en nuestra siguiente reunión.- respondió la joven abogada, con una sonrísa tierna.

-No, querida. No necesitas explicarnos nada. Ha sido una sorpresa maravillosa. ¡Mira a esos tontos! Ni siquiera son capaces de hablar.- rió la compañera de Takashi.

-¿Quien es el padre?- cuestionó Hikaru con la voz endurecida, una vez que se recuperó de la impresión.

-¡Hermano, por favor!- intentó contenerlo Kaoru.

-Chicos, aprecio mucho su preocupación y comprendo que, como mis amigos que son, lo mínimo que podrían esperar es que los ponga al tanto de esta situación. Sin embargo, temo que la identidad del padre de mi hijo es un detalle que prefiero reservarme. Por lo demás, llevo casi cinco meses de gestación y es un varón.

-¿Acaso es Tamaki?- insistió el mayor de los gemelos.

-Hikaru, eso no nos incumbe.- intercedió Mori.

-No, Tamaki no tiene nada que ver en esto.

-¿Amas a ese hombre?

-¡Mierda! ¡Cállate ya, hermano!- exigió el menor de los Hitachiin.

-Le tengo un gran afecto pero no estoy enamorada de él. Mantenemos una buena relación y comparte mi entusiasmo por este embarazo. No deben preocuparse por eso.

Hikaru bufó molesto mientras pasaba una mano por su cabello. Haruhi sonrió tranquila y se acercó a él, acariciándole una mejilla. El pareció ablandarse un poco.

-Soy muy feliz sabiendo que tendré a este bebé. No te angusties por mí. Estoy bien.

-Si tan solo tú...-

Ella colocó con suavidad un par de dedos sobre los labios de su amigo, haciéndolo callar.

-Sé lo mucho que te gustaría cuidarme pero las cosas no son así. Me viene bien si permaneces junto a mí como lo has hecho hasta ahora. ¿Puedo contar contigo?

-¡Ah, demonios! Está bien.- convino Hikaru desviando la mirada al igual que un niñito después de una rabieta.

-De acuerdo. Si ya superamos esto...¡comamos pastel ahora! ¡Feliz cumpleaños, Haruhi!- exclamó Mitsukuni.

-Kyouya me ha pedido que lo disculpemos. Ha tenido algunas obligaciones hoy. Te envía felicitaciones.- dijo Takashi.

-Gracias.

-Lo que hubiera dado por ver la cara de Kyouya en este momento. Estaría tan sorprendido como nosotros, seguramente.- concluyó Kaoru.

Haruhi sonrió nerviosa. ¡Por supuesto! Habría caído de espaldas...seguramente.

*0*0*

Kyouya cerró la puerta una vez que le ayudó a abordar el vehículo. Luego tomó su lugar en el auto y comenzó a conducir.

-Espero que lo hayas pasado bien con los chicos. Mori me extendió la invitación para acompañarlos pero asumí que quizá no estarías cómoda con mi presencia.

-Te lo agradezco. Y también por este detalle.

-No dejaría pasar tu cumpleaños solo así. Hay bastante que celebrar.

Haruhi sonrió y acarició su vientre. El heredero Ootori le devolvió el gesto.

-¿Y cómo te encuentras hoy? ¿Mi hijo está bien?

-Tadashi ha estado bien. Igual yo.- respondió la joven, sin dejar de frotar su barriga.

-¿Quien?

-Tadashi, será el nombre del bebé. ¿No te agrada?

-No es eso. No lo habías mencionado antes, es todo. Suena bien.

Permanecieron en silencio algunos minutos. El auto se detuvo frente a una luz roja.

-¡Oh, cielos! ¡Me ha pateado justo ahora!- exclamó Haruhi, sin contener su alegría.

-¿De verdad? ¿Te hace daño?

Ella negó con suavidad y se apresuró a tomar una de las manos de Kyouya para colocarla sobre su vientre. Él tuvo que contener el aliento.

-Vaya, puedo sentirlo también. Es fuerte.- él sonreía tranquilo.

Ambos compartieron una mirada llena de emoción. Cuando la luz cambio a verde, el joven Ootori hizo un gesto resignado y echó el vehículo a andar. En poco tiempo, Kyouya introdujo el auto en un estacionamiento. Un empleado del sitio abrió la puerta del pasajero y se dispuso a ayudar a Haruhi a descender. Cuando ella vio el lugar, una repentina palidez la atacó.

-¿Qué ocurre?- preguntó Kyouya al notarla afectada. -¿Te sientes bien?

-Vámonos de aquí.- pidió la joven, en voz baja.

-¿Qué sucede?- insistió él.

-¡Sólo vámonos de aquí, ahora!- dijo Haruhi antes de regresar al auto y cerrar la puerta con brusquedad.

Kyouya la siguió y abordó. En poco tiempo abandonaron el sitio.

-¿Qué ha pasado allá? ¿Quieres explicarme?

Ella no respondió. Mantenía la mandíbula apretada, tratando de evitar llorar. Odiaba que aquellos recuerdos volvieran a ella. Lo odiaba de verdad. Sin poder contenerlo más, un par de lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas. El heredero Ootori detuvo el coche en la primera oportunidad.

