Capítulo 6 - Sueño hecho realidad

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-Deja de preocuparte, Kyouya. De verdad estamos bien.- dijo Haruhi al teléfono, mientras tomaba asiento sobre la cama. -Ocúpate de regresar pronto. Tadashi te echa mucho de menos. No ha parado de moverse en todo el día.

-Yo también los echo de menos. Asegúrate de decírselo a nuestro hijo. Volveré en un par de días.

-Sabes que puedes venir a casa en cuanto llegues. Puedes usar tu copia de la llave si es que aún no he vuelto.

-Haruhi, insisto en que deberías tomarte la licencia por maternidad. Ya estás en el séptimo mes y no es conveniente que sigas llevando ese ritmo.

-¡Vamos, Kyouya! No lo discutiremos otra vez. Me siento excelente. Puedo continuar haciendo mi trabajo.

-La llegada de Tadashi se acerca. Podrías tener más tiempo para prepararlo todo. Tener lista la habitación y otras cosas.

-Te prometo que todo estará listo y que me quedaré en casa cuando lo crea conveniente, pero no ahora, ¿de acuerdo?

-Hablaremos a mi regreso. Debo retirarme, mi reunión comienza en cinco minutos. Los veré pronto.

-Adios.

Haruhi terminó la llamada y soltó un profundo respiro. Luego se acostó sobre la cama y acarició su vientre. No sabía muy bien el por qué, pero escuchar la voz de Kyouya antes de dormir llenaba su pecho de una extraña sensación de bienestar. Poco a poco cerró los ojos hasta quedarse dormida.

*0*0*

Sentados a la mesa del restaurante en su hotel en Kioto, Kyouya discutía algunos asuntos de trabajo con sus hermanos.

-¿Crees conveniente lanzar ahora ese proyecto?- preguntó Akito.

-Si funciona representará un gran avance en el ramo. Negociaríamos los derechos de distribución con algunos de nuestros socios. A mi me resulta factible. ¿Qué opinas tú, Kyouya?- inquirió el primogénito Ootori.

-En vista de la confianza que tienes, podemos hacer la propuesta a la Junta Directiva al terminar el mes.

-Te lo agradezco.- los labios de Yuuichi se curvaron casi de forma imperceptible.

El sonido del móvil de Kyouya irrumpió la conversación. Él lo sacó del bolsillo de su abrigo y miró la pantalla. De inmediato se levantó de su asiento.

-¿Me disculpan? Debo contestar.

El heredero Ootori se alejó un poco y luego respondió al llamado.

-¿Diga?

-Señor...señor Ootori.- era la voz angustiada de Arisa.

-¿Qué ocurre?

-Es Haruhi...ella...sufrió una caída.-

Kyouya apretó con fuerza el aparato en sus manos. Sintió una fuerte punzada en el estómago.

-¿Cómo está ella? ¿El bebé?

-No lo sé, en verdad no lo sé. La han traído al hospital. El médico aún no dice nada.

-Indícame el lugar. Enseguida saldré hacia allá.

Cuando Kyouya terminó la llamada, se dirigió hasta donde sus hermanos lo esperaban.

-Debo regresar a Tokio ahora.

-¿Irte? Aún no hemos terminado aquí.- señaló Akito

-Necesito hacerlo.

Akito iba a replicar de nuevo. Yuuichi le indicó que guardara silencio con un ademán. Algo había ocurrido. Al mayor de los hermanos no le había pasado desapercibido la ligera sombra de desesperación en los ojos de Kyouya.

-Me haré cargo aquí. Vuelve y soluciona tus asuntos.

-Gracias, hermano.- él hizo una reverencia antes de partir. Sin duda, aquel había sido el más sincero gesto de agradecimiento que el menor de los Ootori había mostrado alguna vez.

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Ya había anochecido cuando Kyouya llegó al hospital. El horario de visita ya había sido suspendido, sin embargo, eso no lo había detenido en lo absoluto. La simple mención de su nombre era un pase de entrada garantizado. Él se dirigió al área de cuidados maternos. Arisa permanecía sentada fuera de la habitación de Haruhi. Cuando vio al heredero Ootori, se puso de pie e hizo una reverencia.

-Sus amigos acaban de irse hace un rato. Me he quedado a hacer guardia.

-¿Qué fue lo que pasó?

