Capítulo 9 - Romper esa barrera
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Hacía ya más de dos horas que el médico les había dado parte del estado de Tadashi. Haruhi se dirigió al hospital en cuanto aterrizaron en Tokio. Ahora salía del ala de pediatría un poco más en calma. Tomó asiento en la sala de espera, junto a Arisa.
-¿Él está mejor?- preguntó la joven.
-Sí, lo he dejado dormido. Ya ha pasado lo peor.
La chica le sonrió con un dejo de tristeza. Con ellas se encontraban Hikaru y Kaoru. Mitsukuni se acercaba llevando consigo un par de vasos que les ofreció a ambas.
-Beban. Está caliente.
-Gracias.- expresó Haruhi.
-Takashi sigue afuera con Kyo. No te preocupes, se encuentra tranquilo ahora.- le dijo el rubio.
Ella se limitó a sonreír con tristeza. Al escuchar a su amigo, Hikaru se puso de pie y se colocó frente a Haruhi.
-Debo haber parecido un idiota. Era Kyouya todo este tiempo. ¿Cómo es que fuimos tan ciegos? ¿Por qué? ¿Por qué él?
-Hermano, no es el momento.- intervino Kaoru.
-¿Qué pueden esperar Tadashi y tú con alguien como él?
-Hikaru, no sabes lo que dices. Te agradecería que no me cuestiones.- respondió la joven, esforzándose en mantener la calma.
-¿Que no lo sé? No es un secreto para nadie que Kyouya es un tipo frío y manipulador que no ve más allá de sus propios intereses.
-Guarda silencio, Hikaru.- advirtió Haruhi.
-Es el más miserable ser...-
Ella se levantó de su asiento y plantó una bofetada en la mejilla del mayor de los gemelos. El cuerpo de la joven se estremecía mientras que de sus ojos comenzaban a salir algunas lágrimas.
-Basta. Basta ya, por favor. Comprendo que quieras cuidar de mí y te lo agradezco. Pero estoy harta de que todos crean algo que no es verdad. Ustedes no conocen en realidad a Kyouya. Él...no es eso que aparenta ser. Puede que hayamos iniciado por las razones equivocadas, sin embargo, Kyouya ha demostrado muchas cosas. Y yo...-
Hikaru bajó la mirada. Con una mano se acariciaba la zona enrojecida.
-Te enamoraste de él.- afirmó el mayor de los Hitachiin en un susurro. Era evidente que se encontraba decepcionado.
Haruhi no respondió. Mitsukuni suspiró para luego esbozar una ligera sonrísa.
-Ella tiene razón, Hikaru. No habiamos sido capaces de ver al verdadero Kyo. Yo al menos, jamás le había visto hacer frente a algo como este día lo ha hecho por su hijo.
El sonido de pasos acercándose irrumpió la conversación. Takashi y el heredero Ootori se acercaban.
-¿Qué ha sucedido con Tadashi?- cuestionó Kyouya. Parecía apesadumbrado.
-Estará media hora más en observación y luego lo van a trasladar a una habitación. La crisis ya ha pasado.
Kyouya se limitó a asentir. Su vista se mantenía en algún punto lejano mientras sus brazos se encontraban cruzados frente a su pecho. Haruhi, por su parte, evitaba mirarlo a los ojos. Sus amigos notaron aquel distanciamiento.
-Chiharu se ha quedado sola en casa.- dijo Mori. -Será mejor que me vaya.
-Yo también debo ir a casa. Umi espera noticias. No duden en llamar si necesitan algo.- aclaró Mitsukuni.
-Hay un montón de asuntos que atender mañana en la oficina. Me haré cargo de todo, no te preocupes, Haruhi.- agregó Arisa.
Así, el resto del grupo se marchó, dejándolos solos. Entonces Haruhi dirigió su mirada hacia Kyouya. Entre el mal rato por el que habían pasado, no se percató de aquella marca azulosa cerca de sus labios. Ella se levantó y se acercó a él.