-¡Vamos! Dime qué está pasando. Y no te atrevas a decirme que no es nada. Quiero comprender qué es lo que hice mal esta vez.

-No ha sido tu culpa. Ahora sólo déjame tranquila.

-¡Maldición! Basta de evadirme.

Haruhi tomó su bolso y salió del vehículo. Kyouya se apresuró a seguirla.

-¿Qué demonios haces ahora?

-Tomaré un taxi. Quiero ir a casa.

-¿Por qué no comprendes que quiero ayudarte?

-No veo cómo puedas ayudarme.

-Confia en mí y dime lo que está pasando. De verdad...quiero ayudarte.

Ella explotó en llanto y se aferró a la camisa de Kyouya. Él la envolvió en sus brazos. Por suerte no llamaban la atención de nadie en aquella solitaria calle.

-Confié en él...y me falló.- dijo Haruhi, sollozando.

-¿Hablas de Tamaki?

La joven asintió.

-Los últimos meses...discutíamos casi por todo. Sabía que teníamos que hablar y solucionar las cosas. Quería decirle que estaba dispuesta a quedar embarazada cuando terminara el caso que llevaba en aquel entonces. Lo vi salir en su auto...junto a una mujer. Lo seguí...fueron a ese restaurante. Tamaki...Tamaki y esa mujer se besaban...y él la tomaba de la mano. Sabía que había tenido otras aventuras antes...muchas veces encontré manchas de labial en sus camisas...pero verlo al fin, con esa tipa...en el lugar en el que me había propuesto matrimonio...-

Finalmente lo había comprendido. Aquella había sido la causa de su separación. Tamaki la había traicionado de la peor manera.

-¿Por qué no lo dijiste antes?

-¿Que sentido tenía? Ustedes no estaban para lidiar con nuestros problemas y Tamaki también es su amigo. Si se los hubiera dicho, era obvio que tú y el resto se hubiesen puesto de mi lado y yo no quería eso.

-¿Te quedaste callada para defender su dignidad? ¡Sólo tú podías hacer algo así!

-Por favor, Kyouya, no le menciones esto a los chicos. No vayas a crear una enemistad con Tamaki. Él te aprecia demasiado. Lo sabes.

Por supuesto que lo sabía pero aquello no evitaba la ira y la indignación que sentía en ese momento. Su amigo había caído demasiado bajo...y le había hecho tanto daño a ella. Y pensar que se había hecho a un lado para dejarla en sus brazos.

-No se lo diré al resto...sin embargo, no puedo responder por mí. Lo que me acabas de contar cambia muchas cosas.

-No arruinarás esos años de amistad solo por mí.

-Deja que yo decida eso.

-Por favor, Kyouya. No quiero que le hagas daño.

Kyouya apretó la mandíbula, completamente furioso. ¿Sería posible que ella aún lo amara?

-¿Por qué te empeñas en defenderlo? Te traicionó.

-Ya no hay nada que hacer al respecto. Y...en el fondo, sé que también fue culpa mía.

-¡No digas tonterías! De haber estado en su lugar, jamás te habría lastimado de esa forma. Jamás te habría hecho sufrir.

Haruhi abrió los ojos, visiblemente sorprendida. No pensó que podría ver a Kyouya perder el control de esa manera...tampoco espero escuchar esas palabras de él. El joven Ootori exhaló profundamente y colocó ambas manos sobre el rostro de ella, desconcertándola todavía más.

-No sería capaz de hacerte daño. No a tí...nunca. Lo que Tamaki te hizo, no lo merecías.

-Kyouya...- Haruhi estaba al borde de las lágrimas otra vez.

-Eres...muy valiosa para mí. Lo has sido desde hace mucho. Quiero que me permitas protegerte. Quiero que seas capaz de darme tu confianza. Te prometo...que yo no te fallaré.

Haruhi comenzó a llorar de nuevo. A pesar de su resistencia, él lo había logrado. Por fin, aquel frío muro que había construído a su alrededor se agrietaba. Las sinceras palabras de Kyouya le devolvían un poco de la esperanza que había perdido. No quería sentir más miedo. Quería volver a confiar.

-Llévame a casa, Kyouya. Quédate conmigo.

Él se limitó a asentir. Luego, ambos regresaron al auto y partieron.

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¿Qué tal? Hasta aquí el capítulo de hoy. De verdad espero que les guste. Quise rescatar algunos OC de mi historia anterior. Creo que les tomé algo de aprecio. En fin.

Agradezco como siempre a quienes se toman la molestia de leer y a:

mutemuia: disfruta el capítulo, amiga. Me encantó tu comentario y tu mensaje personal de hace unos días. Jejeje gracias.

Cheshire 2313: gracias por comentar también para esta historia. Ojalá este capítulo sea de tu agrado.

hikao: como ves, estás son solo algunas de esas dificultades...y apenas van a la mitad del camino. Saludos y gracias.

sariahendrick: ni hablar, tendrás que estar atenta a las actualizaciones, jejeje que lata. Gracias por tus comentarios. Ojalá te agrade el capítulo de hoy. Saludos.

Nos leemos pronto.