-Fue...fue un accidente. Ella tropezó fuera del edificio de la Corte. Fue al salir de una audiencia.

La mirada de Kyouya se endureció.

-De acuerdo, Arisa. Puedes irte. Me quedaré con ella.

-¿Está seguro? Puede necesitar...-

-Vete a casa.- reiteró con peligrosa calma.

La chica sintió un escalofrío. Sin decir más, hizo una reverencia y se marchó. Entonces, Kyouya abrió la puerta de la habitación sin siquiera llamar.

-¡Kyouya! ¡Estás aquí!- Haruhi intentó incorporarse sobre la cama pero se detuvo de inmediato, haciendo una mueca de dolor.

La mirada de él se endureció aún más. La joven se sintió intimidada.

-Tadashi...está bien. No hay de qué preocuparse.

-¿Estás feliz ahora?- susurró Kyouya de un modo extraño que a ella le hizo erizar la piel. -Te pusiste en peligro, pusiste en peligro a mi hijo.

-Fue un accidente. Tropecé.

-¡Te lo repetí hasta el cansancio! ¡No hubiera pasado esto si te quedaras en casa! ¿Por qué nunca me escuchas? ¡Mierda!

¡Dios! Estaba furioso. ¡Kyouya Ootori estaba furioso!

-¡Ya te he dicho que fue un accidente! Pudo pasar en cualquier sitio.

-¿Quieres apostar a que no es así? ¡Tu maldita necedad pudo costarle la vida a nuestro hijo! ¡No me vengas con lágrimas ahora!

Haruhi había comenzado a llorar. Eso no apaciguó a Kyouya.

-No ha...sido mi intención...que pasara esto. Fue...un accidente...Lo fue. Tenía que...estar en esa audiencia. El bienestar...de una familia...dependía de eso. Me necesitaban...no podía darles la espalda.

Finalmente, Kyouya exhaló una pesada respiración. Se quitó las gafas y presionó su frente. Tenía un fuerte dolor de cabeza.

-El viaje hasta aquí fue una maldita pesadilla. No saber que había sido de tí, no saber el estado del bebé. ¿Acaso no te das cuenta de lo mucho que me preocupo por tí? ¿No te das cuenta que yo te a..?- él interrumpió su discurso y giró para golpear una pared, lanzando un suspiro de frustración. -Me importas...más de lo que me importan otras personas.

-¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! Perdóname, Kyouya.

Él se acercó a la cama y le acarició una mejilla.

-Deja de llorar, por favor. Esto fue...muy desgastante. No quería alterarme así.

Haruhi solo asintió mientras limpiaba sus lágrimas.

-¿Cómo te sientes?- insistió el heredero Ootori.

-Me he golpeado la cadera pero no es grave. Si descanso un poco pasará.

-Duerme entonces. Yo me quedaré aquí para cuidarte.

La joven volvió a recostarse sobre la cama. Estaba agotada, por lo que en cuestión de minutos se quedó dormida. Kyouya la contemplaba con aire ausente. Se sentía...tan vulnerable. No solo por la aungustia que había tenido que pasar, sino también por que había estado a punto de decirle a Haruhi aquellas palabras que había guardado desde hacía muchos años.

*0*0*

El apartamento de Haruhi rebozaba de risas y alegres conversaciones. Los gemelos, así como Mori y Mitsukuni, acompañados por sus esposas, habían organizado una pequeña reunión para celebrar la llegada, cada vez más próxima, del bebé.

-¡Haruhi, abre primero nuestro regalo! ¡Te encantará!- sugirió Honey bastante animado.

Ella tomó la caja envuelta en un papel con diseño de pastelitos. Su sonrísa se ensanchó. Al parecer ese gusto por los postres era algo que compartía con su esposa Umi. Cuando retiró el envoltorio y logró abrir el paquete, Haruhi pudo ver un lindo traje para bebé con un estampado de conejitos que hacía juego con un gorrito con largas orejas y unos zapatitos que parecían las patitas de aquel tierno animal. Soltó una ligera carcajada.

-¡Es hermoso! ¡Se los agradezco mucho!

La pareja sonrió complacida.

La reunión transcurrió entre regalos y animadas risas. Tadashi tenía ahora un guardarropa suficiente para su primer año. La mayoría cortesía de Hikaru y Kaoru. También algunos juguetes. Haruhi tendría bastante por hacer para preparar la habitación de su hijo.