-¿Que te ha sucedido?- le preguntó mientras llevaba una mano a la zona lastimada. Él la sujetó por la muñeca, evitando así que lo tocara.
-No ha sido nada. Un accidente.- le respondió con cierta frialdad, alejándose de ella un par de pasos.
El médico que atendía a Tadashi llegó a la sala de espera. La evidente actitud de sumisión que mostraba el hombre dejaba claro que alguien le había puesto al tanto de la identidad de Kyouya.
-Señor, su hijo ha sido llevado ya a su habitación. Si usted y su esposa lo desean, pueden acompañarle ambos. Es la doscientos catorce.
El heredero Ootori asintió sin decir una palabra. El joven de bata blanca hizo una respetuosa reverencia y se marchó.
Kyouya comenzó a caminar por el pasillo.
-Iré a ver a mi hijo.- fue todo lo que dijo antes de desaparecer de la vista de Haruhi.
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Luego de dos días, Tadashi fue dado de alta del hospital. Haruhi y Kyouya acababan de llegar al departamento de ella. El heredero Ootori llevaba al pequeño en sus brazos. Se había quedado dormido de camino a casa.
-Llevaré al bebé a su habitación.- le anunció él mientras la joven cerraba la puerta.
Kyouya depositó a su hijo sobre su cuna y colocó al Señor Perrito a su lado. Al sentirlo, Tadashi lo envolvió en un abrazo, sin despertar. Su padre sonrió ligeramente y acarició su cabecita. Cuando abandonó el dormitorio, Haruhi lo esperaba.
-¿He hecho algo para que estés molesto conmigo?
Los labios de él se curvaron en una sonrísa sarcástica.
-No lo sé. Dímelo tú.
-¿Es por haberme ido? ¿Tengo que recordarte que Anne Sophie falleció?
-De haberme enterado a tiempo, también habría asistido al funeral. Así que no es el caso. Sólo que creí que quizá me tenías un poco de consideración y bien podrías haberme puesto al tanto. Que pena que no fui digno de recibir al menos un mensaje de texto mientras estuviste lejos.
-Lo siento, Kyouya. No tuve oportunidad de hacerlo. Tampoco es que hubiese sabido que decirte.
-Por supuesto. Lo comprendo.
Haruhi se sintió indignada. Aquella cínica sonrísa parecía indicarle que él sospechaba que había sucedido "algo" con Tamaki.
-No sé que estés imaginando, pero creí que tenías un mejor concepto acerca de mí.
-¡Que afortunada coincidencia! Lo mismo pensé.
-Esto no nos va a llevar a algún lado, Kyouya. Te sugiero que te guardes ese tono irónico para alguien más.
-Escucha, puedes ahorrarte tus explicaciones. En lo que a mí respecta, no las necesito.
-No seas infantil. No ha pasado nada raro entre Tamaki y yo.
-De acuerdo. Te creo.- respondió, sonriendo con suficiencia.
-¡No ha sucedido nada!
-He dicho que te creo. No tengo una imaginación tan mórbida para pensar que has ido a entregarte de nuevo a él cuando su madre acaba de fallecer.
-¿Cuál es el bendito problema entonces?
-No existe tal problema. No es como si tuvieras que rendirme cuentas.
Haruhi comenzaba a exasperarse.
-No quiero que esta situación se salga de control. Todo estaba bien entre nosotros hasta...-
-¿Nosotros? ¿Existe tal cosa?
-¡Por Dios, Kyouya! Sólo dilo ya. ¿A que se debe esa actitud?
-De acuerdo. Te daré una pista. Y quiero que conste que no se trata de algun reproche o comentario malintencionado. Sin embargo, quiero que te hagas a ti misma una pregunta y que respondas con total honestidad. No espero conocer tal respuesta. ¿Por qué has corrido a Tamaki sin dudarlo en cuanto te ha dicho que te necesita? Piensa en eso.
