I. Ira con I de Idiota


1. Dante describe a la ira como: "Amor a la justicia, pervertido a venganza y resentimiento"


Incluso cuando la Sala Común quedó vacía, me negué rotundamente a dar por iniciada mi ronda de Premio Anual. Remus había vuelto de su recorrido hacia unos momentos, pero con el fuego crepitando frente a mí y la necedad de salir de la Torre sin James, no me levanté y aguardé lo que yo consideraba cinco minutos más antes de cruzar el retrato de la Señora Gorda.

Mientras danzaba por los pasillos, esperaba encontrar a James en compañía de Black o siquiera el aula dónde le hubieran castigado sin que yo me diera por enterada —cosa rara, la verdad— Llegando a los pasillos cercanos a las cocinas, Peeves apareció y una sonrisa danzaba en sus fantasmagóricos labios.

Peeves— lo llamé— ¿Habéis visto a Potter?— pregunté porque había que ser tonto para no conocer la buena relación de los Merodeadores con el Poltergeist.

— La prefecta perfecta busca a su miope novio secreto— se mofó el fantasma. Rodando los ojos esperé a que terminara con sus burlas y pregunté de nuevo por mi compañero Premio Anual.

— ¿Dónde está Potter, Peeves? No me hagas llamar al Barón Sanguinario— amenacé.

— ¡Oh, no, no! Eso no es necesario. Potter-piquito-de-pollo está pasando la enfermería, aunque puede que ya no esté ahí— se mofó el fantasma antes de desaparecer. No perdí tiempo y seguí sus instrucciones, tal vez me había equivocado. Tal vez Pettigrew o Black estaban en la enfermería y su amigo les acompañaba.

Mientras caminaba, sentí una vez más esa estúpida sonrisa cruzar mis labios. No hacía ni dos meses que el curso hubiera comenzado y Lily Evans —entiéndase yo— había descubierto que la mitad de sus pensamientos se volcaban en el guapo y cautivador capitán de Quidditch de Gryffindor. Por supuesto, negaría aquello hasta la muerte y me retaba cada vez que por pensar en sus ojitos y su carita de chulo una sonrisa me hacía tontear y caminaba como ridícula fanática de Cornamenta.

Apurando un poco el paso dado que escuchaba a Filch por ahí y no me apetecía aguantarle sobre sus miles de quejas respecto a los alumnos, seguí mi rumbo mientras ideaba la manera de hacerle saber a Potter-cabecita-de-chorlito que le había conseguido el permiso de McGonagall que Black pidió pero le fue negado para practicar con el equipo al otro día que era sábado. Quizás incluso lo deslindaría de las actividades, le dejaría dormir y lo vería desde mi lugar desayunar, mientras esas ridículas chicas de otros cursos le miraban con ojitos brillantes y babas cayéndoles de la boca.

Una risita tonta me hizo detenerme. Al doblar el pasillo hacia la enfermería, alguien estaba acompañada y a juzgar por la boda risita de hacía un momento se trataba de esa tonta prefecta de Ravenclaw: Chang.

Y cuando miré, dispuesta a enviarla a su sala común y a quién fuera que le acompañaba, me encontré con Chang recargada en Potter que a su vez se apoyaba en la pared. Su corbata estaba desanudada y tenía las gafas ligeramente torcidas, Chang lo tenía sujeto del cuello y una sonrisa bobalicona le asomaba en los labios. Sin pensarlo me fui y volví a la Sala Común.

— Nadie más debería estar fuera, no dudéis en llamar a alguien si aparece un león por acá— le dije a Señora Gorda antes de entrar, ella me miró y asintió mientras yo subía a mi dormitorio, con la sangre hirviendo por la escenita del chulito de James. El tonto mote de Peeves cobraba sentido: Potter-piquito-de-pollo. ¡Potter, idiota!

:-:-:

— ¡Potter, arriba! ¡POTTER!— le llamé sin miramientos al ingresar a su dormitorio. En las camas contiguas, Black roncaba como dragón, Pettigrew se chupaba el pulgar cuál bebé y Remus parecía a punto de caerse de boca al suelo. James pego un saltó al escucharme y se enredó en las sábanas antes de caer de culo al suelo.

— ¿Qué? ¡No he sido yo! ¡Fue culpa de Canuto!— exclamó sorprendido. Una sonrisa burlona apareció en mis labios, pero la borré de inmediato. Cuando Potter encontró sus gafas en la mesita de noche y se puso de pie, advertí que el muy infeliz dormía en bóxer y sin camiseta, su bien formado torso me deslumbró durante un momento, pero aun así no me arrepentí.

— Apuraros a bajar, tenéis 15 minutos para arreglaros y desayunar y luego te toca recoger los permisos al pueblo a los de tercero. No olvides que tienes que entregar las rondas nuevas esta noche a McGonagall y ya me llevó esto— sin pensarlo tomé su túnica de Quidditch y me dirigí a la salida. Antes de dejar la habitación, la voz de Potter volvió a detenerme.

— ¿No te basta con verme en calzones ahora también te llevas mi ropa de recuerdo?— se burló.

— No es para mí. Tus admiradoras estarán encantadas con ella, espero que la recuperes antes del próximo juego— atajé y dejé la habitación, lo último que vi fue la mueca de espanto de James y una sonrisa se formó en mis labios. Una perfecta venganza por las citas nocturnas de Don-Potter-Cachondito. Y como extra, su ropa en mi poder que ¡Merlín! Qué bien que olía.

Continuará…


N/A:

¿Reviews? ¿Crucios?

A los Merodeadores les gustan las niñas que dejan review.

¡Hasta la próxima!


GRACIAS A:

candyyventura, kianisurelis, SerenaMileto


Con cariño, JulietaG.28