-¿Te has sentido bien, querida?- le preguntó Chiharu.

-Sí, aunque debo reconocer que últimamente me resulta más difícil caminar largas distancias o permanecer de pie mucho tiempo. Algunas veces me agito demasiado.

-He sabido que eso es bastante normal. Es un alivio que te encuentres mejor luego de aquella caída.

-Sí, gracias al cielo no ha sido nada grave.

Alguien llamó a la puerta. Los presentes se miraron unos a otros.

-¿Esperas a alguien?- inquirió Kaoru.

Haruhi negó con la cabeza mientras se levantaba a atender. Los demás se pusieron de pie.

-Buen día. Busco a la señorita Fujioka. He traído una entrega especial.- dijo un hombre con un uniforme de una empresa de paquetería. Llevaba una caja pequeña en las manos.

-Soy yo.

-Sólo necesitaré una firma.

La joven colocó el requisito sobre una pantalla electrónica. El empleado le extendió el paquete.

-Este es solo una parte. ¿Donde desea que coloquemos el resto?

-¿El resto?

Poco a poco, varios hombres comenzaron a acercarse a la puerta, cargando caja tras caja. Algunas eran tan grandes que necesitaban ser llevadas por dos o más. Eran diversos artículos para bebés. Una cuna, juguetes, asientos de viaje, entre otras había permanecido perpleja algunos instantes, al igual que sus amigos, pero sabía muy bien quién era el autor de aquello.

-¡Cielos! ¿Quién te envía todo esto?- preguntó Chiharu.

-El padre de mi hijo.- respondió con seriedad.

Kyouya Ootori la iba a escuchar en cuanto lo tuviera en frente.

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Haruhi se detuvo un momento en la entrada del dormitorio del bebé. Desde ese punto tenía un mejor panorama. Kyouya deslizaba una brocha por la parte superior de la pared, pintándola de un suave color azul. ¿Quién lo diría? El poderoso heredero Ootori haciendo labores de plebeyo. Aquello no tenía precio.

Kyouya se limpió el sudor de la frente y bajó de la escalera en la que se apoyaba. Dio algunos pasos hacia atrás para evaluar su trabajo. Haruhi se acercó a él entonces.

-Te ha faltado una parte.

-¿Dónde?

Sin que pudiera esperarlo, la joven llevó una de sus manos a la mejilla de Kyouya, manchándolo con pintura. Ella rió de buena gana. Él sonrió con malicia.

-No querrás comenzar este juego. Te recuerdo que tengo ventaja.- aclaró mientras limpiaba su rostro con un pañuelo.

-Es solo para que aprendas una lección. Me has puesto en un aprieto con los chicos con tu espléndido detalle.

-No fue culpa mía que el servicio de paquetería haya elegido ese momento para hacer la entrega.- dijo el heredero Ootori, de un modo muy casual.

-Sí, por supuesto.

-Pero ahora dime, ¿qué tal ha quedado la habitación?

-Hiciste un buen trabajo. Gracias.

-Esperaremos a que la pintura seque. Luego comenzaré a armar la cuna.

-Podemos comer algo mientras tanto.

-Puedo pedir comida. No quiero que te acerques más a la cocina.

-¡Por Dios, Kyouya! No he quedado inválida.

-No quiero tener que recordarte el accidente que tuviste el mes pasado, que fue por algo igual de insignificante, como lo has dicho tú. Pediré algo de comer.- concluyó, saliendo de la habitación.

Haruhi suspiró resignada y luego salió tras él.

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Después de colocar un edredón con estampado de animalitos sobre la cuna, Haruhi sonrió satisfecha y acarició su vientre.

-La habitación de Tadashi está lista.

Kyouya dio un vistazo a su alrededor.

-Aún falta algo. Espera aquí.- dijo él antes de desaparecer detrás de la puerta. En cuestión de algunos segundos, Kyouya regresó. -Toma esto.- le indicó a Haruhi, dándole un pequeño perro de felpa.

Ella lo tomó en sus manos y lo observó. Era notorio que aquel muñeco no era nuevo. Tenía algunas enmendaduras. Sin embargo, estaba bastante limpio y tenía un aroma muy agradable.