El heredero Ootori caminó hasta la salida, pasando a Haruhi de largo.
-Vendré más tarde para saber de mi hijo.- dijo él antes de desaparecer tras la puerta.
Ella se mantuvo de pie en su sitio, completamente desconcertada. ¿Acaso Kyouya Ootori estaba celoso?
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Kyouya conducía su auto en completo silencio. Haruhi viajaba en el asiento del pasajero y Tadashi se encontraba en la parte trasera, sobre un asiento para bebés. Ahora que no debían ocultar nada, el heredero Ootori podía darse el lujo de llevar evidencias de su paternidad. Desde una silla para bebés en el auto, hasta un par de fotografías de su hijo colocadas sobre su escritorio.
-¿Estás seguro que voy de forma adecuada para la ocasión?- preguntó ella, dando un vistazo al vestido negro que llevaba puesto a través del espejo del interior del vehículo. -¿No es muy pronunciado el escote?
-Luces bien. Deja de preocuparte.- le respondió sin mirarla. En realidad, a él le parecia hermosa.
Esa tarde, finalmente se presentarían ante la familia de Kyouya. Las rejas de la mansión Ootori se abrieron, permitiéndoles el acceso. Cuando el auto se detuvo, algunos empleados abrieron las puertas. Haruhi tomó la mano de uno de ellos para descender del coche. Luego se dirigió a la parte trasera y levantó en brazos a su bebé. Kyouya le ofreció su brazo para entrar, ella lo aceptó.
Cuando las puertas de la casona se abrieron, la joven pudo ver a un grupo de personas congregadas para recibirlos. Kyouya retiró suavemente a su hijo de los brazos de su madre, enseguida la tomó de la mano. Yoshio miraba a su vástago con severidad. Sumire prestaba atención al pequeño. Cuando Kyouya les había dado la noticia, su madre había armado todo un drama, poniendo en duda si aquel hijo ilegítimo de verdad llevaba su sangre. Ahora no podría tener sospecha alguna. Fuyumi no pudo contenerse, por lo que, aún estando a una considerable distancia, dio varios pasos apresurados hasta llegar a ellos.
-¡Pero si es una lindura! ¡Miren cuanto se parece a Kyouya cuando era un bebé! ¡Es adorable! ¡Permíteme sostenerlo, por favor!
El menor de los Ootori le cedió al niño.
-Haruhi, no sé si recuerdas a mi hermana, Fuyumi.
-Por supuesto.- le respondió, sonriendo con cierta timidez.
-Es un placer volver a verte. Y una agradable sorpresa que seas la madre de mi hermoso sobrino. ¡Felicitaciones!
-Te lo agradezco.
Uno a uno, Kyouya fue presentando a cada miembro de su familia. Cuando llegaron con los padres Ootori, Haruhi se sintió algo intimidada. A Yoshio le conocía y sabía qué esperar de él, en cambio, a su esposa la veía por primera vez. Era una mujer hermosa, de aquellas que ven pasar los años con bastante dignidad. De igual forma, muy elegante. Sin embargo, sabía por su semblante que no estaba para nada complacida de conocer a su nieto.
-Señorita Fujioka, es un placer.- dijo aquella dama, sin emoción alguna.
-Señora Ootori, el placer es mio.- respondió luego de una reverencia.
-Señorita Fujioka, le agradezco que nos acompañe.- expresó el patriarca. -Pasemos a la mesa.
Los integrantes de la familia tomaron sus lugares en el gran comedor. Una chica de la servidumbre se llevó a Tadashi. Kyouya le ofreció a Haruhi un asiento junto a él. La cena comenzó con el suave sonido de los cubiertos.
-Señorita Fujioka...- le llamó Yuuichi.
-Haruhi, por favor, llámame Haruhi.
El primogénito Ootori sonrió ligeramente.
-Haruhi, supe que Tadashi tuvo un leve problema de salud hace poco. ¿Se encuentra mejor?
-Así es. Sigue un tratamiento de suplementos alimenticios pero ya ha mejorado. Gracias por la consideración.
-¿Cuál es la edad del pequeño?- preguntó la esposa de Yuuichi.
-Ya ha cumplido ocho meses.
-Sí que es idéntico a Kyouya. ¡Vaya sorpresa la que nos ha dado!- opinó Akito.
La joven abogada se ruborizó. El menor de los Ootori permanecía impasible.
-Me han informado que tienes tu propio despacho jurídico.- habló Sumire. -¿No es ese un obstáculo para atender como se debe a un niño? Y ni que decir de un marido.
Kyouya fulminó a su madre con la mirada.
-En lo absoluto, señora Ootori. Considero que cumplo con cada uno de mis roles como es debido. Sin contar con el hecho de que en realidad no me encuentro casada.
-Quizás esa falta de atención fue la que dio como resultado que el niño haya ido a dar a un hospital.
-¡Madre!- le advirtió Kyouya.
-Puede ser.- convino Haruhi sin perder la compostura. -Sin embargo, creo que ni la madre más dedicada puede evitar ciertas cosas. Los niños se enferman o sufren accidentes algunas veces. Pero creo que no podría hablarme de eso, ya que, por supuesto, usted no ha asumido tal papel.
La matriarca Ootori soltó un carraspeo, visiblemente incómoda por aquella respuesta. Fuyumi tapó sus labios con la servilleta para ocultar una sonrísa. Yuuichi, Akito y Kyouya miraban con los ojos muy abiertos. Yoshio rió de buena gana. El resto de los presentes mantenían la mirada abajo para no hacer evidente su sorpresa. Sumire torció los labios con desdén.
-¿Piensan tener otros hijos?- insistió ella.
-Me parece que no es un tema adecuado para la mesa, madre.- intervino Kyouya.
-Si es de su interes, no, no hemos hablado sobre tener más hijos.- le respondió la joven.
-¡Que conveniente! No nos enorgullece en lo absoluto que haya un bastardo en nuestra familia.
-¡Es suficiente, madre! ¡Te recuerdo que es de mi hijo de quien hablas!
Bastardo. Ella había llamado de esa forma a Tadashi. Haruhi sintió arder su pecho.
-Voy a tener que exigirle que no vuelva a referirse a mi hijo de ese modo. Aunque le pese, es su nieto, y es un ser inocente que no merece el desprecio de nadie. Ni siquiera de una mujer tan vana como usted. Ni la peor de las bestias es capaz de desdeñar así de su propia descendencia.
Sumire estaba a punto de replicar.
-Basta ya, mujer. Guarda silencio.- le ordenó Yoshio, sin la necesidad de alzar la voz. Ella tuvo que contener sus venenosas palabras.
La cena continuó en absoluto mutismo.
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Haruhi se resguardó en uno de los balcones de la mansión cuando abandonaron la mesa. Su mirada se mantenía ausente. Kyouya llegó hasta donde ella estaba luego de cerrar las puertas tras de sí.
-Deberías entrar. Hace frío.- le indicó él. Haruhi se limitó a negar suavemente. -Te ruego que disculpes a mi madre. Ella...ella sólo es así. Siempre lo ha sido.
-No es tu culpa, Kyouya.
-Hablaré con ella. No sucederá algo así otra vez.
-Por supuesto que no, porque no pienso poner un pie en esta casa de nuevo.
Kyouya soltó una profunda exhalación. Se quitó el saco de su traje y lo colocó sobre los hombros de Haruhi.
-Hay otro motivo por el que te he traído aquí esta noche.
La mirada de Haruhi se posó sobre él por completo, expectante. El heredero Ootori metió ambas manos en los bolsillos del pantalón. Permaneció en silencio unos instantes, luego, sus manos volvieron a la vista. Kyouya acercó a ella una pequeña caja negra aterciopelada. Dentro había un brillante anillo. La joven se desconcertó.