-¿Qué es esto?

-Es la única posesión que he conservado de mi infancia. Quiero que nuestro hijo lo tenga.

-¿Acaso alguna vez fuiste niño?- bromeó Haruhi, sonriendo con ternura.

-Por increíble que parezca, sí.

-Debe ser muy especial para que lo hayas conservado durante tanto tiempo.

"No llores, Kyo-chan. No ha sido tu culpa. Mamá no está molesta contigo."

El pequeño continuaba derramando lágrimas, cubriendo su cara con sus manitas. Fuyumi salió de la habitación un momento, cuando volvió, lo hizo con un perro de felpa.

"¡Mira, Kyo-chan! El señor perrito bailará para tí. Ya no llores. Él quiere ser tu amigo"

"¿De verdad? ¿Va a ser mi amigo?"

El niñito había parado su llanto y sujetaba en un abrazo aquel lindo muñeco que su hermana había traído para él.

-No tenía sentido que continuara guardado en un rincón.- respondió Kyouya, desviando el rostro.

Pero Haruhi se había dado cuenta. Un rastro de nostalgia había invadido el semblante del heredero Ootori. Sonrió con ternura y colocó una mano sobre el pecho del padre de su hijo, para luego darle un beso en la mejilla.

-Gracias. Seguramente Tadashi lo amará.

Colocó el pequeño perro sobre la cuna. Entonces sujetó la mano de Kyouya y salieron juntos del dormitorio.

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Kyouya miró el reloj en su muñeca luego de interrumpir sus actividades en la computadora. Era casi la una de la mañana y una tormenta acababa de comenzar. Apagó el aparato y se levantó de su asiento para ir a su habitación. A mitad del pasillo, el sonido de su móvil lo alertó.

-¿Diga?

-Kyouya.- la voz agitada de Haruhi llegaba del otro lado del auricular.

-¿Te encuentras bien? ¿La tormenta te ha despertado?

-El bebé...nacerá ahora. He roto fuente. Comienzo a sentir contracciones con mayor frecuencia.

-Tranquila. Estaré ahí pronto.

Entonces la llamada terminó. El heredero Ootori se apresuró a tomar algunas pertenencias. Salió de su apartamento y subió a su auto. Iba tan aprisa como la lluvia se lo permitía. No sería un trayecto muy largo. Sin embargo, a poco tiempo de llegar al hogar de Haruhi, el vehículo tuvo una violenta sacudida. Kyouya detuvo su avance y descendió. La tormenta comenzaba a mojarlo.

-¡Maldita sea!- masculló al ver que uno de los neumáticos habia reventado. Tardaría varios minutos antes de poder cambiarlo. Haruhi lo necesitaba.

Sin pensarlo más, Kyouya corrió. Soplaba un viento muy frío y el agua caía a raudales del cielo...pero nada de eso importaba. Tenía que estar con ella...con su hijo. Luego de correr sin parar, él llegó al edificio. Subió la escalera hasta el tercer piso. Cuando abrió la puerta del departamento, vio a Haruhi sentada sobre el suelo a solo unos metros de la salida. Estaba teniendo una contracción.

-¡Estás..aquí!- dijo ella al verlo. Parecía aliviada a pesar de la mueca de dolor que no había podido evitar.

Kyouya se acercó y se puso de rodillas, a su lado. Había sacado su móvil.

-Estás empapado.- notó la joven, esforzándose por sonreír. Su frente estaba perlada de sudor.

-Tachibana, te necesito ahora. Es urgente.

En cuanto le indicó la dirección, el heredero Ootori colgó. Haruhi comenzaba a respirar con pesadez. Se acercaba otra contracción.

-Estoy contigo. Tranquila. Pronto terminará.- le susurraba él sin tener idea de qué otra cosa hacer.

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Kyouya permanecía de pie, con la mirada perdida en los blancos muros del hospital. Una mano se posó sobre su hombro. Él giró su rostro ligeramente.

-Señor, tome. Su ropa está empapada.- Tachibana se había despojado de su abrigo y se lo ofrecía al joven Ootori.

-Creí que te habías ido a casa.- dijo Kyouya aceptando la prenda. -Te lo agradezco.

-Lo hago con gusto, señor.

-Tachibana...mi padre y mi madre no..-

-Descuide. No mencionaré nada al respecto. Aunque si me permite, quisiera felicitarlo, señor.