-Haruhi...casémonos.
-¿Qué es esto, Kyouya?
-Te estoy pidiendo matrimonio.
-¿Sólo así? ¿Por qué?
-Sería...lo mejor para todos. Principalmente para nuestro hijo. Llevaría mi apellido. Tendría una familia.
-Tiene una familia ahora. Eso no es una cuestión de firmar un papel.
-No me digas que no aún.
-¿Qué es lo que tengo que pensar, Kyouya? ¿Que después de todo eres igual a ellos? ¿Que te importa vivir de apariencias?
-No es como si fuera un matrimonio por conveniencia al igual que con mis hermanos. Hemos podido estar juntos durante casi dos años.
-Y acabas de echarlo a perder, ¿sabes? Acabas de mandar al diablo la imagen que tenía de tí.
-¿Por qué desprecias mi propuesta? He cumplido contigo. He respetado mis obligaciones como padre. ¿Acaso no hace eso a un marido ejemplar?
-¿Y donde queda lo más importante? ¿Que hay de nuestros sentimientos?
-Lo que tenemos es bastante real. Sea o no cuestión de sentimientos.
-¿Cómo puedes decir eso?
-¿Qué más da? A mi solo me importa que seas mi esposa.
-¿Quieres que sea un hermoso trofeo igual que tu madre?
-Cuidado, Haruhi.- le advirtió en un susurró.
-No vamos a hablar sobre esto de nuevo. No me casaré contigo.
-Sigues obsesionada con él, ¿cierto?
-¿Hablas de Tamaki? ¡No seas absurdo, Kyouya! Piénsalo solo un momento.
-En serio, no logro entenderte. ¿Acaso no te das cuenta de los beneficios de un matrimonio entre nosotros?
Haruhi le dirigió una mirada de indignación. Tamaki había tenido razón.
-¿Beneficios? ¿Soy otro de tus negocios? ¿Tadashi es uno más de esos méritos?
Kyouya apretó la mandíbula. ¿Por qué no podía decírselo?
-No. No ha sido eso lo que he querido decir.
-Pues lo hiciste. ¿Y sabes qué? Puedes irte al demonio con tus malditos beneficios y tu maldito apellido.
La joven abogada se quitó la prenda que el heredero Ootori colocó sobre sus hombros y casi se la arroja encima. Luego se dirigió hacia el interior de la mansión.
-Haruhi.- la llamó. Pero ella continuó avanzando. -¡Haruhi!
-Voy por mi hijo. No me quedaré un segundo más en este lugar.
Kyouya permaneció paralizado en su sitio. ¿Cómo pudo ser tan imbécil? Acababa de echar todo a perder.
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Y aquí termina el capítulo de hoy. El próximo será el final. Muchas gracias a quienes leen y a:
okita kagura: amiga, efectivamente, y de hecho tuve el detalle de describir que dicho médico era alguien joven. Te comentaré algo gracioso: he trabajado para empresas de renombre internacional. Como es natural, se nos indica el nombre de la persona para la que trabajamos pero si en algún momento el CEO de esas empresas se hubiera aparecido por la oficina...te juro que no habría sabido que se tratara de él. Y en esa escena, Kyouya no apareció presentándose. Espero haberme dado a entender. Gracias por comentar.
mutemuia: amiga, como te darás cuenta en este capítulo, esos celos han hecho mella en Kyouya, al grado de no ser capaz de confesarle que la ama. ¡Qué lío! Espero que disfrutes mucho este capítulo. Gracias por tu apoyo.
Tsuki: Bienvenida! Agradezco mucho que te hayas atrevido a dejarme un comentario. Espero que no sea el único. Disfruta este capítulo.
sariahendrick: claro que la hago de emoción, es mi trabajo jajaja. Espero que disfrutes este capítulo. Y gracias por el doble review.
Nos leemos pronto...