El heredero Ootori asintió a modo de agradecimiento.

-Bien. Me iré a casa ahora. Me encargaré personalmente de su auto. En cuanto esté listo lo llevaré a su apartamento. No dude en llamarme si necesita algo más.

-Regresa con cuidado.

-Sí, señor. Lo haré.- le respondió el hombre con una leve sonrísa. Era la primera vez que el menor de los Ootori le decía algo como eso.

Tachibana hizo una reverencia y luego se marchó.

El tiempo seguía corriendo y Kyouya continuaba de pie en la sala de espera. Luego de un rato, una mujer que aparentaba su misma edad se acercó a él.

-¿Señor Ootori? Su mujer y su hijo se encuentran bien.

-¿Puedo verlos?

-Sea breve. Ella necesita descansar.

Kyouya agradeció con una reverencia y se dirigió hasta donde Haruhi estaba. Abrió la puerta del quirófano y la vio, recostada sobre aquella fria plancha, sosteniendo a su bebé. Enseguida se acercó hasta ellos.

-Míralo, Kyouya. Es hermoso.- le dijo Haruhi en voz baja debido al cansancio.

Ahí estaba su hijo. Una pequeña criatura llorosa con la piel sonrosada. Estiraba sus bracitos de tanto en tanto. El heredero Ootori sintió como si el aliento le faltara. Entonces, el bebé entreabrió sus ojitos.

-Tiene tus ojos.- señaló Haruhi. -Y también tu cabello. Será como tú.

Era demasiado. Su pecho parecía a punto de explotar. Nunca había sentido algo tan intenso. Un nudo se formó en su garganta. ¿Así se sentía...ser feliz?

-Sí...es hermoso.- convino Kyouya, esforzándose en que su voz no sonará rota. -Es nuestro hijo.

Haruhi sonrió cansada y besó a su pequeño. Una enfermera se acercó a ellos.

-Señora, debo llevarme al bebé. Pasará a los cuneros en cuanto le demos un baño.

La mujer cargó al niño en brazos y se alejó con él. Kyouya y Haruhi permanecieron solos un momento. Ella le sonreía y él correspondía al gesto.

-Lo hiciste. Mi sueño...lo hiciste realidad. Eres un hombre maravilloso, Kyouya.- le dijo mientras le acariciaba una mejilla y lo miraba con una ternura inmensa.

Sin que ninguno de los dos se diera cuenta, sus rostros habían quedado muy cerca. Haruhi cerró los ojos y aproximó los labios del heredero Ootori a los suyos. Finalmente se besaron. Era un gesto tierno, cargado de amor y agradecimiento. Porque si algo era cierto, era que se amaban. Aún cuando ni ellos mismos lo supieran a ciencia cierta.

-Señor, su esposa debe descansar.

Apenas se separaron un poco. Kyouya tomó la mano de Haruhi que se encontraba en su mejilla y la besó. Entonces la dejó ir.

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¿Qué tal? Sí que he desbordado miel con este capítulo. Espero no haber sonado demasiado melosa. Ojalá les agrade. Sus comentarios serán bien recibidos.

Agradezco a quienes leen y a:

mutemuia: así es, Kyouya está cada vez más cerca aunque aquella barrera no ha caído del todo. En cuanto a Tamaki..la típica excusa, busca en otro lugar lo que supuestamente no tienen en casa. Espero que te guste el capítulo, amiga. Sabes que me encanta leerte. (A propósito...lo que haya pasado después de aquello fue bastante inocente.)

cristianrey1980: aún sin ser una ternura, ¿cómo podríamos no amar a Kyouya? En mi opinión, es uno de los mejores personajes masculinos del anime...¡y lo amo! Jajaja disfruta el capítulo.

Miu furinji: amiga, sé que he tardado mucho. Aún trabajo en el capítulo 12 de V y P, pero estoy atorada. Algo no fluye. Prometo que le pondré más atención en cuanto me despeje. Gracias por continuar ahí.

hikao: un gusto enorme que te haya agradado el capítulo. Espero que este no sea la excepción. Gracias por los halagos. Por el momento he leído poco de mutemuia pero lo que he visto me ha encantado. Es realmente buena.

Gracias por sus reviews.

Nos leemos pronto.